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COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO
COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO

"Necesitamos escuelas de complejidad porque el rechazo de la complejidad es el principio de toda tiranía". José García Calvo


Intervención de Mª José Delgado Corredera en la sexta sesión del ciclo.


Recuerdo que hace años entraba en clase todos los días con el firme propósito de no enfadarme, de no levantar la voz, de crear armonía entre mis alumnos y yo… Pero era una tarea poco menos que imposible para mí. Ellos hablaban y hablaban ¡y no me dejaban hablar a mí!

Un buen día descubrí un problema, el problema. Yo había entrado en una lucha por hablar por contar y explicar lo que era importante para mí en clase y ellos luchaban por lo mismo…por contar lo que para ellos era importante. Me salí del juego. Me quedé pasmada mirándoles mientras entraban en lucha unos y otros…ni siquiera había comunicación…lo que contaba era hablar y hablar…daba igual que se les escuchara o no porque NO ESPERABAN RESPUESTAS.

Estaban acostumbrados a no tener respuestas cuando hablaban.

Esto me dio mucho que pensar y entonces comencé a escuchar mucho cada día y les decía: Hoy vengo a ver qué me vais a enseñar.

Y entonces surgía el silencio. Había algún malentendido con respecto a nuestra forma de comunicación, algún problema que impedía que nos pudiéramos comprender.

Me interesé por el tema y encontré errores graves. A veces me hablaban mirando para atrás porque ponían su atención en el objeto o la persona de la cual me hablaban, o comenzaban su discurso ante mí para seguir luego contándoselo al pasillo por el que habían salido andando en medio de la comunicación que pretendían darme, pero no se daban cuenta que yo estaba allí para escucharles.

Tampoco tenían en cuenta que, a lo mejor, yo podía decir algo sobre ello o simplemente estar de acuerdo o no.

Cuando habían hablado se iban por el camino de vuelta, a veces con mi respuesta sin acabar de dar.

Y otros.

Comprendí que no sabían lo que era comunicarse con otras personas y que aquí radicaba el problema de no poder transmitir de una forma fácil aquello que yo podía aportar a sus vidas, el problema de no poder recibir lo que tenían dentro porque no lo podían expresar la mayoría de las veces. Vivían en un mundo donde se recibe poca atención y pocas respuestas. Entonces, ¿para qué esforzarse? Daba igual poner cuidado o intención en contar algo porque la mayoría de las veces aquello tan maravilloso que iban a expresar, a dar, no había sido atendido, por lo que no merecía demasiado la pena poner mucha intención en ello.

Más bien se había convertido en algo mecánico que se piensa y se suelta sin comprobar que hay alguien ahí dispuesto a escucharlo. Si es que se llegaba a pensar.

Me planteé si los niños estaban dispuestos a escucharme a mí.

Y sentí que NO.

Para ellos era importante jugar, correr, tomar el sol, reírse con los amigos, darles bromas….pelear, ganar. Y llegaba yo a decirles que debían quedarse sentados y que era importante aprender a trabajar en clase, aprender a estudiar y a escribir….y también la importancia del SILENCIO para poder escuchar a otros o mí.

¿Hay algo más absurdo? ¿Escuchar a otros? Pero si lo interesante es que los escuchen a ellos y todavía no se les había escuchado…

Busqué una forma de enseñar en la que todo era discutible, todo se podía ver desde diversos puntos de vista, a veces desde demasiados como pueden ser 22 ó 23 personas… y encontré que no daba tiempo a cubrir un tremendo temario y que luego iban a venir detrás pidiéndome cuentas, como así ocurrió.

“Picasso viene en mi ayuda”

Hace tres años celebramos en Málaga el aniversario de Picasso y decidí trabajar su obra con los alumnos. Nunca me había parado a mirar a Picasso, con verdadera atención. Simplemente el arte abstracto era muy subjetivo y en particular el de Picasso no me resultaba muy atractivo. Pero pusimos en marcha el proyecto: “Recordando a Picasso” en el CEIP Juan Paniagua de la localidad de Almayate, en Málaga.

Pensamos en que cada clase elegiría una obra del artista y que se proyectaría sobre madera para hacer una reproducción. Todos los niños participarían.

Lo mejor ocurrió cuando sorprendí a un grupo de alumnos y alumnas mirando una lámina y diciendo lo que era o no era aquello que se veía, interpretando aquellas raras pinturas. A partir de ahí todo fue sobre ruedas.

Descubrí que las opiniones podían ser tan diversas que las respuestas de unos despertaban interés en otros.

Descubrí que las obras de arte daban mucho que MIRAR, que PENSAR, que EXPRESAR, que ESCUCHAR, que DISCUTIR, mucho que EXPERIMENTAR.

Tan sólo el hecho de “mirar” genera en los alumnos un avance en el pensamiento estético y crítico mayor que en los que “no miran”. Desarrolla la atención en toda su amplitud, factor sumamente importante en el desarrollo de toda comunicación para un aprendizaje.
“Pensar” hace que interioricemos nuestro propio punto de vista y tomemos conciencia de él, así como de que tenemos ese punto de vista. Nos da oportunidad de considerar nuestra propia opinión y de crear el deseo de transmitirla de una forma viva, no mecánica. Estamos desarrollando así la intención del alumno-a, segundo factor decisivo para poder comunicarnos.

“Expresar”, “escuchar”, “discutir” opiniones, desarrolla el respeto por las propias opiniones y por las de los demás y nos ayuda a aceptar puntos de vista diferentes a los nuestros.

El resultado fue una exposición de pinturas maravillosas acompañadas de los comentarios y explicaciones de los niños y de las niñas de todas las edades. Supuso una gran satisfacción para todos.

Al curso siguiente la música

El curso escolar siguiente celebramos el aniversario de Mozart. Y pusimos en marcha la idea de ampliar el “juego” a la música.

Descubrí las enormes posibilidades que se presentaban. Ese mismo espíritu estético y crítico apareció rápidamente al poner atención en una obra musical. Ahora era “mirar” la música, “escuchar” además de oírla. También de este modo la atención era desarrollada, a través del juego. Imaginábamos quien hablaba en la historia y que decían los personajes interpretados por instrumentos musicales. Se hacían varias audiciones para encontrar más detalles. Posteriormente se escribían cuentos cortos inspirados en la pieza y se exponían a los compañeros y a mí. Pintábamos la música de forma abstracta y todo aquello que nos hacía imaginar al escucharla.

Trabajamos ese año “La flauta mágica”, y como por arte de magia llevamos a escena la obra con cincuenta artistas que conocían profundamente a cada personaje del cuento, con decorados, vestuarios y maquillajes perfectamente elaborados.

Los ensayos sirvieron de puente para conseguir muchos objetivos lingüísticos, objetivos de valores de respeto, cooperación e igualdad, en definitiva, objetivos de educación del niño.

Los niños pudieron pisar un teatro de verdad, el Teatro del Carmen en la localidad de Vélez-Málaga disfrutando de esta experiencia como algo inolvidable.

El año pasado, en el curso escolar 2007-2008, nos planteamos crear un grupo de trabajo de todo el profesorado. Me pareció que esto sería la clave de todo el proceso: llevar el entusiasmo al profesorado.

¿Cómo podemos transmitir algo si no está en nosotros?

Y en este curso tratamos de unificar las tres áreas artísticas en un proyecto al que llamamos “La Magia Motivadora de la Educación Artística: Plástica, Música y Teatro en Armonía”.

Esta vez el tema elegido fue Tchaikovski.

Todo el año se vivió en relación a este autor. La música de entrada y salida fue cambiada por fragmentos del “Cascanueces”.

El principal objetivo: Educar a través del arte.
El segundo objetivo: Desarrollar una metodología creativa y motivadora para los alumnos y las alumnas y, sobre todo, para los maestros y las maestras.

Como objetivos específicos, señalamos:

- Aprender a mirar, a escuchar.

- Interiorizar la música y reconocer lo que nos inspira (sentimientos, pensamientos y emociones)

- Descubrir la educación artística como forma de comunicación.

- Expresar de forma plástica y dramática lo que sentimos con la música o sin ella.

- Crear historias o cuentos a partir de la música

- Crear decorados, disfraces y maquillajes para la representación de una historia y/o cuento.

- Descubrir el arte como una alternativa al tiempo de ocio, método de relajación y forma de evolucionar la creatividad personal.

- Utilizar la biblioteca escolar y/o Internet como método de búsqueda de información.

Para ello, comenzamos con actividades de búsqueda de información sobre el autor y su obra. Sobre su biografía, la historia de su tiempo, su país sus obras enmarcadas en el ambiente socio cultural de aquella época.

Posteriormente nos centramos en tres obras: “La bella durmiente del bosque encantado” para trabajar con los alumnos de Educación Infantil, “El Cascanueces”, para la Educación Primaria, y “El lago de los cisnes” para Educación Secundaria.

Por grupos trabajamos las obras con audiciones, coloquios, creación de historias…

Se trabajaron actividades como “pintar la música” en la que se dibujaron los escenarios inspirándose en las diferentes piezas y acordando luego y eligiendo los que serían definitivos para representar la obra.

También tuvieron su papel importante las coreografías con múltiples ensayos de cada danza por cursos, enmarcadas en una representación teatral de cada cuento.

Fueron muy divertidas las prácticas de maquillajes y las elecciones de vestuarios, muchos de ellos diseñados por ellos y elaborados con ayuda de sus madres.

La experiencia como trabajo fue muy satisfactoria. Pudimos vivir un solo grupo de doscientos cincuenta alumnos que tenían un solo proyecto.

Pero el proceso para conseguir esto, las herramientas o medios que habíamos utilizado y las habilidades alcanzadas eran en sí mismos el verdadero aprendizaje.

Conclusión

Para mí, lo más importante es la conciencia alcanzada de la posibilidad de crear algo y la habilidad conseguida para poder comunicarlo.

El niño y la niña saben que pueden crear, se atreven siempre o casi siempre si se le incitan o si no. Tiene el impulso de la creación pero poco a poco le vamos frenando, haciendo que lo deje para después porque lo importante es lo que yo le digo ahora, no lo que él pueda pensar y decidir, sobre todo decidir, porque estamos en un lugar y un momento en el que no se puede dar cabida a lo que quiera cada uno…es mejor ir todos a la vez y despacito.

El niño y la niña tienen el impulso de comunicarse con otros y las experiencias de su vida les van enseñando a callar en muchos casos.

La prueba de esto está en nosotros mismos en el día de hoy. Sólo algunos se permiten pararse un momento en sus vidas a mirar algo.
Mirar de verdad.

Sólo algunos, no todos, se permiten romper con lo establecido y buscar algo diferente con curiosidad.

Sólo algunos se permiten expresarse sin reservas de una manera ética.

Vamos creyendo que perdemos, y como consecuencia vamos perdiendo ese poder creativo hasta caer en una distancia considerable hacia la creación de algo.

Vamos perdiendo poco a poco la buena comunicación como la mejor vía de relación humana, y cambiándola por hostilidades, críticas o silencios.

Sólo conectando con ese poder de nuevo, podemos reconocernos como seres capaces, seguros de encontrar siempre soluciones a obstáculos o problemas porque poseemos la habilidad de crear soluciones y la habilidad de comunicarnos.

Y sólo reencontrándonos de nuevo con esas habilidades nuestras, podemos transmitir que existen y hacer que el niño y la niña las encuentren en su interior y se sientan seguro de que pueden. Que se reconozcan como artistas creadores de sus propias vidas y puedan caminar felices a través de ellas.










Comité de Educación para una Sociedad Compleja


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Martes, 25 de Noviembre 2008


Editado por
PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad
Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad” es una institución heredera de un conocimiento que quiere transmitir: la cultura transdisciplinaria. La perspectiva transdisciplinaria es la que organiza y da sentido y finalidad a nuestra Asociación, a su estructura, a sus objetivos, a sus acciones, a sus metas y a sus valores. Como consecuencia de esa perspectiva, la Asociación se constituye como una estructura flexible, abierta, sabiéndose enriquecida y enriquecedora del contexto en el que nace y en el que se desarrolla, con capacidad pendular para transformar y transformarse en el juego entre sus creaciones, sus vivencias y sus reflexiones.

Con la colaboración del Comité de Educación para una Sociedad Compleja





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