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COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO
COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO

"Necesitamos escuelas de complejidad porque el rechazo de la complejidad es el principio de toda tiranía". José García Calvo

La búsqueda de la belleza impulsa a los humanos a plasmar ideas, a crear formas, a dar color, a percibir matices, a inventar objetos, a diseñar proyectos... Esta búsqueda se despliega cuando somos capaces de captar las múltiples conexiones que se están produciendo para materializar y disolver un instante. Entonces surge la belleza, ese movimiento que es un juego manifestador de lo que guardan los procesos. Alicia Montesdeoca


Objeto de la educación en el Siglo XXI  (III)
El espíritu de la belleza

En aquel instante algo se movió dentro, miraba y veía de otra manera lo cotidiano. Un sentimiento me embargaba, algo, que era incapaz de atrapar, se manifestaba. Un nudo se me fijaba en la garganta, una chispa de alegría emergía del pecho. Fue un instante en el que la percepción de la realidad se agrandó y se concentró simultáneamente. La luz dulcificó los colores, diluyó las formas, erigió el silencio y dio paso a la paz y a la certeza de que el mundo era algo inenarrable, indescriptible, sin límites y por hacer… y de esta manera la belleza surgió como concepto.

La búsqueda de la belleza impulsa a los humanos a plasmar ideas, a crear formas, a dar color, a percibir matices; a inventar objetos, a diseñar proyectos.

Esta búsqueda se despliega cuando somos capaces de captar las múltiples conexiones que se están produciendo para materializar y disolver un instante. Entonces surge la belleza, ese movimiento que es un juego manifestador de lo que guardan los procesos.

Belleza es el silencio que se capta cuando parece que nada sucede; belleza es el viento anónimo que se descubre en el movimiento de las faldas, en el lagrimar de los ojos cuando aquél azota el rostro, en el vuelo de las hojas amarillentas del otoño o en las olas encrespadas del mar de septiembre; belleza es la expresión del cielo cuando al atardecer lo cruza una gama de colores que va del blanco al amarillo, de éste al rojo para luego ser palo de rosa, para enseguida pasar al azul y ocultarse tras un manto oscuro tachonados de lejanos puntos dorados. Belleza es ese mirar hacia afuera que es un caminar hacia adentro empujado por la búsqueda del misterio.



Objeto de la educación en el Siglo XXI  (III)
Belleza es la ternura de una caricia hecha con la mirada; belleza es el encuentro transgeneracional que se produce cuando se enlazan las manos de un niño y las de un anciano; belleza es el sentimiento de abismo al descubrir cuánto se desconoce; belleza es el abrazo solidario cuando el dolor rompe los corazones…

Cuando hablamos de belleza hablamos del don, de la sensibilidad para captar las fuentes de la inspiración y para sentirnos uno con esas fuentes.

El humano, lo humano, naciendo, nutriéndose, creciendo, conviviendo, recreándose, transformándose al unísono con el Universo, siendo consciente de la Unidad en lo grande y de su singularidad en lo específico. Danzando todo al ritmo de un único corazón que le proporciona, con su dinámica, la conciencia de pertenecer a un absoluto inabarcable y abarcador

Belleza es, pues, capacidad para percibir, sin racionalizar, la danza de lo que está imbricado. Es aceptación del continuo, relación con la realidad de afuera desde un lugar íntimo cuya localización no buscamos.

Belleza es alegría por haber sorprendido, por un instante y con nuestra conciencia, la Consciencia que la acuna.

Belleza es la comprensión de lo que sucede en un instante de lucidez irrepetible.

Belleza es lo que arriesgo cuando me abro a lo desconocido confiando en que la Vida me protege cual madre amorosa.

Belleza es la aceptación de los límites y del dolor que me inducen a reconocerme pequeña, frágil, débil y perdida.

Belleza es el diálogo silencioso que establezco con los otros cuando comparto los límites, la pequeñez, la debilidad y la confusión para encontrar juntos los caminos que llevan a la unidad.

La belleza es intuición, más que raciocinio; es sensibilidad, más que fuerza; es comprensión, más que certeza; es metáfora, más que concreción.


Sensibilidad e intuición para abordar el hecho educativo

Conectar con todo ello, conectar con la fuente de la belleza es el objetivo de la vida humana. Un objetivo que los niños viven espontáneamente, porque forma parte de la propia naturaleza y que los adultos rememoramos a través de ellos cada vez que les miramos a los ojos, cada vez que responden con una sonrisa a nuestros cuidados diciendo, con ella, lo bien y comprendidos que se sienten.


Objeto de la educación en el Siglo XXI  (III)
También nos hablan de ella las miradas empañadas por las lágrimas de aquellos que sienten frustración, cuando el mundo no responde a las necesidades de sus espíritus. Esas miradas reflejan entonces incomprensión, temor, dolor por lo que sucede. Una incomprensión, un temor y un dolor que les fuerza a olvidar lo que su naturaleza les clamaba y que les lleva a renunciar, antes de haber vivido, a lo que por derecho les pertenece: la consciencia de ser y de pertenecer.

El educador puede y debe ser consciente de su papel en el fortalecimiento de esa conexión, por ello ha de favorecer el desarrollo y potenciación de ese enlace, como cómplice consciente de los manantiales que conectan con la vida y que son las fuentes de inspiración para la creatividad humana.

Si la escuela se conecta a la verdadera fuente de la belleza sus creaciones se mantendrán y darán su propio fruto. Unos frutos que fluirán en libertad, adquiriendo vida propia, creciendo y madurando con cada experiencia, abriéndose a otros espacios, incorporando nuevos conocimientos y haciendo nacer nuevas posibilidades, en la medida que liberan su propio poder y permiten que se expanda el espíritu humano hacia los confines del Universo.

Para esos logros se necesita una escuela que aliente más la diversidad que la normalización; que cuide mejor los procesos que las llegadas; que ponga el empeño en descubrir nuevas fuentes de inspiración antes que adoptar modelos externos.

Por eso, la escuela ha de aceptar y reconocer la realidad que la circunda y olvidarse de importar objetivos; imaginar las formas que puede dar a su propia “arcilla” y modelar con ella sabiendo que se modela a sí misma; abrirse cada día a la inspiración reconociendo que ella le viene de sí misma; valorar con generosidad las propuestas que manan de cada integrante de la comunidad escolar y ver en ellas las dimensiones que atraviesan los senderos por construir; materializarse cada día como fuente de inspiración y renovar con cada amanecer los flujos para adoptar nuevos bríos. Ser la acaricia que deja, para siempre, una sutil huella, sin cristalizar, en el alma de los pupilos como pulsión lumínica de nuevas búsquedas de belleza interior.


PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad


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Lunes, 6 de Diciembre 2010


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PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad
Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad” es una institución heredera de un conocimiento que quiere transmitir: la cultura transdisciplinaria. La perspectiva transdisciplinaria es la que organiza y da sentido y finalidad a nuestra Asociación, a su estructura, a sus objetivos, a sus acciones, a sus metas y a sus valores. Como consecuencia de esa perspectiva, la Asociación se constituye como una estructura flexible, abierta, sabiéndose enriquecida y enriquecedora del contexto en el que nace y en el que se desarrolla, con capacidad pendular para transformar y transformarse en el juego entre sus creaciones, sus vivencias y sus reflexiones.

Con la colaboración del Comité de Educación para una Sociedad Compleja





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