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COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO
COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO

"Necesitamos escuelas de complejidad porque el rechazo de la complejidad es el principio de toda tiranía". José García Calvo

Potenciar la libertad es comprender el para qué a partir de experimentar el cómo; es aprender a sostenerse a sí mismo después de múltiples intentos en los que han habido errores que acabaron con la ilusión de lo que suponíamos que era. Alicia Montesdeoca


Fuente: porunbuencamino.bogspot.com
Fuente: porunbuencamino.bogspot.com

Ser libre es…

Recordar lo que fue dicho, y dejar el recuerdo partir

Querer que lo pasado construya el presente y que este presente sea el cimiento del futuro

Permitir que la voz de los otros se oiga, mientras la tuya tú la escuches

Mantener la distancia suficiente para gozar de todas las cosas, conservando tu identidad y la de ellas

Solidarizarse con el dolor ajeno y gozar, al mismo tiempo, de tu felicidad

Sentirse feliz a tope y vivir tu dolor como ser humano, cuando aquel se presenta

Aceptar reescribir lo que otros y otras escribieron y reconocer que todo pertenece al patrimonio de la especie

Llevar en la canasta las flores recogidas y dejar que el viento las distribuya en el entorno

Reconocer los proyectos de los otros y construir los propios en soledad, o en compañía si ésta te es necesaria.
(14 de julio de 2004)


La esencia de la libertad

No hay rostro más feliz que el del niño aquel que logra echar a correr cuando sus piernas infantiles, ya fortalecidas, le permiten alejarse un trecho de las manos protectoras que le frenan, para que no se haga daño, y que a la vez impiden la libertad de su movimiento.

El ser humano al nacer es un creador que ha de descubrir sus propias herramientas, con un juego que comienza con el despertar de sus potencialidades y que continúa a través del aprendizaje de lo que hereda y de las posibilidades que encuentra en la sociedad de su tiempo.

Suyo es el derecho y el deber a conocerse y a conocer y la sociedad que lo acoge tiene la responsabilidad de facilitarle los medios a su alcance para ese conocimiento-despertar consciente, y de entregarle el testigo para que continúe transformando la realidad que le toca vivir.

Ese ser humano pequeñito es la flor que hay que cuidar y proteger en un espacio de libertad para que cuando llegue su primavera se manifiesten sus dones, su color, su aroma, sus fortalezas, sus fragilidades, tal y como corresponde a la identidad de su alma.

Para alcanzar todos esos objetivos, es preciso que sus cualidades emerjan sin coacciones, maduren y alcancen su plenitud. Esto se logra si no lo encorsetamos con “lo que tiene que ser”, si no lo limitamos a causa de nuestros miedos, si no lo fragmentamos con principios ideológicos, religiosos o políticos que quiebran su unidad, si no lo sometemos a normas que hacen hincapié en las disciplinas pero que anulan su responsabilidad. Si no valoramos que su pleno desarrollo incluye su aprendizaje en libertad.

Potenciar la libertad es comprender el para qué a partir de experimentar el cómo; es aprender a sostenerse a sí mismo después de múltiples intentos en los que han habido errores que acabaron con la ilusión de lo que suponíamos que era.

La libertad es la puerta que se abre a la autonomía cuando hemos fortalecido nuestro poder a base de jugar, experimentar, reflexionar, intercambiar experiencias con los otros, poniéndole nombre a los fracasos en los múltiples intentos.

Libertad es saberse distinto y sentirse feliz y cómodo reconociendo lo genuino que se porta.

Libertad es conocer los límites de nuestra humanidad y, también, la grandeza de nuestra naturaleza para impulsarnos hacia la superación de cada circunstancia y a la transformación de la misma.

Libertad es gozar de la soledad que permite medirse a sí mismo, sabiendo lo que somos, contemplando nuestras carencias y descubriendo el por qué y el para qué necesitamos al otro que nos complementa.

Libertad es saberse incapaz de abarcar el Universo y reconocer la necesidad de comprenderlo con los demás, contribuyendo con ello a su expansión.

Libertad es conocer las limitaciones del entorno que nos ha tocado al nacer y amarlo por su capacidad para sostenernos. Ir más allá de sus teóricas posibilidades y tener siempre presente, sin embargo, que las oportunidades nacieron de ese punto de partida.

Libertad es asumir el dolor como condición humana y tomar de él la fuerza para continuar en el empeño que nos toca.

Libertad es reconocerse capaz de alcanzar metas lejanas y gozar contemplando el lento y misterioso proceso de transformación de la crisálida en la mariposa que todos somos.


Objeto de la educación en el Siglo XXI  (II)
La libertad un marco pedagógico

Se reconoce la existencia de libertad en un medio cuando en el mismo se valora y se acepta la ignorancia como el mejor y más importante punto de partida para el conocer.

El problema de la libertad se centraría, pues, en una búsqueda de la comprensión de lo que nos rodea; un encuentro claro con lo que nos limita; una aceptación sin disimulos de lo que nos incomoda; una valoración absoluta de la inquietud que nos acompaña; una búsqueda incansable del cauce por el que ha de conducirse esa búsqueda; una entrega sin reserva a la vida que se nos regala para conseguirlo; una capacidad de aceptación y de alegría ante las miles de vueltas que le damos a ese buscar explicación de lo que somos y de lo que nos sucede.

La libertad es lucha, encuentro, confusión, senderos anchos, respeto por el misterio, esperanza en los proyectos, creencia en los objetivos, amor incondicional para nuestro estadio evolutivo y para las obras que somos capaces de materializar, a pesar de las limitaciones. También es capacidad para responsabilizarnos de nuestros actos y de las consecuencias de los mismos.

La escuela espacio de la libertad

Es importante que valoremos la libertad lograda hasta hoy a nivel social y en el ámbito de nuestras escuelas. Éstas desarrollan su cometido en una sociedad democrática, donde se ve como natural su composición mixta en todos los órdenes. Una escuela racionalmente organizada y sin influencias externas a ella. Una escuela que se desarrolla dentro de una sociedad donde no existen líderes carismáticos que se preconizan como representantes de alguna divinidad y que fijan los modelos a imitar; donde no se identifica la educación con ideología o religión alguna.

En esta sociedad, la escuela pública es una escuela no confesional, donde se puede elegir entre estudiar religión o estudiar ética, donde los niños y las niñas conviven con naturalidad en medio de diferentes tipos de fe religiosa, con docentes a los que se les reconoce su derecho a impartir la docencia sin tener que estar adscrito a ninguna religión o ideología para poderla ejercer.

Hasta ahí se ha llegado y ese es el marco, desde el que hemos de partir, para comprender de qué estamos hablando cuando nombramos libertad como el derecho de cada individuo para ser lo que es, para expresar lo que piensa, para buscar lo que anhela, para desarrollar las facultades que porta, para elegir y alcanzar los objetivos que su madurez y su responsabilidad le proponen, para ser respetuoso con todo y con todos y gozar del más absoluto respeto.

A estas alturas de la evolución humana, podemos afinar mucho más en nuestro modelo y en nuestros objetivos y métodos y dar un salto hacia la consciencia, comprendiendo mejor el hecho de educar, enfrentando sus nuevos retos desde lo que supone acompañar y no dirigir, respetar y no imponer, cuestionar permanentemente los conocimientos y no imponerlos como dogmas.

Educar en libertad es entregar generosamente, como educadores, nuestros dones a los educandos y no condicionar su visión de la realidad con verdades ajenas a sus perspectivas e intereses, aceptando sin miedo las opciones que tomen, al margen de que comprendamos o no la orientación que éstas tengan.





PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad


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Sábado, 27 de Noviembre 2010


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PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad
Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad” es una institución heredera de un conocimiento que quiere transmitir: la cultura transdisciplinaria. La perspectiva transdisciplinaria es la que organiza y da sentido y finalidad a nuestra Asociación, a su estructura, a sus objetivos, a sus acciones, a sus metas y a sus valores. Como consecuencia de esa perspectiva, la Asociación se constituye como una estructura flexible, abierta, sabiéndose enriquecida y enriquecedora del contexto en el que nace y en el que se desarrolla, con capacidad pendular para transformar y transformarse en el juego entre sus creaciones, sus vivencias y sus reflexiones.

Con la colaboración del Comité de Educación para una Sociedad Compleja





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