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COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO
COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO

"Necesitamos escuelas de complejidad porque el rechazo de la complejidad es el principio de toda tiranía". José García Calvo

La voluntad emana de la libertad interior de elegir antes las circunstancias que nos rodean. Esta libertad se construye a partir del conocimiento de uno mismo, con el desarrollo de la capacidad de imaginar realidades mejores, con la predisposición para tomar decisiones a partir de los criterios que emanan de una conciencia despierta y con el convencimiento moral que impulsa a asumir la responsabilidad que todo ello comporta. Por Alicia Montesdeoca


Coro Manos Blancas. El espíritu no tiene límites
Coro Manos Blancas. El espíritu no tiene límites
Emoción es conexión con lo que soy
Coraje es determinación para la acción
Creer en mí es impulsar mi poder creador
Madurar es ser mi propia madre y mi propio padre
Comprender es explicarme lo que soy

Yo soy el proyecto de mi vida
Con mis talentos
Con mis convicciones

Yo soy la potencia y la limitación
Mis realizaciones están dentro de mí
Su materialización depende de mi decisión

Vivir, arriesgarse, actuar,
Dejar de especular sobre la vida
Experimentar con las sensaciones de estar viva
Fracasar o triunfar porque se ha vivido
Dejar hacer a las manos, están hechas de sabiduría


“Mirarse las manos” (Diciembre de 2003)


La fuerza de la voluntad

La voluntad es ese latido de certeza que ilumina nuestro pecho y que tiene suficiente fuerza para empujarnos hacia lo desconocido, con el convencimiento absoluto de ir en pos de una verdad. La voluntad nace al calor del amor recibido, de la mirada enriquecida con la belleza contemplada, del descubrimiento y la maduración del propio poder creador, con la aceptación del legado de conocimiento heredado y el convencimiento de que hay que hacerlo crecer.

La voluntad emana de la libertad interior de elegir antes las circunstancias que nos rodean. Esta libertad se construye a partir del conocimiento de uno mismo, con el desarrollo de la capacidad de imaginar realidades mejores, con la predisposición para tomar decisiones a partir de los criterios que emanan de una conciencia despierta y con el convencimiento moral que impulsa a asumir la responsabilidad que todo ello comporta.

La voluntad se nutre con las experiencias vividas, con el ejemplo recibido, con el reconocimiento de las facultades propias, con la búsqueda orientada por la inquietud interna, con la claridad en los objetivos, con la confianza en el propio poder.

La voluntad es la fuerza que concentra y dirige la idea, la intención y la acción para producir un movimiento que materializa o ayuda a desplegar una realidad. Es la acción refleja que pone de manifiesto la dirección que adopta ese movimiento al servicio de un objetivo buscado.

Voluntad es el convencimiento de que se participa en la construcción de realidades, aunque no se conozca el fin último. Es lo que permite sostener lo cotidiano y poner de manifiesto lo extraordinario que eso sostiene.

Voluntad es aceptar, en cualquier caso, la merma en las facultades comunes y aprovechar la oportunidad que eso significa para el desarrollo extraordinario de las potencialidades que esas facultades comunes ocultan, poniendo al descubierto, o despertando, recursos dormidos.


Cuando emprendas tu camino a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias
Cuando emprendas tu camino a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias
Voluntad es vivir con dignidad los condicionantes de un entorno y no dejarse arrastrar por la inercia de los deterioros que también favorece. Es partir de los recursos recibidos y transformar con ellos las condiciones para hacer posible la expansión de la vida.

Voluntad es mirar más allá de las apariencias y percibir el sentido de una realidad a partir de los distintos fenómenos y acontecimientos que la caracterizan, descubriendo siempre las posibilidades que contienen y alentando el aprovechamiento de ellas. Es, por otra parte, la aceptación de la rutina con el convencimiento de su necesidad para elevar a extraordinarios los logros finales, construidos paso a paso a través de ella.

Voluntad es resolución, diligencia, tenacidad, perseverancia, entrega, energía vital, destreza interior, impulso voluntario, predisposición, aceptación de la eventualidad y del riesgo. Voluntad es la entrega constante a la transformación de las condiciones personales y sociales a pesar del anhelo y la añoranza que nos acompaña en el caminar hacia nuestra “Ítaca”.


Una educación motivadora de búsquedas y fortalecedora de voluntades

Contemplar, desde sus potencialidades, al niño o a la niña que crece a nuestro lado, es la mejor manera de descubrir la voluntad que trae a la vida. Ya desde que nacen y desde el momento en que sus miradas son atraídas por los objetos y los seres que le rodean, las personas expresan sus primeras voluntades: la de vivir y la de aprender.

Estos impulsos reflejan una sed de búsqueda de lo esencial que se alimentará apoyándose en la voluntad de existir y de comprender. Esa sed es la llamada interna a recorrer el camino hacia sí mismo. Y esa llamada es la fuente inagotable por lo que la búsqueda es alentada a permanecer a través de todos las edades.

Si la voluntad de vivir y aprender es innata en el ser humano, hemos de aceptar, como principio, que no existe determinismo alguno que acabe con su capacidad de ser libre y de elegir. Con ello asumimos que somos responsables de nuestra propia vida y que nuestra conducta la marcan las decisiones que adoptamos. Por eso es fundamental que se comience por desarrollar en los niños y jóvenes la autoconciencia: saber quién soy, para después descubrir hacia dónde quiero ir y cómo lo quiero hacer, reconociéndome moralmente responsable de mis decisiones y de sus consecuencias y con voluntad para adoptar libremente esas decisiones.



Objeto de la educación en el Siglo XXI  (IV)
Los educadores, su voluntad y su vocación

Para ejercer como educadores, los adultos deben, en primer lugar, reconocer en sí mismos la voluntad que motiva sus acciones más cotidianas y la conjugación que con ellas hacen para alcanzar los objetivos que se proponen. También, han de reconocerse motivados por una llamada a la acción educadora y por una exigencia de que ésta propicie el desarrollo de la voluntad en cada uno de los educandos que acompañan. Contribuir al desarrollo de esa voluntad es contribuir a potenciar en el ser humano la consciencia de que la vida tiene un propósito y que cuenta con nosotros para alcanzarlo.

Los educadores han de tener en cuenta que el educando no descubrirá la potencia de voluntad que posee a través de órdenes externas a él mismo. Por el contrario, son las vivencias que comportan las acciones de los adultos, son las propuestas amorosas que de ellos provengan, y los estímulos en sus búsquedas que vienen del entorno, lo que harán despertar y desarrollar su fuerza de voluntad. Una voluntad que no está relacionada con los logros, pues ellos dependen de la conjugación de muchos factores, y sí con la decisión de hacer, con la resolución para hacer.

El desarrollo de la voluntad no se impone desde afuera si no que emerge desde el interior del individuo cuando éste es consciente de su poder creador. El entorno sólo ha de dejar hacer, propiciar las circunstancias para que el sujeto descubra que la posee y cómo se pone de manifiesto; en qué circunstancias la ejerce, cuándo renuncia y por qué renuncia a poner en marcha el ejercicio de esa voluntad. En ese proceso de maduración, aquella voluntad innata se habrá transformado en una voluntad inteligente y amorosa que le ayuda a movilizar los recursos del entorno y a transformarlos en beneficio de sí mismo y de los demás.

Ya en la madurez, estos niños y niñas, convertidos en adultos, podrán calibrar, entonces, cuánto tiempo requirió la obra en la que se empeñaron y hasta qué punto dependió del tiempo y del amor dedicado a ella el logro de verla nacer, desarrollar y tomar vida propia hasta independizarse, depositándose, a lo largo de todo este proceso, un pozo de conocimiento y sabiduría en el propio creador que será transmitido, asimismo, a sus descendientes.






PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad


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Jueves, 16 de Diciembre 2010


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PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad
Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad” es una institución heredera de un conocimiento que quiere transmitir: la cultura transdisciplinaria. La perspectiva transdisciplinaria es la que organiza y da sentido y finalidad a nuestra Asociación, a su estructura, a sus objetivos, a sus acciones, a sus metas y a sus valores. Como consecuencia de esa perspectiva, la Asociación se constituye como una estructura flexible, abierta, sabiéndose enriquecida y enriquecedora del contexto en el que nace y en el que se desarrolla, con capacidad pendular para transformar y transformarse en el juego entre sus creaciones, sus vivencias y sus reflexiones.

Con la colaboración del Comité de Educación para una Sociedad Compleja





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