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COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO
COMPLEJIDAD Y MODELO PEDAGÓGICO

"Necesitamos escuelas de complejidad porque el rechazo de la complejidad es el principio de toda tiranía". José García Calvo

El Amor es el manantial del que emana los mejores sentimientos, las mayores fidelidades, las más generosas entregas, las más arriesgadas aventuras, las más poderosas emociones. El amor es esa fuerza irresistible, esa fuente nutridora que moldea la cualidad de lo humano y que lo trasciende. Alicia Montesdeoca Rivero



Fuente: Emprendedores.es
Fuente: Emprendedores.es
La sustancia del Amor

Partimos del sentido del Amor como la sustancia que comunica todos los niveles de realidad, inter-penetrándolos; que nutre los procesos de materialización cohesionando lo denso y lo sutil; que provoca a las fuerzas de la vida para que se concreten y se manifiesten; que hermana a toda la naturaleza expresada en lo vivo y en lo inerte; que estimula las voluntades, que inspira las expresiones más sublimes de la creatividad humana y que motiva el acercamiento y la asociación de todas sus manifestaciones.

El Amor como materia sin materia, como fuerza sin origen, como sentido sin razón, como creador sin sujeto, como motivo sin intención, como verdad sin argumento, como certeza sin explicación, como poder que no arrasa, como voluntad que no se impone, como realidad que no se discute y como agente silencioso que impulsa desde el anonimato.

El Amor es el manantial del que emana los mejores sentimientos, las mayores fidelidades, las más generosas entregas, las más arriesgadas aventuras, las más poderosas emociones. El amor es esa fuerza irresistible, esa fuente nutridora que moldea la cualidad de lo humano y que lo trasciende.

Con Amor nos encontramos y nos reconocemos a nosotros mismos, nos aceptamos y nos valoramos tal como somos, nos impulsamos hacia la vida y nos sostenemos en ella, en sus retos, sus dificultades y sus regalos.

Con el Amor descubrimos a los otros, los reconocemos y los aceptamos, nos aliamos irresistiblemente, nos complementamos, y nos transformamos, constituyéndonos en especie social que se confabula para transformar el medio y para evolucionar con el Universo.

Ese Amor, que es a la vez profundo afecto y generoso y liberador desapego, nos hace reconocer las diferencias, abandonar los prejuicios, renunciar a las normas que normalizan. Ese Amor nos pone de manifiesto la verdadera naturaleza de lo humano, nos descubre las afinidades como especie y nos despierta la empatía y el reconocimiento identitario como sociedad.


Objeto de la educación en el Siglo XXI  (I)
El Amor, Objeto de la educación

Educar en el Amor es despertar su poder en cada ser humano. Es crecer sintiéndose capaz, sabiéndose acompañado, rodeado de respeto, teniendo referencias, anclado en el presente y esperanzados con el futuro.

Ese despertar abre los sentidos para captar lo que es, lo que se manifiesta, lo que se mueve y se transforma; lo que somos y lo que nos envuelve. Es el despertar para reconocernos y reconocer, para interrogar sin esperar respuestas fuera, para mantener la pregunta mientras contemplamos como se despliega sola la realidad.

Amor para creer en lo que soy, para respetar lo que el otro es, para generar complicidades creadoras de vínculos que se nutren de la propia experiencia de amar las realizaciones propias y las compartidas. Amor para hacernos responsables de nosotros mismos y del otro con el que interactuamos.

El educador o la educadora que sabe de Amor lo transmite con la ternura del que sabe acercarse a lo más delicado, con la generosidad del que no espera nada a cambio y del que sabe lo imprescindible que es para emprender y aprender, con el contacto cercano, con la mirada atenta, con la sonrisa permanente, con el respeto por cada momento, con la contención y el silencio ante lo que surge, con la confianza hacia las potencialidades que emergen, con la esperanza por los logros futuros que intuye en sí mismo o en los otros.
Ese Amor fructifica, en lo social, en la alegría de los que crecen al calor de sus brazas, convirtiéndolo en capacidad para vivir, en ansias por participar, en predisposición para la colaboración, en fraternidad, en empatía y tolerancia, en conocimiento y en consciencia.

La Escuela renovado nido del Amor

La Escuela es la cuna nueva que va desplegando sus límites para acoger nuevas relaciones, acunar nuevos sentimientos amorosos que nutran las necesidades emergentes de las nuevas generaciones en su proceso de socialización.

Ese espacio que cada curso se abre a los recién llegados al mundo y que crece con ellos, que se predispone con renovadas esperanzas para ser descubierto, para propiciar experiencias creadoras, demanda de los adultos que lo integran generosa entrega, claridad en el papel que juegan, conciencia de la misión que tienen, nuevos retos en sus funciones, nuevas metas para sus espíritus, nuevos aprendizajes y experiencias para sus corazones.

Para el niño y la niña, que se incorpora a esa institución social, supone la ruptura de los barrotes que eran custodiados en el ámbito familiar y, con ella, el comienzo de la socialización donde los lazos de amistad con los pares y los nuevos adultos son el soporte esencial del desarrollo de las relaciones, de los nuevos sentimientos, de las nuevas experiencias, de los nuevos descubrimientos.

Alrededor del aula se experimentan nuevas interacciones, el mundo crece, las vivencias se disparan, los contrastes se acentúan, las diferencias se constatan, la libertad se intuye y hasta se toca, los adultos cercanos (los familiares) cambian, se amplían, comparten sus roles con otros adultos (los docentes), mientras siguen cuidando y acompañando.

Los maestros y las maestras se convierten en el corazón alrededor del cual giran las nuevas experiencias del aprendizaje, las nuevas aventuras del vivir y las nuevas formas de expresión del amor para cada generación que se asoma a la cultura de su sociedad por la ventana esperanzada de la escuela, una escuela cuya misión es la de iniciarlos en los conocimientos y saberes alcanzados por las generaciones precedentes y que los acompaña por aquellos caminos ya andados para que les sirvan de sostén en la apertura de las nuevas sendas que han de ser abierta con la voluntad de los nuevos corazones.




PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad


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Jueves, 18 de Noviembre 2010


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PORTIA Asociación para la Transdisciplinariedad
Portia, Asociación para la Transdisciplinariedad” es una institución heredera de un conocimiento que quiere transmitir: la cultura transdisciplinaria. La perspectiva transdisciplinaria es la que organiza y da sentido y finalidad a nuestra Asociación, a su estructura, a sus objetivos, a sus acciones, a sus metas y a sus valores. Como consecuencia de esa perspectiva, la Asociación se constituye como una estructura flexible, abierta, sabiéndose enriquecida y enriquecedora del contexto en el que nace y en el que se desarrolla, con capacidad pendular para transformar y transformarse en el juego entre sus creaciones, sus vivencias y sus reflexiones.

Con la colaboración del Comité de Educación para una Sociedad Compleja





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