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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
“Un ejercicio de qué se podría haber hecho si la historia de Jesús, fuera un mito”. “Compartir” (250) de  20 de mayo de 2018. Preguntas y respuestas (20-5-2018)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
PREGUNTA:
 
 
¿Podría Usted escribir lo siguiente?: Lo que me gustaría un día sería si pudieras hacer un ejercicio de cómo se podría  haber hecho si la historia de Jesús, fuera un mito, es decir los problemas que tendría para conectar con la realidad, por ejemplo, Pablo escribió cartas y fundó iglesias, es decir existió, qué otros personajes del nuevo testamento existen concretas pruebas de la existencia, es decir indubitables documentos, familiares de Jesús que comandaron la línea judeocristiana? Si se hubiera inventado ancianos hubieran declarado a sus familiares que nunca conocieron un Jesús que fuera crucificado, hiciera milagros, etc?  Alguien hubiera escrito en ese momento, no existió ese tal Jesús no?
 
 
Hay actas de algún proceso a Juan el Bautista, o testimonios por fuera del cristianismo. En fin quién sería el creador de ese mito, Juan? , etc. O sea para decir que Jesús no existió históricamente, cuales serían las consecuencias logico historicas, se podría haber creado una figura de esa influencia, que hay algo que si existe son cristianos alrededor de la época de Pablo? Con Pablo por el 50 60 ya había parece, dice el como un hecho, pero hay algo escrito o mencionado antes de él?
 
 
No sé,  me gira la cabeza con cómo se logra el conocimiento objetivo de la historia en general, que es real y qué inventado. 
 
 
RESPUESTA:
 
 
Ciertamente es este un ejercicio interesante. Pero por otro lado pienso que es perder el tiempo en escribir, en plan de simple ejercicio de imaginación, qué habría pasado si de hecho Jesús no hubiera existido.
Existen muchos libros que defienden esta postura. Con lo cual, yo me excuso de escribir uno nuevo.
 
 
Le hago una propuesta: en el libro colectivo ¿Existió Jesús realmente? El Jesús de la historia a debate, Editorial Raíces, Madrid 2009, 350 pp. ISBN 978-84-86115-64-7, tiene Usted en parte una descripción de qué es lo que habría pasado si Jesús no hubiera existido. Pues lo mismo que ha ocurrido hasta hoy en toda la historia del cristianismo en el mundo entero…, pero al final cayendo en la cuenta de que todo ha sido un inmenso engaño. Sin más.
 
 
Pero yo creo que no ha sido así, y que Jesús de Nazaret, como profeta, como carpintero, como mero hombre, como sanador y exorcista sí ha existido. Y no hay problema en ello, Hay otras figuras de “rabinos” o “maestros de la Ley” en el Israel del siglo I que son parecidas a las de Jesús. Y creo que lo que no ha existido realmente es esa mezcla de Jesús de Nazaret y el Cristo celestial, que llamamos “Jesucristo”, que es una mezcla de una figura real y un concepto teológico.
 
 
No hay actas sobre Juan Bautista. Nada. Todo perdido, si es que alguna vez las hubo.
 
 
Y por último, respecto a qué es verdad y qué es mentira en los dichos y hechos de Jesús de Nazaret, debo decirle, que en septiembre, deo favente, puede tener entre sus manos el siguiente libro publicado por Trotta, Madrid, que está ya maquetado y corregido y listo para encuadernar en cuanto pase el verano: “Aproximación al Jesús histórico”. Del índice recojo dos secciones que pueden interesar:
 
 
I. SOBRE LA EXISTENCIA HISTÓRICA DE JESÚS
 
¿Existió Jesús realmente?
El Jesús de la historia a debate. La postura de los mitistas
Argumentos en pro de la existencia histórica de Jesús de Nazaret
Cómo hay que plantear hoy la cuestión de la existencia real de Jesús de Nazaret?
                        1. El malentendido básico
2. Crítica de los testimonios externos sobre Jesús
3. Crítica de los evangelios sobre la existencia histórica de Jesús
4. Crítica de obras recientes de negacionistas
 
VI. MÉTODOS DE APROXIMACIÓN HISTÓRICO-CRÍTICA AL NUEVO TESTAMENTO Y A LOS EVANGELIOS EN PARTICULAR
 
 
1. Cómo funciona la crítica. Cómo es posible saber qué dicho o hecho pertenece al Jesús histórico y cuáles no
            2. Los métodos histórico-críticos
3. Crítica textual del Nuevo Testamento y de los evangelios en particular
Un ejemplo: Lucas 24,50-53, la ascensión de Jesús
5. La aplicación de la “historia de las formas”
La actividad cristiana que llevó a la composición de los evangelios
                        Características de los evangelios según la historia de las formas
            6. Aplicación de la crítica de la redacción evangélica. La “historia de la Redacción”
            7. El estudio sociológico del Nuevo Testamento
            8. Criterios de autenticidad de los dichos y hechos de Jesús en los evangelios
9. Un ejemplo de análisis histórico-crítico-literario de un texto evangélico: Lucas 23
 
Como ve, este libro trata, al menos en parte, de lo que Usted dice.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
 
 
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NOTA
 
 
Un recuerdo:
 
 
PRIMER ENCUENTRO ENTRE HISTORIADORES Y NOVELISTAS Lugar: Biblioteca Municipal de Verín (Orense). Fecha: viernes y sábado 25 y 26 de mayo 2018 . Programa del Ciclo de Conferencias:
 
 
VIERNES 25 DE MAYO:  19,00 h.: José Calvo Poyato: “La novela histórica en España a comienzos del s. XX”.
19,45 h.: José Luis Corral: “Los Austrias”, de la historia a la novela. 20,30 h: Mesa redonda: “¿Se puede  aprender historia con la novela histórica?”, con José Calvo Poyato y José Luis Corral; Modera Miguel Losada.
 
SÁBADO 26 DE MAYO: 12 h.: Toti Martínez de Lezea: “Las minorías y los marginados en la novela histórica”.
Lugar: Salón de actos. 13 h.: Presentación “Batallador”, de José Luis Corral y Alejandro Corral: Alfonso I de Aragón y de Castilla y a su presencia en Galicia. 18,30 h.: Antonio Piñero: “Los Evangelios y el Santo Grial”.19,15 h.: Presentación “El fuego invisible”, de Javier Sierra, premio Planeta 2017. 20 h.: Mesa redonda: “El Santo Grial en la novela histórica”, con José Calvo Poyato, José Luis Corral, Antonio Piñero y Javier Sierra; modera Miguel Losada.
 
Saludos de nuevo de Antonio Piñero.
 
 
Domingo, 20 de Mayo 2018
¿Hay alguna diferencia entre mesías y cristo? “Compartir” (249) de 17 de mayo de 2018. Preguntas y respuestas.
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
 
PREGUNTA:

¿Hay alguna diferencia entre mesías y Cristo?
 
RESPUESTA:
 
 
En realidad no habría distinción, ya que mesías, massiah en hebreo, y christós, cristo en griego significan lo mismo, el "ungido" (de Dios). Pero al decir “el Cristo” y como está por medio el pensamiento de Pablo, que transforma el mesías, judío, nacionalista, rey, puramente humano, en un salvador universal, en un ente que después de su exaltación / resurrección al cielo es divino, daría a impresión de que se adopta un tipo de mesianismo que es ya cristiano, no judío.
 
Este mesianismo proclama a un mesías que ha de sufrir y morir, por designio divino, en la cruz, y supone que su muerte es un sacrificio por los pecados de toda la humanidad. Ese sacrificio es además vicario: muere él, que es un justo, en vez de los pecadores, injustos. Ese mesías, pues, no sería el mesías hebreo, sino el Cristo paulino y cristiano, el salvador universal.
 
Esa podría ser en todo caso la diferencia. Pero en sí no hay ninguna. Porque un judío convertido por Pablo creería en un christós, pero lo llamaría massiah, en su lengua.
 
Copio el resultado final de una postal publicada en mi Blog de “Cristianismo e historia” que cierra una larga serie sobre el mesianismo de Jesús.
 
En nuestra larga serie sobre la divinización de Jesús hemos recorrido casi todos los temas y títulos cristológicos (nos queda el “Hijo del Hombre”) que podrían apuntar a la idea de que Jesús se creyó a sí mismo, y fue realmente, el hijo de Dios en pleno sentido de la palabra.
 
Ni la religión de Jesús, ni su sentido de filiación respecto a Dios, ni el título de Señor e hijo de Dios, ni su concepción del reino de Dios nos han llevado a pensar que Jesús se considerara a sí mismo “hijo” real y “óntico” de Dios.
 
Tampoco su concepto del mesianismo en los dichos que nos parecen auténticos considerados hasta ahora (repito nos falta tratar del sintagma “Hijo del Hombre”), ni su aceptación de lo que pensaban quienes lo aclamaban como hijo de David en su entrada en Jerusalén –y otros hechos y dichos comentados- apuntan más que a la imagen de un Jesús judío, piadoso en extremo, unido especialmente con Dios Padre, pero hombre al fin y al cabo.
Título de la postal (utilizar el buscador) “El mesianismo de Jesús. Resultado final” (2-27-61) (9-01-2009).
 
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Una NOTA que creo interesante para los que viven en Madrid y alrededores:
 
Sábado 16 de junio de 2018: Jornada de historia sobre “Jesús de Nazaret y el cristianismo primitivo”.
 
Lugar: Casa Regional de León (Calle del Pez 6 – 28004 Madrid)
 
Horario: 10:00h.: Presentación de la I Jornada de Historia sobre Jesús de Nazaret y el Cristianismo Primitivo, con Antonio Piñero.
 
10:15h.: «Debate actual sobre la existencia histórica de Jesús», con Antonio Piñero.
 
12:00h.: «El mensaje nuclear de Jesús de Nazaret», con Eugenio Gómez Segura.
 
14:00h.: Descanso.
 
17:00h.: «La resurrección de Jesús», con Javier Alonso López.
 
19:00h.: «De Jesús a Pablo. Los primeros pasos del cristianismo», con Antonio Piñero.
 
En esta Jornada se tratará de exponer sobre los argumentos más actuales del debate sobre la existencia histórica de Jesús; el mensaje nuclear de Jesús de Nazaret; la cuestión esencial de la resurrección de Jesús, y finalmente los primeros pasos del cristianismo desde Jesús de Nazaret a Pablo de Tarso. Todos los ponentes han escrito sobre esos temas y pueden consultarse sus datos en Internet.
 
Las jornadas no son gratis, porque hay que pagar el local y algo a los ponentes y a la organización; pero a un precio muy moderado: desde 20 €. Para mayor información, el organizador, Javier Redondo, ha montado la página siguiente:

http://www.jornadasjesusdenazaret.com,

que puede consultar cualquier interesado.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
 
Jueves, 17 de Mayo 2018
El Juicio final llegará como un ladrón en la noche. “Compartir” (248) de 15 de mayo de 2018. Preguntas y respuestas.
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
Foto: Juicio Final en la Capilla Sixtina
 
 
PREGUNTA:
 
 
 
Cuando leo a Pablo en 1Tesalonicenses 5;2-3, Tengo la sensacion de que algo no encaja Cuando  dice" Cuando los hombre digan Paz y Seguridad destruccion repentina les vendra como los dolores de parto a la que esta en cinta" Que tiene que ver un hipotetico grito de paz y seguridad con el dia del senor? que esta pensando Pablo y que relacion guarda una cosa con la otra?.
 
 
 
RESPUESTA
 
 
Es interesante que se lea el texto completo:
 
 
En lo que se refiere al tiempo y al momento, hermanos, no tenéis necesidad que os escriba. 2 Vosotros mismos sabéis perfectamente que el Día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche. 3 Cuando digan: «Paz y seguridad», entonces mismo, de repente, vendrá sobre ellos la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta; y no escaparán. 4 Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese Día os sorprenda como ladrón, 5 pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. 6 Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. 7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. 8 Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios;  revistamos la coraza  de la fe y de la caridad,  con el yelmo  de la esperanza  de salvación. 9 Dios no nos ha destinado para la cólera, sino para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, 10 que murió por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos juntos con él.
 
 
 
Lo quiere decir el texto paulino es que el Juicio final puede venir en cualquier momento sobre los pecadores y cuando ninguno de ellos lo espera. Los pecadores dicen “Estamos en gran paz y seguridad”. Entonces es cuando les puede llegará el Juicio Final, que es inminente según Pablo. Vea 1 Tes 4,15-17
 
 
Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.
 
 
Pero tenga en cuenta que los fieles al Mesías no tienen nada que temer, ya que viven una vida sobria y de acuerdo con los mandatos de Dios; no se sabe el momento del Juicio, pero es totalmente seguro que llegará pronto.
 
 
Y le copio el breve comentario que hago en mi obra, Guía para entender a Pablo de Tarso, editorial Trotta, Madrid 2015, 109-110:
 
 
Pablo no ofrece una fecha precisa para este magno acontecimiento, pero la venida de Jesús Mesías es segura y veloz, y se corresponde con la tradición sobre Jesús que en esos momentos se estaba recogiendo: Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa: Mt 24,43. Los no creyentes en Jesús Mesías ignoran estas realidades y viven en el pecado: son hijos de las tinieblas; los creyentes son hijos de la luz y deben comportarse como tales, pues conocen lo que va a pasar. El contraste “hijos de la luz/hijos de las tinieblas” es muy típico de la apocalíptica judía (1 Henoc 108,11; 108,14) y de la teología de los esenios, en concreto de la subsecta de Qumrán. El pasaje típico es 1QS columna III, líneas 13-29:
 
 
Para el sabio, para que instruya y enseñe a todos los hijos de la luz sobre la historia de todos los hijos de hombre, acerca de todas las clases de sus espíritus, según sus signos… Dios creó al hombre para dominar al mundo y puso en él dos espíritus para que marche por ellos hasta el tiempo de su visita: son los espíritus de la verdad y de la falsedad. Del manantial de la luz provienen las generaciones de la verdad, y de la fuente de tinieblas las generaciones de falsedad. En mano del príncipe de las luces está el dominio sobre todos los hijos de la justicia; ellos marchan por caminos de luz. Y en mano del ángel de las tinieblas está todo el dominio sobre los hijos de la falsedad; ellos marchan por caminos de tinieblas. A causa del ángel de las tinieblas se extravían todos los hijos de la justicia… y todos los espíritus de su lote hacen caer a los hijos de la luz. Pero el Dios de Israel y el ángel de su verdad ayudan a todos los hijos de la luz. Él creó los ángeles de la luz y las tinieblas… (García Martínez, 52)
 
 
Algunos comentaristas creen que los 11 primeros vv. del presente pasaje de 1 Tes 5,1-12 forman una glosa, una añadidura posterior de un escriba, al corpus paulino. Sus razones son: al igual que 2 Tesalonicenses, el glosador, una vez que sabía que Pablo había muerto, habría pretendido que “él mismo” corrigiera el error de pensar que estaría aún con vida en la venida del Señor: En lo que se refiere al tiempo y al momento… el día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche…, etc. En el trasfondo, se descubriría en este pasaje el talante y los intereses de las comunidades que viven en Cristo en un tiempo ya avanzado: la especulación para explicar el retraso de la parusía, un retraso que otros escritos posteriores tratan también de solucionar como, por ejemplo, 2 Pe 3,5-13 y otros (S. Vidal, 2002, 64):
               
 
8 Pero no olvidéis una cosa, amigos, que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. 9 No re­trasa el Señor lo que prometió, aunque algunos lo estimen retraso; es que tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, quiere que todos tengan tiempo para enmendarse. 10 El día del Señor llegará como un la­drón, y entonces los cielos acabarán con un estampido, los elementos se desintegrarán abrasados y la tierra y lo que se hace en ella desaparecerán (2 Pe 3,8-10).
 
 
La hipótesis de la glosa en 1 Tes es plausible, pero no se puede emitir un veredicto seguro.
 
 
5,1. tiempo y al momento: en Pablo el “tiempo” es físico y el “momento” (griego kairós) es la ocasión propicia.
 
 
6. Así pues, no durmamos… seamos sobrios. Anteriormente, 4,13-18, hemos señalado que Pablo utiliza el vocablo “dormir” (griego koimásthai) para referirse a los que ya han fallecido. Ahora, de un modo muy sutil emplea otro verbo griego para dormir físicamente (no referido a la muerte): katheúdein. Señalan los comentaristas que este verbo va emparejado con “velar” y “ser sobrios”, lo que parece indicar que Pablo con todo propósito sugiere a los seguidores del Mesías que no vivan y duerman en una vida de indolencia. Por ello su sueño definitivo, la muerte, está lleno de esperanza al contrario de los que no tienen esperanza: 4,13.
 
 
8. coraza de la fe… salvación: fe, amor y esperanza son términos característicos del núcleo de la teología de Pablo. Este pasaje recuerda mucho a –y puede tener como trasfondo- las referencias a la guerra entre los “hijos de la luz” y de “las tinieblas” en 1QM 1 (Regla de la Guerra), que comienza así:
 
 
El primer ataque de los hijos de la luz será lanzado contra el lote de los hijos de las tinieblas, contra el ejército de Belial… cuando los hijos de la luz exiliados en el desierto de los pueblos retornen para acampar en el desierto de Jerusalén…Seguirá un tiempo de salvación para el pueblo de Dios y un periodo de dominio para todos los hombres de su lote, y de destrucción eterna para todo el lote de Belial (col. I 1-5; García Martínez, 145).
 
 
Las metáforas militares son del gusto de Pablo (1 Cor 14,8; 2 Cor 2,14; 10,4, etc.), aunque la imagen de la vida como milicia de Cristo es más bien de sus discípulos (véase Ef 6,13-17). Según Is 59,17, Yahvé mismo, cuando lucha para debelar la injusticia se puso la justicia como coraza y el casco de salvación en su cabeza. Las imágenes de las armas y de la luz aparecen de nuevo en Rom 13,12: La noche avanzó. El día se acerca. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero

http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
Martes, 15 de Mayo 2018
¿Enseñar historia del cristianismo primitivo por medio de la novela histórica? (1001) (13-05-2018)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 Foto: Biblioteca Municipal de Verín

Su se leen los suplementos literarios, normalmente sabatinos, de los periódicos españoles, se observará que la novela histórica no es considerada “literatura” por los críticos. O bien se piensa que es un género menor, al que no se le da casi especio, o bien sencillamente se la ignora.
 
Sin embargo,  creo que si preguntara a los libreros y si se hiciera encuestas veraces a los lectores, estimo que se sorprenderían los críticos del éxito que tiene esta “subliteratura” (en su opinión). Enorme. Este es el caso de la historia antigua y dentro de ella la historia del cristianismo primitivo. Piénsese solo en el enorme potencia de “Yo Claudio”, de Robert Graves. Una de las cuestiones / temas que ha ocupado, por suerte, del último Premio Planeta, “El fuego invisible” de Javier Sierra ha sido el “mito” (no es mío el vocablo; así lo define la contracubierta) del Santo Grial. Me parece un tema que atrae enormemente a los lectores.
 
Cuando hoy se hablan muchas cosas sobre Jesús o sobre el cristianismo primitivo, y se hacen al respecto afirmaciones rotundas, por ejemplo, que Jesús fue un esenio, o que Jesús y María Magdalena eran un matrimonio con algún hijo, como historiador de las ideas de ese mundo me pregunto si los que las hacen han tenido ocasión, ganas y tiempo para contrastarlas con su base histórica en los primeros siglos. Pienso que una de las indagaciones interesantes puede ser qué base tiene en el cristianismo, y en su expresión más antigua, el Nuevo Testamento, la creencia en el Santo Grial y el valor que se le atribuye.
 
La creencia en este santo cáliz tiene dos facetas: haber sido el receptáculo del vino en el que Jesús bebió en la Última Cena y que de algún modo representaba su sangre; y segunda, haber sido el receptáculo en el que fue recogida la sangre de un Jesús agonizante en la cruz. Estas dos facetas están íntimamente relacionadas con tres temas importantes de la vida de Jesús de Nazaret en sus últimos días de vida. Primero la institución de la Eucaristía en la Última Cena; el segundo, la lanzada en el costado de Jesús según el Cuarto Evangelio; y el tercero la concepción de Jesús sobre el fin del mundo, aparentemente inconexo con esto dos primeros.
 
Todo esto viene a cuento porque una Biblioteca Municipal de la villa de Verín (Orense), de no más de 15.000 habitantes, con poco presupuesto pero con muchísimos ánimos, con muchas ganas de atraer a los lectores no solo con libros sino también con actividades alrededor de ellos, ganadora del Premio Nacional 2018 a la mejor Biblioteca de ámbito estatal (según una división en tres secciones, según el número de habitantes), ha organizado un evento en el que se tratará este tema que tanto afecta a la historia antigua del cristianismo primitivo y en el que yo intervengo junto con otros estupendos colegas, que se han ocupado más intensamente que yo en este ámbito.  Creo que les interesará que los transcriba un resumen del programa:
 
PRIMER ENCUENTRO ENTRE HISTORIADORES Y NOVELISTAS
 
 
Lugar: Biblioteca Municipal de Verín
 
 
Fecha: viernes y sábado 25 y 26 de mayo 2018
 
 
Programa del Ciclo de Conferencias:
 
 
VIERNES 25 DE MAYO:
 
 
11-13 h.: Taller intensivo de escritura creativa,
 
 
“Cómo escribir una primera novela y publicarla”, con Alejandro Corral.  Modera y coordina Noa González Sousa.
Inscripción obligatoria en la Biblioteca del Concello de Verín. Tendrán prioridad las y los socios de esta entidad.
Se pretende, con este taller de escritura, el desarrollo de la capacidad creativa y de las habilidades de escritura en los y las más jóvenes promesas, aunque está abierto a todo el público en general. El resultado a su finalización será el de la potenciación del pensamiento divergente como herramienta creativa. Se tratará también sobre el proceso de edición de un libro hasta llegar a su publicación.
 
18,30 h. Inauguración de las Jornadas.
 
19,00 h.: José Calvo Poyato: “La novela histórica en España a comienzos del s. XX”.
 
José Calvo Poyato, autor de novelas como “Sangre en la calle del Turco” o “El espía del rey”, dará la conferencia inaugural sobre “La novela histórica en España a comienzos del s. XX”. Calvo Poyato hablará acerca de la importancia de este género en el panorama literario español actual así como del global fenómeno de ventas asociado y de los autores que colocaron a la novela histórica como el tema literario más demandado y vendido en España en los últimos veinte años.
 
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo
 
 
 
19,45 h.: José Luis Corral: “Los Austrias”, de la historia a la novela.
 
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo
 
 
 
José Luis Corral, autor de “El Cid” o “La prisionera de Roma”, presentará  su serie sobre los Austrias, y repasará la importancia de esta dinastía en el contexto del giro transcendental acaecido en la historia de España en los primeros decenios del siglo XVI.
 
 
20,30 h: Mesa redonda: “¿Se puede  aprender historia con la novela histórica?”, con José Calvo Poyato y José Luis Corral; Modera Miguel Losada.
 
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo.
 
 
SÁBADO 26 DE MAYO:
 
 
 
 
12 h.: Toti Martínez de Lezea: “Las minorías y los marginados en la novela histórica”.
Lugar: Salón de actos.
Entrada libre hasta completar aforo
Toti Martínez de Lezea, con obras publicadas coma “La abadesa” o “La universal”, es una de las autoras de referencia de la novela histórica. Sus libros normalmente están protagonizados por personajes anónimos y olvidados; Hablará de ellos en una charla en la que repasará cómo los retrata en sus siempre exitosas novelas.
 
 
13 h.: Presentación “Batallador”, de José Luis Corral y Alejandro Corral: Alfonso I de Aragón y de Castilla y a su presencia en Galicia.
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar  aforo
 
 
José Luis y Alejandro Corral, (joven autor de “El cielo de Nueva York”), presentarán su novela Batallador, escrita a cuatro manos entre padre e hijo. La obra tiene como protagonista a Alfonso I de Aragón, Pamplona e Castilla, un monarca muy controvertido y de convulsa vida, que casó con Urraca de León protagonizando buena parte de la historia de Galicia durante la segunda década del siglo XII.
 
 
 
 
18,30 h.: Antonio Piñero: “Los Evangelios y el Santo Grial”.
 
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo
 
 
Antonio Piñero, autor de “Herodes el Grande” y “El trono maldito”, es uno de los mayores especialistas mundiales sobre Jesucristo, los primeros años del cristianismo y sobre el Nuevo Testamento. Piñero hará una introducción al tema del Santo Grial y al papel que esta reliquia, la más sagrada de la cristiandad, cumple en los Evangelios.
 
 
 
 
19,15 h.: Presentación “El fuego invisible”, de Javier Sierra, premio Planeta 2017.
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo
 
 
Javier Sierra, autor de obras tan conocidas como “La cena secreta” o “El maestro del Prado”, presentará en Verín su novela “El fuego invisible”, un fascinante viaje en torno al misterio del Santo Grial. Javier Sierra ganó en 2017 y con esta novela, el premio Planeta. En su relato transitará por los grandes misterios que rodean la búsqueda que lo condujo a escribir esta obra.
 
 
 
20 h.: Mesa redonda: “El Santo Grial en la novela histórica”, con José Calvo Poyato, José Luis Corral, Antonio Piñero y Javier Sierra; modera Miguel Losada.
 
 
21,15 h.: Clausura de las Jornadashttps://ssl.gstatic.com/ui/v1/icons/mail/images/cleardot.gif
 
 
Creo que puede interesar a muchos amigos de la historia.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
Domingo, 13 de Mayo 2018
¿Es Dios quien endurece los corazones según la Biblia? “Compartir” (249) de  8 de mayo de 2018. Preguntas y respuestas.
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
Pregunta:
 
 
Quería consultarle algo que me causa gran inquietud. El pasaje de Pablo en Romanos 11,7 cuando hablando de Israel algunos traducen:  FUERON ENDURECIDOS, como si Dios los hubiera endurecido. Pero otros traducen : SE ENDURECIERON (por decisión propia). Querido amigo, cual cree que es la traducción más correcta del griego, o en su caso el sentido más correcto.
 
 
Respuesta:
 
 
El texto de Romanos 11,7-12 es el siguiente:

Entonces, ¿qué? Que Israel no consiguió lo que buscaba; mientras lo consiguieron los elegidos. Los demás se endurecieron, 8 como dice la Escritura:  Dióles Dios un espíritu de embotamiento: ojos para no ver y oídos para no oír, hasta el día de hoy. 9 David también dice: Conviértase su mesa en trampa  y lazo,  en piedra de tropiezo y justo pago,  10  oscurézcanse sus ojos para no ver; agobia sus espaldas sin cesar.  11 Y pregunto yo: ¿Es que han tropezado para quedar caídos? ¡De ningún modo! Sino que su caída ha traído la salvación a los gentiles, para llenarlos de celos. 12 Y, si su caída ha sido una riqueza para el mundo, y su mengua, riqueza para los gentiles ¡qué no será su plenitud! 
 
 
En Rom 11,7 el sentido de eporóthesan es ambiguo. Es ciertamente voz pasiva («fueron endurecidos [por Dios]»), pero hay algunos estudiosos que a veces esta pasiva puede tener sentido intransitivo, parecido al de la voz media de participación activa en la acción. Este problema es, por lo visto solo para nuestra mentalidad, pero no para la de los antiguos, que no veían inconveniente alguno en que Dios endureciera (pero sin que se pierda la libertad humana) los corazones de la gente, a las que luego condena, como se ve desde el éxodo: Dios endurece el corazón del faraón (“Pero Yahveh endureció el corazón de Faraón, que nos les escuchó, según Yahveh había dicho a Moisés”). Del mismo modo en Isaías es Dios quien endurece los ojos y los oídos del pueblo para que no se salven (Dt 29,3; Is 29,10; 6,9-10; Sal 68,23LXX; Sal 35,8); véase Mc 4,12 que cita Is 6,9-10).
 
 
En mi libro de Pablo (“Guía para entender a Pablo de Tarso”, Trotta, Madrid 2015 trato este tema en la Aclaración III:  Elección, llamada, predeterminación pp. 111-118, que ruego consulte, si es posible.
 
 
Cito unos párrafos:
 
 
El sentido de la elección de Dios es misterioso; nadie puede discutirlo, pero parece ser arbitrario, pues no depende de acción alguna humana previa. El ejemplo de Esaú es claro: concebidos de la misma unión de Rebeca con un solo hombre, Isaac, Jacob es elegido y Esaú rechazado. Por tanto, nadie se extrañe de que este proceso continúe: no todos los que se dicen israelitas actuales son israelitas de verdad, sino los elegidos. Igualmente con los gentiles. Y la continuación del texto que acabamos de transcribir proclama: no hay injusticia en Dios, pues su libertad es omnímoda; la predestinación divina es una realidad y el ser humano no puede criticarla; Dios endurece, es decir, destina a la condenación a quien quiere; por ejemplo al Faraón; pero nosotros, a los que llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles –escribe Pablo-- hemos sido predestinados para la salvación:
 
 
¿Qué diremos, pues? ¿Hay acaso injusticia en Dios? ¡De ningún modo! 15 Pues dice a Moisés: “Seré misericordioso con quien lo sea: me apiadaré de quien me apiade” (Ex 33,19). 16 Ciertamente pues, no se trata de querer o de correr, sino de Dios que tiene misericordia […] 18 Así pues, ciertamente, tiene misericordia con quien quiere, y endurece a quien quiere. 19 Pero me dirás: Entonces ¿por qué, pues, recrimina (Dios)? Pues ¿quién puede resistir a su voluntad? 20 ¡Oh hombre! ¿Quién eres en verdad tú para replicar a Dios? ¿Acaso la pieza de barro dirá a quien la modeló: “Por qué me hiciste así”? (Is 29,26 LXX) […] 22 Pues bien, ¿Y qué si Dios, queriendo manifestar su ira y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia objetos de ira dispuestos para la perdición, 23 a fin de mostrar la riqueza de su gloria con los objetos de misericordia que de antemano había preparado para gloria… 24 con nosotros, a los que llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles? 25 Como dice también en Oseas: “Llamaré pueblo mío al que no es mi pueblo: y amada mía a la que no es mi amada […] 27 Isaías clama también en favor de Israel: “Aunque los hijos de Israel fueran numerosos como las arenas del mar, sólo el resto será salvo. 28 El Señor abreviará y consumará su palabra sobre la tierra” (Is 10,22) (Rom 9,14-28).
 
 
Igualmente en Rom 11,1-6: los israelitas y paganos que se van a salvar son solo los elegidos:
 
 
Digo, pues: ¿acaso ha rechazado Dios a su pueblo? ¡De ningún modo! [...] 4 Y ¿qué le responde el oráculo divino? “Me he reservado siete mil varones que no doblaron la rodilla ante Baal” (1 Re 19,10.14). 5 Pues bien, del mismo modo, también en el momento presente ha quedado un resto elegido por gracia. 6 Y, si es por gracia, no es por las obras; puesto que la gracia no es ya gracia.
 
 
2 Cor 2,14-16 apunta a una cierta predestinación de los que se salvan y de los que se pierden:
             
 
Gracias a Dios que por todas partes nos asocia en su triunfo en Cristo, y hace perceptible por nosotros el olor de su conocimiento. 15 Porque somos para Dios el buen olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. 16 Para unos, olor de muerte hacia la muerte; para otros, olor de vida para la vida.
 
 
El olor de muerte hacia la muerte; para otros, olor de vida para la vida son frases que pueden entenderse bien como referidas a la libertad humana ante la proclamación del evangelio, o bien, para otros comentaristas, como un apunte de la teología paulina de la predestinación. En las famosas sentencias de Pablo acerca de la salvación final de Israel está también presente un cierto sentido de predestinación, Rom 11,25-35:
 
 
Pues no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, no sea que os creáis sabios vosotros mismos: el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la plenitud de los gentiles […] 33 ¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! 34 Pues, ¿quién conoció la mente del Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dio primero para que tenga derecho a recompensa? 35 Porque de él, por él y para él son todas las cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén.
 
 
El sentido de llamada y elección predestinacionista sigue en pie. En 1 Cor 1,18-25 el evangelio de la cruz
 
 
18 Es necedad para los que han de perecer; mas para los que han de salvarse, para nosotros, es fuerza de Dios […] 23 nosotros por el contrario predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos y necedad para los gentiles; 24 mas para los llamados, tanto judíos como griegos, proclamamos a Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. 25 Porque la necedad de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad de Dios, más fuerte que los seres humanos.
 
 
En el v. 18 las frases los que han de perecer; mas para los que han de salvarse son la traducción de un participio pasivo cuyo sujeto agente es Dios. Por tanto, Pablo cree firmemente que desde toda la eternidad Dios ha elegido a aquellos que han de salvarse, por su gracia y elección, y sabe perfectamente quienes se condenarán al no recibir, o al no aceptar, la llamada del evangelio. De nuevo: solo los llamados se salvarán (v. 24). Confirmamos, pues, que hay en el pensamiento de Pablo una suerte de predestinación divina, insondable en sus designios, injusta a ojos humanos.
 
 
Así que, en síntesis, se puede pensar lo que quiera a tenor de los textos. Pero creo que es más bien una manera torpe –para nosotros– de decir que Dios prevé y respeta la libertad humana.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
 
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Martes, 8 de Mayo 2018
Los inicios de la teología cristiana explicados por Lucas, el evangelista (6-05-2018) (1000)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
Foto: cuadro de John Linnell, hacia 1850, que representa Jesús con sus dos discípulos camino de Emaús.
 
Presento primero el texto de Lucas 24,13-35, en traducción de  Gonzalo del Cerro, con leves cambios por mi parte:
 
Aparición a dos discípulos en el camino hacia Emaús (Mc 16,12-13)
 
            13 Resulta que en el mismo día iban dos de ellos de camino a una aldea llamada Emaús, distante sesenta estadios de Jerusalén, 14 y conversaban entre sí sobre todo lo sucedido. 15 Y ocurrió que, mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se les aproximó y caminaba con ellos, 16 pero sus ojos estaban retenidos para que no pudieran reconocerlo. 17 Y les dijo:
            –¿De qué vais hablando por el camino?
            Entristecidos, se detuvieron. 18 Y le respondió uno, llamado Cleofás, y le dijo:
            –¿Eres el único de paso en Jerusalén que no sabe lo ocurrido allí estos días?
            19 Y les dijo:
            –¿Qué cosas?
            Ellos le dijeron:
            –Lo relativo a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo, 20 y cómo los jefes de los sacerdotes y nuestros dirigentes lo entregaron para que fuese condenado a muerte, y lo crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que él fuera el que iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, este es ya el tercer día desde que estas cosas ocurrieron. 22 Ciertamente, algunas mujeres de las nuestras nos sobresaltaron; tras haber ido de madrugada al sepulcro 23 y no haber encontrado su cuerpo, vinieron diciendo incluso que habían visto una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. 24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro, y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no lo vieron.
            25 Y él les dijo:
            –¡Oh, insensatos y lentos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 ¿Acaso no era necesario que el mesías padeciera estas cosas y entrase en su gloria?
            27 Y empezando por Moisés y por todos los profetas, les fue interpretando lo que había sobre él en todas las Escrituras.
            28 Y se acercaron a la aldea a la que se dirigían, y entonces hizo él ademán de proseguir camino. 29 Mas ellos le apremiaron, diciendo:
            –Quédate con nosotros, pues atardece y el día ya está declinando.
            Y entró para quedarse con ellos. 30 Y sucedió que, al recostarse con ellos y tomando el pan, dijo la bendición y, tras partirlo, se lo dio. 31 Y se les abrieron los ojos y lo reconocieron, mas él desapareció de entre ellos. 32 Y se dijeron uno a otro:
            –¿Acaso no ardía nuestro corazón en nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría el sentido de las Escrituras?
            33 Y levantándose enseguida, volvieron a Jerusalén y hallaron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, 34 que decían:
            –En verdad el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.
            35 Y ellos contaron lo sucedido en el camino y cómo le reconocieron en la fracción del pan.
 
La idea general del texto, en mi opinión, es la siguiente: Lucas construye en este capítulo una bella historia, ideal, basándose en leyendas de apariciones del Maestro que circulaban en su entorno, o quizás apoyándose en su material propio. Su interés es triple. Primero, ofrecer una aclaración de cómo hay que entender la figura y misión de Jesús, después de su muerte y resurrección, como mesías sufriente, concepto novedoso en el judaísmo. Esta interpretación se basa en una nueva lectura de las Escrituras, avalada por el espíritu de Jesús; este muestra el camino, explicando él mismo el novísimo modo de entenderlas en todos los pasajes que se refieren al mesías.
 
Segundo: ante las dudas que habían surgido sobre la resurrección de Jesús, tanto entre los propios como sobre todo entre los paganos del entorno, el evangelista afirma su veracidad histórica por medio de dos relatos de aparición. El segundo, en Jerusalén, insiste sobre todo en la resurrección del cuerpo de Jesús y en la diferencia entre este y los espíritus incorpóreos. Queda así vindicada la verdad de su resurrección y exaltación al cielo.
 
Tercero: poner de relieve el encargo final de Jesús de la misión cristiana a todas las gentes, iniciada por la tarea de los apóstoles. Se inaugura así el tiempo de la Iglesia, indeterminado en su duración, hasta la parusía. El relato es, pues, teológico, y no tiene viso alguno de historicidad estricta.
 
Respecto a este pasaje concreto: los estudiosos están divididos sobre el origen de esta posible leyenda. Unos sostienen que proceden del autor del material propio de Lucas, algunas de cuyas expresiones son reconocibles, y que contiene un borroso trasfondo histórico. Pertenecería a relatos como el del buen samaritano (10,30-36) o el hijo pródigo (15,4-32). Otros defienden que ha sido compuesta por Lucas, cuyo vocabulario y estilo es palpable, como relato ideal para ejemplificar la necesidad de volverse a las Escrituras para entender la profundidad de la figura y misión de Jesús. Aducen también que la estructura quiástica del relato, artificial –en la que la introducción corresponde a la conclusión; en la que hay dos cuadros para enmarcar el diálogo de los discípulos con Jesús, indica que es una construcción literaria.
 
Obsérvense algunas frases que me parecen importantes:
 
· Jesús fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo: es una buena definición de la autoconsciencia de Jesús (Mc 6,4) figura, tal como lo veían muchos de entre el pueblo: 9,19.
 
· Los jefes de los sacerdotes y nuestros dirigentes lo entregaron: Lucas procura implicar ante todo a los judíos en la condena a Jesús y escamotea que el peso del proceso y la pena capital impuesta a Jesús fue obra de los romanos. Excluye cualquier alusión a la conducta sediciosa de Jesús respecto al Imperio. Pilato obraba conforme al ordenamiento del Imperio.
 
· Nosotros esperábamos que él fuera el que iba a liberar a Israel: es muy claro que tras muchos meses de estancia coco con codo con el Maestro, la idea obtenida por los discípulos era que Jesús como mesías liberaría a Israel de todos sus enemigos los romanos. Y si esta exégesis parece exagerada, léase el mismo Evangelio de Lucas el cántico de María (Magnificat) 1,50-58 y el de Zacarías (1,68-75). Si Lucas no escribió esos himnos, y su origen está en una mano desconocida que los agregó después, quizás en la revisión general de los evangelios en el siglo II, lo cierto es que la tradición cristiana los considera obra del evangelista, y parte del mensaje evangélico.
 
· Para creer todo lo que dijeron los profetas: Lucas  emplea el esquema “promesa-cumplimiento”. Todo lo de Jesús está en las Escrituras, si se leen bien.
 
· ¿Acaso no era necesario que el mesías padeciera estas cosas y entrase en su gloria?: teología cristiana que justifica, después que todo ha pasado, la muerte de Jesús.· Y empezando por Moisés y por todos los profetas, les fue interpretando lo que había sobre él en todas las Escrituras: aquí está de nuevo explicado el inicio de la cristología y luego de la teología cristiana: un repensar a Jesús conforma a una nueva lectura de los pasajes escriturarios que ya los rabinos indicaban como mesiánicos, y la incorporación de otros nuevos, como los del siervo sufriente de Isaías 42-53, que los rabinos aplicaban a un rey de Israel o bien al pueblo en su conjunto y que los cristianos leyeron como una profecía de los sufrimientos de Jesús.

 
Es difícil encontrar otro texto (salvo los discursos de Pedro en Hechos 2 y 3, que explique mejor los inicios de la teología cristiana.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
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Domingo, 6 de Mayo 2018
Una ética secular, válida para todas las religiones. Las famosas “Sentencias de Focílides”. Una reunión de máximas más que interesante (y III). (3-05-2018) (999)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
Termino hoy mi noticia, más que reseña, sobre las Sentencias del Pseudo Focílides, una obra que representa un intento casi inédito en el judaísmo antiguo. He tomado estas notas de la estupenda “Introducción” de Miguel Herrero de Jáuregui al poema.
 
La voluntad de construir una ética secular se plasma perfectamente en la terminología que el poema emplea para describir la transgresión, buscando la neutralidad y evitando connotaciones religiosas. El énfasis está en el nivel horizontal de la justicia moral entre seres humanos, no en la relación vertical con lo divino. Así el que viola los preceptos del poema es malvado, (griego kakos: 11, 44, 51, 55, 66, 118, 120, 134, 143, 146, 152, 199, 204); injusto (adikos: 5, 10, 21, 37, 51, 135; athesmos: 190; athemistos: 146); y vil (aiskhos: 67; aiskhros: 76: aiskyntos: 189). Es particularmente interesante el caso de hosios, “santo”, toda vez que un reciente estudio de Saskia Peels (2015) ha dejado claro el tan debatido sentido del término: “hosios es lo que los hombres hacen para complacer a los dioses y darles la timé (el honor /honra) que merecen, y cualquier acción o actitud que el hablante pueda presentar convincentemente a los demás como perteneciente a esta categoría” (pp. 255-6)”.  Los casos de hosios, santo, en este poema (1, 5, 37, 132, 219) muestran que es claramente sinónimo de dikaios (“justo” y antónimo de adikos, “injusto”), lo que supone que, una vez más, la dimensión horizontal se prioriza sobre la vertical: la relación con los hombres es la base de una ‘piedad’ en la que lo divino queda relegado al trasfondo.
 
La prueba más clara de este redimensionamiento de la transgresión está en que no hay un solo caso de hamartema o hamartía, que  en griego clásico significa simplemente “error”), ausencia notable teniendo en cuenta que es el término empleado regularmente en la Biblia griega para “pecado”: en el libro de la Sabiduría de Salomón, solo un poco anterior al poema pseudofocilideo y de temática similar, hay hasta 17 casos de presencia de la raíz de hamartema. Esta diferencia no puede ser casual. En el poema aparece precisamente en un contexto en que se seculariza el término: si un hijo “peca” contra el padre, éste debe evitar la ira vengativa dejando el castigo a la madre u otros allegados.
 
En cuanto a la imaginería de la transgresión en el poema, cabe señalar que la ‘metáfora conceptual’ básica, por usar la popular terminología cognitiva de Lakoff y Johnson, muestra la concepción pseudofocilídea de un ‘pecado secular’, si se admite la paradoja: la imagen fundamental de la transgresión es la violación del límite, sea física (verso 35, respetar el campo del vecino, con una ampliación abstracta en el siguiente verso interpolado) o metafórica en verbos que muestran la idea física de tras-pasar: parabainein (190), hyperbainein (35-36, 63-64). El verbo “apartarse” (apechesthai: 6, 31, 35, 76, 145, 149) tiene la misma connotación espacial, igual que “huir de” (pheugein: 12, 146, 151) Un consejo muy frecuente es la moderación y ausencia de exceso: 59, 60, 64, 69b. Todo ello redunda de nuevo en un enorme predominio de la horizontalidad de la moral que se remite sobre todo al ámbito humano.
 
Ahora bien, una vez establecido que estos preceptos no se fundamentan primariamente en ser la voluntad divina, cabe preguntarse cuál es el fundamento humano de la ética del pseudo-Focílides. ¿Por qué no debe uno transgredir? A esta cuestión la lectura del poema arroja tres tipos de razones por las que insta a obedecer sus preceptos: la naturaleza, la utilidad, y la reciprocidad.
 
Por un lado, la naturaleza, que hace del hombre un ser social e intermedio entre lo divino y lo animal, con una serie de facultades y deberes que le pertenecen como especie. Así por ejemplo la obligación de utilizar bien la palabra que es su arma natural (125) y la de trabajar, al igual que lo hacen los dioses o las propias hormigas (162-174). Los preceptos que tienen que ver con la vida sexual (175-195) se justifican especialmente en la naturaleza (physis), mencionada varias veces (176, 187, 190) como norma que divide el sexo lícito del ilícito: la condena de la homosexualidad se razona en que incluso los animales salvajes la ignoran (191). A su vez los varones se distinguen de las mujeres en la conducta sexual y en el cabello corto (210), igual que los hombres se distinguen de las fieras en no compartir alimento con ellas (147). La condena de las prácticas mágicas o de la violencia contra los niños (149-150) se basa en la misma idea de guardar las distinciones de la naturaleza. Un concepto este ampliamente desarrollado en el judaísmo helenístico y que tendrá enorme influencia en la ética cristiana. La diferencia es que en el poema esta justificación natural no se vincula necesariamente a la creación divina—aunque esta vinculación tampoco se niega.
 
La consecuencia de violar esta norma de la naturaleza es la impureza y la contaminación moral. El poema concluye resumiendo: “la pureza son purificaciones del alma y no del cuerpo”; una sentencia que tiene célebres paralelos en ámbitos griego, judío y cristiano. En esta posición de cierre podría considerarse un mero marcador genérico del estilo revelatorio propio de los poemas iniciáticos, si no fuera porque en los versos 4, 34 y 177 el verbo miainein, “manchar”, muestra que delitos como el homicidio y el adulterio contaminan moralmente el alma del transgresor y su familia. De nuevo es una noción habitualmente vinculada al ámbito religioso que aquí, sin embargo, aparece “secularizada” como una consecuencia de la violación de la naturaleza.
 
La segunda justificación de la admonición ética es la utilidad que se deriva del buen obrar, no sólo para el directamente afectado por la buena acción y su fautor, sino para la sociedad entera. Por ejemplo, el matrimonio se aconseja por el propio interés del casado (175), o el buen trato al esclavo por el propio interés del amo (224). El trato magnánimo al enemigo se aconseja en tanto que mejor convertirle en amigo (142), mientras que tratar bien al malo se descarta como trabajo inútil (152). Pero más en general, el provecho (oneiar) que producen las buenas obras es general para todos los hombres: la medida (60), la concordia (78), el buen uso de la palabra (123). Este es un razonamiento utilitario no es fruto específico de una ética hedonista ni epicúrea, sino más bien típico de la moral gnómica, y muy común tanto en la tradición bíblica como en la griega.
 
Y finalmente, una tercera razón para actuar de un modo determinado es una suerte de reciprocidad cósmica por la que toda acción genera consecuencias directas sobre quien la ejerce. Ciertamente hay una reciprocidad vertical que muestra la responsabilidad ante un Dios que juzga (11) y odia al perjuro (17), una noción tradicional bíblica y griega. También se llama al ladrón de grano “maldito” (18: véase nota al verso), y la profanación de cadáveres despierta la “ira divina” (101). Sin embargo, esta vigilancia divina es una justificación relativamente marginal que se inserta en el plano superior de la reciprocidad general: dar al pobre es obligado porque uno lo ha recibido de Dios (29); engendrar hijos se justifica en la necesidad de corresponder a la naturaleza que nos ha engendrado (176).  En muchos otros casos la reciprocidad es puramente horizontal, es decir, referida al ámbito humano: el técnico produce soluciones técnicas, el sabio sabias (88). Esta reciprocidad supone una igualdad de fondo entre todos los hombres: los versos 25-27 y 40-41 incitan a pensar que uno podría estar del lado débil, el náufrago y el vagabundo. Por ello la distribución equitativa es lo más justo y conveniente (137).
 
Estas tres razones no son incompatibles entre sí, sino al contrario, se combinan perfectamente: la naturaleza de las cosas fomenta la reciprocidad de las acciones, y reconocerla es provechosa para todos. Las tres se combinan tanto para sustentar los principios generales de la primera parte como las reglas más específicas de la segunda. El último verso lo resume: siguiendo estos consejos se logra “la buena vida” (zoen agathen). Ese “buena” reúne todos los ecos de la filosofía helenística, e implica por igual una vida justa, provechosa, y concorde a la naturaleza.
 
 
Por ello, junto a la justicia que como virtud suprema impregna todos los mandatos del poema, los comentaristas han reseñado justamente la humanidad (philanthropia) como la idea más poderosa y original del poema. Una comunidad de todos los hombres que, sin suponer idealización alguna (e. g. versos 91-96 contra los parásitos y las turbas), se sitúa como faro hacia el que orientar el rumbo de la propia vida. La sección sobre la humanidad (22-42) no sólo refleja en hexámetros las obligaciones de limosna y consideración hacia los pobres que ciertamente son más prominentes en la tradición judía que en la griega; además, estos mandatos bíblicos se combinan con pensamientos sobre la mutabilidad de la fortuna y la ayuda a náufragos y viajeros propios de la poesía griega arcaica para forjar esta nueva comunidad ética formada por todos los hombres, incluidos extranjeros y esclavos. Una idea de claro influjo estoico que, como ha destacado Katell Berthelot, sitúa al pseudo-Focílides a la vanguardia del pensamiento ético antiguo.
 
Así pues, el poeta propone una ética secular que no se apoya tanto en una ley religiosa sino en la necesidad, utilidad y moralidad natural que remiten al ámbito humano. Esta secularización moral es tanto más original cuanto que lo sustancial de muchos preceptos coincide con su presencia en la Biblia como mandato divino. Pero precisamente por ello es notable el esfuerzo por darles una nueva fundamentación ética.
 
Ahora bien, esta concepción secular de la moral humana no supone en absoluto una negación del trasfondo divino que subyace a la propia existencia y naturaleza del hombre como parte de un cosmos creado por Dios, un Dios que además desciende a ejercer de garante de la justicia de los asuntos humanos (11, 17, 52). Un Dios que, tal como hacen desde abajo los animales, ejerce desde su superioridad natural de contrapunto al hombre para que éste entienda mejor su propia naturaleza. Así en los versos 53-54 el poeta aconseja:
 
no te enorgullezcas por sabiduría, fuerza, ni situación de riqueza
hay un Dios sabio, poderoso y a la vez rico en bendiciones.
 
El hombre conoce sus límites en comparación con la absoluta superioridad divina, aclamada en un verso nada inocente, que empieza con una exclamación, heis theos, “solo hay un dios” que es propia de los himnos helenísticos en los que se aclama a un dios cuya grandeza es tal que oscurece todo lo demás. El poeta lo usa aquí como una formulación que combina el monoteísmo judío con un más flexible henoteísmo pagano compatible con la presencia del plural theoi, “diosoes”, en otros versos. Pero a la vez, y más prominentemente, como el único referente absoluto con el que el hombre debe medirse a sí mismo.
 
También es Dios el factor con que medir la supervivencia del hombre tras la muerte (106-116). Dios “reina sobre los muertos” (111), heredando un título habitual de Hades y su esposa Perséfone, que revela su dominio simultáneo sobre vivos y muertos. Pero es que su realeza sobre este mundo y el otro contrasta con la inutilidad de los títulos humanos ante la muerte, pues los reyes son equiparados a los parias (113), un tópico común en la tradición griega, judía y después cristiana. Y a su vez, el alma del hombre adquiere una cierta divinidad tras la muerte una vez liberada del cuerpo, no sólo porque resurge como theos (104) sino porque toma los atributos de athanatos kai ageraos, “inmortal y sin edad” (115), la fórmula homérica para los dioses inmortales y siempre jóvenes, definidos por oposición a la mortalidad y vejez humanas, y vive eternamente dia pantos. También esta parte divina del hombre está subordinada a la jerarquía de Dios (111).
 
Esta función de sostén cosmológico, fiel de la balanza moral, juez de última instancia y contrapunto del hombre, es la que encontramos en numerosos textos de la filosofía helenística (por ejemplo, el De mundo pseudoaristotélico) y en poemas teológicos de fabricación judeohelenística como el Testamento de Orfeo. Nada hay de específicamente bíblico en esta imagen de Dios, pero tampoco nada que contradiga llenar este nombre impersonal con un culto específico, bíblico o no. Como hemos visto, no son cuestiones teológicas, como la de lo uno y lo múltiple, lo que interesa al poeta, que más bien pasa de largo por problemas que no sólo son ajenos, sino que pondrían en peligro su proyecto de fundamentación ética de la comunidad humana.
 
Sin embargo, la clave de lectura religiosa del poema no puede ignorarse. Los versos de apertura y cierre presentan el poema entero como una revelación a los iniciados: son los “designios de Dios” que constituyen, mediante la “revelación” del poema, los “misterios de la justicia”. Estas expresiones que remiten al ámbito de las iniciaciones mistéricas implican una enorme carga religiosa; los poemas revelatorios se abrían y concluían a menudo con expresiones formulares que realzaban su naturaleza esencial de palabra divina que debía recibirse con humilde aquiescencia. Pero suponer que el carácter formular de una expresión implica vaciedad semántica o inautenticidad es un prejuicio moderno que distorsiona gravemente la comprensión de la poesía antigua, y estos versos no pueden despacharse como un mero artificio literario para dar colorido al poema. A la luz de la clausura y cierre, las Sentencias pasan de ser una recopilación de sabiduría gnómica tradicional a ser palabra revelada, de nuevo al modo de la literatura parenética pagana como los Versos Áureos, o cristiana como las epístolas paulinas. Los iniciados que las escuchen como “felices dones” estarán puros de alma y alcanzarán una vida feliz.
 
 
Esta revelación que desvela una fundamentación divina de la ética del poema entero hace, pues, de Focílides un nuevo caso de ‘profeta griego’, al modo de Orfeo o la Sibila—aunque sin hacerle, a diferencia de estos dos últimos, un converso explícito al Dios bíblico. El Dios del poema es un Dios cuya intervención en el ámbito histórico se limita a revelar estas verdades a los hombres todos, por boca del sabio milesio, como despliegue de su función de garante de justicia cósmica y humana.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero y de Miguel Herrero
 
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Jueves, 3 de Mayo 2018
“Sentencias de Focílides”. Una reunión de máximas más que interesante (II). (1-05-2018) (998)
Hoy escribe Antonio Piñero

Foto: un volumen de famosas sentencias morales del siglo XVII
 
Como prometí el día anterior, hago unos breves comentarios, o aclaraciones, sobre esta reunión de sentencias en un solo poema por obra de un judío para nosotros desconocido de época helenística. La atribución a Focílides depende exclusivamente de los dos primeros versos (la llamada sphragís o sello literario que certifica la autoría de un poema), aunque hay una imitación consciente del estilo gnómico en todo el poema. Si bien esta adscripción pretende situar la composición del poema en el siglo VI a. C., es claro que su datación real es mucho más tardía. En tanto que producto evidente de la literatura judeo-helenística, debió componerse entre el siglo II a. C. y el II d. C.
 
El poema tiene una unidad interna tanto ideológica como literaria, y una estructura bien ahormada que lo alejan de la mera compilación gnomológica (es decir, de refranes o sentencias) y lo acercan al género parenético o exhortativo. Pero eso no impide que múltiples versos individuales puedan tomarse como sentencias independientes que responden a los temas tópicos proverbiales propios del género gnómico, que se asocian entre sí unos a otros por apenas ligeras semejanzas fonéticas o conceptuales. Así por ejemplo los versos 91-96 hilan dos temas propios de la poesía gnómica griega: por un lado, la poca fiabilidad del parásito—un personaje típico de la Comedia Nueva que a su vez tiene precedentes en literatura tradicional como Teognis (vv.109-115); por otro, la ingobernabilidad de la turba, comparada al fuego y al mar, en una imagen recogida con exactitud por Cicerón (República I 65) lo cual apunta a un proverbio como fuente común.
 
Aunque la ausencia de referencias a acontecimientos contemporáneos no permite datarlo con mayor precisión, el influjo de la Septuaginta (la traducción al griego de la Biblia hebrea)y de la ética estoica apuntan a la mitad más tardía de esta horquilla, es decir, a principios de época imperial. El lugar de composición más probable es Alejandría, donde se creó la mayor parte de este tipo de poesía pseudoepigráfica judeo-helenística, una hipótesis reforzada por la interpretación más plausible del verso 102, que apunta a una práctica médica alejandrina.
 
¿A qué publico iba dirigido? Su origen judío está lejos de revelarse explícitamente en el poema, y el verso inicial simplemente dice que estos preceptos se revelan “a los hombres”. Los estudiosos, actualmente de acuerdo en la autoría judeohelenística se dividen en lo que respecta a la audiencia pretendida de la obra: para algunos el poema en hexámetros es apologético y se dirige directamente a los griegos, para mostrarles la dignidad cultural de la tradición judía cuyos preceptos coinciden con el venerable y antiquísimo Focílides; para otros se orienta sobre todo a una audiencia interna, para educar a los judíos en sus propias leyes haciéndoles conscientes de su propia respetabilidad dentro del panorama cultural helénico; finalmente cabe la posibilidad de que el autor no tuviera en mente una audiencia cerrada sino que pretendiera llegar a lectores tanto judíos como griegos a través del género gnómico que ambos podrían reconocer como propio.
 
El hecho de que el poema no se usara nunca en contexto apologético de enfrentamiento judíos - griegos, ni tampoco tuviera eco en la literatura judía posterior, y que sin embargo alcanzara gran éxito en siglos posteriores como texto educativo que aunaba la tradición clásica y la bíblica, muestra en cualquier caso el resultado final que obtuvo, y que quizá coincidiera con la intención original de su autor: llegar a una audiencia grecoparlante más allá de las barreras étnicas.
 
¿Qué pretendía el autor? Unir la tradición sapiencial bíblica y la griega. El elogio de la justicia, la humanidad y el trabajo, la descripción de los males que traen la riqueza y las pasiones, y de las ventajas de la moderación y la honestidad, y preceptos varios de vida cotidiana. Y es así como construye una ética que vale para todo ser humano independiente de su religión.
 
Pongo un ejemplo de su “modernidad”:
 
“Sean de igual honor ciudadanos e inmigrantes,
pues todos pasamos la penuria del errabundo,
y de tierra no hay firme asiento entre los hombres” (vv. 39-41)
 
 
Acabaré el próximo día con unas consideraciones sobre el intento del desconocido poeta de presentar una ética seglar, que no se apoya en una ley religiosa, sino en la necesidad, utilidad y moralidad natural que remiten al ámbito humano.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero

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Martes, 1 de Mayo 2018
Las famosas “Sentencias de Focílides”. Una reunión de máximas más que interesante. (29-04-2018) (997)
 Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
Ha caído en mis manos un libro muy interesante del que quiero hacer más bien una presentación que una reseña. El título “Focílides de Mileto (Pseudo Focílides), Sentencias”. Edición bilingüe de Miguel Herrero de Jáuregui: estudio preliminar, traducción y notas. Contiene un anexo con la traducción castellana de Francisco de Quevedo de 1609, publicada en 1635. Abada Editores, Madrid, 2018, 20x14 cms. 137 pp. ISBN: 978-84-17301-01-9. Precio¿?
 
Miguel Herrero de Jáuregui es Profesor titular de Filología Griega en la Universidad Complutense de Madrid. Es autor de diversos estudios (entre los que destacaría Tradición órfica y cristianismo antiguo, Editorial Trotta, Madrid, 2007) de amplia difusión internacional, sobre literatura filosofía y religión antiguas, y sobra la recepción de la cultura clásica en el primer cristianismo y en la modernidad.
 
Focílides de Mileto es un poeta semi legendario de la Grecia arcaica, de quien apenas se conservan algunos breves fragmentos de tono sapiencial. En torno al siglo I de nuestra era un autor judío profundamente helenizado le atribuyó una composición propia, didáctica en hexámetros que aunaba la tradición gnómica griega con la ética de raíz bíblica. Como el autor se sabía desconocido pensó que para dar publicidad a su obra lo mejor era atribuirla a un autor del pesado, de sobra conocido por el público, y famoso.  Y lo logró.
 
Las Sentencias son uno de los frutos destacados de una fecunda rama de la literatura judeo-helenística: la que atribuye a los antiguos poetas griegos obras que, procurando imitar su estilo y asemejarse a sus contenidos, defienden bajo esta forma helenizante doctrinas similares a las bíblicas. La finalidad de estos poemas es otorgar a la cultura y religión judías una respetabilidad dentro del ámbito cultural helenístico que viene impuesta por la cercanía a los cánones estéticos, éticos y filosóficos de la Grecia clásica. Los Oráculos Sibilinos son el resultado más conocido de esta producción en la que hay que contar también célebres poemas órficos como el Testamento de Orfeo y no pocos fragmentos de poetas trágicos.
 
Estas Sentencias pasaron durante siglos por obra del auténtico Focílides. La nueva ola de interés por la literatura judeohelenística de hoy día (desgraciadamente no entre el gran público, pero sí entre los estudiosos, ya que este tipo de literatura nos lleva al siglo I, época en la que nace el cristianismo a partir de una raíz profundamente judía) ha devuelto la atención de los estudiosos hacia un intento muy original de fundar la identidad religiosa sobre una comunidad ética ideal, más que sobre la creencia teológica o la tradición cultural. Este intento era una gran novedad en la época.
 
El espíritu del poema está inusualmente lejano de la apologética religiosa y revela una rara amplitud de horizonte cultural y en concreto antropológico. Surgió en un momento único en la historia cultural del Mediterráneo antiguo, en el siglo I que es una época axial, en unas condiciones propicias para el florecimiento de novedades ideológicas que ni antes eran pensables ni después serían posibles. Precisamente por el interés por la religión por parte de una gran minoría, y más concretamente por la salvación personal, encontró el cristianismo un suelo fértil en el que desarrollarse. En un siglo como el nuestro, también de excepcional apertura, variedad, e incertidumbre, es posible volver a entender las Sentencias de un modo similar al que su autor pretendió. Sabemos que se produjo en el siglo pasado, el XX, un enorme deseo de construir una ética universal que ayudara a la sociedad entera, independiente de sus credos religiosos. Estas “Sentencias” suponen un intento muy original, casi único en el mundo antiguo, de fundamentar la identidad religiosa sobre una comunidad ética ideal, más que sobre la creencia teológica o la tradición cultural.
 
Voy a transcribir unas notas de la “Introducción” de este libro, porque explicará mejor que yo su interés para hoy.
 
Estos versos de hace dos mil años resuenan con fuerza en el siglo XXI. Una y otra vez a lo largo de la historia, la humanidad se descubre como una comunidad ética a partir de circunstancias especiales. La mezcla de religiones, culturas e ideologías; los contrastes de clases e identidades; la reivindicación tanto del cosmopolitismo como de las tradiciones propias, no son una experiencia nueva para el mundo. Muchos hombres antes que nosotros han pasado por y pensado sobre estas situaciones, y sin la cómoda intermediación de una pantalla de plasma. Algunas de estas reflexiones pasadas pueden parecer hoy ajenas, utópicas, o bárbaras. Pero otras interpelan, precisamente hoy, igual o más que lo hicieron en su tiempo.
 
En el siglo I d. C., un autor judío procedente de un ambiente cultural muy helenizado, probablemente Alejandría, compuso un poema didáctico en hexámetros que imitaba el estilo gnómico de Focílides de Mileto, poeta semi legendario de la Jonia arcaica. Este poema que aquí se traduce y comenta, conocido como las Sentencias en la tradición posterior, alcanzó un notable éxito de difusión y durante siglos se consideró obra del auténtico Focílides, hasta que la filología decimonónica demostró definitivamente la autoría judía y la datación en época alto imperial. En tierra de nadie entre la literatura griega clásica y la apologética cristiana, cayó en un cierto olvido, hasta que en las últimas décadas las excelentes traducciones comentadas al inglés de Pieter Van der Horst y Walter T. Wilson, y al francés de Pascal Derron han devuelto la atención de los estudiosos al poema.
 
Las Sentencias son un eslabón de importancia capital en la cadena de combinaciones entre la tradición clásica griega y la bíblica que desde el siglo III a. C. fue delimitando el marco cultural y religioso judeohelenístico, que es la matriz fundamental para el surgimiento y expansión del cristianismo. Filosofía, poesía, ritual, ciencia, reivindicación de patrones tradicionales de conducta, y aperturas a la novedad, se conjugan en este poema sin que sea posible deslindar con nitidez en cada caso lo griego y lo bíblico. ‘Atenas y Jerusalén’ es una clásica expresión de Tertuliano que la modernidad ha adoptado como lema para designar los múltiples modos de trenzar ambas tradiciones culturales. Y entre los diversos nudos posibles, el poema del Pseudo Focílides brilla con luz propia, quizá hoy más que en ninguna otra época anterior.
 
El empeño del poema es fundar la identidad religiosa en una ética universalista que trascendiese las lindes de judaísmo y paganismo, y este objeto constituye una aportación original que hoy resuena con inusitada modernidad. La historia de la recepción del poema a lo largo de los siglos hasta nuestros días mostrará el delicado equilibrio que sustentaba un intento ideológico fuera de lo común en la antigüedad, y por ello mal comprendido después. El espíritu del poeta está inusualmente lejano de la apologética religiosa y revela una no menos rara amplitud de horizonte antropológico. A su vez, el siglo I d. C. es un momento único en la historia cultural del mediterráneo antiguo que abona las condiciones para el florecimiento de estas novedades ideológicas, que ni antes eran pensables ni después serán posibles. Los lectores del poema en épocas posteriores, hasta hace pocas décadas, no estaban en situación de poder comprender el alcance de este intento. Quizá hoy, en un siglo de excepcional apertura, variedad, e incertidumbre ideológica, es posible volver a entender las Sentencias de un modo más cercano al que el poeta pretendió.
 
Como ha demostrado Erich Gruen, destacado intérprete actual de la literatura judeohelenística, esta literatura no pretendía engañar a los griegos con “falsificaciones” (categoría relativamente anacrónica), sino más bien reforzar la identidad religiosa y cultural de los judíos en el ambiente de principios de época imperial dominado por el helenismo universalista. Las semejanzas entre estos poemas supuestamente griegos y la sagrada Escritura de los judíos eran fáciles de explicar como producto de la influencia bíblica sobre los poetas griegos, con el frecuente recurso de un viaje a Egipto como punto de encuentro. Su valor literario es desde luego escaso en comparación con la gran literatura griega clásica y helenística, pero todos ellos tienen enorme interés como testimonios de la confluencia de cultura hebrea y griega en nuevas formas que coligan tradiciones muy diversas en origen.
 
El contenido del poema es el siguiente:
 
Tras un breve prólogo que resume los preceptos generales de la Ley divina (1-8), el poema se ordena en diferentes secciones. La justicia (9-21) incluye la equidad en el reparto; el respeto de los derechos de los pobres; la imparcialidad en los juicios civiles y en el comercio, el respeto de los pactos y de la propiedad. El tratar al prójimo con humanidad (22-41) va algo más allá de los deberes de mera justicia: socorrer al necesitado de cualquier tipo, evitar las agresiones aun contra los enemigos, no discriminar a los extranjeros.
 
Un breve interludio sobre los males que trae la riqueza (42-47) va seguido por una exhortación a las virtudes de la honestidad (48-58): la sinceridad, la humildad, la huida del duelo inútil y de la ira perniciosa. A continuación, el poeta invita a moderar las emociones en la vida cotidiana (59-69b) y a evitar específicamente la lujuria, la avaricia y la ira. Sigue una condena de la envidia (70-75), tras la cual continúa exhortando a la bondad en diferentes aspectos (76-98): la renuncia a la venganza, la generosidad con la hospitalidad y con el dinero, el apartamiento tanto del excesivo desenfreno social como de la demasiada soledad privada.
 
La parte más original del poema es la sección sobre la muerte (99-115), entre otras cosas por la contradicción que supone proclamar la resurrección de los cuerpos y a continuación la inmortalidad del alma una vez que el cuerpo mortal se corrompe. A continuación unas reflexiones sobre la inconstancia de la fortuna (116-121) dan pie a una exhortación (122-131) a usar bien la palabra, el arma que Dios dio al hombre. Sigue una sección de normas sobre la buena conducta social (132-152): huir de la complicidad con los malhechores, moderación en la comida de carne, y otros preceptos más detallados.
 
La siguiente sección (153-174) elogia el trabajo humano en comparaciones de inusual tono poético con las hormigas y las abejas. Continúa con una serie de indicaciones detalladas sobre vida sexual y matrimonial (175-205), seguida de otra sección sobre los tratos con los parientes, hijos, ancianos y esclavos (206-227). Un breve epílogo de tres versos exhortando a cumplir estos mandatos para mantener una vida pura cierra el poema.
 
El próximo día haré una valoración del intento de este desconocido, pero interesante autor.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
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Domingo, 29 de Abril 2018
Una tesis provocativa: La “Epístola de Judas” es paulina. “Compartir” (248) de 24 de abril de 2018. Preguntas y respuestas.
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
Foto: Supuesto manuscrito de la Epístola de Judas
 
PREGUNTA
 
 
Hay una variante textual en Judas 1:5 que nunca había visto y dice que "Jesús" liberó a los israelitas de Egipto. ¿Usted entiende que esta variante es original del texto? De ser así ¿se estará refiriendo a Jesús como la Memrá (Palabra) de Dios? Tengo entendido que en algún targum en Ex 14:30, cosa que no he podido corroborar con los mismos targumim, dice que la Memrá (Palabra) de Dios liberó a los israelitas de Egipto. De no ser así ¿cómo se podría explicar está variante?
 
 
Le hago la pregunta porque leí un argumento bastante convincente a favor de la misma y quiero saber su opinión como experto y autoridad sobre el Nuevo Testamento. Se me hace muy difícil creer que el autor veía literalmente a Jesús como Dios, más si era un autor judeocristiano.
 
 
RESPUESTA
 
 
No es una variante. Así lo era en anteriores ediciones del N–A 28, pero no en esta, que es la última. Creo que esa lectura es la correcta. Y tiene Usted que leerla a la luz de 1 Cor 10,4: “y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo”.
 
 
Esta lectura es uno de los argumentos que tengo, y que me convence, de que Judas es un rotundo falso. Los herejes a los que critica están copiados de 1 Corintios. Su autor no es un judeocristiano.
 
 
Transmito mis impresiones, aunque todavía no he podido estudiar a fondo la cuestión. Insisto: Tengo la impresión, repetida una y otra vez, que los adversarios de Judas están modelados sobre la falsilla de 1 Corintios, y reprimidos a veces con los mismos argumentos de esta carta. Percibo varias alusiones a 1 Cor. omo el esquema se repite, formularía la hipótesis que el autor de Judas elabora su carta con 1 Corintios ante sus ojos. Estas impresiones las señalo en rojo.
 
           
V. 4: “impíos que mudan en libertinaje la gracia de nuestro Dios”: alusión a la práctica libertina de los “espirituales” de Corinto, criticada en 1 Cor 6,12-20.
 
 
“reniegan...Jesús Cristo”: algunos manuscritos (pero ninguno de los principales) leen « reniegan de nuestro único Dios y señor Jesús Cristo» = 1 Cor 12,3.
 
 
V. 5     “en su momento aprendisteis”: los destinatarios eran lectores de la Biblia. Quizás, sin embargo, sea un remedo de la frase de Pablo  1 Cor 11,2 «Y os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y tal como os las transmití conserváis las tradiciones.» Encaja esto además bien con la idea del v. 3: “doctrina dada de una vez por todas” (que, por cierto es igual al pensamiento Lucas) y la alusión al acervo/ depósito (v. 3), también de raigambre paulina.
           
 
            “salvó al pueblo sacándolo de Egipto, y luego hizo perecer a los que no creyeron: el mismo ejemplo que en 1 Cor 10,1-5, especialmente v. 5”.
 
 
V. 10   “conocer con sus sentidos (psychikôs)”: una neta distinción entre el conocimiento «psíquico» y el conocimiento «pneumático» (espiritual) es establecida por Pablo en 1 Cor 2,6-15. Esto me recuerda también a Romanos 1,28: «Y como no tuvieron a bien tener el verdadero conocimiento de Dios, los entregó Dios a su mente insensata, para hacer lo que no conviene»
 
 
VV. 12-16       El autor utiliza tanto material tomado de 1 Cor (vv. 12, 16 y 19) como de la retórica clásica (12-13) y de la apocalíptica judía (vv. 14-15)
 
 
V. 12   “desdoro de vuestros ágapes”: claro indicio de que los individuos objeto del reproche eran miembros de la comunidad = parece una alusión clara a 1 Cor 11,21-22.
 
 
V. 16   La crítica a la murmuración es frecuente en Pablo. Véase 1 Cor 10,6-12; 2 Cor 12,20; Flp 2,14.
 
 
 
V.19    “Estos son los que crean divisiones”: alusión explícita al ataque de Pablo en 1 Cor a las divisiones, facciones o “partidos” en la comunidad de Corinto: 1Cor 1,10-11.
 
 
“espíritu... alma”: véase la nota al versículo 10. Antropología paulina explícita, manifestada en 1 Cor 2,14s; 15,21. 44-49.
 
 
20-21   “edificados sobre el cimiento de vuestra santísima fe, elevando vuestras plegarias en un santo espíritu, 21 manteneos en el amor de Dios, aguardando la misericordia de nuestro señor Jesús Cristo para la vida eterna”. Percibo aquí de nuevo, no sé si exageradamente, un hálito  que viene de 1 Corintios: la profecía y otros carismas solo para la edificación, los carismas = espíritu también para la oración con sentido = edificación igualmente y no como la glosolalia, por ejemplo, 1 Cor (1 Cor 14,5.6-19), y una exaltación del amor como en 1 Cor 13 (tras los carismas para la “edificación” de 1 Cor 12 viene el himno/exaltación del amor en 1 Cor 13. Y finalmente la «vida eterna», que aparece a continuación en 1 Cor 15. Me parecen demasiadas casualidades. De nuevo la misma impresión que escribí al inicio de las notas: es como si el autor tuviera 1 Corintios delante y se inspira en ella aunque  sin copiar directamente.
 
 
V. 25  Tampoco puedo reprimir la impresión de que la doxología con la acaba Judas está inspirada en 1 Cor 15,20-28.
 
 
En síntesis, esta hipótesis, o supuesto, de la posible plantilla mental del autor de Judas es 1 Corintios, encaja con mi tesis de que el Nuevo Testamento no es el fundamento del cristianismo, sino de un cristianismo , el vencedor, el paulino, que admite en su seno unas pocas obras judeocristianas asimilables o que en realidad son paulinas a pesar del ropaje externo judeocristiano. Ejemplos claros son 1 2 Pedro.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
 
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Martes, 24 de Abril 2018
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.






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