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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:

Releyendo su interesante libro “Ciudadano Jesús”, que acaba con su supuesta muerte, me llama la atención el que no siga con la supuesta resurrección y posibilidades posteriores.
Me gustaría conocer su versión sobre si realmente murió o no. ¿Qué pasó con su cuerpo? ¿Fue curado y escapó posteriormente? ¿Las supuestas apariciones fueron de un hombre que no había muerto?

En mi caso no creo para nada en resurrecciones ni milagritos similares. Yo sé que lo de la huida a la India no es santo de su devoción, aunque desde la lógica pudiera tener más encaje que cualquier otra fantasiosa versión. En definitiva, ¿qué cree Usted que pasó tras la supuesta muerte?


RESPUESTA:


La muerte de Jesús sí parece materia de historia. La resurrección y apariciones, no.

Respondo por partes:

- Sobre si realmente murió o no:

Sobre la crucifixión y muerte de Jesús: lo sustancial está dicho en “Ciudadano Jesús”:

• Es innegable que Jesús fue condenado a morir como sedicioso contra el Imperio. No hay condena religiosa sino política. No hay juicio judío contra Jesús, sino deliberaciones. No hay prendimiento puramente judío de Jesús, sino en todo caso puramente romano (para lo cual hay que negar también la historicidad de la visita a casa de Anás y del juicio nocturno en casa de Caifás).

• Parece innegable que fue crucificado con otros dos sediciosos, probablemente de su mismo grupo.

• Los romanos, salvo un caso que cuenta Flavio Josefo acerca de que ellos mismos bajaron de la cruz a unos judíos que se demostraron inocentes, sabían matar muy bien. Y más en Judea. No tenemos ningún caso registrado en la historia de un crucificado por Roma que saliera vivo y menos en un caso contra un sedicioso. Ahora bien si se pretende hipotetizar sin fundamente alguno, allá la gente… En historia antigua no estamos para perder el tiempo.

• La crucifixión y la muerte de Jesús fueron hechos súper oprobiosos para los judíos mismos que creyeron en Jesús como mesías. Tuvieron que cambiar toda la teología imperante y normal del judaísmo y su mesianología, y hacer mil piruetas intelectuales para justificarlas. Por tanto es inverosímil que se inventaran que no murió. Todos los libros en los que se hipotetiza de esta manera nada saben de la historia de la investigación independiente, agnóstica, o atea sobre Jesús. Carecen de metodología científica.

• Sin la muerte real de Jesús no hay teología paulina.

- ¿Qué pasó con su cuerpo?

Que fue enterrado en una fosa común: Hechos 13,27-29

27 Pues los habitantes de Jerusalén y sus jefes, que no lo conocían ni a él ni las declaraciones de los Profetas que se leen cada sábado, las cumplieron al condenarlo. 28 Y aunque no encontraron ninguna causa de muerte, pidieron a Pilato que lo eliminara. 29 Y cuando cumplieron todo lo que estaba escrito acerca de él, lo bajaron del madero y lo pusieron en un sepulcro.

Es la versión más difícil y contraria a los Evangelios. Por tanto tiene más visos de ser genuina. Nadie tira piedras contra su propio tejado si no se ve obligado por hechos que no puede negar.

¿Fue curado y escapó posteriormente?

La historia solo hace hipótesis que se basen en algún texto, restos arqueológicos o numismáticos. No pierde el tiempo con hipótesis meramente especulativas sin base textual alguna.

- Huida y viaje a la India: desde la lógica pudiera tener mas encaje que cualquier otra fantasiosa versión

Tiene los mismos visos de verosimilitud el que huyera y escapase a Egipto. Y nadie lo formula o casi nadie. Pero sí tenemos razones serias para pensar que la difusión del cristianismo en la India en el Medioevo temprano excogitara leyendas para dar más lustre a su visión de Jesús y del cristianismo. Se trata de típicas leyendas fundacionales. Pero si alguien en contra de la más elemental metodología quiere prestarle atención…

- En definitiva, ¿qué cree Usted que pasó tras la supuesta muerte?

Como historiador no tengo ni la menor idea. Pero sí sé que la hipótesis de la no muerte de Jesús, además de carecer de base textual alguna, plantea a la historia con exigencias científicas y racionales muchísimos más problemas y quebraderos de cabeza que aceptar (con base textual) que murió Jesús, y que todo lo demás (resurrección y apariciones) fue una idealización, sublimación y divinización del personaje, proceso para el que tenemos muchísimos textos y ejemplos en la historia antigua y que podemos explicar desde la historia y la psicología/psiquiatría..

Respecto a las apariciones de Jesús –que son el fundamento de la teología paulina y del desarrollo cristológico/teológico posterior y que conducirá al cristianismo– me escribe un lector, algo que suscribo y transcribo:

Este fenómeno pertenece ni más ni menos que al mismo rango que el de las apariciones marianas que todos conocemos, es decir, testigos que juran y perjuran que la Virgen se apareció en una cueva, árbol, descampado, risco, etc., del mismo modo que en los evangelios los testigos requeteaseguran esto y aquello. Estas apariciones, como la propia resurrección, han traído en algunos casos fundaciones de diversas cosas tanto materiales como inmateriales. En el caso de la resurrección, después de diversos avatares, una nueva religión, y en el caso de las apariciones marianas pues fundaciones materiales de todo tipo llamativamente sustanciosas. En conclusión, un fenómeno este de la resurrección, en mi opinión netamente humano, que se puede estudiar por otras vías si se estudian e investigan detenidamente el de las apariciones marianas; y créeme Antonio, conozco a muchos fervientes católicos que por encima de todo lo demás, están ardientemente deseosos de que la Virgen se les aparezca de cualquier forma y en cualquier lugar, como probablemente deseaban en lo más profundo las mujeres del grupo de Jesús con respecto a él.

Réplica del preguntante:

Hay algo en lo que me gustaría profundizar, ya que a mi pregunta de qué pasó con su cuerpo, me responde Usted que fue enterrado en una fosa común, cuando Hechos 13, 27-29 no dice eso, sino que le pusieron en un sepulcro. Entiendo que en una fosa común sus restos se confunden con muchos otros, y por tanto el seguimiento del cadáver, en aquella época era imposible, no obstante en un sepulcro, simplemente está o no está, y si los romanos temiendo que se lo llevasen pusieron guardia (esto supongo que no está para nada probado) ¿cual fue realmente el destino de ese cuerpo?

En cuanto a su muerte real, sabe Usted perfectamente que estuvo en la cruz mucho menos tiempo de lo habitual y que José de Arimatea y Nicodemo, al parecer, lo que se llevaron no era material para embalsamar, sino para curar (una mezcla muy conocida por el ejército romano), y en grandes cantidades. Hechos también decide, a seguir, que “Dios le levantó de los muertos” por lo que no existe tanta contradicción ni es tan contrario a los evangelios.

RESPUESTA:


Esta es la última respuesta mía (no puedo enzarzarme en réplicas y contrarréplicas, como es obvio. Recuerdo a un lector que me replicó una y otra vez cinco o seis veces, intentando mantener una suerte de “chat”. Le dije que eso era imposible y que pensara simplemente que si los demás hicieran lo mismo, no podría ni trabajar un minuto sobre otra cosa):

Por favor, lea bien el texto de Hch 13 27-29 y deduzca las consecuencias... Es un acertijo bastante claro.

No haga caso de la palabra mnemeion, sepulcro, que es un embellecimiento del autor de Hechos, que en realidad no sabemos quién es, pero muy tardío y tremendamente sesgado

José de Arimatea y sobre todo Nicodemo son personajes no reales, sino ideales. Sobre todo el último. Todo el relato del descendimiento no es histórico, salvo el hecho en sí y la difícil tradición para la fe cristiana sobre la sepultura contenida en ese texto de los Hechos.

Respecto a que Jesús duró poco en la cruz... Si se hace caso a los evangelios..., indican lo de la flagelación previa (tenemos datos de que algunos morían allí mismo) y sobre el tiempo de permanencia en la cruz... podían durar desde horas hasta dos días o incluso tres. Hay un libro de Martin Hengel dedicado al tema, cuyo título es “Crucifixión”. No creo que esté traducido al castellano, pero sí ciertamente al inglés.

Y lo de embalsamar y otras cosas se deduce del Evangelio de Juan que no merece el menor crédito histórico en esta historia. Es un claro embellecimiento de la narración sinóptica anterior, ya en sí muy dudosa históricamente.

Dios lo "levantó de los muertos" es la manera habitual de afirmar la resurrección en el Nuevo Testamento. Esto, dirá Usted, vale como argumento a su favor. Pero no es así, porque hay otras fórmulas en el Nuevo Testamento que no admiten duda sobre el estado previo de "muerto y bien muerto".

Le repito que está sacando argumentos de unos textos que quieren decir expresamente lo contrario de lo que Usted deduces. Y, en conjunto, para un mero historiador vale para la resurrección y apariciones lo dicho sobre las apariciones marianas en los siglos XX y XXI.

Esta es mucha mejor solución que andar hurgando a ver si no murió, y que Jesús viajó al extranjero... precisamente a la India (¡leyenda fundacional, insisto) y otras ideas por el estilo que no tienen apoyo textual absolutamente ninguno; ni tampoco en el entorno de la historia antigua y de la praxis de los romanos.

Lo que se suele decir sobre este tema en líneas generales procede del desconocimiento --que no es culpa suya que se interesa y discurre mucho más que la gente en general-- de la crítica evangélica.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com



Lunes, 29 de Agosto 2016


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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