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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Cómo se evita la investigación sobre el Jesús histórico (10-01-2019) (1037)
Escribe Antonio Piñero
 
 Foto: Luke Timothy Johnson


Trato hoy el tema que prometí en mi postal anterior, que va enunciado en el título de esta postal. En los amplios prolegómenos de su obra, “La invención de Jesús de Nazaret”, F. Bermejo aborda este tema resumiendo lo que él previamente había escrito en el libro colectivo “¿Existió Jesús realmente? El Jesús de la historia a debate, que como participante y editor se publicó en 2009 en ¡la editorial Raíces de Madrid.
 
 
En el capítulo 9 de ese libro comentaba F. Bermejo lo que él denominaba un fenómeno curioso y, que en el fondo no le cabía mucho en la cabeza, la tesis confesional de la irrelevancia de la investigación sobre la vida de Jesús, y exponía la argumentación al respecto desde Martin Kähler hasta Luke Timothy Johnson, que era el autor más relevante en esos años.
 
 
En el libro actual resume breve y densamente esos mismos argumentos y responde a ellos con contundencia. Lo mejor, en este caso, es que yo –a mi vez– intente abreviar aún más los temas. Así pues, las razones en contra de la conveniencia de una investigación histórica acerca de Jesús son (p. 73) y sus contrarrazones son las siguientes:
 
 
1. “Diseñar una imagen de Jesús es una tarea irremediablemente subjetiva, pues las fuentes disponibles son testimonios de fe, literatura de propaganda religiosa”, por tanto, no interesadas en la historia. No tienen deseos de ofrecer datos históricos.
 
 
2. “Los Evangelios en sí aportan muy pocos datos” sobre Jesús.
 
 
3. “La historia es una actividad interpretativa que solo permite reconstrucciones con mayor o menor grado de probabilidad, de tal modo que no es posible un acceso al Jesús real”.
 
 
4. “Una investigación imparcial no es posible dada la gran relevancia simbólica y cultural de Jesús”.
 
 
5. “La multiplicidad de imágenes sobre el Jesús histórico en la investigación moderna es una prueba palmaria de su carácter arbitrario”.
 
 
6. “El llamado «Jesús histórico» es del todo irrelevante para la fe cristiana, la cual no halla su legitimidad en la investigación histórica”.
 
 
7. “El estudio del Jesús histórico es contraproducente (para la fe) pues solo sirve para desviar la atención del Cristo presentado por los Evangelios canónicos”.
 
 
A estas razones responde Bermejo:
 
 
1.1 No todas las fuentes sobre Jesús son testimonios de fe. Por ejemplo, el estudio atento del “Testimonio flaviano” (Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos XVIII 63-64) señala que, aun eliminadas las glosas cristianas al texto, este no es neutro ni inofensivo respecto al Jesús, pues el vocabulario empleado al redactar ese pasaje corresponde totalmente en Josefo al usado para describir revoluciones y problemas serios para el pueblo judío en el siglo I. Y, en segundo lugar, Jesús aparece en Flavio Josefo en una lista de personajes que hicieron mucho daño al pueblo judío al proclamar un Reino de Dios o un mesianismo que iba contra los intereses del Imperio. Y ya estos datos sirven, por ejemplo, para situar en una corriente judía de gente religiosa, pero totalmente contraria al Imperio.
 
 
1.2 El que una fuente (por ejemplo, evangélica) tenga sus condicionantes ideológicos no impide en absoluto que pueda contener datos históricos. La tal fuente no queda invalidada toda ella, sino que la investigación, con la debida crítica, es capaz de detectar datos históricos en ella, en especial aquellos que son transmitidos o bien involuntariamente, o bien a pesar de las tendencias teológicas del autor.
 
 
2. Tenemos datos suficientes sobre Jesús de Nazaret, los suficientes como para “formarnos una imagen suficiente de la fisionomía del personaje”.
 
 
3. Toda historia, y en especial la historia antigua no es más que reconstrucción a partir de muchos menos datos que los que desearíamos tener. De cualquier personaje de la época de Jesús, pongamos Octaviano Augusto, necesitamos la labor de reconstrucción, ya que también los datos son escasos y, a veces, igualmente sesgados. Pero no por eso afirmamos que la reconstrucción de la vida, hechos y dichos de Augusto sea inútil o imposible. Y que lo reconstruido acerca de un personaje no signifique que lo tenemos todo entero, o que no es la totalidad de lo que fue ese personaje en la vida real, es algo evidente y digamos que hasta una verdad trivial que para nada vale.
 
 
4. Negar la posibilidad de un acercamiento imparcial a Jesús nace de un apriorismo inaceptable: o bien solo es posible tener simpatía o antipatía por ese personaje; o bien Jesús era un individuo tan maravilloso y singular que no se puede adoptar ante él una postura imparcial. Pero esa singularidad es precisamente lo que hay que probar históricamente.
 
 
5. Es cierto que hay muchas imágenes de Jesús. Pero, en primer lugar, la investigación en bloque, tanto confesional como independiente, rechaza muchas de ellas por inverosímiles o imposibles, o ignorantes respecto a la realidad histórica del Mediterráneo oriental del siglo I, que nos es conocida por numerosísimos estudios.
 
Segundo: La impresión de la multiplicidad de interpretaciones sobre Jesús es un totum revolutum inservible es totalmente engañosa: hay hoy día un cierto consenso entre los historiadores, insisto tanto confesionales como independientes, por ejemplo, en que Jesús fue un “profeta escatológico”; en que murió en la cruz, que fue a la vez un maestro espiritual, que el núcleo de su predicación era la venida del reino de Dios, etc.
 
6. Asumir que la reconstrucción histórica de Jesús de Nazaret es del todo irrelevante para la fe cristiana supone adoptar una actitud que es totalmente ajena a la historia. Es aceptar que una perspectiva cristológica ha de ser determinante en la consideración de Jesús, lo cual en el campo de la historia es totalmente inadmisible.
 
 
7. Que el estudio del Jesús histórico es contraproducente para la fe cristiana no es tampoco argumento alguno válido cuando se está hablando de historia y no de teología.
 
 
Y concluye Bermejo con una frase lapidaria (p. 77): “La tesis de la irrelevancia del estudio histórico de la figura de Jesús es, en perspectiva estrictamente histórica, del todo irrelevante”.
 
 
Con lo cual estoy totalmente de acuerdo.
 
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html
 
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Un par de avisos:
 
 
1. Presentación de mi libro “Aproximación al Jesús histórico” (Trotta, Madrid, 2ª edición 2018), en VIGO, Pontevedra, La Casa del Libro (c/ Rúa Velázquez Moreno, 27), el jueves 17 de enero 2019, a las 19.00 hs., a cargo de D. Jesús Bahíllo, ex parlamentario y ex Presidente del Club Financiero y la Asociación de Empresarios de Vigo, y el autor. Entrada Libre.
 
 
2. Programa de radio: “¿Qué sabemos, históricamente, sobre la infancia de Jesús, sus padres y los Reyes Magos?”
 
 
https://www.ivoox.com/que-sabemos-historicamente-sobre-infancia-jesus-audios-mp3_rf_31235747_1.html

Jueves, 10 de Enero 2019


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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