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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Conclusiones (E). Implicaciones éticas y de corrección política. No se puede alimentar el antijudaísmo.  “Jesús y la resistencia antirromana (LXXIV)
Foto: En la galería de contradictores de esta hipótesis se halla el italiano Giorgio Jossa, quien repite constantemente que Jesús “atacó frontalmente al judaísmo”. Esta posición es insostenible.
 
Escribe Antonio Piñero
 
Escribíamos el día pasado que el negar empecinadamente la hipótesis de un Jesús sedicioso, el no aceptar el punto medio que hemos propuesto, a saber, que la tradición nos muestra tanto a un “Jesús pacífico” (al menos relativamente, ya que era un hombre duro y de carácter muy fuerte, nada manso y humilde de corazón) como a un “Jesús sedicioso”, lleva a la investigación a muchas  dificultades, o implicaciones, que se derivan del rechazo absoluto a la unión de figuras en un mismo Jesús que proponemos. Ahora doy la palabra a F. Bermejo, a quien a veces apostillo:
 
«La segunda implicación se refiere a una cuestión que hoy sería tanto de ética como de “corrección política”: negar tajantemente la opción del Jesús sedicioso lleva consigo explícita o implícitamente una serie de juicios morales sobre muchos contemporáneos de Jesús, que naturalmente son, en su mayoría judíos. Y ya se conocen las sensibilidades de hoy.
 
»Aunque los estudiosos tienden ahora a no hacer comentarios despectivos y difamatorios sobre las autoridades romanas y sobre todo judías, comentarios que han sido repetidos durante siglos sin demasiada reflexión, la renuencia a reconocer la postura sediciosa de Jesús equivale a culpar a los gobernantes del Israel de aquella época de una malevolencia cínica y de una descarada injusticia. Como escribe  C. Bryan, “Prefieren la comodidad de repetir a lo que es conveniente y a la justicia” (C. Bryan, Render to Caesar: Jesus, the Early Church, and the Roman Superpower [Oxford: Oxford University Press, 2005], p. 62). Con el fin de exonerar a Jesús, se ennegrecen las imágenes de legiones de ellos.
 
»Y no sólo la clase dominante, sino también gente del pueblo judío de la época son las víctimas de la concepción absolutamente despolitizada (¡y con ello parte de su religión!) del predicador galileo, Jesús, como se demuestra por el tratamiento actual de los movimientos de resistencia judíos cuando éstos se comparan con el pensamiento y actitud del Nazareno. Por ejemplo, William Klassen (cuya foto mostramos el día anterior), distingue nítidamente entre los jefes de los judíos, que podían ser romanos de Jesús, y más claramente entre los celotas y el mismo Jesús. Refiriéndose a la supuesta diferencia radical de este último con los celotas afirma: "El testimonio más claro de la actitud pacífica de Jesús es su hincapié en el amor a los enemigos Ningún celota enseñó jamás esto; morían con una maldición en los labios” (así en el artículo citado ayer: “Jesus and the zealot Option, Canadian Journal of Theology 16, 1970, p. 21).
 
»Ya hemos indicado anteriormente (consúltese la postal del 31-3-2017) dos cosas: a) que Jesús no cumplió el precepto del amor a los enemigos y b) que este mandato se refiere a un amor entre los de su clase. Escribimos  ya: “De aquí se deduce que todo el conjunto del Sermón de la Montaña se refiere (y se entiende mucho mejor)  si se piensa que Jesús se refiere a las condiciones sociales de la gente del pueblo con el que convivía en Galilea, llena de  preocupaciones económicas, agobiadas por las deudas de los impuestos… y si estos que  recaudan los impuestos son los romanos, lo que Jesús está diciendo es que la mejor manera de resistir a esta opresión política del pueblo de Dios por los invasores extranjeros es construir unas relaciones sociales entre los oprimidos, de modo que en ellas prime el amor a los adversarios, que se les perdonen todas sus agresiones e impertinencias, que se les preste dinero sin saber si se puede recobrar el préstamo, que se les ayude en todo: ayuda mutua y espíritu de solidaridad”.
 
»Uno se pregunta: ¿cuáles son las fuentes acerca de los rebeldes judíos que Klassen y otros eruditos modernos han manejado, o cuál es el razonamiento que utilizan de manera que sean capaces de hacer tales juicios? ¿Quién sabe lo que esas personas pensaban y sentían al morir? ¿Quién sabe cómo murieron de hecho esos celotas? ¿Todos con una maldición en los labios? ¿Eran todos ellos simples muñecos y autómatas? ¿Todos acababan de la misma manera? Llama la atención que el apasionado deseo de defender a toda costa la idiosincrasia de Jesús vaya de la mano de una completa indiferencia hacia la complejidad humana judía del momento en prácticamente todos los demás casos.
 
»Esta simplificación puede llegar a ser brutal,  y supone una valoración moral de desprecio de tantas personas desconocidas, fundamentalmente judías. Esta actitud que me parece acientífica es una prueba inequívoca de que con demasiada frecuencia la autodenominada “investigación histórica” de Jesús es indiscernible de la apologética teológica  y también es una prueba de que problemas éticos extremadamente graves están en juego cuando el sesgo toma el lugar del trabajo histórico sobrio y serio y lo reemplaza. (Recuerden que en Religión Digital se ha escrito una serie, bastante larga sobre el pretendido “Jesús histórico” de J. A. Pagola [comenzó en 27 /11/ 2008 y concluyó hacia el 20 / 1 / 2009]).
 
»Tras los pasos de los evangelistas (sobre todo Mateo y Juan), la investigación moderna sigue, hasta el presente, alimentando el antijudaísmo y sembrando todo tipo de prejuicios. Por ejemplo, Giorgio Jossa repite, una y otra vez, que Jesús mantuvo un ataque frontal al judaísmo: "Un attacco frontale alla spiritualita giudaica” en su obra Gesù e i movimenti di liberazione, p. 319. (G. Jossa, Gesù e i movimenti di liberazione della Palestina [Brescia: Paideia Editrice, 1980]). Este antijudaísmo subyacente es también perceptible en un buen número de páginas del volumen editado por E. Bammel y C.F. D. Moule, Jesus and the Politics of his day, muy comentado en esta serie, y no sólo en el artículo de H. Merkel: “The Opposition between Jesus and Judaism’ (La oposición entre Jesús y el judaísmo), en Bammel and Moule (eds.), pp. 129-144»
 
Todo esto da que pensar. No se puede seguir alimentando el antijudaísmo.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.ciudadanojesus.com

No. 843.

Jueves, 20 de Abril 2017


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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