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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero

Hoy escribe Peio Salburua

Demas en la Segunda Epístola a Timoteo


En esta carta, escrita supuestamente desde Roma (2 Ti 1:17), Pablo pide a Timoteo que se dé prisa en ir a verle antes de que llegue el invierno pero, temiendo tal vez que llegue demasiado tarde, le da una larga lista de consejos.
El motivo por el que Pablo desea que Timoteo vaya a verle sin demora es su soledad, pues solamente está con él Lucas, aunque en su despedida envía saludos a Timoteo de parte de Eubulo, Pudente, Lino, Claudia y los demás hermanos, algo extraño teniendo en cuenta que solo estaba con él Lucas.

A continuación, transcribo la parte autobiográfica de esta carta:

Apresúrate a venir a mí cuanto antes, porque me ha abandonado Demas por amor a este mundo y se ha marchado a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia.
El único que está conmigo es Lucas. Toma a Marcos y tráele contigo, pues me es muy útil para el ministerio.
A Tíquico le he mandado a Éfeso.
Cuando vengas, tráeme el capote que me dejé en Tróade, en casa de Carpo, y los libros, en especial los pergaminos.
Alejandro, el broncista, me ha hecho mucho mal. El Señor le retribuirá según sus obras. Tú también guárdate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.

En mi primera defensa nadie me asistió, antes bien todos me desampararon. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor me asistió y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todos los gentiles. Y fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de toda obra mala y me salvará guardándome para su Reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Saluda a Prisca y Aquila y a la familia de Onesíforo.
Erasto se quedó en Corinto; a Trófimo le dejé enfermo en Mileto.
Como se ve, cinco de los personajes del dramatis personae aparecen en Filemón o Colosenses: Timoteo (que pasa de corremitente a receptor), Lucas, Marcos, Demas y Tíquico.

A continuación, vamos a ver cómo el dato de la deserción de Demas no solo no es fiable sino que, además, es casi imposible que sea cierto.

Si suponemos por reducción al absurdo que esta carta es paulina y escrita en Roma, hay dos posibilidades de datación. Una primera opción, que es la que proponen los comentaristas de la Biblia de Jerusalén, es que se escribió hacia el final de los dos años de arresto domiciliario en Roma que narra Hechos. Si esto es así, habría que pensar que la “primera defensa” de Pablo sería la comparecencia de Pablo ante Festo (Hch. 25), para lo cual habría que forzar los textos.
Además, como acabamos de ver, se dice que Pablo dejó a Trófimo enfermo en Mileto. Sin embargo, Hechos nos informa de que llegó a Jerusalén (Hch. 21:29) y, cuando Pablo fue llevado prisionero a Roma, su barco no se detuvo en Mileto. Además, cuando Hechos narra la estancia de 7 días de Pablo en Tróade, no da a entender que saliese apresuradamente olvidándose la capa y unos libros (Hch. 20:7-12).

Por lo tanto, si se da por buena esta opción, hay que rechazar de plano buena parte de los datos que suministra Hechos de los Apóstoles.

La segunda opción supone que Pablo, después del final abierto de Hechos, fue puesto en libertad, viajó de nuevo hacia el Egeo y, después, a Roma, en donde fue condenado a muerte, probablemente durante la persecución de Nerón. Por algún motivo que desconocemos, Pablo no dio a Timoteo detalles de su primera defensa y esperó a informarle en la carta que comentamos.

Según esta opción, Pablo debió separarse de Timoteo de forma muy repentina y sin despedirse de él, pues no tuvo tiempo para decirle in voce que tuviese cuidado con Alejandro el broncista, ni que había abandonado a Trófimo dejándole enfermo en Mileto, ni que Erasto estaba en Corinto... Por algún motivo, tal vez por su arresto, hubo de salir precipitadamente de Tróade dejándose la capa y unos libros en casa de su amigo Carpo. Por eso, pide a Timoteo que vaya urgentemente a Roma dando un rodeo por Tróade, en vez de tomar un barco.
Una vez en Roma, Lucas y Demas viajaron a la urbe para estar junto a Pablo, lo mismo que el desconocido Crescente, Tito y Tíquico, un viajero incansable que, además de viajar con Pablo a Jerusalén con la colecta (Hch. 20:4), entregó las cartas pseudopaulinas a los Efesios y los Colosenses (Ef. 6:21; Col. 4:7), viajó con Pablo a Nicópolis, en la región del Epiro (Tt. 3:12) y finalmente, de Roma a Éfeso, no estando claro si también viajó de Nicópolis a Creta para relevar a Tito.
Sin embargo, después de haber realizado ese largo viaje, Demas le abandonó para irse a Tesalónica, no estando claro si también desertaron o se fueron a predicar Crescente y Tito, que se fueron a Galacia y Dalmacia, respectivamente. También viajó de Éfeso a Roma un tal Onesíforo que, al parecer, murió (2 Ti 1:16-18).

Si damos por buena esta segunda opción, a pesar de los malabarismos que hay que realizar, habría que aceptar que el autor de Hechos se equivocó cuando puso en boca de Pablo que los efesios no volverían a verle (Hch. 20:25, 38)
Por lo tanto, parece que los datos autobiográficos no son nada fiables. Además, hay dos motivos más para restarles todavía más credibilidad:

- Resulta extraño que no haya en la carta ecos de la persecución de Nerón. Habría que suponer que Pablo fue hecho prisionero un tiempo después del final abierto de Hechos y antes de la persecución de Nerón (c. 64) pues, de lo contrario, sería extraño que invitase a Timoteo y Marcos a meterse en la boca del lobo.

- El falsario parece desconocer que Prisca y Aquila abandonaron Éfeso para regresar a Roma (Rom. 16:3). Hago un inciso para decir que, hace años, estuvo de moda decir que Romanos 16 era en realidad un billete para Éfeso pero, en la actualidad, la gran mayoría de los autores considera que forma parte de la Carta a los Romanos por una serie de motivos que, si se me preguntan, responderé gustosamente.

Teniendo en cuenta las incoherencias y mentiras de esta carta, ¿merece algo de credibilidad la noticia de la deserción de Demas? En absoluto. Nos hallamos ante una vil calumnia realizada por un falsario que ha elaborado un dramatis personae que no hay por dónde agarrarlo tomando algunos personajes citados en Hechos de los Apóstoles y algunas cartas paulinas o pseudopaulinas. En esta serie de mentiras, le tocó la peor parte a Demas, a causa de que el creyó equivocadamente que Filemón o Colosenses fueron escritas en Roma. La elección de Demas como víctima pudo deberse a que, como hemos dicho, en la Epístola pseudopaulina a los colosenses, es el único del que “Pablo” no hace ningún comentario elogioso o que muestre cariño.

Saludos cordiales, de
Peio Salburua


Sábado, 29 de Noviembre 2014


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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