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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Dudas sobre el pensamiento de Pablo. Preguntas de Gabriel Andrade. La primera (9-04-2020. 1118)
Foto: Gabriel Andrade
 
 
Escribe Antonio Piñero
 
 
Quizás recuerden los lectores  y auditores los programas radiofónicos variados que hice con Gabriel Andrade desde Venezuela… y que se cortaron debido a la represión de Maduro. Gabriel Andrade hubo de exiliarse a las Islas Caimán (desde allí hicimos algún que otro programa radiofónico más, y ahora está en los Emiratos Árabes donde ejerce como profesor de filosofía.
 
 
Con Gabriel Andrade y a base de preguntas y respuestas grabadas, y luego puestas por escrito, un libro de divulgación sobre el pensamiento de Pablo de Tarso en unas 13 lecciones, que entregamos a la Editorial Lacónica (la que publicó mi librito “En directo desde el siglo I”, en 2018, que era la transcripción de cinco conferencias mías con comentarios de los oyentes, y que se vendió bien). Como ahora estamos en malos tiempos, supongo que el dueño y director de Lacónica estará esperando la oportunidad buena para editarlo.
 
Pues bien, Gabriel Andrade me ha enviado dos preguntas a propósito de un libro reciente de Bart D. Ehrman sobre la vida en el más allá, cuyo título exacto no sé y que aún no ha caído en mis manos. Respondo a las preguntas de Andrade (en dos postales sucesivas) aunque –como le dije– para responder bien, tendría que haber repensado la argumentación completa de este famoso ateo noteamericano, que sabe venderse muy bien (por ejemplo, cobra por entrar en su Blog)
 
 
 
1ª Pregunta
 
 
Recuerdo que en nuestros diálogos, yo le decía a Ud. que a mí me extrañaba que Pablo no hablara del infierno, y Ud. me decía que Pablo no necesitaba hacerlo explícito, pues seguramente su audiencia ya lo daba por supuesto. Pero, Ehrman dice que Pablo no cree en el infierno. Él dice que su postura es aniquilacionista, y sólo resucitan los que se salvan. Él cita a 1 Tesalonicenses 5: 3, “Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina”, y también I Corintios 15:24, “Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia”. Ehrman dice que eso sugiere aniquilacion definitiva de los pecadores. ¿Ud. cree plausible la interpretación de Ehrman?
 
 
 
Respuesta:
 
Respecto a 1 Tes 5,1-3:
 
“En lo que se refiere al tiempo y al momento, hermanos, no tenéis necesidad que os escriba. Vosotros mismos sabéis perfectamente que el Día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche. Cuando digan: «Paz y seguridad», entonces mismo, de repente, vendrá sobre ellos la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta; y no escaparán”
 
Le he comentado (Y en parte está en mi libro sobre Pablo “Guía para entender a Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino, Trotta 2ª edic. Madrid 2018) que la ruina que caerá sobre los impíos es en griego, ólethros: “aniquilación”. Es este un vocablo muy utilizado en griego desde Homero. Casi siempre se refiere a la muerte, sin más. “Ojo que te aniquilo”; podemos decir en español sin significar destrucción absoluta. Lo mismo en griego.  Y aquí convendría ver en qué textos paralelos se apoya Ehrmann para juzgar su argumentación
 
 
Que sea posible una aniquilación total  puede darlo a entender mejor Lucas cuando habla de que “solo resucitarán los justos” (Lc 14,13-14: “Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos;  serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.»). Y aun así, con tanta aparente claridad no queda claro el pensamiento del Jesús de Lucas ya que este es un testo único en cuanto a su precisión.
 
 
 En el judaísmo antiguo sí se contemplaba la aniquilación total de los pecadores (tomo de mi índice analítico, aún no publicado del vol. VII de los Apócrifos del Antiguo Testamento: “Alma de impíos”: aniquilación definitiva de alma y del cuerpo: Antigüedades Bíblicas del Ps. Filón 16,2s =  volumen II ( de la edición de Apócrifos del Antiguo Testamento de la editorial Cristiandad, página 234 nota;
 
“Diluvio, descripción; aniquilación de malvados”: I Henoc 89,2-9 = vol. IV 113;
 
“Babilón, oráculo contra” = aniquilación divina: Oráculos SibilinosI II, versos 300-313 = volumen III p. 485: la aniquilación de Babilón = Babilonia quedará destruida: es “como si no hubieras llegado a nacer” = v. 310).
 
 
También en el gnosticismo cristiano de los siglos II y III (la argumentación completa está en la “Introducción” conjunta de J. Montserrat y mía a la “Biblioteca copto-gnóstica  de Nag Hammadi” de Trotta, Madrid, 5ª edic. de 2018, vol. I ) se decía que el cuerpo (y a veces se piensa también en el alma) de los impíos sería totalmente aniquilado. Los gnósticos jamás admitieron la “resurrección de la carne”. El cuerpo, material, será aniquilado por Dios, junto con todo el universo, cuando llegue el final de los tiempos.
 
 
Por tanto es posible la interpretación de Ehrmann. Pero solo se puede presentar como sugerencia. Yo aportaría en contra de Ehrman 1 Corintios 5,5: “Sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción (ólethros) de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el Día del Señor”.
 
 
Otros casos en el corpus paulino no valen para la argumentación (2 Tes 1,9: “Estos sufrirán la pena de una ruina eterna, alejados = de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”,  y 2,8: “entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor = destruirá con el soplo de su boca, = y aniquilará con la Manifestación de su Venida”; 1Timoteo 6,9: “Los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insensatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición”), porque son pasajes que no corresponden al Pablo histórico. Pero escribiendo sus discípulos “como si fueren Pablo” (creían que Pablo pensaba así) no lo entendían como aniquilación total, sino que hablan más bien de una pena eterna en el infierno.
 
 
Los espiritualistas de la época, bien asentados en la creencia general de la inmortalidad del alma, podrían pensar que la aniquilación del cuerpo no tenía importancia. Pero no así Pablo en 1 Cor 15 donde habla del cuerpo espiritual…, que probablemente él pensaba que estaba reservado ciertamente para los justos (1 Corintios 15,44).
 
 
Ehrman en apoyo de su hipótesis cita, según Andrade, 1 Cor 15,24-26: “Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo Principado, Dominación y Potestad. Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies. El último enemigo en ser destruido será la Muerte”.
 
 
Ahora bien, en el v. 16 se dice que también el último enemigo, la Muerte, quedará  destruida (griego kataregeîtai). El verbo katargeîn tiene más de quince usos en el corpus paulino. Puede, pues, entenderse de todas las maneras, tanto total, como parcial, sin precisión alguna.
 
 
Así que la opinión de Ehrman es una mera hipótesis, creo.
 
 
Véase sobre el mundo futuro el libro conjunto, editado por mí y por Eugenio Gómez Segura, “El juicio final”. Cristianismo y las religiones de su tiempo, EDAF, Madrid, 2010 donde se habla largo y tendido de la vida futura más allá de la muerte.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
 
NOTA:
 
Fractal Media ha puesto en abierto un documental –que utiliza charlas mías sobre el Jesús histórico y otros complementos también escritos por mí y adaptados por Fractal– de unos 37 minutos que da respuestas a las preguntas usuales  que suele formularse la gente sobre el Jesús de la historia.
 
He aquí el enlace:
 
https://www.youtube.com/watch?v=frcWDIZ372s&feature=youtu.be

Jueves, 9 de Abril 2020


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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