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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
 
Escribe Antonio Piñero
 
Respecto a lo dicho hasta el momento –a saber, que el material embarazoso políticamente contenido en los indicios evangélicos ofrecidos supera la prueba del criterio de dificultad; que ocupa un espacio mínimo dentro de los Evangelios; que está disperso dentro de otro material muy distinto (puramente religioso, como milagros, enseñanzas diversas o parábolas, etc.)– tiene Fernando Bermejo alguna observación útil que es conveniente retener.
 
La primera es que “En su estado actual está desunido”, y esa desunión hace que  “la  tal información se vea privada de gran parte de su efecto embarazoso”. Como la mayoría leemos de prisa, no caemos en la cuenta de estos pequeños detalles, hasta que los estudiosos reparan en ellos y nos hacen detenernos a considerarlos.
 
Y luego añade:
 
“En segundo lugar, estos pasajes están rodeados de tanto material (datos biográficos, la enseñanza ética y religiosa, milagros y hechos sobrenaturales, controversias en torno a la Ley) que no se caracteriza en absoluto por sus tintes revolucionarios”,  que hace que se pierda su sentido primigenio”. Hay que entresacarlo convenientemente y considerarlo en sí mismo. Y esa es una tarea que solo la logra el estudio sereno y pausado.
 
Es notable, además, que de hecho el lector apresurado se fija ante todo en los materiales que rodean a los indicios que hemos entresacado, ¡y no en los indicios mismos! F. Bermejo opina aquí que ese no fijarse no es casual, sino pretendido por los Evangelistas. Estos hacen expresamente que esos materiales  embarazosos “vayan acompañados de otros, aparentemente inventados para desactivar cualquiera de sus inferencias comprometedoras”.

No sé si me atrevería a priori a decir tanto como “inventados expresamente”. Pero creo que es verdad. El lector juzgará si es que los textos comprometedores van manifiestamente rodeados  de otros pasajes que los neutralizan de un modo expreso y que manifiestan claramente la mano y la teología de los evangelistas, no la del Jesús histórico.
 
He aquí los ejemplos. Primero, Mt 26, 52-54:
 
“En esto, uno de los que estaban con Jesús echó mano a su espada, la sacó e, hiriendo al siervo del Sumo Sacerdote, le llevó la oreja. 52 Le dice entonces Jesús: «Vuelve tu espada a su sitio, porque todos los que empuñen espada, a espada perecerán. 53 ¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles? 54 Mas, ¿cómo se cumplirían las Escrituras de que así debe suceder?» 55 En aquel momento dijo Jesús a la gente: «¿Como contra un salteador habéis salido a prenderme con espadas y palos? Todos los días me sentaba en el Templo para enseñar, y no me detuvisteis. 56 Pero todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas»”. 
 
Obsérvese:
 
· La acción con la espada está iniciada por uno de los que estaban con Jesús
· Jesús interviene contra la violencia: “Vuelve tu espada…”
· Jesús podría utilizar la fuerza de los ángeles y renuncia a esta violencia
· Jesús es ante todo un maestro de la Ley que actúa en público. Sus captores, por el contrario, son unos malvados y cobardes que solo operan de noche, cuando nadie los ve. Luego son unos canallas.
· El prendimiento de Jesús es un designio eterno de Dios manifestado de antemano en las Escrituras
 
Pero la idea (el indicio que se une a los demás) que retiene el investigador es que Jesús es prendido por las fuerzas del orden del momento (los romanos, ante todo según el Evangelio de Juan, y los discípulos tienen espadas) porque sus acciones significaba n un peligro para el Imperio.
 
Otro ejemplo: Jn 18,33-36:
 
“Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio y llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el Rey de los judíos?» 34 Respondió Jesús: «¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?» 35 Pilato respondió: «¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?» 36 Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí.» 37 Entonces Pilato le dijo: «¿Luego tú eres Rey?» Respondió Jesús: «Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz»”.
 
Obsérvese:
 
El indicio que retiene el estudioso es que las turbas quieren proclamar rey a Jesús (Jn 1,49 y 6,15), y que ante Pilato, en un acto de valentía, Jesús mismo se proclama el rey de Israel. Pero este indicio está rodeado de lo siguiente:
 
· Mi Reino no es de este mundo
·  Mi gente no ha combatido por mí
· Yo soy rey, pero espiritual, solo para dar testimonio de la verdad (a saber, que el Padre y yo somos uno, etc.)
 
Un ejemplo más: Jn 11,47–54:
 
“Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. 48 Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación.» 49 Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: «Vosotros no sabéis nada, 50 ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación.» 51 Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación 52 - y no sólo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. 53 Desde este día, decidieron darle muerte. 54 Por eso Jesús no andaba ya en público entre los judíos, sino que se retiró de allí a la región cercana al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí residía con sus discípulos”.
 
Obsérvese:
 
· Jesús es un taumaturgo (hace milagros de sanación y exorcismos).  Y tiene enseñanzas interesantes que atraen y mueven a la gente.
· La actitud de Jesús es políticamente muy peligrosa. El Imperio Romano puede provocar una matanza de judíos a causa de las enseñanzas de Jesús y al movimiento de masas que supone
· Jesús huye y se retira a un sitio para protegerse de los ataques
 
Pero, a la vez, estas ideas están contrarrestadas por otras:
 
· Los judíos son unos malvados que deciden matar a Jesús.
· Hay un designio oculto divino: su muerte ha de ser única; no perecerá el pueblo sino Jesús solo
· Esa muerte es para la salvación “reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos”.
 
Otro ejemplo: Lc 9,23
 
“Dijo: «El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día.»  Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”.
 
Obsérvese:
 
· La actitud religiosa-política de Jesús lo conducirá a ser reprobado por los jefes del pueblo de Israel y a ser asesinado
· A los discípulos de Jesús les puede ocurrir lo mismo. Seguir a Jesús es un acto que se traduce en una acción política; puede tener como consecuencia morir en la cruz. Roma no crucificaba a la gente todos los días, sino solo a los sediciosos contra el Imperio o a gentes que habían cometido grandísimos delitos.
 
Pero con el añadido lucano de “cada día” todo se neutraliza: el seguimiento de Jesús  es un acto espiritual diario y ha de aceptar las molestias que cada día pueden surgir por seguirlo. El seguimiento de Jesús con consecuencias políticas peligrosas ha sido transportado a otra dimensión.
 
Y comenta Fernando Bermejo algo muy acertado:
 
“De hecho, el trabajo realizado por los evangelistas fue bastante bueno, como se demuestra por la historia de la investigación: un Jesús rebelde no es la primera impresión recibida por una lectura superficial de los textos. Es necesario hacer un estudio cuidadoso y llevar a cabo una reconstrucción histórica minuciosa para atar los cabos sueltos y discernir un Jesús sedicioso detrás de las apariencias (que en efecto, presentar una imagen muy diferente de él). Y ha sido tan así, –hasta donde sabemos– que la primera interpretación crítica de Jesús que llegó a estos resultados se llevó a cabo en el siglo XVIII, y desde entonces sólo un puñado de estudiosos han respaldado esta opinión”.
 
Como ven, esto es muy interesante y es materia para reflexionar.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com 

Viernes, 20 de Enero 2017


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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