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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
El paulinismo de la Primera Carta de Pedro (30-05-19. 1067). Y sobre la Feria del Libro de Madrid
Escribe Antonio Piñero
 
 
Antes de que se me olvide –y llevo días queriendo hacerlo, pero sin pasarlo a hecho– aviso para los que puedan y les interese que  Juan Eslava Galán y yo, en diálogo, vamos a presentar mi libro “Aproximación al Jesús histórico”, Trotta, 2ª edición de diciembre 2018, en una especie de conferencia-presentación-charla en el Pabellón Central de la Feria del Libro, Paseo del Retiro, a las 13.00 horas, el sábado 1 de junio de 2019 en Madrid.
 
 
Como prometí, tomo algunas notas de James Dunn, vol. III de “El cristianismo n su comienzos (Verbo divino, 2012), pp. 1312-1314.1323, donde habla “del sabor intensamente paulino de esta carta” (p. 1312), de que “la situación de Asia Menor refleja un tiempo posterior al estimado para la vida de Pedro”, es decir, después del año 64, persecución de Nerón a cristianos de Roma, y de toda ausencia en la carta de cualquier concepción que pudiéramos calificar como peculiarmente petrina” (p. 1312).
 
 
Es más Dunn acaba reconociendo que no se puede documentar en el Nuevo Testamento “elementos petrinos identificables” salvo que los hubiera en 1 Pedro (crítica al comentario de Paul Achtemeier a 1 Pedro en la p. 43 de la obra de éste, en nota 189, p. 1312 de Dunn). Respecto a la total ausencia de tensión en la carta 1 Pedro entre las posibles facciones judeocristianas y paganocristianas en las regiones del Ponto, Bitinia y Capadocia nos lleva a un momento en el que la doctrina paulina (procedente por ejemplo, de la vecina Galacia) había triunfado plenamente. Los judeocristianos (que según Pablo podían seguir siendo judíos, y cumplir toda la ley de Moisés, se habrían acomodado totalmente a convivir con paganocristianos, quienes se supone a la vez (de lo contrario habría tensiones) que respetaban las costumbres judías.
 
 
Los temas señalados expresamente por Dunn son:
 
·La expresión “en Cristo”, típica de Pablo aparece en 1 Pedro en 3,16; 5,10.14.
 
· El entendimiento de los carismas comunitarios, que son ya de servicio como de discursos al grupo es igual al de Pablo (1 Pedro 4,10-11: “Que cada cual ponga al servicio de los demás la gracia que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios. Si alguno habla, sean palabras de Dios; si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios, para que Dios sea glorificado en todo por Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén”.
 
· Lo mismo que Pablo, el autor de 1 Pedro defiende el atrevido concepto de la necesidad de “compartir los sufrimientos de Cristo” ().
 
· Lo mismo que Pablo, entiende nuestro autor los conceptos de apokálypsis, “revelación” (1,7.13; 4,13) y diakonéo, “servir” ( 1,12; 4,10).
 
· Fórmulas de carácter litúrgico o catequético (recogidas y resaltadas en el Nuevo Testamento solo por Pablo se hallan en diversos pasajes de 1 Pedro. Por ejemplo, 1 Pe 18,21:
 
Habéis sido rescatados de la conducta necia heredada de vuestros padres, no con algo caduco, oro o plata, sino con una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos a causa de vosotros; los que por medio de él creéis en Dios, que le ha resucitado de entre los muertos y le ha dado la gloria, de modo que vuestra fe y vuestra esperanza estén en Dios”.
 
muestra notables contactos con 1 Cor 6,20; Rm 4,24 y 16,25 ; Del mismo modo 1 Pedro 2,21 es paralelo a Rm 4,12 y 1 Pedro 3,18 = a Gal 1,4.
 
 
Dunn señala también el uso de “elegidos” para designar a los cristianos (Rm 8,33; 11,7).
 
“Es muy paulina la imagen de los destinatarios como ‘piedras vivas’ que entran en la construcción de un edificio espiritual, y ‘como un sacerdocio santo oferente de sacrificios espirituales’ en 1 Pedro 2,5”.
 
 
Y, de nuevo,  no termino de entender –como sea por un pre-juicio ya firmemente asentado– el que la 1 Pedro muestre alguna diferencia con Pablo, por ejemplo, su concepto de los “gentiles”, los paganos, a los que “en ningún momento de la carta parece verlos como creyentes, sino como la población entre la que viven los creyentes con carácter de extranjeros” (p. 1332) que este hecho sea ya una posible prueba de que la carta procede realmente de Pedro.
 
 
Prosigue Dunn: “Un notable contraste (con Pablo) es el diferente uso hecho de Oseas 2,25 (“Tendré compasión de ‘No Compasión’ y diré a mi ‘No pueblo’ ‘Tú eres mi pueblo’”). En Rm 9,24-25 Pablo utiliza este versículo para señalar que la llamada de Dios a los gentiles, así como a los judíos, está de acuerdo con su modelo de elección; pero en 1 Pedro 2,9-10 el versículo es simplemente una ulterior declaración del plan salvífico de Dios…. Este podría ser el legado de Pedro, quien nunca se consideró a sí mismo como un adversario o rival en su relación con Pablo, ni dependiente de él en sus mejores ideas…” (p. 1323).
 
 
Me pregunto: ¿Cómo es posible decir esto cuando se ha manifestado anteriormente que no es posible obtener de 1 Pedro ningún provecho para delinear las ideas propias de Pedro? Insisto en que no es posible, si antes no tiene el partido previo ya bien definido.
 
Seguiremos… pero creo que se va definiendo claramente que la idea de una Gran Iglesia Petrina no es más que un constructum moderno…, pero favorecido intensamente por el deseo de las iglesias paulinas, ya desde finales del siglo I, de unir su destino voluntariamente con la primera comunidad de Jerusalén y darse a sí mismos, y al pensamiento paulino subyacente, un marchamo de continuidad con el Jesús histórico, no con el Jesús visto en visión por Pablo. Como hipótesis explicativa podría aclarar la situación de la literatura cristiana primitiva que se ha conservado hasta hoy, la cual no muestra rastro alguno de un pensamiento peculiar de Pedro, y menos que fura como un imán que atrayera hacía su grupo, perfectamente constituido a unas iglesias paulinas, cuya teología “era exagerada”.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html

Jueves, 30 de Mayo 2019


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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