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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero

Escribe Antonio Piñero



Pregunta:

Bendiciones profesor, vera le pido si me puede ayudar con la fecha de cierre del canon judioy talvez me pueda dar algun articulo o link, para profundisar , exitos y bendiciones


Respuesta:


No hay fecha exacta, ya que fue un proceso lento que discurrió a lo largo del siglo II d.C.


Puede decirse que en la época en la que se estuvo reuniendo la biblioteca de los Manuscritos del Mar Muerto (desde mediados del siglo II a.C. hasta el año 68 d.C., cuando fue destruido el asentamiento por los romanos en su avance hacia Jerusalén), no existía, ni mucho menos el concepto de canon o lista fija de Escrituras.

En primer lugar, los esenios –que compusieron en torno al 20 % de los manuscritos (Reglas de la comunidad; Himnos, Pesher o Comentarios bíblicos que aplican el texto de los profetas al momento de que ellos vivía; Documento de Damasco; Rollos de la Guerra, del Templo, Carta haláquica (sobre cómo observar la Ley, etc.)—copiaron textos bíblicos muy variados:

• Tenemos, por ejemplo, el texto de Isaías, con variantes, pero que se parece bastante al texto masorético o texto actual de la Biblia hebrea, cuya vocalización se terminó de hacer hacia el siglo VII d.C.
• Tenemos libros de la Ley con un texto que tiene lecturas anteriores a los Setenta (Protoseptuaginta); con lecturas muy parecidas al Pentateuco samaritano o incluso Protosamaritano.

• Por lo menos conviven en la época de los Manuscritos del Mar Muerto cuatro tipos textuales diferentes.

• Tenemos “Florilegios” (la designación es cristiana) de textos bíblicos en los que se mezclan, por ejemplo en 4QFlorilegio, los libros de Números y Deuteronomio, sin aparente cuidado de distinguirlos. Y en pie de igualdad se citan otros como un“Libro de Moisés, o un “Libro de Josué” (perdidos en la actualidad) que tenían al parecer el mismo valor probativo para la teología esenia como texto de base.

De este panorama se deduce:

A. Que el texto bíblico no estaba fijado en absoluto antes del 70, al menos entre los piadosísimos esenios, cuyo interés por cumplir la Ley y leer las Escrituras era máximo. Era más “canónico” el libro en sí y su sentido en los diversos pasajes, que la letra del texto: no se había fijado un texto ya fijo, normativo o canónico.

B Que tampoco tenían una lista fija de libros sagrados, pues junto a la Ley y los Profetas y Salmos se utilizaban como autoritativos los mencionados “Libros de Moisés” o de “Josué”, (desconocidos por nosotros) o el Libro de los Jubileos y Libro I de Henoc, que más tarde fueron declarados apócrifos… ¡y solo conservados por los cristianos!

C. Que, a pesar de todo y sin duda, eran ya “sagrados” la “Ley y los Profetas”, pero que la biblioteca en sí de los esenios de Qumrán no se dividía en textos bíblicos o no bíblicos, canónicos o no canónicos, sino que todos eran textos simplemente “religiosos”, o de “edificación”, o de “normas de vida” que indicaban como actuar según la voluntad de Dios, con casi el mismo valor de “autoridad” (canonicidad) unos que otros.

D. Que las modernas divisiones en textos bíblicos, parabíblicos, litírgicos, haláquicos, etc. y los títlos modernos de los textos aplicados a los Manuscritos de Qumrán supone una división artificial, moderna y cristiana. Y como las divisiones y los títulos dirigen la mente de los lectores a veces en contra de lo que pensaban los esenios, lo mejor, científicamente hablando es utilizar los textos recogidos por los esenios numerándolos simplemente según la edición oficial de la serie Discoveries of the Judaean Desert, de Clarendon Press, Oxford.

E: Que sí distinguían bien los esenios entre lo que eran “textos internos”, como Reglas, himnos y Documento de Damasco, entre otros, de lo que era “palabra divina” a través de Moisés y los profetas (salmistas incluidos)

F. Que en tiempos del ministerio público de Jesús, a tenor de los textos evangélicos, Jesús y sus discípulos (al igual que los esenios y la mayoría de los piadosos, fariseos sobre todo; no los saduceos que solo admitían el Pentateuco) tenían como sagrado los mismos libros: Ley, Profetas, Salmos, pero que la letra en sí importaba menos que el sentido, porque la letra aún no estaba fijada por consenso de los maestros de la Ley.

Por ello, el famoso texto de Mateo 5,17-18 –“No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 18 Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda”— expresa con casi total seguridad el pensamiento auténtico de Jesús, pero probablemente la redacción es de Mateo, pues es improbable que Jesús tuviera ante sus ojos un texto tan fijado que no su pudiera cambiar una iota o un acento, sin incurrir en blasfemia. Eso pertenece a un estadio posterior, casi sin ninguna duda.

¿Cuándo? No lo sabemos. Pero ciertamente en la época después de la destrucción del Templo, que es el período formativo de lo que más tarde será el judaísmo rabínico. Y sí parece seguro, que en los Documentos del Mar Muerto, que no pertenecen a Qumrán, sino a otras cuevas, como las de Nahal Hever, que concluyen en el año 135 (cuando las tropas de Adriano aniquilan a Bar Kochba y su ejército y se acaba el estado judío hasta 1948), ya parece que el canon está casi formado.

Incluso antes, pues el canon aparece casi listo en las obras de Flavio Josefo (Guerra, Antigüedades; Contra Apión), compuestas hacia el final del siglo I. Así que los rabinos se dieron prisa en fijar el texto para consolidar al pueblo en la oración y el estudio de la Ley ya que no había templo ni tierra. Y también parece cierto que cuando Justino Mártir y el rabino Trifón discuten en el “Diálogo” de Justino, ya tienen delante el uno un texto fijo de los Setenta (Justino) y el otro (Trifón) un texto fijo de la Biblia hebrea.

Pero los pormenores de la fijación del canon judío aún tardarán: hacia finales del siglo II y probablemente en el III. Ciertamente ya estaba absolutamente fijado en la época de la redacción de la Misná hacia el 220 d.C.

Y para más complicación, los cristianos adoptarán como suyo una Biblia judía que es la Septuaginta que varía, al menos en 7 libros… (1 2 Macabeos; partes de Daniel; Eclesiástico; Sabiduría; Judit, Tobías) que hasta hoy son apócrifos para los judíos

Aquí van dos libros en castellano que tratan del tema. La información anterior está tomada de diversos artículos y conferencias de los Profesores Florentino García Martínez y Julio Trebolle:

1. Julio Trebolle, La Biblia judía y la Biblia cristiana, Trotta, Madrid, 4ª edic. del 2012, si no me equivoco. Hay versión electrónica.

Un segundo libro más concreto aún y afinado al tema:

2. Antonio Piñero-J. Peláez (eds.), Libros sagrados de las grandes religiones. Editorial el Almendro Córdoba, 2008 (vea mi página web o de la Editorial; hay posibilidad de envío por correo o versión electrónica)

Consulte además un buen diccionario de la Biblia, como el de Clíe, Herder, Sal Terrae para las ideas generales


Pregunta:

Saludos profesor desde Guatemala, tengo una pregunta: Jesús y la cuestión de los diezmos, que pensaba sobre el diezmo?? Jesús pagaba el diezmo??


Respuesta:

Aunque no hay una respuesta exacta al respeto en los Evangelios, no creo que haya ningún investigador srio que niegue que Jesús era un judío piadoso, fiel cumplidor de la Ley de Moisés y promotor de su cumplimiento. (Vea un diccionario bíblico y consulte los textos siguientes: Mt 5,17-20 6,1-4; 23,23 Lc 11,42; 18,12 ). Por tanto pagaba los diezmos rigurosamente.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


Miércoles, 20 de Mayo 2015


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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