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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero



Hoy escribe Antonio Piñero


Si hay figura alguna judía, de la época de Jesús, fuera del cristianismo, que haya sido utilizada por los investigadores para iluminar los personajes, las acciones, el marco sociológico e histórico, e incluso el religioso y conceptual del Jesús de la historia y del cristianismo de los primerísimos momentos es el historiador Flavio Josefo.

En domingos anteriores nos hemos detenido en otra figura judía importante, contemporánea de Jesús –aunque menos citada por los investigadores-, Filón de Alejandría por su trascendencia en la plasmación a largo plazo de la primera teología cristiana. Una vez terminada esta miniserie dedicada al alejandrino, me ha parecido conveniente, y espero que acierte, dedicar otra a Flavio Josefo, como dije de mayor peso aún que Filón, al menos por el número de citas entre los estudiosos. Utilizaré material de una introducción que escribí para la semiextinta Editorial Gredos hace tiempo, cuya suerte nunca supe. Creo que este material salió en una colección seriada de esta editorial, pero jamás tuve ejemplar alguno entre mis manos. Ahora es tiempo nuevamente de que pueda leerse lo que escribí.


“No es la mía una familia carente de distinción, sino que desciende de sacerdotes. Cada pueblo tiene un signo de nobleza, y así entre nosotros, la participación en el sacerdocio es prueba de un linaje ilustre… Soy, además de estirpe real por mi madre, pues los descendientes de los Asmoneos, sus antepasados, fueron sumos sacerdotes y reyes de nuestro pueblo”.


Con estas solemnes y orgullosas palabras comienza el relato de su vida, su Autobiografía, José, hijo de Matías, más conocido entre nosotros como Flavio Josefo.

La obra de este historiador, de muy segunda fila a los ojos de los literatos griegos y romanos que le sucedieron, es, sin embargo, de extrema importancia para nosotros, como he indicado más arriba. Josefo es nuestra única fuente para los años cruciales en los que se consolidó el cristianismo, y en los que los judíos dieron a luz entre dolores terribles (la nación judía sufre por parte del Imperio romano el primero de los dos golpes que la hará desaparecer como estado hasta 1948) al judaísmo moderno y a su religión, que han perdurado hasta nuestros días.

Por otro lado, Flavio Josefo es, además, la mejor fuente para comprender el Israel/Palestina del siglo I, es decir el entorno social, político, económico e institucional en el que se desarrolló la vida de Jesús de Nazaret. En este siglo I se generó la obra básica del cristianismo, el Nuevo Testamento. Sin los datos que los escritos de Josefo proporcionan no entenderíamos en plenitud algunas porciones de este conjunto de textos cristianos.

Josefo vino al mundo entre el fin del año 37 y principio del 38 d.C. Nació, pues, una quincena de años después del ajusticiamiento de Jesús, y unos treinta y cinco antes de la destrucción de Jerusalén por los romanos. Desde joven mostró un ingenio despierto, ambición y deseos de aprender y figurar. Según nos cuenta él mismo, a los dieciséis años quiso conocer de primera mano las tres tendencias religiosas principales (“sectas”) de su pueblo: los fariseos, saduceos y los esenios (parte de los cuales nos han legado los famosos manuscritos del Mar Muerto).

Tras una experiencia ascética de tres años retirado en el desierto, volvió a Jerusalén y abrazó decididamente el fariseísmo.

A la edad de 26 años (64 d.C.) debía gozar ya Josefo de buen nombre por su habilidad en el tratamiento de temas legales y por su participación en asuntos públicos, pues las autoridades de Jerusalén lo enviaron a Roma como legado para interceder por la liberación de algunos sacerdotes judíos acusados, al parecer inicuamente, ante el tribunal del Emperador. Su misión tuvo éxito, los sacerdotes quedaron libres, y volvió a la capital judía a principios del 66 con mayor fama aún. Por aquel entonces la situación política del país era grave en extremo (expondremos en el apartado siguiente los acontecimientos principales), política y socialmente.


Saludos cordiales de Antonio Piñero.
www.antoniopinero.com

En el otro blog, de “Religiondigital”, el tema de hoy es:

“¿Es tendencioso y sesgado el Evangelio de Marcos?”.

Saludos de nuevo.


Domingo, 10 de Enero 2010


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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