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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Escribe Antonio Piñero

Pregunta:


Quiero hacerle dos preguntas:

a- ¿Qué tan cierto es el hecho de que el obispo Eusebio de Cesarea fue el descubridor del llamado “Testimonio Flaviano” y si es así fue él quien lo redactó totalmente o realizó añadidos apologéticos de la figura de Jesús? Tengo entendido que los padres de la Iglesia Cristiana anteriores a él y demás personajes que dejaron textos cristianos no mencionaron a dicho testimonio como prueba de la existencia del personaje de Jesús.

b- ¿Dónde considera que fue el lugar exacto o aproximado donde fueron escritos los Evangelios, en especial los Canónicos? Algunos autores sostienen que los Evangelios, como en el caso de los Canónicos, no fueron redactados en tierras hebreas debido a los errores e inexactitudes geográficas que poseen y que el origen de dichos escritos no fue en Palestina precisamente sino en otro sitio, por poner un ejemplo, en la ciudad egipcia de Alejandría y sus alrededores.
Saludos.-

Respuesta:


Respecto a 1. No es absoluto cierto. El Testimonio Flaviano está en los manuscritos de F. Josefo y corresponde a su obra las “Antigüedades de los judíos” XVIII 64ss , aunque haya sido interpolado por los escribas cristianos. Es cierto que Eusebio fue el primero en llamar la atención sobre él. Pero Orígenes ya conocía a Josefo, aunque no mencione el Testimonio, según creo.

Todo esto lo tiene en John P. Meier, “Un judío marginal”, tomo I Editorial Verbo Divino Estella, España (vea web)

2: Todas sus preguntas no tienen una respuesta exacta. Sencillamente no se sabe. Se deduce por el contenido de los Evangelios.

Tiene Usted información abundante en cualquier “Introducción al Nuevo Testamento” (por ejemplo, la de R. E. Brown de Edit Trotta), o bien en mi “Guía para entender el Nuevo Testamento”, de la misma Edit. (vea pág. Web). Además hay versión electrónica.



Pr.:


Hace poco he estado leyendo acerca de la posibilidad de que el Cristianismo fuese realmente una invención creada en tiempos de Constantino. Esta idea me inquieta mucho ya que soy cristiano. He estado intentando documentarme por mi cuenta, pero el resultado sólo ha conseguido confundirme mucho más. A fin de formarme una opinión más fundada sobre el tema, me animé a escribirle. Soy consciente de que para intentar ilustrarme sobre el asunto sería necesaria un nivel de pericia de conocimiento histórico del que no cuento. En esta situación me doy cuenta del gran lujo que es contar con expertos como usted en nuestro país. Le agradecería mucho si en alguno de las futuras entradas de su blog pudiese abordar este tema que le expuse al principio. Estoy seguro que nos resultaría muy interesante a muchos de sus lectores. Concretando mejor los aspectos de mi cuestión: -¿Sería plausible que el Cristianismo como religión institucionalizada no fuese más que una creación política para intentar controlar mejor a la población de un vasto imperio que contaba ya con múltiples elementos internos y externos que lo desestabilizaban? -¿Sería posible que, en el afán anteriormente expuesto, se intentase crear una \"superreligión\" que aunara elementos de cultos paganos y de creencia cristiana en una sola religión, con el propósito de cohesionar el imperio y de asimilar socialmente elementos subversivos como podían ser los cristianos? -¿Hasta qué punto el Cristianismo es algo original y no una copia de muchos de ritos y simbología de otros cultos paganos anteriores como los cultos mitraicos? He leído que la ceremonia cristiana de la Eucaristía puede estar basada no en una anécdota real de la vida de Jesús, sino en ritos que se realizaban con anterioridad en otras religiones, como el sacrificio de Mitra hiriendo al toro y la sangre derramada por éste. Don Antonio, le agradezco de antemano su ayuda en esta cuestión y quiero dejar patente aquí el profundo respeto y admiración por la labor que ha estado usted haciendo durante años para acercanos a todos la figura de Jesús desde una perspectiva histórica. Muchas gracias.

R.:


Puede Usted tranquilizarse porque todas esas hipótesis son burdas e ignorantísimas. A pesar de mi agnosticismo y escepticismo, veo con enorme claridad que esas ideas son sencillamente fruto de la ignorancia interesada.

Tiene Usted dos respuestas cumplidas:
Una en mi obra “Guía para entender el Nuevo Testamento” = los orígenes del cristianismo están ahí, si entiende históricamente bien , 4ª edic. Edit. Trotta, Madrid 2011.

Una crítica serena y amplia a esas tonterías en mi obra “Jesús y las mujeres” reed. de la Editorial Trotta, también 2014.



Pr. :



Mi consulta es la siguiente: He consultado su bibliografía (de la cual tengo los Evangelios Apócrifos) y no he encontrado una Biblia. Estoy interesado en leerla -y si está comentada, mejor- pero no sé qué edición ni qué traducción me puede convenir. Escuché hace tiempo que la traducción más fiel era una que comenzaba refiriéndose a "los Dioses" en lugar de a "Dios", pero no sé si es correcto.
Le agradecería enormemente me sugiriera alguna en concreto, ya sea en este mismo correo o a todos los oyentes en el programa.


R.:


En lo que respecta las Biblias no suele haber problema hoy, en las ediciones serias, respecto al texto. Suele traducirse bien. Lo importante son las introducciones y las notas a las obras.

Respecto al Antiguo Testamento, le recomiendo lo que tantas veces he escrito: la Biblia de Cantera-Iglesias de la Editorial B.A. C. y respecto al Nuevo Testamento en conjunto, la Biblia de Jerusalén.

Estamos preparando una edición anotada del Nuevo Testamento en mi grupo, pero no verá la luz hasta 2016, finales, o 2017.



Pr.:


Ya tengo respuesta a la pregunta que le hice y que usted no pudo darme por andar bastante atareado. Parece ser que muletillas como ”pero yo os digo” y “en verdad en verdad os digo” no son en cuanto tales fórmulas de autenticidad que anteceden a una máxima o dicho significativo; sino más bien fórmulas que se utilizaban generalmente en los escritos apocalípticos, que utilizaban o se ponían en boca de «videntes apocalípticos» y cuyo uso en el Nuevo Testamento se desarrolló poco a poco por influjo de los judeo-cristianos de lengua griega, quedando prácticamente limitado a su ámbito. Así por ejemplo puede verse en "pistos" ó "logos" = esta palabra es verdadera’ (Jn 4, 37; Ibíd Ap 3, 14; 21, 15; 22) y en "passim" (en las cartas pastorales). O sea, en cierta medida Jesús tuvo algo de vidente o así lo interpretaron estos relatadores.



R.:


Una observación tan solo: Podría estar de acuerdo con "En verdad en verdad os digo", aunque tiene también tiene otra explicación: la alta conciencia de Jesús como proclamador del Reino de Dios.

Pero no estoy de acuerdo con "Pero yo os digo": son afirmaciones puestas en boca de Jesús por Mateo, puesto que lo considera el mesías, y que el mesías es un nuevo Moisés y por tanto tiene capacidad para cambiar la Ley en época mesiánica. En unos casos la intensifica; en otros, la cambia (divorcio)

Esto afecta especialmente a que los paganos no tengan que observar la ley completa de Moisés = paulinismo. La parte de la Ley específica y temporal, la que afecta a los alimentos y la pureza ritual más la circuncisión no tiene por qué ser observada por los paganos convrtedos a la fe en el Mesías.

Para una mayor aclaración, espere menos de un mes. En ese lapso de tiempo espero que vea la luz mi libro "Guía para entender Pablo. Una interpretación del pensamiento paulino”, de Editorial Trotta, Madrid, donde trato este problema.

Pr.:

Me remito a Ud, como el experto que es en lenguas clásicas, para ver si me puede iluminar. Quisiera saber si la traducción de la lanzada en el costado es correcta. Como traumatólogo, tengo dudas de que la herida se pudiera producir en el costado y, por lo tanto, quisiera estar seguro de que la traducción de Juan es correcta. Agradecido de antemano por su ipinión, muchas gracias.

R.:

Una “traducción” (que no merece este nombre, pero para que nos entendamos) literal de Evangelio de Juan 19,34 sería: “Pero uno de los soldados con la lanza de él la pleura (sic) perforó”) y salió de inmediato sangre y agua”.

No debe entenderse esta frase al pie de la letra, sino con un sentido profundamente simbólico y relacionándolo con Evangelio Juan 7, 37-38: “El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva”. La sangre es la consumación del sacrificio del Hijo, ordenado por el Padre desde toda la eternidad y que restablece la amistad perdida humanidad pecadora – divinidad creadora y ofendida. El agua es símbolo de la sabiduría/espíritu (y también del bautismo, otorgador del Espíritu vivificante) que imparte el Revelador Jesús.
Además es el cumplimiento de dos profecías, de Zacarías 14,8: de Jerusalén fluyen aguas vivas y de Zac 12,10: “Y mirarán al que traspasaron”
Y a esta luz debe verse cualquier cuestión traumatológica que no interesaba al evangelista.

Pr.:
¿Por qué el nacimiento de Jesús se presenta como un nacimiento pobre, sin dinero, como que no tenia nada en este mundo?¿ Algunas fuentes judías dice que José ganaba bien por ser carpintero, no era pobre, el oficio de carpintero tenia buena demanda para esos tiempos?


R.:


Según los presupuestos del evangelista Lucas, José y María se tienen que trasladar desde Nazaret a Belén para censarse. Naturalmente, un carpintero es de clase media baja y no podía tener muchas alegrías económicas.

Según el presupuesto de Mateo, los padres de Jesús vivían ya en Belén y se supone que tendrían su casa.

Los datos no casan entre sí, porque son tradiciones diferentes.

Si había demanda o no en Nazaret o Séforis o Tiberíades de buenos carpinteros, nada sbamos de cierto. Pero suponemos que sí habría.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Miércoles, 22 de Abril 2015


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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