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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Hechos apócrifos de los Apóstoles Santiago, Simón y Judas
Hoy escribe Gonzalo del Cerro

Identidad de los protagonistas según la tradición

El Pseudo Abdías aborda su narración sobre los tres hermanos Santiago, Simón y Judas, cuyos nombres coinciden con los de los hermanos de Jesús, mencionados en los Sinópticos (Mc 6,1-6 y paral.) y con los tres apóstoles de las listas en su tercer cuarteto (Mc 3,16-19 y paral.). Según el autor del relato, los tres hermanos de referencia son hermanos entre sí y del Señor; además, los tres son miembros del colegio apostólico. Merece la pena, sin embargo, notar que en las listas de Lucas y de los Hechos, Santiago aparece como hijo de Alfeo.

Conviene recordar que Alfeo es el término aramaico Jalfay, cuya transcripción griega es Klōpâs (Cleofás). Una de las Marías, testigos de la crucifixión, era según Marcos la madre de Santiago el menor (mikroû); según Mateo, era la madre de Santiago (de Alfeo); según Juan, era María la de Cleofás. De acuerdo con estos textos, es obvio concluir que Santiago el de Alfeo y Santiago el Menor o Cleofás son la misma persona.

El recuerdo conjunto de estos tres apóstoles en este pasaje tiene su base tanto en los textos bíblicos como en los apócrifos. Santiago el de Alfeo, Simón el Cananeo y Judas Tadeo aparecen juntos en todas las listas de los apóstoles, concretamente en el tercero de los cuartetos. Santiago va designado como hijo de Alfeo, Simón lleva como calificativo necesario para su identificación el de “Cananeo” en las listas de Mateo y de Marcos, Judas Tadeo aparece con su sobrenombre en las listas de Mateo y de Marcos, mientras que en las de Lucas y de los Hechos figura con su nombre propio de Judas. En las listas de Lucas y de los Hechos, Simón va determinado como Zelotes, “Celador”. Es probable que en estos pasajes se trate del mismo personaje. En consecuencia, es obvio suponer que entre ambos calificativos, “Cananeo” y “Zelotes”, exista alguna clase de coincidencia, ya sea de identidad, ya de significado.

El término “cananeo” fue interpretado por autores antiguos, incluido Jerónimo, como natural de Caná de Galilea. Pero llama la atención el hecho de que los textos de Lucas (Lc 6,15 y Hch 1,13) usen en su lugar la denominación de Zelotes, (Celador o Celoso). Por eso pensaron los investigadores que ambos términos pudieran tener un mismo significado. Εn la base de Zelotes podría estar el término arameo qan᾿ānā, con el mismo contenido semántico. También podía expresar la pertenencia a los fanáticos celosos de la ley y la cultura de los hebreos, los llamados celotas. El hecho de que en las listas hubiera dos apóstoles con el nombre de Simón imponía la necesidad de un dato que facilitara su identificación.

Eusebio de Cesarea en su Historia de la Iglesia (H.E. III 11 y 22) alude a un Simeón o Simón, hijo de Cleofás, posiblemente el citado por Juan como padre de una de las Marías que estaban al pie de la cruz (Jn 19,25). Algunas tradiciones, basadas en la tradición de su posible condición de natural de Caná, lo consideraban incluso como el esposo de las famosas bodas a las que asistieron María, la madre de Jesús, y el mismo Jesús con sus discípulos (Jn 2,1-2). Por lo demás, Simón era de Caná de Galilea como sus dos hermanos Santiago y Tadeo según el texto del Pseudo Abdías. Así lo dice expresamente el autor del relato (VI 1). Pero J. A. Fabricius en nota a este pasaje del Pseudo Abdías recoge la opinión de los que consideran a estos tres hermanos como hijos de José, esposo de la Virgen María, habidos de un matrimonio anterior.

No faltan quienes piensan que podría ser el Natanael del pasaje de Jn 1,45-51. De todos modos, este Simón es el apóstol del que menos noticias se han conservado. Concretamente, los datos de las listas en los textos que lo mencionan son objeto más de conjetura que de comprobación.

Otro tanto cabe decir de su pareja literaria, Judas Tadeo, al que ya conocemos por el apócrifo dedicado a su ministerio. En las listas de los apóstoles había también dos Judas, que era preciso distinguir, tanto más cuanto que uno de ellos llevaba el estigma de traidor. Es lo que hace el evangelio de Juan cuando narra su intervención en la última Cena: “Le dice Judas, no el Iscariote” (Jn 14,22). Con su nombre de Judas aparece en las listas de Lucas, tanto en su evangelio como en los Hechos, pero con el detalle de su referencia familiar: “Judas el de Santiago”. Ocupa el último lugar en la lista de Hch 1, 13, una vez desparecido Judas Iscariote. En Mateo y Marcos, Tadeo va inmediatamente delante de Simón. Este Judas ha provocado una cierta ternura en la piedad cristiana, que lo honra con particular devoción, como para compensar el hecho de llevar el mismo nombre del traidor.

La tradición le atribuye la autoría de la epístola canónica que lleva su nombre, en la que se define como “hermano de Santiago” (Jds 1). La carta tiene arranques retóricos como cuando describe a los que siguen las sendas de Caín, Balaán y Coré, a quienes califica como “nubes sin agua”, “árboles otoñales sin fruto”, “olas bravas del mar”, “astros errantes” (Jds 12-13).

El libro VI de la Colección del Pseudo Abdías lleva, en efecto, como título Historia de los bienaventurados Santiago, Simón y Judas, hermanos. Luego, inicia el texto ofreciendo estos datos: “Simón, de sobrenombre (cognomine) cananeo, Judas llamado también Tadeo y Santiago, a quien llaman «hermano del Señor», fueron hermanos, oriundos de Caná de Galilea. Los dos primeros eran hijos de Alfeo y de María, la hija de Cleofás; el padre del último era otro, concretamente José el Justo, esposo de la beatísima Virgen María, madre de Dios”. Era preciso reservar para este Santiago el título de “hermano del Señor”. En efecto, cuando los evangelios apócrifos hablan de la familia de José, señalan como primogénito a Santiago, pero mencionan con él a sus hermanos José, Judas y Simón. Santiago, pues, como hijo primogénito de José, tiene con su padre un marcado protagonismo en los evangelios apócrifos. Los hijos varones de José eran cuatro: Santiago, José, Judas y Simón (EvPsMt 41,1 y 42,1). Cf. A. Piñero, Todos los evangelios, p. 236.

El texto de este apócrifo ocupa el libro VI de la colección de Historias Apostólicas del Pseudo Abdías. Los capítulos 1-6 están dedicados a Santiago; el resto (cc. 7-23) comprende las historias de Simón y Judas. Como ya hemos dicho, la obra en su conjunto fue compuesta en el siglo VI, pero recoge tradiciones más antiguas, conocidas ya por Clemente de Alejandría (s. III) y por Eusebio de Cesarea (s. IV). Sobre la Colección del Pseudo Abdías pueden verse, entre otras, las siguientes relaciones: R. A. Lipsius, Die Apocryphen Apostelgeschichten und Apostellegenden, I-II, Braunschweig 1883-1887, vol. I, “Der angebliche Abdias und die lateinische Passionensammlung”, pp. 117-178; G. Besson, “La Collection dite du Pseudo-Abdias: un essai de définition à partir de l’étude des manuscrits”, Apocrypha 11 (2000) 181-194; M. Brossard-Dandré, “La Collection du Pseudo-Abdias. Approche narrative et cohérence interne”, Apocrypha 11 (2000) 195-205.

(Icono de Santiago el Justo, hermano del Señor)

Saludos cordiales. Gonzalo del Cerro



Lunes, 17 de Septiembre 2012


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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