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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Jesús y las mujeres (y II) (513)
Hoy escribe Antonio Piñero

Hoy concluimos con este tema.

En un artículo de crítica teológica del 2013 (“Jesús de Nazaret, nuevas miradas”: ) Carmiña Navia Velasco, de Colombia, afirma que va a detenerse a considerar una propuesta de lectura de dos textos distintos, pero a su juicio complementarios desde muy distintos puntos de vista: [bJESÚS DE NAZARET, de José Antonio Pagola y JESÚS Y LAS MUJERES de Antonio Piñero.
b]
Escoge los dos títulos porque el primero de ellos, el de Pagola, no se puede ignorar por la difusión extraordinaria que ha tenido; y el segundo, el mío, porque es “un texto mucho menos logrado en su conjunto”, pero, a pesar de ello, le interesa para contrastar una “mirada particular de género” que le parece debe ser confrontada, sobre todo por sus “pretensiones de objetividad”.

Ensalza sobremanera la autora la pretensión de Pagola de escribir una obra que sea

«Una mirada al Jesús Histórico, tratando de llegar a los estratos más antiguos de la tradición. Una mirada en detalle, que distingue con claridad lo que se rastrea en los textos de aquello que la traición eclesial sostiene o ha sostenido…. No podría decir que Pagola descubre nada especialmente nuevo para quienes de una manera u otra, estén familiarizados con los aportes de los métodos histórico/críticos aplicados a las Escrituras cristianas, particularmente a los Evangelios. La figura de Jesús que nos entrega Pagola asume con total seriedad las conclusiones y los descubrimientos recientes que sobre él se han hecho… Pagola nos lleva igualmente de la mano al universo relacional de Jesús, un universo realmente fascinante y hermoso. El texto da cuenta de un amplio marco de relaciones de Jesús: su familia, su comunidad, sus seguidores‐seguidoras, sus amistades, sus más íntimos/as, sus contradictores. En este conjunto quiero destacar especialmente el capítulo que el autor dedica a Jesús y las Mujeres.

»Me parece un capítulo riguroso, pues se sostiene en una mirada hermenéutica que asume los avances realizados por la reflexión de género. Pagola recorre los principales pasajes en los cuales encontramos a Jesús relacionado especialmente con mujeres: Sus encuentro con Marta y María en Betania, su intercambio con la Samaritana, algunas curaciones, el pasaje de la adúltera… los textos en los cuales se señalan las mujeres que lo seguían, las mujeres en la cruz y en la resurrección. A partir de una lectura empática, pero totalmente alejada de ficciones o fantasías, Pagola concluye, como muchos otros autores y autoras contemporáneos, que el Maestro de Galilea, el Profeta de la Compasión, propone una relación con la mujer distante y diferente de la vigente en su medio entre maestros Judíos y mujeres… una relación basada en la igualdad y en el respeto, una relación que propone reubicar social y sobre todo religiosamente a la mujer: Veamos algunos apartes de sus conclusiones en torno a este tema, que pueden iluminar lo que planteo:

“Estas mujeres que siguieron a Jesús hasta Jerusalén tuvieron una presencia muy significativa durante los últimos días de su vida. Cada vez hay menos dudas de que tomaron parte en la última cena. Por qué iban a estar ausentes de esa cena de despedida ellas que, de ordinario, comían con Jesús ?... La reacción de los discípulos y las discípulas ante la ejecución de Jesús fue muy diferente. Mientras los varones huyen, las mujeres permanecen fieles y a pesar de que los romanos no permiten ninguna interferencia en su criminal trabajo, asisten desde lejos a su crucifixión y observan más tarde el lugar de su enterramiento… La presencia de las mujeres en el grupo de discípulos no es secundaria o marginal. Al contrario. En muchos aspectos, ellas son modelo del verdadero discipulado…»

»Totalmente distinto es el otro libro al que nos queremos referir: Jesús y las Mujeres de A. Piñero. Lo primero que me llama la atención es una repetida pretensión de historiador crítico que reclama para sí el autor, en tanto que su obra es claramente una obra de difusión fácil, publicada por una editorial y en una colección cuya indiscutible finalidad es precisamente esa: la difusión más o menos masiva. Quiero dejar claro antes de continuar mi comentario que personalmente considero a Piñero un exegeta serio y valoro muy bien sus aportes y sus miradas, al desarrollo de los estudios bíblicos en el campo de las Escrituras Cristianas.

»Las impresiones de lectura que ahora comparto, están referidas exclusivamente al texto citado. Insisto en lo ya apuntado: A mi juicio demerita esta obra, el contraste entre las continuas afirmaciones de cientificidad, con el desarrollo del discurso: Los textos se examinan, con una mirada bastante superficial que no demuestra nada y que es un simple vehículo para dejar clara la opinión del autor. Habría sido más honesto y coherente una explicitación en el sentido de lo pretendido: un discurso de divulgación que pretende dialogar, muy poco con exegetas –masculinos o femeninos‐ serios y sí mucho, con obras de nulo valor histórico como el Código Da Vinci, o con películas sensacionalistas.

Una vez apuntado esto, quiero señalar el aspecto central en el cual esta obra no ofrece a mi juicio, ninguna validez: En sus conclusiones finales afirma lo siguiente: “Teniendo a la vista estos resultados globales de nuestro estudio no dudaríamos en sostener… que en lo que respecta a las mujeres el mítico mensaje igualitario de Jesús de Nazaret no existió nunca. Y tampoco en el cristianismo primitivo, el grupo que se constituye inmediatamente, tras su muerte… Realmente el Jesús histórico trastocó hasta cierto punto ciertos valores religiosos de la sociedad de su tiempo pero no parece en verdad que pusiera los fundamentos teóricos para una nueva consideración de la mujer en esa sociedad en la que vivió”.

Indiscutiblemente desde su mirada particular, se concluye eso… pero lo problemático son algunos de los caminos por los que discurre esa mirada. Voy a señalar dos aspectos en los que de una manera especial se patentiza lo planteado: En primer lugar invalida o anula el testimonio posible de algunos pasajes, con el argumento de que no se trata de textos que respondan a un sustrato histórico, colocándolos en su clasificación como pertenecientes al nivel C (6). Tanto en su análisis como en sus conclusiones, el autor parece desconocer que los textos de la Escritura Bíblica, guardan en su interior huellas o ecos, de la transmisión oral que pasa de unas generaciones a otras y que si bien, desde una cierta perspectiva histórica no se les puede dar este carácter, si permiten una reconstrucción sociológica bastante real. En este terreno no es posible ni pertinente analizar textos de carácter literario, como si se tratara de crónicas históricas, porque se da lugar a extrapolaciones bastante arbitrarias.

»En segundo lugar Piñero parece desconocer, en las interpretaciones que hace, principios elementales de la hermenéutica actual. El diálogo entre la situación y expectativas del lector/a y el texto que descubre así su potencialidad de significaciones siempre nuevas (Gadamer) y no sólo lo justo sino lo necesario de leer los silencios, leer atrás del texto mismo, partir de su situación de escritura… es decir la hermenéutica de la sospecha, a partir de las propuesta de Schüsler Fiorenza.

»Aunque el autor no pretende una interpretación exhaustiva de los textos, de todas maneras hace interpretaciones ligeras que no dejan de comprometer su mirada. En este sentido, todas las veces que se refiere a las mujeres, llámense María de Nazaret, María Magdalena o las hermanas de Betania… en el contexto del Evangelio canónico de Juan, desconoce completamente que se trata de una obra literaria, cuya estructura de conjunto explica el mensaje que se quiere plasmar e ilumina desde ese conjunto cada una de sus partes. El Evangelio de Juan, ha sido trabajado en repetidas ocasiones desde esta perspectiva arrojando luces muy interesantes sobre el papel de las mujeres en la comunidades cristianas más tempranas.

Mi respuesta es:

• Las mujeres no tuvieron presencia muy significativa durante la vida de Jesús ni siquiera en los últimos días. El único texto al respecto es Lc 8,1-3. Ya hemos indicado mil veces que este pasaje es probablemente secundario y tomado en cuanto a los nombres de Mc 15,40. En él sólo se dice que las mujeres actuaban como meras sirvientas.

• No hay el menor indicio de que las mujeres participaran en la Última Cena. La autora de la crítica emplea, para su respuesta positiva, una mera hipótesis y en extremo dudosa: “Por qué ni iban a estar…? Sin comentarios.

• Mi “mirada” no es superficial. Hago un análisis plenamente científico, conforme a criterios científicos, aunque con lenguaje claro y sin tecnicismos, conforme a los criterios de historicidad que emplea la filología y la historia antigua. Si alguien no lo cree, que vea los análisis y que efectúe él otro que sea diferente… Una anécdota: Una editorial muy conocida de Italia se puso en contacto conmigo para traducir Jesús y las mujeres. En cuanto recibieron electrónicamente el libro, y lo leyeron, me contestaron: “Lo sentimos. Su libro es absolutamente técnico y universitario. No entra en nuestra idea editorial. Diríjase a una editorial universitaria italiana de prestigio”.

• La autora me acusa de parcialidad y tener un partido previo. Utilizo los pseudo análisis para expresar mi opinión particular. Sin comentarios

• Empleo tiempo en refutar las peregrinas teoría del Código da Vinci. Sí, ciertamente, las refuto con argumentos técnicos dado que esta novela ha modificado de facto la percepción “histórica” de los evangelios gnósticos, apócrifos, de Jesús, y sobre todo de su relación con María Magdalena, llegando a conclusiones absurdas. Nada hay en esta refutación que no crea científico y no me avergüenzo de ella. Además, ni siquiera –creo—que suponga no el 3% de la obra.

• La autora acepta finalmente que según el método llego a correctas conclusiones (“Indiscutiblemente desde su mirada particular, se concluye eso)”.

• Desconozco que “los textos de la Escritura Bíblica, guardan en su interior huellas o ecos, de la transmisión oral” y sus consecuencias sociológicas”. Sin comentarios.

• Desconozco los “principios elementales de la hermenéutica actual” . Sin comentarios.

• Desconozco lo que supone “analizar textos de carácter literario, como si se tratara de crónicas históricas”. El único comentario es: no debo de haber estudiado nunca, ni valorado el Cuarto Evangelio (¡!) . Sin comentario.

• Desconozco las perspectivas sobre María de Nazaret, María Magdalena o las hermanas de Betania… en el contexto del Evangelio canónico de Juan. Desconozco completamente que se trata de una obra literaria, cuya estructura de conjunto explica el mensaje que se quiere plasmar e ilumina desde ese conjunto cada una de sus partes. Sin comentarios

• “El Evangelio de Juan, ha sido trabajado en repetidas ocasiones desde esta perspectiva arrojando luces muy interesantes sobre el papel de las mujeres en la comunidades cristianas más tempranas”. Cierto que sí. Pero el argumento no viene en absoluto a cuento porque no estamos tratando en este libro sobre el cristianismo primitivo, sino sobre Jesús de Nazaret como personaje histórico.

Una observación: cuando escribo “Sin comentario” es porque opino simplemente que el argumento no es pertinente o que sugerir una ignorancia deliberada o no es procedente con la intención del libro, estrictamente histórica o bien referida solo a un Jesús con visos de verosimilitud histórica. Si mi ignoran fuera deliberada, confieso que la autora de la crítica me debería castigar por lo menos a 12 meses sin postre…, porque ignorar todo eso después de 40 años de estudio sería delito.

En conclusión: opino –y los lectores dirán-- que mi libro no es divulgativo, sino científico y de análisis personal. Pero a la vez está escrito con palabras claras, con frases y párrafos cortos, y aporta la traducción al castellano de todos los textos, lo cual es una ventaja para el lector, puesto que cómodamente puede hacer una interpretación personal. Siento que la gente confunda la claridad con lo divulgativo (que, incluso, muchísimas veces es de alta calidad científica). No quiero escribir para que no me entienda la gente, aunque el tema sea complicado. Tampoco soy dogmático y presento siempre las conclusiones como lo más probable. Luego que cada uno opine como quiera…Mi deseo es esclarecer. La lectura del libro dirá si exagero.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

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RECORDATORIO para los que vivan en Madrid y alrededores:

Feria del Libro (Parque del Retiro)

Hoy, viernes, 30 de mayo: Caseta 87: Librería ANTES. De 18 a 21 horas.

Mañana, sábado, 31 de mayo: Caseta 357: Editorial TROTTA. De 11 a 14 horas.

Saludos de nuevo.


Viernes, 30 de Mayo 2014


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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