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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Escribe Antonio Piñero

Sigue mi análisis y mi crítica. Repito que el autor tiene esta página a su disposición para precisar mis opiniones.

Igualmente debo mostrar mi desacuerdo sobre la falta de actitud crítica de nuestro autor respecto a lo que cuenta el autor de Hch 15 (¿Lucas? Hoy se sigue discutiendo y refinando los argumentos en pro y en contra). En las pp. 37ss, acepta M. Saban la versión del “Decreto Apostólico” tal cual aparece en Hechos sin crítica alguna (en contra del parecer de Pablo “Nada me impusieron”: Gal 2,6: “En todo caso, los notables de Jerusalén [Cefas, Santiago el hermano del Señor y Juan el apóstol] nada nuevo me impusieron). Esta posición no crítica se muestra también en el texto siguiente:

“Pablo en su Carta a los Gálatas tiene muy claro que cada grupo (judeocristianos y paganocristianos) debía funcionar según la legislación de la Torá, los judíos que continuaran con la observancia de la Torá y los gentiles que observaran los mandamientos de Noé (como proclamará el Concilio de Jerusalén del año 50) porque los mandamientos de Noé son las leyes de extranjería contenidas en la misma Torá” (p. 262).

Por mi parte, en ningún momento doy tan por hecho como M. Saban que ya existían hacia el año 49 d.C. las siete leyes de Noé (primera aparición histórica, o primera lista completa de ellas en el Talmud b Sanhedrin 59ª, texto de los siglos V al VII d.C.); Hechos no hace jamás mención de leyes “noáquicas”; Pablo tampoco, y la noción como tal es desconocida en el Nuevo Testamento. En la Biblia hebrea, el Antiguo Testamento de los cristianos, hay ciertamente leyes de extranjería, pero no se califican como “noáquicas”, salvo error por mi parte. No conozco tan ampliamente, ni mucho menos, la literatura judía de la época como M. Saban, pero desde el punto de vista judeocristiano (incluidas las Pseudoclementinas que sí conozco bien) no hay ninguna mención a la “Leyes de Noé”; no me queda claro que los judíos de la Diáspora tuvieran la intención expresa de incorporar directamente a Israel a los “prosélitos de la Puerta” (temerosos de Dios) por el medio expreso de una simple observancia de tales leyes. Sospecho, meramente sospecho, que hay aquí una retroproyección al siglo I de por parte de nuestro autor de una mentalidad posterior. Que la idea fuera de Pablo podría ser posible (tampoco lo creo), pero no del judaísmo en general de su tiempo, ni siquiera en la Diáspora, antes de la Guerra del 66 d.C. con Roma.

Igualmente me parece anómala la tajante afirmación que transcribo en seguida, y que se fundamenta en el hecho de que en el pontificado de Eleuterio I (175-189) se llega ya a la imposibilidad de convivencia entre judíos y cristianos –al menos en la zona de Roma y de su influencia– ya que derogó las leyes alimentarias del judaísmo. El comentario de nuestro autor a esta noticia es el siguiente:

“Esto nos lleva a la conclusión que todos los judíos mesiánicos del siglo I y los judeocristianos y los cristianos provenientes de la gentilidad del siglo II hasta el año 180 aproximadamente observaban la prohibición (sic) judía del Kashrut (leyes de la pureza de los alimentos) y diferenciaban entre comidas puras e impuras” (p. 334).

Me cuesta aceptar esta solemne afirmación. En primer lugar, no tengo la cita de la fuente y no puedo contrastar el rigor de tal prohibición. Y en segundo, me es difícil entender la afirmación –especialmente en su segunda parte– si se tiene en cuenta el relato de Hch 10-11: Pedro tiene, según este relato una visión divina que le explica tres veces, para que no haya dudas, que todos los alimentos son puros. Esta visión ciertamente legendaria, para nada histórica, rompe la idea matriz de la pureza/impureza de ciertos alimentos por voluntad divina e indica con claridad que los paganocristianos buscaban ya (hacia el 110¿?) respaldo en Pedro, y no solo en Pablo, para su costumbre de no practicar el kahsrut.

Igualmente dan testimonio de esta situación en tiempos del propio Pablo, las discusiones entre los corintios acerca de la ingestión de carne consagrada a los ídolos y la permisividad de Pablo al respecto bajo ciertas condiciones (1 Cor 10,23-30). Del mismo modo debe entenderse el apotegma paulino en Rom 14,20: “Nada es impuro en sí mismo” dirigido a los judeocristianos y paganocristianos de la comunidad de Roma en el 58, y la escena del Jesús marcano (no el Jesús histórico, que dijo algo parecido, pero en otro contexto y con otro significado un tanto diverso) y el comentario de Marcos mismo afirmando que Jesús declaraba puros todos los alimentos (Mc 7,15: compuesto entre el 72-75)… indicios absolutamente claros de que muchas comunidades de paganocristianos no observaban ya el kashrut en el último tercio del siglo I.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


Miércoles, 26 de Octubre 2016
“Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (703. 25-10-16)
Escribe Antonio Piñero

Sigo con la reseña y el desgranamiento de los puntos en este libro que son cuanto menos discutibles.

En efecto, debo mostrar mi desacuerdo no con la tesis defendida por el autor sino con la confusión insólita –en mi opinión– de personas y designaciones. A este Santiago jerusalemita de la reunión de Jerusalén (que aparece de improviso, sin explicación alguna, en Hch 15,13 como codirigente de esa iglesia al menos con Pedro), no se le suele denominar hijo de Alfeo (pp. 108. 109. 120), sino “El hermano –carnal– del Señor”, al que se refiere Gálatas 1,19: “Y no vi a ningún otro apóstol (salvo a Cefas), y sí a Santiago, el hermano del Señor” y 2,9: “Y reconociendo la gracia que me había sido concedida, Santiago, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos tendieron la mano en señal de comunión a mí y a Bernabé: nosotros nos iríamos a los gentiles y ellos a los circuncisos”.

Hay además en este libro otros casos muy claros de actitud acrítica. Ofrezco algún ejemplo. El primero: “Policarpo de Esmirna (70-155) era un anciano cristiano que había conocido en su juventud (hacia 90-100) a Juan Evangelista (se supone que es el mismo autor que el del Apocalipsis) y este mismo lo había consagrado” (p. 333).

Otro ejemplo: “Hacia finales del siglo I todas las autoridades del judaísmo nazareno son judías, podemos encontrar a san Simeón (el primo judío de Jesús) (62-107) como la autoridad del grupo ebionita (judeo-cristianos) que solo aceptaban el Evangelio de Mateo y no aceptaron jamás las cartas de Pablo, en Roma el hijo de un judío Clemente ben Yehudá (90-99), el joven judío Timoteo, circuncidado por Pablo, será el jefe de la congregación de Éfeso (50-97) y el anciano Yohanán (el último discípulo vivo de Jesús) escribiendo entre los años 90-100 su Apocalipsis, una obra influenciada por el “Maasé Merkabá” (el carro de fuego del profeta Ezequiel)” (p. 444).

Lo que acabo de transcribir supone una actitud demasiado crédula y no conciliable con el rigor histórico respeto al caso de Policarpo y Juan evangelista. El que conozca mínimamente la historia de la composición del Cuarto Evangelio –en el que intervienen por lo menos tres o cuatro manos–, se asombrará de su adscripción a Juan Evangelista, discípulo directo de Jesús. Tal adscripción es solo un producto de una tradición del siglo II, preocupada únicamente por dar nombres ilustres a composiciones tan importantes para el cristianismo naciente como los evangelios, pero que en realidad son anónimas.

Otro caso similar: las afirmaciones del autor sobre la literatura Pseudo Clementina no me parecen acertadas. El tal “Clemente” es aquí una figura totalmente legendaria. La crítica se inclina a señalar con cierta precisión la fecha final de la puesta por escrito de la versión griega, las “Homilías Pseudo Clementinas”: entre el 230-250, ya que cita a Bardesanes. No podemos saber con exactitud la fecha de composición de algunos de los elementos antiguos de estas Homilías como el denominado Kerygma Petri. Pero probablemente es una obra de mediados del siglo II y no de finales del siglo I.

De ese Clemente legendario afirma nuestro autor con toda seguridad (p. 257) que fue obispo de Roma durante el 90-99, pero ese hecho es también muy inseguro. Sostiene además que el mismo personaje que redactó las obras Pseudo Clementinas (Homilías y Recognitiones en su versión latina), que aún no conoce el pensamiento joánico del Verbo, escribió también las dos Cartas de Clemente recogidas en las ediciones de los “Padres Apostólicos” (p. 257).

Es cierto que el desconocido autor de las Homilías Pseudoclementinas defiende un monoteísmo a ultranza, que desconoce la Trinidad y no admite ninguna distinción entre posibles personas divinas. Pero nuestro autor ignora que en las Recognitiones latinas el autor –o quizás el traductor, Rufino de Aquilea– hace un encendida defensa de la Trinidad en 1,69 (véase la Patrología de Johannes Quasten, BAC 1968, I 70).

Del mismo modo, lo que afirma sobre una unidad de autor entre la Primera Carta de Clemente y la Segunda no es defendido hoy por nadie, que yo sepa. Respecto a su alusión al cargo de Timoteo como obispo de Éfeso, hay que decir que es una mera tradición altísimamente insegura, y también es muy improbable que el autor del Apocalipsis sea el mismo “presbítero” (el “anciano” Yohanán) que conocemos por la segunda y tercera Epístola de Juan. En mi opinión, y con el debido respeto, tales afirmaciones suponen no estar al tanto de –o no estar de acuerdo con– los resultados más seguros de la investigación del Nuevo Testamento, y sí estarlo con los “datos” de una tradición inverosímil.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


Martes, 25 de Octubre 2016
Escribe Antonio Piñero

Otra de las grandes tesis del libro de Saban, muy curioso sin duda, y novedoso en ciertos aspectos, aparece también aquí en su primera parte: desarrolla la idea de que el denominado “concilio” de Jerusalén, al que se refieren Hechos de apóstoles 15,2-32, y Carta a los gálatas 2,1-11, fue una realidad tal como lo cuentan los Hechos, y no como lo presenta Pablo… tal como lo interpreta Saban, quien no ofrece análisis y ni razón alguna de las notables diferencias que hay entre los dos relatos Dios esa asamblea, la de Pablo y la de Hechos.

Así, insiste el autor en que, al tratarse en esa asamblea la cuestión de cómo debían integrarse en el judaísmo los paganos conversos al movimiento mesiánico de Jesús, a ninguno de los participantes se le pasó jamás por la cabeza estar fundando una nueva religión (p. 82). Por ello, la opinión (hasta hoy día) de muchos –sedicentes– historiadores confesionales de la iglesia cristiana del siglo I (y aquí cita M. Saban solo historiadores de la Iglesia de confesión católica y ciertamente muy tradicionales) acerca de que en ese concilio

A. Fue percibida por todos la necesidad de apartarse de la ideología de ciertos fanáticos creyentes en Jesús (fariseos) que exigían la circuncisión de los gentiles para incorporarse plenamente a la fe en el Mesías, y

B. Que por ello se “proclamó abiertamente la libertad cristiana frente a la ley mosaica”
es una tesis indefendible y totalmente ajena a la verdad. Con toda razón argumenta el Prof. Saban que no fue así en absoluto, ya que todos los asistentes, judíos de corazón aunque “mesianistas” –es decir, creyentes que Jesús de Nazaret era el mesías– jamás proclamaron en esa asamblea “libertad cristiana” alguna…, entre otras razones porque eran judíos totalmente observantes y el cristianismo aún no existía.

Igualmente tiene razón M. Saban cuando señala que es erróneo interpretar (y alude así a los mismos historiadores cristianos) que ese “concilio” abolió la circuncisión obligatoria para todos los creyentes en Jesús como mesías, incluidos los judíos.

Por el contrario, lo que hizo en realidad esa asamblea fue “admitir (dentro del grupo mesiánico) a gentiles sin circuncisión, quedando absolutamente claro a la vez que los judíos que aceptaban a Jesús como mesías debían observar las normas del judaísmo de acuerdo con las prescripciones de la Torá” (= la ley de Moisés, p. 96).

Con otras palabras –afirma Saban– esos judeocristianos de Jerusalén, comandados por Cefas y por Santiago el Menor (¿¿?? mañana discutiremos esta denominación) no hacían otra cosa que practicar lo que hacía ya el judaísmo de esa época –ninguna novedad, por tanto–, a saber, admitir a gentiles/paganos en su seno (los llamados por el autor de Hechos de los apóstoles “temerosos de Dios”). Según Saban el judaísmo siempre admitía a gentiles en su seno… pero con ciertas condiciones.

Seguiremos

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Lunes, 24 de Octubre 2016
“Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (701. 23-10-2016)
Escribe Antonio Piñero

He leído con muchísimo detenimiento el libro del Dr. Saban que a continuación reseñaré, dividiendo el material en partes porque es larga. El libro tiene un buen monto de ideas útiles, interesantes, y algunos defectillos –en mi opinión– que a lo largo de las siguientes postales pondré de relieve. Como a veces tenemos el Dr. Saban y yo opiniones un tanto divergentes, y el autor es amigo mío, se me ocurrió enviarle esta reseña antes de publicarla y le pedí que escribiera una réplica para publicarla a continuación de la reseña. Así progresa la ciencia, y es como se hace en revistas científicas, de modo que el lector tenga ante sus ojos dos opiniones y “puede tirar por la calle de en medio” o bien admitir una u otra.

El Dr. Saban aceptó. Pero en verdad es un hombre súper ocupado. Entonces me ha escrito que publique yo la reseña y que, él –cuando encuentre un hueco en sus actividades– escribirá la réplica, me la enviará y la publicaré aquí mismo. Según él, la siguiente reseña contiene dos errores graves y trece párrafos necesitados de algunas precisiones. Pero no me ha dicho aún cuáles. Quizás el lector avisado me lo pueda indicar.

El libro, que lleva el título de la presente postal, es la refección de una tesis doctoral que fue defendida en la Universidad de Lérida el 22 de enero de 2016, aunque el texto en sí estaba terminado dos años antes, como consta en el Prefacio. La tesis tenía como título “Causas y consecuencias de la ruptura entre judaísmo y cristianismo en el siglo II”. La edición del presente libro es del autor, y lleva el registro de Roxana Saban, Buenos Aires, 2016, 464 pp. 22x 15 cms. ISBN: 978-987-33-9955-8. Ignoro el precio y supongo que el libro puede adquirirse dirigiéndose al autor, cuyo correo electrónico y oros datos pueden buscarse en Internet.

La obra está dividida en tres grandes partes: Iª. El siglo I (dividido en dos apartados): 1. El “Concilio de Jerusalén” del año 50 y el nacimiento del grupo mesiánico; 2. El judaísmo de san Pablo. IIª. La ruptura del cristianismo y del judaísmo, (dividida a su vez en tres grandes secciones): 1. El período de transición entre el 70 y el 130. 2. San Justino y su obra “Diálogo con Trifón”. 3. “La controversia pascual del 14 de nisán”. IIIª. El siglo III, que trata los temas siguientes: 1. La naturaleza humana y divina del Mesías. 2. Los elementos de la ruptura y el antijudaísmo cristiano. Al final de esta sección hay un notable número de páginas de conclusiones finales.

Es posible –ya que no he visto el texto original en forma de tesis– que el sustrato de esta obra estuviera compuesto siguiendo el formato propio de una tesis doctoral dentro de la universidad española, con citas correctas y continuas de los autores sobre cuyas ideas se argumenta. Pero si así fuere, la obra presente, la que puede leer el público, adolece en muchas ocasiones de la falta de citas exactas de los testimonios de autores antiguos, Padres de la Iglesia ante todo. En la obra se transcriben genéricamente sus opiniones, pero no se puede controlar la exactitud de lo escrito por la ausencia de referencias. Damos entonces por supuesta la buena voluntad y la exactitud del autor del libro, pero nos quedamos sin la posibilidad instrumental de la comprobación.

La primera parte tiene como objetivo demostrar que hasta bien entrado el siglo II no se puede hablar de ningún modo de separación estricta entre judaísmo y cristianismo, porque los grupos que hoy llamaríamos “cristianos” y “judíos” no tenían deseos ni conciencia alguna de estar “fundando” una nueva religión: ni los judeocristianos sabían que estaban fundando el cristianismo, ni los judíos, por su parte, que estaban creando un judaísmo “moderno”, es decir, acomodado a las realidades del gran fracaso del levantamiento contra Roma del 66 d.C. Escribe el autor: “No hay hasta principios del siglo II ninguna prueba para fundamentar el carácter independiente del cristianismo con relación al mundo judío. Todo el siglo I puede ser considerado como la historia judía de la futura iglesia cristiana, o la historia de un movimiento mesiánico en el interior del judaísmo” (p. 47). Creo que esta aseveración es indudable.
Seguiremos.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Domingo, 23 de Octubre 2016
Queridos amigos:

Paso a transcribir el programa del viaje, por un lado más esquemático; por otro, más completo

Programa

Viernes, 26 de mayo 2017

• Vuelo desde Madrid con destino a Tel Aviv. (Consultar la posibilidad de volar desde otros aeropuertos).
• Traslado hasta el Mar Muerto.
• Alojamiento en hotel David Mar Muerto o similar.

Martes, 27 de mayo 2017

Mañana
• Visita de Masada.
• Baño en Mar Muerto.
Tarde:
• Traslado a Qumrán.
• Visita de Qumrán.
• Traslado al mar de Galilea
• Alojamiento en Kibutz Ginossar.

Miércoles, 28 de mayo 2017

Mañana:
• Visita de Magdala
• Visita de Kurazim.
• Visita de Cafarnaún.
Tarde:
• Traslado a Bet Shean.
• Visita de Bet Shean.
• Alojamiento en Kibutz Ginossar.


Jueves, 29 de mayo 2017

Mañana:
• Traslado a Tel Hazor.
• Visita de Tel Hazor.
• Traslado a San Juán de Acre.

Tarde:
• Visita de San Juan de Acre.
• Traslado al Mar de Galilea.
• Alojamiento en Kibutz Ginossar.

Viernes, 30 de mayo 2017

Mañana:
• Traslado a Nazaret.
• Visita de Nazaret.
• Traslado a Cesárea Marítima.
• Visita de Cesárea Marítima.
Tarde:
• Traslado a Meggido.
• Visita de Meggido.
• Traslado a Jerusalén
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Sábado, 31 de mayo 2017

Mañana y tarde:
• Visita de Jerusalén: Ciudad de David, Túneles del Muro de las Lamentaciones y Centro Davision.
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Domingo, 01 de junio 2017

Mañana y tarde:
• Visita de Jerusalén: Ciudad vieja, los cuatros barrios y explanada de las mezquitas.
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Lunes, 02 de junio 2017

Mañana:
• Traslado a Belén.
• Visita de Belén.
• Traslado al Herodion.
• Visita del Herodion.
Tarde:
• Traslado a Jerusalen.
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Martes, 03 de junio 2017

Mañana y tarde:
• Visita de Jerusalén: Museo Torre de David, Jerusalén oeste, Museo de Israel, mercado de Mahade Yehuna.
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Domingo, 04 de junio 2017

Mañana:
• Mañana libre en Jerusalén.
Tarde:
• Traslado al aeropuerto de Tel Aviv.
• Vuelo Tel Aviv-Madrid.



Saludos cordiales de Antonio Piñero.

Para ulterior información visitad, por favor, la Pagina web de "Pausanias":

http://bit.ly/2dqhccR

Viernes, 21 de Octubre 2016
Me voy a permitir hoy una cierta fruslería, ya que me aparto un tanto de llos temas estricamente científicos y discursivos para proponer un viaje a Israel de la mano de dos personas que se han dedicado al tema de "Jesús y el Nuevo Testamento" durante años. Como la información es larga y precisa, la dividiré en varias postales:

V I A J E A I S R A E L

Del Viernes, 26 Mayo 2017
al Domingo, 04 Junio 2017

“Israel: la tierra del libro, con Antonio Piñero
y Javier Alonso”

Fechas 26 Mayo 2017 ­ 4 Junio 2017
Grupo: 25 (mínimo)
Plazo de inscripción: hasta 1 de abril 2017.

Escribe Flavio Josefo:

“El templo, pues, como dije, estaba edificado sobre un collado muy fuerte: al principio apenas bastaba para el templo, ni para la plaza, el llano que había en lo más alto del collado, el cual era como recuesto; pero como el rey Salomón, que había edificado el templo, hubiese cercado la parte de hacia el Oriente de muro, edificó allí un claustro junto con el collado, y quedaba por las otras partes desnudo, hasta que, siglos después, añadiendo el pueblo algo a la montaña, fue igualada con el collado, y hecho más ancho; y roto también el muro de la parte septentrional, tomaron tanto espacio cuanto después mostraba el templo haber comprendido”.

Flavio Josefo, La guerra de los judíos.

El Mar Muerto, paraje natural de belleza conocida, es el punto de partida de nuestro viaje, cuya primera parada será Masada, donde conoceremos su trágica historia en el último enfrentamiento de los judíos con los romanos durante la Gran Revuelta, narrada por Flavio Josefo. En este privilegiado y emocionante lugar visitaremos los restos del palacio aterrazado, baños, sinagoga y baluartes de la magnífica fortaleza construida en el año 30 a.C por Herodes, declarados Patrimonio de la Humanidad.

Tras visitar Masada, nos dirigiremos al norte hasta llegar al Parque Nacional de Qumran, donde recorreremos sus ruinas de dos mil años de antigüedad. entre las que se hallaron los famosos Rollos del Mar Muerto.
En la orilla occidental del Mar de Galilea visitaremos Tiberiades; fundada por Herodes Antipas hacia el año 20, en honor del emperador Tiberio, hoy día es una de las ciudades santas para los judíos. Nos detendremos también en algunas de las iglesias situadas en el entorno del Mar de Galilea, especialmente en Cafarnaún, cuyas excavaciones arqueológicas han permitido poner en valor varias estructuras datadas entre los siglos II a.C y el XII d.C, entre las que destacan la sinagoga o la denominada Casa de Pedro. En el Centro Yigal Allon del Kibbutz Ginosar se expone la "Barca de Jesús", un tesoro arqueológico hallado en 1986, y con 2000 años de antigüedad. Junto a la costa del Mar de Galilea Visitaremos también Magdala, un asentamiento judío fechado en el siglo I, mencionado en los textos bíblicos y lugar de residencia de personajes ilustres, como Flavio Josefo, el autor de la Guerra de los Judíos, obra en la que se cita la propia destrucción de la ciudad por las legiones de Vespasiano (67 dC). Visitaremos también el importante enclave arqueológico de Korazim, en el que destacan los restos de una impresionante sinagoga y de un miqvé o baño ritual judío.

Tras dirigirnos hacia el valle del río Jordán, llegaremos hasta el Parque Nacional de Beit Shean, una perla histórica cuya excavación arqueológica ha permitido poner al descubierto una ciudad de época romana con calles porticadas, mosaicos, templos, un ninfeo, la basílica, baños, o un teatro. Las primeras ocupaciones del lugar datan de época calcolítica. Tras su destrucción y abandono por parte de los asirios, la ciudad fue refundada de nuevo en época helenística con el nombre de Escitópolis, aunque alcanzó su esplendor en época romana y bizantina. Terminaremos la etapa junto al mar de Galilea.

Comenzaremos la siguiente jornada en Tel Hazor, un yacimiento de enorme riqueza arqueológica e histórica, con vestigios de ocupación humana de mas de 1000 años. Nuestro recorrido nos llevará a San Juan de Acre, joya medieval del Mediterráneo y capital de los cruzados tras la caída de
Jerusalén. Allí nos esperan, protegidos por murallas, fortalezas y baluartes, las Salas de los Caballeros, el puerto, el bazar y la mezquita, y su gigantesca cisterna, entre otros fascinantes restos arqueológicos y edificios de época medieval.

Nuestra siguiente etapa se iniciará en Nazaret, cuna de la cristiandad y referencia fundamental de las rutas de peregrinación religiosa que tienen en la iglesia de la Anunciación una de sus etapas más importantes.
En el Parque Nacional de Meggido, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, haremos un alto en nuestro viaje para contemplar los vestigios que innumerables civilizaciones dejaron en el lugar. En el yacimiento, donde el libro del Apocalipsis sitúa el "Armagedón", contemplaremos los restos de sus grandiosas puertas y murallas, el altar cananeo e israelí de sacrificios, los vestigios dispersos conservados de época asiria, o las impresionantes obras de ingeniería hidráulica del siglo VIII a.C. Terminaremos la visita contemplando las vistas desde su parte más alta: el Monte Carmelo al oeste, el Gilboa al este, Samaria al sur, y Nazaret al norte

Viajando por la línea de costa hacia el norte, nuestro primer destino será Cesárea Marítima, donde nos sumergiremos en su pasado romano. En la "Reina de la Costa", ciudad emblemática regalo al rey Herodes por parte del emperador César Augusto, podremos admirar los restos de su anfiteatro, teatro, acueducto, edificios con mosaicos únicos y sus murallas bizantinas, testigos silenciosos de los acontecimientos históricos que convulsionaron la historia de la ciudad los últimos 2300 años

A lo largo de los siguientes días, ya en Jerusalén, nuestros pasos nos llevarán a conocer algunos de los lugares más emblemáticos de esta única y fascinante ciudad: la Ciudad Vieja; el Muro de los Lamentos, considerado como el último vestigio del Segundo templo y lugar más sagrado por el judaísmo; el Túnel del Muro occidental, un regalo para los amantes de la Historia y la arqueología, que discurre en parte junto al muro original del Monte del Templo de Herodes, a lo largo de 440 metros de longitud hasta terminar debajo del barrio musulmán; la iglesia del Santo Sepulcro, una compleja combinación de arquitectura medieval y bizantina y el Cenáculo; el Parque arqueológico de la Ciudad de David, en la colina sobre la que nació Jerusalén; el Museo de la Torre de David, cerca de la puerta de Jaffa, que ilustra la compleja historia de la ciudad; el barrio judío, con los restos de la muralla de Ezequías, el Cardo o calle principal medieval; el barrio armenio; el barrio musulmán; el Parque Arqueológico de "Las escaleras del templo"; la explanada de las mezquitas, el mercado de Mahne Yehuda...

También visitaremos Belén y el Herodion, una montaña artificial construida por el rey Herodes el Grande y rematada por un palacio-­fortaleza, en la que se ha creído encontrar la magnífica tumba del propio rey.
Antes de abandonar Israel y Palestina, nos detendremos para conocer la Menorá, en el Parlamento de Israel, cuya visita pondrá punto final a nuestro recorrido por esta tierra única y fascinante.

Precios por persona desde Madrid:

2043 euros en habitación doble
2693 euros en habitación individual

Consulta con Pausanias la posibilidad de volar desde otros aeropuertos.

Incluye

• Introducción histórico-arqueológica. Antes de la salida, en la sede de Pausanias, se realizará una introducción histórico-arqueológica sobre la temática del viaje.
• Guías acompañantes: Antonio Piñero y Javier Alonso.
• Guía arqueólogo español en Israel.
• Autobús privado durante todo el recorrido.
• Alojamiento en hoteles de categoría Primera Superior (similar a 4 estrellas), en régimen de media pensión (desayunos y cenas). Hoteles seleccionados: Hotel David Mar Muerto; Kibutz Ginossar, Prima Park Jerusalén.
• Entradas y visitas guiadas: están incluidas las entradas y visitas guiadas a todas las áreas arqueológicas, monumentos y museos mencionados en el texto.
• Vuelo ida y vuelta Madrid-Tel Aviv en clase turista con Iberia.
• Transfer ida y vuelta hotel-aeropuerto.
• Dossier de viaje con cuadros cronológicos, planimetrías, alzados, reconstrucciónes virtuales etc.
• Seguro de asistencia y anulación: Intermundial Multiasistencia Plus

Para información más precisa y dudas

Viajes culturales "Pausanias":

Vínculo web directo: http://bit.ly/2dqhccR

Saludos cordiales de Antonio Piñero

Jueves, 20 de Octubre 2016
Llegamos al final: textos de Gregorio de Nisa. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (700. 19-10-2016)Artículo n°2155
Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero


Sobre el alma y la resurrección 5,1-2


Los que defienden que nuestra alma, después de haberse separado del cuerpo, nuevamente entra en otros cuerpos, no discrepan ciertamente de la resurrección que esperamos, pues dice nuestra Escritura que nuestro cuerpo consta de los elementos del mundo y que de los mismos elementos ha de constar para constituirse posteriormente. Es el mismo parecer de los filósofos ajenos a nosotros (...). La diferencia y controversia consiste en que nosotros decimos que el mismo cuerpo se constituye en torno a la misma alma y que estará constituido por los mismos elementos. Los otros, en cambio, sostienen que el alma retorna y pasa a algunos otros cuerpos, ya dotados de razón, ya desprovistos de razón y de sentido.


(2) Decir que una misma alma, ahora dotada de razón, de inteligencia y de la facultad de pensar, cubierta por el ropaje del cuerpo, luego habite con los reptiles en las cavernas o se reúna con los pájaros o soporte cargas o coma carnes crudas o se sumerja o degenere en una naturaleza carente de sentido o eche raíces o llegue a ser árbol y produzca ramas y se convierta en flor o en espina o en algo dotado de facultad nutritiva o se haga y llegue a ser perjudicial, no es otra cosa sino estimar que todo es lo mismo y que sea una misma la naturaleza de todo, mezcladas unas cosas con otras en una confusa comunión, indistinta e indivisa, sin que lo uno se distinga de lo otro por alguna propiedad.


Sobre el alma y la resurrección 6, 6,148


La resurrección es la restitución de nuestra naturaleza a su antiguo estado. En la primera vida, de la que Dios mismo fue autor, no había vejez ni infancia, como es lógico, ni sufrimientos debidas a todo tipo de enfermedades ni ninguna otra miseria corporal, pues no era verosímil que Dios creara tales cosas, sino que la naturaleza humana era una cosa divina antes que el género humano adquiriera el impulso hacia el mal.


Sobre la formación del hombre 28, 229b-233b


Algunos de los que nos han precedido, autores del tratado De los principios, han enseñado que las almas preexisten y forman, por así decir, un pueblo en una ciudad aparte, donde estarían situados los modelos de vicio y de virtud, y que mientras que el alma permanece en el bien, no conoce la experiencia de unión corporal, pero si se aparta de la participación que tenía con el bien, se desliza hacia la vida de aquí abajo y se introduce en un cuerpo. Otra categoría de autores se muestran partidarios del orden seguido por Moisés en su relato de la formación del hombre y afirman que en el tiempo el alma ha sido creada después del cuerpo: Dios, en efecto, en primer lugar tomó polvo del suelo para formar al hombre y a continuación lo animó con su soplo. De acuerdo con esta manera de hablar, establecen que la carne vale más que el alma, pues ésta última es introducida en una carne formada anteriormente.


Afirman que el alma existe a causa del cuerpo, a fin de que el cuerpo así modelado no quede sin hálito y sin movimiento. Pero un objeto que existe a causa de otro tiene menos valor que aquél por cuya causa existe (...). Una y otra hipótesis merecen crítica, la que imagina que las almas han tenido una existencia anterior en alguna ciudad particular y la que sostiene que las almas se han formado después del cuerpo. (...). Los adeptos de la primera opinión, que sostienen que la ciudad formada por las almas es más antigua que su existencia en la carne, me parece que no han sido purificados de esas doctrinas imaginadas por los griegos sobre la metempsicosis (...) que el mismo ser que es hombre, se reviste de un cuerpo de mujer, vuela entre los pájaros, se convierte en arbusto y termina por vivir en las aguas (...). La causa de este absurdo es la creencia en la preexistencia de las almas (...). El retorno a un estado mejor es necesariamente imposible para el hombre. Pero ellos la hacen retornar del arbusto al estado humano, sin ver que de esta suerte inducen a pensar que la vida en el arbusto es de mayor valor que el estado de vida incorpóreo (...) si la caída en el vicio ha comenzado en ese estado superior y si desde el estado inferior comienza a retornar hacia la virtud.


Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


NOTA: como hemos indicado ya varias veces, esta postal es parte del capítulo del libro editado por Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), con el título “Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente”, Abada Editores, Madrid, 2011.

Miércoles, 19 de Octubre 2016
Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero



Homilías sobre el Hexaemeron (“Los seis días de la creación) 8,2


¿Por qué la tierra produce un alma viviente? Para que aprendas la diferencia entre un alma de animal y una de hombre. En breve sabrás cómo se constituyó el alma del hombre. Pero ahora escucha acerca del alma de los irracionales. Según las escrituras, el alma de todo animal es su sangre pero la sangre, cuando se espesa, se convierte naturalmente en carne, y la carne, cuando se corrompe, se disuelve en la tierra. El alma de los animales es verdaderamente algo terrenal (...). Encontrarás que el alma de los animales no es sino tierra. No pienses que sea anterior a la sustancia del cuerpo ni que permanezca después de su disolución.

Huye de las habladurías de los solemnes filósofos que no se avergüenzan al exponer que sus almas y las de los perros se asemejan, y que dicen que en alguna ocasión han sido mujeres, arbustos y peces del mar. Si ellos alguna vez fueron peces, yo no lo podría decir, pero puedo sostener firmemente que cuando escribieron estas cosas eran más irracionales que los peces.


Homilías sobre el Hexaemeron, 8,8



Quienes no creéis en la transformación de la resurrección, según Pablo ¿qué decís al ver que los insectos del aire cambian tanto de forma?


Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


Martes, 18 de Octubre 2016
Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Estamos ya concluyendo nuestra breve antología

Sobre el alma, 22-45

Conozco otro relato, que yo nunca aceptaré,
pues no puedo creer en un alma común, por todas partes repartida,
y que vaga por el aire. Sería semejante
para todos, inspirada y espirada. Entonces en todos
estarían todos cuantos viven, al intercambiarse la respiración.
Y es que la naturaleza del aire es la de fluir de uno a otro en diferentes momentos,
y si [el alma] permanece ¿qué tuvo, qué había en las entrañas de mi madre,
vivo ya, si ella me introdujo cuando estaba fuera?
Y si supusieras una madre de más hijos,
les darías como recompensa aún más almas en proceso de destrucción.
Así es el relato, vanos juegos de libros increíbles,
que también confieren muchos cuerpos semejantes a sus vidas anteriores,
buenas y malas al alma, que cambian constantemente,
ya como premio a su virtud ya como un castigo por sus faltas,
como si con ropas vistieran o desvistieran sin orden a un mortal,
afanándose en vano, llevando una rueda
propia del réprobo Ixión, los dispusieron
como fiera, planta, mortal, ave, sierpe, perro, pez.
A menudo dos veces cada uno cuando el ciclo lo requiere
¿hasta qué punto? De una fiera sabia nunca oí el discurso
ni a un matorral que hable. La corneja siempre grazna
y el pez siempre nada mudo por el piélago ondeante.
Y si hay un castigo final para el alma, como aquéllos cuentan,
es inútil este rodeo de las almas.


Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero

Lunes, 17 de Octubre 2016
Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Himno I 550-570

Es cierto que ahora llevo la sombría mancha de la materia y me embargan los deseos, ataduras corporales. Mas tú eres el redentor, tú eres el purificador: libérame de los males, libérame de las enfermedades, libérame de mis grilletes. Tu semilla llevo, chispa de una inteligencia noble postrada en el abismo de la materia. Pues tú en el universo depositaste el alma y a través del alma sembraste la inteligencia en el cuerpo.

Himno III 40-55, 61-67

Que mi alma, sin soportar la huella de las penas, lleve una vida sosegada, fecunda, con sus dos pupilas fijas en tu resplandor, para que, limpio de materia, me apresure yo por senderos sin retorno, fugitivo de los pesares de la tierra, a unirme a la fuente del alma. Una vida tal, inmaculada, facilítamela a mí, tu citarista, cuando, al dirigirte yo mi canto, glorifique tu raíz, altísima gloria del Padre, y también a ese Soplo, sentado a tu vera, en medio de la raíz y del brote, y que, al cantar el poder del Padre, con estos himnos a ti dedicados, culmine el insigne alumbramiento del alma (...).

(61-67) Te saludo, oh potestad del Hijo; te saludo, oh belleza del Padre, y te saludo, Soplo inmaculado, centro del Hijo y del Padre: ojalá quieras enviármelo, de acuerdo con el Padre, para que riegue de vida las alas de mi alma y dé cumplimiento a los dones divinos.

Sobre los ensueños 7

El alma puede purificarse con el tiempo, con el trabajo y con otras vidas, y subir hacia lo alto. Dado que tiene una doble vida, el alma corre un doble estadio y alternativamente trata con lo peor y con lo mejor. El alma primera, cuando desciende, toma prestada de las esferas al alma pneumática, se embarca sobre ella como en una nave y se une al mundo material. Y emprende esta lucha ya para retornar a lo alto junto a ella o, al menos, para no quedarse abajo con ella. Es difícil pero posible que el alma abandone el pneuma (espíritu) que no la sigue. No es lícito dudar de esto si se conocen los ritos. Y el retorno a lo alto sería vergonzoso para el alma, si no se desprendiera de lo que le es ajeno y no dejara en la tierra lo que tomó prestado de arriba. Y esto puede ser concedido como don de dios y de la iniciación en una única y en una segunda pero es natural que el alma, una vez unida al pneuma, o se mueva de acuerdo con él o lo atraiga o sea atraída por él. De cualquier forma, el alma permanece unida a él hasta el momento de retornar allí de donde vino.

Sobre los ensueños 10

La sustancia corporal de acuerdo con la naturaleza no tiene otro recurso, cuando el alma asciende, que levantarse de su caída, elevarse con ella y armonizarse con las esferas, esto es, como revertirse a su propia naturaleza.

Sobre los ensueños 11

El ascenso del alma es el mejor fruto de un pneuma (espíritu) sano, una ganancia realmente sagrada.


Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero

NOTA: como hemos indicado ya varias veces, esta postal es parte del capítulo del libro editado por Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), con el título “Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente”, Abada Editores, Madrid, 2011.


Domingo, 16 de Octubre 2016
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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