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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía II

El día pasado hablábamos del deseo de Clemente de conocer a Simón Mago, el enemigo de Pedro. Así tendría su maestro argumentos de primera mano para conocer los oscuros manejos del Mago y poder debatir sobre los temas con conocimiento de causa. Pedro comenzó señalando a la piadosa Justa, la cananea. Pero entre los elementos que la piadosa mujer pudo ofrecer a la consulta de Clemente estaban los niños adquiridos por ella de los piratas, y que ahora llevaban los nombres de Nicetas y Aquila. Más adelante veremos que se trataba nada menos que de los dos hermanos perdidos del mismo Clemente.

Dos antiguos alumnos de Simón Mago

Cuenta entonces Clemente de su encuentro con Zaqueo, quien los apartó de Simón y de sus doctrinas. A partir de la gestión de Zaqueo, los dos hermanos “participaron de la palabra de la verdad, se arrepintieron de sus primeras desviaciones y condenaron enseguida a Simón, como conocedores que eran de todas sus enseñanzas” (II 21,1). En consecuencia, informaron a Pedro sobre los hechos y doctrinas de Sión. Fue Justa la que los llevó a Clemente, recomendados por Zaqueo. Y ellos cumplieron la misión que les habían encomendado una vez que fueron instruidos sobre la verdad.

Los dos hermanos pusieron a Pedro al tanto de la personalidad doctrinal de Simón, poniendo a Dios por testigo de que se atendrían a la realidad de los sucesos. Su conocimiento de los hechos y sus detalles junto con su garantía de hombres veraces daban la razón a Clemente del acierto de sus pesquisas.

Informe de Aquila sobre Simón Mago, su personalidad y su doctrina

Aquila hizo una exposición detallada de la personalidad de Simón, “de quién es hijo, quién es y de dónde, qué es lo que hace, cómo y por qué. Este Simón es hijo de Antonio y de Raquel, samaritano de raza, de la aldea de Gitón, distante treinta y seis estadios de la ciudad de Samaria” (II 22,1-2). Primero, su identidad y su origen; luego, su obra, sus métodos y sus razones. Como quien dice, con su Documento Nacional de Identidad completo, su raza, su patria y sus padres.

Pero Aquila añade otros detalles de su carrera. Egipto fue el lugar donde residió y aprendió las grandes lecciones de su magia. Allí fue instruido en las líneas fundamentales de la cultura griega. Era realmente un mago poderoso, lo que le daba grandes ventajas en el trato con el vulgo ignorante y lo llenaba de orgullo hasta el punto de llegar a considerarse superior al Dios supremo. Se denominaba el que permanece en pie, por encima de la corrupción que aqueja a los mortales.

No cree en un Dios creador del mundo, niega la resurrección de los muertos, no acepta a Jerusalén como lugar del culto del Dios verdadero. En su lugar señala el monte Garizim, detalle del contencioso que los samaritanos mantenían con los judíos. Rechaza a Cristo como mesías y salvador del mundo y se pone él en su lugar. Convencido de que no podrá ser juzgado por Dios, se considera superior a Dios y libre del juicio que amenaza a la humanidad.

Simón Mago como discípulo de Juan Bautista

Un detalle importante de la vida del Mago es a los ojos de Aquila el hecho de que formó parte de los treinta discípulos del Bautista de acuerdo con los días del mes lunar. A la muerte de Juan, pretendió Simón sucederle como jefe de sus discípulos, lo que consiguió gracias a una maniobra oscura, realizada con su artes mágicas. Dositeo, el preconizado como sucesor, acabó reconociendo la autoridad de Simón. “No muchos días después, mientras Simón seguía en pie, Dositeo cayó y murió”. Simón iba acompañado de una mujer de nombre Helena, que en el pasaje paralelo de las Recognitiones es llamada Luna en alusión el número de los discípulos de Juan y los días del mes lunar. La mujer “era señora, como que era madre de todos, esencia y sabiduría por la que griegos y bárbaros combatieron imaginando que era la imagen de la verdad” (II 25,2). Aparece en este contexto la Helena de Troya, por la que combatieron troyanos y griegos.

Engaños y daños de Simón

Como antiguo compañero de Simón, Aquila comienza a exponer sus engaños como raíz de sus hazañas: “Hace muchos prodigios maravillosos, de modo que si no conociéramos que los hace por magia, caeríamos también nosotros en el engaño. Éramos colaboradores suyos al principio, cuando al hacer estas cosas, no dañaba los intereses de la religión, pero ahora cuando mucho más enloquecido comenzó a intentar extraviar a los que vivían en la religión, nos apartamos de él” (II 25,3-4).

Aquila no refiere sucesos que han llegado a sus oídos. Era testigo de vista y daba testimonio de lo que en otros pasajes califica de milagros inútiles, que nada tienen que ver con el bien de los hombres. La utilidad será el criterio de los falsos milagros de los hechos mágicos, puras muestras de exhibición al margen de la doctrina de la verdad.

Una obra más entre las fuentes para el conocimiento del cristianismo primitivo puede ser la de JONES F. STANLEY, An Acient Jewish Christian Source on the History of Christianity: Pseudo-Clementine “Recognitions” I 27-71, Atlanta, 1995.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro




Lunes, 11 de Noviembre 2013


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.





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