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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Literatura Pseudo Clementina. Las Homilías griegas.
Hoy escribe Gonzalo Del Cerro

Homilía IX

Pedro reanuda su discurso

La Homilía VIII termina con el relato de las curaciones realizadas por Pedro y con su despedida de las turbas junto con la invitación a regresar al día siguiente para seguir escuchando sus enseñanzas. Prosigue la estancia de Pedro en Trípolis. Su alocución se reanuda sin solución de continuidad. Dice el texto que Pedro salió con sus compañeros y se dirigió al lugar del día anterior, se detuvo y comenzó a decir. Era como si lal noche no hubiera sido más que la causa de la interrupción de su discurso.

La idolatría es el mayor de los pecados

La obsesión de Pedro en opinión del autor de la obra es una idea reiterada en abundantes pasajes de las Escrituras. El mayor pecado de la humanidad es la idolatría. En palabras de Pedro: “La mayor impiedad de todas es el abandonar al único dueño de todos y venerar a muchos dioses que no existen, como si existieran” (Hom IX 1,2). Ésa fue la causa que movió a Dios a purificar el mundo con el diluvio. La humanidad se había alejado de la piedad y del culto exclusivo del Dios único. La situación era tan grave que el remedio tuvo que ser particularmente eficaz. Encontró a un hombre piadoso al que libró del cataclismo con su familia. Noé venía a ser como un nuevo Adán heredero de las promesas del Paraíso y principio de la humanidad renovada. La historia sagrada tendrá que contar las infidelidades que trazarán las líneas de la conducta de los hombres. Será la historia de la salvación, que hará necesarios recursos supremos para que las aguas volvieran a su cauce.

Pedro insiste en que la idolatría es el mayor pecado. El pueblo debe saberlo y ser consciente de que la práctica del culto politeísta es el camino más recto para la ruina y la perdición. No vale el argumento de la cantidad de implicados en el riesgo y en la amenaza. La respuesta a los incrédulos está narrada con todo detalle en la historia del diluvio universal. Y eso que el pecado de los antediluvianos era menor que el de los actuales. Antes del diluvio mataban, adulteraban, cometían tropelías de todo género, pero solamente contra sus semejantes. “Pero vosotros, dice Pedro, cometéis impiedad contra el Dios de todas las cosas adorando en su lugar o junto a él a estatuas sin vida, y aplicando su nombre divino a toda clase de materia inerte” (Hom IX 2,2).

Necedad de la idolatría

Esta conducta es no solamente una ofensa contra el Dios único, el Dios de los judíos, sino que es una absoluta necedad. Esperar ayuda y salvación de estatuas de materia inerte, fabricadas por manos humanas, es una completa insensatez. Los templos de los dioses paganos tienen que ser custodiados por guardias apoyados por mastines. Las estatuas inertes son incapaces de defenderse contra los ladrones. No son nada más que materia sin vida y sin capacidad de ayudarse a sí mismas o ayudar a sus devotos.

La monarquía y la poliarquía

Pedro acusa a sus oyentes de no saber distinguir entre la monarquía y la poliarquía. El significado de la monarquía es equivalente en el contexto de las Pseudo Clementinas a la unidad de Dios. Pero el ejemplo vale también a nivel humano. La monarquía es fuente de concordia, mientras que la poliarquía es origen de guerras continuas. Porque lo que es uno no puede luchar contra sí mismo, mientras que los que son muchos tienen motivos para emprender luchas entre ellos. ¿Qué sería del mundo si hubiera multitud de dioses aspirantes a dominar sobre los demás?

Un argumento válido para la estrategia dialéctica de Pedro es el ejemplo bíblico de Noé y sus descendientes. Cuando Noé reinaba como rey único, todo estaba en orden y reinaba la concordia. Pero cuando murió, sus descendientes ambicionaron el reino y promovieron toda clase de recursos para conseguir el mando. Se sirvieron de guerras, engaños y hasta de la persuasión. Uno de los descendientes de Noé fue su hijo Cam, del que se derivaron las tribus de los egipcios, babilonios y persas. Las relaciones entre todos estos pueblos fueron cualquier cosa menos cordiales y solidarias.

Pedro traslada estos ejemplos a la esfera de los dioses paganos, su culto, sus instituciones y sus devotos. Las Pseudo Clementinas contarán las repetidas luchas entre los distintos dioses del panteón griego. Los poetas mismos narran sus guerras, sus adulterios y su corrupción con tal de eliminar los peligros de verse privados del ambicionado reino con sus poderes y sus honores.

Saludos cordiales. Gonzalo Del Cerro





Domingo, 19 de Octubre 2014


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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