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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
“Los amigos de Jesús. Juan  hijo de Zebedeo, en los Hechos apócrifos de los apóstoles”.   Los discípulos de Jesús (XIII) (899)
Escribe Antonio Piñero
 
 
Los Hechos de apóstoles (no “Los Hechos de los apóstoles”, que es un título aún más tardío) suscitaron mucho interés entre los cristianos y muchos seguidores e imitadores literarios. Los Hechos de apóstoles que se editan en el Nuevo Testamento son de un autor que no conocemos a ciencia cierta. Sin embargo,  la mayoría de los intérpretes piensa que es el mismo que el del tercer Evangelio,  y a los dos llamamos Lucas por conveniencia. En realidad tampoco sabemos quién es. Tampoco podemos fecharlos a ciencia cierta y la data de su composición oscila entre los estudiosos: entre el 95/100 d. C. hasta el 130… y algunos autores… incluso más tarde.
 
 
Nos consta con bastante certidumbre que a mediados del siglo II (hacia el 150) ya se habían escrito unos Hechos apócrifos de Andrés, cosa curiosa porque este personaje tiene poca importancia en los Evangelios canónicos (doy al final lo datos técnicos de la edición multilingüe en español). Y a finales del siglo II ya había otros Hechos apócrifos de Pedro, de Pablo y  de Juan. Los de Tomás se hicieron esperar, pero a mediados del siglo III (hacia el 250) ya había unos “Hechos apócrifos de Tomás” completos.
 
 
Concentrándonos en el amigo íntimo de Jesús, Juan, hijo de Zebedeo, sabemos que hacia el 180 d. C. ya existían estos Hechos apócrifos, aunque no podemos dilucidar si vieron la luz en primer lugar los Hechos apócrifos de Pedro o los de Juan. Es probable que el orden de aparición cronológica de estas narraciones apócrifas sea el siguiente: Hechos de Andrés -> Hechos de Juan -> Hechos de Pedro -> Hechos de Pablo -> Hechos de Tomás.
 
 
Para que surgiera en concreto la literatura de los “Hechos apócrifos de Juan” ayudaron varios factores:
 
 
· El halo de misterio en torno al Discípulo amado como autor del Cuarto Evangelio.
 
 
· La inseguridad sobre quién había compuesto las tres Cartas de Juan, y que este se llamara el “Presbítero”, es decir, “El Anciano”, tal como se presenta a sí mismo al comienzo de las Cartas Segunda y Tercera (1Jn 1,1 y 2 Jn 1,1)
 
 
· Que el autor del Apocalipsis se presentara a sí mismo como “Yo, Juan” en 9,9 y 22,8… ¡sin más! Por tanto, se trataba de alguien conocido por los cristianos.
 
 
· Que hubiera también un texto misterioso sobre Juan al final del Cuarto Evangelio, que indujo a creer que este personaje vivió muchos años:
 
 
“Pedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?». 21 Viéndole Pedro, dice a Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?». 22 Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» 23 Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: « No morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga.» 24 Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero”.
 
 
 
Este conjunto de “Juan hijo de Zebedeo / El misterioso Discípulo Amado / el Presbítero-Anciano / Juan autor del Apocalipsis” llevó a los cristianos a hacer una mezcla de estas figuras y a crear fantasiosamente el “Juan”, autor del Cuarto Evangelio, que era el mismo que el Presbítero de las Cartas de Juan, y el Juan del Apocalipsis. Ciertamente esta figura, salida de esta mezcla es un personaje imposible históricamente (algo parecido ocurrió con las Marías de los Evangelios y su confusión con María Magdalena  a partir de finales del siglo V y ciertamente ya en el siglo VI). Pero es seguro que a partir de finales del siglo II (hacia el 180: unos ciento cincuenta años tras la muerte de Jesús y ciento cuarenta después de la muerte de su hermano Santiago/Jacobo, hijo de Zebedeo: Hch 12, 1ss) este personaje de historia-ficción llego a  ser el protagonista, la figura central, de los “Hechos apócrifos de Juan”.
 
 
 
Pero no paró la cosa ahí, hacia el 180 d. C.  A partir de estos primeros “Hechos de Juan”, compuestos tan tardíamente, se formó una literatura aún posterior, cuyos elementos principales están reunidos en los segundos “Hechos apócrifos de Juan”, compuestos por un tal Prócoro (no sabemos si es un personaje también de historia-ficción, un presunto criado que tenía “Juan”, que lo acompañó durante la parte de su vida que transcurrió –según la tradición– entre Jerusalén, la isla de Patmos, en el Mar Egeo. y Éfeso en Asia Menor (la actual Turquía).
 
 
Gonzalo del Cerro y yo hemos escrito lo siguiente en la “Introducción” a estos Hechos (vol. III, página 475, de la edición que citaré al final:
 
 
“Los Hechos de Juan, compuestos por Prócoro según reza el título de la obra, son un capítulo más en el conjunto de tradiciones y leyendas sobre el discípulo amado. Sin embargo, una obra tan larga y prolija como son estos Hechos, parecen ignorar las líneas esenciales de la personalidad del apóstol protagonista transmitida por la tradición. No contienen ni la más liviana alusión a estos grandes detalles de su historia bíblica. Los primitivos Hechos de Juan recuerdan su experiencia sobre la cumbre del Tabor (Hechos apócrifos de Juan 90), que estos Hechos silencian. Apenas hacen una ligera referencia al detalle de que fue el discípulo que se recostó sobre el pecho del Maestro (Jn 13,23; Hechos de Juan de Prócoro 3,6). Esta obra se compuso  en torno a los siglo  V o VI, cosa que deducimos por estilo del relato, por las cosas que cuenta y por razones de orden lingüístico”.
 
 
Y finalmente la fantasía popular se concentró en otra obra, muy distinta, de un autor igualmente desconocido, a quien denominamos el Pseudo Abdías, obra titulada “Milagros (en latín “virtutes”) de los Apóstoles”, que  procede también del siglo VI. Esta obra no se publicó hasta 1531, y fue editada por F. Nausea en Colonia.
 
 
La edición española de toda esta tradición multisecular se concentra en las siguientes obras, fácilmente accesibles que cito a continuación. Tiene Introducciones, textos originales en griego y latín en la página izquierda, y en la derecha sus traducciones, y notas para que se entienda bien el texto. El volumen contiene también traducciones literales delos fragmentos coptos y siríacos (el texto en estas lenguas no se imprime por motivos prácticos y económicos) y copiosos índices. Hay un “Índice analítico de materias”, bastante amplio, de modo que puede uno encontrar fácilmente el tema que le interese.
 
 
Así pues, las obras aludidas son:
 
 
· Hechos apócrifos de los Apóstoles. Texto multilingüe. Edición crítica. Introducción, traducción y notas  (con Gonzalo del Cerro). Vol.  I (Hechos de Andrés, Juan y de Pedro), B.A.C. 646, Madrid 2004. ISBN 847914716-4, pp. XIX + 682;
 
· Hechos apócrifos de los Apóstoles. Texto multilingüe. Edición crítica. Introducción, traducción y notas  (con Gonzalo del Cerro) Editorial B.A.C., Madrid. Volumen II, Madrid 2005 (Hechos de Pablo; de Pablo y Tecla Hechos de Tomás. Índices), ISBN 84-7914-804-7, pp. XVII + 683-1601.
 
· Hechos apócrifos de los Apóstoles. Texto multilingüe. Edición crítica. Introducción, traducción y notas (con Gonzalo del Cerro) Volumen III, Madrid 2011, 1123 pp. (Hechos de Pedro (Martirio); Felipe; Andrés y Mateo; Martirio de Mateo; de Pedro y Pablo; Viajes y martirio de Bernabé; Hechos de Tadeo; Hechos de Juan narrados por Prócoro (VJ); Hechos de Santiago; Santiago, Simón y Judas; Martirio  de Andrés). ISBN: 78-84-7914-974-1.
 
De esta edición, un tanto más técnica y completa hay una edición popular sin texto latino, griego, copto o siríaco, y sin apenas notas, que es la siguiente, en dos volúmenes:
 
· Hechos apócrifos de los apóstoles (I) (Hechos de Andrés, Juan, Pedro Pablo y Tomás). Edición preparada por Antonio Piñero y Gonzalo del Cerro, Editorial B.A.C., Madrid, 2013. ISBN 978-84-220-1637-3. 417 pp. Edición popular del vol. I  = nº 17.
 
· Hechos apócrifos de los apóstoles (II) (Hechos de Pedro (Martirio); Felipe; Andrés y Mateo; Martirio de Mateo; de Pedro y Pablo; Viajes y martirio de Bernabé; Hechos de Tadeo; de Juan narrados por Prócoro; de Santiago; Santiago, Simón y Judas; Martirio de Andrés). Editorial B.A. C. 2013. ISBN: 978-84-220-1661-8. 450 pp.  Edición popular de los vols. I = nº 18.
 
 
Seguiremos el próximo día.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
www.ciudadanojesus.com 

Sábado, 26 de Agosto 2017

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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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