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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero

Notas

Hoy escribe Fernando Bermejo</strong>

Tras los asesinatos de unos periodistas franceses –o, según otros, después de que unos piadosos valientes depararan su merecido a unos necios faltos de buen gusto y de respeto que se lo han buscado–, los racionalistas de turno han salido intentando dar lecciones a los homines religiosi, intentando distinguir con su natural discernimiento entre personas e ideas. No debe uno meterse con los musulmanes (o con los cristianos, o los judíos…), sino en todo caso con el Islam (o el cristianismo o el judaísmo…). Puedes meterte con el Islam mientras no te metas con los musulmanes. Musulmán, atiende: se pueden meter con tus ideas mientras no se metan contigo. He aquí el sagaz mensaje: “Hay que respetar a las personas, pero no a las ideas, que no merecen ningún respeto especial”. Y se quedan tan anchos, los tíos.<!--more-->

¡Como si a nosotros se nos pudiera dar lecciones de sutileza! Como si quienes distinguimos perfectamente entre Mahoma y Alí, o entre Jesús y Juan el Bautista, o entre un rifle de asalto XM-8 y un SIG550, no pudiéramos distinguir entre ideas y personas. Pero estos tíos, ¿por quién nos han tomado…?

No se trata solo de que en las creencias religiosas nos va la vida porque nos implicamos con todo nuestro ser (personal). Es que, además, la religión trata, al fin y al cabo, de personas, y de personas divinas. Dios, Yahvé, Allah son personas –o tres nombres de una sola persona, o en realidad solo una de ellas es una persona y las otras son ídolos, bueno, me estoy perdiendo… retomemos el hilo–.

La cosa es que la divinidad es personal. ¿Y qué hay más sagrado, por amor de Dios, que la Persona Divina? Y hay también otras personas, como por ejemplo Jesucristo. Jesucristo es una persona –de hecho, una persona con dos naturalezas, que ya te gustaría a ti, pobre mortal uninatural–, así que ni se te ocurra meterte con él ni decir nada que yo pueda malinterpretar. Y no digamos con la virgen María –quam pulchra, quam sancta–, también ella una persona como Dios manda, y tan femenina e indefensa, ella. Y Mahoma, y Alí, y Fátima, y Abrahán, y Moisés… Todas estas personas son reales realísimas, como mínimo mucho más reales que tú y que yo.

Y como personas verdaderas y-de-hecho-las-más-verdaderas, tienen su honor. Y como el honor no está para tomarlo a risa, y menos algo como el honor de las personas divinas y/o sacras-por-la-dignidad-especialísima-que-ocupan-para-las-propias-personas-divinas-y-para-las-personas-que-veneramos-a-tales-personas, si el honor de esas personas es vulnerado, pues hay que vengarlo. ¿O no? Y para eso estamos nosotros, los que nos tomamos en serio el carácter personal de las Personas.

Así pues, tú no te metes con Dios/Allah o con alguna otra de la larga lista de personas enumeradas, porque de lo contrario te largo un puñetazo o una descarga de mi Kalashnikov o te rebano el cuello con un sable. No vayas a pensar que eso depende de mi mayor o menor sentido del humor o de si estoy más o menos civilizado que tú, sino de la voz sobrenatural pero no por ello menos personal que yo oigo en mi interior y que me dice clara y sabiamente qué debo hacer, pues -repito- obviamente es más real que tú y que yo.

A ver si os enteráis. La religión es cosa de personas. Por eso tampoco te metas con la Iglesia (“¿Cuál de ellas? Hay cientos…”, pero cállate, hombre), o con la Umma, porque la Iglesia/Umma es como mi mamá, de hecho es mi mamá. Y a quien se atreve a meterse con mi mamá yo le largo un par de ostias, o un puñetazo. Y nadie va a decirme nada, ¿verdad? Porque madre no hay más que una. Y porque las mamás, por definición, son personas.

Espero que os quede claro, racionalistas de pacotilla, y no volváis a las andadas. Y si no, ateneos a mi puño o al Kalashnikov de mi primo, el de Zumosol (ya sabéis, el muyahidín de turno). Que sí, que se han pasado, que había demasiada sangre. Pero es que cuando alguien se mete con las personas, no digamos con la mamma… ma è normale, è normale!

Saludos cordiales de Fernando Bermejo

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NOTA PARA LOS QUE VIVAN EN MADRID y pueda interesarles:

Hoy, miércoles 4 de febrero 2015 voy a presentar el libro del Prof. Dr. D. Francisco J. Rubia, colega mío, de Medicina, de la Universidad Complutense, con el título

"El cerebro espiritual",

libro que estimo interesantísimo y de consecuencias muy importantes:

Lugar: MADRID c/ Arapiles 14. Salón de actos de "Técnicas Reunidas", a las 19.30 horas.

Saludos,
A. Piñero

Miércoles, 4 de Febrero 2015


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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