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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Vida de Santiago, el hijo de Zebedeo, en sus Hechos Apócrifos
Hoy escribe Gonzalo del Cerro

Santiago en el grupo de los íntimos de Jesús

Un aspecto importante de la personalidad de Santiago, el hijo de Zebedeo, también llamado “Santiago el Mayor”, es su pertenencia al grupo de tres de los discípulos distinguidos por el Maestro con gestos de particular intimidad. Jesús, en efecto, reservó para sus tres íntimos experiencias particulares. En la escena de la resurrección de la hija de Jairo, documentada por Marcos y Lucas, “Jesús no permitió que le siguiera nadie sino Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago” (Mc 5,37 par.).

Otro suceso extraordinario en el texto de los evangelios sinópticos es el de la transfiguración. Marcos subraya los detalles con particular intención. No sólo recoge con Mateo la expresión kat’idían (“aparte”), sino que añade el adjetivo mónous (“solos”). “Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan y los subió aparte a un monte alto, solos, y se transfiguró ante ellos” (Mc 9,2 par.).

Para el episodio de la oración en Getsemaní, Jesús “llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y angustia” (Mc 14,33 par.). Era otro momento particularmente importante en la vida del Maestro. Los mismos discípulos que habían sido testigos de los destellos de la personalidad transcendente de Jesús en la transfiguración, veían ahora estremecidos los tristes reflejos de su humanidad. Allí, al lado de Pedro y del discípulo amado, estaba Santiago en la más cercana intimidad con Jesús. En compañía de Pedro, Juan y Andrés pudo también Santiago oír de labios de Jesús los vaticinios sobre el fin del mundo desde la ladera del Monte de los Olivos (Mc 13, 3s).

El ministerio de Santiago

Los detalles del ministerio de Santiago, contenidos en su apócrifo, están tomados de Clemente de Alejandría en el libro VII de sus Hypotipóseis (“Los esbozos”). Aunque esta obra no se ha conservado, fue la fuente de la que tomó Eusebio los datos para su Historia de la Iglesia (Eusebio, H. E., II 9.10). La tradición fue también conocida y comentada por Focio en el códice 238 de su Biblioteca. Ambos citan a Flavio Josefo y coinciden en presentar la muerte de Herodes Agripa como castigo divino por ser el responsable de la muerte de Santiago. Eusebio entiende que Santiago fue decapitado, lo mismo que el escriba Josías, convertido al ser testigo del último milagro del “hijo del trueno”.

La historia de Santiago en el texto del Pseudo Abdías, que seguimos en el relato de su vida, no es generosa ni en sucesos ni en doctrina. Cuenta primero los datos bíblicos de su elección (Mc 1,19-20 par.). Sigue inmediatamente el episodio de la hostilidad de Hermógenes y Fileto contra la predicación de Santiago. El debate giraba en torno a la mesianidad de Jesús, defendida por Santiago y negada por sus adversarios. Los nombres de estos dos personajes son ya conocidos por la carta 2 Tim 1,15 (Hermógenes) y 2,17 (Fileto), enemigos ambos de Pablo.

Fileto se convirtió al escuchar la predicación y los argumentos de Santiago. En consecuencia, pretendió atraer a la fe cristiana al mago Hermógenes. Después de varias peripecias, el mago también se convirtió, arrojó al mar sus libros de magia y comenzó una vida de predicación, acompañada incluso con numerosos prodigios, realizados en el nombre de Jesús, el Mesías.

Cuando vieron los judíos que Hermógenes había abrazado la fe de su enemigo, promovieron una sedición, que dio con Santiago en la cárcel. Desde allí pronunció el apóstol una alocución sobre la mesianidad de Jesús y las doctrinas del kerigma cristiano, como vaticinadas ya por la Sagrada Escritura. Tales eran la venida de Jesús como redentor, su predicación, pasión, resurrección, ascensión a los cielos, su reinado a la derecha del Padre, su parusía. Todo con citas de salmos y profetas.

Martirio de Santiago

El texto fundamental sobre su martirio es el del libro canónico los Hechos de los Apóstoles de Lucas. El relato bíblico cuenta que Herodes “dio muerte a Santiago, el hermano de Juan, por la espada” (Hch 12,2). Fue Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, el que ordenó su muerte. La noticia forma parte de los detalles de la persecución contra los miembros de la Iglesia. Eusebio y el apócrifo concretan que murió decapitado. Según la tradición cristiana, Santiago, el hijo de Zebedeo, fue el protomártir del colegio apostólico. Su muerte temprana es la causa fundamental de la escasez de datos documentales sobre su vida y su ministerio.

A pesar de todo, muchos judíos creyeron por la predicación de Santiago y recibieron el bautismo. El apóstol se vio envuelto en un grave tumulto promovido por el pontífice de aquel año. Un escriba, de nombre Josías, echó una soga al cuello del apóstol y lo arrastró hasta el pretorio. Por el camino Santiago curó a un paralítico, milagro que sirvió para que el escriba se convirtiera. Fue tan sincera su conversión, que pidió a Santiago el bautismo y con él sufrió voluntariamente el martirio por decapitación.

(Martirio de Santiago. Cuadro de Alberto Durero)

Saludos cordiales. Gonzalo del Cerro



Lunes, 20 de Agosto 2012


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.








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