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CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Escribe Antonio Piñero


Pregunta


En algunos salmos hay referencias que nos encontramos en los evangelios que no son apócrifos; por ejemplo Sl 22,1 en Mt 27,46 y Mc 15 ,34; Sl 22,16 en Lc 24, 39, Lc 24, 44, Jn 20, 20, Jn 25, 27; Sl 22, 18 en Mt 27,35, Mc 15, 24, Lc 23, 34, Lc 24, 39, Lc 24, 44, Jn 19, 23-24; Sl 31, 5 en Lc 23, 46,.... mi duda es que si los salmos son anteriores a estos evangelios, cómo pueden tener las referencias que aparecieron por ejemplo en un posible S. I/II d.C? ¿Puede que tengan una fuente común?



RESPUESTA


Esos salmos son en su mayoría muy antiguos, aunque sus autores sean anónimos, sin duda no lo fueron ni David ni Salomón. Pertenecen a un grupo que los estudiosos llaman “Salmos del justo perseguido”. Lo que ocurre es que los evangelistas, al narrar la pasión de Jesús, o bien moldean los sucedido de modo que se parezca a lo que está escrito en los salmos, o bien creen sinceramente que lo escrito en esos almos se cumplió en la pasión de Jesús porque así estaba profetizado. Dios gobernó lo ocurrido en la pasión del mesías y así se cumplieron las Escrituras. El acto de la redención, la cruz, estaba predicho por las Escritura sagradas. Este es el pensamiento de los evangelistas.

Si le es posible, lea mi libro (junto con Eugenio Gómez Segura, “La verdadera historia de la pasión”, de Edit. EDAF, Madrid, de 2011.



Pregunta:


Le rogaría que me aclarara algo con respecto a Jesús, ¿podríamos inferir que su ministerio fue exclusivo para los gentiles y por qué? Espero no quitarle mucho tiempo y si me da alguna referencia de un escrito que haya hecho y que esté en su blog, le agradecería me lo haga saber.
Gracias.


RESPUESTA


El ministerio público de Jesús no fue en modo alguno dirigido a los gentiles, sino exclusivamente a las “ovejas perdidas de Israel” (Mateo 10,6 y 15,24). Naturalmente, encontrará otros que argumenten que el episodio de la curación de la hija de la mujer sirofenicia (Mc 7,24-30) o el ministerio de Jesús en el inicio del capítulo 8 de Marcos, incluida la segunda multiplicación de los panes, etc., es un indicio de la “apertura” de Jesús a los gentiles. Perro en mi opinión no hay estrictamente una predicación de Jesús a los gentiles sobre el reino de Dios, que es el núcleo, casi exclusivo, de la proclamación de Jesús.


Si le es posible, lea mi “Guía para entender el Nuevo Testamento”, capítulo “Jesús histórico”, Edit. Trotta, Madrid, 4ª edic. 2011.





Pregunta


Hola, profesor. Sinceramente, creo que he descubierto mi pasión un poco tarde. Pero estoy realmente interesado en conocer la religión cristiana y me encantaría poder profundizar en los primeros años de vida de ésta. Debido a mi poca formación humanística nunca he sabido por dónde empezar a la hora de buscar bibliografía: siempre que tengo tiempo veo documentales o conferencias. Y creo que ya estoy preparado para dar un paso adelante y para sacar la información directamente de los libros. Mi pregunta sería si me podría aconsejar sobre qué empezar a leer, qué títulos buscar y cómo enfocarlo para poder buscar mi propia bibliografía. Muchas gracias. Atentamente


RESPUESTA


Si su pasión es la Biblia en general, debe comenzar por una buena introducción al Antiguo Testamento. Lo mejor que puede hacer es leer una en castellano. Busque en las páginas Web de las editoriales “Sígueme” y “Verbo Divino” y le orientarán.

Y respecto al Nuevo Testamento, que es propiamente mi campo de trabajo, yo le recomendaría, aunque sea barrer pro domo mea, mi obra “Guía para entender el Nuevo Testamento” de Edit. Trotta, 4ª edic. de 2011, que al final tiene bibliografía. Pienso que la materia de esta introducción le apasionará.


Pregunta


Pregunta 1: Por que el nuevo testamento no fue creado en primera persona? Esto va en contra \"el arte de la persuacion\" de Aristoteles. Hubiera mas impresionante decir algo asi como \"Yo conoci a Jesus personalmente\" o simplemente \"Cuando yo, Alejandro estaba con Jesus.....\" Pregunta 2: En la biblia se dice que Herodes mando a matar a los ninos menores de dos anhos. Cual fue el proposito relatar ese hecho? Le quiero agradecer por dar pie a discusiones mas academicas acerca de CRISTO. Tambien por el efecto que su dedicado trabajo esta teneindo. Gracias por encender ese deseo de conocer mejor a ese CRISTO, que es mas independiente de lo que me gustaria que el fuese. Un abrazo, y gran trabajo.


RESPUESTA:


Primero: porque los autores de los evangelios, en contra de lo que cree la gente, no fueron testigos visuales de lo que ocurrió. Además, después de Marcos, el resto copia de él la estructura básica. Segundo porque intentan hacer historia objetiva, aunque de hecho sean escritos de propaganda de una fe.


Segundo: el propósito fue indicar que Jesús, lo mismo que otros héroes de la Antigüedad, empezando por Moisés o Hércules, por ejemplo, superó ya desde pequeño todas las acechanzas y maquinaciones contra él, gracias al poder de la mano divina que lo guiaba. Pero en concreto esa “historia” es pura leyenda, aunque teológica, con ese fin.

Pregunta:


Le otorga alguna validez a la hipotesis flaviana ? La verdad es que el primer historiador que habla de Jesus, Flavio Josefo, estaba al servicio del emperador de Roma, con lo cual tampoco suena tan descabellado.


RESPUESTA:
Sí se lo otorgo, con las debidas consideraciones científicas. El texto de Flavio Josefo está ciertamente interpolado por los cristianos, pero tiene –eliminada estas—altas probabilidades de que sirvan para probar la existencia histórica de Jesús.

Le ruego que consulte en el Blog, utilizando el Buscador, la serie de postales que el Prof. Dr. Fernando Bermejo ha dedicado a este tema.


Pr:

Buenas profesor, recientemente he terminado su libro Año 1, me ha parecido muy interesante y descriptivo, si puede responderme me gustaría saber ¿Qué pregunta le formularía a Jesús si hoy día estuviera vivo?, me refiero haciendo un ejercicio de imaginación y trasladando al personaje tal cual del siglo I al actual siglo XXI. Saludos cordiales.


RESPUESTA:


Creo que lo que con más urgencia le haría no una, sino dos preguntas. Primera, si realmente se creyó a sí mismo, al menos al final de su vida, el mesías/rey de Israel; y, segunda, si estaría de acuerdo con los cuatro evangelistas, uno a uno, acerca de la imagen que de él mismo hacen en sus respectivos evangelios.


Pregunta:


Escribo para hacerle una consulta simple:

El apóstol Pablo afirma en su carta a los Romanos capítulo 1, que Jesús es pariente de José "según la carne". Pero según los evangelios nace de una virgen. Y la verdad no noto interés alguno das iglesias en debatir este asunto.

¿Podría por favor arrojar un poco de luz sobre este tema? ¿Existe consenso en las iglesias sobre este punto?


RESPUESTA:


Lo primero que debo decirle es que su cita no es del todo correcta. Lea de nuevo Romanos 1,3, donde se dice que Jesús como mesías es descendiente de David. Sí es verdad que luego las dos genealogía de Mateo 1 y Lucas 3, tratan de justificar que su padre (putativo) según la fe católica, José, es descendiente de David.

A ese respecto respondo: hay un consenso general entre los historiadores independientes en que esas dos genealogías son ficticias. Por tanto nada prueban de que José (o María como se ha pretendido) fueran descendientes de David.

Hay textos en los Evangelios como Marcos 12,35 y Jn 1,46 + 7,41 que ponen en duda la necesaria ascendencia davídica del mesías.

Lo más probable, pero probabilidad no es certeza, es que tras la muerte de Jesús, la creencia en su resurrección y su mesianismo (véase Hch 2,36), se “inventara” teológicamente el nacimiento de Jesús en Belén y con ello se confirmara la creencia común judía del momento de que el mesías era descendiente de David y por tanto tendría que haber nacido en Belén y no en Nazaret, de acuerdo con la profecía de Miqueas 5,1. Esta creencia debió de ser muy temprana porque ya Pablo la recoge.

Así mismo, la idea de la virginidad de María, firme en parte del Nuevo Testamento (Mateo y Lucas) sólo para el nacimiento de Jesús, es una creencia tardía y de parte solo de los cristianos primitivos.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com

Viernes, 9 de Octubre 2015
Para entender fácilmente qué son los esenios y los manuscritos del Mar Muerto
Escribe Antonio Piñero

Me escribe mi amigo Adolfo Roitman --que es el Director del “Templo del libro”, una parte del Museo de Israel, en donde se conservan y se exponen los manuscritos del Mar Muerto, sobre todo en copias perfectas, para no dañar los originales—sobre la producción de una película en inglés, donde con una cierta trama personal, interesante, que hace del documental una verdadera película, se explica muy bien qué son los esenios y qué los manuscritos del Mar Muerto.

No hay versión al español, pero está subtitulada en inglés y al margen tiene notaas, en esa misma lengua, sobre los manuscritos, textos y acciones que se comentan. ¡Muy recomendable!.

Os transcribo la nota que me ha enviado el Prof. Roitman:
COPIA
Estimados amigos y colegas:

Por la presente quiero ponerlos al tanto del lanzamiento de un nuevo proyecto educacional innovador en el Santuario del Libro, a saber: una versión anotada de la película "A Human Sanctuary" (versión en inglés) (http://www.imj.org.il/human-sanctuary/).

Es mi esperanza, que este proyecto sirva para difundir más conocimiento sobre los rollos del mar Muerto, la secta de Qumrán y el judaísmo del Segundo Templo.

FIN DE COPIA

Recomiendo que le echéis una ojeada, porque sirve incluso para perfeccionar el inglés, ya que está subtitulada.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
www.antoniopinero.com
Jueves, 8 de Octubre 2015
Hoy escribe Fernando Bermejo


Continuamos hoy nuestra reseña de la obra de Franco Tommasi Non c’è Cristo che tenga. Silenzi, invenzioni e imbarazzi alle origini del cristianesimo: Qual è il Gesù storico più credibile?, Manni Editore, Lecce, 2014, una obra de un no especialista que pretende ofrecer una panorámica de las posiciones sobre la figura histórica de Jesús.

El autor no oculta que Non c’è Cristo che tenga (en adelante, NCCCT) es un libro cuyos materiales surgieron de forma fragmentaria, y que su intención no es la de efectuar una exposición del todo sistemática. Sin embargo, la obra está ordenada y claramente estructurada en tres partes. La primera se titula “I Problemi aperti”, y está dedicada a los hechos básicos que deberían ser el punto de partida de toda investigación crítica. Tommasi identifica tres problemas:

1: Las fuentes no cristianas, con alguna excepción, apenas tienen referencias a Jesús; y las fuentes cristianas más antiguas (Pablo y la denominada Q) no contienen precisamente mucho del material biográfico aportado por los evangelios

2: Una parte conspicua de los datos contenidos en las fuentes cristianas del s. I es el resultado de creatividad teológica y fantasía piadosa

3: La tradición cristiana ha conservado varios elementos (material embarazoso) que contradicen claramente la imagen de Jesús que esas mismas fuentes intentan construir.

La segunda parte está dedicada a las reconstrucciones de Jesús, y al mismo tiempo a las explicaciones que se han ofrecido de los llamativos hechos reseñados en la primera parte.

El autor identifica cinco posiciones:

1) La fundamentalista;

2) Las cristianas moderadas, que intentan salvar el núcleo de la imagen tradicional, confesional;

3) Las concepciones sobre la personalidad de Jesús –que el autor califica como “no confesionales”– como un profeta apocalíptico o como un innovador religioso y ético;

4) La reconstrucción de un Jesús implicado en ideología y/o actividad antirromana;

5) La visión mitista, según la cual Jesús no existió.

La tercera parte es la más breve, y contiene un conjunto heterogéneo de reflexiones sobre el cristianismo y sobre los modos en que los autores cristianos defienden su tradición. La obra se cierra con dos largos Apéndices:

• Uno de ellos contiene información útil acerca de cuestiones básicas relacionadas con el tema del libro (un glosario, información sobre las fuentes, criterios de historicidad…);

• El otro está dedicado a poner sobre la mesa, con toda sinceridad, la posición personal del autor con respecto a las creencias religiosas y al cristianismo en particular.

Aunque la posición fundamentalista es resumida en un par de páginas –no parece, en realidad, haber mucho más que decir sobre ella –, NCCCT examina y evalúa cuidadosamente cada una de las restantes posiciones identificadas por el autor, dedicando a cada una un capítulo.

Prueba de la independencia de juicio y apertura de miras de Tommasi es que, mientras la mayor parte de autores descarta de antemano la posición mitista como obsoleta y descabellada, Tommasi dedica a esta posición, y especialmente a la obra de Robert Price, más de una veintena de páginas. Es una pena que la obra de Richard Carrier, On the Historicity of Jesus. Why We Might Have Reason for Doubt, publicada en 2014, y que entretanto se ha convertido en la obra de referencia para las posiciones mitistas, no haya podido ser examinada por Tommasi.

Lo que es aún más interesante, Tommasi dedica algunas (pocas) páginas a intentar detectar la existencia de cierto espacio de posible convergencia entre el mitismo, las posiciones mayoritarias y la obra de los defensores de un Jesús antirromano. Esta propuesta parecerá discutible, pero el hecho mismo de formularla prueba la falta de prejuicios del autor.

Continuará.

Saludos cordiales de Fernando Bermejo
b[
Miércoles, 7 de Octubre 2015
Escribe Antonio Piñero:


Pregunta:


Shalom, qué tanta veracidad hay en los escritos llamados "nuevo testamento" la
mayoría de judíos que conozco no aceptan tales escritos por sus aparentes
oposiciones a la Toráh, son escritos judíos? Podrían haberse escrito primero
en idioma hebreo?


Respuesta:

Su pregunta es demasiado general y no puede responderse como tal. El Nuevo Testamento, aparentemente tan pequeño en comparación con el Antiguo, es una mina de información no solo sobre Jesús sino sobre cientos de personajes del siglo I de nuestra era. Contiene pequeñas narraciones, historias, leyendas, dichos y sentencias, consejos morales, citas del Antiguo Testamento. y mil cosas más. Por tanto no se puede globalizar. Hay que tomar pasaje por pasaje y aplicarle las mismas reglas y normas que el historiador y el crítico literario usa para averiguar el grado de historicidad de cualquier texto de la Antigüedad. Con esto le digo que hay que ir uno por uno., y hay que estudiar mucho para aplicar esas reglas con todo sentido.

Pero el argumento de que los judíos no acepten el Nuevo Testamento no vale para nada. Es lo mismo que si me preguntara qué veracidad tienen los escritos del budismo pali porque los cristianos no lo aceptan como Escritura sagrada. Tampoco aceptamos el Corán…, etc. Hay que buscar otros argumentos.


Tampoco tiene sentido preguntar si los escritos del Nuevo Testamento podrían haberse escrito en hebreo. En primer lugar porque no se hablaba hebreo, sino arameo en el Israel del siglo I. Y, en segundo, porque los escritos del Nuevo Testamento pertenecen a una época en la que la mayoría de los creyentes y los posibles conversos a la fe en Jesús como mesías hablaban griego, que era el idioma común en el Mediterráneo oriental en el siglo I.



Pregunta:



Si bien la costumbre de ayunar en el pueblo judío ha quedado aligerada solo a 24 horas al año durante de su fiesta sagrada del Yom Kipur o «día de la humillación», me gustaría saber si en tiempos de Jesús ¿se ayunaba más veces al año por motivos religiosos, si había grupos o sectores religiosos concretos que lo hacían habitualmente y si esta costumbre la llevaban a cabo una vez por semana o una vez al mes, etc.?


RESPUESTA:


En tiempos de Jesús las costumbres eran eso, hábitos no fijos. Pero sabemos que los fariseos ayunaban normalmente los lunes y jueves de todas las semanas del año. Además del ayuno del Yom Kippur, y muchos otros ayunos voluntarios por peticiones a la divinidad y festividades religiosas, los esenios ayunaban más veces aún y con cualquier pretexto.


No tengo tiempo ahora de ofrecerle referencias concretas. Pero las puede encontrar en los múltiples libros que tratan del tema “el judaísmo en tiempos del Segundo Templo”, “En tiempos de Jesús”, “En el siglo I”, como las obras de E. Schürer, ante todo, y E. Sanders, F. Abel, Ch. Guignebert, M.-J. Lagrange, etc. Busque por favor
en Internet.

El ayuno, la limosna, la oración, el enterrar convenientemente a los difuntos, eran las virtudes capitales del judaísmo del Segundo Templo.


Pregunta:



Dice 1Pedro 5:13 la cuidad "Babilonia". Será cierto que se esta refiriendo a Roma?



RESPUESTA:


Sin duda alguna, puesto que ya existía –como se ve por el Apocalipsis 14,8 y 16,19-- la tradición cristina de designar a Roma como la corrupción completa, imaginada como la Babilonia antigua




Pregunta:



Pedro murió crucificado. Algunos autores dicen que cabeza abajo puede ser que encuentre ecos en Juan 21:18-19. Usted creer que Pedro murió con la cabeza abajo como dicen algunos autores?




RESPUESTA:


Que Pedro murió crucificado es un dato de la tradición, quizás legendaria. “Algunos autores” se refiere –supongo-- a los que recogen la tradición de los Hechos apócrifos de Pedro 37 (anteriores al 197 d.C., ya que aparecen citados en el De baptismo, de Tertuliano, de esa fecha. Vea la edición española de Piñero-del Cerro, Hechos apócrifos de los Apóstoles, vol. I, p. 659, Madrid, Editorial “Biblioteca de autores cristianos”, 2004.



Pregunta:



¿Por qué Jesús de Nazaret no le aplicaron la ley judía, sino, la romana. A Esteban si le aplicaron la ley judía?




RESPUESTA:


Esta pregunta puede ser resuelta por uno mismo, reflexionando un poco sobre el texto del Nuevo Testamento

Porque la condena de Jesús, por los romanos, fue por sedición contra el Imperio, por un delito de leda majestad contra el emperador Tiberio. Además, los judíos no tenían derecho a condenar a nadie a pena de muerte (el denominado ius gladii). Hemos tratado este tema en el Blog. Búsquelo por favor.

El caso de Esteban (Hechos 7), si es que es estrictamente histórico –y muchas dudas al respecto--, fue un linchamiento de la plebe por presunta blasfemia contra el Templo y Moisés. Ahí había hechos consumados, y la autoridad romana no intervino.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Lunes, 5 de Octubre 2015
Escribe Antonio Piñero



Queridos amigos:


Después de una pausa de unos veinticinco días retomo mi contacto con vosotros. A la verdad que después de casi tres años seguidos sin sábados ni domingos, ni julios ni agostos, ni Semanas Santas ni Navidades, mi ánimo necesitaba un respiro. Parece, sin embargo, que vuelvo oxigenado. Pero hasta dentro de unos meses los trabajos de preparación de la edición de “Los libros del Nuevo Testamento”, o primer volumen de la “Biblia de san Millán”, a saber, ese “Nuevo Testamento puramente universitario, histórico-crítico y crítico-literario, independiente y no militante” me va absorber de tal manera que apenas podré hacer otra cosa. Así que escribiré lo que me sea posible.

Un lector de Santiago de Chile, Juan Ignacio Cahis, que no tiene inconveniente en que cite su nombre me envía una pregunta sobre Pablo y ofrece a todos un resumen de una obra de Woods sobre el pensamiento del Apóstol, que creo conveniente reproducir una vez que él me ha dado su permiso. Consta de unas preguntas junto con un conveniente resumen del libro y mi respuesta. Ahí va.


Pregunta:


Después de haber terminado de leer su excelente libro recién publicado: "Guía para entender a Pablo de Tarso", cayó en mis manos un libro en inglés llamado: "Pauline Paradoxes Decoded", de Michael Wood, Tubi Publishing LLC, 2013. El libro tiene más de 520 páginas, pero el autor dedica solamente 61 para exponer su teoría, y el resto lo dedica a demostrar que con ella, todas las supuestas incongruencias de San Pablo indicadas por Räisänen, Sanders, Dunn, Wright, Campbell, y otros, se resuelven sin ningún problema y en forma coherente.

Básicamente, el autor indica que en los tiempos de Pablo existía una tradición de dividir los mandamientos de la Ley de Moisés en dos grupos:

-) Los "mitzvot ben adam la-Makom" cuya obediencia habría sido rechazada como innecesaria por Pablo para los gentiles, y
-) Los "mitzvot ben adam la-chavero" cuya obediencia sigue siendo válida para todos.

El autor justifica esta división en dos grupos de los mandamientos de la Ley de Moisés con una cita de la Mishna reforzada por Maimónides. También indica que una de las soluciones tradicionales al problema, la de dividir los mandamientos de la Torah en rituales y morales NO soluciona las supuestas incongruencias de Pablo, ya que deja, según él, muchos cabos sin atar.

Profesor Piñero, le incluyo en el presente email, para su mejor comprensión, un resumen que hice en castellano, de solamente una página y media, de las 61 páginas en que Wood expone su teoría. Frente a ella me hago dos preguntas:

-) La Mishna es posterior a Pablo, aunque no mucho para esa época. ¿Es posible que en la época de Pablo ya hubiese una tradición oral que dividiese los mandamientos de la Torah en esos dos grupos, y que pudiese ser de dominio común en los medios fariseos, y por consiguiente conocida por Pablo?

-) ¿Puede ser posible que una teoría tan simple pueda borrar de un plumazo todas las supuestas incongruencias de Pablo? ¿No sería demasiado pedir?

Disculpe mi audacia, pero no creo que exista otra persona más capacitada que Usted para orientarme en este asunto.

:::::::::::::

El resumen de J.I. Cahis LI. de la tesis principal de Woods es el siguiente:


El libro, después de una breve introducción en que detalla los problemas que ha suscitado la difícil solución a las supuestas incongruencias entre los diferentes textos de Pablo referentes a la Ley, citando a diversos autores como Heikki Räisänen y otros, propone una solución basada en los siguientes puntos: El Judaísmo ha dividido tradicionalmente los Mandamientos de su Ley en dos categorías (Mishna Yoma 8, 9) NOTA1: 

•Los Mandamientos que relacionan al hombre con Dios (“mitzvot ben adam la-Mokom”)

•Los Mandamientos que relacionan al hombre con su prójimo (“mizvot ben adam lachavero”)

Entre los del primer grupo se sitúan todos los requerimientos rituales (como ser la circuncisión, las comidas prohibidas, no usar vestidos de dos tipos de tela diferentes, etc.) y, según Maimónides, también todos los requerimientos de pureza sexual (como ser no tener sexo con la mujer mientras está con la menstruación, los hombres no deben practicar la penetración homosexual, no permitir en la comunidad a hombres con los testículos dañados, etc.).

Entre los del segundo grupo se sitúan todos los Mandamientos que derivan de Levítico 19, 18: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.NOTA2


El autor incluye allí numerosas citas de la Torah relacionadas con la Justicia, la Filantropía, etc. Hay que hacer notar que, según el autor y siguiendo a Maimónides, algunas prohibiciones de tipo sexual pertenecen al primer grupo cuando no se abusa de otra persona (ej. la homosexualidad en sí) y otras al segundo grupo cuando implican un daño ético a un tercero (ej. el adulterio).

El autor prosigue su argumento citando a Filón de Alejandría quien llama “dikaiomata” a los mandamientos del segundo grupo, palabra que significaría “Código de Ética”. Filón reclama la existencia de judíos que consideran como válidos solamente los mandamientos del segundo grupo, los “dikaiomata”, desechando los del primer grupo. Pablo, según el autor, sería uno de ellos (Romanos 13).

El autor continúa diciendo que cuando Pablo habla a los Gentiles de cumplir con la ley Judía, él se refiere solamente a los “dikaiomata”, citando a Romanos 2, 26. Para ello, el autor se basa en un comentario del Patriarca Focio de Constantinopla que dice: Cuando Pablo habla a los judíos les habla de “la Torah”, cuando le habla a los incircuncisos, les habla de “la dikaiomata de la Torah”.

Cabe destacar que los “Incircuncisos de Pablo” eran Gentiles pertenecientes a la categoría Judía de “Temerosos de Dios”, esto es, Gentiles que asistían regularmente a las sinagogas y que ya tenían algún conocimiento de la Torah. También, los destinatarios de las cartas de Pablo ya conocían los conceptos básicos de la enseñanza de Jesús de Nazaret, ya sea porque les fueron enseñados por terceros (en el caso de los de la Carta a los Romanos), o ya sea porque les fueron enseñados por el mismo Pablo con anterioridad (en el caso de los del resto de las Cartas auténticas).

Luego, el autor prosigue aclarando algunas citas de Pablo como aquella que dice tener sexo con una prostituta no es ilegal, pero es inconveniente. Para el autor, esto no es una contradicción, ya que la prohibición de la prostitución por si misma está dentro de los mandamientos del primer grupo, los que Pablo considera derogados para los Gentiles, pero eso no significa que la prostitución no pueda ser inconveniente si con ello se daña a otra persona.

El autor también aclara que no es correcto suponer que Pablo incluye los diez mandamientos en su totalidad dentro de aquella parte de la Ley Judía que él acepta. Él argumenta de que si eso fuese cierto, Pablo no hubiese aceptado nunca el comer carne sacrificada a los ídolos, ya que esto hubiese significado caer en la idolatría, cosa que está clara y enfáticamente prohibida en el primer mandamiento del Decálogo.

Por ello, el autor vuelve a insistir que lo que diferencia a los dos grupos de mandamientos no es la ritualidad o moralidad de estos, sino a quien se refieren: si se refieren a la relación del hombre con Dios (pureza, etc.), son del primer grupo. En caso contrario, si se refieren a la relación del hombre con el hombre, son del segundo grupo. A continuación, el autor se refiere al Documento de Qumran 4QMMT, que utiliza el término “Obras de la Ley” al igual que Pablo. Entre los alrededor de veinte casos que dicho documento cita como “Obras de la Ley”, todos ellos se refieren a mandamientos del primer grupo.


De allí el autor concluye que la categorización de las “Obras de la Ley”, o “Tareas de la Torah” como prefiere llamarlas, citando los términos griegos que Pablo utiliza en Romanos 3, como aquellos “trabajos” (gr. “ergon”, “erga”) derivados de cumplir la Torah (gr. “nomos”), o sea los mandamientos del primer grupo, era un concepto que no era raro en su época.

En contraposición a su explicación de que Pablo considera derogados los mandamientos del primer grupo, el autor afirma que cuando Pablo se refiere a la “Ley de Cristo”, se refiere exclusivamente a los mandamientos del segundo grupo (Gálatas 5, 13b-14).

Pablo escribió sus cartas presuponiendo que cada lector de ellas ya sabía previamente que solamente la dikaiomata (“mizvot ben adam la-chavero”) era la Ley de Cristo, y que los “Trabajos de la Torah” (“mitzvot ben adam la-Makom”) no lo eran.

Esta diferenciación, según el autor, no queda clara en la mayoría de las traducciones de la Biblia, en que los traductores utilizan el término “Ley” indistintamente para referirse a la Torah (la Ley Judía) o a la Ley de Cristo, cosa, que según él, quedaría clara en el contexto griego original. Por ello, sugiere traducir por “Torah” cuando Pablo se refiere a la Ley Judía, y por “Ley de Cristo” cuando se refiere a la “dikaiomata”.

El autor finaliza este capítulo haciendo ver que la Epístola de Santiago se refiere exclusivamente a mandamientos del Antiguo Testamento que se refieren al segundo grupo, por lo que no hay contradicción entre ella y la enseñanza de Pablo. Luego, el autor destina más de 450 páginas a analizar, una por una, los reclamos de Biblistas anteriores a él sobre las supuestas contradicciones de Pablo, las que él estima que se solucionan todas con su enfoque.

NOTA 1: Al que dice: «pecaré y me arrepentiré, pecaré y me arrepentiré», no se le dará la posibilidad de hacer penitencia. «Pecaré y en el día del perdón se me perdonará», en el día del perdón no se le perdonará. Los pecados contra el prójimo no se perdonan en el día del perdón en tanto no lo consienta su prójimo. Esto lo explicaba Rabí Eleazar ben Azarías: de todos los pecados (inferidos) contra el Señor seréis purificados {Lev 16,30}, esto es, los pecados contra Dios son perdonados en el día del perdón; los pecados contra el prójimo no son perdonados en el día del perdón hasta que no lo consienta su prójimo. Rabí Aquiba dice: feliz de ti, oh Israel, ¿ante quién sois purificados? ¿Quién os purifica? Vuestro padre que está en los cielos, pues está escrito: rocié sobre vosotros aguas puras y habéis quedado limpios {Ez 36,25}, Se dice también: el Señor es la esperanza de Israel {Jer 17,13}. Como la piscina {piscina=esperanza=miqwe} purifica lo impuro, así el Santo, bendito sea, purifica a Israel.


NOTA 2: “No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, para que no cargues con un pecado por su causa. No te vengarás ni guardarás rencor a tu propio pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahvé.” 2


Respuesta de A.P.:


En líneas generales, tal como puede comprobarse incluso por ese simple resumen, Woods camina por un sendero correcto. En mi obra sobre la interpretación del pensamiento de Pablo he explicado hasta la saciedad la división entre Ley eterna y universalmente válida y ley específica y temporal (en lagunas perspectivas). Creo que la diferencia con Wood estima que yo obtengo de la lectura de Pablo mismo esta distinción y no la saco de la Misná ni la refuerzo con Maimónides que es de los siglos XI y XII d.C. Insiste sobre todo en una idea muy judía y es que la “Ley cambia en época mesiánica” y en que el Mesías tiene autoridad para interpretarla y matizarla.

Sí estoy convencido –e intento probarlo con textos de seguidores judíos de Pablo, como son los evangelistas Marcos y Mateo— de que el judeocristianismo daba por supuesto que esa distinción era común en la época. Y luego lo refuerzo con unos diez o doce textos de rabinos desde los siglos III al V d.C. que sostienen que “La Ley cambia en la época mesiánica”. En la Cábala judía se da por supuesta esta distinción.

Por tanto acudir a la Misná (compuesta hacia el 220) no es en sí erróneo, ya que transmite opiniones de rabinos desde el 170 a.C. (son pocas, como las de Antígono de Soco) y bastantes que pueden ser de época anterior al 70 d.C.

Ciertamente tanto la idea de Woods, como mi interpretación, no son teorías tan simples. En mi caso mi interpretación unida al estudio extenso de la concepción de la naturaleza del mesías según Pablo que tiene una “parte” de celestial –que explico en mi libro con multitud de textos desde el siglo IV a.C. hasta el siglo II d.C. –. La tres ideas (naturaleza del Mesías; la Ley no es simple sino compleja, dividida en universal/eterna y temporal y específica para los judíos; la Ley cambia en la época mesiánica) explican bastante bien a Pablo…diría que al menos en 95 %.

No puedo admitir que Pablo sea un autor contradictorio, ni Woods tampoco. No hubiera tenido seguidores. Sólo sostengo, como Woods, que sus cartas son circunstanciales, que no tenemos todas las claves –que éstas están implícitas solo en sus cartas —y que si las tuviéramos (por ejemplo qué le respondieron a Pablo sus corresponsales; qué les predicaba Pablo oralmente), veríamos que el Apóstol no fue contradictorio. Creo que esto queda clarísimo en mi libro.

Por último, tendré que estudiar a fondo a Woods para valorarlo, pero “a bote pronto”, leyendo el resumen de su obra, creo que mi interpretación es más compleja, profunda, y fundada y se atiene mucho más a los datos de Pablo mismo. Pero Woods va por el buen camino.


Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com
Viernes, 2 de Octubre 2015
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Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







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