Recomendar este blog Notificar al moderador
CRISTIANISMO E HISTORIA: A. Piñero
Jesús fue un pensador muy realista (28-5-2018) (1004)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
Transcribo unos párrafos del libro de Roger Armengol (“La moral, el mal y la conciencia. El poder de las ideologías en la formación de la conciencia moral”. Ediciones Carena 2018), del que dije que me parece muy oportuno e interesante.
 
«Acerca de los mandamientos de amor de Jesús propongo que el Maestro estableció una diferencia entre amar a los demás, incluso al enemigo, y a «amar al prójimo como a uno mismo» tal como aparece en Levítico [19, 18]. La clave para entender el pensamiento de Jesús la ofrece Lucas [10] al escribir sobre el Samaritano.
 
»¿Quién es el prójimo para Jesús? «¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» [10, 36], pregunta el Maestro. Según lo escrito por este evangelista el prójimo del herido y maltratado, tal como propone Jesús, no es todo el mundo, no es cualquiera, no es el sacerdote o el levita –el auxiliar del sacerdote– que pasaron de largo, sino quien le socorrió, el buen samaritano. El herido puede amar al samaritano, y sólo a él, como a sí mismo porque éste es su prójimo. No suele entenderse de este modo, pero creo que este es un asunto muy importante.
 
»El sagaz Hegel también se equivocó en su juventud al interpretar este pasaje evangélico en su Historia de Jesús. Hegel, como hacen muchos, dice que el prójimo del samaritano es el herido [pp. 58-59], pero no observa que lo que quiere decir Jesús es diferente, el Maestro parece que quiere dejar claro que el prójimo del herido es el samaritano.
 
»Entiendo que Jesús formula una interpretación muy precisa de lo prescrito en Levitico 19,18. Él recomendaba, en primer lugar, amar a todos, es decir, no causar dolor o daño a nadie, ayudar si se podía, incluso al enemigo y, en segundo lugar, amar como a uno mismo al prójimo, a aquél o a aquélla que te ayuda o te ha ayudado, te ha socorrido, a aquellos que no te dejan tirados, éstos son el prójimo al que se puede y se debe amar como uno mismo. De ser así Jesús fue un pensador muy realista».
 
Mi comentario único hoy, y brevísimo, es el siguiente: la mayoría de la gente cree que el amor al prójimo es una suerte de invento de Jesús. Y no es así. Jesús sigue una antigua tradición judía, solo que, como buen rabino, la interpreta. Jesús es un judío integral y no se aparte ni lo mínimo de su Biblia, la Biblia hebrea.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  

Véase, por favor, este sitio

http://www.jornadasjesusdenazaret.com
 
Lunes, 28 de Mayo 2018
A propósito de lo dicho por Jesús de Nazaret acerca del amor al enemigo y sobre el amor al prójimo como a uno mismo. Un libro de Roger Armengol II (24-05-2018) (1003)
 Hoy escribe Antonio Piñero
 
Comento hoy una pequeña parte de la primera sección del libro de R. Armengol (“La moral, el mal y la conciencia. El poder de las ideologías en la formación de la conciencia moral”), que interesa, y mucho, a nuestro ámbito:
 
Escribe el autor (modifico levemente el texto, abreviándolo un poco):
 
«Los preceptos sobre el amor dados por Jesús se refieren a amar al prójimo y amar al enemigo. Su trasfondo está en el libro de los Proverbios. En 24,17 leemos: «Si cae tu enemigo, no te alegres; si tropieza, no lo celebres», y en el 25,21: «Si quien te odia tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber». Así pues, en los Proverbios y en el mensaje de Jesús con mayor determinación se prescribe hacer el bien al enemigo. “Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen” (Mt 5,44; completo la cita porque presenta la motivación de Jesús: «para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos»: v. 45 ), dice Jesús.
 
»Entiendo que este precepto es posible y realista sólo si se acepta que el amor es un compuesto de sentimiento y comportamiento. El precepto no puede decir ni dice “tendrás afecto por el enemigo”. Se hubiera podido formular de la forma siguiente: «Sed beneficientes con vuestros enemigos». Si se entiende el mandamiento de Jesús como la ayuda al enemigo o al adversario aunque no haya afecto no es un mandamiento imposible cumplir. No dijo Jesús nada descabellado.
 
Comentario: Creo que no es lo mismo enemigo o adversario. Lo fundamento con lo que escribí a propósito de este dicho de Jesús en el libro Fuentes del cristianismo. Tradiciones primitivas sobre Jesús” que publicaron El Almendro / Universidad Complutense de Madrid en 1993, pp. 290-293 con múltiples rediciones, y que creo que será, a su vez, reeditado por Herder, de Barcelona, en el momento oportuno. Pero adelanto que no deseo que se interprete como una crítica negativa, sino como un complemento, porque –como se verá en futuras entregas– estoy en acuerdo fundamental con lo que escribe Armengol.
 
“El Sermón de la Montaña de Mt 5,38-48, tiene su paralelo en el Sermón del Llano de Lucas (6,27-35). En su libro Fe cristiana, Iglesia y poder”, pp. 89-94, arguye G. Puente Ojea  que "la ética de Jesús, en cuanto ética de crisis, es bifronte, pero perfectamente articulada en el contexto de la dinámica mesiánica del primer siglo de nuestra era. Jesús predicó una ética de amor incondicionado hacia dentro, para la conducta en el seno de la comunidad mesiánica, y una ética de lucha sólo hacia fuera, para la conducta con los adversarios políticos del Dios de Israel, los paganos de las naciones. Con otras palabras, perdón y amor al inimicus, el enemigo privado; lucha y hostilidad frente al enemigo público, el hostis, categoría en la que también entraban los cómplices judíos del poder romano, especialmente muchos miembros del estamento sacerdotal" (pp. 89-90).
 
Esta tesis en su momento era bastante original entre los lectores de lengua castellana, y ahora recoge Armengol. Tal distinción me parece totalmente verosímil si se atiende al contexto en el que se desarrolla el "evangelio" de Jesús. Sin embargo, encuentra algunas dificultades en los textos sinópticos tal como nos los han transmitido la tradición, dificultades que conviene aclarar. En efecto, siguiendo a Carl Schmitt, el conocido teórico alemán del derecho en su obra Escritos políticos. Trad. esp. Madrid 1941, 117, postula G. Puente que el texto evangélico, redactado en una lengua, el griego, que distingue claramente, como el latín, entre enemigo privado (griego  echthrós, latín inimicus) y enemigo público (griego  polémios; latín hostis) jamás menciona el vocablo polémios, sino  ekhthrós, con lo cual en los pasajes sinópticos mencionados habría que traducirlos al latín como diligite inimicos vestros, y nunca como diligite hostes vestros.
 
Es decir, Jesús mandó amar a los enemigos privados, personales, con los únicos con los que tiene sentido un acto de amor por diferencias de tipo relacional, y no a los enemigos políticos, adversarios también de Dios. Respecto a éstos Jesús habría mantenido y postulado una ética de hostili­dad y oposición. Ciertamente, en los Evangelios Sinópticos "no aparece una instrucción literal de odiar, pero no por ello la posición de inconciliable hostili­dad de Jesús frente a estos enemigos públicos es menos paten­te", escribe Puente. Y añade: "Es irrelevante la discusión sobre si Jesús ordenó odiar a los enemigos públicos, porque [...] Jesús deslindaba claramente las líneas del combate y los sentimientos contra los enemigos de esta empresa no necesitaban definición psicológica ni concreción especial": p. 108.
 
En realidad, la actitud de Jesús sería la misma que la albergada por los autores de la Regla de la Comunidad  de Qumrán ("odiar a los hijos de las tinieblas": 1QS I 4). En este sentido, Jesús nunca pudo mandar el amor hacia los romanos, enemigos del reino, de Dios, o los judíos de las clases elevadas que colaboraban con los dominadores, como colectivo, sí podría amar a algún individuo particular que viera como potencialmente convertible para el Reino.
 
Ahora bien, la dificultad reside en que ya en el griego de la traducción de la Biblia hebrea los Setenta LXX el vocablo echthrós traduce de una manera casi constante el hebreo 'oyeb que significa tanto el enemigo personal como el político-nacional. En su excelente artículo "echthrós, échthra" del Theologisches Wörterbuch zum Neuen Testament (“Diccionario teológico del Nuevo Testamento”) comenta Foerster cuán sorprendente es que los LXX (menos en Ester 9,16) eviten polémios en los libros canónicos del Antiguo Testamento.
 
En los escritos pseudoepigráficos o apócrifos del Antiguo Testamento aparece esta última palabra más veces, pero la confusión entre echthrós, polémios = inimicus/hostis es total (col. 811). En el NT, ciertamente, echthrós significa el enemigo privado, como en Romanos 12,20; Gálatas 4,16, pero uniéndose al sentido de los LXX, aparece este vocablo para designar también a los enemigos de Israel. Así en el importante pasaje de Lc 1,71.74, el cántico de Zacarías "Que nos salvaría de nuestros enemigos (echthrôn) y de las manos de todos los que nos odiaban, haciendo misericordia a nuestros padres y recordando su santa alianza", y en Lc 19,43, en la predicción sobre la destruc­ción de Jerusalén. Igualmente en otros textos que hablan de los enemigos de Dios y de su Mesías (Lc 19,27; Flp 3,18; Hch 13,10).
 
Ahora bien, aunque, con Foerster (columna 813), no pueda establecerse desde el punto de vista de la lingüística ninguna distinción en Mt 5,43ss entre enemigo público y privado ("puesto que el 'enemigo' no es solamente paralelo a 'los que os persi­guen' –formando de esta manera echtrós la contraposición a plesíon, "prójimo", el connacional y copartícipe en la fe–, sino que también se refiere al precepto del odio muchas veces nombrado en el Antiguo Testamento. Así, por ejemplo, el mandato de eliminar a los cananeos en lugares tales como Sal 31,7a 139,21, etc." [columna. 813]; Echthrós significa también, en la parábola de la cizaña, Mt 13,24ss, y en Lc 10,19 el enemigo por antonomasia, en sentido absoluto, el Diablo), esta conclusión no impele por sí misma a pensar que Jesús ordenó expresamente el amor a los enemigos públicos en cuanto tales.
 
La verdadera dificultad reside en el texto de Mt 5,38.41, "presentar la otra mejilla", o "el que te obligue a andar una milla, ve con él dos", puesto que parece que los dos ejemplos se refieren expresamente a prácticas vejatorias de los romanos con la población judía sometida. Por tanto, si el pasaje de Mateo es auténtico, y parece tener todos los visos de serlo, tendríamos el hecho de que Jesús manda amar realmente a los enemigos de Israel, que practican tales vejaciones.
 
La parábola del Samaritano (Lc 10,30-37, que tendremos que tratar también más adelante) no es una verdadera dificultad, porque –aunque el que ejercita los actos de caridad para con el expoliado era en sí un enemigo de Israel– actúa caritativamente en el ámbito de las relaciones privadas. Jesús en esta parábola extiende extraor­dina­riamente, sin duda, el concepto de prójimo, mucho más allá de lo que podían ni siquiera imaginar el sacerdote o el levita, representantes del pensamiento judío de la época. El samaritano, en el ámbito de las relaciones personales es un verdadero prójimo y debe ser amado. Como enemigo del Dios de Israel, en otros contextos, tendría que ser combatido.
 
Hay que confesar que este texto me parece anómalo en todo el conjunto de lo que podemos reconstruir de Jesús y que requiere una explicación. Ésta puede hallarse tan sólo, creemos, en la consideración del contexto en el que se halla inserto. Si se observa bien, el conjunto del Sermón de la Montaña se refiere a relaciones privadas, al ámbito de la moral de rango personal: comenzando por la biena­ventu­ranzas (las tres reconocidas como auténticas: 1. "Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos". 2. "Bienaventurados los que tienen hambre, porque serán saciados". 3. "Bienaventurados los que ahora lloran, porque reirán; obsérvese que el reino de Dios no está aún presente, sino que es futuro!!!) y siguiendo por la observancia de la Ley, el discurso insiste en las relaciones entre dos particulares: no encolerizarse con el hermano, ni siquiera desear la mujer del prójimo, prohibición del divorcio, del perjurio y de la venganza, la limosna, la oración y el ayuno.
 
En el centro de esta constelación se halla el precepto del amor. ¿Debe considerarse roto el marco de las relaciones privadas para pensar que Jesús proclamó el amor a los enemigos públicos y oficiales del Reino de Dios? No parece verosímil. Y si Jesús lo hubiese querido afirmar de modo expreso, y ante tamaña novedad en el seno de Israel ¿no esperaríamos una formulación mucho más clara?
 
Como no es éste el caso, podemos sostener, siempre dentro del ámbito de lo verosímil, que Jesús se refería en este texto aparentemente anómalo –lo mismo que en la parábola del Buen Samaritano– a una extensión inusual del concepto de prójimo: desprovisto de su carácter de ofensor o impedimento para la venida del Reino, y en otro contexto, el mismo fariseo, o saduceo, que antes era "raza de víboras" podía y debía ser objeto de amor. Este texto del Sermón de la Montaña, por consiguiente, no rompería la afirmación que hacíamos anteriormente: la ética de Jesús es doble: amor incondicionado hacia dentro, hacia el seno de la comunidad mesiánica, y una ética de lucha y oposición sólo hacia fuera, hacia los adversarios político-religiosos del Dios de Israel.
 
Si la argumentación que postula en Jesús una predicación del amor a los enemigos, incluso públicos, del Dios de Israel, en cuanto tales fuera correcta, deberíamos esperar de las fuentes una presentación de Jesús practicando este amor a los enemigos. En su vida pública, sin embargo, no parece que el Nazareno mismo fuera un modelo de contención, paciencia y amor con sus enemigos. Las furiosas diatribas contra fariseos, saduceos y escribas han llamado siempre la atención (cf. también los siguientes textos: Mt 10,16 "ovejas en medio de lobos"; Mt 11,20 [ayes contra las ciudades impenitentes]; Mt 12,39: "generación malvada y adúlte­ra"; Mt 12,34: "raza de víboras...", etc.).
 
Jesús es ciertamente original al extender de este modo el concepto de prójimo y ordenar este doble precepto del amor, a Dios y al prójimo, incluyendo en este último término también a los "enemigos públicos" cuando se hallan dentro del ámbito de lo privado. Debe reconocerse que el conjunto de la ética radical de seguimiento para ser digno del Reino encaja y se explica mucho mejor en el ambiente social-político de una ansiosa espera de una interven­ción celestial que acabara, entre otras cosas, con el odioso dominio gentil, como colectivo, sobre Israel.
 
Más tarde consideraremos las observaciones de Armengol sobre la parábola del Buen Samaritano
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html 
 
:::::::::::::::
 
Permítanme una nota sobre una actividad de tema “Historia” que me concierne que creo interesante para los que viven en Madrid y alrededores:
 
Sábado 16 de junio de 2018: Jornada de historia sobre “Jesús de Nazaret y el cristianismo primitivo”. Lugar: Casa Regional de León (Calle del Pez 6 – 28004 Madrid). Horario: 10:00h.: Presentación de la I Jornada de Historia sobre Jesús de Nazaret y el Cristianismo Primitivo, con Antonio Piñero.
El horario es:
 
10:15h.: «Debate actual sobre la existencia histórica de Jesús», con Antonio Piñero. / 12:00h.: «El mensaje nuclear de Jesús de Nazaret», con Eugenio Gómez Segura. / 14:00h.: Descanso. / 17:00h.: «La resurrección de Jesús», con Javier Alonso López / 19:00h.: «De Jesús a Pablo. Los primeros pasos del cristianismo», con Antonio Piñero.
 
En esta Jornada se tratará de exponer sobre los argumentos más actuales del debate sobre la existencia histórica de Jesús; el mensaje nuclear de Jesús de Nazaret; la cuestión esencial de la resurrección de Jesús, y finalmente los primeros pasos del cristianismo desde Jesús de Nazaret a Pablo de Tarso. Todos los ponentes han escrito sobre esos temas y pueden consultarse sus datos en Internet. Las jornadas no son gratis, porque hay que pagar el local y algo a los ponentes y a la organización; pero a un precio muy moderado: desde 20 €. Para mayor información, el organizador, Javier Redondo, ha montado la página siguiente:
 
http://www.jornadasjesusdenazaret.com,
 
que puede consultar cualquier interesado.
Jueves, 24 de Mayo 2018
La moral, el mal y la conciencia. Un libro de Roger Armengol (22-05-2018) (1002)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
En una serie de postales voy a comentar el último libro de Roger Armengol, cuyo título es el de esta postal, y cuyo subtítulo reza: “El poder de las ideologías en la formación de la conciencia moral”. Amplío su ficha e indico los temas de este volumen que voy a tratar: Ediciones Carena, nº 375, Barcelona 2018, ISBN 978-84-17258-31-3. 21x15 cms; 395 pp. Con una notable bibliografía.
 
El autor es ya conocido por los lectores, pero recordaré algunos datos: doctor en medicina; especialidad de psiquiatría, que ha ejercido durante muchos años en el hospital barcelonés, de gran prestigio, Vall d’Hebron. Académico de la “Real Academia de Medicina de Cataluña”, y miembro del comité de bioética de Cataluña y de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Barcelona.
 
Hojeando el índice del libro, observará el lector que el tema central es la definición del bien y del mal y que ante todo hay en el volumen una notable reflexión, pero fácil y amena de leer, del mal y de la moralidad. El autor afirma que es posible evitar el mal, definible como el dolor y el daño propios o el que podemos causar a las personas que nos rodean o la humanidad entera. Sostiene que en nuestra época
· Es posible una ética basada en el deber de no causar dolor y daño;
· Que el juicio moral sobre lo acaecido en la historia de la humanidad es legítimo;
· Que debe estudiarse la relación entre naturaleza y cultura;
· Que es posible una ética basada en la mera naturaleza humana y no solo en los preceptos de las religiones;
· Que podemos preguntarnos si en nuestra época hay pérdida de valores y más corrupción que en el pasado;
· Que debe reflexionarse sobre la intención y la buena voluntad, la conciencia moral y el libre albedrío, etc.;
· Que para caer en la cuenta de la amplitud y sentido de esta ética hay que hacer un repaso por todos los grandes pensadores que han reflexionado sobre ella como Sócrates y los sofistas; Platón, Aristóteles, Jesús de Nazaret, Hobbes, Hume, Spinoza, Kant, Hegel y otra pléyade de pensadores que no es posible mencionar aquí.
 
Y para dar una idea del libro destaco algunos párrafos del Prólogo, que son los que más afectan a lo que tratamos aquí, a saber, “El Jesús histórico, cristianismo e historia”:
 
«El mal, el bien y la conciencia es una versión escrita de nuevo de El mal y la conciencia moral publicado en 2014. Se trata de otro libro. En esta ocasión se han corregido algunos errores y se ha ampliado considerablemente lo referente a lo conocido de Sócrates y de Jesús. El autor considera que el pensamiento de estos benefactores de la humanidad no sólo mantiene un gran interés y actualidad sino que propone que su pensamiento y mensaje no suele entenderse de una forma en la que brille la potencia y gran provecho de lo pensado por ellos.
 
»Los seguidores o discípulos de Sócrates y de Jesús en alguna medida transformaron y transmitieron una versión inexacta de su pensamiento, recuérdese que ambos no dejaron nada escrito. Los que escribieron no fueron ellos sino otros que les atribuyeron algunas concepciones que los actuales estudiosos y expertos no consideran siempre adecuadas. Quizá resulte algo atrevido suponer que los seguidores y discípulos no siempre comprendieron del todo bien lo que los maestros dijeron, pero quizá en algunos casos fue así. Se argumentará con cierto detalle acerca de este aspecto muy importante en lo relativo a la ética.
 
»El pensamiento de Sócrates y el de Jesús va emergiendo en diferentes páginas del libro, pero, además, me ocupo de ellos por separado tal como se informa en el índice del libro. De Sócrates en el capítulo II, en el V, en el VII y en el IX. De Jesús en el capítulo VI, en el final del capítulo VIII acerca del perdón y en el último capítulo, el IX».
 
En otras postales me ocuparé de resumir y comentar lo que el autor dice especialmente sobre Jesús de Nazaret.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
 
:::::::::::::::
 
Permítanme unas notas sobre actividades que me conciernen
En primer lugar dos recientes entrevistas radiofónicas que están recogidas en ivoox
1. https://www.ivoox.com/entrevista-al-dr-antonio-pinero-05-20-2018-audios-mp3_rf_26075171_1.html (Tema: sobre algún documento reciente de los Manuscritos del Mar Muerto)
2. https://www.ivoox.com/ojo-horus-16x2-dia-19-05-2018-audios-mp3_rf_26068861_1.html (Tema sobre los diferentes “Jesuses” que nos ha transmitido la literatura cristiana antigua: el Jesús de los evangelio apócrifos; el de los evangelios aceptados por la Iglesia; el Jesús de la historia; el Jesús gnóstico: el otro Jesús de los evangelios apócrifos modernos).
 
Y recuerdo ahora otra cosa que escribí una NOTA que creo interesante para los que viven en Madrid y alrededores:
 
Sábado 16 de junio de 2018: Jornada de historia sobre “Jesús de Nazaret y el cristianismo primitivo”. Lugar: Casa Regional de León (Calle del Pez 6 – 28004 Madrid). Horario: 10:00h.: Presentación de la I Jornada de Historia sobre Jesús de Nazaret y el Cristianismo Primitivo, con Antonio Piñero.
El horario es:
 
10:15h.: «Debate actual sobre la existencia histórica de Jesús», con Antonio Piñero. / 12:00h.: «El mensaje nuclear de Jesús de Nazaret», con Eugenio Gómez Segura. / 14:00h.: Descanso. / 17:00h.: «La resurrección de Jesús», con Javier Alonso López / 19:00h.: «De Jesús a Pablo. Los primeros pasos del cristianismo», con Antonio Piñero.
 
En esta Jornada se tratará de exponer sobre los argumentos más actuales del debate sobre la existencia histórica de Jesús; el mensaje nuclear de Jesús de Nazaret; la cuestión esencial de la resurrección de Jesús, y finalmente los primeros pasos del cristianismo desde Jesús de Nazaret a Pablo de Tarso. Todos los ponentes han escrito sobre esos temas y pueden consultarse sus datos en Internet. Las jornadas no son gratis, porque hay que pagar el local y algo a los ponentes y a la organización; pero a un precio muy moderado: desde 20 €. Para mayor información, el organizador, Javier Redondo, ha montado la página siguiente:
 
http://www.jornadasjesusdenazaret.com,
 
que puede consultar cualquier interesado.
Martes, 22 de Mayo 2018
“Un ejercicio de qué se podría haber hecho si la historia de Jesús, fuera un mito”. “Compartir” (250) de  20 de mayo de 2018. Preguntas y respuestas (20-5-2018)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
PREGUNTA:
 
 
¿Podría Usted escribir lo siguiente?: Lo que me gustaría un día sería si pudieras hacer un ejercicio de cómo se podría  haber hecho si la historia de Jesús, fuera un mito, es decir los problemas que tendría para conectar con la realidad, por ejemplo, Pablo escribió cartas y fundó iglesias, es decir existió, qué otros personajes del nuevo testamento existen concretas pruebas de la existencia, es decir indubitables documentos, familiares de Jesús que comandaron la línea judeocristiana? Si se hubiera inventado ancianos hubieran declarado a sus familiares que nunca conocieron un Jesús que fuera crucificado, hiciera milagros, etc?  Alguien hubiera escrito en ese momento, no existió ese tal Jesús no?
 
 
Hay actas de algún proceso a Juan el Bautista, o testimonios por fuera del cristianismo. En fin quién sería el creador de ese mito, Juan? , etc. O sea para decir que Jesús no existió históricamente, cuales serían las consecuencias logico historicas, se podría haber creado una figura de esa influencia, que hay algo que si existe son cristianos alrededor de la época de Pablo? Con Pablo por el 50 60 ya había parece, dice el como un hecho, pero hay algo escrito o mencionado antes de él?
 
 
No sé,  me gira la cabeza con cómo se logra el conocimiento objetivo de la historia en general, que es real y qué inventado. 
 
 
RESPUESTA:
 
 
Ciertamente es este un ejercicio interesante. Pero por otro lado pienso que es perder el tiempo en escribir, en plan de simple ejercicio de imaginación, qué habría pasado si de hecho Jesús no hubiera existido.
Existen muchos libros que defienden esta postura. Con lo cual, yo me excuso de escribir uno nuevo.
 
 
Le hago una propuesta: en el libro colectivo ¿Existió Jesús realmente? El Jesús de la historia a debate, Editorial Raíces, Madrid 2009, 350 pp. ISBN 978-84-86115-64-7, tiene Usted en parte una descripción de qué es lo que habría pasado si Jesús no hubiera existido. Pues lo mismo que ha ocurrido hasta hoy en toda la historia del cristianismo en el mundo entero…, pero al final cayendo en la cuenta de que todo ha sido un inmenso engaño. Sin más.
 
 
Pero yo creo que no ha sido así, y que Jesús de Nazaret, como profeta, como carpintero, como mero hombre, como sanador y exorcista sí ha existido. Y no hay problema en ello, Hay otras figuras de “rabinos” o “maestros de la Ley” en el Israel del siglo I que son parecidas a las de Jesús. Y creo que lo que no ha existido realmente es esa mezcla de Jesús de Nazaret y el Cristo celestial, que llamamos “Jesucristo”, que es una mezcla de una figura real y un concepto teológico.
 
 
No hay actas sobre Juan Bautista. Nada. Todo perdido, si es que alguna vez las hubo.
 
 
Y por último, respecto a qué es verdad y qué es mentira en los dichos y hechos de Jesús de Nazaret, debo decirle, que en septiembre, deo favente, puede tener entre sus manos el siguiente libro publicado por Trotta, Madrid, que está ya maquetado y corregido y listo para encuadernar en cuanto pase el verano: “Aproximación al Jesús histórico”. Del índice recojo dos secciones que pueden interesar:
 
 
I. SOBRE LA EXISTENCIA HISTÓRICA DE JESÚS
 
¿Existió Jesús realmente?
El Jesús de la historia a debate. La postura de los mitistas
Argumentos en pro de la existencia histórica de Jesús de Nazaret
Cómo hay que plantear hoy la cuestión de la existencia real de Jesús de Nazaret?
                        1. El malentendido básico
2. Crítica de los testimonios externos sobre Jesús
3. Crítica de los evangelios sobre la existencia histórica de Jesús
4. Crítica de obras recientes de negacionistas
 
VI. MÉTODOS DE APROXIMACIÓN HISTÓRICO-CRÍTICA AL NUEVO TESTAMENTO Y A LOS EVANGELIOS EN PARTICULAR
 
 
1. Cómo funciona la crítica. Cómo es posible saber qué dicho o hecho pertenece al Jesús histórico y cuáles no
            2. Los métodos histórico-críticos
3. Crítica textual del Nuevo Testamento y de los evangelios en particular
Un ejemplo: Lucas 24,50-53, la ascensión de Jesús
5. La aplicación de la “historia de las formas”
La actividad cristiana que llevó a la composición de los evangelios
                        Características de los evangelios según la historia de las formas
            6. Aplicación de la crítica de la redacción evangélica. La “historia de la Redacción”
            7. El estudio sociológico del Nuevo Testamento
            8. Criterios de autenticidad de los dichos y hechos de Jesús en los evangelios
9. Un ejemplo de análisis histórico-crítico-literario de un texto evangélico: Lucas 23
 
Como ve, este libro trata, al menos en parte, de lo que Usted dice.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
 
 
:::::::::::::
 
NOTA
 
 
Un recuerdo:
 
 
PRIMER ENCUENTRO ENTRE HISTORIADORES Y NOVELISTAS Lugar: Biblioteca Municipal de Verín (Orense). Fecha: viernes y sábado 25 y 26 de mayo 2018 . Programa del Ciclo de Conferencias:
 
 
VIERNES 25 DE MAYO:  19,00 h.: José Calvo Poyato: “La novela histórica en España a comienzos del s. XX”.
19,45 h.: José Luis Corral: “Los Austrias”, de la historia a la novela. 20,30 h: Mesa redonda: “¿Se puede  aprender historia con la novela histórica?”, con José Calvo Poyato y José Luis Corral; Modera Miguel Losada.
 
SÁBADO 26 DE MAYO: 12 h.: Toti Martínez de Lezea: “Las minorías y los marginados en la novela histórica”.
Lugar: Salón de actos. 13 h.: Presentación “Batallador”, de José Luis Corral y Alejandro Corral: Alfonso I de Aragón y de Castilla y a su presencia en Galicia. 18,30 h.: Antonio Piñero: “Los Evangelios y el Santo Grial”.19,15 h.: Presentación “El fuego invisible”, de Javier Sierra, premio Planeta 2017. 20 h.: Mesa redonda: “El Santo Grial en la novela histórica”, con José Calvo Poyato, José Luis Corral, Antonio Piñero y Javier Sierra; modera Miguel Losada.
 
Saludos de nuevo de Antonio Piñero.
 
 
Domingo, 20 de Mayo 2018
¿Hay alguna diferencia entre mesías y cristo? “Compartir” (249) de 17 de mayo de 2018. Preguntas y respuestas.
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
 
PREGUNTA:

¿Hay alguna diferencia entre mesías y Cristo?
 
RESPUESTA:
 
 
En realidad no habría distinción, ya que mesías, massiah en hebreo, y christós, cristo en griego significan lo mismo, el "ungido" (de Dios). Pero al decir “el Cristo” y como está por medio el pensamiento de Pablo, que transforma el mesías, judío, nacionalista, rey, puramente humano, en un salvador universal, en un ente que después de su exaltación / resurrección al cielo es divino, daría a impresión de que se adopta un tipo de mesianismo que es ya cristiano, no judío.
 
Este mesianismo proclama a un mesías que ha de sufrir y morir, por designio divino, en la cruz, y supone que su muerte es un sacrificio por los pecados de toda la humanidad. Ese sacrificio es además vicario: muere él, que es un justo, en vez de los pecadores, injustos. Ese mesías, pues, no sería el mesías hebreo, sino el Cristo paulino y cristiano, el salvador universal.
 
Esa podría ser en todo caso la diferencia. Pero en sí no hay ninguna. Porque un judío convertido por Pablo creería en un christós, pero lo llamaría massiah, en su lengua.
 
Copio el resultado final de una postal publicada en mi Blog de “Cristianismo e historia” que cierra una larga serie sobre el mesianismo de Jesús.
 
En nuestra larga serie sobre la divinización de Jesús hemos recorrido casi todos los temas y títulos cristológicos (nos queda el “Hijo del Hombre”) que podrían apuntar a la idea de que Jesús se creyó a sí mismo, y fue realmente, el hijo de Dios en pleno sentido de la palabra.
 
Ni la religión de Jesús, ni su sentido de filiación respecto a Dios, ni el título de Señor e hijo de Dios, ni su concepción del reino de Dios nos han llevado a pensar que Jesús se considerara a sí mismo “hijo” real y “óntico” de Dios.
 
Tampoco su concepto del mesianismo en los dichos que nos parecen auténticos considerados hasta ahora (repito nos falta tratar del sintagma “Hijo del Hombre”), ni su aceptación de lo que pensaban quienes lo aclamaban como hijo de David en su entrada en Jerusalén –y otros hechos y dichos comentados- apuntan más que a la imagen de un Jesús judío, piadoso en extremo, unido especialmente con Dios Padre, pero hombre al fin y al cabo.
Título de la postal (utilizar el buscador) “El mesianismo de Jesús. Resultado final” (2-27-61) (9-01-2009).
 
:::::::::::::::::::::::::::::

Una NOTA que creo interesante para los que viven en Madrid y alrededores:
 
Sábado 16 de junio de 2018: Jornada de historia sobre “Jesús de Nazaret y el cristianismo primitivo”.
 
Lugar: Casa Regional de León (Calle del Pez 6 – 28004 Madrid)
 
Horario: 10:00h.: Presentación de la I Jornada de Historia sobre Jesús de Nazaret y el Cristianismo Primitivo, con Antonio Piñero.
 
10:15h.: «Debate actual sobre la existencia histórica de Jesús», con Antonio Piñero.
 
12:00h.: «El mensaje nuclear de Jesús de Nazaret», con Eugenio Gómez Segura.
 
14:00h.: Descanso.
 
17:00h.: «La resurrección de Jesús», con Javier Alonso López.
 
19:00h.: «De Jesús a Pablo. Los primeros pasos del cristianismo», con Antonio Piñero.
 
En esta Jornada se tratará de exponer sobre los argumentos más actuales del debate sobre la existencia histórica de Jesús; el mensaje nuclear de Jesús de Nazaret; la cuestión esencial de la resurrección de Jesús, y finalmente los primeros pasos del cristianismo desde Jesús de Nazaret a Pablo de Tarso. Todos los ponentes han escrito sobre esos temas y pueden consultarse sus datos en Internet.
 
Las jornadas no son gratis, porque hay que pagar el local y algo a los ponentes y a la organización; pero a un precio muy moderado: desde 20 €. Para mayor información, el organizador, Javier Redondo, ha montado la página siguiente:

http://www.jornadasjesusdenazaret.com,

que puede consultar cualquier interesado.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
 
Jueves, 17 de Mayo 2018
El Juicio final llegará como un ladrón en la noche. “Compartir” (248) de 15 de mayo de 2018. Preguntas y respuestas.
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
Foto: Juicio Final en la Capilla Sixtina
 
 
PREGUNTA:
 
 
 
Cuando leo a Pablo en 1Tesalonicenses 5;2-3, Tengo la sensacion de que algo no encaja Cuando  dice" Cuando los hombre digan Paz y Seguridad destruccion repentina les vendra como los dolores de parto a la que esta en cinta" Que tiene que ver un hipotetico grito de paz y seguridad con el dia del senor? que esta pensando Pablo y que relacion guarda una cosa con la otra?.
 
 
 
RESPUESTA
 
 
Es interesante que se lea el texto completo:
 
 
En lo que se refiere al tiempo y al momento, hermanos, no tenéis necesidad que os escriba. 2 Vosotros mismos sabéis perfectamente que el Día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche. 3 Cuando digan: «Paz y seguridad», entonces mismo, de repente, vendrá sobre ellos la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta; y no escaparán. 4 Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese Día os sorprenda como ladrón, 5 pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. 6 Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. 7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. 8 Nosotros, por el contrario, que somos del día, seamos sobrios;  revistamos la coraza  de la fe y de la caridad,  con el yelmo  de la esperanza  de salvación. 9 Dios no nos ha destinado para la cólera, sino para obtener la salvación por nuestro Señor Jesucristo, 10 que murió por nosotros, para que, velando o durmiendo, vivamos juntos con él.
 
 
 
Lo quiere decir el texto paulino es que el Juicio final puede venir en cualquier momento sobre los pecadores y cuando ninguno de ellos lo espera. Los pecadores dicen “Estamos en gran paz y seguridad”. Entonces es cuando les puede llegará el Juicio Final, que es inminente según Pablo. Vea 1 Tes 4,15-17
 
 
Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.
 
 
Pero tenga en cuenta que los fieles al Mesías no tienen nada que temer, ya que viven una vida sobria y de acuerdo con los mandatos de Dios; no se sabe el momento del Juicio, pero es totalmente seguro que llegará pronto.
 
 
Y le copio el breve comentario que hago en mi obra, Guía para entender a Pablo de Tarso, editorial Trotta, Madrid 2015, 109-110:
 
 
Pablo no ofrece una fecha precisa para este magno acontecimiento, pero la venida de Jesús Mesías es segura y veloz, y se corresponde con la tradición sobre Jesús que en esos momentos se estaba recogiendo: Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa: Mt 24,43. Los no creyentes en Jesús Mesías ignoran estas realidades y viven en el pecado: son hijos de las tinieblas; los creyentes son hijos de la luz y deben comportarse como tales, pues conocen lo que va a pasar. El contraste “hijos de la luz/hijos de las tinieblas” es muy típico de la apocalíptica judía (1 Henoc 108,11; 108,14) y de la teología de los esenios, en concreto de la subsecta de Qumrán. El pasaje típico es 1QS columna III, líneas 13-29:
 
 
Para el sabio, para que instruya y enseñe a todos los hijos de la luz sobre la historia de todos los hijos de hombre, acerca de todas las clases de sus espíritus, según sus signos… Dios creó al hombre para dominar al mundo y puso en él dos espíritus para que marche por ellos hasta el tiempo de su visita: son los espíritus de la verdad y de la falsedad. Del manantial de la luz provienen las generaciones de la verdad, y de la fuente de tinieblas las generaciones de falsedad. En mano del príncipe de las luces está el dominio sobre todos los hijos de la justicia; ellos marchan por caminos de luz. Y en mano del ángel de las tinieblas está todo el dominio sobre los hijos de la falsedad; ellos marchan por caminos de tinieblas. A causa del ángel de las tinieblas se extravían todos los hijos de la justicia… y todos los espíritus de su lote hacen caer a los hijos de la luz. Pero el Dios de Israel y el ángel de su verdad ayudan a todos los hijos de la luz. Él creó los ángeles de la luz y las tinieblas… (García Martínez, 52)
 
 
Algunos comentaristas creen que los 11 primeros vv. del presente pasaje de 1 Tes 5,1-12 forman una glosa, una añadidura posterior de un escriba, al corpus paulino. Sus razones son: al igual que 2 Tesalonicenses, el glosador, una vez que sabía que Pablo había muerto, habría pretendido que “él mismo” corrigiera el error de pensar que estaría aún con vida en la venida del Señor: En lo que se refiere al tiempo y al momento… el día del Señor ha de venir como un ladrón en la noche…, etc. En el trasfondo, se descubriría en este pasaje el talante y los intereses de las comunidades que viven en Cristo en un tiempo ya avanzado: la especulación para explicar el retraso de la parusía, un retraso que otros escritos posteriores tratan también de solucionar como, por ejemplo, 2 Pe 3,5-13 y otros (S. Vidal, 2002, 64):
               
 
8 Pero no olvidéis una cosa, amigos, que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. 9 No re­trasa el Señor lo que prometió, aunque algunos lo estimen retraso; es que tiene paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, quiere que todos tengan tiempo para enmendarse. 10 El día del Señor llegará como un la­drón, y entonces los cielos acabarán con un estampido, los elementos se desintegrarán abrasados y la tierra y lo que se hace en ella desaparecerán (2 Pe 3,8-10).
 
 
La hipótesis de la glosa en 1 Tes es plausible, pero no se puede emitir un veredicto seguro.
 
 
5,1. tiempo y al momento: en Pablo el “tiempo” es físico y el “momento” (griego kairós) es la ocasión propicia.
 
 
6. Así pues, no durmamos… seamos sobrios. Anteriormente, 4,13-18, hemos señalado que Pablo utiliza el vocablo “dormir” (griego koimásthai) para referirse a los que ya han fallecido. Ahora, de un modo muy sutil emplea otro verbo griego para dormir físicamente (no referido a la muerte): katheúdein. Señalan los comentaristas que este verbo va emparejado con “velar” y “ser sobrios”, lo que parece indicar que Pablo con todo propósito sugiere a los seguidores del Mesías que no vivan y duerman en una vida de indolencia. Por ello su sueño definitivo, la muerte, está lleno de esperanza al contrario de los que no tienen esperanza: 4,13.
 
 
8. coraza de la fe… salvación: fe, amor y esperanza son términos característicos del núcleo de la teología de Pablo. Este pasaje recuerda mucho a –y puede tener como trasfondo- las referencias a la guerra entre los “hijos de la luz” y de “las tinieblas” en 1QM 1 (Regla de la Guerra), que comienza así:
 
 
El primer ataque de los hijos de la luz será lanzado contra el lote de los hijos de las tinieblas, contra el ejército de Belial… cuando los hijos de la luz exiliados en el desierto de los pueblos retornen para acampar en el desierto de Jerusalén…Seguirá un tiempo de salvación para el pueblo de Dios y un periodo de dominio para todos los hombres de su lote, y de destrucción eterna para todo el lote de Belial (col. I 1-5; García Martínez, 145).
 
 
Las metáforas militares son del gusto de Pablo (1 Cor 14,8; 2 Cor 2,14; 10,4, etc.), aunque la imagen de la vida como milicia de Cristo es más bien de sus discípulos (véase Ef 6,13-17). Según Is 59,17, Yahvé mismo, cuando lucha para debelar la injusticia se puso la justicia como coraza y el casco de salvación en su cabeza. Las imágenes de las armas y de la luz aparecen de nuevo en Rom 13,12: La noche avanzó. El día se acerca. Despojémonos, pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero

http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
Martes, 15 de Mayo 2018
¿Enseñar historia del cristianismo primitivo por medio de la novela histórica? (1001) (13-05-2018)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 Foto: Biblioteca Municipal de Verín

Su se leen los suplementos literarios, normalmente sabatinos, de los periódicos españoles, se observará que la novela histórica no es considerada “literatura” por los críticos. O bien se piensa que es un género menor, al que no se le da casi especio, o bien sencillamente se la ignora.
 
Sin embargo,  creo que si preguntara a los libreros y si se hiciera encuestas veraces a los lectores, estimo que se sorprenderían los críticos del éxito que tiene esta “subliteratura” (en su opinión). Enorme. Este es el caso de la historia antigua y dentro de ella la historia del cristianismo primitivo. Piénsese solo en el enorme potencia de “Yo Claudio”, de Robert Graves. Una de las cuestiones / temas que ha ocupado, por suerte, del último Premio Planeta, “El fuego invisible” de Javier Sierra ha sido el “mito” (no es mío el vocablo; así lo define la contracubierta) del Santo Grial. Me parece un tema que atrae enormemente a los lectores.
 
Cuando hoy se hablan muchas cosas sobre Jesús o sobre el cristianismo primitivo, y se hacen al respecto afirmaciones rotundas, por ejemplo, que Jesús fue un esenio, o que Jesús y María Magdalena eran un matrimonio con algún hijo, como historiador de las ideas de ese mundo me pregunto si los que las hacen han tenido ocasión, ganas y tiempo para contrastarlas con su base histórica en los primeros siglos. Pienso que una de las indagaciones interesantes puede ser qué base tiene en el cristianismo, y en su expresión más antigua, el Nuevo Testamento, la creencia en el Santo Grial y el valor que se le atribuye.
 
La creencia en este santo cáliz tiene dos facetas: haber sido el receptáculo del vino en el que Jesús bebió en la Última Cena y que de algún modo representaba su sangre; y segunda, haber sido el receptáculo en el que fue recogida la sangre de un Jesús agonizante en la cruz. Estas dos facetas están íntimamente relacionadas con tres temas importantes de la vida de Jesús de Nazaret en sus últimos días de vida. Primero la institución de la Eucaristía en la Última Cena; el segundo, la lanzada en el costado de Jesús según el Cuarto Evangelio; y el tercero la concepción de Jesús sobre el fin del mundo, aparentemente inconexo con esto dos primeros.
 
Todo esto viene a cuento porque una Biblioteca Municipal de la villa de Verín (Orense), de no más de 15.000 habitantes, con poco presupuesto pero con muchísimos ánimos, con muchas ganas de atraer a los lectores no solo con libros sino también con actividades alrededor de ellos, ganadora del Premio Nacional 2018 a la mejor Biblioteca de ámbito estatal (según una división en tres secciones, según el número de habitantes), ha organizado un evento en el que se tratará este tema que tanto afecta a la historia antigua del cristianismo primitivo y en el que yo intervengo junto con otros estupendos colegas, que se han ocupado más intensamente que yo en este ámbito.  Creo que les interesará que los transcriba un resumen del programa:
 
PRIMER ENCUENTRO ENTRE HISTORIADORES Y NOVELISTAS
 
 
Lugar: Biblioteca Municipal de Verín
 
 
Fecha: viernes y sábado 25 y 26 de mayo 2018
 
 
Programa del Ciclo de Conferencias:
 
 
VIERNES 25 DE MAYO:
 
 
11-13 h.: Taller intensivo de escritura creativa,
 
 
“Cómo escribir una primera novela y publicarla”, con Alejandro Corral.  Modera y coordina Noa González Sousa.
Inscripción obligatoria en la Biblioteca del Concello de Verín. Tendrán prioridad las y los socios de esta entidad.
Se pretende, con este taller de escritura, el desarrollo de la capacidad creativa y de las habilidades de escritura en los y las más jóvenes promesas, aunque está abierto a todo el público en general. El resultado a su finalización será el de la potenciación del pensamiento divergente como herramienta creativa. Se tratará también sobre el proceso de edición de un libro hasta llegar a su publicación.
 
18,30 h. Inauguración de las Jornadas.
 
19,00 h.: José Calvo Poyato: “La novela histórica en España a comienzos del s. XX”.
 
José Calvo Poyato, autor de novelas como “Sangre en la calle del Turco” o “El espía del rey”, dará la conferencia inaugural sobre “La novela histórica en España a comienzos del s. XX”. Calvo Poyato hablará acerca de la importancia de este género en el panorama literario español actual así como del global fenómeno de ventas asociado y de los autores que colocaron a la novela histórica como el tema literario más demandado y vendido en España en los últimos veinte años.
 
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo
 
 
 
19,45 h.: José Luis Corral: “Los Austrias”, de la historia a la novela.
 
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo
 
 
 
José Luis Corral, autor de “El Cid” o “La prisionera de Roma”, presentará  su serie sobre los Austrias, y repasará la importancia de esta dinastía en el contexto del giro transcendental acaecido en la historia de España en los primeros decenios del siglo XVI.
 
 
20,30 h: Mesa redonda: “¿Se puede  aprender historia con la novela histórica?”, con José Calvo Poyato y José Luis Corral; Modera Miguel Losada.
 
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo.
 
 
SÁBADO 26 DE MAYO:
 
 
 
 
12 h.: Toti Martínez de Lezea: “Las minorías y los marginados en la novela histórica”.
Lugar: Salón de actos.
Entrada libre hasta completar aforo
Toti Martínez de Lezea, con obras publicadas coma “La abadesa” o “La universal”, es una de las autoras de referencia de la novela histórica. Sus libros normalmente están protagonizados por personajes anónimos y olvidados; Hablará de ellos en una charla en la que repasará cómo los retrata en sus siempre exitosas novelas.
 
 
13 h.: Presentación “Batallador”, de José Luis Corral y Alejandro Corral: Alfonso I de Aragón y de Castilla y a su presencia en Galicia.
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar  aforo
 
 
José Luis y Alejandro Corral, (joven autor de “El cielo de Nueva York”), presentarán su novela Batallador, escrita a cuatro manos entre padre e hijo. La obra tiene como protagonista a Alfonso I de Aragón, Pamplona e Castilla, un monarca muy controvertido y de convulsa vida, que casó con Urraca de León protagonizando buena parte de la historia de Galicia durante la segunda década del siglo XII.
 
 
 
 
18,30 h.: Antonio Piñero: “Los Evangelios y el Santo Grial”.
 
 
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo
 
 
Antonio Piñero, autor de “Herodes el Grande” y “El trono maldito”, es uno de los mayores especialistas mundiales sobre Jesucristo, los primeros años del cristianismo y sobre el Nuevo Testamento. Piñero hará una introducción al tema del Santo Grial y al papel que esta reliquia, la más sagrada de la cristiandad, cumple en los Evangelios.
 
 
 
 
19,15 h.: Presentación “El fuego invisible”, de Javier Sierra, premio Planeta 2017.
Lugar: Salón de actos. Entrada libre hasta completar aforo
 
 
Javier Sierra, autor de obras tan conocidas como “La cena secreta” o “El maestro del Prado”, presentará en Verín su novela “El fuego invisible”, un fascinante viaje en torno al misterio del Santo Grial. Javier Sierra ganó en 2017 y con esta novela, el premio Planeta. En su relato transitará por los grandes misterios que rodean la búsqueda que lo condujo a escribir esta obra.
 
 
 
20 h.: Mesa redonda: “El Santo Grial en la novela histórica”, con José Calvo Poyato, José Luis Corral, Antonio Piñero y Javier Sierra; modera Miguel Losada.
 
 
21,15 h.: Clausura de las Jornadashttps://ssl.gstatic.com/ui/v1/icons/mail/images/cleardot.gif
 
 
Creo que puede interesar a muchos amigos de la historia.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
Domingo, 13 de Mayo 2018
¿Es Dios quien endurece los corazones según la Biblia? “Compartir” (249) de  8 de mayo de 2018. Preguntas y respuestas.
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
Pregunta:
 
 
Quería consultarle algo que me causa gran inquietud. El pasaje de Pablo en Romanos 11,7 cuando hablando de Israel algunos traducen:  FUERON ENDURECIDOS, como si Dios los hubiera endurecido. Pero otros traducen : SE ENDURECIERON (por decisión propia). Querido amigo, cual cree que es la traducción más correcta del griego, o en su caso el sentido más correcto.
 
 
Respuesta:
 
 
El texto de Romanos 11,7-12 es el siguiente:

Entonces, ¿qué? Que Israel no consiguió lo que buscaba; mientras lo consiguieron los elegidos. Los demás se endurecieron, 8 como dice la Escritura:  Dióles Dios un espíritu de embotamiento: ojos para no ver y oídos para no oír, hasta el día de hoy. 9 David también dice: Conviértase su mesa en trampa  y lazo,  en piedra de tropiezo y justo pago,  10  oscurézcanse sus ojos para no ver; agobia sus espaldas sin cesar.  11 Y pregunto yo: ¿Es que han tropezado para quedar caídos? ¡De ningún modo! Sino que su caída ha traído la salvación a los gentiles, para llenarlos de celos. 12 Y, si su caída ha sido una riqueza para el mundo, y su mengua, riqueza para los gentiles ¡qué no será su plenitud! 
 
 
En Rom 11,7 el sentido de eporóthesan es ambiguo. Es ciertamente voz pasiva («fueron endurecidos [por Dios]»), pero hay algunos estudiosos que a veces esta pasiva puede tener sentido intransitivo, parecido al de la voz media de participación activa en la acción. Este problema es, por lo visto solo para nuestra mentalidad, pero no para la de los antiguos, que no veían inconveniente alguno en que Dios endureciera (pero sin que se pierda la libertad humana) los corazones de la gente, a las que luego condena, como se ve desde el éxodo: Dios endurece el corazón del faraón (“Pero Yahveh endureció el corazón de Faraón, que nos les escuchó, según Yahveh había dicho a Moisés”). Del mismo modo en Isaías es Dios quien endurece los ojos y los oídos del pueblo para que no se salven (Dt 29,3; Is 29,10; 6,9-10; Sal 68,23LXX; Sal 35,8); véase Mc 4,12 que cita Is 6,9-10).
 
 
En mi libro de Pablo (“Guía para entender a Pablo de Tarso”, Trotta, Madrid 2015 trato este tema en la Aclaración III:  Elección, llamada, predeterminación pp. 111-118, que ruego consulte, si es posible.
 
 
Cito unos párrafos:
 
 
El sentido de la elección de Dios es misterioso; nadie puede discutirlo, pero parece ser arbitrario, pues no depende de acción alguna humana previa. El ejemplo de Esaú es claro: concebidos de la misma unión de Rebeca con un solo hombre, Isaac, Jacob es elegido y Esaú rechazado. Por tanto, nadie se extrañe de que este proceso continúe: no todos los que se dicen israelitas actuales son israelitas de verdad, sino los elegidos. Igualmente con los gentiles. Y la continuación del texto que acabamos de transcribir proclama: no hay injusticia en Dios, pues su libertad es omnímoda; la predestinación divina es una realidad y el ser humano no puede criticarla; Dios endurece, es decir, destina a la condenación a quien quiere; por ejemplo al Faraón; pero nosotros, a los que llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles –escribe Pablo-- hemos sido predestinados para la salvación:
 
 
¿Qué diremos, pues? ¿Hay acaso injusticia en Dios? ¡De ningún modo! 15 Pues dice a Moisés: “Seré misericordioso con quien lo sea: me apiadaré de quien me apiade” (Ex 33,19). 16 Ciertamente pues, no se trata de querer o de correr, sino de Dios que tiene misericordia […] 18 Así pues, ciertamente, tiene misericordia con quien quiere, y endurece a quien quiere. 19 Pero me dirás: Entonces ¿por qué, pues, recrimina (Dios)? Pues ¿quién puede resistir a su voluntad? 20 ¡Oh hombre! ¿Quién eres en verdad tú para replicar a Dios? ¿Acaso la pieza de barro dirá a quien la modeló: “Por qué me hiciste así”? (Is 29,26 LXX) […] 22 Pues bien, ¿Y qué si Dios, queriendo manifestar su ira y dar a conocer su poder, soportó con gran paciencia objetos de ira dispuestos para la perdición, 23 a fin de mostrar la riqueza de su gloria con los objetos de misericordia que de antemano había preparado para gloria… 24 con nosotros, a los que llamó no sólo de entre los judíos sino también de entre los gentiles? 25 Como dice también en Oseas: “Llamaré pueblo mío al que no es mi pueblo: y amada mía a la que no es mi amada […] 27 Isaías clama también en favor de Israel: “Aunque los hijos de Israel fueran numerosos como las arenas del mar, sólo el resto será salvo. 28 El Señor abreviará y consumará su palabra sobre la tierra” (Is 10,22) (Rom 9,14-28).
 
 
Igualmente en Rom 11,1-6: los israelitas y paganos que se van a salvar son solo los elegidos:
 
 
Digo, pues: ¿acaso ha rechazado Dios a su pueblo? ¡De ningún modo! [...] 4 Y ¿qué le responde el oráculo divino? “Me he reservado siete mil varones que no doblaron la rodilla ante Baal” (1 Re 19,10.14). 5 Pues bien, del mismo modo, también en el momento presente ha quedado un resto elegido por gracia. 6 Y, si es por gracia, no es por las obras; puesto que la gracia no es ya gracia.
 
 
2 Cor 2,14-16 apunta a una cierta predestinación de los que se salvan y de los que se pierden:
             
 
Gracias a Dios que por todas partes nos asocia en su triunfo en Cristo, y hace perceptible por nosotros el olor de su conocimiento. 15 Porque somos para Dios el buen olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. 16 Para unos, olor de muerte hacia la muerte; para otros, olor de vida para la vida.
 
 
El olor de muerte hacia la muerte; para otros, olor de vida para la vida son frases que pueden entenderse bien como referidas a la libertad humana ante la proclamación del evangelio, o bien, para otros comentaristas, como un apunte de la teología paulina de la predestinación. En las famosas sentencias de Pablo acerca de la salvación final de Israel está también presente un cierto sentido de predestinación, Rom 11,25-35:
 
 
Pues no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, no sea que os creáis sabios vosotros mismos: el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la plenitud de los gentiles […] 33 ¡Oh abismo de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! 34 Pues, ¿quién conoció la mente del Señor? O ¿quién fue su consejero? O ¿quién le dio primero para que tenga derecho a recompensa? 35 Porque de él, por él y para él son todas las cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén.
 
 
El sentido de llamada y elección predestinacionista sigue en pie. En 1 Cor 1,18-25 el evangelio de la cruz
 
 
18 Es necedad para los que han de perecer; mas para los que han de salvarse, para nosotros, es fuerza de Dios […] 23 nosotros por el contrario predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos y necedad para los gentiles; 24 mas para los llamados, tanto judíos como griegos, proclamamos a Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. 25 Porque la necedad de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad de Dios, más fuerte que los seres humanos.
 
 
En el v. 18 las frases los que han de perecer; mas para los que han de salvarse son la traducción de un participio pasivo cuyo sujeto agente es Dios. Por tanto, Pablo cree firmemente que desde toda la eternidad Dios ha elegido a aquellos que han de salvarse, por su gracia y elección, y sabe perfectamente quienes se condenarán al no recibir, o al no aceptar, la llamada del evangelio. De nuevo: solo los llamados se salvarán (v. 24). Confirmamos, pues, que hay en el pensamiento de Pablo una suerte de predestinación divina, insondable en sus designios, injusta a ojos humanos.
 
 
Así que, en síntesis, se puede pensar lo que quiera a tenor de los textos. Pero creo que es más bien una manera torpe –para nosotros– de decir que Dios prevé y respeta la libertad humana.
 
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
 
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html 
Martes, 8 de Mayo 2018
Los inicios de la teología cristiana explicados por Lucas, el evangelista (6-05-2018) (1000)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
Foto: cuadro de John Linnell, hacia 1850, que representa Jesús con sus dos discípulos camino de Emaús.
 
Presento primero el texto de Lucas 24,13-35, en traducción de  Gonzalo del Cerro, con leves cambios por mi parte:
 
Aparición a dos discípulos en el camino hacia Emaús (Mc 16,12-13)
 
            13 Resulta que en el mismo día iban dos de ellos de camino a una aldea llamada Emaús, distante sesenta estadios de Jerusalén, 14 y conversaban entre sí sobre todo lo sucedido. 15 Y ocurrió que, mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se les aproximó y caminaba con ellos, 16 pero sus ojos estaban retenidos para que no pudieran reconocerlo. 17 Y les dijo:
            –¿De qué vais hablando por el camino?
            Entristecidos, se detuvieron. 18 Y le respondió uno, llamado Cleofás, y le dijo:
            –¿Eres el único de paso en Jerusalén que no sabe lo ocurrido allí estos días?
            19 Y les dijo:
            –¿Qué cosas?
            Ellos le dijeron:
            –Lo relativo a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo, 20 y cómo los jefes de los sacerdotes y nuestros dirigentes lo entregaron para que fuese condenado a muerte, y lo crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que él fuera el que iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, este es ya el tercer día desde que estas cosas ocurrieron. 22 Ciertamente, algunas mujeres de las nuestras nos sobresaltaron; tras haber ido de madrugada al sepulcro 23 y no haber encontrado su cuerpo, vinieron diciendo incluso que habían visto una aparición de ángeles que decían que estaba vivo. 24 Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro, y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no lo vieron.
            25 Y él les dijo:
            –¡Oh, insensatos y lentos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! 26 ¿Acaso no era necesario que el mesías padeciera estas cosas y entrase en su gloria?
            27 Y empezando por Moisés y por todos los profetas, les fue interpretando lo que había sobre él en todas las Escrituras.
            28 Y se acercaron a la aldea a la que se dirigían, y entonces hizo él ademán de proseguir camino. 29 Mas ellos le apremiaron, diciendo:
            –Quédate con nosotros, pues atardece y el día ya está declinando.
            Y entró para quedarse con ellos. 30 Y sucedió que, al recostarse con ellos y tomando el pan, dijo la bendición y, tras partirlo, se lo dio. 31 Y se les abrieron los ojos y lo reconocieron, mas él desapareció de entre ellos. 32 Y se dijeron uno a otro:
            –¿Acaso no ardía nuestro corazón en nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría el sentido de las Escrituras?
            33 Y levantándose enseguida, volvieron a Jerusalén y hallaron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, 34 que decían:
            –En verdad el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.
            35 Y ellos contaron lo sucedido en el camino y cómo le reconocieron en la fracción del pan.
 
La idea general del texto, en mi opinión, es la siguiente: Lucas construye en este capítulo una bella historia, ideal, basándose en leyendas de apariciones del Maestro que circulaban en su entorno, o quizás apoyándose en su material propio. Su interés es triple. Primero, ofrecer una aclaración de cómo hay que entender la figura y misión de Jesús, después de su muerte y resurrección, como mesías sufriente, concepto novedoso en el judaísmo. Esta interpretación se basa en una nueva lectura de las Escrituras, avalada por el espíritu de Jesús; este muestra el camino, explicando él mismo el novísimo modo de entenderlas en todos los pasajes que se refieren al mesías.
 
Segundo: ante las dudas que habían surgido sobre la resurrección de Jesús, tanto entre los propios como sobre todo entre los paganos del entorno, el evangelista afirma su veracidad histórica por medio de dos relatos de aparición. El segundo, en Jerusalén, insiste sobre todo en la resurrección del cuerpo de Jesús y en la diferencia entre este y los espíritus incorpóreos. Queda así vindicada la verdad de su resurrección y exaltación al cielo.
 
Tercero: poner de relieve el encargo final de Jesús de la misión cristiana a todas las gentes, iniciada por la tarea de los apóstoles. Se inaugura así el tiempo de la Iglesia, indeterminado en su duración, hasta la parusía. El relato es, pues, teológico, y no tiene viso alguno de historicidad estricta.
 
Respecto a este pasaje concreto: los estudiosos están divididos sobre el origen de esta posible leyenda. Unos sostienen que proceden del autor del material propio de Lucas, algunas de cuyas expresiones son reconocibles, y que contiene un borroso trasfondo histórico. Pertenecería a relatos como el del buen samaritano (10,30-36) o el hijo pródigo (15,4-32). Otros defienden que ha sido compuesta por Lucas, cuyo vocabulario y estilo es palpable, como relato ideal para ejemplificar la necesidad de volverse a las Escrituras para entender la profundidad de la figura y misión de Jesús. Aducen también que la estructura quiástica del relato, artificial –en la que la introducción corresponde a la conclusión; en la que hay dos cuadros para enmarcar el diálogo de los discípulos con Jesús, indica que es una construcción literaria.
 
Obsérvense algunas frases que me parecen importantes:
 
· Jesús fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo: es una buena definición de la autoconsciencia de Jesús (Mc 6,4) figura, tal como lo veían muchos de entre el pueblo: 9,19.
 
· Los jefes de los sacerdotes y nuestros dirigentes lo entregaron: Lucas procura implicar ante todo a los judíos en la condena a Jesús y escamotea que el peso del proceso y la pena capital impuesta a Jesús fue obra de los romanos. Excluye cualquier alusión a la conducta sediciosa de Jesús respecto al Imperio. Pilato obraba conforme al ordenamiento del Imperio.
 
· Nosotros esperábamos que él fuera el que iba a liberar a Israel: es muy claro que tras muchos meses de estancia coco con codo con el Maestro, la idea obtenida por los discípulos era que Jesús como mesías liberaría a Israel de todos sus enemigos los romanos. Y si esta exégesis parece exagerada, léase el mismo Evangelio de Lucas el cántico de María (Magnificat) 1,50-58 y el de Zacarías (1,68-75). Si Lucas no escribió esos himnos, y su origen está en una mano desconocida que los agregó después, quizás en la revisión general de los evangelios en el siglo II, lo cierto es que la tradición cristiana los considera obra del evangelista, y parte del mensaje evangélico.
 
· Para creer todo lo que dijeron los profetas: Lucas  emplea el esquema “promesa-cumplimiento”. Todo lo de Jesús está en las Escrituras, si se leen bien.
 
· ¿Acaso no era necesario que el mesías padeciera estas cosas y entrase en su gloria?: teología cristiana que justifica, después que todo ha pasado, la muerte de Jesús.· Y empezando por Moisés y por todos los profetas, les fue interpretando lo que había sobre él en todas las Escrituras: aquí está de nuevo explicado el inicio de la cristología y luego de la teología cristiana: un repensar a Jesús conforma a una nueva lectura de los pasajes escriturarios que ya los rabinos indicaban como mesiánicos, y la incorporación de otros nuevos, como los del siervo sufriente de Isaías 42-53, que los rabinos aplicaban a un rey de Israel o bien al pueblo en su conjunto y que los cristianos leyeron como una profecía de los sufrimientos de Jesús.

 
Es difícil encontrar otro texto (salvo los discursos de Pedro en Hechos 2 y 3, que explique mejor los inicios de la teología cristiana.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
Domingo, 6 de Mayo 2018
Una ética secular, válida para todas las religiones. Las famosas “Sentencias de Focílides”. Una reunión de máximas más que interesante (y III). (3-05-2018) (999)
Hoy escribe Antonio Piñero
 
 
Termino hoy mi noticia, más que reseña, sobre las Sentencias del Pseudo Focílides, una obra que representa un intento casi inédito en el judaísmo antiguo. He tomado estas notas de la estupenda “Introducción” de Miguel Herrero de Jáuregui al poema.
 
La voluntad de construir una ética secular se plasma perfectamente en la terminología que el poema emplea para describir la transgresión, buscando la neutralidad y evitando connotaciones religiosas. El énfasis está en el nivel horizontal de la justicia moral entre seres humanos, no en la relación vertical con lo divino. Así el que viola los preceptos del poema es malvado, (griego kakos: 11, 44, 51, 55, 66, 118, 120, 134, 143, 146, 152, 199, 204); injusto (adikos: 5, 10, 21, 37, 51, 135; athesmos: 190; athemistos: 146); y vil (aiskhos: 67; aiskhros: 76: aiskyntos: 189). Es particularmente interesante el caso de hosios, “santo”, toda vez que un reciente estudio de Saskia Peels (2015) ha dejado claro el tan debatido sentido del término: “hosios es lo que los hombres hacen para complacer a los dioses y darles la timé (el honor /honra) que merecen, y cualquier acción o actitud que el hablante pueda presentar convincentemente a los demás como perteneciente a esta categoría” (pp. 255-6)”.  Los casos de hosios, santo, en este poema (1, 5, 37, 132, 219) muestran que es claramente sinónimo de dikaios (“justo” y antónimo de adikos, “injusto”), lo que supone que, una vez más, la dimensión horizontal se prioriza sobre la vertical: la relación con los hombres es la base de una ‘piedad’ en la que lo divino queda relegado al trasfondo.
 
La prueba más clara de este redimensionamiento de la transgresión está en que no hay un solo caso de hamartema o hamartía, que  en griego clásico significa simplemente “error”), ausencia notable teniendo en cuenta que es el término empleado regularmente en la Biblia griega para “pecado”: en el libro de la Sabiduría de Salomón, solo un poco anterior al poema pseudofocilideo y de temática similar, hay hasta 17 casos de presencia de la raíz de hamartema. Esta diferencia no puede ser casual. En el poema aparece precisamente en un contexto en que se seculariza el término: si un hijo “peca” contra el padre, éste debe evitar la ira vengativa dejando el castigo a la madre u otros allegados.
 
En cuanto a la imaginería de la transgresión en el poema, cabe señalar que la ‘metáfora conceptual’ básica, por usar la popular terminología cognitiva de Lakoff y Johnson, muestra la concepción pseudofocilídea de un ‘pecado secular’, si se admite la paradoja: la imagen fundamental de la transgresión es la violación del límite, sea física (verso 35, respetar el campo del vecino, con una ampliación abstracta en el siguiente verso interpolado) o metafórica en verbos que muestran la idea física de tras-pasar: parabainein (190), hyperbainein (35-36, 63-64). El verbo “apartarse” (apechesthai: 6, 31, 35, 76, 145, 149) tiene la misma connotación espacial, igual que “huir de” (pheugein: 12, 146, 151) Un consejo muy frecuente es la moderación y ausencia de exceso: 59, 60, 64, 69b. Todo ello redunda de nuevo en un enorme predominio de la horizontalidad de la moral que se remite sobre todo al ámbito humano.
 
Ahora bien, una vez establecido que estos preceptos no se fundamentan primariamente en ser la voluntad divina, cabe preguntarse cuál es el fundamento humano de la ética del pseudo-Focílides. ¿Por qué no debe uno transgredir? A esta cuestión la lectura del poema arroja tres tipos de razones por las que insta a obedecer sus preceptos: la naturaleza, la utilidad, y la reciprocidad.
 
Por un lado, la naturaleza, que hace del hombre un ser social e intermedio entre lo divino y lo animal, con una serie de facultades y deberes que le pertenecen como especie. Así por ejemplo la obligación de utilizar bien la palabra que es su arma natural (125) y la de trabajar, al igual que lo hacen los dioses o las propias hormigas (162-174). Los preceptos que tienen que ver con la vida sexual (175-195) se justifican especialmente en la naturaleza (physis), mencionada varias veces (176, 187, 190) como norma que divide el sexo lícito del ilícito: la condena de la homosexualidad se razona en que incluso los animales salvajes la ignoran (191). A su vez los varones se distinguen de las mujeres en la conducta sexual y en el cabello corto (210), igual que los hombres se distinguen de las fieras en no compartir alimento con ellas (147). La condena de las prácticas mágicas o de la violencia contra los niños (149-150) se basa en la misma idea de guardar las distinciones de la naturaleza. Un concepto este ampliamente desarrollado en el judaísmo helenístico y que tendrá enorme influencia en la ética cristiana. La diferencia es que en el poema esta justificación natural no se vincula necesariamente a la creación divina—aunque esta vinculación tampoco se niega.
 
La consecuencia de violar esta norma de la naturaleza es la impureza y la contaminación moral. El poema concluye resumiendo: “la pureza son purificaciones del alma y no del cuerpo”; una sentencia que tiene célebres paralelos en ámbitos griego, judío y cristiano. En esta posición de cierre podría considerarse un mero marcador genérico del estilo revelatorio propio de los poemas iniciáticos, si no fuera porque en los versos 4, 34 y 177 el verbo miainein, “manchar”, muestra que delitos como el homicidio y el adulterio contaminan moralmente el alma del transgresor y su familia. De nuevo es una noción habitualmente vinculada al ámbito religioso que aquí, sin embargo, aparece “secularizada” como una consecuencia de la violación de la naturaleza.
 
La segunda justificación de la admonición ética es la utilidad que se deriva del buen obrar, no sólo para el directamente afectado por la buena acción y su fautor, sino para la sociedad entera. Por ejemplo, el matrimonio se aconseja por el propio interés del casado (175), o el buen trato al esclavo por el propio interés del amo (224). El trato magnánimo al enemigo se aconseja en tanto que mejor convertirle en amigo (142), mientras que tratar bien al malo se descarta como trabajo inútil (152). Pero más en general, el provecho (oneiar) que producen las buenas obras es general para todos los hombres: la medida (60), la concordia (78), el buen uso de la palabra (123). Este es un razonamiento utilitario no es fruto específico de una ética hedonista ni epicúrea, sino más bien típico de la moral gnómica, y muy común tanto en la tradición bíblica como en la griega.
 
Y finalmente, una tercera razón para actuar de un modo determinado es una suerte de reciprocidad cósmica por la que toda acción genera consecuencias directas sobre quien la ejerce. Ciertamente hay una reciprocidad vertical que muestra la responsabilidad ante un Dios que juzga (11) y odia al perjuro (17), una noción tradicional bíblica y griega. También se llama al ladrón de grano “maldito” (18: véase nota al verso), y la profanación de cadáveres despierta la “ira divina” (101). Sin embargo, esta vigilancia divina es una justificación relativamente marginal que se inserta en el plano superior de la reciprocidad general: dar al pobre es obligado porque uno lo ha recibido de Dios (29); engendrar hijos se justifica en la necesidad de corresponder a la naturaleza que nos ha engendrado (176).  En muchos otros casos la reciprocidad es puramente horizontal, es decir, referida al ámbito humano: el técnico produce soluciones técnicas, el sabio sabias (88). Esta reciprocidad supone una igualdad de fondo entre todos los hombres: los versos 25-27 y 40-41 incitan a pensar que uno podría estar del lado débil, el náufrago y el vagabundo. Por ello la distribución equitativa es lo más justo y conveniente (137).
 
Estas tres razones no son incompatibles entre sí, sino al contrario, se combinan perfectamente: la naturaleza de las cosas fomenta la reciprocidad de las acciones, y reconocerla es provechosa para todos. Las tres se combinan tanto para sustentar los principios generales de la primera parte como las reglas más específicas de la segunda. El último verso lo resume: siguiendo estos consejos se logra “la buena vida” (zoen agathen). Ese “buena” reúne todos los ecos de la filosofía helenística, e implica por igual una vida justa, provechosa, y concorde a la naturaleza.
 
 
Por ello, junto a la justicia que como virtud suprema impregna todos los mandatos del poema, los comentaristas han reseñado justamente la humanidad (philanthropia) como la idea más poderosa y original del poema. Una comunidad de todos los hombres que, sin suponer idealización alguna (e. g. versos 91-96 contra los parásitos y las turbas), se sitúa como faro hacia el que orientar el rumbo de la propia vida. La sección sobre la humanidad (22-42) no sólo refleja en hexámetros las obligaciones de limosna y consideración hacia los pobres que ciertamente son más prominentes en la tradición judía que en la griega; además, estos mandatos bíblicos se combinan con pensamientos sobre la mutabilidad de la fortuna y la ayuda a náufragos y viajeros propios de la poesía griega arcaica para forjar esta nueva comunidad ética formada por todos los hombres, incluidos extranjeros y esclavos. Una idea de claro influjo estoico que, como ha destacado Katell Berthelot, sitúa al pseudo-Focílides a la vanguardia del pensamiento ético antiguo.
 
Así pues, el poeta propone una ética secular que no se apoya tanto en una ley religiosa sino en la necesidad, utilidad y moralidad natural que remiten al ámbito humano. Esta secularización moral es tanto más original cuanto que lo sustancial de muchos preceptos coincide con su presencia en la Biblia como mandato divino. Pero precisamente por ello es notable el esfuerzo por darles una nueva fundamentación ética.
 
Ahora bien, esta concepción secular de la moral humana no supone en absoluto una negación del trasfondo divino que subyace a la propia existencia y naturaleza del hombre como parte de un cosmos creado por Dios, un Dios que además desciende a ejercer de garante de la justicia de los asuntos humanos (11, 17, 52). Un Dios que, tal como hacen desde abajo los animales, ejerce desde su superioridad natural de contrapunto al hombre para que éste entienda mejor su propia naturaleza. Así en los versos 53-54 el poeta aconseja:
 
no te enorgullezcas por sabiduría, fuerza, ni situación de riqueza
hay un Dios sabio, poderoso y a la vez rico en bendiciones.
 
El hombre conoce sus límites en comparación con la absoluta superioridad divina, aclamada en un verso nada inocente, que empieza con una exclamación, heis theos, “solo hay un dios” que es propia de los himnos helenísticos en los que se aclama a un dios cuya grandeza es tal que oscurece todo lo demás. El poeta lo usa aquí como una formulación que combina el monoteísmo judío con un más flexible henoteísmo pagano compatible con la presencia del plural theoi, “diosoes”, en otros versos. Pero a la vez, y más prominentemente, como el único referente absoluto con el que el hombre debe medirse a sí mismo.
 
También es Dios el factor con que medir la supervivencia del hombre tras la muerte (106-116). Dios “reina sobre los muertos” (111), heredando un título habitual de Hades y su esposa Perséfone, que revela su dominio simultáneo sobre vivos y muertos. Pero es que su realeza sobre este mundo y el otro contrasta con la inutilidad de los títulos humanos ante la muerte, pues los reyes son equiparados a los parias (113), un tópico común en la tradición griega, judía y después cristiana. Y a su vez, el alma del hombre adquiere una cierta divinidad tras la muerte una vez liberada del cuerpo, no sólo porque resurge como theos (104) sino porque toma los atributos de athanatos kai ageraos, “inmortal y sin edad” (115), la fórmula homérica para los dioses inmortales y siempre jóvenes, definidos por oposición a la mortalidad y vejez humanas, y vive eternamente dia pantos. También esta parte divina del hombre está subordinada a la jerarquía de Dios (111).
 
Esta función de sostén cosmológico, fiel de la balanza moral, juez de última instancia y contrapunto del hombre, es la que encontramos en numerosos textos de la filosofía helenística (por ejemplo, el De mundo pseudoaristotélico) y en poemas teológicos de fabricación judeohelenística como el Testamento de Orfeo. Nada hay de específicamente bíblico en esta imagen de Dios, pero tampoco nada que contradiga llenar este nombre impersonal con un culto específico, bíblico o no. Como hemos visto, no son cuestiones teológicas, como la de lo uno y lo múltiple, lo que interesa al poeta, que más bien pasa de largo por problemas que no sólo son ajenos, sino que pondrían en peligro su proyecto de fundamentación ética de la comunidad humana.
 
Sin embargo, la clave de lectura religiosa del poema no puede ignorarse. Los versos de apertura y cierre presentan el poema entero como una revelación a los iniciados: son los “designios de Dios” que constituyen, mediante la “revelación” del poema, los “misterios de la justicia”. Estas expresiones que remiten al ámbito de las iniciaciones mistéricas implican una enorme carga religiosa; los poemas revelatorios se abrían y concluían a menudo con expresiones formulares que realzaban su naturaleza esencial de palabra divina que debía recibirse con humilde aquiescencia. Pero suponer que el carácter formular de una expresión implica vaciedad semántica o inautenticidad es un prejuicio moderno que distorsiona gravemente la comprensión de la poesía antigua, y estos versos no pueden despacharse como un mero artificio literario para dar colorido al poema. A la luz de la clausura y cierre, las Sentencias pasan de ser una recopilación de sabiduría gnómica tradicional a ser palabra revelada, de nuevo al modo de la literatura parenética pagana como los Versos Áureos, o cristiana como las epístolas paulinas. Los iniciados que las escuchen como “felices dones” estarán puros de alma y alcanzarán una vida feliz.
 
 
Esta revelación que desvela una fundamentación divina de la ética del poema entero hace, pues, de Focílides un nuevo caso de ‘profeta griego’, al modo de Orfeo o la Sibila—aunque sin hacerle, a diferencia de estos dos últimos, un converso explícito al Dios bíblico. El Dios del poema es un Dios cuya intervención en el ámbito histórico se limita a revelar estas verdades a los hombres todos, por boca del sabio milesio, como despliegue de su función de garante de justicia cósmica y humana.
 
Saludos cordiales de Antonio Piñero y de Miguel Herrero
 
http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html  
Jueves, 3 de Mayo 2018
1 2


Editado por
Antonio Piñero
Antonio Piñero
Licenciado en Filosofía Pura, Filología Clásica y Filología Bíblica Trilingüe, Doctor en Filología Clásica, Catedrático de Filología Griega, especialidad Lengua y Literatura del cristianismo primitivo, Antonio Piñero es asimismo autor de unos veinticinco libros y ensayos, entre ellos: “Orígenes del cristianismo”, “El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos”, “Biblia y Helenismos”, “Guía para entender el Nuevo Testamento”, “Cristianismos derrotados”, “Jesús y las mujeres”. Es también editor de textos antiguos: Apócrifos del Antiguo Testamento, Biblioteca copto gnóstica de Nag Hammadi y Apócrifos del Nuevo Testamento.







RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile