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GOL DE ORO. Carlos Gómez Abajo.



Blog de Tendencias21 sobre la ciencia, la economía y la cultura del deporte


Un tercio de los grandes jugadores de béisbol son zurdos. En la esgrima, el boxeo y el tenis de mesa también son bastantes más del 10%, que es la media de la población en general; en cambio, en otros como el golf son muy escasos. Un estudio sostiene que se debe a que determinados deportes se basan en el choque directo, mientras que otros potencian la colaboración. Una sociedad donde predomina la cooperación tiende a que todos sus individuos se parezcan, en este caso en ser diestros, pero la competitividad favorece a la minoría zurda.


Nadal en Doha, este año. Autor: Doha Stadium Plus Qatar.
Nadal en Doha, este año. Autor: Doha Stadium Plus Qatar.

Grandes boxeadores como Cassius Clay, futbolistas como Maradona, Pelé y Messi, y tenistas como McEnroe y Navratilova son zurdos. Y no son pura anécdota: en el deporte abundan los “siniestros” más que en otros ambientes. Un estudio de la Northwestern University, de Chicago, ha analizado  el tema y ha sacado conclusiones muy interesantes.

Los zurdos siempre han sido un poco un rompecabezas, recuerda la nota de prensa. Representando sólo el 10% de la población humana en general, los zurdos han sido vistos con sospecha y perseguidos a través de la historia.

Dos investigadores de la Northwestern University han descubierto que es el alto grado de cooperación de la especie humana, y no algo extraño o siniestro, lo más influye en la escasez de zurdos. Han desarrollado un modelo matemático que muestra que el bajo porcentaje de zurdos es el resultado del equilibrio entre cooperación y competencia en la evolución del hombre.

El profesor Daniel M. Abrams y su estudiante de postgrado Mark J. Panaggio -ambos diestros- han usado datos del mundo real (de los deportes de competición) para probar y confirmar la hipótesis de que el comportamiento social está relacionado con el mundo de las manos.


"Cuanto más social es el animal -y por tanto más valora la cooperación- más tenderá la población en general hacia un lado", explica Abrams, profesor asistente de ingeniería y matemáticas aplicadas en la McCormick School. "El factor más importante para una sociedad eficiente es un alto grado de cooperación. En los seres humanos, esto ha resultado en una mayoría de diestros."

Si las sociedades cooperativas fueran totalmente colaboradoras todo el mundo tendría la misma mano dominante, continúa Abrams. Pero si la competencia fuera más importante, se podría esperar un reparto 50-50. El nuevo modelo puede predecir con exactitud el porcentaje de zurdos en un grupo -los seres humanos, los loros, los jugadores de béisbol, los jugadores de golf- sobre la base de los grados de cooperación y competencia en la interacción social.


El modelo ayuda a explicar nuestro mundo de diestros, ahora e histórcamente: la relación 90-10 de diestros a zurdos se ha mantenido igual desde hace más de 5.000 años. También explica el predominio de atletas zurdos en muchos deportes donde la competencia puede conducir el número de zurdos a un nivel desproporcionado.

La cooperación favorece un uso común de las manos -para compartir las mismas herramientas, por ejemplo. La competencia física, por el contrario, favorece lo distinto. En una pelea, un zurdo en un mundo de diestros tiene ventaja. Rafa Nadal es diestro de nacimiento pero decidió ejercitar la izquierda para convertirse en un tenista zurdo.

Abrams y Panaggio buscaron en el mundo de los deportes datos para apoyar su teoría del equilibrio entre la cooperación y la competencia. Su modelo predijo con exactitud el número de deportistas zurdos en el béisbol, boxeo, esgrima y tenis de mesa - más del 30% entre los mejores jugadores de béisbol y muy por encima del 10% (la tasa de la población en general) para el resto de los citados, todos ellos de choque directo entre competidores.

En cambio, el número de golfistas zurdos de éxito en la PGA es muy bajo, sólo el 4%. El modelo también predijo esto con precisión, puesto que los golfistas compiten individualmente, sin enfrentamiento directo, y utilizando herramientas que están diseñadas para diestros.

Del mismo modo, escasean los zurdos entre los quarterbacks del fútbol americano. Los equipos deben proteger su lado débil, y por tanto las estrategias son más eficaces cuando los quarterbacks de un equipo tienen la misma mano dominante.

En el hockey ocurre algo curioso: mientras que abundan los zurdos (más del 30%) en defensa y en ataque (puestos simétricos), los laterales derechos son mayoritariamente diestros (más del 90%) y los izquierdos, zurdos (más del 60%). En otros deportes de equipo como el fútbol (soccer) también tienen ventaja los laterales que dominan la pierna correspondiente.


En todos los casos el modelo matemático se ajusta a la realidad con mucha precisión. "La precisión de las predicciones de nuestro modelo cuando se aplica a datos deportivos apoya la idea de que estamos viendo el mismo efecto en la sociedad humana", deduce Abrams.

La lateralidad manual, la preferencia para el uso de una mano sobre la otra, es en parte genética y en parte ambiental. Los gemelos idénticos, que comparten exactamente los mismos genes, no siempre comparten la misma lateralidad.


La victoria de Nico Rosberg en el Gran Premio de China de Fórmula 1 es la primera de su carrera pero no es ninguna sorpresa si se atiende a los datos más allá de las apariencias: es uno de los pilotos más regulares, y el piloto en activo que más partido saca a sus coches, en comparación con sus compañeros de equipo. Supera incluso a Fernando Alonso, considerado por muchos como el mejor. En la historia solo Nelson Piquet mejora las cifras de ambos.


Nico Rosberg. Fuente: Morio
Nico Rosberg. Fuente: Morio
Se suele decir que en Fórmula Uno es más importante el coche que el piloto. Y es bastante cierto. ¿Pero cuánto aporta el piloto? Es difícil saberlo, pero una manera orientativa es comparando su puntuación con la de su compañero, que lleva el mismo coche (salvo que se llame Lewis Hamilton). Así que hemos calculado el porcentaje de puntos que cada piloto ha aportado a sus equipos (sin contar los de esta temporada), y lo hemos hecho para los grandes campeones, para los pilotos con más pruebas disputadas (como Barrichello, Patrese o Coulthard) y para algunos que hemos seleccionado por pura curiosidad (Rosberg, Alguersari, Webber, Massa).

El porcentaje sólo lo hemos calculado para los pilotos de la época moderna, desde 1978, porque antes de esa fecha la puntuación del campeonato de constructores era muy compleja, y muchas veces corrían más de dos pilotos en cada equipo. Está claro que Fangio, con cinco campeonatos del mundo y 24 victorias en 51 pruebas disputadas, estaría muy arriba de la lista.

Pero ojo: comparamos a los pilotos solo con el otro miembro del equipo, no con el resto de sus rivales. Se da el caso de que grandes pilotos tengan compañeros de muy alto nivel, que les "roben" puntos: es el caso de Alain Prost y Ayrton Senna, que compartieron escudería algunos años.

El discreto talento de Nico Rosberg
La lista la encabeza Nelson Piquet, con un 67% de puntos de todos los conseguidos por las escuderías en las que trabajó; seguido de, asómbrense, Nico Rosberg, con un 64%, y Fernando Alonso, con un 63%. Así que cuando dicen que Alonso es el mejor piloto de la parrilla, y que no gana porque no tiene un buen coche... es bastante cierto, solo que quizá sería Rosberg el campeón, a igualdad de condiciones.

A continuación aparece Senna, quizás perjudicado por la competencia con Prost, y luego Kubica (otro de los grandes pilotos actuales según los expertos, a falta de un coche ganador), Schumacher, Prost, Vettel, Mika Hakkinen, Kimi Raikonnen, Button superando por poco a Hamilton, Keke Rosberg (el padre de Nico), Mansell... y después ya pilotos que no han ganado mundiales: Andrea de Cesaris, el más peligroso de la historia (abandonaba casi todas las carreras), Alguersari, Webber, Coulthard, Berger, Fisichella, Barrichello, Massa y Patrese.

Vemos que la diferencia entre un gran piloto como Schumacher y sus compañeros es de un 60-40; o sea, que el piloto aporta en torno a un 30% de los puntos que consigue. Claro que entre pilotos tan buenos, las diferencias son mínimas. Alonso es mejor que sus colegas... pero por muy poco, y si el coche no corre, hay poco que hacer.

Alonso, Hamilton y Vettel consiguieron ser campeones del mundo muy jóvenes, pero otros como Button solo lo lograron cuando se dieron las condiciones. Nos quedamos con una apuesta: Rosberg o Kubica, si tienen un gran coche, ganarán el mundial algún día. Puede que Rosberg lo consiga si Mercedes sigue funcionando bien.


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Perfil
Carlos Gómez Abajo
Eduardo Martínez de la Fe
Carlos Gómez Abajo es máster en periodismo (El País-UAM), Experto en información económica (Universidad de Zaragoza), y licenciado en Ciencias Físicas (UAM), carrera con la que obtuvo el Tercer Premio Nacional Fin de Carrera. Ha trabajado en el diario económico Cinco Días, especializado en Bolsa y tendencias empresariales, y ha sido autor del blog Ojo al dato en ese mismo periódico.



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