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ECONOMÍA: Joaquín Guzmán
En los rankings internacionales de las universidades, las mejores universidades españolas se sitúan por debajo de la media, y no destacan ni en Europa, ni en el resto del mundo. Por el contrario, sea cual sea el método adoptado, varias escuelas de negocios españolas se inscriben en el pelotón de cabeza de estos centros de formación superior para directivos y empresarios.

La explosión de las instituciones universitarias ha llevado consigo un aumento del provincialismo y de la endogamia, y el desarrollo en los ambientes universitarios de un papanatismo endémico, alimentado por las preocupaciones competitivas del mundo científico norteamericano.

Las escuelas de negocio europeas, y en especial las españolas, por lo que se deduce de los rankings, han aprendido a contrarrestar el poder hegemónico de la Harvard Business School, desarrollando estrategias formativas que se inscriben con eficacia en el proceso de globalización económica.

El directivo minimizador de costes, tayloriano en sus fundamentos y deshumanizado en sus comportamientos, que durante décadas se presentó como estereotipo de la Harvard Business School, está dando paso, gracias a la reacción española y europea, a un estratega pragmático, consciente de sus responsabilidades sociales y ambientales, y preparado para asimilar la diversidad cultural del mundo económico contemporáneo.

¿Liderazgo efímero?

Como ocurre con frecuencia, nunca sabremos si fue primero el huevo o la gallina, pero es evidente que el éxito de las escuelas de negocio y el éxito de la modernización y de la globalización de la empresa española durante la última década, están estrechamente interconectados, y que los egresados de las escuelas de negocio están encontrando oportunidades inmediatas para poner en práctica las enseñanzas recibidas.

Estas escuelas de negocio, que hoy están exultantes, con razón, harían bien en fijarse en lo efímero que puede ser un liderazgo cuando, como se ha visto en el caso de la Harvard Business School, el líder acaba convenciéndose de la superioridad de su modelo y de su valor permanente e indiscutible. Por suerte para la competencia, la perfección es inalcanzable.

Llevar la ética a las aulas de las escuelas de negocio era indispensable, y de manera más o menos consciente esto se ha conseguido, y esto ha sido la clave de éxito formativo y empresarial en España.

Pero ahora quedan nuevas aportaciones pendientes, y la primera, la más urgente, es la de llevar también a la tecnología a estas mismas aulas. En el siglo XXI, las escuelas de negocio de éxito tendrán que encontrar el camino difícil de la introducción de la flexibilidad y de la potencialidad de la tecnología en la mente de los futuros directivos y empresarios.

¡Que buenos sería si este nuevo reto de las escuelas de negocio pudiera contribuir a despertar el letargo de la universidad!

Miércoles, 31 de Enero 2007


Emilio Fontela | Comentarios

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Editado por
Ardiel Martinez
Catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla), Joaquín Guzmán Cuevas es autor y/o coautor de 15 libros sobre Sistema Financiero, Pymes, Economía Andaluza, Economía Española, Economía Mundial y Economía-Etica, así como autor de más de 30 artículos científicos en revistas nacionales e internacionales. Ha impartido docencia en las universidades de Sevilla, Huelva, Jaén, Nebrija (Madrid), Complutense (Madrid), Florencia (Italia), Nottingham (Reino Unido), Atenas (Grecia), Brno (Rep. Checa), Aquisgrán (Alemania), además de en otros foros académicos-empresarial y universidades de verano. Secretario General de la Sociedad de Economía Mundial (SEM), es Miembro del Comité Editor de la Revista de Economía Mundial, de la Revista de Estudios Andaluces y de la Internacional Entrepreneurship and Management Journal (Springer). Joaquin Guzmán murió debido a una cruel enfermedad el 25 de agosto de 2012. Con nuestra gratitud y respeto.


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