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 Defendemos la palabra
mas no somos conscientes
de lo que no nombramos,
cuando aquella se pronuncia
 
Nombrar pone límites,
a pesar de portar un contenido.
Hablar por hablar es la disolución del ser,
en la nada que no crea.
 


Alicia Montesdeoca Rivero

Lunes, 26 de Febrero 2018


 
Aprender
en y de la vida,
la mejor de las Escuelas
 
Comprender
la mutación del mundo
adaptándonos sin perdernos
 
Comunicar y comunicarnos
en todas las direcciones
en todas las lenguas
en todos los significados
 
Actuar con responsabilidad

 
 


Alicia Montesdeoca Rivero

Domingo, 25 de Febrero 2018



Querida hija:  en este amanecer que tanto me motiva a sentir el amanecer humano, el amanecer que la aurora anuncia, quiero declarar que soy Mujer, con mayúscula sí, porque es tan grande el tamaño de nuestra Alma que necesita de la mitad de la humanidad para poderse poner de manifiesto.
 
En esta Aurora que despide la noche de los tiempos, la que oscureció el Alma femenina, ante la fragilidad del recién nacido humano que no soportaba la intensidad de la Luz Primigenia,
 
Desde esa luz de la alborada que hace eones se desprendió de aquel Universo creador, en busca de un seno materno desde donde proyectarse y fecundar nuevas formas de vida, y que sigue en el empeño de materializarse,
 
Desde esa energía de la mañana, que es expresión de una voluntad poderosa que insiste en su afán por ser reconocida y actualizada, en cada una de sus infinitas expresiones y a través de nosotras las mujeres,
 
 
 
Digo que:
No permitamos que la penumbra que anuncia, con formas fantasmagóricas, la realidad que nos envuelve, siga confundiendo por más tiempo nuestra verdadera identidad
 
Digo que:
Nacimos para ser y para crecer en nuestra propia naturaleza diferente, rica en matices, generosa en sus potencialidades.
 
Digo que:
Nacimos dotadas con los dones que emanan de los manantiales de la propia Vida, que nos engendró para proyectar más vida y más que vida
 
Digo que:
Esos dones son para ponerlos de manifiesto porque su poder creador nos grita desde nuestras entrañas
 
Digo que:
Rechacemos las formas, las ideologías y las creencias heredadas a lo largo de la historia evolutiva humana, para que hoy no nos confundan, posibilitando con ese acto mutar ese pasado que no tenía capacidad para vernos

Digo que:
No tenemos que renunciar a lo que somos en aras de leyes que alardean de progreso, de igualdad, de reconocimiento de la diferencia, cuando tales palabras no están inspiradas desde el espíritu sino que nos obligan a caer de nuevo en el vacío

Digo que:  
Ya llegó la hora de lo femenino sin retóricas instrumentadoras de una realidad conveniente y ajena, aquellas retóricas que tratan de domesticar nuestro espíritu sometiéndolo a la mediocridad y a la ignorancia
 
Digo que:
Tomemos nuestra palabra. Nombremos el mundo y la creación de mundos desde nosotras, con un nuevo lenguaje
 
Y Digo que:
Mientras lo femenino no sea reconocido, la humanidad como especie no dará el salto evolutivo a que está llamada desde la conciencia profunda del Universo Creador
 
 


“La realidad” es sólo la superficie de lo real
es el indicador de la profundidad de la perspectiva con la que se mira.
Es, también, el instrumento para mantener, en el sueño, al ser humano.

“La realidad” no es la verdad, aunque se tome por ella.
Es la frontera que se le fija al pensamiento creador
a la inspiración,
a la intuición,
al Amor,
al afán de trascendencia,
a la esperanza,
a la ilusión infantil, siempre creadora.

“La realidad” es el caldo de cultivo para la mediocridad,
para la tiranía
para la ignorancia.

“La realidad” es la base que sostiene la estructura,
una base que es tomada por el todo,
consecuencia de una unilateral concreción,
frágil ante el viento de la historia.

En su fragilidad está su densidad aparente
que precisa de la tragedia para quebrarse.

Querido Samuel, te voy a contar lo que hacemos las abuelas cuando sus nietos duermen


weheartit.com
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 Cuando todos los nietos de este Sistema Solar cierran sus ojitos, y sus cuerpos quedan quietecitos en sus camitas, las abuelas los visitan en sus cuartos para verlos dormir. Así, las abuelas descubren, que a pesar de que los niños están dormidos, sus espíritus revolotean, aún, por la habitación. Entonces ellas los sacan de paseo.
 
Todas las noches, la abuela Alicia se pone su traje azul, lleno de estrellas brillantes, y, también, entra en tu habitación para darte las buenas noches. Tú y Ada estáis dormidos, entonces, la abuela les toma de las manos y los lleva de paseo a visitar el cielo, a ver las estrellas de cerca.
 
Pasean entre todas ellas, y la abuela les enseña el nombre de algunas constelaciones, para que, cuando sean mayores y miren al cielo de noche, recuerden que por allí han paseado. Ellos, algún día, cuando también sean abuelo y abuela, llevarán de paseo a sus nietos.

Cada día, después de este paseo, van a visitar a una amiga que la abuela tiene en el planeta Venus, esa amiga se llama María. María tiene cuatro nietecitos, y también los lleva de paseo a contemplar las estrellas. Después, todos los niños y las dos abuelas, se dirigen a La Luna, donde se reúnen con todos los demás niñas y niños de la  Vía Láctea y con sus abuelas.
 
En La Luna, las abuelas tienen un jardín. En ese jardín hay una linda casita, con una gran chimenea en un gran salón. Mientras unas abuelas hacen una sopa muy rica, otras cantan canciones, y algunas cuentan hermosos cuentos que hacen que los niños se sientan muy felices. De esta manera consiguen que el sueño de los niños sea poco a poco más profundo, hasta que de nuevo salga el Sol.
 
Cuando al día siguiente se despiertan, unos niños piensan que han soñado, otros preguntan por la abuela, y algunos no recuerdan nada, pero en sus hermosos corazones crece, cada noche, una linda flor del jardín de las abuelas, se sentirán alegres como unas campanillas y pedirán, constantemente, que les cuenten un cuento y que les canten canciones.
 
Son las formas que los niños tienen de recordar los paseos, que con las abuelas hacen por el Cielo, mientras duermen.
 
FIN


Alicia Montesdeoca Rivero

Domingo, 11 de Febrero 2018

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Editado por
Alicia Montesdeoca Rivero
Eduardo Martínez de la Fe
Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, Alicia Montesdeoca Rivero es consultora e investigadora, así como periodista científico. Coeditora de Tendencias21, es responsable asimismo de la sección "La Razón Sensible" de Tendencias21. Este blog está dedicado a sus creaciones literarias.



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