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ESTRATEGAR: Rafael Alberto Pérez


¿Quién es?
Rafael Alberto Pérez
Rafael Alberto Pérez
Autor de referencia en comunicación estratégica, conferenciante y consultor. Es consejero de The Blueroom Project - TBP Consulting para temas de turismo y ocio

Considerado el padre de la Nueva Teoría Estratégica (NTE) y autor laureado. Su libro “Estrategias de Comunicación” (2001) ha recibido dos premios internacionales y ha sido seleccionado la revista “Razón y Palabra” como uno de los textos más influyentes en Iberoamérica.

En la actualidad divide su actividad entre impartir Seminarios- invitado por más de 170 Universidades y empresas de 14 países- y ejercer como consultor estratégico.








Recomendamos este artículo académico de Alfonso Vargas sobre sistemas, conectividad e innovación y sus respectivos roles en la nueva perspectiva de la estrategia.


what role do we want them to play in a new perspective on strategy?

Paper de la Revista Científica Sinergie
Anno XXX (2012) - N. 88


Systemics, connectivity and innovation: what role do we want them to play in a new perspective on strategy?

Alfonso Vargas-Sanchez

Abstract


Purpose of the paper: Since it was launched in 2002, the IberoAmerican Forum on Communication Strategies (FISEC) has been working on the development of a new (and general) theory of organization strategy, capable of dealing with the new challenges of the 21st century. This search for a new strategic approach is a multidisciplinary effort, and an attempt to go beyond the economics-and-business focus that has been dominant until now. In this approach, the paradigm of social relations originating from the discipline of communications is perhaps the most significant influence. The purpose of this conceptual paper is to contribute to this exciting academic project with some relevant ideas.

Methodology: From a methodological point of view, some recent literature in Strategic Management has underlined the importance of context and social structure, as well as the relevance of interactions and the complexity of human behaviors in organizations (personal relationships, cognitive biases, emotional and psychological issues).

Originality: With in this framework, as a novelty of this work, it is argued that networking, connectivity and innovation within the framework of new evolving systems can be seen as phenomena that will configure a new paradigm of corporate strategic behavior.

Research and managerial implications: In this paradigm, the recovery (rather than the discovery) of the human element is proposed as a central feature: humans are intrinsically social creatures, and the social dimension of strategy is brought to the center of that discourse, with significant managerial implications: for instance, the need to respond to and deal more effectively with diverse and serious world-wide challenges is making the redesign of organizations a highly relevant topic.

Value of paper: This final point can be considered as an extra added value of this paper.

Key words: systemics; connectivity; innovation; strategic management; marketing; communication.
Full Text: PDF
Rafael Alberto Pérez

Jueves, 18 de Octubre 2012



Firmas Invitadas

Sobre el X Congreso FISEC en Rep. Dominicana


Afinidades electivas
Por: Carlos Manuel Sánchez
Presidente de FISEC España


Escribía Goethe en su novela “Afinidades electivas”, que “hay elementos químicos que unen a otros que por sí solos no lo están”. Esa frase del capitán, ante Charlotte y Edouard, tan profundamente coincidente con aquella sentencia del I Ching que advierte de que “hay fuerzas ocultas que unen a los que tienen que estar unidos”, fue quizás la que más veces reverberó en mi cabeza durante la celebración del X Congreso de FISEC, celebrado en Santo Domingo (República Dominicana), el pasado julio.

Porque en esa frase se condensa el quinto principio de la NTE (Nueva Teoría Estratégica) acerca del paso de la economía a la comunicación. No es que la economía haya dejado de tener sentido, aunque su paso de ancilla a Señora del sentido de las cosas públicas y privadas dejará una memoria doliente, sino que la Comunicación, como disciplina, está madurando como el mejor modelo de gestión de acciones, también las económicas. Superando la realidad bifronte de la Comunicación: toda comunicación es acción, toda acción comunica, la Comunicación está fructificando un nuevo objeto disciplinar: la mediación conectiva que convoca a las partes a un sentido (significado) mayor.

Más allá de la transmisión de mensajes, más allá de la sintaxis de acciones significativas, la Comunicación empieza a ejercer su, quizá, mayor razón de ser: la conectividad como patrón de gestión. En términos económicos esto se traduce en que hay que dejar de poner el foco en el quehacer de las empresas y trasladarlo a las conexiones de esas empresas con aquellos (personas físicas o jurídicas) con quienes comparte un lugar y un momento en nuestro mundo. Los organigramas han de cambiar. Deben dejar de ser una red de áreas de actividad, para pasar a ser una organización de nodos, un gráfico que represente los centros de conexión/desconexión en las organizaciones, desde donde se gestionen las elecciones preferenciales o afinidades electivas. Va la perdurabilidad en ello.

A nadie se le escapa que conectividad implica interdependencia, flujo en doble dirección, intercambio. Por ese motivo, en ese camino de transición de la economía a la matriz comunicacional, es fundamental la localización de campos de significación compartida entre las organizaciones y sus públicos interesados. Y ahí es donde aparecen las palabras-alma (words from the soul), como elementos medulares del relato asumido por los grupos intervinientes en las conversaciones corporativas.

Esta investigación en curso la compartí con mis queridos y admirados colegas de los múltiples Fisec latinoamericanos que se dieron cita en República Dominicana. Cada uno de ellos encaró ese quinto paso desde perspectivas interesantísimas. Desde la visión sistémica de Francisco Serra (FISEC Portugal) hasta la ¡taoísta! de Miguel Antenaza (FISEC Perú). Desde la fluidez siempre brillante de Sandra Massoni (Argentina) a la enseñanza eficiente de los nuevos profesionales de Comunicación de Antonio Roveda (FISEC Colombia). Desde la aplicación práctica de la NTE en el sector político de Dino Villegas (FISEC Chile), a las necesidades de profundización en la práctica comunicacional de la Presidenta de FISEC, Kathy Matilla. Inolvidable la aportación de Jesús Galindo (FISEC México), con quien tanto se aprende. Habló Galindo (Ricardo y Adam Smith por medio) de cómo la economía no es sino una parte de las ciencias de la comunicación. Más que sugerente: profético. La lista es demasiado larga para reproducirla completa ( más info en www.fisec.es ).

Pero no podría finalizar estas líneas sin referirme a Manuel Quiterio, (FISEC República Dominicana), quien encarnó la capacidad mediadora de la Comunicación en su persona y su equipo. La experiencia dominicana demuestra que la gestión adecuada (en un mismo sentido y con re-actuaciones constantes colaborativas) de las conectividades diversas consigue alcanzar los objetivos propuestos. Y, cómo no, no me gustaría que Rafael Alberto Pérez, Presidente de Honor de FISEC, quedara al margen de un congreso que vió en República Dominicana, acaso, la pista de aterrizaje de toda la teoría que preconiza desde hace más de una década. Todo ello se vivió en República Dominicana. Y lo más importante de todo: mis queridos amigos, el juego continúa.


Equipo CINTE

Martes, 14 de Agosto 2012


Fernando Olivares (coordinador)
Lid editorial empresarial, Madrid, 2012


Libro Recomendado "Rebelión en las marcas"
Este oportuno libro cuenta una historia hasta ahora poco o mal contada: la de las marcas blancas o marcas del distribuidor (MDD). Y la cuenta bien, justo es decirlo, a través de 12 miradas de otros tantos expertos. Todos ellos con un nexo común: la Universidad de Alicante.

12 miradas multidisciplinares que se cruzan para cubrir los diferentes ángulos que ofrece el tema: el concepto mismo de marca de distribuidor, su alcance social y económico, los principios del nuevo consumo, el modelo de negocio, la gestión de marca, la comunicación, el marketing, el diseño, la publicidad y la semiótica.

El libro plantea al lector algunos interesantes interrogantes ¿vender frente a comprar? ¿un sistema anti-crisis? ¿menos puede ser más? ¿qué es lo que muere la marca o lo que no marca? ¿quién fabrica para las MDD?  ¿fue 1919 con Tesco el año en que nacieron las MDD o 1992 con Novon de Sainsbury? ¿cuáles son las 6 estrategias que están siguiendo las Marcas de fabricante para contrarrestar el éxito de las MDD? ¿Por qué Hacendado es la MDD mas citada en primer lugar en España? ¿cuáles son las 5 falacias más extendidas sobre las marcas blancas? ¿qué se cuece en los lineales? ¿es posible pensar en marcas blancas en el marco de las industrias culturales? ¿conoce el caso Mercadona?

Si las cuestiones rozan la provocación en cambio el lenguaje es sobrio y técnico, fácil de leer como corresponde al talento de su jóvenes autores a quienes no tengo el gusto de conocer, con la única excepción de un querido ex alumno Alberto Pinillos, hoy profesor de Publicidad en la Universidad de Alicante y, experto en naming (una variante del branding) del que aprendo en cada charla. Aprovechando sus escasas vistas a Madrid recordábamos juntos el otro día anteriores sobremesas, algunas en la compañía de su eximio padre, Jose Luis Pinillos, fundador de la psicología social española y gran amigo. Es a Alberto Pinillos a quien tenemos que agradecer que hoy hablemos de este libro, pues por él supe de la obra y de su empeño. Enhorabuena a todos sus autores y una muy especial a su coordinador el Profesor Fernando Olivares por haber sabido hilvanar un texto importante sin fisuras ni personalismos.
Rafael Alberto Pérez

Martes, 7 de Agosto 2012


Pensar la Estrategia, el nuevo libro de Rafael Alberto Pérez de la Editorial Crujía, es un libro sobre cómo "pensar el pensar". Actualmente ya se está distribuyendo en Argentina y en varios países de Latinoamérica. Pronto los detalles de su distribución en España.


Primera Crítica del libro "Pensar la Estrategia"
Una Guía para "Pensar la Estrategia"
Publicado en Blog: Sostengo que...
Por:  Gustavo Coppola ola

¿Por qué pensar la estrategia? Porque hubo cambios significativos en la forma en que se concibe y se conceptúa la estrategia. Hace aproximadamente quince años que el concepto viene siendo discutido tanto por los intelectuales del management de Harvard, como por los europeos, donde Rafael Alberto Pérez es uno de los iniciadores.



Debo decir que en esta crítica no soy neutral. Fui parte motivadora para que el autor escribiera este libro. El proyecto nació luego de que Rafael Alberto Pérez, en 2010, dictará un seminario con el mismo nombre en Buenos Aires. En ese momento, aprovechando la presentación de su reciente libro "Hacia una teoría general de la estrategia" esbozamos una idea sobre la necesidad de un texto más operativo, más instrumental y no tan teórico, para que los jóvenes profesionales que deben hacer frente a este cambio de paradigma sobre el pensamiento estratégico, tengan una herramienta de fácil acceso.

Pérez, un estratega, no lo dudó. Se puso a trabajar rápidamente y en ocho meses tenía el primer borrador listo. Hubo atrasos editoriales que ralentizaron la salida del libro al mercado. Si la estrategia comienza a prefigurarse en el pensamiento; si es la puesta en vínculo de las ideas, para luego emerger como plan. Aquí se hace texto. Una guía práctica para pensar el pensar ¿Qué más?

El libro es fiel a la colección Apero, aunque un poco más extenso que el común de los demás libros. Una colección orientada a los jóvenes profesionales para que en su operar diario en el campo de las comunicaciones, tengan un instrumento ágil que les permita orientar sus esfuerzos.

Este libro opera de forma estratégica, concibiendo una ruta de acción para que el lector transite hacia el éxito de su meta, re-aprendiendo, re-definiendo y re-pensando la estrategia; otorgando de este modo las bases para accionar dichos pensares. Su contenido es un viaje al lugar donde nacen y se piensan los caminos que nos conducen al futuro deseado. 

Pensar la Estrategia parte de la situación actual en la que ésta se encuentra como ciencia, de forma sencilla y amable para los ojos. Rafael Alberto Pérez comienza exponiendo los errores en los que ha caído la estrategia, las críticas al modelo actual, los reajustes que se deben hacer y desarrolla la aparición del nuevo paradigma desde sus cuatro conceptos básicos: la Estrategia, la capacidad estratégica, el estrategar y las estrategias.

Hace algún tiempo atrás, en una entrevista realizada por mí para una revista especializada en comunicación, Pérez acusó al management de haber secuestrado a la estrategia. Este libro demuestra que el capturado escapó y está reconvirtiéndose, adecuándose al nuevo mundo, reinsertándose de forma más humana a la nueva sociedad.

La última crisis económica de Estados Unidos y Europa prueban que las estrategias usadas hasta el momento no fallaron. Lo que estaba mal era el concepto y uso de la Estrategia. No había correspondencia con las demandas del siglo XXI.

El autor pone de relevancia en este pequeño texto, que cómo hacedores de nuestra propia vida debemos incorporar al otro, porque es quien reorienta nuestra estrategia en cada interacción con él. Es un juego en el que no hay suma cero. Prometiendo lo que vendrá, administrando nuestro futuro. 

En palabras del autor: “El costo de una mala estrategia, además del económico y de la oportunidad perdida, es que NO nos vamos a encontrar con nuestro FUTURO. Al menos con ese futuro que nos hubiese gustado vivir. Y este es un precio demasiado alto."

De este modo  Rafael Alberto Pérez nos invita a mirarnos a nosotros mismos, a preguntarnos si estamos suficientemente preparados para convertirnos en creadores, para relegar nuestra función de mensajeros y adentrarnos en el territorio de las conexiones neuronales, aquellas que provocan las chispas de la innovación mediante el choque de ideas.

Así este libro viene a cubrir, en el campo de la comunicación empresarial, una necesidad de los profesionales, que animados por diversas teorías desde la práctica deben sembrar y cosechar un sinnúmero de acciones comunicativa cuando intervienen en las organizaciones.
Equipo CINTE

Jueves, 31 de Mayo 2012



Firmas Invitadas

El científico argentino Marcelino Cereijido reflexiona acerca de "Hacia una teoría general sobre los hijos de puta", un libro en el que explica los orígenes y la evolución de este flagelo de la humanidad.


No culpen a la madre
Fuente: La voz

20/05/2012 00:03 , por Carlos Schilling

Parece un chiste subido de tono, pero Marcelino Cereijido se tomó muy en serio el trabajo de elaborar una teoría general sobre los hijos de puta. El libro que acaba de publicarse en la Argentina no sólo llama la atención por el título sino también por la tipografía tamaño catástrofe sobre fondo rojo, parecida a un titular del Canal Crónica.

No es para menos. En sus páginas, este veterano científico argentino residente en México, especialista en fisiología celular y molecular, indaga las causas genéticas y evolutivas de este flagelo conocido como “los hijos de puta”. La pregunta de buen gusto que se impone es por qué eligió una expresión tan vulgar para referirse a la maldad humana.

El último capítulo de Hacia una teoría general sobre los hijos de puta se titula precisamente “¿Las prostitutas tienen algo que ver con todo esto?”. La respuesta es afirmativa pero sólo en el sentido de que para Cereijido la raíz del problema se hunde en el machismo. Sostiene que la profesión más antigua del mundo no es la de prostituta sino la de proxeneta, pues raramente una mujer elige vender su sexo como primera opción de vida. Lo hace forzada por circunstancias familiares, sociales y económicas.

De modo que si en casi todas las lenguas se impuso una expresión parecida se debe a que junto a los prejuicios contiene también una dosis de explicación. Según Cereijido, “es habitual que en la foja de muchos malvivientes y asesinos seriales conste que ha sido hijo de una prostituta, criado y educado en los bajos fondos de la sociedad. Todos los pueblos de la Tierra han considerado que el hijo de puta es antisocial, mal tipo, y por eso usan ‘hijo de puta’ como paradigma de ‘perverso’”.

En toda su obra como divulgador científico, que incluye libros como La nuca de Houssay, La ciencia como calamidad o La ignorancia debida, Cereijido se muestra como un ferviente defensor del conocimiento científico, lo cual lo convierte en crítico de cualquier forma de oscurantismo religioso. De allí que no sorprenden sus ataques directos a la Iglesia Católica y sus ácidas reflexiones sobre la condición humana.

Como Cereijido vive y trabaja en México desde 1976, esta nota se elaboró mediante un intercambio de correos electrónicos.

–¿Por qué se le ocurrió investigar el tema de los hijos de puta? –

Llegó un momento en que reconocí que es muy ineficaz entender el atraso y la miseria del Tercer Mundo sobre bases puramente cognitivas (tener o no ciencia), y decidí explorar otra variable: la hijoputez. Así como había escrito numerosos ensayos sobre el conocimiento, tuve que dedicarme a dilucidar también el papel de los hijos de puta. En eso estaba cuando llegué a convencerme de que quienes destruyen la capacidad humana de conocer y el derecho de los niñitos a no ser intoxicados cognitivamente con tonterías arcaicas y perversas son también los asquerosos machistas que prostituyen a la mujer desde tiempos ancestrales. En resumen: esto explica la manera en que mis curiosidades acerca del embotamiento cognitivo del Tercer Mundo –la Argentina dentro de él– me llevaron a hacer ensayos sobre la hijoputez.

Analfabetismo científico –¿De modo que el conocimiento es más importante que el dinero?
Jean Piaget ha dicho que uno no sabe lo que ve, sino que ve lo que sabe, y en el caso de que lo único que sabe es la antigualla “En un país, la variable principal es el dinero”, acaba opinando como el connotado papafrita argentino que enunció: “Los economistas dividimos a la humanidad en Primer Mundo, Tercer Mundo, Japón y Argentina, porque nadie sabe por qué Japón es tan rico y Argentina es tan pobre”. Habría que hacerle notar que hoy la variable central es, como siempre ha sido, el conocimiento. Tanto el cerebro que conoce como las maneras de conocer son producto de una evolución, y hoy la forma más avanzada y eficaz de conocer es la manera científica.

–¿Y en qué medida la posesión de conocimiento científico determina el lugar que un país ocupa en el mundo? –
Hoy, la humanidad está dividida entre el 10 por ciento que tiene ciencia (el Primer Mundo) y el 90 por ciento que carece de ella (el Tercer Mundo) y está, por lo tanto, sumido en un despiadado y bochornoso analfabetismo científico. En el nuevo esquema, Japón cultiva su conocimiento (científico) y pertenece, por lo tanto, al Primero, en cambio Argentina, gracias a su pobre cultivo del conocimiento científico y su visión del mundo añeja e inmoralmente católica, sigue atrapada en el Tercero.

–¿Por qué sufrimos este analfabetismo científico? –
Es producto sobre todo de no haber cultivado la ciencia, que se compara al niño que no ha sido mandado a la escuela, pero tiene además dos promotores activos, me refiero a agentes que causan ignorancia adrede: primero, el Primer Mundo, pues cuida que el Tercero no vaya a desarrollar su ciencia, porque manteniéndolo en esa condición puede seguir tomándolo como ganado, y segundo, la religión institucionalizada, pues si el clero consigue apoderarse del aparato educativo se empeñará que el Tercer Mundo no se desarrolle mental y cognitivamente, y no pueda acceder a la manera científica de conocer. De ese modo, las cúpulas de las religiones tradicionales podrán seguir con su visión del mundo plagada de antiguallas misticoides, que alguna vez fueron lo más adelantado del conocimiento humano, y luego pasaron a ser intoxicación cognitiva, que es parte del cognicidio que practican.

Una obsesión personal –Para volver al tema del libro, ¿en qué consistió concretamente la recopilación de datos y cómo la concilió con su trabajo científico diario? –

Mi trabajo científico diario se desarrollaba en un laboratorio de la Argentina, cuando en 1976 un nuevo golpe de nazicatolicismo castrense, tan típico y habitual en Argentina a partir del 6 de septiembre de 1930, me obligó (a mí y a miles de científicos-técnicos que debíamos ser expulsados como parte del cognicidio) a establecerme en lo que en mi libro La nuca de Houssay llamo “La Provincia Argentina de Ultramar”. De ahí en más mi vida se dividió, por un lado, en mi trabajo diario de fisiólogo celular y molecular y, por el otro, en tratar de entender por qué Argentina destruye tan sistemática y eficazmente su estructura cognitiva. En resumen, mi trabajo científico diario me llevó al exilio, y mis meditaciones y estudios para entender por qué Argentina no tiene ciencia, ni tiene una cultura compatible con la ciencia, como tienen todos y cada uno de los países del Primer Mundo, me llevaron a indagar la hijoputez.

–Su libro explica muy bien qué es y cómo se origina genética y evolutivamente un hijo de puta. Lo que no queda tan claro es: ¿por qué son necesarios, qué aportan a la especie y a la vida? –
No son necesarios ni aportan nada positivo, simplemente así es la cosa. Veamos un par de ejemplos reales tomados de la evolución. En un momento dado, Norteamérica y Sudamérica eran continentes separados y tenían su propia fauna y flora. En el Norte había mamíferos carnívoros que no existían en el Sur, y en el Sur había bichos que no existían en el Norte. Al surgir el istmo de Panamá, los del Norte pudieron ir desplazándose hacia el Sur y extinguieron muchas especies sudamericanas. Pasando a los homínidos, de pronto una serie de circunstancias climáticas transforma selvas en praderas, surgen los ancestros de los Homo sapiens, y sucede que por varias causas conjuntas el macho resulta ser más poderoso que la hembra, condición que recibe el nombre de “dimorfismo sexual”. De ahí en más, al macho Homo sapiens le fue posible explotar a la hembra Homo sapiens, de la misma manera que a los carnívoros de Norteamérica les vino bien nutrirse de los del Sur. No hubo un congreso de bichos para pactarlo porque diera o no ventajas: así se dio.

Cuánta maldad –¿Considera que hay una cantidad de maldad imprescindible en cada ser humano? ¿Puede alguien estar absolutamente libre de cualquier grado de perversión y sobrevivir? –
Siempre que algún organismo tiene un atributo que podría darle una ventaja, la va a explotar. Si los médicos viajan a asentarse en poblados donde no los hay, van a ejercer su medicina y vivir de quienes los necesiten. En mi libro cito a Al Capone, que de pronto llega a un lugar y cae en la cuenta: “Aquí no hay prostíbulos, ¡qué oportunidad para instalar algunos!”. No siempre el que llega es quien explota. Alberto Vacarezza y otra gente de teatro describieron tanos, gaitas y moishes a quienes al llegar a la Argentina las condiciones permitieron que compraran tierras y se hicieran agricultores, y sus hijos cursaran carreras universitarias y se hicieran doctores. Cuando el peronismo (y una serie de transformaciones sociales más) hizo que las grandes ciudades argentinas se rodearan de un cinturón de villas miserias, abundaron las muchachas campesinas que entraron a trabajar como domésticas, los estafadores que les hacían el “cuento del tío”, a los payucas desprevenidos les vendían buzones, y aparecieron salones de bailongos de chamamés. Fíjese que la mayoría de estas conversiones no eran perversas sino perfectamente lícitas. Pero en algunos casos la hijoputez tuvo su oportunidad...

–¿Ha identificado algún grado de maldad en usted mismo? ¿Ha tomado alguno de sus rasgos de personalidad como objeto de observación científica en este trabajo? –
Yo mismo, no, porque me esfuerzo por cultivar la bondad. Además, soy muy culpógeno y, aún en el caso de que pueda ejercer la hijoputez, evito hacerlo porque me sentiría mal. Pero las circunstancias reales no son tan simples. Así, en cuanto me explicaron que aquí, en México, no se pagan boletas de tránsito sino que se le da unos pesos al policía (“mordida”) y listo el pollo, me tuve que acostumbrar a hacerlo, pues la primera vez que fui a pagar una multa por exceso de velocidad al banco, los empleados no podían entender a qué me refería, y al final me confesaron que no tenían los formularios para cobrarme. Es casi imposible hacer un trámite honestamente (sacar registro de manejo, mandar a cortar una rama de árbol que se volcó sobre mi casa, conseguir que la compañía de luz no te cobre dos veces el mismo mes). Siempre van a encontrar que la foto que traje para el documento no sirve, pues no se me ven las orejas, o que el certificado de domicilio está vencido... hasta que ellos mismos me piden una “mordida” y el trámite se completa. Rara vez un hijo de puta se ve como lo ven los otros. Y llega a considerarse bueno, honesto, cumplidor.

–¿Por qué los hijos de puta, los villanos, son tan fascinantes, al menos en las ficciones? Eso se ve tanto en el Yago, de Shakespeare, como en el Guasón, de Batman. –
Porque los niños no podrían entender y apreciar los trámites policiales/legales para defenderse del villano. La mayoría de las veces, las vías legales para solucionar un problema son largas, corruptas, y no llegan a resolver el asunto. En cambio Batman, Superman o el Agente 007 dan tres mamporros, cuatro tiros y arreglan todo a los golpes. Los niños aprenden que el mundo funciona así. Por las dudas, para que en la mente infantil el pleito quede claro, los dibujantes pintan al malo como un tipo muy perverso, y encima feo, y al justiciero, esbelto y hermoso. En la escuela, nos enseñaron que el muy meritorio Don Quijote de la Mancha no salía a “desfacer entuertos” disuadiendo a los perversos, sino que salía munido de una lanza, una espada y protegido por una coraza.
Formas de conocimiento –El paradigma de evolución, ¿puede aplicarse a la historia, tal como me parece que usted lo hace en varios segmentos del libro? ¿No es una transpolación conceptual problemática? –
Hay que tener en cuenta que yo elijo los ejemplos más obvios para que sean fácilmente comprensibles. En la historia, las variables biológicas pierden visibilidad. San Martín no liberó a Chile porque tenía más fuerza que los godos, sino por estrategias, tácticas y armas muy alejadas de lo puramente biológico.

–Utiliza mucho el término “inconsciente” e incluso cita a Freud en algún pasaje. Pero el psicoanálisis supone que el inconsciente está estructurado como lenguaje, mientras que usted parece entenderlo de una manera biologista. –
Por millones y millones de años no hubo bichos conscientes. Luego, cuando hubo conciencia fue un “además de” y no un “en vez de”, es decir, las maneras inconscientes de interpretar la realidad siguieron ahí; los niñitos siguieron detectando (inconscientemente) que la leche tiene lactosa y siguieron segregando lactosas para digerirla, las raíces siguieron detectando y chupando agua del piso, las abejas siguieron siendo expertas en saber cuáles flores tienen más néctar. Las madres siguieron gestando bebés inconscientemente. Este es el inconsciente al que necesito referirme en mi libro.

–¿Cuáles serían entonces las similitudes y las diferencias de su concepto de inconsciente con el del psicoanálisis? Hasta donde entiendo, el inconsciente al que se refieren los psicoanalistas surge de que ciertos contenidos conscientes son inaceptables y uno los reprime y hunde en la ignorancia (también por procesos inconscientes, pues no entiendo de qué manera los juzgo inaceptables, ni cómo hago para reprimirlos, ni dónde los oculto, ni por qué desde ahí joden mi conducta y manera de ser y me hacen sufrir). Si los quisiera hacer conscientes y entender, y sobre todo curar, debo ir varias veces por semana a un psicoanalista y pagarle sus honorarios, porque él también vive del aprovechar una ventaja sobre mí: tiene un modelo eficaz para entender inconscientes y enderezar neurosis. Yo, en cambio, no necesito ni puedo traer a colación el inconsciente psicoanalítico, me basta con el inconsciente (no–consciente) animal o vegetal.
Equipo CINTE

Jueves, 24 de Mayo 2012


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