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Hemos comentado anteriormente los principales descubrimientos científicos de Cristóbal Colón, además de los geográficos ya conocidos. Es evidente que su personalidad era ilustrada y excepcional para aquella época. En este texto comentaremos alguno de sus errores científicos, fruto de una mala interpretación se sus observaciones náuticas.


Colón tenía profundos conocimientos científicos, en relación con otros navegantes de la época. Por ejemplo, en la Carta del Almirante a los Reyes Católicos correspondiente al cuarto viaje, expresa: Lo que yo sé es que el año de noventa y cuatro navegué en veinticuatro grados al Poniente en término de nueve horas, y no pudo haber yerro porque hubo eclipses: el Sol estaba en Libra y la Luna en Ariete. (Colón, Cristóbal: Los cuatro viajes del almirante y su testamento, (Pág.192) Colección Austral. Edición digital basada en la 10ª ed. de Madrid, Espasa-Calpe, 1991. http://www.cervantesvirtual.com/obra/los-cuatro-viajes-del-almirante-y-su-testamento--0/ )
Conocía, pues, la periodicidad de los eclipses, y posiblemente también, su predicción. Julio Rey Pastor añade:
El improvisado almirante puede considerarse, en justicia, como hombre de ciencia, dentro del modesto alcance que entonces podía darse a ese término; pues era un curioso del saber, un observador atento, a veces agudo, que desde el primer día anotó cuanto hecho físico pudo observar y buscó su explicación, no siempre atinada, como aquella su curiosa teoría sobre la diversidad de color de los indios y los negros africanos, basada en la estructura del globo, que suponía piriforme; pero frecuentemente acertada y siempre de carácter científico, en el sentido moderno, es decir, físico y no metafísico.(Rey Pastor, Julio: La ciencia y la técnica en el descubrimiento de América. Editorial Espasa-Calpe 1942, pág. 15.)
Como navegante, conocía el gobierno de un buque con la brújula y el comportamiento de esta. Conocedor del Atlantico, también ya sabía que existía una diferencia entre lo que marcaba la brújula y la estrella Polar.
El máximo acontecimiento científico en el primer viaje fue el descubrimiento de la declinación magnética, hecho que en verdad era ya conocido por algunos europeos, y además la variación de esa declinación magnética con el lugar. Aunque sólo hubiera hecho el Almirante este hallazgo científico, tendría bien ganado el puesto que ocupa en la historia de la Física, a pesar de que su explicación nada nos satisface hoy; pero lo cierto es que después del gigantesco progreso de esta disciplina seguimos sin saber por qué la aguja se orienta y por qué se desvía de su orientación. «El misterio de la aguja magnética» llama recientemente Gamow a este problema, y tal calificativo constituye un timbre de gloria para el tránsfuga inmortal, cuya agudeza no fue igualada por los otros navegantes, que, a pesar de haber llegado a latitudes extremas, no observaron en la aguja el otro fenómeno de la declinación, que seguramente no habría escapado a la sagacidad del gran genovés. (Rey Pastor, Julio: La ciencia y la técnica en el descubrimiento de América. Editorial Espasa-Calpe 1942, pág. 40.)
 
Globo terráqueo en forma de pera
El historiador Muñoz reitera así lo referido por el propio Colón:
Yo siempre leí que el mundo, tierra e agua, era esférico, e las autoridades y experiencias que Tolomeo y todos los otros escribieron de este sitio daban e amostraban para ello, así por eclipses de la Luna y otras demostraciones que hacen de Oriente fasta Occidente, como de la elevación del polo de Septentrión en Austro. Agora vi tanta disconformidad, como ya dije, y por esto me puse a tener esto del mundo,  y fallé que no era redondo en la forma que escriben; salvo que es de la forma de una pera que sea toda muy redonda, salvo allí donde tiene el pezón, que allí tiene más alto, o como quien tiene una pelota muy redonda y en un lugar de ella fuese como una teta de mujer allí puesta, y que esta parte de este pezón sea la más alta e más propinca al cielo y sea debajo la línea equinocial y en esta mar océana en fin del Oriente. (Muñoz, Historia del Nuevo Mundo. Pág. 343. Ed. viuda de Ibarra, 1793 - 364 páginas
https://books.google.es/books)
El historiador Perez de Tudela reitera lo referido por el propio Colón en su carta a los reyes: Llamo yo fin de Oriente adonde acaba toda la tierra e islas, e para esto allego todas las razones sobreescriptas de la raya que pasa al Occidente de las islas de los Azores cien leguas de Septentrión en Austro, que, en pasando de allí al Poniente, ya van los navíos alzándose hacia el cielo suavemente, y entonces se goza de más suave temperancia y se muda el aguja de marear por causa de la suavidad de esa cuarta de viento, y cuanto más va adelante e alzándose más noruestea, y esta altura causa el desvariar del círculo que escribe la estrella del Norte con las guardas, y cuanto más pasare junto con la línea equinocial, más se subirán en alto y más diferencia habrá en las dichas estrellas y en los círculos de ellas. Y Tolomeo y los otros sabios que escribieron de este mundo creyeron que era esférico, creyendo que este hemisferio que fuese redondo como aquel de allá donde ellos estaban, el cual tiene el centro en la isla de Arín, que es debajo la línea equinocial entre el sino Arábico y aquel de Persia, y el círculo pasa sobre el Cabo de San Vicente en Portugal por el Poniente y pasa en Oriente por Cangara y por las Seras, en el cual hemisferio no hago yo que hay ninguna dificultad, salvo que sea esférico redondo como ellos dicen. Mas este otro digo que es como sería la mitad de la pera bien redonda, la cual toviese el pezón alto como yo dije o como una teta de mujer en una pelota redonda; así que de esta media parte non hobo noticia Tolomeo ni los otros que escribieron del mundo, por ser muy ignoto; solamente hicieron raíz sobre el hemisferio adonde ellos estaban, que es redondo esférico, como arriba dije. Y agora que Vuestras Altezas lo han mandado navegar y buscar y descobrir, se muestra evidentísimo, porque, estando yo en este viaje al Septentrión veinte grados de la línea equinocial, allí era en derecho de Hargín e de aquellas tierras: e allí es la gente negra e la tierra muy quemada, y después que fui a las islas de Cabo Verde, allí en aquellas tierras es la gente mucho más negra, y cuanto más bajo se van al Austro tanto más llegan al extremo, en manera que allí en derecho donde yo estaba, que es la Sierra Leona, adonde se me alzaba la estrella del Norte en anocheciendo cinco grados, allí es la gente negra en extrema cantidad, y después que de allí navegué al Occidente tan extremos calores, y, pasada la raya de que yo dije, fallé multiplicar la temperancia, andando en tanta cantidad que cuando yo llegué a la isla de la Trinidad, adonde la estrella del Norte en anocheciendo también se me alzaba cinco grados, allí y en la tierra de Gracia hallé temperancia suavísima y las tierras y árboles muy verdes y tan hermosos como en abril en las huertas de Valencia; y la gente de allí de muy linda estatura y blancos más que otros que haya visto en las Indias, e los cabellos muy largos e llanos, e gente más estuta e de mayor ingenio e no cobardes.
Entonces era el sol en Virgen, encima de nuestras cabezas e suyas, ansí que todo esto procede por la suavísima temperancia que allí es, la cual procede por estar más alto en el mundo más cerca del aire que cuento; y así me afirmo que el mundo no es esférico, salvo que tiene esta diferencia que ya dije la cual es en este hemisferio adonde caen las Indias e la mar océana, y el extremo de ello es debajo la línea equinocial, y ayuda mucho a esto que sea ansí, porque el Sol, cuando Nuestro Señor lo hizo, fue en el primer punto de Oriente o la primera luz que fue aquí en Oriente, allí donde es el extremo de la altura de este mundo. Y bien que el parecer de Aristótel fuese que el polo Antártico o la tierra que debajo de él sea la más alta parte en el mundo y más propincua al cielo, otros sabios le impugnan diciendo que es esta que es debajo del Ártico, por las cuales razones parece que entendían que una parte de este mundo debía de ser más propincua y noble al cielo que otra, y no cayeron en esto que sea debajo del equinocial por la forma que yo dije, y no es maravilla, porque de este hemisferio non se hobiese noticia cierta, salvo muy liviana y por argumento, porque nadie nunca lo ha andado mi enviado a buscar hasta agora que Vuestras Altezas le mandaron explorar e descubrir la mar y la tierra.
Fallo que de allí de estas dos bocas, las cuales, como yo dije, están frontero por línea de Septentrión en Austro, que haya de la una a la otra veintiséis leguas, y no pudo haber en ello yerro, porque se midieron con cuadrante, y de estas dos bocas de Occidente fasta el golfo que yo dije, al cual llamé de las Perlas, que son sesenta e ocho leguas de cuatro millas cada una, como acostumbramos en el mar, y que de allá de este golfo corre de contino el agua muy fuerte hacia el Oriente, y que por esto tienen aquel combate estas dos bocas con la salada. En esta boca de Austro a que yo llamé de la Sierpe, fallé, en anocheciendo, que yo tenía la estrella del Norte alta cuasi cinco grados, y en aquella otra del Septentrión a que yo llamé del Drago, eran cuasi siete, y fallo que el dicho golfo de las Perlas está occidental al Occidente de el [...] de Tolomeo cuasi tres mil e novecientas millas, que son cuasi setenta grados equinociales, contando por cada uno cincuenta y seis millas e dos tercios. (Pérez de Tudela, J. Colección Documental del Descubrimiento, p. 1111. Real Academia de la Historia, CSIC y Fundación Mapfre América, 1994, y en Colón, Cristóbal: Los cuatro viajes del almirante y su testamento. Carta  del Almirante a los Reyes Católicos. Textos originales trascritos a español moderno. Editor: Anzoátegui, Ignacio B.,  Pág.181. Colección Austral. Edición digital basada en la 10ª ed. de Madrid, Espasa-Calpe, 1991. http://www.cervantesvirtual.com/obra/los-cuatro-viajes-del-almirante-y-su-testamento--0/      )
Esas apreciaciones de Colón sobre las distinta configuración de cada hemisferio terrestre, supuestamente deducidas de sus observaciones y de su derrota, eran claramente equivocadas, pero en cualquier caso, destaca su análisis y su raciocinio ante posibles anomalías en su trayectoria.
 

Gabriel Barceló
06/08/2018


Múltiples y conocidos, son los descubrimientos que Colón realiza en sus distintos viajes. Pero, además de los geográficos, que describe con gran detalle, también realizó hallazgos científicos de importancia. Por ejemplo, su propio análisis de su derrota de navegación, le lleva al convencimiento de que la Tierra no era exactamente esférica.


En los años previos al descubrimiento de un Nuevo Mundo, ya destacaba en la defensa científica de su proyecto, pero tras su vuelta, Colón es un referente en todo lo que se refiere a la cosmología, geodesia y navegación de altura: Su opinión es reconocida por sus contemporáneos, los elogios que le tributan algunos historiadores por estas teorías, por sus cálculos de la relación entre la superficie de los mares y los continentes, por sus hipótesis sobre la formación de los archipiélagos y por su constante preocupación de estudiar en todos sus aspectos las tierras aportadas a la corona española. (Rey Pastor, Julio: La ciencia y la técnica en el descubrimiento de América. Editorial Espasa-Calpe 1942, pág. 84.
 http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-ciencia-y-la-tecnica-en-el-descubrimiento-de-america--0 )
El militar, navegante y cosmógrafo portugués Duarte Pacheco Pereira, en su  obra Esmeraldo de situ orbis , escrita en lengua portuguesa, a pesar de su título en latín, recuerda hacia1506, que el famoso cosmógrafo catalán Jaime Ferrer, sometía sus decisiones al juicio de Cristóbal Colón, porque …en el tiempo actual en esta materia más que otro sabe, porque es gran teórico y mirablemente práctico como sus memorables obras manifiestan; y creo que la divina Providencia le tenía por electo, por su grande misterio y servicio en este negocio, el cual pienso es disposición y preparación del que para adelante la misma divina Providencia mostrará a su gran gloria, salud y bien del mundo. (Pacheco Pereira, Duarte: Esmeraldo de situ orbis. Ed. Azevedo. Referido por Rafael Eduardo de Basto. Lisboa: Imprensa Nacional. Cáp. 5, 1892.)
A lo que Fernández Navarrete añade de Colón: No fueron éstas las únicas ideas que con un tino superior a los conocimientos de su tiempo ocupaban su meditación y conservó en sus relaciones dirigidas a los Reyes. Además de las que pertenecen a la geografía física, a la historia natural, a las costumbres y usos de los habitantes del Nuevo Mundo, son muy dignas de nuestro aprecio las que prepararon sucesivos adelantamientos a la hidrografía y el arte de navegar; porque usando de su habilidad para dibujar y construir cartas, las formó de todos los mares y países que iba descubriendo y las ilustraba con las observaciones astronómicas e hidrográficas que le caracterizaron del marino más hábil y osado de aquellos tiempos. (Fernández de Navarrete, Martín. Disertación sobre la historia de la náutica. Madrid, 1846, pág. 119, Ed. Maxtor, Valladolid 2003).
No podemos tener dudas sobre su pericia marinera, que le permitió conseguir con éxito no solo el llegar a las Indias, sino también el tornaviaje, pues lo difícil era la vuelta de las naves desde América. Intentar regresar a Europa por la ruta de ida hubiera resultado imposible, ya que los barcos hubieran tenido los vientos alisios en contra, y él lo sabía. Posiblemente esta haya sido también una de mejores sus aportaciones a las técnicas de navegación.
Aunque la declinación magnética, esto es, la diferencia entre el norte magnético y el geográfico ya era conocida, la variación de la declinación magnética es una función de las coordenadas geográficas y del tiempo. Este fenómeno se manifestó claramente cuando se inicia la navegación de altura, ya que en el cabotaje o en los mares interiores, como el Mediterráneo, tenía un efecto muy limitado.
La variación de la declinación magnética con la longitud geográfica es advertida por Colón; que observa además, que en cierto lugar pasa esta declinación de uno a otro sentido, descubriendo así la existencia de líneas sin declinación, y constatando también la no coincidencia del polo magnético con el polo geográfico. Estos fenómenos, muy posiblemente ya habían sido observados por otros navegantes del Atlántico, pero Colón fue el primero en recogerlo por escrito en su diario de abordo, y en las cartas dirigidas a los Reyes.
El haber encontrado la línea de declinación cero, es su mérito y se justifica por su sagacidad, y porque posiblemente nadie antes de él, había realizado una travesía tan larga, con una brújula abordo. Las observaciones realizadas en las noches del 13 y del 17 de septiembre de 1492, en el primer viaje, quedan perfectamente determinadas en su diario, con la expresiva frase «la estrella hace movimiento y no las agujas» y nada hay en ella de «especioso».
Su hijo Don Hernando Colón recuerda el suceso y especifica que en las primeras horas de la noche las agujas noroesteaban …por mediacuarta, y al alba noresteaban poco más de otra media, de lo que conoció que la aguja no iba derecha a la estrella que llaman del Norte o Polar, sino a otro punto fijo e invisible. Cuya variación hasta entonces nadie había conocido. Don Hernando ya atribuye a su padre haber sido el descubridor de la variación de la declinación magnética. (Hernando Colón: Historia del Almirante, Venecia 1571, incorpora el texto original íntegro).
Y Humboldt (1769- 1859) en su Kosmos, escribe: Cristóbal Colón no tiene solamente el mérito incontestable de haber sido el primero en descubrir una línea magnética sin declinación, sino también el de haber propagado en Europa el estudio del magnetismo terrestre, por sus consideraciones sobre el crecimiento progresivo de la declinación hacia el Oeste, a medida que se separaba de aquella línea...
Lo que se debe a Colón no es solamente el haber observado el primero la existencia de esta declinación, que estaba ya indicada, por ejemplo, en el mapa de Andrés Bianco, levantado en 1436; es haber notado el 13 de septiembre de 1492 que a 2º ½ hacia el Este de la isla Corvo, la declinación magnética cambia y pasa de Nordeste a Noroeste.
Este descubrimiento de una línea magnética sin declinación señala un punto memorable en la historia de la Astronomía náutica, y ha sido justamente celebrada por Oviedo, Las Casas y Herrera… no ha descubierto sólo en el océano Atlántico una región en que el meridiano magnético coincide con el meridiano geográfico; ha hecho, además, la ingeniosa observación de que la declinación magnética puede servir para determinar el lugar en que un buque se halla con relación a la longitud. En el Diario de su segundo viaje (abril de 1496), vemos orientarse al Almirante realmente, según la declinación de la aguja imantada. (Humboldt, Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr von: Cosmos. Ensayo de una descripción física del mundo, 1859. Editorial: Los Libros de la Catarata, 2011).
Colón había observado como la polar no coincidía con la aguja magnética, y que esta variación no era constante con la posición del navío en su derrota. Este descubrimiento le lleva al convencimiento de la existencia de una variación en la determinación del norte magnético, por parte de la aguja magnética. El fenómeno de la declinación magnética, como hemos dicho era ya conocido por algunos europeos, pero Colón añade además, con sus observaciones, la variación de esa declinación magnética con el lugar, y la no coincidencia del norte geográfico con la Polar, como ya hemos expresado.
El día 30 de septiembre hace Colón un sensacional descubrimiento, que le deja inicialmente perplejo. Tras un breve análisis, llega a la conclusión de que la Estrella Polar no está en el eje de la esfera terrestre, por lo que también se mueve como las restantes estrellas del firmamento.
Pero si el 13 de septiembre había descubierto la variación de la declinación magnética, el 16 encuentra el Mar de los Sargazos, esa región del océano Atlántico septentrional que se extiende entre los meridianos 70º y 40º O y los paralelos 25º a 35º N, en los que se mantiene grandes calmas atmosféricas, y donde crece un alga, que denominaron sargazo, por su similitud a la vid.
Había hecho sensacionales hallazgos en pocos días: la variación de la declinación magnética, ese nuevo Mar de los Sargazos y la estrella, aparentemente inmóvil, que se movía. (Arranz Márquez, Luis: Cristóbal Colón: misterio y grandeza. Marcial Pons Historia. Memorias y biografías, 2006, 404 páginas). Nos lo describe así en su diario:
Domingo 16 de septiembre.- …Aquí comenzaron a ver muchas manadas de hierba muy verde que poco había, según le parecía, que se había desapegado de tierra, por lo cual todos juzgaban que estaba cerca de alguna isla; pero no de tierra firme, según el Almirante, que dice: «porque la tierra firme hago más adelante» (Colón, Cristóbal: Los cuatro viajes del almirante y su testamento. Primer capítulo: El primer viaje a las Indias. Editor: Anzoátegui, Ignacio B.,  Pág.21. Colección Austral. Edición digital basada en la 10ª ed. de Madrid, Espasa-Calpe, 1991.
http://www.cervantesvirtual.com/obra/los-cuatro-viajes-del-almirante-y-su-testamento--0/ )
Al día siguiente siguen esas mismas observaciones. Años después recuerda de nuevo su descubrimiento de este extraño mar: …y así mesmo fallo la mar toda llena de hierba de una calidad que parece ramitos de pino y muy cargada de fruta como de lantisco, y es tan espesa que al primer viaje pensé que era bajo y que daría en seco con los navíos, y hasta llegar con esta raya no se falla un solo ramito. Fallo también, en llegando allí, la mar muy suave y llana, y bien que vente recio nunca se levanta. Asimismo hallo dentro de la dicha raya, hacia Poniente, la temperancia del cielo muy suave, y no discrepa de la cantidad quier sea invierno, quier sea en verano (Colón, Cristóbal: Los cuatro viajes del almirante y su testamento. Carta  del Almirante a los Reyes Católicos. Editor: Anzoátegui, Ignacio B., Pág.180. Colección Austral. Edición digital basada en la 10ª ed. de Madrid, Espasa-Calpe, 1991. http://www.cervantesvirtual.com/obra/los-cuatro-viajes-del-almirante-y-su-testamento--0/ )
Este descubrimiento le induce a pensar sobre las variaciones de las corrientes marinas y la meteorología, en función de la posición del buque, siendo precursor en los estudios de la física de la Tierra.
Colón tenía también la habilidad de utilizar la información científica en su provecho, demostrando que el estar debidamente informado era una ventaja en cualquier negociación. Llevaba en este viaje el Almanach Perpetuum, de Abraham Zacuto, y por él sabía que el 29 de febrero de 1504 se produciría un eclipse total de Luna, que estimó sería visto en aquellas latitudes.
 Así, Washington Irving, en su "Vida del Almirante Don Cristóbal Colón" nos narra cómo en su cuarto viaje a las Indias occidentales, en Jamaica se encontraba en una situación difícil. Colón sufre un motín, y en ese momento los nativos aprovechan para negarse a proporcionar víveres. Pero él sabe que se va a producir ese eclipse de luna, conoce el día y la hora, y convoca a los nativos, comunicándoles que si no le aportan alimentos, su Dios hará desaparecer la Luna.
Muchos indios quedaron amedrentados por la solemnidad de esta predicción; otros la trataron con mofa; todos, empero, aguardaban solícitos la venida de la noche. Cuando vieron, en efecto, que una sombra oscura se derramaba por la luna, empezaron ya a temblar. Creció el terror con los progresos del eclipse, y al ver las tinieblas misteriosas que cubrieron la faz de la naturaleza, no tuvo límites su espanto. Se apoderaron de las provisiones que pudieron, apresurándose con ellas a los buques en medio de gritos y lamentaciones. Se arrojaron a los pies de Colón, implorando de él intercediese con Dios para que suspendiera las amenazadas calamidades, y asegurándole que de allí en adelante traerían cuanto se les pidiese. Colón les contestó que se retiraría a comunicar con la deidad. Se encerró en su camarote, y permaneció en él durante el aumento del eclipse, mientras las florestas y playas resonaban con los alaridos y súplicas de los salvajes. Cuando iba el eclipse a disminuir, se presentó de nuevo a los indios, y les dijo que había intercedido por ellos con su Dios, quien bajo la condición de que cumpliesen sus promesas se había dignado perdonarlos; en señal de lo cual disiparía las tinieblas de la luna. (Irving, Washington: The Life and Voyages of Christopher Columbus (Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón, 1828).
En el Cuaderno de Bitácora, el propio Colón lo relata: En la tarde anunciada, cientos de indígenas se congregaron ante los barcos. Cuando salió la luna ya estaba parcialmente oscurecida y el pánico entre los nativos al verla menguar. Rogaron al almirante que la hiciera volver y éste pidió a cambio la reanudación de los suministros.
Los indios, posiblemente ya habían visto muchos eclipses antes, pero les maravilló indudablemente, que aquel intruso pudiera tener esa capacidad de predicción.
Estos son algunos de los ejemplos de la perspicacia y sagacidad del Almirante en el ámbito científico y tecnológico.
 

Gabriel Barceló
28/07/2018


Se va a celebrar en Bilbao, del 3 al 7 de septiembre, la 25th International Conference on High Resolution Molecular Spectroscopy, y durante esta celebración, se va hacer entrega de la primera MEDALLA MIGUEL CATALÁN en homenaje a su memoria.


El profesor Alberto Lesarri, Catedrático de Química Física y Química Inorgánica de la Universidad de Valladolid, me ha comunicado, como Secretario-Tesorero del Grupo Especializado de Física Atómica y Molecular (GEFAM) de las Reales Sociedades Españolas de Física (RSEF) y de Química (RSEQ) este evento:
Me pongo en contacto con usted en nombre del Dr. José Andrés Fernández, Presidente del GEFAM – RSEF/RSEQ
Nos gustaría informarle que, con motivo del próximo congreso 25th International Conference on High Resolution Molecular Spectroscopy los próximos días 3-7 de septiembre, el GEFAM va a instaurar la “Medalla Miguel Catalán”, que recibirá inicialmente el Prof. Dudley R. Herschbach (Premio Nobel de Química) durante la celebración de este congreso, como puede ver  en nuestra web:
http://www.hrms-bilbao2018.com/
En años posteriores esperamos conceder esta medalla de forma bianual en los Congresos “Iber” de Física Atómica y Molecular.
 
Como ya es sabido, existen ya los Premios de Investigación de la Comunidad de Madrid “Miguel Catalán” y “Julián Marías” a la carrera científica, y los Premios de Investigación de la Comunidad de Madrid “Miguel Catalán” y “Julián Marías” a investigadores de menos de cuarenta años. No obstante, esta nueva medalla  tiene un carácter internacional, por lo que es una gran noticia su convocatoria.
 
Del equipo de investigadores de Miguel Catalán en el Instituto de Óptica del CSIC, JUANA BELLANATO FONTECHA, es la única persona actualmente viva, y con una gran lucidez. Hace algún tiempo le pedí un texto con sus recuerdos de aquella época, y me envió el siguiente texto, que reproduzco:
 
 Mis recuerdos del Sr. Catalán.
Así le llamábamos en el Instituto de Óptica. Ahora sí, le respetábamos mucho. Y si recuerdo bien, aunque éramos muy jóvenes, él nos llamaba de Ud.
Yo conocí a D. Miguel Catalán en el año 1944. Tanto su hijo Diego como yo nos presentábamos a un examen especial para obtener el Grado de Bachiller con Premio Extraordinario (habíamos obtenido la nota de sobresaliente en el examen ordinario). Catalán acompañaba a su hijo. Probablemente era el único padre/madre que lo hacía. Yo recuerdo a Diego como un chico muy joven (probablemente el más joven de los examinandos, tenía 16 años) y guapo. Creo que yo iba con una hermana. Mientras esperábamos el comienzo del examen, Catalán charlaba con todos nosotros y creo que siguió hablando (con una conversación extremadamente amena)  con los acompañantes, mientras algunos nos examinábamos. Yo recuerdo también que nos habló algo de su vida. Que él era el único científico de la familia - algo así como la oveja negra-, que su mujer, su suegro, Menéndez Pidal, y toda la familia eran de humanidades, "de letras". Y que Diego iba a seguir la trayectoria de su familia materna (años después vi a Catalán preocupado  por la oposición a Cátedra de su hijo). También nos debió contar anécdotas de su familia. Era muy simpático y natural hablando con los jóvenes.
Pasaron los años. Yo estudié Química en la Universidad Complutense. Terminé en el año 1949. No encontraba trabajo y me matriculé condicionalmente, porque me faltaba aprobar la Reválida, en dos asignaturas de doctorado "para aprovechar el tiempo". Una de ellas era la asignatura de Estructura Atómica Molecular y Espectroscopía, que daba Catalán (creo que así se llamaba). Ayudantes suyos eran Fernando Rico y la Srta. María Teresa Salazar (ella, quizá, con más responsabilidad). Y éste fue el segundo encuentro con Catalán, esta vez como alumna.
El estudio de esta asignatura de Espectroscopía iba a ser decisivo en mi vida profesional.
Yo había estudiado el Bachillerato (menos el primer curso, que lo aprobé por examen "libre")  en el Instituto Isabel la Católica en Madrid. Mi profesor de Química fue D. José R. Barceló Matutano y en la época a que me estoy refiriendo (año1950) se encontró casualmente por la calle con una hermana mía, que había sido también alumna suya, y le preguntó por mí. Mi hermana le diría que yo estaba sin saber qué hacer. Barceló le dijo que yo fuese a verle al Instituto de Óptica donde estaba trabajando (jornada parcial). Me acuerdo que comenté con mi hermana que yo en el Campo de la Óptica sólo me gustaría trabajar en Espectroscopía.
Barceló trabajaba en la Sección de Espectros Moleculares que formaba parte del Departamento de Espectros atómicos y moleculares del que era Jefe D. Miguel A. Catalán. Naturalmente, empecé a trabajar en el Instituto de Óptica, ahora bien, gratis, como becaria sin sueldo.
Y este fue mi tercer encuentro con Catalán, que se extendería hasta su muerte en 1957, año que no he olvidado nunca porque mi padre murió unos meses antes. Me acuerdo que Catalán me dio muy compungido el pésame y poco después...
Volviendo a mi carrera científica estoy orgullosa de que, aunque José Barceló fue el director de mi Tesis Doctoral, Catalán fue el Padrino, ya que era necesario entonces ser Profesor en la Universidad para avalar una Tesis. Él tuvo que leer la Tesis, dar su aprobación y estar en el Tribunal correspondiente. Me acuerdo que estuvimos leyéndola o viéndola juntos y, como en aquellos tiempos se escribían las tesis a máquina, utilizando papel carbón para las copias que había que presentar en la Universidad y quedaban bastante sucias, él con una goma me enseñó cómo había que limpiarlas un poco porque había que "dar buena impresión". Y esto con una amabilidad y sencillez extremas, que eran características de su carácter.
Sólo me acuerdo de verle una vez un poco enfadado con mi grupo porque echamos la culpa a sus instrumentos de que no funcionaba bien nuestro espectrógrafo IR. Consideraba que decíamos una tontería...
Quiero reseñar aquí,  que, probablemente gracias en gran parte al talante de Catalán y también del Director del Instituto de Óptica, D. José Mª Otero Navascués, no existía allí discriminación de género, lo que no ocurría en otros Institutos del CSIC, y las mujeres pudimos continuar la carrera investigadora después de leer la tesis doctoral. Debo, pues, agradecer al Prof. Catalán que yo no tuviese ningún problema para permanecer en el Instituto de Óptica, llegando a ser nombrada Profesora de Investigación. Cuando me jubilé, me incorporé, por diversas razones, durante unos años, al Instituto de Estructura de la Materia como Doctor vinculado ad honorem.
Y volvamos a mis recuerdos de la muerte de Catalán:
Un viernes (el anterior al 11 de noviembre) al llegar al Instituto de Óptica me dijeron que Catalán se había puesto enfermo y que le habían ingresado en la Clínica de la Concepción. El lunes, al volver a trabajar, nos dijeron que había fallecido (no sé si confundo alguna fecha), creo que de una pancreatitis aguda. Mi tristeza y la de todos mis compañeros fue inmensa, máxime cuando no estábamos preparados para una muerte repentina en una persona de tanta valía y con una aparente buenísima salud.
Para terminar quiero relatar una anécdota que contaban de él. Cuando todos estábamos más o menos ateridos de frío, el aparecía siempre en mangas de camisa. Parece que, según él, sólo se compró un abrigo en Múnich (donde sabemos que en invierno las temperaturas pueden llegar a muchos grados bajo cero). Se encontró en la calle con un compatriota que exclamó: ¿cómo vas así con una temperatura de 20º bajo cero?  Contestó Catalán: ya notaba yo un poco de frío. Y se compró un abrigo. 
En este relato, la investigadora Juana Bellanato recuerda al también químico y profesor, José Ramón Barceló Matutáno, hermano mayor de mi padre e investigador del Instituto de óptica, en el mismo equipo.
Miguel Catalán fue también mi profesor. Además de publicar diversos artículos en su memoria (El último MIGUEL A. CATALÁN SAÑUDO en este BLOG), he escrito dos biografías recordando su perfil humano y científico:
https://dinamicafundacion.com/el-senor-catalan/
http://advanceddynamics.net/el-senor-catalan/
 
https://dinamicafundacion.com/memoria-viva/
http://advanceddynamics.net/memoria-viva/
 
Durante casi cuarenta años he estado realizando un proyecto de investigación sobre dinámica rotacional y mecánica celeste (http://advanceddynamics.net/), cuyo origen seminal fue una clase de Catalán en el año 1956.
Es, por tanto, una gran noticia que el Grupo Especializado de Física Atómica y Molecular (GEFAM) de las Reales Sociedades Españolas de Física (RSEF) y de Química (RSEQ) haya creado la MEDALLA MIGUEL CATALÁN en homenaje a su memoria, y que en su primera convocatoria haya sido otorgada esta medalla a Dudley R. Herschbach, matemático, químico y profesor universitario galardonado con el Premio Nobel de Química del año 1986.
 


Gabriel Barceló
22/07/2018


Noticias de Física


La teoría de interacciones dinámicas, y su ecuación del movimiento, expresadas en los dos tomos del tratado: Nuevo paradigma en Física, predicen un comportamiento peculiar y diferenciado en la Dinámica de sistemas acelerados o no inerciales.



 
Precisamente, en la figura 4.17 del tomo I del tratado, se muestra la trayectoria prevista por la Mecánica Clásica y la deducida con la Teoría de Interacciones Dinámicas, advirtiéndose claramente la diferencia conceptual. Experimentalmente hemos observado y confirmado reiteradamente la segunda trayectoria para supuestos no inerciales.
En la figura 5.9 del mismo texto, se muestra la trayectoria del centro de masa conforme a la propuesta que se sustenta, simulada por computadora, de un objeto en movimiento, que tiene rotación intrínseca y simultáneamente está sometido a un par externo no coaxial con su momento angular intrínseco, cuando tanto el momento aplicado y la velocidad de traslación del objeto en movimiento son constantes.
Se confirma así, de nuevo, la aporia inicial de la rotación y de la orbitación simultánea, y también su peculiar comportamiento en trayectorias planas, como ya habíamos comentado que observamos en el universo.
Las nuevas hipótesis dinámicas que se proponen justifican claramente el comportamiento de los cuerpos sometidos a rotaciones no coaxiales, como es el caso del bumerán o del péndulo giroscópico.
En el caso hipotético de que el momento aplicado sea constante, pero la velocidad lineal de traslación es variable, la trayectoria obtenida por computadora, conforme a los parámetros de simulación, es una helicoide. Es una traza semejante a la de las estrellas de una galaxia espiral.
En el Volumen II del tratado, se exponen numerosos supuestos de aplicación de la Teoría de Interacciones Dinámicas, sus leyes de comportamiento, y posibles nuevas aplicaciones científicas y tecnológicas.
Por ejemplo, su posible aplicación en el confinamiento dinámico en reactores nucleares de fusión para la generación de energía eléctrica limpia, o el tratamiento dinámico del comportamiento de tifones y huracanes. Son áreas de conocimiento que recomiendo explorar con esta nueva teoría dinámica.
Se evidencian también, en este segundo volumen, supuestos dinámicos confusos en la actualidad, como sería el caso de las llamadas anomalías en la dinámica de las sondas espaciales Pioneer.
 
El primer capítulo del volumen II del tratado incorpora las leyes que hemos deducido para los sistemas acelerados por rotaciones, con simetría axial. Estos supuestos, son un caso concreto de la dinámica, pero de gran interés, pues incluye el comportamiento dinámico de todos los cuerpos con simetría sobre un eje, y en rotación sobre ese eje, que será, a su vez, principal de inercia. Es el caso de la mayoría de los cuerpos celestes del universo.
El capítulo VII incorpora comentarios y aclaraciones sobre el capítulo anterior. El capítulo siguiente se dedica a las aplicaciones científicas de la teoría, y especialmente en su interpretación de la mecánica celeste.
En el capítulo IX analizamos posibles aplicaciones tecnológicas de esta teoría, en especial, como ya hemos expresado, en el ámbito de reactores de fusión nuclear, o incluso la justificación del comportamiento de las masas de aire que cursan mediante rotación, como son los huracanes y los tifones.
En los capítulos siguientes se proponen análisis específicos de determinados ejemplos paradigmáticos de la teoría, el Capítulo X sobre el Bumerán, el Capítulo XI sobre el péndulo, la peonza, balones y pelotas, y el Capítulo XII sobre aviones, proyectiles, cohetes, y otros voladores.
El capítulo trece se refiere a la Teoría de la Relatividad, y a las posibles aportaciones de la TID en su desarrollo conceptual. Realizamos un novedoso análisis de las rotaciones en sede relativista, sugiriendo comentarios y salvedades a la teoría de la relatividad, que deberían ser tenidas en cuenta al enunciar una dinámica relativista rotacional, para sistemas no inerciales.
En los dos últimos capítulos, a manera de epílogo, se propone un resumen de la teoría, así como las posibles innovaciones y conclusiones que aporta nuestro proyecto de investigación.
Sugerimos leer este tratado para mejor conocer las posibles aplicaciones científicas y tecnológicas de la Teoría de Interacciones Dinámicas, y los muchos ejemplos cuyo comportamiento dinámico puede ser justificado mediante esta teoría.
Añadimos también a este segundo Volumen nuevos anejos de interés que sugerimos consultar.
 
Precisamente, Sir Roger Penrose en su libro El Camino a la realidad: Una guía completa a las leyes del universo, intentaba ofrecer una metodología para determinar las leyes del cosmos. El texto termina con el siguiente párrafo: Tal vez lo que principalmente necesitemos es un cambio sutil de perspectiva, algo que todos hemos olvidado… (Penrose, R. R.: The Road to Reality: A Complete Guide to the Laws of the Universe. Vintage Books, Nueva Y 2004. Londres, 2.005. Ed. Debate, 2.006)
Conscientes de este planteamiento, podríamos preguntarnos si nuestra propuesta pudiera responder a esta pregunta de cambio de perspectiva planteada por Penrose, de una manera satisfactoria.
Esperamos que NUEVO PARADIGMA EN LA FÍSICA, y la Teoría de Interacciones Dinámicas que en él se propone, den cumplida y satisfactoria respuesta a esa inquietud de Penrose. Y de esta forma, disponer de una nueva herramienta conceptual, con posibles claves para mejor comprender el comportamiento de la naturaleza y de nuestro universo.
 
Puede obtenerse más información del tratado en esta página en Internet:
 
https://newparadigminphysics.com/
 
Y han sido realizados los siguientes videos de presentación del tratado NUEVO PARADIGMA EN FISICA:
 
https://www.youtube.com/watch?v=MRq7EclUsbA
 
https://www.youtube.com/watch?v=tTLDvLUdgro
 
https://www.youtube.com/watch?v=xCDEIbo89Ps
 
https://www.youtube.com/watch?v=QYcT8OlqzEU
 
Una referencia al tratado y a este proyecto de investigación, puede encontrarse en el servicio oficial público de la Comisión Europea:
https://cordis.europa.eu/news/rcn/129269_en.html
 
Y también en el servicio de información de noticias científicas:
https://www.alphagalileo.org/en-gb/Item-Display/ItemId/161784
 
Una más completa información puede obtenerse en estos portales:
http://www.advanceddynamics.net/
 
http://www.dinamicafundacion.com/
 
 
 
 


Gabriel Barceló
16/07/2018


Con posterioridad a la publicación en Amazon del segundo tomo del tratado NUEVO PARADIGMA EN FÍSICA, Víctor Valencia me sugirió escribir conjuntamente un texto divulgativo, explicando el contenido del tratado, y las causas y razones de haber trabajado durante casi cuarenta años, en ese proyecto de investigación científica.


Nos pusimos en el común empeño de este nuevo libro: SIEMPRE ES POSIBLE…UN NUEVO PARADIGMA, con el fin de explicar al lector no científico, el origen de nuestras intuiciones, y difundir nuestro proyecto de investigación, en clave empresarial, en la idea que esta labor científica, desarrollada por un grupo de investigadores españoles en los últimos cuarenta años, pudiera servir de ejemplo, o al menos de inspiración, a directivos de empresa y a emprendedores.
Para Víctor, era importante difundir la constancia y tenacidad de nuestro equipo, perseverando en esa búsqueda intelectual casi durante cuatro décadas, hasta llegar a un NUEVO PARADIGMA EN FÍSICA, por aplicación de un riguroso cumplimiento del método científico, y gracias a disponer de una meta concreta.
 
Este nuevo libro, SIEMPRE ES POSIBLE…UN NUEVO PARADIGMA, incorpora un prólogo y un epígrafe de Eduardo Martínez, que da coherencia a las exposiciones de los coautores.
Inicia el prólogo Eduardo con esta frase: Este libro es a la vez un testimonio y un manual. Recoge por un lado la odisea de un científico nato, ingeniero y físico de formación, que siendo todavía un niño descubrió una incógnita y dedicó gran parte de su vida a despejarla.
Añadiendo a continuación: Por otro lado, el libro es también una clase sobre lo que es el emprendimiento aplicado a la investigación científica: sin tesón, sin metodología, sin sacrificio personal, sin conocimientos y habilidades específicas, no es posible llegar a la meta. Así lo explica el empresario y profesor Víctor Valencia.
 
Hemos intentado realizar un esfuerzo para trasladar al lector no científico los resultados obtenidos en nuestro proyecto de investigación científica privado español, que ha dado como resultado una inédita y novedosa Teoría de Interacciones Dinámicas.
Sin que sea necesario que el lector esté previamente familiarizado con la dinámica rotacional, creemos que la lectura de este nuevo libro, permitirá conocer mejor la Mecánica Celeste, y el porqué de que los cuerpos en el universo, orbitan, pero también rotan sobre un eje.
 
Estamos convencidos que nuestra nueva visión del universo, original e inédita, que se propone en el tratado NUEVO PARADIGMA EN FÍSICA, y que se trascribe en este nuevo libro de forma simplificada, y sin formulaciones ni ecuaciones, permitirá a muchos no especialistas, el conocer mejor el comportamiento del cosmos y de la propia naturaleza.
Por nuestra parte, nos sentimos orgullosos de los resultados científicos e intangibles obtenidos en nuestro proyecto, ya que hemos llegado a estructurar un nuevo conocimiento del comportamiento de la naturaleza y del universo, inédito, y no imaginado hasta la fecha, realmente un nuevo paradigma en Mecánica Celeste.
 
En SIEMPRE ES POSIBLE… recuerdo los juguetes que recibí de niño, y que me generaron un especial interés. También los juegos que realizaba con mi padre y que se convirtieron, con el paso del tiempo, en los indicios de un NUEVO PARADIGMA DE LA FÍSICA.
Además, en este texto de dos autores, intentamos combinar la ciencia con el emprendimiento, describiendo también las causas que permitieron desarrollar el proyecto de investigación científico, y que inspiraron la Teoría de Interacciones Dinámicas. Recuerda también las primeras dudas y aporías dinámicas, al observar, siendo todavía un niño, el comportamiento de aquellos juguetes con cuerpos en rotación, indagando en su extraño comportamiento, y fantaseando sobre la posible trayectoria de los cuerpos celestes en una naturaleza imaginaría, en la que los cuerpos realizasen rotaciones simultáneas, sobre distintos ejes.
 
Pero es necesario destacar que para poner en valor nuestra idea, y difundir nuestro proyecto de investigación, hemos tenido que luchar contra múltiples obstáculos. El conseguir el apoyo o la colaboración de las instituciones, ha sido realmente inalcanzable en muchos casos, posiblemente debido a que removíamos la zona de confort de otros enseñantes y profesores.
 
Víctor Valencia propone simultáneamente en nuestro libro, una visión empresarial de este proyecto de investigación científica, e insinúa ciertas claves que permiten una mejor comprensión del proceso innovador.
Convierte así al libro, en un texto sobre lo que es el emprendimiento, incluso en el supuesto de un proyecto de investigación científica, sugiriendo que sin tesón, sin metodología, sin sacrificio personal, sin conocimientos y sin habilidades específicas, no es posible llegar al objetivo empresarial deseado. Así lo explica el empresario, consultor y profesor Víctor Valencia.
 
En este libro, Víctor intercala también reflexiones y comentarios, basados en su gran experiencia profesional, sobre gestión, innovación y estrategia empresarial. También sugiere como conseguir que triunfen las iniciativas y la perseverancia, en las actividades empresariales, e incluso, en cualquier actividad humana, siendo fuente de inspiración, iniciativa y tenacidad para directivos y emprendedores, que quieran persistir en un objetivo empresarial, y conseguir que nadie olvide sus propios proyectos.
 
Hemos pretendido ofrecer una obra sencilla, de fácil lectura, que nos introduce en el complejo mundo de una nueva física cuyos secretos parecían estar todavía olvidados, pero también, y gracias a la pluma de Víctor, en los principios metodológicos del emprendimiento, y en la importancia, en toda empresa humana, de las interacciones humanas y empresariales. Estos son los dos aspectos de esta obra: ciencia y emprendimiento, como siempre ocurre en la aventura humana.
 
 


Gabriel Barceló
30/06/2018


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Editado por
Gabriel Barceló
Eduardo Martinez
Fundador y presidente de diversas empresas, de asociaciones no lucrativas y de fundaciones, actuando como presidente de las mismas, ex-Presidente de la Federación de Ingenieros Industriales de España y ex -Vicepresidente del Instituto de la Ingeniería de España, Gabriel Barceló ha sido consultor en ingeniería de la edificación y asesor fiscal. Desde hace más de treinta y seis años desarrolla un proyecto de investigación científica sobre dinámica rotacional. Autor de numerosos libros, el último de ellos “Nuevo paradigma en Física” (Editado en inglés y español), y ha publicado más de cien artículos.