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El próximo 9 de octubre celebraremos el CXXV aniversario del nacimiento en Zaragoza, del más importante físico español del siglo XX: Miguel A. Catalán Sañudo (Zaragoza 1894-Madrid 1957), que además de ser descubridor y científico, también fue profesor y pedagogo.


 
La Fundación Ramón Menéndez Pidal (http://www.fundacionramonmenendezpidal.org/)
ha considerado relevante, en este CXXV aniversario del nacimiento de Miguel A. Catalán, publicar una nueva biografía, de este científico, reconocido internacionalmente, pero que simultáneamente era un gran pedagogo, y profesor en la enseñanza de las ciencias, que incluso prefirió, seguir enseñando a alumnos de bachillerato, cuando ya era catedrático de universidad.
Esta nueva biografía de mi profesor, que tiene programada editar la Fundación Ramón Menéndez Pidal, y que he redactado con más de quinientas páginas, tendrá por título: MIGUEL A. CATALÁN. CXXV ANIVERSARIO. PROFESOR, DESCUBRIDOR Y PEDAGOGO
En ella incluyo numerosos testimonios de profesores y discípulos coetáneos, describo sus descubrimientos científicos, y recuerdo con énfasis, su apasionante perfil humano
Catalán, en 1921 en los laboratorios del Imperial College de Londres, descubrió un nuevo procedimiento de investigación espectrográfica, aplicable a la investigación de la estructura de la materia. Los distintos laboratorios del mundo iniciaron rápidamente la aplicación de su metodología, y llegaron a la conclusión de que ese era el mejor método de investigación en la frontera de la física de aquel momento. De esta forma, este aragonés inicio una etapa de auge internacional de la espectrografía, en la investigación de la estructura de la materia.
En su nueva biografía, también recordamos su propuesta de una Tabla periódica de los elementos, íntimamente relacionada con la configuración electrónica de los átomos, y su aportación al desarrollo de un modelo concreto de estructura de la materia, que sugerimos debería ser denominado como: Modelo Atómico de Böhr – Sommerfeld –Catalán.
En mi opinión personal, Miguel Catalán fue el máximo exponente de la Edad de Plata de la Ciencia Española, gracias a su laboriosidad, capacidad intelectual y tenacidad, por lo que es un ejemplo paradigmático. Tras sus descubrimientos científicos, consigue un rápido reconocimiento internacional difícilmente repetible, que le convierten en prescriptor científico a escala internacional.
La Unión Astronómica Internacional, años después de su muerte, bautizaría con su nombre a una familia de cráteres de la Luna. El CSIC, en el que trabajó como investigador los últimos siete años de su vida, años después, en 1994 también decidió dedicar un centro de investigación a la memoria de nuestro profesor. El Centro de Física "Miguel Antonio Catalán" (CFMAC), situado en Madrid Serrano, 121, y que está integrado por los Institutos de Estructura de la Materia (IEM), Instituto de Óptica (IO) e Instituto de Matemáticas y Física Fundamental (IMAFF).
Pero todo lo por él conseguido, lo pierde tras la Guerra Civil, y lo que venía siendo una epopeya científica, se convirtió en una verdadera tragedia humana, como también le ocurrió a muchos otros españoles. Además de evocar con melancolía su pasado, que también es parte de nuestra memoria histórica, en esta nueva biografía, dejamos patente la recia personalidad de nuestro admirado profesor, con el fin de que los que no lo pudieron disfrutar en vida, participen de sus conocimientos y puedan valorar mejor todo lo que el matrimonio Miguel Catalán/Jimena Menéndez-Pidal hizo por la sociedad y la cultura española, en aquellos años.
 

Gabriel Barceló
11/08/2019


Recientemente he publicado este libro, en colaboración con mi hijo Eduardo, sobre el descubrimiento del Nuevo Mundo, y en el que nos planteábamos:
¿Cuáles fueron los verdaderos propósitos de ese primer viaje de Colón?
http://editorialarpegio.com/Libro46Novedades.htm


En este nuevo libro publicado por Editorial Arpegio, proponíamos también una tesis inédita sobre los argumentos que sugiere Colón, y creo que constituye una curiosa novedad, al proponer nuevas e insospechadas ideas, ignoradas hasta la fecha:
https://www.tendencias21.net/libros/Colon-y-su-empresa-de-Indias-comercio-descubrimiento-o-cruzada_a688.html
En el libro, sugerimos un detenido análisis de los siete años de espera en la corona de Castilla, de Cristóbal Colón en su proyecto de alcanzar las Indias, viajando por mar hacia el Oeste, y se proponen las causas del cambio de actitud de los Reyes Católicos, dando una explicación coherente y original de los posibles propósitos de ambas partes.
Posteriormente, el autor y periodista italiano Ruggero Marino, como especialista en la biografía de Colón, me escribe para indicarme que estoy equivocado con el protagonismo de los Reyes Católicos. Me dice así:
En San Pedro hay la tumba del papa donde está escrito "En el tiempo de su pontificado la gloria de la descubierta del Nuevo Mundo". El Panvinio y otros lo confirman. Pero Innocenzo VIII murió antes de que Colon se marchara.
Todo el dinero por la primera expedición llega de la bula de la cruzada de Innocenzio VIII y de parientes del papa, que era consuegro de Lorenzo el Magnífico.
No podemos admitir que Giovanni Battista Cybo (1484-1492), posteriormente Papa Inocencio VIII, financiase directamente el primer viaje de Colón, pues esta hoy día perfectamente documentada esta operación. El que en su tumba en la Basílica de San Pedro, aparezca esa leyenda no prueba ni documenta nada.
El referido Onofrio Panvinio, (Verona, febrero de 1530 - Palermo, abril de 1568) es un historiador y arqueólogo italiano posterior, que lógicamente no se documentó suficientemente.
Para Juan de Mariana la financiación del proyecto fue resuelta pues,...tomaron prestados los reyes al cavallero valenciano luis Santángel, escrivano de Ración de la Corona de Aragón. (De Mariana, Juan. Historia general. Libro XXVI cap. III, pág. 198, t. IX. Toledo, 1592)
Pero tampoco hoy se acepta esta alternativa como real, independientemente del protagonismo personal de Luis Santángel en todo este proyecto.
 
Financiación
El hecho es que la corona otorga su licencia, pero no financia la totalidad de la expedición, por lo que obliga a buscar otros inversores. Se ha estimado que la inversión necesaria para alcanzar las Indias navegando por el Atlántico, podía llegar a exigir una financiación de unos dos millones de maravedíes, en moneda de la época. Era una importante suma tratándose de un proyecto de incierto resultado en aquel entonces.
Los inversores en este proyecto comercial son la Corona de Castilla y la Iglesia, y en menor medida el propio Colón, con la ayuda de otros inversionistas. Así lo confirma el historiador Juan Manzano (Cristóbal Colón: siete años decisivos de su vida, 1485-1492. Ediciones Cultura Hispánica. pp. 321–324, 1964). Esa suma fue asumida por distintos inversores, aunque fue la corona el promotor y mayor inversor.
Como resultado de la firma de las Capitulaciones, le fue entregado a Colón en Santa Fe, en efectivo, un cuento (un millón) y ciento cuarenta mil maravedíes. Los 140.000 maravedíes como anticipo de las pagas que, como capitán de la expedición, correspondían a Colón.
Precisamente fue el escribano de ración Luis de Santángel, quien realizó este primer pago con su propio patrimonio. No obstante, no es él quien aparentemente financia la operación, pues es de suponer que actúa por orden del Rey Fernando, y que este pago le es reembolsado. Para el historiador Antonio Rumeu de Armas este dinero lo recupera después del retorno de Colón a la península, en 1493. (Rumeu de Armas, Antonio: Nueva luz sobre las Capitulaciones de Santa Fe. Madrid: CSIC. p. 30, 1985).
Según Consuelo Varela (Colón y los florentinos. Madrid: Alianza América. pp. 49–53, 1988), cobró la deuda tres semanas después, recibiendo el pago de Alonso de las Cabezas que actuaba por orden del Arzobispo de Granada, y como tesorero de la Cruzada, en el Obispado de Badajoz. (Fernández de Navarrete, Martín: Colección de los viages y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV: con varios documentos inéditos concernientes á la historia de la Marina castellana y de los establecimientos españoles en Indias, pág. 5. Imprenta Real, Madrid, 1825).
Esta información queda confirmada en otros documentos, (Aldana Fernández, Salvador: Los judíos de Valencia: un mundo desvanecido. Pág. 149. Carena Editors, S.l., 2007. 232 páginas.), así como en el libro de cuentas de García Martínez y Pedro de Montemayor de composición de bulas, existente en el Archivo General de Simancas y que fecha el asiento de pago al 5 de mayo de 1492 (Pérez de Tudela, J. Colección Documental del Descubrimiento, p. 89. Real Academia de la Historia, CSIC y Fundación Mapfre América, 1994.): ... un cuento (un millón) y ciento cuarenta mil maravedíes restantes para pagar al dicho escribano de ración en cuenta de otro tanto que prestó para la paga de las carabelas que Sus Altezas mandaron ir de avanzada a las Indias, e para pagar a Cristóbal Colón que va en dicha Armada. (Mossen Luis de Santangel y el descubrimiento de América. Asociación católica de Maestros de Valencia. Serie B nº 1, pág. 6 y 7. Ed. 1951)
Por tanto, este pago efectuado por Luis de Santángel, es realmente realizado, por orden de Fray Hernando de Talavera, recién nombrado Arzobispo de Granada, a cargo del tesoro de bulas del obispado.
Además, la corona provee, en especie, el suministro de las naves necesarias, que algunos historiadores valoran en 360.000 maravedíes y que corresponderían a las dos carabelas aportadas por armadores de Palos y Moguer. (González Cruz, David Descubridores de América, Colón, los marinos y los puertos. Sílex Ediciones, 2012, ISBN 978-84-7737-739-9).
 
Otra financiación
Pero Colón también participa en la financiación de la empresa, sin disponer de fondos. Entendemos que a título personal solicita un préstamo al florentino Giannotto Berardi, residente en Sevilla. En el texto expresamos:
Es necesario recordar que Giannotto Berardi ha sido considerado como el representante en Sevilla de los intereses de la familia Medici, por lo que es posible que el verdadero financiador de Colon fuese el propio Lorenzo de Medici...
Por tanto, en este punto coincidimos con el Sr. Ruggero Marino: es muy probable que Colón, como persona física y a título personal, recibiese un préstamo de la Banca Medici, y por tanto, indirectamente de Lorenzo el Magnífico, pero a través de su representante en Sevilla, Giannotto Berardi. Además, los Medici eran partidarios de los franceses en aquel momento, en las disputas por los reinos de Nápoles y de Sicilia, por lo que difícilmente podían participar en un proyecto común con la corona aragonesa, o con Castilla.
Pero en ningún caso puede afirmarse que la financiación fue realizada por el Papa Inocencio VIII.
 
Sobre Cristóbal Colón hemos publicado otros trabajos en este Blog, en las siguientes direcciones:
https://www.tendencias21.net/fisica/HITOS-DECISIVOS-EN-LA-VIDA-DE-CRISTOBAL-COLON_a56.html
 
https://www.tendencias21.net/fisica/COLON-Y-SU-EMPRESA-DE-INDIAS-COMERCIO-DESCUBRIMIENTO-O-CRUZADA_a57.html
 
https://www.tendencias21.net/fisica/OTROS-DESCUBRIMIENTOS-CIENTIFICOS-DE-COLON_a35.html
 
https://www.tendencias21.net/fisica/DESCUBRIMIENTOS-Y-APORTACIONES-CIENTIFICAS-DE-CRISTOBAL-COLON_a33.html

Gabriel Barceló
07/07/2019


La figura de Colón ha constituido un desafío constante para historiadores y escritores, ha sido protagonista de los afanes de muchos, pues en su biografía, encontramos incoherencias e, incluso contradicciones. Pero podemos conjeturar momentos decisivos en su vida.


 
En un libro recientemente publicado por Editorial Arpegio: Colón y su Empresa de Indias: ¿Comercio, descubrimiento o cruzada?, (http://editorialarpegio.com/Libro46Novedades.htm ), proponemos nuevas claves sobre esos posibles enigmas de su vida. Una reseña del libro puede encontrase en: https://www.tendencias21.net/libros/Colon-y-su-empresa-de-Indias-comercio-descubrimiento-o-cruzada_a688.html. Recientemente hemos sugerido la trascendencia de su hazaña y hemos conjeturado sobre los posibles argumentos que utilizó para convencer a la corona de Castilla: https://club.tendencias21.net/mundo/ARGUMENTOS-QUE-CAMBIARON-LA-HISTORIA_a26.html .
 
Según nos lo describe Fray Bartolomé de las Casas, su hijo Diego Fue persona de gran estatura, como su padre,… (De las Casas, Fray Bartolomé: Historia de Indias (1517), II tomo).
Se supone que nació en el año 1451, existiendo múltiples polémicas sobre el lugar, aunque en diferentes documentos y en sus testamentos él se refiere siempre a Génova, como su lugar de nacimiento. Pocos historiadores tienen hoy duda sobre este origen.
Pocos antecedentes fidedignos se conocen de su niñez y juventud. Pero también proponemos en el texto deducciones, a partir de los documentos originales existentes.
Existen indicios de que asistió a la escuela que el gremio de artesanos de tejedores, al que pertenecía su padre, disponía en Génova, pero no se han encontrado pruebas de que estudiara latín o gramática en Universidad alguna, como quiso sugerir su hijo Hernando Colón. Fue en realidad un verdadero autodidacta.
 
¿Cuándo inicia sus travesías marítimas?
Parece ser que a los 14 años, se enroló como grumete de un mercante genovés, y posiblemente también sirvió en naves corsarias, en nombre de Renato de Anjou, pretendiente al trono de Nápoles. Por tanto, estas inciertas aventuras, posiblemente más tarde, trato de ocultarlas, evitando su incomodo recuerdo ante la corona de Aragón. Posteriormente pasó algunos años embarcado como agente comercial
No es probable que tras sus primeras singladuras llegara a ser un navegante profesional, más bien fue un inteligente factor o agente mercantil que acompañaba a la mercancía para su custodia, durante la navegación, y procedía a su entrega y venta en el puerto de destino.
 
Sabía leer, y poseyó una clara visión de la importancia de la escritura, algo no muy extendido todavía en aquellos años, poco después de la invención de la imprenta por Gutenberg (1397-1468). Como buen autoinstruido, adaptado a la etapa de transición de la edad media al renacimiento que le tocó vivir,
 
¿Cómo se convierte en cartógrafo, cosmógrafo y navegante?
Colón llegó a las islas Madeira, concretamente a la pequeña isla de Porto Santo, siendo estas ya territorios de Portugal, el 1 de agosto de 1476. Se supone que como superviviente del naufragio del mercante Bechalla, posiblemente tras un combate naval con corsarios.
Debió presentarse como agente comercial, y hasta 1485 actuó como tal en representación de la casa italiana Centurione, realizando posteriormente  frecuentes viajes al continente. Si ya había navegado en el Mediterráneo, ahora ha podido obtener experiencia en la navegación atlántica, en sus corrientes y en sus vientos periódicos. Fue en el Atlántico, en sus islas, en sus costas, donde Colón concibió la gran idea de buscar el Levante por el Poniente. (Taviani, Paolo: Cristoforo Colombo. La genesi della grande scoperta, voll. 1-2, Novara: De Agostini, 1974; 1988).
Contrae matrimonio con Felipa Moniz de Perestrello, hija del anterior gobernador de la isla portuguesa de Porto Santo, Bartolomé Perestrello, y de su esposa Isabel Moniz. Bartolomé Perestrello, había sido hidalgo, navegante, y modesto aristócrata portugués, pero ya había fallecido. Como parte de la dote, en su boda recibe la biblioteca, escrituras y cartas de marear de su fallecido suegro. Incluso las cartas con los vientos y las corrientes de las posesiones portuguesas en el Atlántico.
Además, Felipa pertenecía a la comunidad femenina de la Orden de Santiago, viviendo previamente en el monasterio de Todos los Santos el Viejo, en Lisboa.
En aquella apartada isla, la más al norte y al este del archipiélago de Madeira, Colón, recién casado, vivió en su capital, Vila Baleira. Siendo lector empedernido, y deseando instruirse, es muy posible que dedicase muchas horas, a conocer con profundidad la biblioteca de su difunto suegro. Por tanto, la dote que recibe, en mi opinión, trasforma su vida, permitiéndole pasar, de simple factor o agente naval, a un posible experto en confección de cartas del atlántico y en un incipiente cosmógrafo versado en aquella mar Océana.
Por ello. Podemos proponer que es durante su estancia inicial en la isla portuguesa de Porto Santo, cuando asienta sus conocimientos sobre la navegación en el Atlántico Norte, sobre sus vientos, mareas y corrientes, e incluso, es cuando fundamenta su tesis, que probablemente comenta y discute posteriormente en Lisboa.
 
Después de vivir en la isla, el matrimonio se traslada a Lisboa, en donde accedió a la corte del rey Juan II, y fue conocedor de los proyectos de la corona portuguesa. Es a partir de este momento, cuando conocemos su historia personal. En cualquier caso, en esos años, como en otros muchos episodios de su vida, encontramos enigmas o, al menos, una información insuficiente, que ha venido generando constantes dudas, y que, por tanto, ha tentado a los estudiosos a especulaciones y suposiciones.
Han sido analizados los escritos de Colón y deducidos sus orígenes a partir de estos. La mayoría de notas y apostillas en sus libros de lectura, están todas en castellano y latín, hay una corta nota en italiano, en el Libro de Profecías [Biblioteca Colombina de Sevilla]: Doppo el pecato delli primi parenti cadendo l´homo de male en pegio perdete la simigliança de Dio et, como dice el psalmista, prese similitudine de bestia. (Después del pecado de los primeros padres cayendo el hombre de mal en peor, perdió la semejanza de Dios y, como dice el salmista, tomó la semejanza de bestia). Recientemente han sido encontradas cartas en italiano, enviadas por Colon y conservadas en archivos de aquel país. (Colón de Carvajal, Anunciada: La herencia de Cristóbal Colón. Fundación Mapfre y CSIC, Madrid, 2015.)
También existen en los archivos cartas recibidas por Colón en italiano. En este punto, seria de interés reiterar la búsqueda de posibles nuevos escritos de Colón en archivos italianos, que no se hayan conocido hasta la fecha, ni que se conocieron en su época, pues ese pudiera haber sido el deseo del Almirante.
No dejó nada escrito en portugués, ni tampoco, que se sepa, en dialecto genovés. A excepción de ciertos caracteres cifrados de sus cartas, su numerosa correspondencia, bien sean documentos autógrafos o de copistas, está toda escrita en castellano. No obstante, en las cartas autógrafas dirigidas a su hijo Diego, en el ángulo superior izquierdo aparecen supuestamente  ligados los caracteres hebreos bet y hai, que se presumen abreviaturas de Baruch Haschem (Alabado sea el Señor).
A este respecto, fray Bartolomé de las Casas expresaba: Todas estas son sus palabras formales, algunas dellas no de perfecto romance castellano, como no fuese su lengua materna del Almirante.
         ….Estas son sus palabras, y no muy polidas en nuestro romance, pero, cierto, no por eso dignas de desechar.
….Todas estas son palabras del Almirante, con su humilde y falto de la propiedad de vocablos estilo, como quien en Castilla no había nacido. (Las Casas, Fray Bartolomé de, Historia de las Indias.)
Parece confirmarse pues, que no era el castellano su lengua materna, pero tampoco disponemos de textos que nos demuestren y den testimonio fehaciente de su verdadera lengua original. Esto nos induce a pensar que todos sus escritos en otras lenguas, y por tanto, en la suya propia, fueron hechos desaparecer, bien por el mismo, o por sus familiares en un momento dado.
Es la lectura lo que le permite concebir sus inéditos proyectos de navegación: …y procurando con afán leer los libros de cosmografía, historia, filosofía y otras ciencias, que a merced de la imprenta era ya más fácil su adquisición y su estudio. (Fernández de Navarrete, Martín: Disertación sobre la historia de la náutica y de las ciencias matemáticas. Editorial Maxtor, 1846. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/disertacion-sobre-la-historia-de-la-nautica-y-de-las-ciencias-matematicas-que-han-contribuido-a-sus-progresos-entre-los-espanoles--0/html/fefa7d50-82b1-11df-acc7-002185ce6064.html)
 
Es muy posible que compartiese con su hermano Bartolomé el acceso a la importante documentación náutica de la familia Perestrello que había recibido como dote, y de esta forma, pudo este también especializarse en el arte de la cartografía y de la navegación. Se estima que Bartolomé Colón participó en la expedición de Bartolomé Díaz al Cabo de Buena Esperanza entre 1487 y 1488, pues sus cartas incluían el acceso al Índico. Al dejar su hermano Lisboa, camino de la corte castellana, marchó a Inglaterra y Francia, ya como cartógrafo, posiblemente con el mismo propósito de conseguir el respectivo apoyo real para la Empresa de Indias.
 
Colón parece ser una persona de fuertes convicciones, posiblemente debido a su experiencia personal, pero también probablemente, como resultado de sus conversaciones y análisis geográficos con sus familiares y hermanos. Para el historiador Andrés Bernáldez, el Almirante era: hombre de muy alto ingenio sin saber muchas letras (Bernáldez, Andrés, Memorias del reinado de los reyes católicos, ed. Manuel Gómez-Moreno y Juan de Mata Carriazo, Real Academia de la Historia, Madrid, 1962, p. 98). En nuestra opinión este veredicto era excesivamente severo, ya que los conocimientos científicos y tecnológicos de Colón parecen estar bien fundados para su época, a pesar de sus posibles errores.
El hecho es que, tras su primer viaje se convierte en un hombre de referencia en la corte castellana: Jaime Ferrer, el famoso cosmógrafo catalán encargado de trazar la línea divisoria entre las posesiones españolas y portuguesas, de acuerdo con el tratado de 1494 de Tordesillas, sometía todos sus proyectos al juicio de Cristóbal Colón (Rey Pastor, Julio: La ciencia y la técnica en el descubrimiento de América. Editorial Espasa-Calpe 1942, pág. 84, Nota 50).
 
La ASOCIACIÓN Y EL COLEGIO OFICIAL DE INGENIEROS INDUSTRIALES DE MADRID (http://portal.coiim.es/comunicacion/agenda/presentacion-del-libro-colon-y-su-empresa-de-indias-comercio-expedicion-cientifica-o-cruzada-265), han convocado conjuntamente un acto de presentación del libro: Colón y su Empresa de Indias: ¿Comercio, descubrimiento o cruzada?, el día 10 de abril de 2019 a las 19,00 horas, en el Salón de Actos del COLEGIO OFICIAL DE INGENIEROS INDUSTRIALES DE MADRID, (c/ Hernán Cortés, 13). Para quien desee asistir, se ruega haga confirmación previa de asistencia, en el teléfono: 91 521 40 41, o por correo electrónico: aiim@aiim.es.
 

Gabriel Barceló
30/03/2019


La Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamado 2019 como el Año Internacional de la Tabla Periódica (IYPT 2019). De esta forma se desea reconocer la función de esta herramienta científica y recordar los elementos que constituyen la materia de nuestro universo.


En este año de 2019, tanto la ONU, como la UNESCO, desean conmemorar el 150º aniversario de la ordenación metódica, por primera vez, de los elementos químicos, conforme a su número atómico (número de protones), y a ciertas características y singularidades de sus átomos, realizada por el químico ruso Dimitri Mendeléjeff (Tobolsk, 1834 - San Petersburgo, 1907), en 1869.
Otras asociaciones que promueven el IYPT2019 son la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP), la Sociedad Europea de Química (EuChemS), el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), la Unión Astronómica Internacional (IAU) y la Unión Internacional de Historia y Filosofía de la Ciencia y la Tecnología (IUHPS).
En la comunidad científica, hace muchos años que se ha llegado al convencimiento de que La Tabla Periódica de Elementos Químicos, es uno de los instrumentos más significativos de la ciencia, y que ha permitido a los científicos predecir la apariencia y las propiedades de la materia que compone el universo.
 
Tablas periódicas
Pero en la historia de la ciencia no encontramos únicamente esta tabla inicial concebida por Mendeléjeff, otros científicos, han ido haciendo posteriormente nuevas aportaciones.
Podemos recordar al científico español Miguel Catalán, que en 1949 publicó una nueva tabla, basada en sus estudios sobre la estructura del átomo de los distintos elementos.
En el libro Memoria Viva, redacté una biografía de Miguel Catalán, en la que, en el epígrafe 7.9, me refería ampliamente a sus estudios sobre esta tabla, y del que reproduciremos diferentes párrafos.
Su constante inquietud, le llevó a comparar los resultados espectrales obtenidos para cada átomo y, no satisfecho con la clasificación existente, llegó a proponer una nueva Tabla Periódica de los elementos, basada en sus estudios sobre la estructura atómica. En la Tabla de Catalán, las propiedades químicas de cada elemento quedan sistematizadas y directamente ligadas al número y ordenación de los electrones del átomo correspondiente.
Ya en su artículo: La órbita fundamental de los Átomos de 1923 (ASEFQ 21, 162-165), se advierte cómo utilizaba la clasificación de los elementos en sus estudios, y busca una correlación entre la posición relativa del elemento en las tablas existentes, el espectro de ese elemento, y los niveles energéticos de los electrones de ese átomo.
En la página 238 de su biografía: Memoria Viva, he representado la tabla de Miguel Catalán sobre el Sistema Periódico, basado en la configuración electrónica de los elementos químicos.
El profesor Velasco, en el artículo titulado: Los Multipletes y el sistema periódico de los elementos, publicado en la revista de Óptica Pura y Aplicada, editada en homenaje a Miguel Catalán en 1972, expresaba: En 1923 Catalán publicó un trabajo titulado “Los espectros y la clasificación periódica de los elementos”, y en 1925 escribía “... es interesante hacer notar que no solamente se encuentra periodicidad entre las dos mitades de los elementos de la fila del hierro por lo que se refiere al número azimutal de cuantos de sus términos fundamentales, sino también por el conjunto entero del espectro.”
Ese título y esa frase resumen el interés que desde el momento del descubrimiento de los multipletes, y quizá antes, Catalán tuvo por encontrar relaciones entre los espectros de los átomos neutros y su posición en el Sistema Periódico de los elementos. Así, en otro trabajo publica una tabla donde de nuevo resalta la estrecha relación entre las multiplicidades espectrales y la sucesión de elementos en el Sistema Periódico. (Velasco, Rafael: Los Multipletes y el sistema periódico de los elementos. Trabajos presentados a la III Reunión Nacional de Espectroscopia, Revista de Óptica Pura y Aplicada, 1972, editada en homenaje a Miguel Catalán).
 
Sistema Periódico de Catalán
Este interés de Catalán por relacionar la estructura de los espectros con el Sistema Periódico culminó en 1949 con la publicación simultánea, en Estados Unidos y en España de un Sistema Periódico basado en el análisis de los espectros atómicos. Y su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias, que no pudo llegar a pronunciar, tenía también como tema el Sistema Periódico, (Barceló, Gabriel, Memoria Viva. Editorial Arpegio. Barcelona 2012, página 198)
El profesor Rico reiteraba este interés: Los sistemas periódicos clásicos: Werner, Mendeléjeff, Hubbert y Meggers no le satisfacen. La tabla periódica retuvo su interés hasta el punto que pensaba que constituyera el tema de su discurso de Ingreso en la Real Academia de Ciencias.
Y añadía el profesor Rico: Esta periodicidad está relacionada con la espectroscopia, recordad los problemas que indicaba en su carta a Don Ángel sobre las distintas multiplicidades esperadas y encontradas en el Mn respecto a su posición en la Tabla Periódica. En 1949 publica su Tabla en “Atomic Energy Levels” de Ch. E. Moore del National Bureau of Standars, al mismo tiempo en el libro de física de Don Juan Cabrera. El Sistema Periódico de Catalán es sencillo, útil y congruente, (no expulsa del Sistema a las Tierras raras). Conocido el lugar que ocupa un elemento en este sistema periódico, se pueden deducir sus configuraciones electrónicas, (no sólo la fundamental), y por la tanto, pueden predecirse una buena parte de sus propiedades químicas. (Rico Rodríguez, Fernando R.: Miguel A. Catalán, Aula de Cultura Científica. Conferencia pronunciada el día 25 de noviembre de 1980, en la Fundación Marcelino Botín, dentro del ciclo “Física Española”. También en la Biblioteca Nacional. Publicado en 1983 por Amigos de la Cultura Científica, página 18).
En el artículo citado del profesor Velasco se hace un amplio análisis de esta aportación, terminando así: Es decir, que desde el punto de vistas de los MULTIPLETES sigue existiendo un verdadero SISTEMA PERIÓDICO, como Catalán había ya preconizado hace muchos años.
Diego Catalán nos describe la publicación de esta nueva aportación de su padre: Durante su estancia en Washington, vería, además, la luz, en la circular 497 del “National Bureau of Standards”, su propuesta de reordenación del Sistema Periódico de Elementos Químicos, basada en la adaptación de la famosa tabla de Mendeléjeff a los progresos en el conocimiento de los átomos que había proporcionado la espectrografía, (Catalán, Diego: El Archivo del Romancero. Fundación Ramón Menéndez-Pidal. 2001).
Fue también Rafael Velasco quien nos describió este hallazgo de nuestro profesor, en una clase de física, pues como ya hemos comentado en otras ocasiones, Catalán era renuente a hablar de sus propios descubrimientos. En el ejemplar de la revista Alción de 1972, dedicado a Miguel Catalán, los redactores escriben: Muchas veces en clase de química hemos oído hablar de la tabla de los elementos naturales agrupados según la teoría de Multipletes de Miguel. A Catalán…
Catalán indagó todos los rincones de la Ciencia. Y buscó siempre, y logró, la mayor claridad en la exposición y eficacia didáctica. Lo que le llevó entre otros muchísimos trabajos a postular una Tabla Periódica de los elementos químicos, diferente de las conocidas del tipo Werner, más lógica, más intuitiva. En ella caben todos los elementos conocidos y por conocer, no hay interrupciones ni espacios vacíos, ni salen de ella grupos de elementos por falta de acomodo como ocurre en las clásicas. (Bufala Balmaseda, Carlos y Oliart D. Torres, Antonio: Revista Alción. Número extraordinario dedicado a Miguel Catalán, 1972).
Era pues, una tabla realizada a partir de un profundo conocimiento de la estructura atómica de los distintos elementos que componen la materia, estableciendo sus atributos en función del número de protones del núcleo y del número de electrones orbitales, estableciendo una relación de continuidad entre estos y las propiedades químicas de cada elemento.
Así lo explicaba Rafael Velasco, máximo defensor de esta clasificación innovadora en aquel momento: Creemos que esta tabla por su sencillez y fácil manejo, puede ser útil para la enseñanza de la Química y también como tabla de referencia para los estudiantes, (Velasco, Rafael: Espectros, átomos y estrellas. Revista Luz. Nº 3. Año 1961).
Para el profesor Velasco la simplicidad era el carácter más destacable: La simplicidad se deduce de la sola observación del cuadro. Todos los elementos están situados en los sitios que “naturalmente” les corresponden, y además en la ordenación no se incluyen más datos que los imprescindibles para identificar a cada elemento. (Velasco, Rafael: Los Multipletes y el sistema periódico de los elementos. Revista de Óptica Pura y Aplicada, Pág. 90,1972).
El propio Catalán expresaba así su criterio sobre su propuesta de clasificación del Sistema Periódico: Ya hemos visto pues, como el análisis de los espectros ópticos, que nos proporciona cuatro números cuánticos y la explicación del Principio de Pauli, nos permite deducir los elementos químicos que deben existir y además su clasificación de un modo racional. Todos los elementos conocidos encuentran su lugar en la tabla presentada y no queda ninguno fuera de ella. Es poco científico el separar las tierras raras fuera de la clasificación, como si no fueran elementos como los demás.
         La tabla presentada no pretende ser un modo intuitivo de recordar las propiedades de los elementos, como en algunos libros se escribe, de la tabla periódica. La tabla periódica de Mendeléjeff, fue un paso decisivo en la ordenación científica de los elementos, y ahora con los arreglos nuevos, como el aquí presentado, no se pretende alterar la esencia de aquella genial concepción, sino sólo adaptarla a los progresos en el conocimiento de los átomos, (Velasco, Rafael: Los Multipletes y el sistema periódico de los elementos. Revista de Óptica Pura y Aplicada, Pág. 93,1972). Cuando el 30 de marzo de 1955 la Real Academia de Ciencias lo designó como académico de número, eligió como título de su discurso de ingreso: Los elementos Atómicos y la Clasificación Periódica de los Elementos. Para el profesor Velasco, este era un tema muy apropiado: Con él Catalán recordaba de nuevo sus orígenes químicos y trataba de hacer resaltar la repercusión de los trabajos espectroscópicos en una mejor ordenación del Sistema Periódico, y en la relación entre configuraciones electrónicas y posición de los elementos en el Sistema, (Velasco, Rafael: Los Multipletes y el sistema periódico de los elementos. Revista de Óptica Pura y Aplicada,1972, y también referido por González Bardavio, José Carlos: Vida y Obra de Miguel A. Catalán. Breve biografía inédita, página 44).
El texto que había iniciado describía los elementos químicos y la evolución histórica de sus descubrimientos, siendo lógico que terminase con su propuesta de clasificación basada en sus estudios espectroscópicos.
Esta nueva concepción de la Tabla Periódica de los Elementos ideada por Miguel Catalán fue olvidada, incluso en España. Cuando hoy día se hacen comentarios o reseñas históricas sobre esta clasificación científica de la materia, las revistas, incluso las españolas, o en los discursos y ponencias, no se acuerdan ya de la obra de Miguel Catalán, ni se vindica su labor científica en esta materia.
Un ejemplo de este olvido lo hemos podido comprobar en un reciente acto de la Residencia de Estudiantes, celebrado en conmemoración de este 150º aniversario, y del nombramiento de 2019, como Año Mundial de la Tabla Periódica, aunque Miguel Catalán fue residente, y activo miembro de la referida Residencia.

Gabriel Barceló
19/01/2019


Hemos comentado anteriormente los principales descubrimientos científicos de Cristóbal Colón, además de los geográficos ya conocidos. Es evidente que su personalidad era ilustrada y excepcional para aquella época. En este texto comentaremos alguno de sus errores científicos, fruto de una mala interpretación se sus observaciones náuticas.


Colón tenía profundos conocimientos científicos, en relación con otros navegantes de la época. Por ejemplo, en la Carta del Almirante a los Reyes Católicos correspondiente al cuarto viaje, expresa: Lo que yo sé es que el año de noventa y cuatro navegué en veinticuatro grados al Poniente en término de nueve horas, y no pudo haber yerro porque hubo eclipses: el Sol estaba en Libra y la Luna en Ariete. (Colón, Cristóbal: Los cuatro viajes del almirante y su testamento, (Pág.192) Colección Austral. Edición digital basada en la 10ª ed. de Madrid, Espasa-Calpe, 1991. http://www.cervantesvirtual.com/obra/los-cuatro-viajes-del-almirante-y-su-testamento--0/ )
Conocía, pues, la periodicidad de los eclipses, y posiblemente también, su predicción. Julio Rey Pastor añade:
El improvisado almirante puede considerarse, en justicia, como hombre de ciencia, dentro del modesto alcance que entonces podía darse a ese término; pues era un curioso del saber, un observador atento, a veces agudo, que desde el primer día anotó cuanto hecho físico pudo observar y buscó su explicación, no siempre atinada, como aquella su curiosa teoría sobre la diversidad de color de los indios y los negros africanos, basada en la estructura del globo, que suponía piriforme; pero frecuentemente acertada y siempre de carácter científico, en el sentido moderno, es decir, físico y no metafísico.(Rey Pastor, Julio: La ciencia y la técnica en el descubrimiento de América. Editorial Espasa-Calpe 1942, pág. 15.)
Como navegante, conocía el gobierno de un buque con la brújula y el comportamiento de esta. Conocedor del Atlantico, también ya sabía que existía una diferencia entre lo que marcaba la brújula y la estrella Polar.
El máximo acontecimiento científico en el primer viaje fue el descubrimiento de la declinación magnética, hecho que en verdad era ya conocido por algunos europeos, y además la variación de esa declinación magnética con el lugar. Aunque sólo hubiera hecho el Almirante este hallazgo científico, tendría bien ganado el puesto que ocupa en la historia de la Física, a pesar de que su explicación nada nos satisface hoy; pero lo cierto es que después del gigantesco progreso de esta disciplina seguimos sin saber por qué la aguja se orienta y por qué se desvía de su orientación. «El misterio de la aguja magnética» llama recientemente Gamow a este problema, y tal calificativo constituye un timbre de gloria para el tránsfuga inmortal, cuya agudeza no fue igualada por los otros navegantes, que, a pesar de haber llegado a latitudes extremas, no observaron en la aguja el otro fenómeno de la declinación, que seguramente no habría escapado a la sagacidad del gran genovés. (Rey Pastor, Julio: La ciencia y la técnica en el descubrimiento de América. Editorial Espasa-Calpe 1942, pág. 40.)
 
Globo terráqueo en forma de pera
El historiador Muñoz reitera así lo referido por el propio Colón:
Yo siempre leí que el mundo, tierra e agua, era esférico, e las autoridades y experiencias que Tolomeo y todos los otros escribieron de este sitio daban e amostraban para ello, así por eclipses de la Luna y otras demostraciones que hacen de Oriente fasta Occidente, como de la elevación del polo de Septentrión en Austro. Agora vi tanta disconformidad, como ya dije, y por esto me puse a tener esto del mundo,  y fallé que no era redondo en la forma que escriben; salvo que es de la forma de una pera que sea toda muy redonda, salvo allí donde tiene el pezón, que allí tiene más alto, o como quien tiene una pelota muy redonda y en un lugar de ella fuese como una teta de mujer allí puesta, y que esta parte de este pezón sea la más alta e más propinca al cielo y sea debajo la línea equinocial y en esta mar océana en fin del Oriente. (Muñoz, Historia del Nuevo Mundo. Pág. 343. Ed. viuda de Ibarra, 1793 - 364 páginas
https://books.google.es/books)
El historiador Perez de Tudela reitera lo referido por el propio Colón en su carta a los reyes: Llamo yo fin de Oriente adonde acaba toda la tierra e islas, e para esto allego todas las razones sobreescriptas de la raya que pasa al Occidente de las islas de los Azores cien leguas de Septentrión en Austro, que, en pasando de allí al Poniente, ya van los navíos alzándose hacia el cielo suavemente, y entonces se goza de más suave temperancia y se muda el aguja de marear por causa de la suavidad de esa cuarta de viento, y cuanto más va adelante e alzándose más noruestea, y esta altura causa el desvariar del círculo que escribe la estrella del Norte con las guardas, y cuanto más pasare junto con la línea equinocial, más se subirán en alto y más diferencia habrá en las dichas estrellas y en los círculos de ellas. Y Tolomeo y los otros sabios que escribieron de este mundo creyeron que era esférico, creyendo que este hemisferio que fuese redondo como aquel de allá donde ellos estaban, el cual tiene el centro en la isla de Arín, que es debajo la línea equinocial entre el sino Arábico y aquel de Persia, y el círculo pasa sobre el Cabo de San Vicente en Portugal por el Poniente y pasa en Oriente por Cangara y por las Seras, en el cual hemisferio no hago yo que hay ninguna dificultad, salvo que sea esférico redondo como ellos dicen. Mas este otro digo que es como sería la mitad de la pera bien redonda, la cual toviese el pezón alto como yo dije o como una teta de mujer en una pelota redonda; así que de esta media parte non hobo noticia Tolomeo ni los otros que escribieron del mundo, por ser muy ignoto; solamente hicieron raíz sobre el hemisferio adonde ellos estaban, que es redondo esférico, como arriba dije. Y agora que Vuestras Altezas lo han mandado navegar y buscar y descobrir, se muestra evidentísimo, porque, estando yo en este viaje al Septentrión veinte grados de la línea equinocial, allí era en derecho de Hargín e de aquellas tierras: e allí es la gente negra e la tierra muy quemada, y después que fui a las islas de Cabo Verde, allí en aquellas tierras es la gente mucho más negra, y cuanto más bajo se van al Austro tanto más llegan al extremo, en manera que allí en derecho donde yo estaba, que es la Sierra Leona, adonde se me alzaba la estrella del Norte en anocheciendo cinco grados, allí es la gente negra en extrema cantidad, y después que de allí navegué al Occidente tan extremos calores, y, pasada la raya de que yo dije, fallé multiplicar la temperancia, andando en tanta cantidad que cuando yo llegué a la isla de la Trinidad, adonde la estrella del Norte en anocheciendo también se me alzaba cinco grados, allí y en la tierra de Gracia hallé temperancia suavísima y las tierras y árboles muy verdes y tan hermosos como en abril en las huertas de Valencia; y la gente de allí de muy linda estatura y blancos más que otros que haya visto en las Indias, e los cabellos muy largos e llanos, e gente más estuta e de mayor ingenio e no cobardes.
Entonces era el sol en Virgen, encima de nuestras cabezas e suyas, ansí que todo esto procede por la suavísima temperancia que allí es, la cual procede por estar más alto en el mundo más cerca del aire que cuento; y así me afirmo que el mundo no es esférico, salvo que tiene esta diferencia que ya dije la cual es en este hemisferio adonde caen las Indias e la mar océana, y el extremo de ello es debajo la línea equinocial, y ayuda mucho a esto que sea ansí, porque el Sol, cuando Nuestro Señor lo hizo, fue en el primer punto de Oriente o la primera luz que fue aquí en Oriente, allí donde es el extremo de la altura de este mundo. Y bien que el parecer de Aristótel fuese que el polo Antártico o la tierra que debajo de él sea la más alta parte en el mundo y más propincua al cielo, otros sabios le impugnan diciendo que es esta que es debajo del Ártico, por las cuales razones parece que entendían que una parte de este mundo debía de ser más propincua y noble al cielo que otra, y no cayeron en esto que sea debajo del equinocial por la forma que yo dije, y no es maravilla, porque de este hemisferio non se hobiese noticia cierta, salvo muy liviana y por argumento, porque nadie nunca lo ha andado mi enviado a buscar hasta agora que Vuestras Altezas le mandaron explorar e descubrir la mar y la tierra.
Fallo que de allí de estas dos bocas, las cuales, como yo dije, están frontero por línea de Septentrión en Austro, que haya de la una a la otra veintiséis leguas, y no pudo haber en ello yerro, porque se midieron con cuadrante, y de estas dos bocas de Occidente fasta el golfo que yo dije, al cual llamé de las Perlas, que son sesenta e ocho leguas de cuatro millas cada una, como acostumbramos en el mar, y que de allá de este golfo corre de contino el agua muy fuerte hacia el Oriente, y que por esto tienen aquel combate estas dos bocas con la salada. En esta boca de Austro a que yo llamé de la Sierpe, fallé, en anocheciendo, que yo tenía la estrella del Norte alta cuasi cinco grados, y en aquella otra del Septentrión a que yo llamé del Drago, eran cuasi siete, y fallo que el dicho golfo de las Perlas está occidental al Occidente de el [...] de Tolomeo cuasi tres mil e novecientas millas, que son cuasi setenta grados equinociales, contando por cada uno cincuenta y seis millas e dos tercios. (Pérez de Tudela, J. Colección Documental del Descubrimiento, p. 1111. Real Academia de la Historia, CSIC y Fundación Mapfre América, 1994, y en Colón, Cristóbal: Los cuatro viajes del almirante y su testamento. Carta  del Almirante a los Reyes Católicos. Textos originales trascritos a español moderno. Editor: Anzoátegui, Ignacio B.,  Pág.181. Colección Austral. Edición digital basada en la 10ª ed. de Madrid, Espasa-Calpe, 1991. http://www.cervantesvirtual.com/obra/los-cuatro-viajes-del-almirante-y-su-testamento--0/      )
Esas apreciaciones de Colón sobre las distinta configuración de cada hemisferio terrestre, supuestamente deducidas de sus observaciones y de su derrota, eran claramente equivocadas, pero en cualquier caso, destaca su análisis y su raciocinio ante posibles anomalías en su trayectoria.
 

Gabriel Barceló
06/08/2018


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Editado por
Gabriel Barceló
Eduardo Martinez
Fundador y presidente de diversas empresas, de asociaciones no lucrativas y de fundaciones, actuando como presidente de las mismas, ex-Presidente de la Federación de Ingenieros Industriales de España y ex -Vicepresidente del Instituto de la Ingeniería de España, Gabriel Barceló ha sido consultor en ingeniería de la edificación y asesor fiscal. Desde hace más de treinta y seis años desarrolla un proyecto de investigación científica sobre dinámica rotacional. Autor de numerosos libros, el último de ellos “Nuevo paradigma en Física” (Editado en inglés y español), y ha publicado más de cien artículos.