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INGENIERÍA DEL OCIO


Gabriel Barceló

07/09/2018


La inversión en investigación, desarrollo e innovación, ha dado lugar a una nueva tecnología dedicada al ocio y al esparcimiento, entre otras aplicaciones encontramos los Túneles de viento.




Los túneles de viento, permiten la diversión de flotar y hacer piruetas en el aire, gracias a un flujo de aire a fuerte velocidad, que te puede mantener en suspensión, y nunca mejor dicho, realizando movimientos en tres dimensiones, con toda libertad de acciones.
 
Esta tecnología ha sido desarrollada gracias a ingenieros expertos en aerodinámica, en refrigeración y climatización, en estructuras metálicas y de hormigón, arquitectos, constructores, diseñadores, con la colaboración de expertos paracaidistas.
 
El túnel de viento o túnel aerodinámico nació como herramienta de investigación para el estudio de los efectos del movimiento del aire alrededor de objetos sólidos. Se trataba de averiguar el comportamiento de cualquier objeto ante un flujo de aire, por ejemplo aviones, naves espaciales, o misiles, pero también camiones o coches.
Posteriormente estos sistemas de experimentación se aplicaron también a elementos estáticos, como edificios, torres o puentes, para investigar su comportamiento en una situación real. En un túnel de viento, el prototipo a investigar permanece estacionario, mientras se impulsa un flujo de aire o gas.
 
Francis Herbert Wenham (1824-1908), fue quien diseño el primer túnel aerodinámico en 1871 en Inglaterra. En seguida se advirtió que era una herramienta sencilla para la experimentación, realizándose su rápido y amplio desarrollo. Los hermanos Wright usaron un túnel aerodinámico para estudiar el comportamiento de uno de sus prototipos en 1901.
 
Estos elementos de investigación se fundamentan en el Principio de Reversibilidad del movimiento. De tal forma que, en lugar de observar el prototipo en movimiento, se le mantiene inmóvil, y observamos el movimiento del medio. En este supuesto, la velocidad del flujo de aire laminar, será equivalente a la velocidad del mismo cuerpo cuando el aire esté inmóvil.
La reversibilidad del movimiento es la base de estos experimentos con túneles aerodinámicos
 
Años después, han sido aplicados también al divertimento humano para flotar en el aire. Lo túneles aerodinámicos de investigación científica y tecnológica eran horizontales, no obstante, se concibió un modelo vertical para el ocio humano. En un túnel de viento vertical puede practicarse la caída libre y experimentar la increíble sensación de volar. El aire se mueve en sentido ascendente formando una columna de viento que permite flotar en el aire, sin riesgo importante, e incluso, practicar este deporte en grupo. Indudablemente es, para los paracaidistas, un procedimiento sin contingencias para probar saltos o realizar pruebas en grupo.
 
Realmente, el flujo de aire te permite fácilmente volar y experimentar evoluciones y acrobacias en el espacio de forma cómoda y relajada, y sin limitaciones de edad.
El túnel de viento permite experimentar la caída libre, sin necesidad de saltar de un avión, y en un ambiente seguro y con la supervisión de instructores.
Inicialmente es necesario un monitor, pero las instrucciones de vuelo son sencillas y rápidas de asimilar, de tal forma que en pocos minutos ya puedes iniciar la primera experiencia con la ayuda y supervisión de un monitor.
 
El viento que se insufla, normalmente desde el suelo y que te mantiene en el aire es regulable. Su velocidad suele oscilar entre los 180 y 300 km/h, un verdadero vendaval, pero de flujo laminar, lo que permite desarrollar cualquier tipo de movimiento, conforme a la experiencia y capacidad de cada uno. Este aire se refrigera para impedir su calentamiento.
 
Antes de entrar al túnel, los futuros voladores son equipados con mono, casco y gafas y reciben una breve formación para conocer los aspectos básicos del vuelo. Las primeras salidas se realizan necesariamente con un instructor, que desde el primer momento dará indicaciones para mantener la buena posición del cuerpo y disfrutar del vuelo. Posteriormente, el monitor puede enseñar a hacer giros y otros movimientos libremente.
 
Recientemente realice mi bautismo de volar en un Túnel de viento, con mi hijo y mis nietos, sin percibir ninguno el menor riesgo, y disfrutando la experiencia. Incluso comprobamos que: El efecto de caída libre es tan real que experimentarás estar saltando de un avión a 4.000 metros de altura.
Nuestra divertida experiencia la conseguimos con:
http://www.windobona.es/es/home
 
¡Recomiendo esta experiencia a cualquier edad!
 
 
 

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Editado por
Gabriel Barceló
Eduardo Martinez
Fundador y presidente de diversas empresas, de asociaciones no lucrativas y de fundaciones, actuando como presidente de las mismas, ex-Presidente de la Federación de Ingenieros Industriales de España y ex -Vicepresidente del Instituto de la Ingeniería de España, Gabriel Barceló ha sido consultor en ingeniería de la edificación y asesor fiscal. Desde hace más de treinta y seis años desarrolla un proyecto de investigación científica sobre dinámica rotacional. Autor de numerosos libros, el último de ellos “Nuevo paradigma en Física” (Editado en inglés y español), y ha publicado más de cien artículos.