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El dióxido de carbono (CO2) es un importante agente atmosférico, al que asignamos la responsabilidad del efecto invernadero, que mantiene el calor en la atmosfera, y por tanto, se le estima como responsable del actual cambio climático antropogénico.


Podemos concebir un ciclo del carbono en el que parezcan los intercambios de este elemento entre la biosfera, pedosfera, geosfera, hidrósfera y la atmósfera de la Tierra, en sus distintas modalidades químicas. El primer científico en estudiar este ciclo del carbono fue Antoine Lavoisier (1743- 1794).
Este ciclo, junto al del nitrógeno y el del agua, permiten comprender la sostenibilidad de las distintas formas de vida en el planeta Tierra. Estos ciclos, se han mantenido estables durante siglos, permitiendo la continuidad de la vida. No obstante, desde el último cuarto del pasado siglo, los cambios habidos, han generado profundas perturbaciones, como el referido cambio climático, modificando los parámetros de estabilidad mantenidos durante siglos.
El dióxido de carbono liberado en las actividades humanas, como la deforestación, la combustión de carbón, o la quema de combustibles fósiles, se ha añadido a los procesos naturales habituales, como la respiración, la fotosintesis, y las erupciones volcánicas.
Las Agencias espaciales mantiene estudios sobre la concentración de dióxido de carbono en la troposfera: https://climate.nasa.gov/vital-signs/carbon-dioxide/. La NASA mantiene diversas misiones que observan están magnitud:
Sonda infrarroja atmosférica (AIRS)
Observatorio de carbono orbitando (OCO-2)
Los niveles actuales de dióxido de carbono en la atmósfera superan las mediciones anteriores, y esos niveles se están incrementando más rápido que cualquier registro anterior.
 
Aunque menos conocida, otra circulación del carbono es su ciclo geológico, integrado en el seno del planeta, pero que también afecta a la concentración de CO2 en la atmósfera. Un equipo internacional ha descubierto una fase desconocida de un mineral del carbono, la tilleyita. El trabajo aparece publicado en Scientific Reports, revista del grupo científico Nature.
El trabajo ha sido liderado por el investigador español David Santamaría, del Instituto de Ciencia de los Materiales de la Universitat de València (ICMUV), y el artículo informa del descubrimiento de una nueva fase densa del referido mineral compuesto por carbono oxidado.
El conocimiento de la química del carbono en todas las posibles condiciones de la Tierra, permite comprender mejor el ciclo de carbono en nuestro planeta. Por ejemplo, el carbonato de calcio es un constituyente abundante de la corteza, que se incorpora al interior de la Tierra mediante procesos geológicos de subducción, pero cuya dinámica puede también afectar a los procesos de contención del cambio climático.
 
El carbono, y sus diversos compuestos, son fundamentales para la vida en la Tierra, pues las moléculas de carbono son las principales componentes de los compuestos biológicos que constituyen la vida en nuestro planeta.
Se estima que además de esa incidencia directa en el metabolismo de los seres vivos inmersos en el ciclo del carbono, los cambios en la cantidad de CO2 atmosférico alteran también los patrones meteorológicos e indirectamente, también influyen en la química oceánica. Pues es necesario tener en cuenta los intercambios de carbono entre distintos tipos de reservas. Por ejemplo, los flujos naturales entre la atmósfera, océano, ecosistemas terrestres y sedimentos están bastante equilibrados, por lo que los niveles de carbono se mantendrían relativamente estables, si no fuese por la influencia humana.
La atmósfera pierde dióxido de carbono en el proceso de fotosíntesis, introduciendo el carbono en las biosferas terrestres y oceánicas. El dióxido de carbono atmosférico también se disuelve directamente en el agua de océanos, lagos, etc., o en las gotas de lluvia o en los copos de nieve.
 

Gabriel Barceló
28/06/2019


Noticias de Física


Precisamente hoy, 9 de junio, estamos en esa fecha referida por el refranero: hasta el 40 de mayo no te quites el sayo. A pesar del cambio climático, al menos en Madrid y en la zona centro de España, este refrán sigue siendo válido: todavía hoy hemos tenido una mañana fresca, pero posiblemente en los próximos días, se inicie ya el calor canicular.


Hasta hoy han sido habituales las bajadas bruscas de temperaturas, y las mañanas frescas. Pero los días de primavera han pasado, dejando entrar a la nueva estación del estío, a pesar de que el solsticio de verano tendrá lugar el 21 de Junio de 2019.
 
En esa fecha se inicia la canícula en el hemisferio Norte, y el Sol alcanzará el cenit al mediodía sobre el Trópico de Cáncer. Tendremos así verano hasta el equinoccio de otoño, este año el 23 de septiembre.
 
No obstante, en la cultura Cristiana se trasladaron las celebraciones tradicionales del solsticio de verano, al día 24 de junio, y de ahí las hogueras de la Festividad de San Juan, que tienen lugar en España y en otros países del hemisferio Norte.
 
En Sudamérica se celebran otras fiestas, por ejemplo, los pueblos andinos celebran el Inti Raymi: Fiesta del Sol y de la Cosecha, siendo habitual, en las distintas culturas, celebrar festivales conmemorativos en esta fechas.
 
Pero al recordar el cuarenta de mayo, y su persistencia, no deseamos negar el efecto climático, lo que ocurre es que este, se muestra alargando el verano, pero no modificando la fecha de su inicio.
 
En cualquier caso, en estos días se producen diversas efemérides astronómicas. Por ejemplo, el afelio llegará el 5 de julio, y será cuando nuestro planeta se encuentre lo más alejado del Sol, en su órbita.
Realmente estará a 152,10 millones de kilómetros del Sol, mientras que, este año, el 3 de enero, se encontraba en su perihelio, o punto de su órbita más cercano al Sol, a 147,09 millones de kilómetros del Sol. La distancia media del Sol es en promedio de 150 millones de kilómetros.
Como media, la Tierra se mueve a 107.280 kilómetros por hora, pero en el perihelio se acelera, llegando a su máxima velocidad: de 110.700 kilómetros por hora
 
Estas leyes de comportamiento dinámico de los planetas fueron deducidas por Johannes Kepler (1571- 1630), a partir de la documentación recabada mediante la observación por su maestro, el astrónomo danés Tycho Brahe (1546 –1601), proponiendo que la órbita que describe la Tierra alrededor del sol no era circular, sino ligeramente elíptica.
Las leyes de Kepler siguen siendo válidas, a pesar de los muchos años transcurridos.
 
Así, la velocidad orbital de un planeta será menor, a mayor distancia del Sol, y a distancias menores la velocidad orbital será mayor. El hecho de que simultáneamente dispongamos de estaciones opuestas en el hemisferio norte y en el Sur, nos demuestra que no es la distancia al Sol la que causa las estaciones climatológicas, sino la inclinación del eje terrestre. Es verano en el hemisferio norte porque la parte norte del planeta se encuentra más soleada, al estar inclinada hacia el Sol. Por el contrario, es invierno en el hemisferio sur, porque ese hemisferio está menos soleado, debido a la inclinación del eje de la Tierra.
Por tanto el eje de la Tierra tiene una gran importancia, y sobre él se produce la rotación del planeta, que genera los días y las noches.
 
Siendo la rotación de la Tierra estable, pero no constante, su referencia no coincide exactamente con el tiempo atómico, por lo que el tiempo universal coordinado o UTC, se sincroniza con el día y la noche terrestre, añadiendo o quitando un segundo intercalar a finales de junio o en diciembre, si resulta necesario. El Servicio Internacional de Rotación de la Tierra, (http://www.iers.org/ IERS International Earth Rotation and Reference Systems Service), adopta estas decisiones, a partir de sus mediciones sobre la rotación de la Tierra. Los segundos intercalares se incorporan en un mismo instante en todo el mundo. El IERS fue establecido en 1987 por la Unión Astronómica Internacional y la Unión Internacional de Geodesia y Geofísica.
 
 
Rotación y orbitación
Pero ni Kepler, ni posteriormente Newton, advirtieron que los planetas, y en general los cuerpos celestes, rotan sobre su eje, a la vez que describen su órbita. En nuestros estudios llegamos a la conclusión de que podría haber una correlación físico-matemática nomológica entre los movimientos simultáneos de rotación y orbitación, que observamos en los cuerpos celestes.
Tomando como punto de partida la aporía entre rotación y orbitación, hemos ido desarrollando una nueva estructura lógica. Esta teoría está basada en la incapacidad inercial de la materia a la adición algebraica generalizada, de las magnitudes angulares dinámicas de los cuerpos en rotación, como, por ejemplo, los momentos angulares.
Por lo tanto, podemos proponer que, en el supuesto de sistemas dinámicos con movimientos simultáneos de rotación y orbitación observados, podemos inferir la posibilidad de la existencia de Interacciones Dinámicas y un modelo matemático constituido sobre una nueva y simple ecuación del movimiento.
En nuestros estudios confirmamos que es fácil ver movimientos simultáneos de rotación intrínseca y orbitación en la naturaleza, cuando hasta ahora no había ningún modelo físico o matemático que estableciera una correlación científica entre ambos movimientos, por lo que propusimos una Ley de simultaneidad de los movimientos de orbitación y rotación.
En nuestra investigación hemos observado y enunciado una regularidad en el comportamiento de los cuerpos celestes, proponiendo esa ley de simultaneidad de orbitación y rotación. Reiteramos que la Teoría de Interacciones Dinámicas permite justificar esa constante coincidencia entre orbitación y rotación intrínseca, y desarrollar una dinámica específica para cuerpos en rotación, sometidos a sucesivos pares, en los que la secuencia de la acción de las fuerzas, y su comportamiento, no coincide exactamente con las leyes de la Mecánica Clásica.
El establecimiento de las leyes de comportamiento de móviles con rotación intrínseca en el espacio, y por tanto, el desarrollo de esta teoría, ha sido realizado después de confirmar experimentalmente sus previsiones sobre el comportamiento real inercial de la materia en rotación. (Ver New Paradigm in Physics, Volume II: Assumptions and applications of the Theory of Dynamics Interactions, epigraph 11.2, figure 11.17. Amazon, 2018.)
Videos en relación con el tratado; Nuevo Paradigma en Física;
https://www.youtube.com/watch?v=MRq7EclUsbA
https://www.youtube.com/watch?v=tTLDvLUdgro
https://www.youtube.com/watch?v=xCDEIbo89Ps
https://www.youtube.com/watch?v=QYcT8OlqzEU
 
Queremos reiterar el interés que debería plantear en física la exploración de sistemas no inerciales acelerados, y también expresar una llamada a la necesidad de desarrollar proyectos de investigación científica en este ámbito, para su evaluación y análisis, así como proyectos tecnológicos basados en estas hipótesis.
Para obtener una mayor información de esta teoría, sugerimos acudir a los libros y textos referidos y también visitando los siguientes portales:
https://newparadigminphysics.com/
http://www.advanceddynamics.net/
http://www.dinamicafundacion.com/
http://www.tendencias21.net/fisica/
https://club.tendencias21.net/mundo/
http://imagouniversi.com/

Gabriel Barceló
09/06/2019


El Club Nuevo Mundo y Dinámica Fundación han puesto en marcha un premio destinado a valorar y eventualmente refutar la Teoría de las Interacciones Dinámicas desarrollada en España durante más de 30 años. El premio ANTÍTESIS A LA TEORÍA DE INTERACCIONES DINÁMICAS, está dotado con 3.000 euros, y se fallará en 2020.


CONVOCATORIA DE PREMIOS CIENTÍFICOS. PREMIO ANTÍTESIS A LA TEORÍA DE INTERACCIONES DINÁMICAS
Partida de ajedrez entre López de Segura y Da Cutri en la corte española, por Luigi Mussini (1886).
 
 
 
Al trabajo seleccionado se le entregará el premio convocado, si consigue refutar la TEORÍA DE INTERACCIONES DINÁMICAS, y demostrar que es errónea o equivocada. Los concursantes deberán aportar un análisis lógico y científico de la teoría y una propuesta razonada de su ANTITESIS, y de su refutación, con descripción de sus posibles errores. El trabajo será premiado con la cantidad de 3.000 euros, una vez valorado por el jurado creado al efecto.
El plazo de esta convocatoria termina el 15 de junio de 2019.
 
La convocatoria de premios científico no es ningún novedad. Históricamente han sido convocados múltiples premios científicos. Por ejemplo, la Corona española convocó en 1598, posiblemente  el primer concurso científico internacional.
Esta convocatoria quería premiar la posible resolución del grave problema náutico existente para determinar la longitud geográfica de la posición de los buques en alta mar, ofreciendo: Seis mil ducados de renta perpetua, dos mil más de vitalicia y mil de ayuda de costa, amén de la gloria, pero fueron vanas todas esas tentativas, hasta la invención del reloj con péndulo compensado en 1724.
 
Incluso el propio Galileo Galilei optó a ese atractivo premio, pero su método era inviable para un barco en movimiento, pues se basaba en la observación de los movimientos de las lunas de Júpiter y sus eclipses.
La navegación de altura, iniciada por los portugueses en el siglo XV, se basaba fundamentalmente en la determinación de la latitud por métodos astronómicos, a partir de la determinación de la altura del Sol o de la estrella polar y con el recurso a las tablas de declinaciones solares, en el llamado “regimiento del Sol”; o bien, mediante las correcciones tabuladas (o índices) derivadas de que la estrella polar no estaba exactamente en el Polo, dando lugar al “regimiento de la Polar” o de “la Estrella del Norte”.
Las mejoras en los instrumentos, en las tablas de declinaciones solares y en los índices del “regimiento de la polar”, permitían, a principios del siglo XVII, determinar la latitud con un error tolerable. En cambio, los procedimientos astronómicos para la determinación de la longitud geográfica, como los basados en los eclipses lunares, en la latitud de la Luna, en el ocultamiento de estrellas por la Luna, o en las distancias lunares, resultaban todos muy difíciles de aplicar a bordo de la nave. Además, exigían muy buenos conocimientos de astronomía y estaban afectados de los errores derivados de la imprecisión de las tablas de la época. Los procedimientos basados en el transporte horario, propuestos por diversos autores, no se hicieron viables hasta la construcción de adecuados cronómetros en el siglo XVIII. Ante las dificultades de estos procedimientos, el reconocimiento de la declinación magnética y de su variación de unos lugares a otros, alentó la ilusión de que había una relación sencilla entre esta variación y la longitud geográfica, estimulando la invención de instrumentos para medir la declinación y solucionar el problema por este camino. (Víctor Navarro Brotons: Galileo y España. Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación "Lopez Piñero". Universitat de València-C.S.I.C.:
http://www.iac.es/proyecto/galileo/neo/esabstinvnavarrorev.html)-
 
Precisamente había sido Colón el primero en advertir la variación de la declinación magnética, y la existencia de un meridiano sin declinación. Lo cual permitió pensar en el posible uso de esta magnitud en el procedimiento de determinación de la longitud geográfica, pues él ya la había utilizado en sus travesías.
A este premio optaron diversos científicos, durante varias décadas, generándose entre ellos disputas. Una tuvo lugar entre Juan Arias de Loyola, antiguo cronista de Indias y profesor por algún tiempo en la Academia de Matemáticas, y el portugués Louis da Fonseca Coutinho.
Las propuestas de estos dos autores al parecer eran similares y se basaban en la declinación magnética, pero la de Louis da Fonseca, avalado por cosmógrafos prestigiosos como Juan Bautista Lavanha, tuvo más audiencia que las de Arias, aunque finalmente fueron desestimadas las dos. Hacia 1612, retirado ya Fonseca de la contienda (el propio Fonseca declinó proseguir el litigio y las pruebas de sus inventos), Arias encontró un amigo poderoso en el Conde de Lemos, y consiguió por fin ser escuchado. En julio de este mismo año el rey emitió una real cédula por la cual le otorgaría el premio a Arias si sus propuestas daban el resultado anunciado y proclamado por éste.
En el verano de 1612 y coincidiendo con la oferta del rey a Arias tuvieron lugar ciertas negociaciones y acuerdos entre los gobiernos español y toscano. En el curso de estas negociaciones, y como un apéndice a sus peticiones, el Gran Duque ofreció enseñar el procedimiento para determinar la longitud inventado por Galileo. A tal efecto, Galileo redactó un texto sobre el problema de la determinación de las longitudes. En este breve texto, Galileo destacaba que de los métodos conocidos el mejor era el de los eclipses lunares, el cual, con todo no carecía de notables defectos. (Víctor Navarro Brotons: Galileo y España. Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación "Lopez Piñero". Universitat de València-C.S.I.C.:
http://www.iac.es/proyecto/galileo/neo/esabstinvnavarrorev.html )
 
Previamente en 1575, y convocado por Felipe II, se había celebrado otro evento, con premio, y que se puede considerar como el primer campeonato de ajedrez europeo. El italiano Leonardo da Cutri obtuvo el premio, ganando al español Ruy López de Segura, considerado hasta entonces el mejor ajedrecista práctico y teórico, y autor del Libro de la invención liberal y arte del juego del axedrez, publicado en 1561.
Pocos años después, el ministro del rey de Francia Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert (1619 - 1683), también convocó un premio para quien desarrollase un motor mecánico para la propulsión de máquinas para la fabricación de productos de consumo.
Sugerimos conocer la convocatoria del premio ANTÍTESIS A LA TEORÍA DE INTERACCIONES DINÁMICAS, dotado con 3.000 euros, y participar, presentando una propuesta al mismo.
 
 

Gabriel Barceló
10/05/2019


En nuestra entrada anterior nos preguntábamos: ¿Pero realmente es posible la existencia de agujeros negros en el universo?
Incluso también cuestionábamos: ¿Pero es necesaria la existencia de los agujeros negros?
¿Ha sido realizado un análisis temporal de estas singularidades?
(https://www.tendencias21.net/fisica/Y-eso-de-los-agujeros-Negros_a59.html)


Decíamos ayer: Este sería el concepto de agujero negro como cuerpo celeste, en cuyo interior exista tal concentración de masa, que su campo gravitatorio no permitirá que ninguna partícula material, o incluso la luz, puedan escapar.
A nivel conceptual, esta es una elucubración lógica, no obstante, podríamos preguntarnos si la masa bariónica puede comportarse de esta forma, y difícilmente tendríamos una respuesta probada y fundamentada en el método científico.
Además de esa pregunta sobre las posibles configuraciones reales de la masa: ¿es posible que la masa bariónica se pueda concentrar realmente de esa forma?, parece contradictorio plantearse querer hacer una fotografía de un supuesto objeto celeste del que la luz no puede escapar. ¿No es ya una quimera ese propósito?
Pero vamos a continuar en este Blog con nuestras reflexiones…
 
Según el proyecto Wilkinson Microwave Anisotropy Probe (WMAP) de la NASA, la edad del universo se estima en 13.770 millones de años, (The Age of the Universe with New Accuracy. NASA. https://map.gsfc.nasa.gov/), por otro lado, esa singularidad del Agujero Negro, se supone que deberá ir drenando la masa celeste a su alrededor, engulléndola y haciéndola desaparecer en su seno: ¿Alguien ha detectado este fenómeno tan lógico?
Si estos cuerpos supermasivos atraen a las masas circundantes, ¿Cuánto tiempo necesitan para absorber toda la masa del universo?
¿No debería haber desaparecido el universo, tragado por los supuestos agujeros negros, en 13.770 millones de años? ¿Son todavía pocos años?
El hecho es que desde hace casi veinte años, nos amenazan con estas supuestas singularidades celestes (Schödel, R. et 22 coautores: Una estrella en una órbita de 15.2 años alrededor del agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea. Nature, vol 419, págs. 694-696, 17 de octubre de 2002. También Gebhardt, Karl: Hacia el corazón de la oscuridad. Nature, vol 419, págs. 675-676, 17 de octubre de 2002) y todavía no ha desaparecido el universo, pero tampoco existe traza alguna de que vaya a desaparecer engullido por esos supuestos agujeros. Incluso en la historia de la cosmología, no tenemos referencias de que este fenómeno haya sido observado nunca, en todo el universo, a lo largo de la historia. ¿Entonces qué está pasando?
 
En nuestra opinión, se están intentando aplicar unas hipótesis equivocadas, para poder interpretar la dinámica de las galaxias. En vez de cuestionar la ley gravitacional empleada, se atribuyó la anomalía a otras causas, como la posible existencia de los agujeros negros o a la existencia de materia y energía oscura, que nadie ha detectado, y de la que nadie conoce su configuración.
En el tratado Imago Universi: una historia de la concepción humana del Cosmos. (Epígrafe 18.8.5, pág.334. Ed. Arpegio Barcelona, 2013: http://imagouniversi.com/), proponíamos: El comportamiento dinámico de las galaxias, y de sus propios elementos, podría analizarse en base a la Teoría de Interacciones Dinámicas, ya que creemos sería posible obtener una coherencia suficiente entre formulaciones y resultados. Bajo estos supuestos, también podría tener solución el origen de la simetría rotacional del Sol, o las leyes que regulan la aparente simetría y estructura de las galaxias.
En el tratado Nuevo paradigma en Física añadíamos: Proponemos que en este análisis de la dinámica de las galaxias, se analice la analogía con otros fenómenos de la naturaleza similares, por ejemplo con la dinámica de los vórtices atmosféricos (huracanes),…en los que se advierte como la masa de aire rota, sin necesitar una gran masa central, que genere una fuerza centrípeta. (Barceló, Gabriel: New Paradigm in Physics, Volume II: Assumptions and applications of the Theory of Dynamics Interactions. https://newparadigminphysics.com/es/inicio/ Epigraph 8.2.4.4. Amazon, 2018).
Ya anteriormente habíamos sugerido: ¿Cuál sería la deducción lógica de un observador en el espacio al advertir el núcleo de un huracán o ciclón sobre la superficie terrestre? ¿Debería suponer que en la tierra existe materia o energía oscura invisible que es la causante de esos huracanes? En nuestra opinión, el investigador debe indagar todas las alternativas posibles, e insistir en la búsqueda de la verdad. Por ello, hemos analizado las leyes dinámicas de comportamiento de los cuerpos sometidos a aceleraciones por rotaciones, y hemos llegado a la conclusión de que es más probable que ni en los huracanes de la Tierra, ni en el espacio, exista tal materia o energía oscura, ni agujeros negros, y que, en cambio, la dinámica de todos estos fenómenos responda a las leyes que resultan de la TID.
Por todo ello reiteramos la importancia de aplicar el modelo que proponemos, para mejor comprender el comportamiento dinámico de las galaxias y de los sistemas celestes en rotación (Imago Universi: una historia de la concepción humana del Cosmos. Epígrafe 18.8.5, pág. 335. Ed. Arpegio Barcelona, 2013: http://imagouniversi.com/).
Insistimos que: Con la Teoría de Interacciones Dinámicas no es necesario realizar especulaciones sobre supuesta materia oscura, ni tampoco sobre pretendidos agujeros negros, para comprender el comportamiento dinámico de las galaxias y de los cuerpos celestes. (New Paradigm in Physics, Volume II: Assumptions and applications of the Theory of Dynamics Interactions. Epigraph 8.2.4.4. Amazon, https://newparadigminphysics.com/es/inicio/).
 
Por todo ello, en mi opinión personal, la ilustración digitalizada y computerizada, realizada con las múltiples observaciones de siete observatorios terrestres coordinados, no puede entenderse que es prueba suficiente de la existencia de un agujero negro, ni incluso, prueba de su sombra real.
Por tanto, para poder cambiar de parecer, seguiremos esperando la presentación de una nueva prueba, basada en el Método Científico, que confirme la existencia de esas singularidades celestes.
Y mientras tanto, seguimos considerando que la dinámica de las galaxias no exige la existencia de Agujeros Negros, y que puede justificarse más fácilmente con la Teoría de Interacciones Dinámicas que proponemos.

Gabriel Barceló
27/04/2019


Noticias de Física


La pasada semana se anunció reiteradamente que el conjunto de observatorios que constituyen el Telescopio Horizonte de Sucesos (EHT) había permitido obtener una supuesta imagen, la primera de la historia, de un agujero negro.


Realmente, se ha divulgado ampliamente la sombra del supuesto agujero negro supermasivo, situado en el centro de la galaxia Messier 87.
En esta revista se ha difundido extensamente esta noticia:
https://www.tendencias21.net/Captan-la-primera-imagen-real-de-un-agujero-negro_a45193.html
 
https://club.tendencias21.net/mundo/Nuevas-investigaciones-sobre-los-agujeros-negros_a36.html
 
Por nuestra parte aclarábamos que realmente, no se ha revelado la imagen de un agujero negro, sino una sombra que se desea identificar como tal:
https://www.tendencias21.net/fisica/Astronomos-captan-la-primera-imagen-de-un-agujero-negro_a58.html
 
A pesar de la difusión de tal acontecimiento, y tras la exaltación apasionada de esas configuraciones estelares, podemos analizar con más tranquilidad, esa noticia, y discutir sobre esas singularidades celestes.
 
Es innegable que nuestros conocimientos sobre el universo acaban de empezar. La evolución y gestión de esta información se acelera con nuevos instrumentos de observación.
Una nueva época de investigación astronómica nació realmente con la puesta en órbita del telescopio espacial Hubble, el 24 de abril de 1990, como un proyecto conjunto de la NASA y de la Agencia Espacial Europea. Con su lanzamiento, se inauguró el programa de Grandes Observatorios espaciales. Lo que supone la ventaja de disponer de contemplaciones, sin la distorsión que produce la atmósfera y sus turbulencias.
 
Posteriormente, hemos tenido otras experiencias científicas similares, como el observatorio para infrarrojo espacial Spitzer (SST), lanzado el 25 de agosto de 2003.
Por último, el observatorio espacial James Webb (JWST), desarrollado por la colaboración de 17 países, y que mejorará las capacidades actuales, estudiando el cielo en frecuencia infrarroja. Está previsto su lanzamiento en 2020, y será el sucesor científico del Hubble y el Spitzer.
El Telescopio Horizonte de Sucesos (EHT), no es un telescopio espacial, pero su diseño permite nuevas e inéditas observaciones del universo.
 
Agujeros Negros
En la historia de la cosmología se ha especulado, desde hace muchos años, sobre supuestas concentraciones singulares de masa en el espacio. Este sería el concepto de agujero negro como cuerpo celeste, en cuyo interior exista tal concentración de masa, que su campo gravitatorio no permitirá que ninguna partícula material, o incluso la luz, puedan escapar.
A nivel conceptual, esta es una elucubración lógica, no obstante, podríamos preguntarnos si la masa bariónica puede comportarse de esta forma, y difícilmente tendríamos una respuesta probada y fundamentada en el método científico.
 
No obstante, en 1967, Stephen Hawking y Roger Penrose calcularon y demostraron que, conforme a las ecuaciones de Einstein, podría deducirse matemáticamente la existencia de estos cuerpos en el cosmos.
Su argumentación lógica determinaba que el modelo matemático de la Teoría de la Relatividad permitía deducir esas singularidades en el cosmos, pero no probaba su existencia.
Pero aunque su deducción no era más que una especulación racional, los astrónomos se dedicaron a buscar esos supuestos agujeros negros. Fue John Wheeler quien en 1969, propuso el término "agujero negro".
 
No obstante, Einstein nunca aceptó esas posibles singularidades cosmológicas. No admitía que toda la masa de una estrella pudiera concentrase en un punto, aunque su modelo matemático lo permitiese. Deducía que la masa debería ocupar una región finita, pero concreta, por lo que siempre se opuso a la existencia de agujeros negros
También Eddington se opuso a esa idea de que un cuerpo celeste pudiera colapsarse y alcanzar un tamaño nulo, lo que implicaría una singularidad de materia.
 
No obstante, en los últimos años, se ha extendido la idea de su existencia en la naturaleza y se ha intentado capturar su imagen.
Incluso, en esta búsqueda, en los últimos años, se ha llegado a afirmar que en el centro de las galaxias existen agujeros negros. Un supuesto agujero negro podría encontrase en el centro de la Galaxia, tipo Seyfert, M106. Incluso se ha propuesto que también en el centro de la Vía Láctea, se encuentra un gran agujero negro, denominado Sagitario A, con una masa equivalente a la de cuatro millones de soles (Melia, Fulvio: El Agujero Negro en el Centro de Nuestra Galaxia. Universidad Princeton, 2001, reimpreso en "Science", 18 de Julio de 2003, p. 314).
 
De esta forma se intenta justificar la dinámica de las galaxias, que no corresponde a las leyes de la gravedad newtoniana.
Según un portal de la propia NASA: La intensa gravedad del agujero negro impide que cualquier luz escape de él, y es por lo tanto, invisible. ("negro" de hecho!). Sus alrededores, sin embargo, contienen una densidad bastante alta de estrellas incluyendo una estrella grande -aproximadamente 15 veces la masa del Sol y 7 veces su radio- la cual fue recientemente localizada con una trayectoria alrededor del centro del agujero negro, con un período orbital de solo 15.2 años. Esa estrella, designada S2 por los astrónomos, describe una elipse, la cual en el punto más cercano se acerca aproximadamente a 124 unidades astronómicas (1 UA = distancia media del Sol - Tierra) del centro de la galaxia (NASA From Stargazers to Starships". De Astrónomos a Astronaves
http://www.phy6.org/stargaze/Mintro.htm).
 
En estas circunstancias podríamos preguntarnos: ¿Pero realmente es posible la existencia de agujeros negros en el universo?
Incluso también: ¿Pero es necesaria la existencia de los agujeros negros?
¿Ha sido realizado un análisis temporal de estas singularidades?
 
Continuaremos en este Blog con nuestras reflexiones…
 

Gabriel Barceló
17/04/2019


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Editado por
Gabriel Barceló
Eduardo Martinez
Fundador y presidente de diversas empresas, de asociaciones no lucrativas y de fundaciones, actuando como presidente de las mismas, ex-Presidente de la Federación de Ingenieros Industriales de España y ex -Vicepresidente del Instituto de la Ingeniería de España, Gabriel Barceló ha sido consultor en ingeniería de la edificación y asesor fiscal. Desde hace más de treinta y seis años desarrolla un proyecto de investigación científica sobre dinámica rotacional. Autor de numerosos libros, el último de ellos “Nuevo paradigma en Física” (Editado en inglés y español), y ha publicado más de cien artículos.




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