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Teilhard de Chardin unificó ciencia, filosofía y mística

 Joaquín González Álvarez
Miércoles, 8 de Abril 2015

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Indudablemente la teoría evolutiva de Teilhard es de una lógica a la vez física y metafísica, es algo que al científico de ls Era del Conocimiento muy atractiva. Su concepo de complejidad creciente que lleva al perfeccionamiento humano tanto en lomaterial y lo espiritual, evolución convergente a la suma realización espiritual de la persona, en el Punto Omega que para Teilhard es el Cristo Cósmico, concepto que en mi opinión es una lástima que lo identifique con el DiosEncarnado, o sea Jesús de Nazareth, lo cual invalida la cosmicidad pues no abarca en su conceptualidad al Cristo de los que nunca conocieron el cristianismo.
 Pedro Rubal
Miércoles, 8 de Abril 2015

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Esta colaboración del Dr. Udías, en mi opinión, para los que no hemos trabajo en profundidade el pensamiento teilhardiano, me parece excelente, porque apunta líneas de interpretación, hilos que permiten orientarse provechosamente en el contenido de las obras y numersos artículos que ha dejado Teilhard, que, a veces, no parece excesivamente preciso en sus términos y vinen muy bien los apuntes hermenéuticos.
Pero del Dr. Udías, por su especialización en esta materia, esperamos análisis más monográficos y que siga dedicándole (y dedicándonos!!!) algún tiempo al estudio de esa gran intuición, incluso, dentro de lo posible, explicando como alguno de los conceptos teilhardianos son incipientes de ciertos planteamientos científicos.
Sólo para demostrar que esto que digo no es un mero trámite para salir del paso en el comentario, apunto algunas cuestiones que me gustaría que fueran abordadas en profundidad, como la admirable habilidad de Teilhard para cohonestar azar y finalidad, ese tanteo físico y el impulso teleológico; qué solución se vislumbra en la ciencia, en el modelo cósmico estándar, después de la convergencia en el Punto Omega, ¿el caos cósmico?; ¿Puede encontrarse alguna idea en Teilhard que nos de pistas que puedan concordar con la interpretación que suele hacerse del vacío cuántico?; supongo que también valdría la pena ocuparse de la actividad de las masas humanas en la evolución cósmica, un poco más, no sólo para explicar la globalización, sino también cómo se produce el proceso de que a medida que la colectividad se hace más compacta y se vigoriza la biosfera, surge el caos cósmico, etc.
Por supuesto, Dr.Udías, no tengo ningún derecho a decirle que debe hacer; pero, considerando su evidente formación en la materia que nos ocupa, me arrogo el derecho a expresarle seria y sinceramente mis deseos.
Un cordial saludo.
Pedro.
 Leandro Sequeiros
Viernes, 10 de Abril 2015

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Como comentario, incluyo aqui lo que he publicado en entrepraréntesis..
Teilhard de Chardin, jesuita científico, ¿hereje o santo?
Publicado el Viernes, 10 Abril 2015 08:30

LEANDRO SEQUEIROS SJ

Pierre Teilhard de Chardin fue un jesuita, sacerdote y paleontólogo, pensador, poeta y místico. Un visionario de lo que sería el siglo XXI. No se le permitió publicar sus escritos aunque ya se difundían a multicopista entre sus seguidores. Cuando falleció en 1955, hace ahora 60 años, una comisión internacional publicó en 14 volúmenes sus ensayos prohibidos que fueron pronto traducidos a muchas lenguas. Muchos hombres y mujeres, ahora abuelos, los leyeron con avidez porque abrían nuevas perspectivas esperanzadoras a la fe preconciliar.

Teilhard de ChardinTeilhard, en un lenguaje a veces enrevesado y poético, unía la ciencia con el evangelio, la cosmovisión con Cristo, la audacia del futuro con la espiritualidad. En vida, no fue comprendido. Tuvo un éxito explosivo después de su muerte pero a su pensamiento le llegó el eclipse en los años setenta. Por eso, la mayor parte de los jóvenes y no tan jóvenes nunca oyeron hablar de él. Pero muchas de sus intuiciones han pasado ya al patrimonio de nuestra cultura.

Por eso, al hilo del 60 aniversario de su muerte, recuperamos su memoria e invitamos a los lectores de entreParéntesis a interesarse por su pensamiento, un jesuita que sigue siendo discutido. ¿Hereje o santo?

Pierre Teilhard de Chardin nació el 1 de mayo de 1881en Sarcenat, cerca de Orcines (a 7 km de Clermont-Ferrand, en la Auvernia francesa) en el seno de una familia muy numerosa y profundamente cristiana. En 1899 (con 18 años) ingresa en el noviciado de la Compañía de Jesús en Aix-en-Provence, ordenándose sacerdote en 1911. Destinado a estudiar ciencias en París, tuvo que interrumpir su formación científica debido a la Primera Guerra Mundial.

En las trincheras es donde despertó el genio teilhardiano y empieza a escribir sus ensayos, densos y brillantes, rompedores con la tradición. Después de la Gran Guerra, prosigue sus estudios en París. En 1922 defiende su tesis doctoral sobre los mamíferos fósiles. Y un año más tarde es destinado a la Misión de China. Entre 1923 y 1946, tiene su estancia en China donde trabaja en geología y paleontología en el Servicio Geológico Chino y hace grandes aportaciones científicas a la par que escribe brillantes ensayos en los que establece puentes entre las ciencias, la filosofía, la teología y la espiritualidad que no son bien vistos por sus superiores que le prohíben publicarlos.

Repatriado a Europa cuando la segunda Guerra Mundial, viaja por todo el mundo como científico reconocido y pensador brillante. El 10 de abril de 1955, estando en Nueva York, fallece repentinamente de un infarto. Era el domingo de Pascua. Siempre deseó morir en Resurrección.

Sus obras filosóficas y religiosas se publicaron en Francia después de su muerte. El fenómeno Humano, El Medio Divino, Himno del Universo, El Corazón de la Materia, el Grupo Zoológico Humano son algunas de sus obras más conocidas y que fueron traducidas a muchas lenguas.
 Leandro Sequeiros
Viernes, 10 de Abril 2015

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Como homenaje a esta celebración, y como complemento al artículo de Agustín Udías, envio este breve comentario:
EN LOS 60 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE PIERRE TEILHARD DE CHARDIN
En el filo de la navaja de la ciencia y la religión

LEANDRO SEQUEIROS

No es sencillo el diálogo entre la ciencia y la religión. Durante siglos, los enfrentamientos han sido más frecuentes de lo que parece. En nuestros días, el conflicto pare no haberse resuelto y las cicatrices siguen sangrando. Pero siempre hubo intentos de establecer puentes. El día 10 de abril de 2015 se cumplen 60 años de la muerte de Pierre Teilhard de Chardin en Nueva York. Ese día era Domingo de Resurrección. Teilhard, geólogo, paleontólogo, pensador, teólogo, y místico, fue (y sigue siendo) uno de los hombres más discutidos del siglo XX. Fue un hombre de Ciencia y un hombre de fe. Desde la ciencia, desde la geología, la paleontología, la paleoantropología, descubrió nuevas dimensiones de la fe. Y desde la fe, iluminó muchas de las fronteras de la Ciencia.
Sus libros, publicados después de su muerte, fueron leídos ávidamente por una generación de jóvenes universitarios de entonces que encontraron en sus páginas el aire fresco de un cristianismo abierto y humano. El fenómeno humano, El Medio Divino, El Himno del Universo, La visión del Pasado, El Grupo Zoológico humano y otros forman parte de las lecturas de muchos hombres y mujeres de la generación de los sesenta. Leímos sus libros con el fervor del que bebe un licor prohibido. Pero después del Concilio Vaticano II parece ser que Teilhard se eclipsó hasta casi desaparecer.
Algunos pensamos que muchas de sus propuestas siguen vivas. Aunque vivió en un mundo muy diferente al nuestro, muchas de sus propuestas siguen vivas. La Asociación de Amigos de Teilhard de Chardin, creada en España en 2013, pretende mostrar que ha habido un eclipse pero que Teilhard tiene todavía un legado para el siglo XXI.
En primer lugar, Teilhard, hombre de ciencia, trabajó toda su vida para hacer compatible el conocimiento del mundo y la experiencia religiosa. En una sociedad en la que parecía que el conflicto entre ciencia y religión no tenía ninguna solución, construyó puentes a través de los cuales era posible transitar desde las ciencias y la filosofía hacia la orilla de las religiones. Creó espacios comunes de encuentro en los que gentes de mentalidades aparentemente opuestas pudieran dialogar, comprender la postura del otro y entenderse respetando las ideas del otro.
En segundo lugar, Teilhard no solo era un hombre dialogante. También intentó elaborar una síntesis filosófica, teológica y científica en la que, respetando la autonomía de cada uno de los tipos de conocimiento, se pudieran poner las bases de una nueva sociedad basada en la comprensión, la tolerancia y la paz. Teilhard era un optimista nato y por ello tuvo contactos permanentes con la UNESCO y otras instituciones para la paz y la nueva cultura.
En tercer lugar, Teilhard fue un visionario. No un visionario estrafalario y catastrofista, sino un visionario que anticipó la sociedad del siglo XXI. Sus conceptos de noosfera, suprahumanidad y amorización apuntan a una nueva sociedad en la que las mentes están interconectadas y el conocimiento no es monopolio de unos cuantos sino que es un patrimonio de todos los humanos. Intuyó que existiría una red mundial interconectada (noosfera) que propiciaría un paso cualitativo en la sociedad (suprahumanidad) y cuyas relaciones no sería el interés económico sino el deseo de construir juntos un mundo en paz movido por la energía del amor (amorización).
Tal vez el recuerdo de los 60 años de su muerte pueda ayudar a recuperar un patrimonio humanizador solidario que con frecuencia está ausente de la sociedad de los mercados.

Leandro Sequeiros es Vicepresidente de la Asociación de Amigos de Teilhard de Chardin (sección española) http://metanexus.bubok.es
 Alfonso Sáenz Lorenzo
Domingo, 12 de Abril 2015

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Al hilo del excelente trabajo de Agustín Udías sobre la figura de Teilhard de Chardin quiero hacer unas breves aportaciones y comentarios al mismo que son, en buena parte un resumen de las notas que envié en su día a la Asociación de Amigos de Teilhard a la que pertenezco.
1.- En mi opinión, uno de los aspectos más relevantes y actuales del legado de Theilhard es la alta valoración que él hace de la ciencia como quehacer humano, muy en consonancia con la el papel central de la ciencia en nuestra cultura. En ese sentido, su apuesta decidida por el conocimiento científico, además de dar fuerza a su propuesta metafísica y espiritual, lo sitúa claramente en la modernidad.
Hoy sabemos, igualmente, que ese desarrollo sin control político y social puede acarrear peligros y que en determinadas áreas hay que ser especialmente cuidadoso y su pretensión de dar al pensamiento científico una interioridad y trascendencia que, en su opinión, le falta, puede iluminar caminos que conduzcan a un desarrollo científico menos fragmentado, más interdisciplinar y con mayor sensibilidad ante las necesidades reales del hombre consciente.
2.- Esa interioridad y transcendencia la sustenta Teilhard en la poderosa idea de carácter metafísico de que en la materia hay un "interior" ligado a la complejidad que a su vez, como explica Agustín Udías, está relacionada con otra característica, también de carácter metafísico, a la que llama "centricidad" y que no deja de evocar el novedoso concepto de "atractor" en la teoría del caos, para describir sistemas materiales dinámicos no lineales. Junto a estos conceptos propone también la idea de una energía "radial" que es la responsable de la evolución de la materia en la línea de una mayor complejidad y una mayor consciencia. Su idea de que la materia está ya, desde sus orígenes, grávida de mente, era ya una idea aceptada por los científicos pioneros de la física teórica de mediados del siglo pasado. Que el universo "se parece más a un pensamiento que a una máquina" lo han dicho casi con estas mismas palabras físicos de la talla de Jeans, Eddintong, Srödinger o Bohr y es una idea que se aproxima bastante a algunas propuestas más recientes de la cosmología, como la del principio antrópico. Igualmente desde la mecánica cuántica, cuando descubre que los constituyentes últimos de los hadrones, los quarks, son más un producto del "logos" que una realidad tangible. O, en fin, cuando propone ese prodigioso vacio cuántico que se produce en las dimensiones espacio temporales de Plank, consistente en una especie de espuma agitada, que se parece más a un ser vivo que al vacio físico y que tanto evoca al concepto de "la nada positiva" propuesta por Teilhard.
Seguro que Teilhard, con su pasión por la ciencia estaría muy al tanto de estos prodigiosos descubrimientos, intentando darles un sentido metafísico y espiritual que es difícil adivinar pero que, en todo caso, no olvidaría al actor fundamental que es el hombre libre, consciente y expectante. Y eso hay que agradecérselo especialmente al jesuita que no se deja arrastrar, como tantos otros en la actualidad, por las laderas más sombrías y desesperanzadas de nuestra cultura.
3.- Otro aspecto relevante de su legado es su concepto de una evolución de corte teleológico, más lamarkiana que darwinista, que no puede entenderse en plenitud sin la aparición de la consciencia humana, y que está en sintonía con los enfoques de plena actualidad de carácter holístico, que están proliferando en muchas disciplinas y estudios científicos y que ponen en cuestión un planteamiento estrictamente reduccionista, especialmente en la biología. El reduccionismo, llevado a sus últimas consecuencias, nos lleva a las partículas elementales y estas no son una realidad tangible, necesitan de unas endemoniadas matemáticas para ser entendidas y de otra lógica para ser explicadas. En todo caso, lo que está claro hoy es que la emergencia es un hecho y que sin ella no pueden ser explicadas la experiencia por parte del hombre de su propia consciencia y libertad.
Pero es que, además, en Teilhard, la evolución no se para en la consciencia humana, sino que a partir de la consciencia se pone en marcha una evolución humana, mucho más compleja y dinámica, en donde entra de lleno la cultura y la libertad del hombre y que, en consecuencia se puede producir un retroceso o un avance en la línea evolutiva. La humanidad en esta hora crucial se la está jugando en muchos escenarios al mismo tiempo, y exige una acción decidida de las personas e instituciones de todo tipo que vean claro cuáles son las alternativas reales de socialización y de progreso, que conduzcan a los procesos de convergencia y hagan posible el horizonte del famoso y ansiado Punto Omega.
El atractivo, desde mi modesta opinión, que hoy conserva Teilhard es precisamente que, a esa ingente y urgente tarea a la que estamos todos llamados, le da una dimensión trascendente, que resulta mucho más atractiva y eficaz a la hora de superar los particularismos y egoísmos personales y colectivos de toda índole que al final, sin ese impulso ético, suelen imponerse. La Declaración Universal de los Derechos del Hombre, se defiende mejor si estamos convencidos que la vida del hombre tiene algún sentido y que podemos converger hacia un mundo mejor, que si pensamos que nada merece la pena y que la vida de la humanidad no es, en último término, más que una pesada broma.
4.- Por último, y no sería honesto por mi parte dejar de plantearlo, a pesar de la simpatía que despierta su propuesta, uno se pregunta si Teilhard no fuerza su pensamiento en muchas ocasiones para hacer compatible su cosmogénesis con las enseñanzas cristianas tradicionales. Su teología gira en torno a un Dios y un Cristo, según sus propias palabras, "motor, colector y consolidador hacia delante de la evolución", un Dios inseparable del universo evolutivo, un Dios en proceso, implícito en la evolución que, en principio, no parece tener mucho que ver con el de la Biblia y con el Cristo de la historia y los evangelios. En la proyección hacia el futuro de Dios se reemplaza el Dios alfa por el Dios omega, tanto en la historia humana como en el Universo y aunque hoy hay teólogos cristianos de primera fila ( K Rahner y D. Edwards, entre otros), que plantean lo que llaman "creación evolutiva" y proponen la idea de un "Cristo alfa y omega" al mismo tiempo, yo personalmente albergo mis dudas de que su planteamiento pueda encajarse en la teología tradicional, y oficial, de las iglesias cristianas. Una cosa es que Teilhard entusiasme a las personas ávidas de algo más de lo que proporciona la frialdad de la ciencia y el empeño de muchos científicos actuales en afirmar que nada tiene sentido, que partimos de la nada y volveremos a ella irremisiblemente, y otra que, a pesar de su buena voluntad y su profundo misticismo, su planteamiento teológico sea asumible por la tradición cristiana. Para aceptar ese planteamiento es precisa, en mi opinión, una revisión a fondo de todo tipo de teología que siga anclada en los dogmas, el literalismo bíblico, el fundamentalismo o el inmovilismo y todo eso sigue siendo muy poderoso y arraigado en todas las iglesias.
 Pedro Rubal
Lunes, 13 de Abril 2015

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No sería correcto por mi parte, después de pedir más intervenciones documentadas en este espacio, no reconocer las excelentes aportaciones de los Drs. Sequeiros y Sáenz Lorenzo y manifestar mi agradecimiento. Creo que de esta manera, y aunque no sea más que apuntando perspectivas e ideas, se le da más vida a la función de los comentarios, que, por no ser presenciales, a veces se quedan en una cierta opacidade.
Saludos, Pedro.
 Joaquín González Álvarez
Lunes, 13 de Abril 2015

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Excelentes y opurtunos los comentarios-artículos del Dr. Leandro Sequeiros como toda la producción intelectual a la que nos tiene acostumbrados.
 Leandro Sequeiros
Martes, 14 de Abril 2015

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Antes de que hoy martes añadan el artículo correspondiente a esta semana deseo apuntar unas cuantas cosas: La primera, agradecer a los 3523 lectores (hasta ahora) el que se hayan interesado por la lectura de este artículo del profesor Agustin Udias.. Precisamente, el dia 13 de mayo tendrá una conferencia en Madrid, en CAIXAFORUM sobre Teilhard. Pueden preguntarme detalles personalmente a mi correo, lsequeiros@probesi.org
 Leandro Sequeiros
Martes, 14 de Abril 2015

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La segunda cuestión es que con ocasión de los 60 años del fallecimiento de Teilhard, la Asociación de Amigos de Teilhard ha editado LA MISA SOBRE EL MUNDO.. Los interesados la pueden descargar gratis de http://www.bubok.es/libros/238364/LA-MISA-SOBRE-EL-MUNDO-de-Pierre-Teilhard-de-Chardin
En Córdoba, sede de la Asociación, tuvimos el dia 9 una lectura continuada de este texto; y el dia 10, fecha del aniversario, una VIGILIA con Textos de Teilhard en el Centro Cultural San Hipólito, en la avenida del Gran Capitán.
 Leandro Sequeiros
Martes, 14 de Abril 2015

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La tercera cuestión: hemos editado una edición COMENTADA de La Misa Sobre el Mundo que se puede descargar gratis del sitio web http://www.bubok.es/libros/238992/COMENTARIOS-a-la-MISA-SOBRE-EL-MUNDO-de-Pierre-Teilhard-de-Chardin
 Leandro Sequeiros
Martes, 14 de Abril 2015

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La cuarta cuestión: La Asociación de Amigos de Teilhard de Chardin ha editado una historia de las diversas Asociaciones de Amigos de Teilhard que ha habido en España desde 1965.. Se puede descargar gratis de http://www.bubok.es/libros/239044/AMIGOS-DE-TEILHARD-EN-ESPANA-Aproximacion-historica
 Leandro Sequeiros
Martes, 14 de Abril 2015

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Quinta cuestión: en la actualidad, la Asociación de Amigos de Teilhard cuenta con casi un centenar a socios activos. En estos momentos tenemos varios objetivos. Uno de ellos, investigar lo que fueron los tres últimos años de Teilhard, desde su regreso de China hasta su muerte en 1955. Hay muchos puntos oscuros que convendria dasles luz. Uno de ellos, es como se fue gestando el proceso de preparación de la publicación de su obra, sobre todo a partir de 1951, cuando cede todos sus escritos a la secretaria, Jeanne Marie Mortier.
Otro de los proyectos es aportar reflexiones (como las que se han añadido a este artículo) sobre qué LEGADO deja Teilhard para el siglo XXI . ¿Qué aportaciones siguen vigentes?
El tercer proyecto en marcha es la publicación por orden cronológico de algunas de sus obras más importantes. Por ejemplo, para 2016 pensamos editar (con nueva traducción) "La Vida Cósmica", escrito en 1916, su primer ensayo poético-místico. Y para 2018, "El Sacerdote" de 1918.
Otro de los proyectos consiste en ir haciendo nuevas traducciones de su obra a partir de los textos franceses.. En fin. Hay futuro..
 Juan M. Torres
Sábado, 25 de Abril 2015

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Gracias por todo lo aqui expuesto, pero me llama poderosamente la atención que aunque nacimos en la segunda parte del siglo pasado hoy en este siglo se discute -por decirlo de alguna manera- el pensamiento y producción de un hombre del siglo XIC

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