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Reseñas

A orillas del Yukón. Encuentros en Alaska Juan Antonio Martínez de la Fe , 01/07/2020
A orillas del Yukón. Encuentros en Alaska
Ficha Técnica

Título: A orillas del Yukón. Encuentros en Alaska
Autor: Bert Daelemans
Prólogo: Javier Melloni
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2020
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 188
ISBN: 978-84-17796-32-7
Precio: 15,90 euros

Es un libro narrado. Es un libro de encuentros. Cuando un encuentro es contado, y esta obra trata de encuentros, el autor no se queda en la mera descripción. Trasciende las líneas del espacio y del tiempo, de la persona con quien comparte la aproximación, para transmitirnos valores más profundos.

Siendo jesuita Bert Daelemans, no es de extrañar que encontremos en esta obra reminiscencias de la Contemplación para alcanzar amor, con la que Ignacio de Loyola cierra sus ejercicios espirituales. A veces es el paisaje, en ocasiones es la personalidad de quien dialoga con él, cuando no es la propia presencia divina la que lo dirige a otro encuentro más hondo que le engendra un acercamiento directo con la realidad, con la humanidad.

Desde el prólogo, Javier Melloni instala unas señales de dirección por las que discurrirá el libro. Por ejemplo: “Tal es el prodigio del verdadero encuentro con el otro: nos ayuda a descubrirnos a nosotros mismos”; y “El joven le dice que los cristianos les han traído el vocabulario para entender mejor a Dios (Agayun), pero que a Dios no lo han traído porque ya estaba con ellos”.

Y es el propio autor, en los capítulos introductorios, quien nos explica cómo somos cajas de resonancia de lo eterno, hombres capacitados para Dios, por lo que pretende con su libro hablar de esa sensibilidad, a la espera de que el lector pueda despertar con él hacia ese misterio que nos atrae, nos llama y nos lleva lejos.

No se trata, pues, de un diario, sino de treinta retrospectivas de encuentros con la gente yup’ik, con la naturaleza y consigo mismo, con sus límites y con Dios, con un tema que, como ocurre con las variaciones musicales, gira a un mismo asunto: el amor en todas sus vertientes. Y espera que el lector también se encuentre a sí mismo entre las líneas de su libro.

Y así llega a Alaska, donde “aprendo a compartir en silencio y en este silencio empiezo a intuir quién es Dios para nosotros”. Aprende a estar, simplemente estar, que no es una pregunta sino la respuesta a todas nuestras preguntas. Por ejemplo: “¿Podré yo despojarme de todo lo recibido para arrodillarme ante cualquier vulnerable en mi camino?”

Se halla entre un pueblo, los yup’ik, a los que pretende servir en su ministerio. Pero ellos también son enseñantes; aprenden y transmiten, de generación en generación, cómo escuchar a la naturaleza para no ir a contracorriente como lo hace el resto del mundo, solo por tener dinero, poder o, simplemente, mal gusto.

Con ellos como conjunto o de manera personalizada, tiene sus encuentros. Acude a sus fiestas, les acompaña en sus costumbres de caza y pesca, oficia la eucaristía y acude a acompañarles cuando la muerte llama a las puertas de sus vecinos.

Uno a uno desgrana todos esos encuentros, de manera cuasi poética; y de todos ellos extrae una lección espiritual que quiere transmitir a los lectores. Lo hace con un lenguaje muy ameno, con un delicioso estilo narrativo que nos transporta a aquellos países helados y a encontrarnos con los singulares personajes con quienes convivió. Es una delicia de libro.

Índice

Prólogo. Javer Melloni

Cuatro meses entre los yup’ik
Treinta días de Ejercicios
Treinta variaciones sobre un tema

Me llaman
1. Bethel
2. Esperar
3. Aquí estoy
4. Sin equipaje
5. El juego
6. Epifanía
7. El sol
8. Simón
9. El zorro
10. Contemplo
11. El pan
12. Norlita
13. MaryAnn
14. En casa
15. Llaman
16. El río
17. Sandy
18. Thomas
19. Cazar alces
20. El abrazo
21. Alex
22. Ii-i
23. La fiesta
24. Estoy perdido
25. El torneo
26. Mathew
27. Las aves
28. Sarah
29. Mis amigos
30. Moses
Me llaman

Silencio





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01/07/2020 Comentarios




Reseñas

Las entidades oscuras Canal bibliográfico de T21 , 29/06/2020

Viaje a los límites del universo


Las entidades oscuras

Ficha Técnica
 
Título: Viaje a los límites del universo
Autor: Cristiano Galbiati
Edita: Akal. Madrid, junio de 2020
Traducción: Juan González-Castelao Martínez
Colección:  Astronomía
Materia:  Astronomía
Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 184
ISBN: 978-84-460-4872-5
PVP: 16,00 €
Ebook: 7,99 €
 
  
  «Comprender la materia oscura y la energía oscura establecerá nuevos Pilares de Hércules en los siglos venideros. Aquí se hace la historia de la ciencia. Y también la de la humanidad y su percepción de sí misma.»

La materia oscura es el gran enigma de la ciencia del siglo xxi. Si le preguntas a un físico: «¿Qué queda por descubrir, ahora que también se ha encontrado el bosón de Higgs?», casi seguro que responderá: «prácticamente todo». Sí, porque la materia ordinaria representa solo el 5 por ciento de nuestro universo. El resto consistiría en energía oscura y materia oscura, que representaría casi el 90 por ciento de la masa total.
 
Por cada gramo de materia ordinaria, habría, en algún lugar a nuestro alrededor, 9 de materia oscura. Aun así, algunos científicos afirman que no existe. O más bien, que no hay necesidad de hipotetizar su existencia para explicar las anomalías que se observan en la rotación de las Galaxias. Quienes llegan a esta conclusión se atreven a desafiar uno de los pilares de la física moderna: la relatividad general de Einstein.
 
Cristiano Galbiati, que enseña física en Princeton y coordina el experimento DarkSide en los laboratorios Gran Sasso, sabe que la materia oscura es uno de los secretos más misteriosos y fascinantes de la naturaleza, celosamente guardado y aún por descifrar. «Si es cierto que nuestra Galaxia está inmersa en un aura de materia oscura», dice Galbiati, «la Tierra en rotación alrededor del Sol, que a su vez gira alrededor del Centro Galáctico, debería ser golpeada por un viento de "partículas oscuras": aproximadamente 100 000 cruzarían una superficie igual a la de un clavo cada segundo. Entonces, ¿por qué no tratar de interceptarlos?»
 
En la búsqueda de materia oscura, en una competencia cerrada, trabajan grupos de físicos, astrofísicos, cosmólogos, profesionales y aficionados, experimentales y teóricos, científicos y filósofos. Todos impulsados por la imparable ambición de contribuir a un paso fundamental en el desarrollo de la ciencia: comprender y definir la naturaleza de la materia oscura cambiará la percepción del universo en el que vivimos.
 

Índice de Contenidos
 
Advertencia
Bajo el velo

I. De las partes del cielo

1. La materia
Lo que está en juego; Años treinta del siglo xx; Interludio; Años sesenta del siglo xx; Años setenta del siglo xx; ¿Cuál es la naturaleza de la materia oscura?; Otra forma de materia; Los neutrinos; ¿Está hecha de neutrinos la materia oscura?; La fotografía del universo; La era oscura; De la fotografía al mapa del universo; La medición de las entidades oscuras; Y se hizo la luz. De nuevo; ¿Y si no existiese la materia oscura?; La galaxia sin materia oscura; El cúmulo Bala; Quo vadis?
2. El mundo de los cuantos
La partida; Como un juego de construcción; Hagamos un experimento; El electrón y su antipartícula; Interferencia: construcción y destrucción; Los diagramas en el núcleo esencial de la mecánica cuántica; El bosón escalar; Las ondas gravitatorias; ¿Qué nos queda?; Hay nueva vida más allá del modelo estándar; Un contratiempo; Más allá de las Columnas de Hércules; Los nuevos candidatos; ¿Nuevos neutrinos?
3. La energía
Viejos prejuicios; La relatividad; La relatividad especial; La relatividad general; ¿Qué falta?; La revolución retractada; Un nuevo comienzo; Una nueva revolución; Avance rápido. El siglo xxi.
 
II. En las profundidades de la Tierra

4. En busca de la materia oscura
Nuevos detectores; La detección de partículas; El ojo: primer detector de partículas; Trazas de radiactividad natural; Trazas de materia oscura; Los neutrones y los rayos alfa; Estaciones intermedias; ¿Entonces?; Miseria y nobleza; El extraño; El perezoso; Los Laboratorios Nacionales del Gran Sasso (Italia).
5. Sciustré
Exploradores; Un gas especial; Los argonautas; Los isótopos; Urania; Aria; La grappa; El filuferru; Un proyecto imposible; El legado del proyecto Aria; El ciclo del silicio; El impacto del silicio.
 
III. Mundos muy lejanos
 
Agradecimientos

 
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29/06/2020 Comentarios




Reseñas

La intranquilidad Juan Antonio Martínez de la Fe , 19/06/2020
La intranquilidad
Ficha Técnica

Título: La intranquilidad
Autora: Marion Muller-Colard
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2020
Colección: Fragmentos
Traducción: Helena Cots Webermann
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 91
ISBN: 978-84-17796-24-2
Precio: 11,90 euros

Paradójicamente, si se desea disfrutar de una buena lectura que reporte paz al espíritu, este libro ayuda a ello, pese a que contradiga a su título: la intranquilidad. Intranquilidad es un término de amplio significado; es más: puede resultar hasta peyorativo pues es fácil encontrarlo aplicado a alteraciones del espíritu, del ánimo o de la mente. Cuando Marion Muller-Colard habla de intranquilidad lo hace refiriéndose, más bien, a inquietud, a actividad en contraposición a pasividad. Y, en este sentido, esta obra sobrepasa en mucho el escaso centenar de páginas que la componen. Porque esta intranquilidad es un valor que conviene reconocer, aceptar y motivar.

“Estate tranquilo es la orden más inútil que el adulto se empeña en repetir al niño”, afirma la autora para quien, justamente, la oportunidad para el niño es la de no estarse tranquilo. ¡Cuántas cosas nos perdemos, a veces, a causa de la tranquilidad!

La intranquilidad nos acompaña desde la cuna a lo largo de la vida, cuando somos preguntones, pesados o inquietos. Es cierto que hay temperamentos más o menos inquietos; pero no cabe duda de que cualquier contrariedad se constituye en un reto a superar, siendo nuestra vida una cadena incesante de retos.

El evangelio

¿Existe algún libro que merezca ser calificado como el Libro del desasosiego? Para la autora, sí: el evangelio. El cristianismo se inaugura en la incertidumbre y la fragilidad. Desde la propia anunciación a María que, lógicamente, despierta en ella la inquietud. Y, en palabras de Muller-Colard, “Dios revela mediante ese proyecto -dejarse traer al mundo a través del cuerpo de una mujer- una revolución religiosa tras la cual no quedará nadie tranquilo […] Ni los ateos irritados ni los creyentes desconcertados”. Una revolución que ofuscará a los reyes, que pretenden mantener alejados a los dioses que puedan hacer sombra a su poder; que contrariará a los religiosos, que gustan de dioses todopoderosos; y que nos contrariará a nosotros mismos, que hubiésemos preferido una receta de felicidad.

Hay, fruto del evangelio, verdaderos y falsos cristianos. Para la autora, estos segundos son aquellos para quienes el cristianismo es una coartada, un refugio identitario, una tarjeta de visita en el amplio mundo de la moral, un confort en el nido acolchado del repliegue sobre uno mismo. Esta religión es la reprobación misma de los reflejos religiosos del hombre, porque el evangelio no está para fabricar superhombres sino para sumergirse en la complejidad de la humanidad; es un mandato para que vivamos en el presente, en continua vigilancia para recibir lo imprevisible.

Muller-Colard es tajante: “Lo que hoy en día me permite seguir a Jesús como a un maestro es precisamente que no promete la evitación del riesgo”. Su escándalo está en que el evangelio afirma que la palabra frustra y contraría el deseo religioso del hombre. No nos ofrece la posibilidad de seguir un sistema de pensamiento y de creencias que confortan con verdades definitivas; al contrario, rehúye de la tiranía de la felicidad que obsesiona la vida de tanta gente.

“Jesús no solamente es aquel por el que llega la intranquilidad, sino que también es aquel que la vive intensamente hasta el extremo”, afirma la autora. Y para comprobarlo, basta con fijarse en dos elementos esenciales de su ministerio: su andadura y sus encuentros: anda y encuentra.

Marion Muller-Cotilard encuentra el lugar seguro de su paz en una sed insatisfecha, un impulso, un sobresalto. En esa intranquilidad permanente.

Concluyendo

Nos encontramos con una obra de pequeño formato, pero capaz de despertar en el lector las ansias de profundizar en su propuesta, a través de una reflexión serena. Un lenguaje casi poético, no exento de energía y vigor, hace que la lectura produzca un disfrute adicional al hondo mensaje que guarda en su interior. Para leer más de una vez.




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19/06/2020 Comentarios




Reseñas

La tradición cosmopolita Canal bibliográfico de T21 , 18/06/2020

Un noble e imperfecto ideal


La tradición cosmopolita

Ficha Técnica

Título: La tradición cosmopolita
Autora: Martha C. Nussbaum
Edita: Ediciones Paidós. Barcelona. Abril de 2020
Traducción: Albino Santos Mosquera
Colección: Estado y Sociedad
Materia: Ciencias Humanas y Sociales
Temática: Filosofía política
Encuadernación: Rústica con solapas
Número de páginas: 336
ISBN: 978-84-493-3694-2
PVP: 24€
 
La tradición política cosmopolita en el pensamiento occidental da comienzo con el griego Cynic Diogenes, quien, cuando se le preguntó de dónde venía, respondió que era ciudadano del mundo, afirmando implícitamente la igualdad de todos los seres humanos.
 
En este sentido, la idea de que la política debe tratar a los seres humanos como iguales entre sí y con un valor que va más allá de lo económico es la base de no pocos aciertos en el imaginario político occidental contemporáneo. La tradición cosmopolita amplía el trabajo de Nussbaum y nos insta a centrarnos en la humanidad que compartimos.
 
Extractos del Primer Capítulo

“Una vez preguntaron a Diógenes el Cínico de dónde venía y él respondió con una sola palabra: kosmopolitês, “ciudadano del mundo” (Diógenes Laercio, VI.63). Podría decirse que aquel momento, ficticio o no, fue el acto fundacional de la larga tradición del pensamiento político cosmopolita en la herencia occidental.”

 “Un varón griego rechaza la invitación a definirse por su estirpe, su ciudad, su clase social, su condición de hombre libre o incluso su género. Insiste en definirse atendiendo a una característica que comparte con todos los demás seres humanos, Hombres y mujeres, griegos y no griegos, esclavos y libres. Y al caracterizarse a sí mismo, no ya como habitante del mundo, sino incluso como “ciudadano” de este, Diógenes da a entender también que es posible una política —o una aproximación moral a la política— centrada en la humanidad que compartimos más que en las marcas del origen local, el estatus, la clase y el género que nos dividen.”

 …”El cosmopolitismo cínico/estoico nos insta a reconocer la igual (e incondicional) valía de todos los seres humanos, una valía fundada en su capacidad de elección moral (aunque quizá sea esta aún una condición demasiado restrictiva) más que en rasgos que dependen de configuraciones naturales o sociales fortuitas. La idea de que la política debería tratar a todos los seres humanos como iguales y como poseedores de un valor inestimable es una de las más profundas e influyentes del pensamiento occidental; a ella cabe atribuir muchos de los elementos positivos presentes en el imaginario político de Occidente. Un día, Alejandro Magno pasó junto a Diógenes y se quedó de pie ante el filósofo, mientras este tomaba el sol en el mercado. “Pídeme lo que quieras”, le dijo Alejandro. Y él le respondió: “No me hagas sombra” (VI.38). Esta imagen de la dignidad de lo humano, capaz de resplandecer hasta en su desnudez siempre que no quede ensombrecida por las falsas pretensiones del rango social y la realeza, una dignidad que solo necesita que le aparten esa sombra de delante para manifestarse vigorosa y libre, es uno de los destinos finales de una larga trayectoria que conduce hasta el moderno movimiento de los derechos humanos."

…“La idea del respeto por el género humano ha sido una de las bases de buena parte del movimiento internacional de los derechos humanos y ha tenido un papel formativo en múltiples tradiciones legales y constitucionales nacionales. Tampoco se puede decir que la idea de la igualdad de la dignidad humana sea exclusiva de las tradiciones filosóficas de Occidente, aun cuando estas constituirán el foco de mi atención a lo largo del presente libro. Hace mucho que, en una India dividida por las ideas jerárquicas de la casta y de la asignación a las personas de ocupaciones predeterminadas por su origen al nacer, el budismo es fuente de una idea diferente: la idea de la igualdad humana.”

…“También el movimiento por la libertad de Sudáfrica situó el respeto por la dignidad humana en el centro de una ideología política revolucionaria. En ese caso, sí tuvieron importancia las doctrinas estoicas, invocadas junto a las ideas africanas tradicionales del ubuntu. …Pero no hace mucho se ha sabido que Nelson Mandela —que, posteriormente, titularía un libro de entrevistas y cartas Conversaciones conmigo mismo, toda una alusión explícita a la influencia del filósofo estoico Marco Aurelio— tuvo acceso a las Meditaciones cuando estaba ya recluido en Robben Island."

…”Para elaborar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se reunió a un equipo de representantes de múltiples tradiciones de todo el mundo, incluidas las de Egipto, China y Europa. Según el relato que de aquel proceso hizo el filósofo francés Jacques Maritain, los redactores se abstuvieron explícitamente de usar un lenguaje que se considerara propiedad de una tradición en particular (como, por ejemplo, las alusiones cristianas al “alma”). Sin embargo, el vocabulario de la igualdad de dignidad de todos los seres humanos, entendida como un concepto ético no adscrito a ninguna metafísica particular en exclusiva, fue algo que todos ellos sí consideraron oportuno emplear y convertir en elemento central de aquella declaración.”
…«Así pues, las ideas de la tradición cosmopolita han sido inmensamente fecundas y se han interconectado con ideas relacionadas de otras tradiciones, pero los fundadores de esta tradición occidental también fueron los que introdujeron en ella un problema con el que ha tenido que lidiar desde entonces. Ellos pensaban que, para tratar a las personas como seres poseedores de una dignidad que ningún accidente de la vida puede socavar, era obligatorio desdeñar el dinero, la categoría social y el poder como factores innecesarios para el florecimiento humano. Se entendía, así, que la dignidad de la capacidad moral estaba ya completa en sí misma."

…“Esa bifurcación de deberes es problemática por varias razones. En primer lugar, la desigualdad material es un hecho evidente de la vida humana cuyos efectos son demasiado notorios como para ignorarlos sin más."

… “La desigualdad material, pues, es un fenómeno interno de todas las naciones; pero, en el momento presente, la distancia entre naciones supera con mucho a las distancias que se registran dentro de cada una de ellas. El primer y mayor problema con la bifurcación de deberes radica, pues, en que pasa por alto un hecho de descomunal importancia. Los antiguos griegos y romanos no contaban con los datos de los que hoy disponemos, pero es muy probable que su mundo contuviera menores desigualdades entre países (y puede que también dentro de los países) que el nuestro."

… “Un segundo problema de la bifurcación de deberes es que entraña entregarse a la ficción de que cumplir con los deberes de justicia no exige gasto material alguno, lo que resulta empíricamente falso, siempre y cuando incluyamos entre estos la obligación de proteger a las personas de las guerras de agresión, de las torturas, de la esclavitud y de otros crímenes contra la humanidad."

… ”Incoherente o no, la bifurcación de deberes entre deberes de justicia y deberes de ayuda material ha ejercido una influencia decisiva en la trayectoria de la política internacional y en el desarrollo del movimiento de los derechos humanos. …Los ensayos breves recogidos en este libro indagan en las atractivas idees inherentes a la tradición cosmopolita, pero también en sus problemas intelectuales y prácticos. … Este es, decididamente, un libro de ensayos que guardan una conexión entre sí, y no un relato histórico continuado. …Yo he optado por seleccionar ejemplos que siguieron una trayectoria lógica particular, comenzando por Cicerón (que no fue un estoico en todos los ámbitos, pero sí se acercó muchísimo al núcleo del estoicismo en el campo de la ética) y por los estoicos ortodoxos, y por un examen y una revisión de esas doctrinas."

 “Mi relato básico describe los orígenes de la bifurcación y sigue el rastro de una serie de pasos que se han ido apartando progresivamente de aquella hacia una concepción más amplia y espaciosa de las obligaciones transnacionales (y también nacionales) hasta culminar, en último término, en el “enfoque de las capacidades” contemporáneo (o, al menos, en mi propia versión del mismo)."

“Comienzo, en el capítulo 2, con De officiis (Los deberes) de Cicerón (del año 44 a. C.), una de las más valiosas e influyentes obras de pensamiento político de la tradición occidental, y una de las que han influido en un mayor número de intentos subsiguientes de reflexionar sobre los fundamentos morales de las relaciones internacionales. Cicerón desarrolla allí la imagen de un mundo donde la justicia gobierna en cierto modo todas las relaciones humanas, y él mismo describe con un atractivo estilo esos deberes de justicia y lo que exigen de las naciones y de los individuos. […] La tradición cosmopolita tiene otro problema profundo, localizado en el terreno de la psicología humana.”

“En el capítulo 3, se expone y se afronta la cuestión, empezando desde antes incluso de los tiempos de Cicerón, con los cínicos y los estoicos griegos, pero poniendo un foco de atención especial en el emperador estoico del siglo ii d. C. Marco Aurelio y en sus complicadas circunvoluciones en torno a la noción de la dignidad.”

…”Con el capítulo 4, entramos ya en la Edad Moderna, pues nos centramos en Hugo Grocio (1583-1645), cuya obra Del derecho de la guerra y de la paz (1625) marcó la agenda en el campo de las leyes de la guerra modernas y representó también, en sentido más general, una aportación a la articulación de un orden internacional imbuido de normas morales. Las ideas de Grocio están muy en deuda con Cicerón y los estoicos; él mismo concebía su labor como una continuación de la de aquellos”.
“A Adam Smith (1723-1790) se le suele retratar erróneamente como un adalid del mercado libre y sin restricciones, aunque toda una nueva ola de estudios sobre su pensamiento ha comenzado a desmontar esas lecturas incorrectas de su obra. Lo cierto es que es Smith quien, de todos mis interlocutores en este libro, más aportaciones útiles realiza para la disolución de la bifurcación, pues pone especial énfasis en la importancia del compromiso nacional con la redistribución material."

“El capítulo 7, “Del cosmopolitismo al enfoque de las capacidades”, es el que concluye el libro y describe en qué punto nos encontramos hoy: concretamente, ofrece una versión de mi enfoque de las capacidades que se hace extensiva a todas las naciones y todas las personas, pero que reserva un lugar especial a la nación. Me pregunto allí cómo deberíamos valorar las obligaciones relativas que nos plantean la nación y el mundo, respectivamente, y cómo deberíamos considerar las perspectivas de las emociones morales en un mundo cuya complejidad últimamente no ha dejado de aumentar.”

…”Termino defendiendo el enfoque general mantenido a lo largo de la tradición cosmopolita, pero no sus detalles concretos: los deberes morales no se detienen en la línea de las fronteras nacionales, y todos estamos vinculados con todos los demás por lazos de reconocimiento mutuo y de interés de los unos por los otros.”
 
Sumario

1. Ciudadanos del mundo
2. Deberes de justicia, deberes de ayuda material: el problemático legado de Cicerón
3. El valor de la dignidad humana: dos tensiones en el cosmopolitismo estoico
4. Grocio: una sociedad de Estados e individuos regida por la ley moral
5. «Mutilados y deformes»: Adam Smith a propósito de la base material de las capacidades
humanas
6. La tradición y el mundo actual: cinco problemas
7. Del cosmopolitismo al enfoque de las capacidades
 
Referencias bibliográficas
Agradecimientos
Notas
Índice onomástico y de materia


Datos de la autora
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18/06/2020 Comentarios




Reseñas

Salida del laberinto. Una trayectoria intelectual Juan Antonio Martínez de la Fe , 08/06/2020
Salida del laberinto. Una trayectoria intelectual
Ficha Técnia

Título: Salida del laberinto. Una trayectoria intelectual
Autor: Lluís Duch
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2020
Colección: Fragmentos
Traducción: Iris Parra Jounou
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 220
ISBN: 978-84-17796-25-9
Precio: 18 euros

Lluís Duch no necesita presentación. Tanto las obras publicadas durante su vida como las aparecidas tras su muerte gozan de gran prestigio por la temática abordada y por la profundidad con la que accede a cada una de ellas, tanto en el campo de la teología como en el de la antropología.

En su día, dictó una serie de Lecciones en la cátedra Ferrater Mora, de la Universidad de Gerona, y fruto de aquellas Lecciones nació esta obra que es una síntesis autorizada de su pensamiento y una autobiografía vital e intelectual.

¿De qué laberinto habla el autor? En sus palabras: “En la enorme variedad de culturas y formas de vida, toda existencia humana ha sido -y sigue siendo- en términos religiosos o profanos, consciente o inconscientemente, un intento, un experimento, una apuesta por salir del laberinto que es la vida humana misma”. Echar una mirada a un extenso atrás y a un futuro más breve, un recorrido por ese laberinto que ha sido su vida desde un punto de vista religioso y antropológico. Se trata, pues, de una referencia autobiográfica que recoge los lugares que marcaron su trayectoria como monje benedictino y su quehacer como antropólogo, deteniéndose en aquellos mojones de su pensamiento.

Montserrat y Tubinga

Si bien destaca cuatro espacios vitales como más importantes en su vida, Montserrat, Tubinga, Münster/W y Múnich, solo se detiene en los dos primeros. Desde su vida monástica, vivió los últimos años del franquismo y todo el Concilio Vaticano II, convenciéndose de que el éxito que tuvo la dictadura se debió, en gran parte, al fracaso ideológico y moral de las izquierdas, con la contribución de las carpetovetónicas derechas. Le influyó, en aquellos años, el pensamiento de Teilhard de Chardin, consecuencia del final feliz que el sabio jesuita preveía para la historia de la humanidad. Y, por supuesto, la paulatina aparición de textos que revelaban el horror del nazismo, que le hicieron descubrir la capacidad del hombre para causar mal a sus semejantes y no en situaciones excepcionales, sino en la cotidianidad burocratizada: burocracia y mal son dos realidades que, a menudo, comparten los mismos rasgos.

Mircea Eliade fue faro de sus lecturas, que le llevaron a descubrir cómo las incompatibilidades entre las dos culturas, la semítica y la griega, presentes en la cultura occidental y del propio cristianismo, habían contribuido a la trágica historia europea. Con sus palabras: “La cuestión del otro, el choque de culturas, la relación entre igualdad y diferencia, la descripción de eso que, a pesar de la innegable diversidad cultural, es común a todos los seres humanos, etc., de un modo explícito o implícito, serán las referencias omnipresentes de mi trabajo”. Ideas todas ellas que le llevaron a formular uno de los principios rectores de su antropología y que, de manera reiterada, aparece a lo largo de las páginas del libro: para el ser humano no hay posibilidad extracultural; se trata de una cultura concreta, con sus posibilidades expresivas y también sus límites, en todos los ámbitos de la existencia humana.

Se convenció de que un sabio equilibrio entre los efectos y los afectos tiene una decisiva importancia para el desarrollo tendencialmente armonioso del ejercicio de nuestro oficio de hombres y mujeres; y de que el sentido del humor es uno de los antídotos más poderosos contra las patologías humanas, ocasionadas casi siempre por la conquista y la administración del poder.

Su estancia formativa en Tubinga marcó, también, profundamente a Duch. En contacto con lo más destacado de la intelectualidad de la época, evolucionó en su postura de admiración por Eliade a posiciones más críticas. Aquí, su planteamiento antropológico se fue consolidando . Cada vez le fue más evidente que cualquier proyecto humano hallaba solo realizaciones provisionales, nunca con pretensiones de culminación definitiva y perfecta, en el transcurso del proyecto de los seres humanos.

Allí, se dispuso a ser capaz de soportar la presencia desestructuralizadora del misterio del mal que, siempre de un modo entre oportunista, acrítico y apologético, se intenta reducir a un simple problema. También se convenció de que el interrogante fundamental de toda antropología y de toda teología era: ¿qué es -o, mejor- qué va siendo el ser humano?, porque este ser humano es siempre una cuestión en danza, un qué que no encuentra en este mundo una respuesta definitiva, sino que, continuamente, se encuentra en procesos de contextualización y de interpretación; no es un ente a priori, sino un a posteriori.

Narradas estas experiencias vitales de su biografía, Duch plantea su propuesta sobre temas fundamentales que, como mojones en la vía, van marcando su salida del laberinto. Y es la estructura, el primero de los asuntos abordados.

Estructura

Parte Duch de la base de que existe igualdad de todos los seres humanos de todos los tiempos y latitudes y todos poseemos unas predeterminaciones o estructuras comunes que solo colapsan cuando intervienen las articulaciones de cada una de nuestras determinaciones biográficas, religiosas, sociales, etc. Hombres y mujeres de todos los tiempos somos radicalmente iguales, pero históricamente, en relación con las determinaciones de cada individuo y grupo humano, somos cultural y biográficamente diferentes. Y, aquí, de nuevo, el leit motiv de toda la obra: para el ser humano no hay ningún tipo de posibilidad extracultural.

Esto, evidentemente, tiene sus consecuencias antropológicas. No hay ningún punto firme que marque con decisión el rumbo de la existencia humana, sino que todo es relativo y depende de los intereses y de las comodidades que unos y otros tienen o se proponen conseguir en cada momento; se ha acabado la Modernidad, con sus ideales de justicia y libertad, de felicidad y de progreso para todo el mundo: ahora nos vemos obligados a compensar y a ser compensados ya que el tejemaneje ocupa el lugar de la responsabilidad.

Homo loquens

Para todo tipo de relaciones que, inevitablemente, establecemos los seres humanos, lo primero y lo más fundamental es el lenguaje. La cuestión actual es que el poliglotismo inicial, por el que cada lenguaje configuraba la vida de hombres y mujeres, desde finales del siglo XVII se ha ido reduciendo drásticamente a un monolingüismo centrado en lo económico, lo que constituye un peligroso desencadenante de toda forma de violencia.

Y en este proceso de desarrollo de las sociedades, especialmente en las occidentales, tiene papel preponderante la transmisión de saberes, costumbres, paradigmas, modos de vida, etc. Para Duch, hoy día, los procesos de transmisión se encuentran dominados por los intereses de todo tipo manipulados por el poder y, específicamente, por las distintas estrategias e intervenciones adoptadas por el poder económico. Y se plantea: ¿quién transmite y qué transmite? Y piensa que existe una fallida confianza en las estructuras de acogida: una acogida que ha de contar con la firme voluntad de acoger en los transmisores y una atmósfera de confianza en los receptores.

Símbolo y mito

Punto de especial interés para el autor es el referido al símbolo. ¿Qué entiende por símbolo? Un artefacto material o inmaterial que mediatamente presente lo que está inmediatamente ausente. En sus reflexiones, llega a la conclusión de que el ser humano es un animal ubicado en tramas de significación que él mismo ha tejido. Cita las palabras de Geertz: “la cultura denota un esquema históricamente transmitido de significaciones representadas en símbolos, un sistema de concepciones heredadas y expresadas en formas simbólica por medios con los cuales los hombres comunican, perpetúan y desarrollan su conocimiento y actitudes frente a la vida”, frente al laberinto cuya salida busca el autor en esta obra.

Igual ocurre con el mito, que no deja de ser una historia, una fábula simbólica, simple e impresionante que resume un número muy grande de situaciones más o menos análogas, que permite abarcar de una ojeada ciertos tipos de relaciones constantes y librarlas de la confusión de las apariencias cotidianas. Y, en este apartado, hace una serie de especiales consideraciones entre mythos y logos, dos realidades que no son autoexcluyentes, consecutivas o yuxtapuestas, sino que el logos siempre está en el mismo corazón del mito y este en el de aquel.

Como antropólogo, Duch nos ofrece un detalle sobre los modelos antropológicos, a los que divide en tres grupos en función de la caracterización que hace cada uno de ellos hacia el ser humano. En primer lugar, desarrolla la antropología optimista, que se basa en la creencia de que el ser humano es naturalmente bueno. A ella se opone la antropología pesimista, para la que el ser humano es ontológicamente, estructuralmente, malo o, mejor, deficiente, caído, incapaz de hacer el bien. Y existe una tercera antropología que denomina de la ambigüedad, para la que el ser humano es indefinición, es libre, aunque, eso sí, condicionalmente libre; un ser humano que tiene miedo, incluso angustia, de esa libertad. Es a esta tercera clase a la que se apunta el autor, pensando que somos constitutivamente ambiguos, seres no fijados que hacemos recorridos en zig-zag.

Religión, lo religioso, la verdad

Y esta omnipresente ambigüedad de todo ser humano se expresa con un síntoma que es la religión; no en vano las religiones históricas ofrecen un mensaje salvador, consolador y, en ocasiones, acusador y perturbador. Y todo lo que es cuestionable (la religión, el hombre, la cultura, la política) es una extraña mezcla de bien y de mal, de verdad y falsedad, de fuerzas creadoras y destructoras, de libertad y necesidad. En este sentido, cree el autor que no puede haber una definición universal de religión, pues cada una de ellas lo son en función de las posibilidades expresivas y axiológicas de la cultura concreta que articula lo religioso en espacios y tiempos concretos.

Esto da pie a la existencia del pluralismo religioso, que define como “una situación social en la cual personas de diversas procedencias étnicas, con distintas cosmovisiones y moral, conviven de forma pacífica e interactúan de manera amistosa”. Para Duch, es lo religioso lo que es estructural en el ser humano, mientras que las religiones son la concreción histórica de cada hombre y cada mujer. Y aquí aborda, aunque de manera somera, el tema de la verdad.

Y, por supuesto, la cuestión de Dios, que subyace permanentemente. “Acercarse al misterio de Dios implica considerar un grupo de cuestiones con unos registros de cariz gramatical, contextual, histórico, social, etc.” Y tener la soberbia pretensión de saber por adelantado quién es o qué es o no Dios, comporta negarse a reconocer la realidad finita y contingente del ser humano. Y, citando a John D. Caputo, afirma que “Dios es el nombre del otro, de cualquier otro, sin importar quién”.

No cabe duda de que, hablando de Dios, no puede faltar la presencia de los místicos, quienes intentan una identificación definitiva con aquello (personal o impersonal) que consideran el origen y meta de su existencia. Y considera el autor que la mística es una actitud y una praxis irrenunciables para toda existencia humana.

¿Se relacionan religión y política? Para Duch toda religión tiene, de un modo u otro, exigencias políticas y toda política tiene, de un modo u otro, exigencias religiosas. Las religiones históricas no se contentan con el cuidado de las almas, sino que también, con figuras y fórmulas muy variadas, tienen carácter religioso-económico-político, aspirando a determinar y dominar la vida ciudadana y estatal; y, políticamente, tanto las derechas como las izquierdas, se interesan por incidir con eficacia en la conciencia de hombres y mujeres, en el ámbito de sus valoraciones morales y de sus convencimientos más profundos y religiosos.

Se refiere el autor también a aquellos pensadores que han incidido en la formación de su pensamiento. Estableció que romanticismo e ilustración no son solo dos épocas históricas concretas, sino que son estructuras insuperables del ser humano que, por más esfuerzo que emplee, nunca podrá dejar de ser coincidencia de opuestos, indefinible y afectado por la inefabilidad que la mayoría de tradiciones suelen imputar al mundo de lo religioso. Georg Simmel, Hans Blumenberg, Odo Marquard, Rainer María Rilke, desfilan por estas páginas.

“Resulta evidente que la búsqueda del otro debería ser el tema indiscutible de las ciencias humanas actuales”. Así comienza Duch un capítulo dedicado a El otro y la antropología. Sin embargo, las humanidades están siendo desplazadas de nuestros sistemas educativos; la razón de este relegarlas no está en que no se encuentran entre las disciplinas económicamente rentables, sino en el miedo de los gobernantes a la crítica, a la búsqueda de criterios alternativos, a la capacidad que tienen las humanidades para la deconstrucción de los sistemas que el poder da por definitivamente consolidados e irreformables.

El desencanto y la desconfianza han propiciado una civilización del olvido, sin caer en la cuenta de que el homo loquens es también, inevitablemente, un ser tradicional. Una sociedad saludable necesita un conocimiento intenso y extenso de la propia tradición; y “la verdadera tradición es siempre recreación porque críticamente, en un doble movimiento de aceptación y rechazo, asume diferentes procesos de contextualización y administración de las distintas herencias que nos vienen del pasado”. Necesitamos saber de dónde venimos para poder situarnos crítica y sapiencialmente en el momento que nos toca vivir.

Y, para bien o para mal, donde hay humanidad hay necesariamente traducción; ya que no disponemos de una lengua perfecta, común a todos, siempre nos vemos obligados a la traducción e interpretación, ya que entender es traducir. Sin olvidar que contextualizar y contextualizarnos, es decir, a traducir y a traducirnos, equivale, de hecho, a traicionar y traicionarnos; hay que caer en la cuenta de que el vivir y el convivir de los humanos implica una inmersión permanente en el arte de encontrar criterios, ya que el traducir (casi siempre, una forma de traicionar) es siempre un asunto coyuntural, marcado por los límites que nos imponen la inestabilidad y fugacidad del momento actual.

Del mayor interés es el último capítulo de este interesante libro, titulado Conclusión. En unas pocas páginas, muy densas, el autor nos resume lo que ha expuesto a lo largo de su obra. Este párrafo cierra prácticamente su estudio: “La salida verdadera y real del laberinto que es siempre nuestra experiencia concreta nunca deja de ser un interrogante con respuestas, si las hay, que no son sino nuevas preguntas con renovadas respuestas-preguntas, y así ad infinitum”.

Concluyendo

Este libro es, probablemente, uno de los más íntimos y profundos de Lluís Duch. Nos expone la biografía de la formación de su pensamiento y nos presenta temas que han fundamentado su experiencia intelectual, religiosa y antropológica. Aquí se han expuesto unas pinceladas del contenido de su obra; en definitiva, no son sino invitaciones a adentrarse en la lectura sosegada y meditada de tan ambicioso texto.

Índice

Prólogo

Introducción: el factor biográfico

I Mis tiempos y mis espacios vitales
1 Montserrat
2 Tubinga

II Los grandes temas
1 Estructura – historia
a Antropología y tradición
2 Homo loquens
3 Las transmisiones
a Las estructuras de acogida
4 El símbolo
5 El mito
6 Modelos antropológicos
a Antropologías optimistas
b Antropologías pesimistas
c Antropologías de la ambigüedad
7 Religión - cristianismo
a El pluralismo religioso
b La cuestión de Dios
c Teologías protestantes
d Antropología y mística
e Religión y política
f Tradición cristiana y tradición socialista
8 Salida del laberinto

III Descubrimientos: autores

IV El otro y la antropología

V Traducciones e introducciones

Conclusión

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08/06/2020 Comentarios




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