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Reseñas

Cambia el mundo Canal bibliográfico de T21 , 04/06/2020

10 pasos hacia una vida sostenible


Cambia el mundo

Ficha Técnica
 
Título: Cambia el mundo
Autora: María Negro
Edita: Zenith. Barcelona, marzo de 2020
Materia: Estilo de vida, Sostenibilidad
Encuadernación: Rústica sin solapas
Número de páginas: 240
ISBN: 978-84-08-22370-2
PVP: 16,95 €
 

¿Te gustaría llevar una vida más consciente y sostenible?

En Cambia el mundo, su autora María Negro ofrece información práctica sobre algunas problemáticas globales como la crisis climática, el agotamiento de recursos naturales, la pérdida de biodiversidad, la extinción de especies, la contaminación, el fenómeno fast fashion, el uso excesivo de envases plásticos, los materiales desechables, la obsolescencia programada o el consumismo, entre otros muchos temas.

También habla de emociones, de transformación y crecimiento individual, del sentido de la vida, de las necesidades, de lo esencial y de lo superfluo, de la educación en valores, de la felicidad, de satisfacción personal, de hábitos y de superación.

La obra permite ir de lo global a lo particular para entender bien cuáles son las principales consecuencias de nuestro impacto en la Tierra y para saber qué podemos conseguir con nuestros actos y decisiones individuales.

Está pensada para que, desde el minuto uno, el lector o la lectora pase a la acción. La autora confiesa que su mayor deseo (y obsesión) es ofrecer en estas páginas la información, la motivación y las pautas necesarias para empezar a transformar los hábitos en otros conscientes y respetuosos con el medio ambiente.

En cada capítulo, además, se encuentran consejos, trucos, y recursos que harán que llevar una vida sostenible sea pan comido. También, ha incluido ejercicios, recursos extra y fichas prácticas que ayudarán a tomar conciencia de las costumbres y comportamientos en diferentes aspectos de la vida cotidiana: moda, alimentación, cosmética, uso de plástico, ocio, reutilización de objetos de segunda mano, uso eficiente de recursos, pertenencias, etc.
 
 
Sumario
 
Introducción

1. Simplifica tu vida y gana felicidad
2. Minimiza tu huella y reduce tu basura
3. Go veggie: revisa lo que pones en tu plato
4. Convierte tu armario en sostenible
5. Antes de comprar, reflexiona: consume con COCO
6. Reutiliza: Be circular, my friend
7. Apuesta por un baño ecofriendly
8. Sé eficiente y ahorra en recursos
9. ¿Cómo ser sostenible en situaciones eventuales?
10. Reacciona, corre la voz e inspira a otras personas
 
Epílogo
Agradecimientos
Referencias
 
 
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04/06/2020 Comentarios




Reseñas

Hermano islam Juan Antonio Martínez de la Fe , 08/05/2020
Hermano islam
Ficha Técnica

Título: Hermano islam
Autor: Juan José Tamayo
Edita: Editorial Trotta
Colección: Estructuras y Procesos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 128
ISBN: 978-84-9879-798-5
Precio: 15 euros

Ya el título del libro habla bien a las claras de su esencia: se trata de una obra que propone un cambio de paradigma en la consideración del islam; se trata de cambiar “del anatema al diálogo, de la enemistad a la hermandad-sororidad, de la incomunicación al encuentro, de religión proscrita a religión reconocida, del desprecio al respeto, de las descalificaciones infundadas a los debates argumentados, de los estereotipos y prejuicios a la crítica serena”, como aclara Juan José Tamayo desde las primeras páginas de su obra (Hermano islam, Editorial Trotta, Madrid, 2019).

Porque el islam es más que una religión, tiene también una irrenunciable vertiente cultural, una dimensión pública notoria y un inherente carácter social. Lo que, por supuesto, implica consecuencias económicas y políticas.

Y en esa idea de ofrecer unos parámetros no tan habituales en el imaginario de occidente sobre el islam, el autor aporta seis aspectos, reflejados en otros tantos capítulos.

Ilustración en al-Ándalus

En el primero de ellos, se trata de profundizar en los caminos de la ilustración filosófica que se abrieron en al-Ándalus en la época del mayor florecimiento cultural en España. Para lo que el autor arranca con una contundente expresión: “Europa no tiene el monopolio de la Ilustración”. En este territorio, al-Ándalus, se desarrolló un pensamiento caracterizado por la creatividad y el sentido crítico en todos los ámbitos del saber humano: filosofía, derecho, teología, filología, mística, … Y de este pensamiento se nutrió, durante varios siglos, la cultura europea.

¿Qué influyó en el desarrollo de la ilustración de al-Ándalus? No fue un único factor. Tamayo apunta como el primero de ellos, el islam y, de manera especial, su dimensión religiosa “en cuanto integradora de las tradiciones religiosas monoteístas anteriores a él, el judaísmo y el cristianismo”. Pero también jugó un destacado papel su pluralismo interno, propicio para un clima de libertad para los creyentes musulmanes frente a la intransigencia de, por ejemplo, el cristianismo. Este clima de libertad se manifestó en una actitud tolerante del islam ibérico hacia otras religiones, con las que convivió pacíficamente. Y, como consecuencia de esta actitud abierta, se produjo un mestizaje de etnias y culturas que produjo una gran creatividad cultural. Finalmente, se apuntan otros dos posibles factores de influencia en el desarrollo de la ilustración de al-Ándalus: la ausencia de una herencia cultural preislámica y el haber permanecido independiente del califato abasí, fenómeno que también se da en el Magreb.

Producto de este planteamiento, emerge una filosofía guiada por la razón y liberada de la teología: los filósofos Ándalusíes se basaban en la ciencia, la lógica y las matemáticas, dando lugar a una filosofía científica y laica. Con lo que plantean abiertamente las relaciones entre fe y razón, buscando, no el anatema, sino una síntesis basada en el diálogo y el mutuo respeto, precedente de la postura de Tomás de Aquino que buscó, también, la síntesis entre filosofía y teología, razón y fe. Esta mentalidad abierta se encuentra en la génesis de la teoría crítica de la sociedad que emanó de estos filósofos, aplicándola contra los abusos y excesos del poder. Y, en esta época de clara reivindicación del papel de la mujer, reluce el islam como un significativo avance en el reconocimiento de la dignidad de aquella. En resumen: un al-Ándalus ilustrado gracias al islam.

Pluralismo religioso

El segundo bloque destaca como valor en sí mismo y como riqueza que cultivar, el pluralismo étnico, religioso y cultural dentro del mundo árabe-musulmán. No existe una uniformidad dentro del islam, pues es el propio Corán el que pone de manifiesto la diversidad a todos los niveles, defiende la libertad religiosa, se niega a imponer las creencias, está a favor de la libertad de conciencia e, incluso, del derecho a la increencia, según defiende Tamayo.

Hay un estereotipo sobre el mundo árabe: que tiene una sola lengua, el árabe; una sola religión, el islam; y una sola cultura, la musulmana. Y esto no es así. Por ejemplo, hay varias religiones originarias presentes aún hoy día en la vida social, cultural y política del mundo árabe: así los sabeos, los zoroastrianos, los yazidíes, etc.. Igualmente, algunas iglesias cristianas, como la copta, maronita, armenia, sirio-ortodoxa, asiria, etc., a todas las cuales Tamayo dedica una sucinta descripción del mayor interés. Sin embargo, hay que precisar que el pluralismo religioso, en el mundo árabe, no siempre va acompañado de una política de libertad religiosa, dependiendo de los países en los que se practica el islam.

¿Laicismo en el mundo árabe?, se pregunta el autor y plantea las diferentes opiniones de los más destacados especialistas. Y concluye: “No pocos intelectuales árabes creen que la revolución en esa área geo-cultural quedará inconclusa si no incluye el laicismo y que cualquier otro camino no permitirá crear una sociedad realmente democrática”.

¿Choque o diálogo de civilizaciones?

El tercer capítulo de la obra plantea una cuestión de muy viva actualidad: Islam y Occidente: ¿Choque o diálogo de civilizaciones? Y, antes de entrar en detalles, habrá que determinar qué islam y qué occidente son los que forman parte de la cuestión. Por lo pronto, Tamayo advierte de que Occidente es una noción geográfica que remite a un territorio, mientras que islam no lo es; ni tan siquiera, hablando propiamente, conforma una civilización; islam designa una realidad siempre nueva y no necesariamente calificadora de identidades.

Existen prejuicios sobre ambos conceptos; se suele asociar a Occidente la idea de progreso, ilustración, democracia, … mientras que islam se lleva la peor parte, cuasi la antítesis de todo lo bueno que tiene lo occidental. Un prejuicio que tiene que desaparecer. Islam y Occidente son interdependientes y han estado en permanente comunicación, cruce y mestizaje.

La idea de choque de civilizaciones proviene de la obra de Samuel P. Huntington, una obra belicista y antiislámica, que otorga un papel fundamental a las religiones. Pero a ella se suman otras ideologías que discurren por similares parámetros: Giovanni Sartori, las caricaturas de Mahoma o, incluso, el discurso que en Ratisbona pronunció el hoy papa emérito Benedicto XVI, que reclamaba la conciencia de poseer la verdad en exclusiva, no desde una búsqueda conjunta. En el lado opuesto, Tamayo sitúa al expresidente americano Barack Obama, del que destaca su discurso en El Cairo de junio de 2009.

Analizados estos aspectos en detalle, el autor concluye que “el futuro de la humanidad, y el de Occidente en particular, no pueden construirse al margen, por encima o en contra del islam, sino en colaboración y diálogo con él”, proponiendo una serie minuciosa de cambios de actitud en el modo de pensar para transcurrir desde el anti- a la inter- y de mono- a pluri.

Paradigma Córdoba

El capítulo cuarto está dominado fundamentalmente por la Mezquita y el llamado Paradigma de Córdoba. Se trata de una reflexión en torno a Córdoba como ejemplo de convivencia intercultural, símbolo del pluriverso religioso y referencia permanente que es necesario poner en valor y activar creativamente en las nuevas coordenadas históricas.

Esta reflexión la desarrolla Tamayo en dos niveles. Uno es de carácter religioso y gira en torno a la Mezquita como lugar de encuentro interreligioso y espacio abierto a la ciudadanía. En este sentido, se muestra nítidamente partidario de que este monumento no sea exclusivamente un templo catedralicio católico, sino que pueda ser usado para culto religioso por parte de la comunidad islámica, algo a lo que la jerarquía de la Iglesia se opone radicalmente. Y, en esta línea, apoya el autor al movimiento surgido contra la inmatriculación de la Mezquita como propiedad de la Iglesia Católica.

El segundo nivel de la reflexión de Tamayo se refiere al denominado Paradigma Córdoba, que alude al diálogo entre culturas, algo tan importante que no es adecuado que se lo apropien políticos y diplomáticos. Córdoba fue una sociedad abierta, más allá de la religión de cada uno, en la que compartieron conocimiento y cultura y cuyos elementos comunes lo constituyeron el humanismo religioso, el racionalismo y la investigación científica, dando lugar a un pensamiento crítico y a una filosofía de la religión. Como bien expresa Jahanbegloo: “la experiencia Ándalusí simboliza la capacidad universal de las culturas para relacionarse entre sí”. Todo un paradigma.

Roger Garaudy

Roger Garaudy ocupa de lleno el quinto capítulo de la obra, partiendo de su diálogo marxismo-cristianismo para alcanzar el diálogo de civilizaciones. Tras exponer su perfil biográfico, intelectual y político, Tamayo nos explica cómo Garaudy “integra en su persona y en su pensamiento el cristianismo antirromano, el marxismo antiburocrático y el islam antiintegrista. Su objetivo era elaborar dentro del islam un nuevo paradigma teológico: el de la liberación”. No hay que olvidar que, convertido al islam, fijó su residencia en Córdoba, donde creó la Fundación Roger Garuady de las Tres Culturas que, desde 2010 se llama Fundación Paradigma Córdoba, ubicada en la Torre de la Calahorra. Es del mayor interés el análisis que realiza el autor sobre Garaudy, en el que translucen algunos aspectos ya abordados por Tamayo en otras publicaciones sobre el tema.

Mística cristiana y mística islámica

La mística como superación del fundamentalismo es el título del sexto capítulo. Y, desde un principio, el autor nos deja nítidamente expuesta su tesis: “Fundamentalismo y mística son dos fenómenos poco conciliables, por no decir claramente irreconciliables. Quizás podría decirse […] que el renacimiento de la mística es una respuesta al auge de los fundamentalismos religiosos y se presenta como una alternativa a los mismos”.

Hay, evidentemente, diferentes tipos de fundamentalismo, pero todos tienen características comunes; así, por ejemplo, la absolutización de lo relativo que desemboca en idolatría; universalización de lo local, vía al imperialismo; generalización de lo particular, camino a la pseudociencia; elevación de lo opinable a la categoría de dogma, el dogmatismo; simplificación de lo complejo; eternización de lo temporal; reducción de lo múltiple a lo uno; sacralización de lo profano; etc. En cualquier caso, lo que preocupa del fundamentalismo es que se halla instalado en la cúpula de instituciones, sean políticas, económicas, culturales o religiosas.

Pues bien, ante este monolítico y férreo fundamentalismo, renace la mística que, a juicio del autor, se erige como una de las principales respuestas a los fundamentalismos religiosos, junto con el diálogo entre religiones y la interculturalidad. Así pues, Tamayo analiza el fenómeno místico tanto en el cristianismo, con figuras como san Juan de la Cruz, como en el islam, con el sufismo. Y concluye que no lograremos encontrar, en la historia de las religiones, conflictos entre místicos.

La mística posee elementos comunes en todas las religiones y puede ser un lugar de convergencia de las distintas experiencias religiosas. Es un lugar de encuentro de espiritualidades, de interespiritualidad, que entiende Tamayo como “la eliminación de las barreras que han separado a las religiones, y la desaparición de los viejos antagonismos que las han enfrentado, así como el cruce y la participación de los tesoros espirituales de las religiones”.

Concluyendo

Esta obra de Juan José Tamayo constituye, pues, un serio aporte para desterrar estereotipos que circulan ampliamente por nuestras sociedades occidentales y, así, dar paso y posibilidad al diálogo de civilizaciones, culturas y religiones. Es un proyecto ya abordado, desde otras perspectivas, por este autor que presenta sus premisas con serios fundamentos basados en el conocimiento y exposición del pensamiento de eminentes figuras, históricas y actuales, del mundo islámico. Todo ello con su reconocida claridad metodológica y lenguaje muy cercano, lo que hace a su libro sumamente accesible para cualquier lector interesado en esta temática.

Índice

Contenido

Introducción: Mi viaje iniciático por el islam
El proyecto de una teología islamo-cristiana de la liberación
Coloquio internacional sobre la mística en las religiones monoteísta
Identificación del islam con el fundamentalismo: maltrato semántico
De la ilustración filosófica en al-Ándalus al diálogo actual de civilizaciones

1. Caminos de ilustración en al-Ándalus
La ilustración en al-Ándalus
Factores que influyeron en el desarrollo de la ilustración de al-Ándalus
Una filosofía guiada por la razón y liberada de la teología
Fe y razón en diálogo
Teoría crítica de la sociedad
Persecución y exilio, destino de los filósofos Ándalusíes
Deconstrucción y reconstrucción del legado filosófico y cultural árabe

2. Pluralismo religioso en el mundo árabe-musulmán
El mito de la uniformidad y la realidad del pluralismo en el islam
El Corán, a favor del pluralismo religioso y del respeto a la increencia
Religiones originarias
Iglesias cristianas
Pluralismo y ¿libertad religiosa?
¿Laicismo en el mundo árabe?

3. Islam y Occidente: ¿choque o diálogo de civilizaciones?
¿Qué islam? ¿Qué Occidente?
Prejuicios y estereotipos
El choque de civilizaciones
Contra el multiculturalismo
Las caricaturas de Mahoma
El discurso de Ratisbona de Benedicto XVI
El discurso de Obama en El Cairo
Conclusión

4. La Mezquita y el Paradigma Córdoba
Carta de Mansur Escudero al papa y respuesta de la jerarquía
Historias de ayer, lecciones para hoy
Por treinta monedas
El Paradigma Córdoba
Averroes e Ibn Arabi: encuentro entre la filosofía y la mística

5. Roger Garaudy: del diálogo marxismo-cristianismo al diálogo de civilizaciones
Itinerario intelectual y político
Diálogo marxismo-cristianismo
Del marxismo ortodoxo al marxismo crítico. Crítica del marxismo ortodoxo y cientificista
Utopía, conciencia revolucionaria y trascendencia
Interpretación liberadora del cristianismo
Diálogo de civilizaciones
Dificultades para el diálogo: los fundamentalismos y la guerra de religiones
Córdoba, capital espiritual y corazón vivificante de Europa
Nuevas iniciativas de diálogo y alianza de civilizaciones
Diálogo inclusivo de culturas

6. La mística como superación del fundamentalismo
Un fantasma recorre el mundo: el fundamentalismo
Despertar de la mística
Mística en el cristianismo
Mística en el islam
Revalorización de la experiencia mística en los estudios filosóficos y psicológicos
«En medio y en las afueras de la ciudad secular»
Construyendo una mística interreligiosa e intercultural
La mística, lugar de encuentro de espiritualidades

Índice general

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08/05/2020 Comentarios




Reseñas

Semblanzas de grandes pensadores Juan Antonio Martínez de la Fe , 20/04/2020
Semblanzas de grandes pensadores
Título: Semblanzas de grandes pensadores
Autor: Manuel Fraijó
Edita. Editorial Trotta, Madrid, 2020
Colección: Estructuras y Procesos
Encuadernación: Tapa dura
Número de páginas: 462
ISBN: 978-84-9879-814-2
Precio: 35 euros

Es muy difícil comprimir, en unas pocas páginas, la trayectoria vital y la síntesis del pensamiento de autores que, a lo largo de su vida, volcaron sus reflexiones más profundas en textos, por lo general, destinados a un lector de elevado nivel intelectual. Llevar a cabo tal tarea supone conocer, no solo la biografía, que también, sino lo esencial del pensamiento del filósofo que se pretende presentar. Y esa tarea la acomete, con notable acierto, Manuel Fraijó, en su libro Semblanzas de grandes pensadores (Editorial Trotta, 2020).

Se trata, en su práctica totalidad, de una serie de conferencias que el autor pronunció a invitación de la Fundación Politeia, que le proponía el nombre del filósofo en que estaban interesados. Lo que significa que Fraijó no eligió los pensadores incluidos en estas semblanzas; de haber podido seleccionarlos, quizás habría añadido algunos más. En cualquier caso, el resultado final habla a las claras del profundo conocimiento que el autor posee de las corrientes diversas que surcan la historia de la filosofía y de las figuras más prominentes que han producido.

Consecuencia de este planteamiento es la presencia cuasi total de pensadores que hacen sus planteamientos desde un entorno occidental, cristiano, lo que condiciona, naturalmente, sus puntos de partida. Lo que no deja de ser una ventaja para el autor, que arranca del mismo entorno cultural, sin que por ella no se permita abordar la figura oriental en la persona de Confucio, justamente el personaje que abre la obra.

De cada uno de los pensadores recogidos en el libro, Fraijó ofrece una sucinta biografía, destacando aquellos episodios que más pudieran haber influido en ellos, prestando seguidamente atención a la síntesis de su pensamiento, por lo general, reflejado en su producción escrita, en algunos casos, un solo libro. Al final de cada apartado, hay una bibliografía selecta sobre y de cada pensador.

La lectura de la obra es muy accesible, pese a lo dificultoso que puede resultar, en algunos casos, desentrañar los complejos planteamientos de algunos filósofos. Y ello es así debido a una doble cualidad de Fraijó: su capacidad didáctica y la frescura y amenidad de su estilo redaccional.

Temática transversal

Hay varios temas que recorren transversalmente la obra, apareciendo, con mayor o menor amplitud, en la práctica totalidad de los pensadores reunidos. Ante todo, los perennes qués y porqués de la realidad. ¿Cómo es la realidad? Cuestión previa al momento en que la pregunta se traslada a la posibilidad nuestra de alcanzar la esencia de esa realidad, si tenemos posibilidad de acceder a ella.

No puede faltar, es inexcusable, la pregunta sobre Dios. El nacimiento de un concepto tan universalmente extendido hunde sus raíces en los albores de la humanidad; un concepto que los siglos van perfilando, pese a su labilidad y el convencimiento de su inasibilidad, de la imposibilidad de llegar a definirlo de manera adecuada. La búsqueda de pruebas de su existencia, de la tipología diferente de esas pruebas; de su racionalidad y de su razonabilidad, hasta culminar en el convencimiento de que se trata de un asunto personal, de una íntima convicción nacida del conocimiento directo, místico, que no pasa por los vericuetos del raciocinio.

Pensadores hay que intentan responder a las eternas preguntas descendiendo de lo alto, de Dios, hacia el hombre, mientras que otros recorren el camino inverso: partiendo del hombre pretenden elevarse a las alturas de la divinidad.

Y con el tema de Dios, el de la ética y la moral que encuentran en él su fundamento. Lo justo y lo injusto, el problema del mal, … Las posturas de quienes piensan que las injusticias que vemos en nuestro mundo quedarán irremediablemente sin compensación y las de quienes postulan, justamente por esa necesidad de una exigencia de justicia, la trascendencia, la posibilidad de un más allá donde, de alguna manera que se nos escapa, los injustamente tratados en su vida terrenal verán satisfecha esa deuda que con ellos tiene la humanidad. Una exigencia tan profunda y necesaria que, incluso, justifica y da fundamento a una esperanza, incluso velada, de la trascendencia del espacio y el tiempo de nuestras vidas.

La llegada de la Ilustración, de la Modernidad, abre otro debate que aún se mantiene abierto, con posturas beligerantes o conciliadoras, sobre el conflicto, real o aparente, entre ciencia y fe. Un debate con progresivo desarrollo, puesto que, incluso, los primeros en plantearlo cargaban con un antecedente cultural de certeza religiosa del que costó emanciparse. Dado que la presentación de las semblanzas recogidas en la obra mantiene un orden cronológico, no resulta complicado seguir los avatares de este conflicto a lo largo del tiempo.

Por supuesto, el sentido de la vida, de nuestra existencia, recorre medularmente los espíritus pensadores de este libro, encontrándose los que aceptan encontrar una finalidad en el existir, mientras que otros acaban su recorrido en el existencialismo o en el nihilismo.

Dicho lo cual, solo resta sumergirse en la lectura de este apasionante libro. Ya desde el prólogo, Manuel Fraijó nos dice que se trata de “conferencias de divulgación, impartidas por alguien que, sin ser especialista en la materia, procuraba ofrecer las líneas maestras de los grandes pensadores en una lenguaje que deseaba ser asequible a mis oyentes”. Y, ciertamente, ha colmado plenamente su objetivo. En esta obra encontrará el lector una apretada síntesis del núcleo del pensamiento de los pensadores tratados; algo muy útil, incluso como guía de iniciación para alguien que pretenda profundizar en el conocimiento de alguno de ellos. Por otro lado, el amplio período histórico que abarca la obra, permitirá obtener una visión panorámica de lo fundamental del pensamiento filosófico, de su evolución, tal y como vivieron sus protagonistas.

Índice

Prólogo

Confucio. El «Aristóteles chino»
Nicolás de Cusa. Puente entre la Edad Media y la Modernidad
Martín Lutero. En el quinto centenario de su Reforma
Giordano Bruno. A la hoguera por su «amada filosofía»
René Descartes. El comienzo de la filosofía moderna
Blaise Pascal. Científico y creyente
Baruch Spinoza. El «filósofo total»
Gottfried Wilhelm Leibniz. Armonía y mal
Voltaire (François-Marie Arouet). Ironía y amargura
Jean-Jacques Rousseau. Los males de la civilización
Denis Diderot y la Enciclopedia. Recopilando saberes
Immanuel Kant. Teísmo moral
Friedrich D. E. Schleiermacher. Exaltación del sentimiento
Arhur Schopenhauer. Voluntad de vivir y pesimismo
Ludwig Feuerbach. Crítica radical de la religión
Søren Kierkegaard. La angustia de la subjetividad
Wilhelm Dilthey. Hermenéutica de la vida
Friedrich Nietzsche. Inconformismo y clarividencia
Henri Bergson. Elogio de la vida interior
Ludwig Wittgenstein. Lógica y mística
Walter Benjamin. Política y teología
Karl Rahner. Misterio y silencio

Índice de nombres citados


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20/04/2020 Comentarios




Reseñas

Filosofía de la religión. Seis ensayos y una nota Juan Antonio Martínez de la Fe , 27/03/2020
Filosofía de la religión. Seis ensayos y una nota
Título: Filosofía de la religión. Seis ensayos y una nota
Autor: Pere Lluís Font
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona 2020
Colección: Fragmentos
Traducción: Mayka Lahoz
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 220
ISBN: 978-84-17796-22-8
Precio: 18 euros

El término Filosofía de la religión es relativamente nuevo. Y lo suficientemente amplio como para despertar opiniones encontradas: una disciplina joven puede encerrar caminos por recorrer con todas las cautelas que despierta lo novedoso. Pese a ello, son muchos los autores que han tratado el tema; por citar solo algunos en español, Juan Antonio Estrada, Manuel Fraijó, José Gómez Caffarena, José María Mardones, Enrique Romerales, Javier Sádaba, Andrés Torres Queiruga o Pere Lluís Font. Justamente, de este último ha aparecido un interesante libro: Filosofía de la religión. Seis ensayos y una nota (Fragmenta Editorial, Barcelona, 2020).

En esta obra, Font plantea las nada fáciles relaciones entre filosofía y religión, germen de dispares criterios de quienes la consideran a la filosofía poco religiosa o a la religión poco filosófica. Ante la necesidad de descender a zonas más concretas, el autor advierte de que parte de un planteamiento cristiano, de una parte, por arrancar de un clima que culturalmente lo es, al exponerse a la razón; y, de otra parte, por ser aventurado hacer filosofía de otras religiones desde fuera, con un conocimiento de oídas.

Es un libro que se presenta como un todo homogéneo, pese a ser fruto de seis bloques de su programa docente de esta materia, de los que el primero trata de El estatuto de la filosofía de la religión. Es esta filosofía el lugar natural para hacer un tratamiento racional y autónomo del hecho religioso, en la medida en que esto sea posible. Desde luego, hay que partir de la base de que la autonomía del pensamiento filosófico y científico exige que no se presupongan determinadas opciones en materia religiosa “si se quiere que la filosofía y la ciencia sean actividades intelectuales practicables por todos los que sean capaces de ello”. No cabe duda: la religión, como hecho histórico y cultural innegable, puede y debe ser objeto de análisis racional, científico y filosófico.

Estatuto de la filosofía de la religión

Filosofía de la religión es un concepto, ya se ha dicho, amplio, por lo que aquí el autor se centrará en lo que se ha dado en llamar teología filosófica, la antigua teología natural o teodicea. Y hace un recorrido por las principales ciencias de la religión: la historia de las religiones, la sociología de la religión y la psicología de la religión. Concluyendo, aquí, con una propuesta de definición de la filosofía de la religión: “disciplina filosófica ‘regional’ (aunque, naturalmente, con implicaciones globales), parte de la filosofía de la cultura, que tiene por objeto aclarar la naturaleza, el sentido, las implicaciones metafísicas y el valor de la religión y sus relaciones con el resto de la cultura, mediante una reflexión metódica sobre el factum de las religiones (conocido por las ciencias de la religión) y una valoración crítica de las teorías a las que este ha dado lugar”. Definición amplia, pero precisa y necesaria, de la que se destaca su objeto: pensar metódicamente la religión, hacer una reflexión metódica y crítica sobre la naturaleza y el sentido de la religión.

Ya en el apartado en que aborda la historia de esta materia, sobresale el hecho de que, con la llegada del cristianismo, el problema principal que se le plantea es el de la relación entre la razón y la fe, finalizando su exposición con una radiografía de las principales formas contemporáneas de esta peculiar filosofía: fenomenología, hermenéutica, filosofía analítica, análisis estructuralista, variantes de la tradicional concepción ilustrada, variantes de la filosofía beligerante de los filósofos de la sospecha y, por último, variantes de la filosofía tratada desde supuestos religiosos, con grados diversos de motivación apologética.

Ofrece Font unas indicaciones sobre la temática y la metodología en esta ciencia, en el que se detiene, por su importancia, en el asunto de las cosmovisiones, que concreta en tres modelos diferentes que dan pie a diversas concepciones filosóficas. En primer lugar, una cosmovisión materialista con carácter mecanicista y, por lo general, atea. En segundo lugar, una cosmovisión naturalista, de carácter biologista, origen de una postura panteísta. Finalmente, una cosmovisión espiritualista, de carácter personalista, germen de una actitud teísta.

Este planteamiento, lógicamente, da pie a la formulación de un análisis crítico de las teorías filosóficas de la religión que Font resume en lecturas ateas del discurso religioso, lecturas ilustradas del discurso religioso y lecturas positivas del discurso religioso, aunque no se corresponden, de manera estricta, con los tres tipos de cosmovisión, pues caben algunas combinaciones entre ellas.

Es importante tener en cuenta que la filosofía de la religión practicada no es satisfactoria ni para la fe ni para la razón y que, por otra parte, se puede hacer filosofía de la religión sin ser especialmente religioso: una persona arreligiosa puede, y debe, preguntarse por el sentido y por la validez de las expresiones externas de la religión.

Tras un breve alegato sobre la libertad de pensamiento en el catolicismo, páginas de más que recomendable lectura, concluye el autor: “Si la incidencia de la posición religiosa en la filosofía de la religión significa que la filosofía no es una ciencia, de la incidencia de la filosofía de la religión en la posición religiosa significa que esta solo puede ser asumida humanamente si es asumida científicamente”. Y añade que toda religión, incluso la que el creyente tiene por revelada, es también un hecho cultural que no se puede sustraer como un vedado a la mirada filosófica, a no ser que haya algún grado de “mala fe”.

Experiencia estética, experiencia ética, experiencia religiosa

Un segundo bloque es el que se dedica a la Experiencia religiosa versus experiencia estética y experiencia ética. Se trata de un ensayo que busca una aproximación filosófica y teológica al tema del arte y de la belleza. Partiendo de una perspectiva cristiana, sostiene que la experiencia estética, la experiencia ética y la experiencia religiosa son tres tipos diferentes, pero que tienen unas analogías que pueden llevar a confusión.

Primero aborda el concepto de experiencia, término que puede tener diversos sentidos. En un ámbito más general, se la puede definir como el conocimiento adquirido por la práctica; también se la puede considerar como el conocimiento de la realidad, tanto desde un sentido epistemológico como gnoseológico; y un tercer matiz puede ser el del conocimiento inmediato, sin la mediación del razonamiento ni del testimonio, de aquello que pasa en nuestro espíritu.

Antes de avanzar, Font aporta cuatro afirmaciones esenciales; la primera es que toda experiencia está configurada culturalmente, es decir, no hay experiencia pura al margen del contexto cultural. La segunda es que toda experiencia es educable, lo que significa que no hay experiencia pura al margen de toda educación. La tercera afirmación dice que toda experiencia incluye vivencia e interpretación, es decir, que la experiencia no es significativa si no es interpretada. Por último, la cuarta afirmación dice que toda experiencia está condicionada lingüísticamente, es decir, que no hay experiencia pura disociada de las posibilidades expresivas de que se dispone.

Con tales premisas, se adentra el autor a exponer las especificidades de cada una de las tres experiencias que aborda: estética, ética y religiosa. La primera se caracteriza por cierta forma de emoción ante la belleza; la experiencia ética tiene que ver con la vida práctica en cuanto calificable de moral o inmoral; mientras que la experiencia religiosa tiene que ver con lo sagrado.

Se detiene Font en la experiencia religiosa, de la que dice que nace de la sorpresa por el misterio de la realidad, el milagro de la existencia; también de la experiencia de finitud, de indigencia, de dependencia, de precariedad, de mortalidad; finalmente, también proviene de la experiencia de sentido o de absurdo en cada una de las situaciones de la vida: ¿tiene sentido la vida o es un sinsentido? En definitiva, es el hecho de la muerte el que mantiene siempre abierto el gran interrogante religioso.

Eso sí: añade unas consideraciones sobre la experiencia religiosa. No hay experiencia de la validez de la experiencia: es indiscernible experimentalmente de su propia ilusión. Destaca, igualmente, que experiencia religiosa no es lo mismo que experiencia de Dios; finalmente, que una forma de experiencia religiosa es la experiencia cristiana de la fe y que esta experiencia religiosa es sumamente ambigua. Lo que sí queda claro es que las tres experiencias, estética, ética y religiosa son formas específicas e irreductibles de la experiencia humana.

Ciencia y fe

Ciencia y fe es el tema que se aborda en el tercer bloque. Asunto que ha ocupado y ocupa a muchos pensadores y científicos. ¿Pueden convivir? Siendo un debate muy amplio, Font lo reduce aquí, tratando solo de la ciencia en el sentido moderno del término y de la fe cristiana, aunque, por extensión, se puede aplicar a cualquier fe religiosa.

Afirma que cualquier religión, especialmente, el cristianismo, se tiene que aclimatar a la ciencia, no tenerle miedo, si pretende tener viabilidad en el futuro. No se trata de que se revista científicamente, sino que debe de hacer brillar su especificidad sin complejos, dejándose fiscalizar por la ciencia.

Fundamenta su afirmación analizando, ante todo, el concepto moderno de ciencia, pero pensando en la fe. La ciencia moderna tiene unos rasgos peculiares que la diferencian del concepto aristotélico. Así, por ejemplo, el carácter de la prueba, es decir, que siempre remite a alguna forma de contrastación empírica. Hay que añadir su alcance fenoménico: la ciencia moderna tiene por objeto la realidad sensible y cambiante (natural o humana) y la búsqueda de sus leyes, de las constantes de su conducta; lo que, en la práctica, viene a concluir que son los fenómenos su objeto, aquello que puede ser sometido a una prueba, pero no puede hacer juicios de realidad metaempíricos, metafísicos; religión y ciencia, pues, son universos de discurso diferentes, por lo que no se puede hablar de teísmo científico o ateísmo científico: la ciencia renuncia al por qué para detenerse en el cómo.

¿Crea, pues, la ciencia problemas a la fe? Ciertamente, no, lo hace el cientismo, esa actitud de confianza exclusiva e ilimitada en la ciencia; le añade una filosofía que se ignora como tal. ¿Qué decir del contencioso ciencia-fe hoy? “(a): las relaciones entre la ciencia y la fe están siempre mediatizadas por una filosofía (el cientismo es buena muestra de ello) y (b) ciencia y fe son de orden diferente (no dan respuestas diferentes al mismo tipo de preguntas) y, por lo tanto, no pueden ser competitivas entre sí”, afirma Font, quien concluye: “El diálogo entre la ciencia y la fe es el diálogo entre dos naturalezas distintas asumidas por una misma persona”.

Enunciados religiosos: su razonabilidad

¿Tienen los enunciados religiosos razonabilidad? Muy interesante cuestión a la que Font da respuesta. Como suele ocurrir, pregunta tan amplia precisa de concreciones, como, por ejemplo, aclarar qué entendemos por creer. Pero, en el fondo, defiende la tesis de que los enunciados religiosos genuinos no quedan nunca totalmente al margen de la razón.

En primer lugar, ¿De qué hablamos cuando hablamos de enunciados religiosos? De manera sencilla, se podrían definir como aquellos enunciados propios de una religión, entendiendo por enunciado la expresión lingüística de un juicio que puede ser considerada verdadera o falsa. Dicho esto, hay que avanzar que no siempre es fácil identificar cuáles son los enunciados nucleares de una religión determinada.

Viniendo al término razonabilidad, lo utiliza el autor para referirse a “todo el abanico de proposiciones que se encuentran entre la estricta racionalidad y la simple irracionalidad; dicho de otro modo, razonabilidad supone un grado apreciable de conformidad con la razón.

Aplicado esto a los enunciados religiosos, quiere decir que estos “(a) no son contrarios a la razón; (b) son, en alguna medida, inteligibles o al menos pensables (aunque puedan sobrepasar nuestras posibilidades de comprensión plena); y (c) tienen alguna chance de credibilidad”. Lo que supone que estos enunciados tienen posibilidad de responder a la pregunta del qué (qué se cree) y del por qué (por qué se cree).

Font se detiene, seguidamente, en analizar las estrategias racionalistas, es decir, las de quienes, admitiendo la legitimidad de unos enunciados religiosos, adoptan posturas o bien racionalistas, que pretenden demostrar la verdad de tales enunciados o que niegan su legitimidad si no se pueden demostrar, por lo que tienden a anular la fe; o bien irracionalistas, que tienden a negar tanto la razonabilidad interna de los enunciados religiosos como las razones para creerlos verdaderos (tanto la razonabilidad del qué como la del porqué).

Hace hincapié sobre la razonabilidad, concretándose en los círculos hermenéuticos, cuya fenomenología pone de manifiesto que toda intelección de los enunciados religiosos tiene una estructura circular, en la que la precomprensión y la comprensión se presuponen mutuamente de alguna manera.

Y, volviendo al tema del creer, reconoce el autor que su definición resulta difícil, exponiendo en su obra algunas observaciones de vocabulario, espigando ideas que surgen a lo largo de la historia del pensamiento. Dice: “La tradición filosófica hará hincapié en el análisis y la ordenación de la trilogía opinión/fe/ciencia u opinión/ciencia/fe (con dos referentes principales: Platón y Kant), mientras que la teología se centrará en el análisis de la fe”.

En su recorrido histórico aparecen San Agustín, Platón, Tomás de Aquino, Descartes, Pascal, Hume, Kant y, después de éste, Kierkegaard. Y, tras esta incursión en la historia del pensamiento, finaliza el bloque reflexionando sobre las Implicaciones metafísicas y cosmovisionales de los enunciados religiosos, concluyendo que una metafísica es una hipótesis teórica que hace intelectualmente plausible una religión.

Cosmovisiones religiosas

Ya se ha hablado aquí de la trilogía materialismo/naturalismo/espiritualismo. Son tres posibles cosmovisiones que, en su aspecto filosófico-religioso, aborda Font, con una cuádruple finalidad: 1. El interés filosófico del concepto de cosmovisión; 2. La consistencia de una tipología ternaria de las cosmovisiones; 3. Las motivaciones de cada cosmovisión; y 4. La indecidibilidad teórica de las tres, que constituyen un trilema.

Antes que nada, ¿qué es una cosmovisión? El autor considera no descaminada la definición siguiente: “Visión global del mundo y del lugar que en él ocupa el ser humano, que orienta la interpretación y la valoración de la existencia”. Por consiguiente, una cosmovisión no es una cosmología, aunque incluya elementos de ésta.

Partiendo de la proposición de una tipología de las cosmovisiones, dependiendo del criterio en el que se base, teniendo en cuenta el modelo que se emplee, se podrían dividir las cosmovisiones en: 1. materialismo/mecanicismo/ateísmo; 2. naturalismo/biologismo/panteísmo; y 3., espiritualismo/personalismo/teísmo. Tres posibilidades formales (teóricas) y reales (históricas). Así como en un dilema hay que optar forzosamente entre dos posibilidades, análogamente ocurre con este trilema, tres posibilidades mutuamente excluyentes y extensivamente exhaustivas: necesariamente, una de ellas es verdadera y falsas las otras dos. Así, Font expone sucintamente las motivaciones de cada uno de los tres tipos de cosmovisión, explicitados en forma de tres tipos de metafísica. Las tres contienen las exigencias de toda metafísica: cada una es internamente coherente, es compatible con la experiencia y es capaz de interpretar, de manera plausible y globalmente, la realidad. Pero ninguna de las tres es demostrable de manera terminante: “las tres tienen su momento de verdad y las tres encuentran alguna complicidad en cada uno de nosotros”.

Las pruebas de una de estas tres cosmovisiones no se formulan desde una plataforma neutra, común, desde un territorio de nadie; siempre lo hacen desde la cosmovisión misma en que se encuentra el argumentador. ¿Qué hace que nos inclinemos, pues, por una de ellas? Está claro que no solo interviene un componente intelectual, sino que varios son los componentes no intelectuales que nos impulsan en uno u otro sentido.

Monoteísmo

El monoteísmo constituye el último bloque de esta más que interesante obra de Pere Lluís Font. La categoría de monoteísmo, afirma, es seguramente la más relevante de la historia religiosa de la humanidad. Y si en el orden intelectual se lo debemos todo a los griegos, en el espiritual somos deudores de casi todo de los hebreos. Dicho lo cual, el autor se plantea si, siendo cierto que el monoteísmo ha aportado la mundo la civilización mediterránea, sigue siendo todavía un “ideal” del Mediterráneo.

En este ensayo, Font delimita, en primer lugar, el concepto de monoteísmo, para, seguidamente, abordar su aparición; analiza a continuación la originalidad de las diversas variantes del monoteísmo de las religiones abrahámicas y su posterior conceptualización filosófica para finalizar con algunas reflexiones sobre su problemática actual.

“El monoteísmo es la afirmación de un solo Dios (en eso se contrapone al politeísmo, que afirma la existencia de diversos dioses), personal y trascendente al mundo (y en eso se diferencia del panteísmo, que afirma que Dios es impersonal e inmanente al mundo). No hay que confundir el monoteísmo con el henoteísmo (o monolatría)”, situación que expresa la adoración de un solo Dios, sin negar la existencia de otros dioses.

En cuanto a la aparición del monoteísmo, Font refiere las tres teorías principales sobre su origen. Y que hay algunos puntos de consenso: que es un hecho tardío, fruto de una revolución provocada en circunstancias favorables por la aparición de personalidades religiosas excepcionales; que nació en el Mediterráneo, en Israel, en el primer milenio antes de Cristo. Hay, eso sí, una especie de precedente mediterráneo, en la figura del faraón Akhenatón.

También hace hincapié el autor en la originalidad del monoteísmo bíblico, con sus decantaciones cristiana e islámica, así como en la interacción entre el monoteísmo de las tres religiones y el teísmo filosófico de ascendencia griega. En un sentido estricto, se podría considerar como monoteísmo, al bíblico que es, en esencia, un monoteísmo moral, característica que comparten las tres religiones del libro.

Por lo que respecta a la problemática actual del monoteísmo, expresa el autor que no está referida al politeísmo, sino al ateísmo e, incluso, en algún modo, al panteísmo. Dice: “La cultura moderna ha empezado por la crítica de las degradaciones religiosas y ha acabado con una crítica radical de cualquier religión a través de la crítica radical del cristianismo como expresión paradigmática del monoteísmo”. Y la crisis del monoteísmo ha llevado a la crisis del humanismo.

De tendencia a la intolerancia es el monoteísmo, aunque Font reconoce que la tolerancia es perfectamente coherente con aquel. Su futuro, tanto del cristiano, como del judío o del musulmán, dependerá de su capacidad de diálogo y de la calidad de su actitud religiosa, que incluye la capacidad de asimilar críticamente la crítica.

En esta obra de Pere Lluís Font, filosofía y religión se contraponen, se encuentran y dialogan. Y de este encuentro, sólida y dicácticamente planteado por el autor, muchas y feraces reflexiones se pueden proponer. Merece la pena.

Índice

Prólogo

I. El estatuto de la filosofía de la religión
1. Delimitación del espacio propio de la filosofía de la religión
2. Vistazo a la historia de la filosofía de la religión
3. Indicaciones sobre la temática y la metodología
4. Examen de una aporía relativa a la posibilidad y a la legitimidad de la filosofía de la religión
Bibliografía

II. Experiencia religiosa versus experiencia estética y experiencia ética
1. Preludio sobre la idea de experiencias
2. Especificidad de la experiencia estética, ética y religiosa
a) La experiencia estética
b) La experiencia ética
c) La experiencia religiosa
3. Relaciones entre los tres tipos de experiencias

III. Ciencia y fe
1. Sobre el concepto moderno de ciencia, pensando en la fe
2. Interludio sobre ciencia y cientismo
3. Sobre el contencioso ciencia-fe, hoy

IV. La razonabilidad de los enunciados religiosos
1. De qué hablamos cuando hablamos de enunciados religiosos
2. Qué quiere decir rzonabilidad
3. Estrategias racionalistas
a) Racionalismo filosófico-religioso
b) Racionalismo teológico
4. Estrategias irracionalistas
5. Retorno sobre la razonabilidad: círculos hermenéuticos
6. Qué es creer
a) Observaciones de vocabulario
b) Ojeada a la historia del pensamiento
c) Respuesta a dos dificultades
7. Implicaciones metafísicas y cosmovisionales de los enunciados religiosos

V. El trilema de las cosmovisiones filosófico-religiosas
1. Qué es una cosmovisión
2. Tipología de las cosmovisiones
3. La cosmovisión materialista/mecanicista/atea
4. La cosmovisión naturalista/biologista/panteísta
5. La cosmovisión espiritualista/personalista/teísta
6. El trilema de las cosmovisiones, indecidibles teóricamente

VI. El monoteísmo
1. La categoría de monoteísmo
2. La aparición del monoteísmo
3. El monoteísmo ético de las religiones abrahámicas y el teísmo filosófico
4. El monoteísmo en cuestión
Bibliografía

Apéndice. Nota sobre Henry Duméry, filósofo de la religión

Procedencia de los textos


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27/03/2020 Comentarios




Reseñas

Conceptos fundamentales de antropología y religión Juan Antonio Martínez de la Fe , 18/03/2020
Conceptos fundamentales de antropología y religión
Título: Conceptos fundamentales de antropología y religión
Autor: Lluís Duch
Edición: Ignasi Moreta
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2020
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 176
ISBN: 978-84-17796-21-1
Precio: 14,90 euros

A veces, no resulta fácil encontrar en unas pocas páginas, la síntesis del pensamiento de un autor que ha dedicado muchos años de su vida a profundizar en materias de vasto contenido. Y Lluís Duch lo ha conseguido y de manera magistral, en una obra de no muchas páginas, pero que pone a nuestro alcance conceptos desarrollados en trabajos de mayor amplitud (Conceptos fundamentales de antropología y religión, Fragmenta Editorial, Barcelona, 2020).

Duch participó en la elaboración de textos para enciclopedias o para cuasi diccionarios de conceptos básicos, como Gran Enciclopedia Catalana, Conceptos clave de antropología cultural, o Conceptos fundamentales del cristianismo. De ellos se nutre este interesante libro.

La obra reúne treinta y cuatro conceptos que, pese a su presentación siguiendo un orden alfabético de entradas, da lugar a un resultado coherente y homogéneo, una suerte de diccionario de antropología y religión o, si se prefiere, de antropología de la religión.

“Todo artículo de enciclopedia tiene, obviamente, una finalidad eminentemente divulgativa y los de Duch reunidos en este libro no son ninguna excepción. Sin embargo, en casi todos los textos es perceptible el sello propio del autor. No nos encontramos ante un mero divulgador, sino ante un investigador de primer orden que ha aceptado ofrecer resúmenes de primera mano de conceptos que estudió con la máxima profundidad y ambición”, indica Ignasi Moreta, encargado de la edición.

No es viable desgranar aquí todos y cada uno de aquellos treinta y cuatro conceptos, de muy diversa dimensión; los hay que ocupan varias páginas y los que solo aportan unas pocas líneas. Pero la descripción de algunos de ellos puede dar idea del contenido del conjunto, convirtiéndose en una invitación a adentrarse en las páginas del libro.

Catolicismo

Lo abre el término Catolicismo. Ya advierte desde las primeras líneas de la dificultad que entraña el deslindar conceptos que gozan de una larga existencia en la historia y que conviven con afines etimológicos, como sucede aquí con, por ejemplo, católico y catolicidad. Siendo consciente de que el tema puede abordarse desde un punto de vista histórico y otro estructural, no se plantea renunciar a ninguno de los dos, en beneficio de una mayor totalidad.

Católico-catolicidad es lo primero que plantea. En cuanto al adjetivo católico, hace un recorrido por su historia, partiendo de autores griegos como Aristóteles, Zenón o Polibio (que le dan el sentido de total, universal, general), y pasando por los primeros escritores cristianos, los padres de la Iglesia, con especial atención a Agustín de Hipona, los doctores de la escolástica y las iglesias surgidas de la Reforma.

En cuanto a la catolicidad, recurre a Congar para su definición: “la propiedad de la Iglesia que hace posible que la realidad de la multiplicidad se armonice con ella con la realidad de la unidad” o, lo que es lo mismo, la catolicidad sería la ley que rige las relaciones entre la multiplicidad y la unidad. Luego, va desgranando más esta definición; es importante destacar que el concilio Vaticano II introdujo una modificación sustancial de la catolicidad, al suprimir la abusiva identificación entre la Iglesia de Cristo (todos los cristianos, que no renuncian a su catolicidad) y la Iglesia Católico-Romana. Y va más allá; alude a una teología pluralista que no solo se limitara a rechaza la exigencia de absolutez del cristianismo, sino que avanzara en la dirección de una real teología pluralista y católica, profundamente convencida de que es la heredera de la catholica bonitas del mismo Dios, como propugna Lubac.

Hechas estas aclaraciones, se adentra Duch en el concepto de Catolicismo. Por lo pronto, hay que excluir cualquier identificación entre Iglesia, cristiandad y catolicismo. Cristiandad solo se encuentra en las estadísticas sociológicas así como en las investigaciones de la ciencia comparada de la religión; por su parte, catolicismo encierra una enorme complejidad, nacida de una dolorosa historia plagada de un sinnúmero de querellas, incomprensiones y perversas utilizaciones de lo sagrado como forma política. Lo que sí está claro es que no se puede identificar catolicismo e Iglesia católica.

Aquí, el recorrido histórico comienza, fundamentalmente, a partir de la Reforma y la Contrarreforma. Advierte Duch, para señalar diferencias profundas, que en los protestantismos históricos, la asignatura pendiente ha sido lo sacramental, mientras que en el catolicismo histórico existe un notable déficit profético, concluyendo que “es de la máxima importancia una forma cristiana que coaligue, no sin dificultades y tensiones, lo profético (escatológico) y lo sacramental”.

Finaliza esta entrada del glosario de conceptos, aludiendo a la existencia de las dos grandes metáforas: la metáfora Occidente y la metáfora Secularización, habiendo optado el catolicismo histórico por la primera de las dos, como idónea expresión del cristianismo.

Dios

Curiosamente, no es muy extenso el tratamiento del término Dios. Pero sí es reseñable lo que dice. En formato de enciclopedia, explica: “En las religiones monoteístas, nombre genérico con el que se designa al ser supremo personal, creador del mundo y del hombre y principio salvador: Dios de la naturaleza y Dios de la gracia”. Pero, en su explicitación, refiere que el carácter genérico del término permite interpretaciones muy diferentes e, incluso, contrarias, lo que, en el fondo, significa la imposibilidad de definir la esencia de Dios, o de los dioses, por lo que hay que ubicarlo en contextos socioculturales concretos, en los que el hombre si sitúa ante los problemas últimos que la existencia le plantea.

Libros sagrados

Prácticamente, nadie duda hoy de que los textos sagrados que manejamos no han de ser considerados literalmente, sino que precisan de interpretación. Y Hermenéutica es otro de los capítulos destacados de esta obra. Un capítulo que arranca con un breve esbozo histórico, ya que, desde la Antigüedad, el ser humano ha mostrado un enorme interés por descifrar el significado oculto escondido en su entorno natural y cultural; muy especialmente, de aquellos aspectos que más atañen a su existencia, como la religión, los mitos fundadores, el derecho, etc. Un recorrido histórico que culmina el autor, prácticamente, con el iniciador de la teología hermenéutica moderna, Rudolfo Karl Bultmann, y con los posteriores Habermas, Apel y otros muchos.

Enfrenta el autor la hermenéutica con la teología, constatando cómo la comunidad cristiana se ha visto confrontada con la cuestión hermenéutica desde sus mismos inicios. El paso de tradición oral a la escrita, tal y como sucede con los Evangelios, es un signo muy evidente de esa incesante decantación interpretativa inherente a la condición humana, profundamente enraizada en la sustancia de lo cristiano.

Porque hablar sobre Dios se configura cultural e históricamente, ya que siempre se halla en el seno de una determinada tradición, que se transmite de forma oral y escrita. Lo que significa que jamás tenemos acceso inmediato a la palabra de Dios, en el mejor de los sentidos, esa palabra de Dios es siempre circunstancial: son las circunstancias las que, en cada momento, pueden desvelarnos las auténticas dimensiones de esa palabra divina y sus exigencias. Precisamente, por ser la revelación una magnitud histórica, necesita inexcusablemente de interpretación, es decir, de adecuación espacio-temporal.

Dicho esto, resulta que los textos bíblicos o teológicos no son significativos en sí mismos, sino exclusivamente a través de un proceso de interpretación. Y añade una nota final sobre hermenéutica y hermética, vocablos ambos referidos a Hermes, dios de traductores y parlamentarios; la primera, la hermenéutica, se ha referido tradicionalmente a un movimiento basado en la comprensión, mientras que la hermética lo hace a un movimiento basado en el ser. Esto da origen a dos figuras: el profesor, en Occidente (hermenéutica) y el maestro, en Oriente (hermética). El primero, el profesor, a través de la docencia, posibilita que sus discípulos adquieran unos saberes (scientia), mientras que el maestro, a través de su vivencia personal, transforma a sus discípulos, que adquieren un nuevo ser (sapientia). Duch aboga por la práctica de una hermenéutica creadora y adecuada al momento presente, integrando el segundo movimiento, es decir, la hermética. Sería la manera de subsanar uno de los mayores déficits del cristianismo actual: la falta de auténticos maestros espirituales.

Jesús

Aunque breve en el número de páginas que le dedica, es interesante la entrada correspondiente a Jesús. Lo define así: “Personalidad central del cristianismo, del cual derivó la fundación de la Iglesia al considerar a Jesús como Mesías”. Describe cómo inició su predicación ambulante, dirigida en primera instancia a los desamparados y a los colectivos marginados de la sociedad judía, y ejerció como exorcista y sanador de diversas enfermedades; practicó la oración y vivió de forma humilde, aunque no ascéticamente; y tenía un círculo de discípulos, entre los cuales había un grupo más íntimo, el de los doce, cuyo líder era Pedro. Destaca que no dio ninguna definición metafísica de Dios y se limitó a decir qué representaba Él para los hombres.

Protestantismo

Protestantismo es otro término que ocupa amplio espacio en la obra. Es importante saber que no hay un protestantismo, sino numerosas formaciones histórico-confesionales protestantes. Se le puede definir como el conjunto de confesiones cristianas que se adhirieron a las reformas continentales del siglo XVI, aunque hay que convenir que el propio concepto de Reforma es equívoco.

El protestantismo, en general, tiene un común objetivo: retornar a la forma original y originante del cristianismo. A sensu contrario, supone una crítica de las adherencias históricas, de las dimensiones en el abuso del poder y de los errores doctrinales que acumulaba el cristianismo en su desarrollo a lo largo de sus muchos siglos de historia.

Desde luego, existía la común convicción profunda de la absoluta necesidad de la Reforma. A partir de aquí, se plantean cuestiones de no fácil solución dado que la personalidad biológica, temperamental, religiosa e ideológica de los reformadores incide en el contenido de sus respectivas reformas. Partiendo de esta base, Duch analiza somera y claramente la trayectoria y postura de los principales actores reformistas del siglo XVI: Lutero, Calvino, Zuinglio y el anglicanismo, sin olvidar la existencia de una gran cantidad de movimientos, tendencias y grupúsculos, difícilmente situables en el espacio y el tiempo, que conforman el ala más radical de la Reforma. El autor explica la evolución diferenciada de todas estas corrientes, de manera muy sucinta. Concluye con una definición del protestantismo: “ una corriente de vida religiosa, cultural, política y social muy diferenciada que, histórica y prácticamente, ha diseñado proyectos teológicos y humanos difícilmente conciliables entre sí”.

Religión

También el concepto Religión merece la especial atención del autor, que lo analiza in extenso. Parte de una definición tan larga como necesaria: “Conjunto de creencias y convicciones, de actitudes y sentimientos y de maneras de comportamiento que vinculan a una persona o a un grupo humano con aquello que se reconoce como sacro, misterioso o trascendente y normalmente identificado con Dios o lo divino. Conjunto de dogmas o doctrinas, de preceptos o costumbres y de rituales que configuran sociológicamente y oficialmente la religión de un grupo humano determinado”.

Ofrece una etimología del término, aportando diversas alternativas, para, seguidamente, hacer algunas distinciones , sobre todo en relación a su vinculación con el cristianismo en Occidente, o, también con el concepto de religión natural. Alude al nacimiento de la disciplina conocida como historia de las religiones, deteniéndose, posteriormente, en la crítica de la religión. En este último sentido, concluye que todas las religiones constituyen, a corto o largo plazo, factores ideológicos.

En el apartado que titula El estudio positivo de las religiones, brinda al lector una breve síntesis de la historia de las religiones. Luego, analiza la sociología de la religión, de la que afirma que toma su punto de partida de los materiales proporcionados por la etnología y la propia historia de las religiones.

Define la psicología de la religión como “el intento de analizar la religión en tanto que problema del alma humana y, consecuentemente, las formas de la experiencia religiosa (religiosidad)”, mientras que de la fenomenología de la religión dice que tiene como objetivo fundamental el establecimiento de tipologías religiosas que, de un modo u otro, se presentan de forma análoga en las diversas religiones históricas, pues se trata de una ciencia comparada que busca la comprensión del fenómeno religioso sin pretender, en ningún caso, producir una valoración sobre él.

Como colofón, destaca este párrafo: “la religión solo es posible y necesaria si las doctrinas y las instituciones de la tradición judeocristiana pueden demostrar su validez y veracidad frente a la razón crítica que caracteriza eminentemente al mundo moderno en su proceso de emancipación e ilustración”.

Concluyendo

No son estos conceptos expuestos los únicos de esta obra de Lluís Duch. Hay otros muchos que, con total seguridad, despiertan el interés del posible lector y que Ignasi Moreta ha seleccionado cuidadosamente para su exposición: la culpa, el culto, el ídolo, el infierno, el mesianismo, el milagro, la muerte, el rito, … son solo una pequeña muestra del abundante contenido del libro. Conceptos todos elaborados por Duch, lo que le confiere la garantía de solidez y profundidad.

Ïndice

Presentación, Por Ignasi Moreta

Catolicismo
I. Católico-catolicidad
II. Catolicismo
Culpa
Culto
Dios
Escatología
Folclore
Fuego

Hermenéutica
I. Breve esbozo histórico
II. Hermenéutica y teología
Ídolo
Infierno
Iniciación
Jesús
Magia
Mana
Mesianismo
Milagro
Mito
Monoteísmo
Muerte
Paraíso
Politeísmo
Profano

Protestantismo
I. Breve tipología del protestantismo
1. Objetivo común
2. Diversidad de concepciones
3. Lutero
4. Calvino
5. Zuinglio
6. El anglicanismo
7. La Reforma radical
8. Evolución diferenciada
II. Reflexión conclusiva

Purgatorio
Purificación

Religión
I. Etimología del término ‘religión’
II. Algunas distinciones
III. La historia de las religiones
IV. La crítica de la religión
V. El estudio positivo de las religiones
VI. La sociología de la religión
VII. La psicología de la religión
VIII. La fenomenología de la religión

Rito
Sacrificio
Sagrado
Secularización
Símbolo
Tabú
Totemismo
Utopía

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