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Reseñas

Pensar la mezcla Canal bibliográfico de T21 , 28/07/2014

Un relato intercultural


Pensar la mezcla
 
Ficha Técnica
 
Título: Pensar la mezcla
Autora: Yolanda Onghena
Edita: Editorial Gedisa. Barcelona, junio de 2014
Materia: “Libros que ayudan a entender el mundo”
Colección: 360º Claves contemporáneas
Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 208
ISBN: 978-84-9784-830-5
PVP: 16,5€
 
 
 
Pensar la mezcla se inscribe en un proceso de búsqueda de sentido común compartida con el lector. El libro quiere acompañar a éste en un camino que va y viene entre la mezcla y la identidad, en un relato a través del cual el lector intuya o confirme que toda identidad es mezcla y que siempre ha sido así: un juego de fragmentos vitales, diferencias concentradas o reconquistas identitarias, según el momento, según el contexto.
 
“En este libro, dice Yolanda Onghena, trataremos de acercarnos de otra manera a situaciones, relaciones e interacciones, sin tener como punto de partida “la convención, la fama, las jerarquías y el propio yo”, que a veces no nos dejan ver la armonía del conjunto como una dinámica de la cual formamos parte.  Es una manera de plantear la mezcla –con su causa y su efecto que es la diferencia- no como el problema, sino como una posible solución. […] me gustaría que el lector se acercara al libro y a la mezcla, olvidando sistemas convencionales, razonamientos rígidos, estructuras jerárquicas, modas conceptuales e incluso su propia visión de las cosas, para dejarse seducir. Es lo que pretendo con este libro: seducir al lector. He intentado escribir un libro que me gustaría leer. Es mi parte del compromiso y mi manera de arriesgarme, como dice Berger : También significa arriesgarse a la incoherencia, a la locura incluso”. Puede haber incoherencias, locuras, pero me arriesgo porque me parece una manera sincera de acercarse, de compartir con el lector un tema que me obsesiona desde hace tiempo: la mezcla.” (Extracto del Prólogo)
 
Este libro no pretende ser una mirada generalizadora ni un análisis fragmentario sino un relato, una narración próxima a lo vivido por las personas, por cada persona. Quiere poner el acento en las percepciones, en las impresiones y emociones así como, en su contacto con los conceptos y los discursos en busca de lo que se puede compartir. El libro, además, pretende ser un recurso interdisciplinario, para repensar lo político, lo social y lo cultural. No tiene la pretensión de proponer una teoría nueva, una formula única, sino poner en cuestión el tema de la identidad y la diferencia en tres ritmos: el primero, el ritmo intimo individual de cada lector, su predisposición a participar en esta conversación; el segundo ritmo serán los préstamos entre disciplinas, y el tercero, la puesta en común y reinterpretación de esta escucha por parte del lector para renovar el imaginario social en la continuidad y el movimiento.
 
Pensar la mezcla invitará el lector a una reflexión sobre la identidad y la diferencia a partir de sus propias vivencias, para situar la identificación como un proceso en el cual se necesita un “ellos” para pensar un “nosotros”. El relato en sí pretende una reflexión a partir de una larga experiencia personal dedicada a la descripción y la comprensión de la mezcla y la identidad en sus diferentes formas, procesos y dinámicas.
 

Índice
 
Pensar la mezcla. Nosotros y ellos
 
 Prólogo

I. La cultura, un sistema inquieto
 
1. Mezcla: ¿Fenómeno transitorio?
2. Colores contaminantes
3. La mirada y la palabra
4. Blanco versus negro
5. Mezclas concentradas: nosotros/ellos
6. Escuchar la mezcla
 
II. Para pensar la mezcla
 
1. La cultura en la mezcla
2. Maneras de hablar de la cultura
3. Maneras de interpretar la cultura
4. Maneras de nombrar la cultura
 

Bibliografia
 
 

Datos de la autora
 
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28/07/2014 Comentarios




Reseñas

Más allá de la contienda Canal bibliográfico de T21 , 25/07/2014
Más allá de la contienda
 
Ficha Técnica
 
Título: Más allá de la contienda
Autor: Romain Rolland
Coeditan: Capitán Swing y Nórdica Libros. Madrid, junio, 2014
Traducción: Carlos Primo
Materia: Centenario de la 1ª Guerra Mundial
Encuadernación: Rústica con camisa
Número de páginas: 168 págs.
ISBN: 978-84-16112-35-7
PVP: 16,5 €
 
 
 
Más allá de la contienda, obra publicada por Romain Rolland el 24 de septiembre de 1914 en el Journal de Genève, mientras colaboraba como voluntario en la Cruz Roja, es el manifiesto pacifista más célebre de la Gran Guerra, comparable a Yo acuso de Zola.
 
“Tras un enfrentamiento preliminar a Gerhart Hauptmann, Rolland publicó esta declaración de guerra al odio, esta piedra fundacional de la invisible iglesia europea. El título, Más allá de la contienda, se ha convertido hoy en una consigna y en un lugar común. Sin embargo, en medio de las peleas discordantes de las facciones, este ensayo fue la primera declaración en poner una nota clara de justicia imperturbable, y trajo consuelo a miles de personas.
 
Se trata de un texto animado por una emoción extraña y trágica que nos trae ecos de aquellas horas en que incontables miríadas de hombres –entre ellos muchos amigos íntimos de Rolland- se desangraban y morían. Es el brote de un corazón desgarrado, el corazón de un hombre que podría conmover fácilmente al mundo por su heroica determinación de traer claridad a un mundo presa de la locura”. (Extracto del Prólogo)
 
Este texto excepcional, que instaba a los beligerantes a ganar altura moral y comprender la magnitud de la catástrofe, provocó enseguida numerosas reacciones violentas y rencorosas hacia su autor, tanto entre los franceses como entre los alemanes. La gran lucidez de sus pensamientos de paz y libertad, el ideal de acción no violenta y de comunión entre los pueblos fueron recompensados, sin embargo, al año siguiente con la obtención del premio Nobel de Literatura. Hoy traemos aquí, esta oportuna edición, que parece hablarnos a la sociedad del siglo XXI.
 
“Un gran pueblo asaltado por la guerra no deber defender únicamente sus fronteras, sino también su razón. Hay que salvarla de las alucinaciones, de las injusticias y de las estupideces, desencadenadas por esta plaga. A cada cual su oficio: el de los ejércitos es proteger el suelo de la patria, pero el de los hombres de pensamiento es, como su nombre indica, defender su pensamiento. No cabe duda de que si el pensamiento se pone al servicio de las pasiones nacionales puede convertirse en un instrumento útil para ellas, pero también se corre el riesgo de traicionar al espíritu, que no es una parte menos importante del patrimonio de dicho pueblo. Algún día, la Historia pasará a cada una de las naciones en guerra, y pondrá en su balanza la suma de sus errores, mentiras y odiosas locuras. Cuando ese día llegue, ¡intentemos que la parte que nos corresponde sea ligera!”.  (Extracto de la Introducción)
 
 
Índice
 
Prólogo. Stefan Zweig
Introducción
 
  1. Carta abierta a Gerhart Hauptmann
  2. Pro Aris
  3. Más allá de la contienda
  4. El mal menor
  5. Inter arma caritas
  6. Al pueblo que sufre por la justicia
  7. Carta a los que me acusaron
  8. Los ídolos
  9. A favor de Europa
  10. A favor de Europa: un llamamiento desde Holanda
  11. Carta a Frederick Van Edden
  12. Nuestro prójimo, el enemigo
  13. Carta al periódico Svenska Dagbladet de Estocolmo
  14. Literatura de guerra
  15. El asesinato de las élites
  16. Jaurés
 
Notas
Apéndice (A los pueblos asesinados)
Declaración de Independencia del Espíritu
 
 
Datos del autor
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25/07/2014 Comentarios




Reseñas

Cerebro y trascendencia Juan Antonio Martínez de la Fe , 22/07/2014
Cerebro y trascendencia
Ficha Técnica

Título: Cerebro y trascendencia
Autor: Ramón María Nogués
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2013
Colección: Fragmentos
Traducción: Marta Ballester Braut
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 252
ISBN: 978-84-92416-65-3
Precio: 19 euros


“La mente humana es sorprendente y desconcertante. Seguramente tanto como el cerebro. “ Son las primeras palabras de esta obra y suponen mucho del fundamento en que se apoyará su argumentación, porque parte ya de la base de diferenciación entre ambos conceptos, mente y cerebro; una diferenciación no aceptada por todos, aunque puedan sus defensores ser una minoría, y con muchos matices entre quienes la aceptan.

Otro de los principios desde los que arranca el autor es la abundancia que de ambos, cerebro y mente, tenemos los seres humanos, una abundancia que supera con creces las necesidades de la especie para su supervivencia, según la teoría de Darwin. “Los humanos –dice Nogués- presentamos obsesivamente actividades de lujo: la búsqueda de la belleza, la preocupación por una ética utópica, la organización de actividades esplendorosas de ocio y juego, y la realización de actividades simbólicas aparentemente inútiles basadas en mitos que crean una nueva realidad por encima de las realidades observables con evidencia experimental.”

Pues bien, ese punto de fuga, por el que circulan todas las culturas y que acaba siendo uno de los rasgos más valorados y característicos de cada una de ellas, es lo que el autor llama trascendencia. Es importante, pues, definir qué entendemos aquí, como para debatir cualquier tema, por trascendencia, fijar su definición. Y Nogués acepta el reto: “La trascendencia es una forma peculiar de conocimiento y de expresión compleja, abierta, que configura nuestra originalidad mental y resulta imprescindible para coronar ‘desde arriba’ las otras formas más funcionales del saber. Es la forma que permite a la mayoría conformar el sentido del vivir.” Esto supone superar la idea de que la trascendencia tiene un carácter exclusivamente religioso; evidentemente, lo incluye, pero también abarca la estética, la ética, el nacionalismo, la pasión amorosa, la palabra, el símbolo, etc.

¿Objetivo que se planteó el autor a la hora de acometer la redacción de este ensayo? Lo deja bien claro en esta Introducción que comentamos: “Lo que pretendo es ayudar a entender dónde se afinca la desconcertante trascendencia.” Ni más, ni menos.

Tras la Introducción, la obra se divide en siete grandes bloques o capítulos: I. El organismo, el cerebro y la mente; II. La singularidad humana: la emergencia del yo; III. El bordado del mundo mental: una necesidad innecesaria; IV. La trama fina de la trascendencia; V. Modalidades de la trascendencia; VI. Las dimensiones hondas: siempre más allá; y VII. Las configuraciones de la trascendencia: religiones, sabidurías y espiritualidades.

En el capítulo primero, El organismo, el cerebro y la mente, postula Nogués, fundamentalmente, el emergentismo. Lo inicia precisando lo que ya se reclamaba en la Introducción: “En definitiva, cuando hablamos de mente siempre nos referimos a una capacidad principalmente atribuible al cerebro.” Y “el cerebro es una estructura que centraliza el sistema nervioso de un ser viviente animal.” Dicho esto, el autor recurre a la ley de la complejidad-conciencia de Pierre Teilhard de Chardin, según la cual la conciencia es una propiedad de la materia que se manifiesta de forma clara solo cuando la estructura material presenta un índice de complejidad suficiente. A partir de ahí, sucede el análisis de la estructura cerebral de los seres vivos más simples, cuya complejidad es creciente según se asciende en la escala evolutiva, hasta llegar a los primates y al homo sapiens en los que la actividad de las redes neuronales alcanza las máximas cotas de complejidad. Al llegar aquí, plantea una nueva filosofía de la mente, una nueva manera de reflexionar sobre ella, apoyada en la base de que los aspectos materiales del cerebro no explican suficientemente la aparición de propiedades emergentes, como es la empatía, por ejemplo, en contraposición a un reduccionismo simplificador. Y finaliza con la inclusión de un listado de competencias y funciones mentales que requieren algún tipo de conciencia y que afloran en vertebrados muy desarrollados y, en algunos aspectos, solo en humanos. Destacando el hecho de que las funciones mentales, cuanto más complejas, más mecanismos de socialización requieren.

El capítulo segundo se dedica a La singularidad humana: la emergencia del yo. Plantea, desde el inicio, la problemática suscitada por parte de la comunidad científica, que intenta reducir la singularidad del ser humano hasta extremos inimaginables; y, junto a la crisis de esta singularidad, hemos asistido, en los últimos cincuenta años a diversas crisis (del liberalismo, del marxismo y, finalmente, del progreso técnico) dando como resultado que todo el modelo de progreso se ha roto, instaurándose una idea de la marcha de la cultura humana como un tanteo azaroso que va dando golpes de ciego. Dice el autor: “la ciencia biológica, observadora privilegiada de la especie humana, [ha] asimilado, con devoción y fidelidad, la convicción de que el proceso evolutivo en su conjunto permanece a la deriva y sin ninguna dirección coherente, motivo que desautoriza la propia noción de progreso.” Seguidamente, analiza el proceso genético para identificar los genes que determinan la peculiaridad de nuestra especie. Le sigue su profundización en el progreso estructural del cerebro, situándose en una posición equilibrada entre quienes afirman cosas como que “el cerebro humano es una chapuza que vive para engañarnos” (E. Punset) y quienes se mueven en elogios ditirámbicos sobre nuestro cerebro y sus posibilidades. Luego, el capítulo se ciñe a lo esencial de su argumentación, que se centra en el emergentismo en general, para descender al detalle: de un cerebro complejo emerge el psiquismo y en el psiquismo humano emerge un yo consciente que, a juicio de Nogués, solo se da en nuestra especie. Viene el estudio del yo, del que dice: “el yo es psicológicamente la clave de bóveda de la experiencia mental humana, y su desorganización lleva simplemente a la demencia”; recorre este concepto, confrontándolo con el de alma, en diferentes culturas: hebrea, griega, hindú y china, para desembocar en Descartes, ya en la modernidad. Y concluye: “Actualmente, la propia reflexión filosófica realizada por el cristianismo no se considera obligada a admitir una realidad como el alma, ontológicamente distinta al cuerpo, pese a defender que la conciencia y el yo no son epifenómenos simples y secundarios del funcionamiento del cerebro. Esta visión proviene de modelos emergentes sólidos que recuerdan posturas como las de Teilhard de Chardin y son consideradas compatibles con la fe cristiana.” Tras estas reflexiones, la conclusión del autor es que “en definitiva, la descripción completa y exhaustiva de la conciencia humana y del yo continúa siendo actualmente, desde todos los puntos de vista, una operación imposible.” Como se puede apreciar, se trata de un capítulo que suscita apasionados debates.

El bordado del mundo mental: una necesidad innecesaria. Así se encabeza el tercer capítulo de la obra. ¿Qué lugar ocupa en el proyecto del autor? “Intentar considerar aquellas estructuras cerebrales y sus correspondientes funciones que intervienen en la estructuración de la vida mental y esta enigmática y cuantiosa manifestación cerebral humana que es la trascendencia.” Para alcanzar su objetivo, introduce un primer epígrafe, La construcción de la experiencia mental; parte de dos principios neurobiológicos: en primer lugar, que el mundo mental no es una experiencia que pueda remitirse únicamente al cerebro, sino a todo el organismo. Y, en segundo lugar, recordar que el sistema nervioso está formado por una red citológica muy compleja y extendida por todo el cuerpo, disponiendo de un sistema humoral que algunos llaman el cerebro húmedo; este cerebro húmedo participa de manera decisiva en la elaboración y consolidación de la experiencia mental. A partir de aquí, Ramón María Nogués pasa a detallar conjuntos estructurales del sistema encefálico, aunque este sea un todo integrado: tronco cerebral, cerebelo, hipotálamo e hipófisis, sistema límbico, córtex cerebral, hemisferios, … Entra, seguidamente, en quizás el punto más sensible del capítulo, las experiencias de subjetividad. Para el autor, es indudable que las experiencias mentales presentan un tono inevitablemente subjetivo; tal vez, la experiencia mental más central que está en la base de cualquier dimensión psíquica humana es SOY y HAY; soy, como la identificación básica de un núcleo de referencia que me identifica; y hay, como la percepción inicial de la alteridad, con la que identifico la realidad exterior a mí. Se detiene en el papel que juegan las emociones y cómo la conciencia reflexiva, junto con la razón, unifica el amplio panorama que se abre con el raciocinio; no deja de lado el papel del inconsciente y lo que se ha venido en llamar el cerebro social, es decir, todo el entramado cerebro-sociedad.

El siguiente paso es el conocimiento, del que dice el autor que “lo que llamamos conocimiento como actividad de la mente humana se manifiesta en un abanico amplio y variado de posibilidades.” Para este conocimiento, propone dos grandes dimensiones, la experimental y la experiencial. Define así la primera: “aquella capacidad cognoscitiva que está relacionada sobre todo con la observación y la medida de la realidad con la intención de determinar, hasta donde sea posible, cómo son las cosas.” Por su parte, la dimensión experiencial se centra más directamente en la percepción subjetiva y afecta al mundo de los qualia o a los matices con que adjetivamos la experiencia de nosotros mismos y del mundo. Y, dentro de este conocimiento experiencial, distingue tres apartados, que detalla: el conocimiento iluminador o estético, el simbolizador o abierto a la trascendencia, y el que se caracteriza por la creatividad transformadora expresada en la ética y en la técnica. Pues bien: dentro de este complejo panorama del conocimiento se inscribe la experiencia de lo trascendente; y lo resume así: “Quizás precisamente porque contamos con un cerebro hipertrofiado por la abundancia, la supervivencia debe expresar una necesidad no necesaria, que es la de entregarse a lo trascendente”, enlazando así con la misma idea ya expresada más arriba. Y reitera que trascender significa ir más allá de la realidad inmediata y, concretamente, más allá de las necesidades estrictas; no es necesaria esta trascendencia y por eso es, en cierto modo, prescindible, pero puede ser equilibradora y estabilizadora. Eso sí: no hay que pensar que ella, la trascendencia, gracias a su seductora promesa de esclarecer las últimas preguntas, está a salvo de constituir un espejismo, si no va acompañada de las medidas cautelares correspondientes y necesarias.

El cuarto capítulo de esta interesante obra lleva por título La trama fina de la trascendencia. En resumen, trata de la inextricable relación entre el razonar y las emociones. Afirma el autor que la razón pura o la razón fría no es sino una quimera, una abstracción del funcionamiento real del cerebro, que parte de la suposición de que puede aislarse una capacidad mental del resto y hacerla funcionar de manera aislada, concluyendo que ni la razón ni la emoción actúan entre ellas de manera independiente. Da, así, entrada al tema de la emoción, que pasa a analizar detenidamente en el epígrafe La estructura de la emoción, en la que evoca el cognitivismo, estudia el miedo, como una emoción fundamental y se basa, sobre todo, en la exposición de los planteamientos de Damasio. A renglón seguido, aborda el tema de la inteligencia, deteniéndose en los ocho tipos que distingue Gardner: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-cenestésica, intrapersonal, interpersonal y naturalista, a las que añade la inteligencia espiritual y la inteligencia moral; y destaca el siguiente aspecto: “Tras el reconocimiento de las riquezas y de los matices que presenta la inteligencia, los análisis neuroculturales han manifestado también que ni siquiera la inteligencia lógica puede considerarse universal”; lo que lleva a concluir, con la natural humildad, lo erróneo que es pensar que mi observación adecuadamente tratada con una lógica sencilla conduce a una conclusión irrebatible; sencillamente, porque mi observación argumentada está inevitablemente sesgada por innumerables factores. Nuestra vida mental, por tanto, viene dada por el conjunto de intersecciones entre el mundo de los sentimientos y el de los razonamientos, concluyendo, con Damasio, que “la razón no trabaja correctamente si no es asistida emocionalmente.” Aquí, Nogués se detiene en el “marcador somático”, hipótesis planteada también por Damasio, que “sugiere la existencia de un proceso prácticamente subliminal e inconsciente que, reuniendo recursos de la razón, la memoria y las emociones, nos orienta en nuestras decisiones desde planteamientos anteriores y que aparece como una decisión voluntaria explícita en el mundo consciente.” Llega así al punto culminante de su planteamiento; como ya ha dicho, la trascendencia es lo que va más allá de las simples capacidades de supervivencia, según las tesis evolucionistas; se trata, pues, de un exceso, un desbordamiento de aquellas capacidades; y, dentro también de la idea de la evolución, dicha excrecencia no es algo inútil, sino que supone una oportunidad positiva; lo que, en definitiva, da carta de razonabilidad a su existir.

Modalidades de la trascendencia es el contenido del quinto capítulo de la obra. Se trata de un capítulo en el que el autor comenta cómo la trascendencia no es solo una función sobrante u opcional, sino una situación normal de la mente expresada en numerosas experiencias diarias de la vida concreta. Y lo hace ante la proliferación de opiniones que consideran a la trascendencia como una opción o, incluso, un error o engaño de la mente, dado que la pura realidad es que el cerebro es un procesador de información que se ajusta estrictamente a las necesidades de supervivencia. Estas opiniones, según Nogués, constituyen una visión reduccionista del cerebro que es, en realidad, mucho más que un captador y un procesador de información, ya que, entre sus funciones, se incluyen fenómenos tan sorprendentes como la creatividad, la intuición, la previsión de futuro, la necesidad de sentido o la conciencia personal. Y, para apoyar su planteamiento, el autor se refiere en este capítulo a aspectos no específicamente racionales del funcionamiento mental. Así, aborda la trascendencia de sentirnos limitados, el valor añadido estético, el desbordamiento ético, la inmensidad amorosa, las trascendencias en la identidad grupal y, finalmente, las modulaciones de la trascendencia por las diferencias sexuales; aspectos que constituyen los títulos de los diferentes epígrafes que contiene el capítulo.

El sexto capítulo es Las dimensiones hondas: siempre más allá. Parte de la idea de que la mejor forma de comprender la normalidad de la vida nace cuando se produce lo extraordinario, como acontece con la trascendencia; “vivimos la trascendencia en las condiciones habituales del funcionamiento de la mente, pero su perfil se distingue más claramente en las manifestaciones explícitas, cuando la trascendencia adquiere unos contornos casi excesivos y la persona se siente fascinada por una realidad más allá de la realidad.” Y aquí llegamos a la gran cuestión de la búsqueda de la verdad. Un primer escollo: definir qué es la verdad; hay que admitir que existen muchas verdades vigentes y que no siempre es fácil armonizarlas; al igual que hay que aceptar nuestra limitación tanto en la indagación como en la expresión de lo que consideramos la verdad. Lo que nos ha de llevar a una postura de humildad, equidistante tanto de un relativismo ingenuo como de un exclusivismo que pretenda monopolizar las formas del conocimiento; así, afirma: “puede decirse que toda forma de conocimiento que excluya sistemáticamente otras formas por defecto (por ejemplo, un cientificismo que excluyese la subjetividad o la reflexión filosófica) corre el riesgo de promover una situación de agnosia en cuanto a la totalidad del conocimiento.” Una agnosia similar a la que se produce cuando nuestro cerebro se ve incapacitado para reconocer la coherencia conjunta de lo que se percibe. Dentro de esta realidad se incluye, por supuesto, la trascendencia, que, según Nogués, se desdobla en cuatro grandes direcciones: el Todo, el Adentro, el Arriba y el Otro. A cada una de estas direcciones dedica el autor varias páginas, del mayor interés. El Todo representa la mayor fascinación de la trascendencia y analiza su presencia en el mundo antiguo, el hindú, la tradición judía y la cultura china, deteniéndose en aquellas visiones que relacionan a Dios a ese Todo: Einstein, Barrow, Hawking, Dawkins y Walsch; en cuanto a el Adentro, dice: “si en vez de mirar afuera dirigimos la atención hacia dentro de cada uno de nosotros, la trascendencia tropieza con el ego y su consistencia.” Es el tema del yo, que estudia desde las diferentes perspectivas que se dan en Oriente y Occidente; el Arriba “es como la tendencia a buscar lo trascendente de manera antitética a como lo hacemos cuando lo buscamos ‘adentro’, en lo más profundo de todo. La tendencia a buscar lo trascendente Arriba depende probablemente de un registro neurológico evolutivo muy arraigado”; el Otro es la contrapartida de mi mundo interior y, para poder captar adecuadamente la cualidad del otro, los matices de la propia han de estar bien afianzados; cuando el otro es percibido como trascendente, aparecen la benevolencia y la fraternidad y abre a la persona a la dimensión social y a un realismo utópico, motor de la humanización social. No es tarea fácil seguir estas cuatro direcciones de la trascendencia, pues requiere un ejercicio mental y espiritual muy fino; Nogués distingue cuatro aspectos que caracterizan la comprensión de la trascendencia: un agnosticismo de calidad que sabe que habla de una realidad que no podemos describir; enriquecedoramente atónito ante la inmensidad de la realidad; abierto por la conciencia darwiniana de nuestro origen y de nuestra naturaleza limitada; y, finalmente, cálido, para amar la vida y porque sin amor la vida implosiona. Se trata de un capítulo muy sugerente y sugestivo.

Llegamos así al séptimo y último capítulo de la obra: Las configuraciones de la trascendencia: religiones, sabidurías y espiritualidades. En él, Nogués trata de configurar la experiencia de la trascendencia: “La trascendencia es una experiencia inicialmente subjetiva, una dimensión de la actividad mental lujosa humana que aparece de modo más o menos sutil en diferentes situaciones y que se orienta en direcciones distintas y que finalmente se configura explícitamente en las grandes dimensiones culturales como por ejemplo las religiones, las tradiciones de sabiduría o los movimientos espirituales.” Aunque reconoce que no es fácil establecer unos límites y fronteras definidos entre estos tres tipos de realidades, acomete una aproximación a cada una de ellas, advirtiéndonos que cualquier configuración de la trascendencia que aspire a ser completa debe atender a los dos frentes del mundo de la razón y el de las emociones. En cuanto a la configuración religiosa de la trascendencia, nos dice que “suele estructurarse a propósito de cuatro nociones principales: la existencia de Dios, el carácter personal de la divinidad, la existencia de un alma humana y la existencia de la vida después de la muerte.” Dentro del apartado de sabidurías, el autor engloba las configuraciones de la trascendencia que no contemplan, de manera específica, la idea o noción de Dios, aunque antropológica y socialmente funcionan como religiones en el sentido descriptivo del término y su ámbito cultural es típicamente oriental. Finalmente, trata de aclarar qué se entiende por espiritualidades, que son un conjunto de configuraciones de la trascendencia muy variables que pueden llegar, incluso, a negarla; para el autor, “el nervio de las espiritualidades quizá podría situarse en la calidad de la búsqueda de la trascendencia.” Eso sí: se impone un control de calidad de estas configuraciones de la trascendencia, pues tras su apariencia pueden esconderse algunas no fiables; el autor propone unos cuantos criterios para calibrar la calidad de tales configuraciones: monoteísmo universalista en el caso de las religiones, compatibilidad interreligiosa e intertradiciones, lenguaje culturalmente inteligible, calificación antropológica y, por último, instituciones homologables. Añade, además, tres ejes en los que situar las polaridades entre las que debe situarse un buen sistema de configuración: un primer eje que conecta la inmanencia y la trascendencia, un segundo representaría la conexión entre la razón y la emoción, y un tercer eje que relacione las polaridades del mundo interior y del mundo exterior. Para concluir, el autor propone una triple dinámica que pueda orientar un camino de colaboraciones y de sinergias humanizadoras que abran paso a un nuevo paradigma de las relaciones estado-religiones/sabidurías; en primer lugar, la salidas de la religión desde la religión; en segundo lugar, los valores religiosos transferidos a la república; y, por último, nuevas perspectivas entre estado y religiones; aspectos con los que Nogués pretende contribuir con sus propuestas a las actuales vicisitudes entre la res pública y las religiones y espiritualidades. Y concluye: “Si las religiones aciertan a encontrar un sentido vivo en su presencia en las sociedades, pueden constituir un factor esencial en la importante misión de recordar a la sociedad el valor incondicional de sus mejores opciones, un valor que difícilmente puede deducirse del juego político que el Estado garantiza.”

Una larga serie de referencias bibliográficas completa este libro, de muy recomendable lectura, junto a un índice onomástico que facilita su consulta; siendo una referencia de la vasta labor investigadora y reflexiva de Nogués, echamos en falta la cita de algunos nombres indispensables en el estudio del cerebro, como el de Dick Swaab, lo que, sin embargo, no resta mérito a la calidad de esta profunda obra.


Índice

Introducción

I. El organismo, el cerebro y la mente
1. La mente, coexistente con la vida
2. Redes elementales
3. Redes más complejas
4. El sistema nervioso y la mente en los vertebrados
5. La nueva filosofía de la mente

II. La singularidad humana: la emergencia del yo
1. La crisis de la noción de progreso
2. El progreso genético
3. El progreso estructural cerebral
4. Consideraciones globales
5. La emergencia del yo
a. El fenómeno emergente
b. De un cerebro complejo emerge el psiquismo
c. En el psiquismo humano emerge un yo consciente
d. El yo consciente y el alma

III. El bordado del mundo mental: una necesidad innecesaria
1. La construcción de la experiencia mental
2. Niveles estructurales
3. Experiencias de subjetividad
4. Un conocimiento muy variado
5. Lo trascendente: una necesidad innecesaria
6. Pequeño balance

IV. La trama fina de la trascendencia
1. El bordado mental: el juego de la razón y de la emoción
2. La estructura de la emoción
3. Variedad de inteligencias
4. Intersecciones. La razón asistida emocionalmente
5. El marcador somático
6. La estructura de la trascendencia: confianza razonable

V. Modalidades de la trascendencia
1. La trascendencia de sentirnos limitados
2. El valor añadido estético
3. El desbordamiento ético
4. La inmensidad amorosa
5. Trascendencias en la identidad grupal
6. Las modulaciones de la trascendencia por las diferencias sexuales

VI. Las dimensiones hondas: siempre más allá
1. El Todo
2. El Adentro
3. El Arriba
4. El Otro
5. Las dimensiones de la trascendencia y el cortocircuito de la imaginación

VII. Las configuraciones de la trascendencia: religiones, sabidurías y espiritualidades
1. La configuración religiosa
2. Las sabidurías
3. Las espiritualidades
4. Religiones, sabidurías y espiritualidades fiables
5. Una perspectiva de futuro: la religión saliendo de la religión y el estado asumiendo la trascendencia
a. La “salida de la religión” desde la religión
b. Los valores religiosos transferidos a la república
c. Estados y religiones: nuevas perspectivas

Referencias bibliográficas
Índice onomástico

Juan Antonio Martínez de la Fe
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22/07/2014 Comentarios




Reseñas

El quinto principio, experiencias de lo innombrable Canal bibliográfico de T21 , 22/07/2014

Los cinco principios

1º Todo lo que digo y hago está mal
2º No creo en lo que me dicen. La verdad es lo opuesto a lo que me dicen
3º La rabia me mantendrá vivo
4º Si trabajo duramente, el doble que los demás, tal vez logre llevar una vida que se aproxime a una vida normal
5º ¡A la mierda!


El quinto principio, experiencias de lo innombrable
 
Ficha Técnica
 
Título: El quinto principio, experiencias de lo innombrable
Autor: Paul Williams
Edita: Herder Editorial. Barcelona, mayo de 2014
Traducción: Agustina Luengo
Materia: Relato sobre la psicosis
Colección: Psicopatología y Psicoterapia de las Psicosis
Encuadernación: Rústica con solapas
Número de páginas: 128 págs.
ISBN: 978-84-254-3204-0
PVP: 14,90 €
 
 
El quinto principio, experiencias de lo innombrable es una obra del psicoanalista británico Paul William en la cual este autor relata, de forma literaria y en primera persona, sus traumáticas experiencias infantiles, mostrando cómo la mente de un niño (desde su nacimiento hasta los ocho años), con una extraordinaria capacidad resiliente, diseña estrategias para sobrevivir en circunstancias extremas de miedo, exclusión y ataques emocionales; sufrimiento causado por aquellos adultos que tendrían que haberle protegido.
 
Más tarde vendrían “largos años de psicoanálisis personal y de trabajo, primero en el mundo de la antropología y más tarde en el ámbito de la clínica de la psicosis y los trastornos mentales graves. Ambos trabajos, así como la experiencia “reparadora” personal, seguro que han contribuido de forma notable al éxito de su empresa, casi por definición prometeica: nombrar lo innombrable”, dice en el Prólogo a la edición española Jorge L. Tizó.
 
Este libro no es una autobiografía, ni la historia clínica de un individuo. “El autor de este libro y el individuo sobre el que se escribe no son la misma persona. Se trata de una obra literaria que da cuenta de los métodos de los que se vale la mente en sus esfuerzos por prevalecer en circunstancias opresivas. Con respecto al tema, el autor se ha comprometido a proporcionar una interpretación fiel e inteligible de acontecimientos ininteligibles. La mente en cuestión, en la medida en que se asemeja a otras mentes, hablará al lector de manera tal que le resulte familiar, aunque algunas de las cosas sobre las que se escribe puedan parecerle extrañas.” (Extracto del Prefacio)
 
«El único aspecto de la situación que podía cambiar era yo mismo». Gracias a cinco Principios que fueron desarrollándose en su mente, ese niño no solo logra sobrevivir y mantenerse cuerdo, sino que llegó a convertirse en una persona de talento y un profesional reconocido. Este libro describe la dolorosísima, titubeante y contradictoria vía para forjar un «quinto Principio» que le permitió vivir sin negar el pasado y, al mismo tiempo, sin encadenarse a él.
 
 
Índice

Prólogo a la edición española. Intentar hablar de los infiernos inefables de la infancia. Jorge L. Tizón

Prefacio
 
1. Recuerdos
2. Equivocado
3. Escuela
4. Maldad
5. Mentiras
6. Hambre
7. Drogas
8. Asesinato
9. El quinto principio

Apéndice
 

Datos del autor
 
Paul Williams es psicoanalista y formador de la Sociedad Británica de Psicoanálisis. Ejerció de psicoterapeuta en el British National Health Service hasta 2010 y de profesor en diversas universidades del Reino Unido e Irlanda. Entre 2001 y 2007, fue coeditor del International Journal of Psychoanalysis y ha publicado numerosos trabajos sobre trastornos de personalidad y psicosis.
 
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22/07/2014 Comentarios




Reseñas

Los Alquimistas Redacción , 15/07/2014

Tres banqueros centrales y un mundo en llamas


Los Alquimistas

Ficha Técnica
 
Título: Los Alquimistas
Autor: Neil Irwin
Edita: Ediciones Deusto. Primera edición, junio de 2014
Traducción: Mar Vidal
Materia: Empresa
Colección: Economía
Encuadernación: Rústica con solapas
Número de páginas: 576 págs.
ISBN: 978-84-234-1850-3
PVP: 22,50 €
Libro electrónico: 14,99 €

 
Este relato, basado en una investigación que se llevó a cabo en veintisiete ciudades de once países, es la historia sin fisuras del papel de los bancos centrales en la economía mundial durante la última crisis financiera. Se trata de un ajuste de cuentas histórico con los bancos centrales y su poder, con la gran crisis financiera de nuestro tiempo y con la relación entre el capitalismo y el Estado.
 
Y es que los bancos centrales han ido ganando poco a poco un poder creciente en toda la economía, con una influencia inimaginable en sus comienzos. Para llegar al fondo de la verdad, el autor traza un recorrido histórico desde sus inicios hasta los años de Greenspan y muestra las caras y personalidades de unos banqueros poseedores de un poder extraordinario sobre nuestro destino colectivo. Lo que ellos decidieron hacer con esos poderes es el centro de la historia.
 
Cuando las primeras grietas se hicieron visibles para todos, en agosto de 2007, empezamos a escuchar a diario tres nombres que se nos empezarían a hacer día a día más familiares. Eran los líderes de los tres bancos centrales más importantes del mundo: Ben Bernanke de la Reserva Federal de Estados Unidos, Mervyn King del Banco de Inglaterra, y Jean-Claude Trichet del Banco Central Europeo. Durante los siguientes cinco años, ellos y sus compañeros de los bancos centrales regaron con miles de millones la economía mundial para contener las oleadas de pánico que amenazaban con derribar el sistema financiero global.
 
Los alquimistas es un emocionante relato de los años más intensos que ha vivido la economía mundial en nuestra historia reciente. Un juego de póquer en el que las apuestas han superado todo lo imaginable. Una ruleta con miles de millones apostados a un solo número. Definitivo, revelador y fascinante, Los alquimistas nos explica el día a día jamás contado de unos meses y años que cambiaron el mundo.
 
Johan Palmstruch y el nacimiento de la banca central
 
Johan Palmstruch, el banquero nacido en Letonia, criado en Holanda y residente en Suecia, se defendía contra una persecución que parecía más bien inquisitorial. Una nación entera quería saber adónde había ido a parar su dinero, y la mejor respuesta que Palmstruch fue capaz de mascullar consistió en describir el caos de aquellos últimos días del primer banco central del mundo, cuando los clientes y los investigadores del Gobierno hacían cola frente a las puertas del banco protestando e insultando: «¡Ladrón, puerco...!». Y él se preguntó: «¿Quién, en medio de este tumulto diario, de las amenazas, las malas palabras, los desafíos y las discusiones, en peligro de muerte..., es capaz de hacer asientos y llevar así un libro de contabilidad?».
 
La investigación sobre el Stockholms Banco, de Palmstruch, había descubierto que no sólo faltaban decenas de miles de dá-leros (el dáler era la moneda sueca de la época) de su caja fuerte, sino también que la casi quiebra del banco había costado a la Corona real sueca una enorme suma de dinero. Palmstruch recibió la orden de devolver lo que el banco había perdido. Y si nopudiera hacerlo, éste sería ejecutado. Estábamos, al fin y al cabo, en 1668, no en 2008, y los actos de Palmstruch como hombre con capacidad para imprimir dinero a voluntad habían diezmado los ahorros personales de los suecos, arruinado su economía nacional y obligado al Gobierno a intervenir para evitar que la catástrofe fuera completa.
 
La sentencia sobre Palmstruch fue conmutada en 1669, y fue liberado de la cárcel en 1670. Un año más tarde, cuando este hombre, el primer banquero central de la historia, murió, no era conocido como un mago monetario, sino como un delincuente que había llevado al desastre la economía de una de las primeras potencias europeas. En el transcurso de media década había habido un boom del crédito y un aumento del nivel de vida asociado al mismo; luego hubo un aumento repentino de la inflación seguido de un hundimiento del crédito y una recesión.
 
Dicho de otro modo, en pocos años, Suecia había experimentado lo mejor y lo peor de la banca central. Pero Johan Palmstruch y todas las demás personas involucradas en el Stockholms Banco habían hecho también otra cosa: habían iniciado la era moderna de las finanzas globales y todo lo fantástico y lo terrible que se deriva de ellas. Para entender adecuadamente cómo los «chicos de Basilea» respondieron ante la conflagración financiera de 2007 a 2012, resulta útil comprender cómo, de entrada, llegaron a ostentar tanto poder. Y ésa es una historia que empieza con Johan Palmstruch. (Extracto del capítulo primero)

 
Sumario
 
Cronología
Introducción. Se abre el grifo
 
Primera Parte. La llegada de los Alquimistas, 1656-2006
 
  1. Johan Palmstruch y el nacimiento de la banca central
  2. La calle Lombard, Rule Britannia y el dictum de Bagehot
  3. El Club del nombre Propio
  4. Locura, pesadillas, desesperación y caos: cuando la banca central va mal (en dos actos)
  5. La angustia de Arthur Burns
  6. Jugando a la ruleta en Maastricht
  7. Masaru Hayami, el kétchup y la agonía del ZIRP
  8.  El consenso de Jackson Hole y la Gran Moderación
 
Segunda Parte. Pánico, 2007-2008
 
  1. El comité de tres
  2. Concluido para la Navidad
  3. Un muro de dinero
 
Tercera Parte. EL Día después, 2009-2010
  1. La batalla por la Fed
  2. La nueva Odisea griega
  3. El discurso del rey
  4. El peligroso viaje inaugural de la QE2
 
Cuarta parte. La Segunda Ola, 2011-2012
 
  1. El Chopper, la troika y la debacle de Deauville
  2. El «presidente» de Europa
  3. Velocidad de escape
  4. El mundo de «Super Mario»
  5. La medicina china del doctor Zhou
 
Epílogo. Retorno a Jackson
Agradecimientos
Nota sobre las fuentes
Notas

 
Datos del autor
 
Redacción
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15/07/2014 Comentarios




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