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Reseñas

Conceptos fundamentales de antropología y religión Juan Antonio Martínez de la Fe , 18/03/2020
Conceptos fundamentales de antropología y religión
Título: Conceptos fundamentales de antropología y religión
Autor: Lluís Duch
Edición: Ignasi Moreta
Edita: Fragmenta Editorial, Barcelona, 2020
Colección: Fragmentos
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 176
ISBN: 978-84-17796-21-1
Precio: 14,90 euros

A veces, no resulta fácil encontrar en unas pocas páginas, la síntesis del pensamiento de un autor que ha dedicado muchos años de su vida a profundizar en materias de vasto contenido. Y Lluís Duch lo ha conseguido y de manera magistral, en una obra de no muchas páginas, pero que pone a nuestro alcance conceptos desarrollados en trabajos de mayor amplitud (Conceptos fundamentales de antropología y religión, Fragmenta Editorial, Barcelona, 2020).

Duch participó en la elaboración de textos para enciclopedias o para cuasi diccionarios de conceptos básicos, como Gran Enciclopedia Catalana, Conceptos clave de antropología cultural, o Conceptos fundamentales del cristianismo. De ellos se nutre este interesante libro.

La obra reúne treinta y cuatro conceptos que, pese a su presentación siguiendo un orden alfabético de entradas, da lugar a un resultado coherente y homogéneo, una suerte de diccionario de antropología y religión o, si se prefiere, de antropología de la religión.

“Todo artículo de enciclopedia tiene, obviamente, una finalidad eminentemente divulgativa y los de Duch reunidos en este libro no son ninguna excepción. Sin embargo, en casi todos los textos es perceptible el sello propio del autor. No nos encontramos ante un mero divulgador, sino ante un investigador de primer orden que ha aceptado ofrecer resúmenes de primera mano de conceptos que estudió con la máxima profundidad y ambición”, indica Ignasi Moreta, encargado de la edición.

No es viable desgranar aquí todos y cada uno de aquellos treinta y cuatro conceptos, de muy diversa dimensión; los hay que ocupan varias páginas y los que solo aportan unas pocas líneas. Pero la descripción de algunos de ellos puede dar idea del contenido del conjunto, convirtiéndose en una invitación a adentrarse en las páginas del libro.

Catolicismo

Lo abre el término Catolicismo. Ya advierte desde las primeras líneas de la dificultad que entraña el deslindar conceptos que gozan de una larga existencia en la historia y que conviven con afines etimológicos, como sucede aquí con, por ejemplo, católico y catolicidad. Siendo consciente de que el tema puede abordarse desde un punto de vista histórico y otro estructural, no se plantea renunciar a ninguno de los dos, en beneficio de una mayor totalidad.

Católico-catolicidad es lo primero que plantea. En cuanto al adjetivo católico, hace un recorrido por su historia, partiendo de autores griegos como Aristóteles, Zenón o Polibio (que le dan el sentido de total, universal, general), y pasando por los primeros escritores cristianos, los padres de la Iglesia, con especial atención a Agustín de Hipona, los doctores de la escolástica y las iglesias surgidas de la Reforma.

En cuanto a la catolicidad, recurre a Congar para su definición: “la propiedad de la Iglesia que hace posible que la realidad de la multiplicidad se armonice con ella con la realidad de la unidad” o, lo que es lo mismo, la catolicidad sería la ley que rige las relaciones entre la multiplicidad y la unidad. Luego, va desgranando más esta definición; es importante destacar que el concilio Vaticano II introdujo una modificación sustancial de la catolicidad, al suprimir la abusiva identificación entre la Iglesia de Cristo (todos los cristianos, que no renuncian a su catolicidad) y la Iglesia Católico-Romana. Y va más allá; alude a una teología pluralista que no solo se limitara a rechaza la exigencia de absolutez del cristianismo, sino que avanzara en la dirección de una real teología pluralista y católica, profundamente convencida de que es la heredera de la catholica bonitas del mismo Dios, como propugna Lubac.

Hechas estas aclaraciones, se adentra Duch en el concepto de Catolicismo. Por lo pronto, hay que excluir cualquier identificación entre Iglesia, cristiandad y catolicismo. Cristiandad solo se encuentra en las estadísticas sociológicas así como en las investigaciones de la ciencia comparada de la religión; por su parte, catolicismo encierra una enorme complejidad, nacida de una dolorosa historia plagada de un sinnúmero de querellas, incomprensiones y perversas utilizaciones de lo sagrado como forma política. Lo que sí está claro es que no se puede identificar catolicismo e Iglesia católica.

Aquí, el recorrido histórico comienza, fundamentalmente, a partir de la Reforma y la Contrarreforma. Advierte Duch, para señalar diferencias profundas, que en los protestantismos históricos, la asignatura pendiente ha sido lo sacramental, mientras que en el catolicismo histórico existe un notable déficit profético, concluyendo que “es de la máxima importancia una forma cristiana que coaligue, no sin dificultades y tensiones, lo profético (escatológico) y lo sacramental”.

Finaliza esta entrada del glosario de conceptos, aludiendo a la existencia de las dos grandes metáforas: la metáfora Occidente y la metáfora Secularización, habiendo optado el catolicismo histórico por la primera de las dos, como idónea expresión del cristianismo.

Dios

Curiosamente, no es muy extenso el tratamiento del término Dios. Pero sí es reseñable lo que dice. En formato de enciclopedia, explica: “En las religiones monoteístas, nombre genérico con el que se designa al ser supremo personal, creador del mundo y del hombre y principio salvador: Dios de la naturaleza y Dios de la gracia”. Pero, en su explicitación, refiere que el carácter genérico del término permite interpretaciones muy diferentes e, incluso, contrarias, lo que, en el fondo, significa la imposibilidad de definir la esencia de Dios, o de los dioses, por lo que hay que ubicarlo en contextos socioculturales concretos, en los que el hombre si sitúa ante los problemas últimos que la existencia le plantea.

Libros sagrados

Prácticamente, nadie duda hoy de que los textos sagrados que manejamos no han de ser considerados literalmente, sino que precisan de interpretación. Y Hermenéutica es otro de los capítulos destacados de esta obra. Un capítulo que arranca con un breve esbozo histórico, ya que, desde la Antigüedad, el ser humano ha mostrado un enorme interés por descifrar el significado oculto escondido en su entorno natural y cultural; muy especialmente, de aquellos aspectos que más atañen a su existencia, como la religión, los mitos fundadores, el derecho, etc. Un recorrido histórico que culmina el autor, prácticamente, con el iniciador de la teología hermenéutica moderna, Rudolfo Karl Bultmann, y con los posteriores Habermas, Apel y otros muchos.

Enfrenta el autor la hermenéutica con la teología, constatando cómo la comunidad cristiana se ha visto confrontada con la cuestión hermenéutica desde sus mismos inicios. El paso de tradición oral a la escrita, tal y como sucede con los Evangelios, es un signo muy evidente de esa incesante decantación interpretativa inherente a la condición humana, profundamente enraizada en la sustancia de lo cristiano.

Porque hablar sobre Dios se configura cultural e históricamente, ya que siempre se halla en el seno de una determinada tradición, que se transmite de forma oral y escrita. Lo que significa que jamás tenemos acceso inmediato a la palabra de Dios, en el mejor de los sentidos, esa palabra de Dios es siempre circunstancial: son las circunstancias las que, en cada momento, pueden desvelarnos las auténticas dimensiones de esa palabra divina y sus exigencias. Precisamente, por ser la revelación una magnitud histórica, necesita inexcusablemente de interpretación, es decir, de adecuación espacio-temporal.

Dicho esto, resulta que los textos bíblicos o teológicos no son significativos en sí mismos, sino exclusivamente a través de un proceso de interpretación. Y añade una nota final sobre hermenéutica y hermética, vocablos ambos referidos a Hermes, dios de traductores y parlamentarios; la primera, la hermenéutica, se ha referido tradicionalmente a un movimiento basado en la comprensión, mientras que la hermética lo hace a un movimiento basado en el ser. Esto da origen a dos figuras: el profesor, en Occidente (hermenéutica) y el maestro, en Oriente (hermética). El primero, el profesor, a través de la docencia, posibilita que sus discípulos adquieran unos saberes (scientia), mientras que el maestro, a través de su vivencia personal, transforma a sus discípulos, que adquieren un nuevo ser (sapientia). Duch aboga por la práctica de una hermenéutica creadora y adecuada al momento presente, integrando el segundo movimiento, es decir, la hermética. Sería la manera de subsanar uno de los mayores déficits del cristianismo actual: la falta de auténticos maestros espirituales.

Jesús

Aunque breve en el número de páginas que le dedica, es interesante la entrada correspondiente a Jesús. Lo define así: “Personalidad central del cristianismo, del cual derivó la fundación de la Iglesia al considerar a Jesús como Mesías”. Describe cómo inició su predicación ambulante, dirigida en primera instancia a los desamparados y a los colectivos marginados de la sociedad judía, y ejerció como exorcista y sanador de diversas enfermedades; practicó la oración y vivió de forma humilde, aunque no ascéticamente; y tenía un círculo de discípulos, entre los cuales había un grupo más íntimo, el de los doce, cuyo líder era Pedro. Destaca que no dio ninguna definición metafísica de Dios y se limitó a decir qué representaba Él para los hombres.

Protestantismo

Protestantismo es otro término que ocupa amplio espacio en la obra. Es importante saber que no hay un protestantismo, sino numerosas formaciones histórico-confesionales protestantes. Se le puede definir como el conjunto de confesiones cristianas que se adhirieron a las reformas continentales del siglo XVI, aunque hay que convenir que el propio concepto de Reforma es equívoco.

El protestantismo, en general, tiene un común objetivo: retornar a la forma original y originante del cristianismo. A sensu contrario, supone una crítica de las adherencias históricas, de las dimensiones en el abuso del poder y de los errores doctrinales que acumulaba el cristianismo en su desarrollo a lo largo de sus muchos siglos de historia.

Desde luego, existía la común convicción profunda de la absoluta necesidad de la Reforma. A partir de aquí, se plantean cuestiones de no fácil solución dado que la personalidad biológica, temperamental, religiosa e ideológica de los reformadores incide en el contenido de sus respectivas reformas. Partiendo de esta base, Duch analiza somera y claramente la trayectoria y postura de los principales actores reformistas del siglo XVI: Lutero, Calvino, Zuinglio y el anglicanismo, sin olvidar la existencia de una gran cantidad de movimientos, tendencias y grupúsculos, difícilmente situables en el espacio y el tiempo, que conforman el ala más radical de la Reforma. El autor explica la evolución diferenciada de todas estas corrientes, de manera muy sucinta. Concluye con una definición del protestantismo: “ una corriente de vida religiosa, cultural, política y social muy diferenciada que, histórica y prácticamente, ha diseñado proyectos teológicos y humanos difícilmente conciliables entre sí”.

Religión

También el concepto Religión merece la especial atención del autor, que lo analiza in extenso. Parte de una definición tan larga como necesaria: “Conjunto de creencias y convicciones, de actitudes y sentimientos y de maneras de comportamiento que vinculan a una persona o a un grupo humano con aquello que se reconoce como sacro, misterioso o trascendente y normalmente identificado con Dios o lo divino. Conjunto de dogmas o doctrinas, de preceptos o costumbres y de rituales que configuran sociológicamente y oficialmente la religión de un grupo humano determinado”.

Ofrece una etimología del término, aportando diversas alternativas, para, seguidamente, hacer algunas distinciones , sobre todo en relación a su vinculación con el cristianismo en Occidente, o, también con el concepto de religión natural. Alude al nacimiento de la disciplina conocida como historia de las religiones, deteniéndose, posteriormente, en la crítica de la religión. En este último sentido, concluye que todas las religiones constituyen, a corto o largo plazo, factores ideológicos.

En el apartado que titula El estudio positivo de las religiones, brinda al lector una breve síntesis de la historia de las religiones. Luego, analiza la sociología de la religión, de la que afirma que toma su punto de partida de los materiales proporcionados por la etnología y la propia historia de las religiones.

Define la psicología de la religión como “el intento de analizar la religión en tanto que problema del alma humana y, consecuentemente, las formas de la experiencia religiosa (religiosidad)”, mientras que de la fenomenología de la religión dice que tiene como objetivo fundamental el establecimiento de tipologías religiosas que, de un modo u otro, se presentan de forma análoga en las diversas religiones históricas, pues se trata de una ciencia comparada que busca la comprensión del fenómeno religioso sin pretender, en ningún caso, producir una valoración sobre él.

Como colofón, destaca este párrafo: “la religión solo es posible y necesaria si las doctrinas y las instituciones de la tradición judeocristiana pueden demostrar su validez y veracidad frente a la razón crítica que caracteriza eminentemente al mundo moderno en su proceso de emancipación e ilustración”.

Concluyendo

No son estos conceptos expuestos los únicos de esta obra de Lluís Duch. Hay otros muchos que, con total seguridad, despiertan el interés del posible lector y que Ignasi Moreta ha seleccionado cuidadosamente para su exposición: la culpa, el culto, el ídolo, el infierno, el mesianismo, el milagro, la muerte, el rito, … son solo una pequeña muestra del abundante contenido del libro. Conceptos todos elaborados por Duch, lo que le confiere la garantía de solidez y profundidad.

Ïndice

Presentación, Por Ignasi Moreta

Catolicismo
I. Católico-catolicidad
II. Catolicismo
Culpa
Culto
Dios
Escatología
Folclore
Fuego

Hermenéutica
I. Breve esbozo histórico
II. Hermenéutica y teología
Ídolo
Infierno
Iniciación
Jesús
Magia
Mana
Mesianismo
Milagro
Mito
Monoteísmo
Muerte
Paraíso
Politeísmo
Profano

Protestantismo
I. Breve tipología del protestantismo
1. Objetivo común
2. Diversidad de concepciones
3. Lutero
4. Calvino
5. Zuinglio
6. El anglicanismo
7. La Reforma radical
8. Evolución diferenciada
II. Reflexión conclusiva

Purgatorio
Purificación

Religión
I. Etimología del término ‘religión’
II. Algunas distinciones
III. La historia de las religiones
IV. La crítica de la religión
V. El estudio positivo de las religiones
VI. La sociología de la religión
VII. La psicología de la religión
VIII. La fenomenología de la religión

Rito
Sacrificio
Sagrado
Secularización
Símbolo
Tabú
Totemismo
Utopía

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18/03/2020 Comentarios




Reseñas

Cristian@s en la izquierda. 25 testimonios de compromisos sociopolíticos
Título: Cristian@s en la izquierda. 25 testimonios de compromisos sociopolíticos
Coordinador: Antonio Quintana
Edita: Mercurio Editorial, Madrid, 2019
Colección: Mercurio
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
Número de páginas: 434
ISBN: 978-84-17890-56-8
Precio: 15,60 euros

Coordinado por Antonio Quintana, este libro recoge los testimonios de personas que, partiendo de su compromiso cristiano en la mayoría de los casos, engrosaron las filas de asociaciones y partidos políticos de marcado acento progresista.

La obra está dividida en dos partes nítidamente diferenciadas. La primera, más breve, está dedicada a ofrecernos un marco socioeconómico de los últimos treinta años del siglo pasado, que nos dibuje el entorno en el que se desarrolló la actividad de los protagonistas del volumen.

Aquí nos encontramos con un primer ensayo, firmado por Jorge A. Liria, con un excelente resumen de los principales acontecimientos acaecidos en esas décadas; una labor no exenta de dificultad dado el importante cúmulo de sucesos que, de manera vertiginosa, se produjeron en las islas del archipiélago Canario. Con su lectura, ágil y concisa, se obtiene un repaso a la historia reciente de las islas, en el que podemos situar en su adecuado contexto las aportaciones y testimonios que constituyen el grueso de la obra. ¿Podría ser más completo? Difícilmente; pese a ello, se echa en falta la presencia de algún que otro hecho, algo que en nada empaña el destacado valor de este resumen; por ejemplo, la aparición en la escena de los medios de comunicación de los periódicos Canarias7, El Puntal o La Gaceta de Las Palmas, estos dos últimos de efímero existir, aunque con un calado a destacar. También habría sido conveniente una corrección tipográfica más esmerada. Pero, como se ha dicho, resultan peccata minuta ante el indiscutible mérito de tan apretada como necesaria síntesis.

Otros encuadres

También, en idéntica línea de ofrecer el encuadre general donde inscribir los testimonios de los autores invitados a participar en esta obra coral, el coordinador, Antonio Quintana, desarrolla tres capítulos. El primero abarca las diferentes organizaciones sindicales, políticas y sociales durante los últimos cincuenta años; por su parte, el segundo, aborda la relación dialéctica sobre fe y compromiso político, mientras que el tercero trata de los cristianos en las organizaciones sociopolíticas de izquierdas en Canarias entre 1920 y 2000. Desde luego, unos capítulos imprescindibles, pese a que, algo que resulta lógico, en ocasiones sean reiterativos por los inevitables solapamientos y las dificultades para desenvolverse en la jungla de siglas para un lector no avezado en un mundo tan trepidante de organizaciones que nacen, se fusionan o desaparecen a velocidades vertiginosas.

Los testimonios

Con la segunda parte, llegamos a los testimonios de personas que aceptaron la invitación a participar en tan interesante libro. No son extensas, pero sí intensas. Cada autor enfoca su intervención a su gusto, lo que nos ofrece un amplio abanico de realidades narradas con honda sinceridad, como corresponde a un testimonio: cada uno es testigo y protagonista de su experiencia que obedece a distintas motivaciones con diferentes resultados. Aparecen aquí nombres de personas muy conocidas, aún hoy día, en el mundo de los sindicatos o de la política que, aunque no participan directamente en el libro, afloran por doquier ya que de alguna manera intervinieron en las experiencias aquí narradas. Se presentan en cuatro bloques: uno, dedicado a los movimientos sociales, otro a los compromisos en sindicatos, un tercero a los partidos políticos y, finalmente, un cuarto en el que intervienen personas con otra perspectiva que no sea la cristiana.

No es posible comentarlas una a una, evidentemente, pero sí cabe señalar algunos rasgos que son comunes a, prácticamente, la totalidad de las aportaciones.

Hechos destacados

Así, por ejemplo, se destaca el impacto que tuvo en los cristianos de la segunda mitad del pasado siglo la celebración del Concilio Vaticano II. Un impacto que recorre toda la sociedad, empezando por el obispo, que en los primeros tiempos fue monseñor Pildain y que tuvo su repercusión en los jóvenes que se formaban en el seminario, en los profesores que los adoctrinaban y en las organizaciones cristianas de la época. Varios de los intervinientes con sus testimonios fueron seminaristas y, posteriormente, sacerdotes con destacada actividad en el campo de lo social, incluso cuando varios de ellos dejaron el ministerio.

Otro episodio destacado fue el famoso estudio sociopastoral, un fenómeno acontecido en otras diócesis del país, pero que fue motivo de serios encontronazos entre los grupos de cristianos a los que apoyaba el obispo y las autoridades civiles de la época, que pusieron todo tipo de coacciones y veladas amenazas para impedir su desarrollo. El gobernador civil de aquellos años llegó a prohibir la celebración de la Asamblea Diocesana del Estudio Sociopastoral, que, pese a tal prohibición, se llevó a cabo en mayo de 1975. También muchos de los intervinientes en la obra fueron activos participantes de aquel estudio que abrió en canal a la sociedad de las islas mostrando una realidad social plagada de injusticias y abusos. Habría que citar, de manera especial, la situación de la aparcería, la reivindicaciones obreras y la precariedad de los barrios marginales de la capital.

De este estudio, nacieron agrupaciones diversas que complementaron a las pocas existentes en la época. Todas ellas movidas por el afán de perseguir una justicia social en apoyo de los más pobres y desfavorecidos de los trabajadores de la época, poniéndose a su lado, tal y como hiciera Jesús de Nazaret, personaje que servía de modelo, de aliento, estímulo e invitación que aceptaron con entusiasmo los protagonistas de aquellos movimientos.

Entre tales movimientos, hay que destacar el Colectivo Achamán, que, en palabras de José Domínguez Pérez, “coordinaba grupos, catecumenales y movimientos de acción católica”. Se trataba de un espacio de participación política en tiempos de la dictadura, una dictadura que pretendía ahogar todo lo que se saliera de la ortodoxia del régimen. La Iglesia, apoyándose en los derechos que amparaba el concordato, compartió sus espacios y locales aprovechados por diferentes colectivos.

Ya en los años noventa, el Sínodo celebrado en 1992, constituyó otro hito importante, que se desprende de la lectura de los testimonios recogidos en este libro, aunque en menor medida. Siendo ya tiempos de democracia, si bien el fervor combativo por la justicia social no decayó, la dispersión de los componentes activos de aquellos grupos cristianos era un fruto que caería por su propia maduración. Si bien en la mayoría de los testimonios aportados, el ejemplo y la invitación de Jesús de Nazaret continúan siendo el motor que impulsa la actividad de muchos de ellos, los caminos emprendidos por cada uno se diversificaron: unos entraron en la política, otros en la lucha sindical, otros forman parte de organizaciones cristianas, especialmente católicas y otros se han desengañado de la política y viven su fe de conformidad con otros carismas.

Otros testimonios


Finalmente, los testimonios de quienes no partiendo de un compromiso cristiano sino más bien de políticas de izquierdas, reconocen que no tuvieron ningún problema para luchar codo con codo con quienes sí lo tenían, pues siempre se trataba de personas con las que compartían una común finalidad: la justicia social, apoyando a los más desfavorecidos de la sociedad.

Concluyendo, es recomendable la lectura de esta obra. Su lectura es fácil e, incluso, amena, según el estilo propio de cada autor. Nos permite revivir en primera persona unos años de intensa actividad social y política, hoy quizás amortiguada por otras circunstancias y otras historias.

Índice

Prólogo, por Rafael Díaz Salazar
Introducción

Primera Parte. Análisis
1. Análisis de la realidad sociopolítica de Canarias de 1970 a 2000, por Jorge A. Liria
2. Las diferentes organizaciones sindicales, políticas y sociales en los últimos 50 años, por Antonio Quintana
3. La relación dialéctica sobre fe y compromiso político, por Antonio Quintana
4. Los cristianos en las organizaciones sociopolíticas de izquierda en Canarias. 1920 a 2000, por Antonio Quintana

Segunda Parte. Testimonios y reflexiones
5. Movimientos sociales
5.1. Domingo Viera González: movimiento ciudadano
5.2. Eugenio Reyes: movimientos ecologistas
5.3. Ana Demetrio: movimiento social
5.4. Elena Gortázar: movimiento feminista
5.5. Koldobi Velasco: colectivos eclesiales y sociales alternativos

6. Compromiso en sindicatos
6.1. Loli López: JEC, USO, UGT y HOAC
6.2. Tony Agudo: Adsis e Intersindical Canaria-Stec
6.3. Juany Sosa: JOC, HOAC, Stec-Intersindical Canaria-S
6.4. Iñaki Velasco: HOAC, CC.OO.

7. Compromiso en partidos políticos
7.1. Juan Manuel Cabrera: AC y ACN
7.2. Águeda Vilavert: HOAC, ICAN y NC
7.3. Antonio Gil: JEC, INC y NC
7.4. Rosario Pino: JEC, Achamán, ICAN y CC
7.5. Pedro González de la Fe: PCE, PSOE y Podemos
7.6. Blanca López: Renovación Carismática y PSOE
7.7. Chany Vega: JEC y PSOE
7.8. Mari Carmen Santana: Camino Neocatecumenal y PSOE
7.9. Rafa Segura: Junior y Unidas Podemos
7.10. Marcial Morales: AM y CC

8. Otras perspectivas
8.1. Antonio González Viéitez: Cristianos y marxistas
8.2. José Miguel Barreto Romero: Cristianos y nacionalistas, Daniel Barreto
8.3. Antonio Pérez: Cristianos y sindicalistas
8.4. María Puig: Cristianos y comunistas
8.5. José Miguel Pérez: Cristianos y socialistas

Epílogo, por Felipe Bermúdez Suárez


 
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01/03/2020 Comentarios






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