Recomendar este blog Notificar al moderador
MARKETING: Javier Barranco

En la Política actual y, en prácticamente, todos los países, está prevaleciendo un tipo de candidato electoral absolutamente estereotipado. Esto, en mi opinión, se debe a que los ciudadanos están dando más importancia al "envoltorio" externo, a la simpatía personal, a lo que dicen, aunque sean conscientes de que es inalcanzable, que a su profesionalidad, a su formación, a su experiencia y a lo que hacen o han hecho en su vida laboral o en Política.

Triunfan los candidatos habilidosos, los que quedan bien en las tertulias de las televisiones y de las radios, los que prometen soluciones para todos los problemas.

Vamos a tratar, en este artículo, de este tipo de líderes tan extendido, últimamente, en los partidos políticos, quizá como reflejo de lo que está sucediendo en otro tipo de organizaciones de nuestras sociedades.



Un líder político debe proyectarse, en su mercado electoral, en una triple dimensión: la democrática, por la que representa los intereses de los votantes, o de todos los ciudadanos si es que resulta elegido, y que van a participar en la gestión política a través de él.

La dimensión afectiva por la que el candidato debe encarnar las necesidades y deseos colectivos y por la que se constituye en el modelo ideal al que todos miran con simpatía y con admiración y al que, consciente o inconscientemente, tienden a imitar sus competidores electorales.

Por último, y quizá la más importante, la dimensión efectiva que es la percepción de la convicción que tienen los ciudadanos de que el candidato va a cumplir las promesas formuladas al electorado durante la campaña y, con ello, de que es la persona idónea para satisfacer sus deseos y expectativas.

En el diseño de estos perfiles, juegan un papel preeminente los partidos, ya que deberían ser el entorno adecuado para la generación y desarrollo de los líderes.

Un partido moderno, bien organizado, que aplica las técnicas de gestión de una empresa eficiente, incluso en los procesos de selección de sus directivos, debe permitir generar candidatos constructivos, mientras que los partidos con estructuras obsoletas, paternalistas o autocráticas producen lideres destructivos de la propia organización política.

Muchos partidos son exageradamente burocráticos y la consecuencia es que no generan líderes, ni buenos ni malos, porque su endogamia ahoga cualquier iniciativa logrando implantar un conservadurismo y una comodidad entre sus cuadros que les induce a eludir la asunción de cualquier riesgo o responsabilidad.

Esta actitud queda reflejada en aquella famosa frase, totalmente en vigor en Política, de que " el que se mueve, no sale en la foto".

¿Qué tipo de candidatos nos podemos encontrar, actualmente, en el panorama político de cualquier nación?. En mi opinión, podríamos sintetizarlos en tres:

- El candidato habilidoso

- El candidato flemático

- El candidato líder

El candidato habilidoso se caracteriza por su actividad arrolladora pero, a la vez, improvisada y dirigida en múltiples direcciones.

Es un candidato que genera simpatías en el electorado, ya que transmite optimismo, y se presenta como el adalid en la solución de cualquier problemática que exista. Suele hablar bien; controla los medios de comunicación y está dispuesto a destacar en cualquier acto que implique presencia de ciudadanos. Es el gran amigo de todos, incluso de sus propios contrincantes.

Sin embargo, suele ser un candidato peligrosos por su ambición que, muchas veces, oculta o disimula; esta ambición le empuja a cualquier componenda ideológica con tal de conseguir el poder.

Su irreflexión y su precipitación en la toma de decisiones, suelen ser la consecuencia de su superficialidad e impaciencia, ya que pretende alcanzar unos resultados rápidos y sorprendentes para mantener su popularidad.

La forma de equilibrar a este tipo de candidato es establecer un equipo de campaña constituido por personas que le hagan ver la realidad y con una metodología de trabajo totalmente planificada para mantener controlada la potencial dispersión del candidato.
Lunes, 30 de Noviembre 2015 Javier Barranco Saiz
Facebook Twitter LinkedIn Digg Google Meneame Viadeo Pinterest
Redactado por Javier Barranco Saiz el Lunes, 30 de Noviembre 2015 a las 09:52

Los ciudadanos españoles estamos inmersos, una vez más, en un proceso electoral, éste a nivel nacional, que permite disquisiciones de todo tipo pero que, en la mayoría de las ocasiones, se refieren, principalmente, a la idoneidad de los cabezas de lista de los diferentes partidos, es decir a los candidatos.

La idea, generalmente admitida y, muchas veces, fomentada por los medios de comunicación, consiste en repetir machaconamente que un candidato debe ser una especie de personaje simpático, risueño, elegante, extrovertido, dotado de gran belleza etc. etc. Es tal el bombardeo de este sofisma que, en la mente del colectivo popular, se anteponen estas características, más o menos superficiales, a las capacidades de gestión y resolución de los problemas de la ciudadanía. La pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿no estaremos sobrevalorando aspectos simplistas, en detrimento de las verdaderas cualidades de un gestor?

Vamos a intentar analizar, en estos artículos, las características de un candidato desde una óptica de Marketing Político y Electoral.



Hemos indicado, en anteriores artículos, que cuando en Marketing Político nos estamos refiriendo al "Producto" a ofrecer al mercado electoral, estamos, implícitamente, haciendo referencia a tres aspectos del mismo concepto: candidato, programa y partido. Son distintos en su esencia pero persiguen, de forma más o menos complementaria, el mismo objetivo: conseguir el mayor número de votos.

El programa electoral, por desgracia, cada vez tiene menos importancia por varias razones: no suelen existir grandes diferencias programáticas entre unos partidos y otros; el elector, en general, no suele analizarlos con el detenimiento que requeriría; y, por último, está la falta de credibilidad que, para la ciudadanía, ofrece su contenido.

Un elevado porcentaje del mercado electoral es consciente de que, finalizados los comicios, se van a buscar una serie de disculpas para no cumplir los puntos indicados, a pesar de que los candidatos, en campaña, insisten en expresar que el programa es un "contrato" entre ellos y los ciudadanos.

Sin embargo, la realidad es el incumplimiento, dándose el caso de políticos que, descaradamente, se jactan de ello y proclaman que los programas se presentan pero no se cumplen.

El Partido es la faceta más inmutable de las tres que constituyen el producto electoral, aunque, a lo largo de los años, vaya sufriendo una serie de adaptaciones en función de la evolución de la sociedad, en especial en aquellos que cuentan con una cierta historia en su bagaje.

Están en el imaginario del elector y ya, por sí mismos, incorporan una serie de elementos de Comunicación, ideológicos, de los que es difícil desvincularse en el momento de emitir el voto.

Sus errores institucionales, por ejemplo los relacionados con la corrupción, no suelen ser aceptados por sus simpatizantes y, curiosamente, son fácilmente olvidados por el mercado electoral sin que repercuta, de hecho, en los resultados de los comicios.

Ante esto, emerge, como elemento principal del Marketing Electoral, el candidato; aquel en el que los ciudadanos van a materializar la imagen del partido y el programa electoral. Viene a ser como la expresión viviente del resto de los elementos que confluyen en la campaña y, en teoría, quien refleja, o debería reflejar, el conjunto de deseos y necesidades que tiene el mercado electoral en el que se mueve.

Debería encarnar las expectativas de un segmento de mercado determinado y, además, tendría que ser aceptado por los componentes de dicho segmento.

Seguiremos en los próximos artículos analizando las características que debería tener un candidato, no sólo para "caer bien" al elector sino para ser eficaz en su gestión.
Martes, 10 de Noviembre 2015 Javier Barranco Saiz
Facebook Twitter LinkedIn Digg Google Meneame Viadeo Pinterest
Redactado por Javier Barranco Saiz el Martes, 10 de Noviembre 2015 a las 07:25


Editado por
Javier Barranco Saiz
Javier Barranco Saiz
Licenciado en Ciencias Físicas y en Gestión Comercial y Marketing (ESIC), Javier Barranco Saiz es asimismo Master en Recursos Humanos (Instituto de Empresa). Su trayectoria profesional ha transcurrido en Orgemer Consultoría como Jefe de Investigación de Mercados y en el Grupo Telefónica como responsable en las siguientes áreas: División de Informática (Servicio de Marketing), Recursos Humanos (Estudios, Selección de Personal, Organización y Planificación), Relaciones Institucionales (Gestión Económica) y Fundación Telefónica (Gestión Económica, Marketing Social,Proyectos Sociales y Culturales,Voluntariado Empresarial). Actualmente Javier Barranco es Socio Director de Abalon Consultoría de Marketing. Ha sido profesor en los MBAs de Marketing y Recursos Humanos del Instituto de Empresa y de la Escuela Superior de Estudios de Marketing, ESEM. Ha publicado en Ediciones Pirámide, Grupo Anaya, los siguientes libros:"Tecnicas de Marketing Político","Planificación Estratégica de Recursos Humanos","Marketing Interno","Marketing Político"(2ª Edición) y "Marketing Social Corporativo". Además ha publicado artículos en" Capital Humano","Marketing y Ventas para Directivos","Revista T". Es asimismo miembro de de AEDEMO (Asociación Española de Estudios de Mercado, Marketing y Opinión) y de AEDIPE (Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas).

Secciones




Lo último sobre Marketing


RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile