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MARKETING: Javier Barranco

Finalizamos, con este artículo, la serie referente a los tipos de candidatos que nos podemos encontrar en un proceso electoral. Con más o menos matices, estoy convencido de que, en todos los países, podríamos hacer una adaptación de los distintos participantes políticos a los perfiles descritos. Es una constante.

Quizá lo más importante es que el ciudadano, a la hora de depositar su voto, no se deje apabullar por los cantos de sirena que le susurren, ni por los bonitos envases en los que se envuelven estos productos de Marketing Político que son los candidatos durante los comicios.

El Marketing Electoral debe contribuir, por ello, al desarrollo positivo de la Democracia, facilitando información veraz e intentando que los partidos políticos sean más transparentes y, como consecuencia, más éticos.



El tercer y último tipo de candidato que nos podemos encontrar en el panorama electoral es el que denominamos "líder".

Éste se caracteriza por ser el político que está, permanentemente, en una actividad organizada que va a permitir, a él y a su equipo de campaña, comprobar sus resultados tanto a corto como a medio y largo plazo, ya que estos se proyectan durante amplios períodos de tiempo.

Se suele distinguir por el logro de sus objetivos y, también, por la forma de conseguirlos; tiene auténtica necesidad de materializar en obras concretas los ideales que transmite en su programa electoral.

En el fondo, es un idealista que está convencido de su ideología política y de que ésta puede ser, es, la palanca que cambiará a mejor a la sociedad.

Tiene una gran seguridad acerca de que su papel está en servir a la ciudadanía, lo que no le impide actuar, de forma racional e interesada, para conseguir unir sus intereses electorales con los de los electores.

Suele destacar por su constancia en la consecución de aquellos objetivos que, previamente, se ha marcado, quizá por su propia inteligencia ejecutora, o por su gran capacidad de trabajo o por su enorme sentido de la responsabilidad. Esto le obliga a ofrecer a sus votantes sólo aquello que, realmente, puede lograr.

Es el político que ofrece seguridad por su seriedad, aunque esa personalidad se vuelva, en ocasiones, contra él mismo, al presentar rasgos de intransigencia y, en bastantes ocasiones y como consecuencia de sus superiores dotes intelectivas, fatuidad al aparecer como un líder dominante y pagado de sí mismo.

El equipo de campaña que le acompañe le debe ayudar en el cumplimiento de sus objetivos pero, también, a superar ese individualismo extremo que constituye su gran defecto y a evitar que el mercado electoral le vea como un iluminado petulante.

Podríamos poner nombres propios, en cada país, a cada uno de estos perfiles que hemos descrito. Sin embargo, debemos tener en cuenta que, al igual que en Biología es difícil encontrar especies puras, en Marketing Político también es extraño encontrarnos con un candidato que se adapte al cien por cien a lo indicado en estos artículos.

Lo importante, en mi opinión, de todo ello es que el Marketing Electoral destaque los rasgos determinantes de los competidores, sin engañar al ciudadano y, sobretodo, que ayude a que éste tome una correcta decisión acerca de quién va a resultar elegido en la confrontación.

El Marketing Político, lejos de las negatividades que presentan sus detractores, puede contribuir, contribuye ya, a mejorar la Democracia en las naciones porque ayuda a los partidos a ser más transparentes y a los ciudadanos a estar mejor informados.
Miércoles, 16 de Diciembre 2015 Javier Barranco Saiz
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Redactado por Javier Barranco Saiz el Miércoles, 16 de Diciembre 2015 a las 07:15

En campaña electoral el atuendo básico de los candidatos es el disfraz. Se disfrazan de solucionadores de problemas, de habituales compradores de productos de gran consumo en los supermercados de barrio, o de comunes usuarios del transporte público. Sin duda ninguna, unos se disfrazan mejor que otros e, incluso, algunos se lo llegan a creer.

En este artículo vamos a tratar de un tipo de candidato al que le cuesta aparentar lo que no es; al que su equipo de Marketing Electoral le va a tener que empujar para que se relacione con los votantes potenciales y estos puedan llegar a conocerle mejor.

Lo triste, para las naciones, es que este tipo de político no "vende" y los ciudadanos, en consecuencia, no lo compran, cuando, sin duda, su eficacia gestora sería muy positiva para sus sociedades.



El segundo tipo de candidato que nos vamos a encontrar en el panorama electoral es el que denominamos "flemático".

Éste es un político que se caracteriza por su regularidad en casi todos los órdenes de su comportamiento; es ordenado, suele ser bastante objetivo en sus opiniones y es muy sistemático en la mayor parte de sus actividades.

Suele ser calificado como persona "de orden", sin tacha moral alguna, por lo menos que se le conozca públicamente, y excelente cumplidor de sus deberes tanto personales como políticos y sociales.

Se suele distinguir por su constancia en la consecución de los objetivos que se ha propuesto y es una persona ponderada hasta grandes extremos.

Por lo general, se le considera una persona equilibrada y su ponderación a la hora de emitir juicios, característica que le acompaña, le permite tener una visión bastante exacta de la realidad política y, como consecuencia, equivocarse poco.

Sin embargo, resulta ser un candidato con poco tirón en los comicios electorales a los que se presenta, ya que se le aprecia cuando se tiene la oportunidad de conocerle y, éste es su problema, no llega a ser muy accesible para las masas electorales.

La causa de esto podría ser su propia personalidad ya que es, por lo general, bastante reservado en sus relaciones sociales, lo que le induce a huir de reuniones tumultuarias y de actos públicos masivos.

Debido a estas características psicológicas que tiene, debe realizar un tremendo esfuerzo para poder mantener el ritmo desenfrenado de unos comicios electorales que, por lo general, se fundamentan en los contactos personales.

Por otro lado, hay que destacar su conservadurismo que le impide adaptarse, con premura, a los cambios sociales y políticos que los nuevos paradigmas de la sociedad ha impuesto.

Cuando consigue vencer los inconvenientes de su propia personalidad y logra traspasar la barrera que le separa de los ciudadanos, llega a ser un candidato muy apreciado al que se valora por su fortaleza moral.

El equipo que le acompañe debe, por encima de cualquier otro planteamiento, convencerle de que ya no es válido el refrán castellano de que "el buen paño en el arca se vende" y que, para que te compren, debes aplicar los principios y reglas del Marketing.

Por ello, tendrá que estar constituido, principalmente, por especialistas en Marketing y Comunicación de masas que hagan que se acerque y sea conocido por su mercado político, obligándole a abandonar su torre de marfil, que es en donde se siente verdaderamente cómodo.

También deberá haber, en ese equipo de campaña, psicólogos que contribuyan a adaptar su personalidad a las necesidades de su segmento electoral ya que , si no, chocará con la cruda realidad materializada en la incomprensión de sus votantes potenciales.
Lunes, 7 de Diciembre 2015 Javier Barranco Saiz
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Redactado por Javier Barranco Saiz el Lunes, 7 de Diciembre 2015 a las 08:48


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Javier Barranco Saiz
Javier Barranco Saiz
Licenciado en Ciencias Físicas y en Gestión Comercial y Marketing (ESIC), Javier Barranco Saiz es asimismo Master en Recursos Humanos (Instituto de Empresa). Su trayectoria profesional ha transcurrido en Orgemer Consultoría como Jefe de Investigación de Mercados y en el Grupo Telefónica como responsable en las siguientes áreas: División de Informática (Servicio de Marketing), Recursos Humanos (Estudios, Selección de Personal, Organización y Planificación), Relaciones Institucionales (Gestión Económica) y Fundación Telefónica (Gestión Económica, Marketing Social,Proyectos Sociales y Culturales,Voluntariado Empresarial). Actualmente Javier Barranco es Socio Director de Abalon Consultoría de Marketing. Ha sido profesor en los MBAs de Marketing y Recursos Humanos del Instituto de Empresa y de la Escuela Superior de Estudios de Marketing, ESEM. Ha publicado en Ediciones Pirámide, Grupo Anaya, los siguientes libros:"Tecnicas de Marketing Político","Planificación Estratégica de Recursos Humanos","Marketing Interno","Marketing Político"(2ª Edición) y "Marketing Social Corporativo". Además ha publicado artículos en" Capital Humano","Marketing y Ventas para Directivos","Revista T". Es asimismo miembro de de AEDEMO (Asociación Española de Estudios de Mercado, Marketing y Opinión) y de AEDIPE (Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas).

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