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MARKETING: Javier Barranco

La conclusión de lo que hemos venido indicando en los dos artículos anteriores, consistiría en que si el elector potencial, el ciudadano con edad de participar en unos comicios, no vislumbra que el partido es una máquina electoral que le garantice mayores ventajas que las que le ofrecen los otros, dilapidará su voto o, lo que puede ser peor, se abstendrá de votar.

De ahí la necesidad que tienen, y preveo que tendrán durante mucho tiempo, los partidos políticos en desarrollar unas estrategias que se vayan adaptando a los deseos, necesidades y requerimientos de estos nuevos clientes que van a ser los electores presentes y futuros.



El ciudadano tiene que sentirse identificado con el partido al que va a votar. Si esta identificación no es ideológica, y ya hemos indicado que ésta, cada vez, será menos significativa, deberá ser “egoísta”, es decir: “¿cuál es el partido que me garantiza más beneficios en mi ámbito personal y social?”.

De no poder distinguir claramente al oferente de las mayores prebendas, el votante dudará entre los que se presenten dentro de un segmento más o menos determinado y si la duda continúa, se abstendrá de votar o lo hará irracionalmente.

La consecuencia inmediata es que, ante esta situación que, evidentemente, las organizaciones políticas no pueden aceptar impasibles porque se juegan su supervivencia, los partidos deberán cambiar su forma de actuar a la hora de intentar convencer al ciudadano.

La estrategia de Marketing Electoral de un partido, en estas circunstancias y ante un tipo de votante nuevo, con un perfil más diferente y complicado que el que se manejaba hasta este momento, debido, principalmente, a su mayor formación e información gracias a las nuevas tecnologías, pasa, en mi opinión, por los cuatro puntos siguientes:

1.- Detectar, conocer y definir las características psicológicas y sociológicas de aquellos ciudadanos, individuales o agrupados en segmentos idóneos del mercado político, que, potencialmente, puedan votarle, desechando a los que, a priori, están muy alejados de sus planteamientos y a los que, difícilmente, pueda llegar a convencer.

Esta selección permitirá aplicar los mayores esfuerzos, medios y recursos, y de una manera más efectiva, en aquellos segmentos que se vislumbre que son los más “rentables” electoralmente hablando.

2.- Diseñar y constituir una potente “imagen de marca” del partido, programa y candidatos, empleando tanto las nuevas tecnologías como los medios clásicos de Comunicación, pensando, especialmente, en aquellos ciudadanos que, todavía, no están conectados o son reacios a los nuevos sistemas informáticos.

3.- esta acción deberá encaminarse a lograr no sólo el conocimiento de los “productos” que ofrece el partido sino, lo más importante, la fidelización del elector a la hora de ejercer su derecho al voto ante la pléyade de partidos que se presentan.

4.- Esta fidelidad sólo la logrará el partido con una estrategia de diferenciación y con un refuerzo de aquellos valores que la ideología de la organización política en concreto representa.

La conclusión de todo lo indicado en estos tres artículos sería la siguiente: necesidad de disponer de un mayor conocimiento del nuevo votante; reforzar la imagen del partido y, consecuentemente, de su ideología ante un mercado electoral cambiante; y utilizar tanto los medios de Comunicación clásicos, como los modernos y así poder, en lo posible, potenciar y garantizar el conocimiento y la fidelidad del ciudadano elector.
Viernes, 12 de Abril 2019 Javier Barranco Saiz
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Redactado por Javier Barranco Saiz el Viernes, 12 de Abril 2019 a las 08:16

Las mayores y mejores posibilidades de comunicación y de participación que ofrecen las denominadas nuevas tecnologías, junto a los cambios sociales que se están produciendo en los diferentes países, en parte gracias a las facilidades de conectividad que ofrece internet y la telefonía móvil, están dando lugar a un nuevo ciudadano que, a su vez, es un nuevo tipo de elector.

Éste está más preparado, puede acceder a fuentes de comunicación antes inalcanzables para un particular y, de esta manera, llegar a convertirse en un sujeto activo del sistema. El conocimiento del mismo le permite ser más sensible e ideológicamente más crítico y, en consecuencia, menos fiel a un partido concreto.



Esos cambios tecnológicos, que indicábamos en el artículo anterior, se están generando a tal velocidad que una parte significativa de los ciudadanos no llega a poder asimilarlos con la tranquilidad que requieren, generando una negativa tensión mental, así como un rechazo al instrumento técnico en sí mismo.

A todo esto, habría que añadir la desigualdad entre los diferentes grupos sociales en cuanto a la posibilidad real de acceso a las nuevas tecnologías; la existencia de lo que se denomina “brecha tecnológica”.

Por si fuera poco problemático lo indicado hasta aquí, los partidos, además, tienen encima de sus “cabezas” la “Espada de Damocles” del declive, constatado, de las ideologías y la suspicacia, cuando no oposición, ante determinadas instituciones establecidas y, entre ellas, a los partidos y a la clase política en general.

Este es un fenómeno de especial significado ya que implica y conlleva una seria devaluación de la imagen y de la “marca” de las organizaciones políticas y, como consecuencia de esto, una significativa pérdida de fidelidad hacia ellos del elector potencial.

Estas circunstancias, desde el punto de vista de una campaña electoral, originan y obligan a una permanente adecuación de los programas a lo que se cree que desea el mercado político y da lugar a que al votante le cueste diferenciar a un partido de otro.

Este panorama se agudiza con el incremento del número de partidos que compiten por un mismo segmento del mercado, por ejemplo, los “centroderecha” o los “centroizquierda”. La consecuencia de esta nueva situación es que el ciudadano, cada vez, es menos fiel a la ideología que representa el partido y su participación en unos comicios llega a ser impredecible.

Esto lo ratifica el elevado porcentaje de “indecisos” que nos muestran las encuestas a pocos días de celebrarse unas elecciones. Cuando estos valores son superiores, como se indica en las investigaciones de mercado que se publican, a un 30 por ciento, resulta muy difícil efectuar estimaciones acertadas.

Esta incómoda situación debería obligar a las organizaciones políticas a diseñar estrategias de Comunicación que permitan asociar su producto electoral, (partido, programa y candidatos), con una positiva capacidad de gestión al servicio de la ciudadanía.

Con el próximo artículo finalizaremos este breve análisis del perfil del nuevo votante e indicaremos los cuatro puntos en los que, en nuestra opinión, se debe basar la Estrategia de Marketing Electoral en estas novedosas circunstancias.


Martes, 2 de Abril 2019 Javier Barranco Saiz
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Redactado por Javier Barranco Saiz el Martes, 2 de Abril 2019 a las 08:24


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Javier Barranco Saiz
Javier Barranco Saiz
Licenciado en Ciencias Físicas y en Gestión Comercial y Marketing (ESIC), Javier Barranco Saiz es asimismo Master en Recursos Humanos (Instituto de Empresa). Su trayectoria profesional ha transcurrido en Orgemer Consultoría como Jefe de Investigación de Mercados y en el Grupo Telefónica como responsable en las siguientes áreas: División de Informática (Servicio de Marketing), Recursos Humanos (Estudios, Selección de Personal, Organización y Planificación), Relaciones Institucionales (Gestión Económica) y Fundación Telefónica (Gestión Económica, Marketing Social,Proyectos Sociales y Culturales,Voluntariado Empresarial). Actualmente Javier Barranco es Socio Director de Abalon Consultoría de Marketing. Ha sido profesor en los MBAs de Marketing y Recursos Humanos del Instituto de Empresa y de la Escuela Superior de Estudios de Marketing, ESEM. Ha publicado en Ediciones Pirámide, Grupo Anaya, los siguientes libros:"Tecnicas de Marketing Político","Planificación Estratégica de Recursos Humanos","Marketing Interno","Marketing Político"(2ª Edición) y "Marketing Social Corporativo". Además ha publicado artículos en" Capital Humano","Marketing y Ventas para Directivos","Revista T". Es asimismo miembro de de AEDEMO (Asociación Española de Estudios de Mercado, Marketing y Opinión) y de AEDIPE (Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas).

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