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Blog de Tendencias 21 sobre sostenibilidad

Relaciones con proveedores: ¿un nuevo reto de la administración pública?


20/06/2019


En cuestiones relacionadas con la Administración Pública normalmente se pone el foco en la relación entre ciudadanos y sector público. Sin embargo, existe otro actor implicado que necesita de la cooperación administrativa para desarrollar su trabajo: las empresas proveedoras de servicios a la administración. ¿Qué ocurre entre ambas partes? ¿Son las relaciones todo lo fluidas que deberían?



Diseñado por jannoon028 / Freepik
Diseñado por jannoon028 / Freepik
Recientemente se publicó el resultado de una consulta pública lanzada desde la plataforma NovaGob para definir los 50 retos de las Administraciones Públicas en el 2019 desde la perspectiva ciudadana. Sabiendo que este frente está cubierto, nos planteamos otro reto importante para la administración pública: las relaciones con sus proveedores.
 
 
Uno de los públicos principales con los que nos relacionamos en Genea es la Administración Pública, en concreto la que se dedica a velar por el Medio Ambiente y la Sostenibilidad, que es la que mejor conocemos.
 

Sin embargo, como observadores externos, a veces vemos cómo en el desarrollo de trabajos adjudicados por la Administración a empresas privadas surgen problemas entre las empresas y la institución.
 

Desde nuestro punto de vista externo observamos:
  • Por un lado, una administración que necesita resolver un problema externalizándolo a un proveedor y que, simultáneamente, regula la relación entre ambas partes y vela por cumplir la normativa de contratación pública.
     
  •  Por otro lado, un proveedor que trata de realizar su trabajo en ocasiones en medio de fuertes trabas administrativas e interpretaciones jurídicas.
 
En estos contextos, frecuentemente encontramos dos voces contrapuestas:
  • El papel de la administración es difícil, debemos hacer cumplir la normativa y las reglas del juego son duras. Las empresas están para ganar dinero y han de adaptarse, es lo que hay.
 
  • La administración parece que quiere acabar conmigo, no deja de endurecer los requisitos para trabajar con ella.
 

Tenemos el conflicto servido, pero ¿dónde está su raíz?

Nos parece una paradoja descubrir que, si ambas partes necesitan a la otra, las relaciones se entorpezcan. ¿Qué podría hacer pensar a un empresario que la administración quiere acabar con él o a la administración creer que el empresario no es de fiar o que solo le muevan intereses económicos, al margen de prestar o no un buen servicio?
 
¿No están, también, las dos partes en el mismo barco? ¿Acaso no existe en el mapa de intereses de cada parte un espacio común?
 
Quizás sea este el quid de la cuestión.
 

El origen de la contradicción, es decir, de que a pesar de que se necesitan se entorpecen, puede ser justamente que no se ven remando en la misma dirección. No sienten que tienen un objetivo compartido por el que trabajar conjuntamente.
 
 
Vistas así las cosas, el titular que usamos en el primer post, que marcaba la frustración de los técnicos por no ser escuchados, podríamos aplicarlo también a las empresas colaboradoras: «A las empresas no nos escuchan».  
 

Lo cierto es que, bajo la corriente dominante del individualismo en nuestra cultura, es fácil que acabemos viéndonos en este callejón sin salida. Cada uno miramos para nuestro ombligo y desde ahí es normal que echemos en falta la escucha de los demás: los otros también están mirando el suyo.
 

Sin embargo, al final todas y todos compartimos el viaje en este planeta, ¿no es cierto?

 

¿Cómo cambiar esta dinámica por una más constructiva?

 
 
En un intento por arrojar algo de  luz a este tipo de situaciones, desde Genea queremos aportar nuestra visión sobre este y otro tipo de conflictos.
 

En el caso que hemos planteado, creemos que un punto de partida más adecuado sería tomar conciencia de que las dos partes se necesitan mutuamente y poner el foco en descubrir cómo hacer el camino de forma conjunta, es decir, escucharse, ver de qué manera se necesitan y qué puede hacer cada parte por alinearse y conseguir ese objetivo común.
 

Cuidando no solo «el ganar de uno mismo» en el proceso, sino, también, que «el ganar del otro» esté garantizado. Y no hacerlo desde la suposición de que sabemos lo que necesita la otra parte, sino, más bien, desde una conversación franca y directa en la que se hable sin tapujos y de forma objetiva: ¿estás logrando tú también lo que buscas? ¿qué me aportas objetivamente para evidenciarlo? ¿cómo podemos garantizarlo en el marco contractual que tenemos?
 

De lo que hablamos en realidad es de cuidar la relación entre las dos partes, algo fácil y difícil a la vez. Fácil porque todas las personas tenemos la capacidad de hacerlo, pero difícil por la inversión en tiempo y en los potenciales esfuerzos emocionales que también suele suponer.
 

Porque no va a ser fácil crear una relación así, porque necesariamente nos obliga a construir confianza y abrirnos a las diferencias. Sin embargo, al otro lado y como premio, tendremos una relación sólida a partir de la cual poder sustentar los éxitos compartidos.

 

¿Qué quiere decir cuidar la relación?

 
Para empezar, supone mirar más allá del corto plazo, cambiarlo por una visión de futuro inspiradora que lleve a avanzar juntos en la misma dirección.
 
 
Cuidar la relación también conlleva un ejercicio de autocontrol, de dejar al margen las diferencias, escuchar con apertura de miras, medir las palabras y respetar a la otra parte.
 
 
Cuidar la relación implica actuar desde la autenticidad, sin roles ni máscaras, dando lo mejor de uno mismo para compartirlo con la otra parte.
 
  

¿Cuál es el reto que debe abordar la Administración Pública en este siglo?

 

Las entidades no existen por sí mismas, sino que le dan vida las personas que las integran. Cuando hablamos de Administración no hablamos de un ente abstracto con personalidad propia, en realidad nos referimos a las y los trabajadores públicos. Son ellas y ellos quienes crean esas relaciones de las que hemos hablado.
 

A ellas y ellos se les pide que den lo mejor de sí mismas. Así lo refleja esa serie de 50 retos planteados al sector público desde NovaGob, justamente en el último de ellos:
 

«Que cada una de las personas que conforman el sector público se comprometan a dar lo mejor de sí mismas, trabajando siempre buscando la excelencia, atreviéndose a abandonar la queja y demostrando cada día que sienten pasión por lo público».
 
 
Una forma de aplicar este «dar lo mejor de sí mismas» pensamos que puede ser en su relación con los proveedores.
 

Las relaciones fructifican cuando se ven como una oportunidad para el aprendizaje y para dar servicio a las personas. En definitiva, las relaciones avanzan cuando olvidamos el individualismo, porque en ese «darnos» también recibimos de los demás.   

 

Y el tesoro escondido que no es baladí


Enfocar las relaciones con los proveedores desde esta perspectiva implica algo mucho más poderoso que lograr una relación productiva con ellos.
 

Evidentemente, unos proveedores eficaces nos van a permitir alcanzar mayores éxitos en la implantación de las políticas que se lleven a cabo a través de sus servicios. Lo cual no es poco.
 

Pero, además, enfocar la relación con ellos desde la colaboración, desde el cuidado de las relaciones, desde la autenticidad y la honestidad, son asimismo un ejercicio de liderazgo.
 

Porque, implícitamente, contratar a alguien para que resuelva un problema conlleva una asimetría. La administración encarga, y por tanto, lidera. Y una característica de las personas que lideran, por posición o por autoridad moral, es que, como dice S. Covey, «cada vez que abren la boca, crean cultura».
 

Y la cultura que emana de cuidar las relaciones desde esta perspectiva, se alinea plenamente con una cultura basada en valores intrínsecos, que como comentábamos en esta entrada, es la base para avanzar hacia la Sostenibilidad. Ahí es nada ;-).
 

Dinos, ¿has trabajado alguna vez como proveedor de la Administración? ¿sientes que las relaciones podrían haber sido más fluidas, más constructivas para ambas partes? Compártelo con nosotros y con las demás personas que nos acompañan en los comentarios.




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Editor
Yeray Martínez Montesdeoca
Eduardo Martínez de la Fe
Equipo: Ana Mayor Terrel, Gema Cruz Cañadas, Káhina Santana Miranda, Pepe Martín.

Compartimos, queramos o no, seamos conscientes o no, el viaje de la vida en este planeta Tierra. Somos un equipo de expertos de diferentes ámbitos que nos hemos unido para hablar de sostenibilidad, comprometidos con aportar nuestras experiencias y hallazgos para que consigamos una relación más saludable con la naturaleza y con nosotras mismas.

Yeray Martínez Montesdeoca (editor) es director de Genea Consultores, ingeniero de montes, emprendedor, experto en liderazgo y restauración de paisajes. Le acompañan en la co-creación de esta bitácora Ana Mayor Terrel (periodista y copywriter), Gema Cruz Cañadas (pedagoga forestal), Káhina Santana Miranda (experta en procesos participativos transformadores) y Pepe Martín (tecnologías de educación, marketing digital, creatividad, diseño y artes escénicas y visuales).