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Blog de Tendencias 21 sobre sostenibilidad

Como cierre del año en Planeta Humano queremos representar con un caso práctico las ideas que venimos desarrollando en esta bitácora. Los artículos anteriores pueden resultar algo teóricos, aunque todos ellos son reflexiones extraídas a partir de casos reales. Haciendo un esfuerzo por ser menos abstractos traemos el caso de “La Carta por la Sostenibilidad para el avistamiento de cetáceos” en Tenerife, que se alcanzó tras un proceso participativo.


webtenerife.com
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Esta historia arranca cuando llega el momento de renovar la Carta de Calidad en Servicios Turísticos de Avistamiento de Cetáceos. Este documento impulsado por Turismo de Tenerife recogía 15 criterios orientados a ofrecer un servicio turístico de calidad en esta actividad.  
 
Fue entonces cuando se planteó la necesidad de desarrollar un nuevo documento a través de un proceso participativo con todas las partes implicadas.

El viaje de la calidad a la Sostenibilidad


El resultado se recoge en «La Carta por la Sostenibilidad para el avistamiento de cetáceos» (puedes leerla aquí), un documento más extenso y ambicioso. Su objetivo: conformar un compromiso no solo con la excelencia del producto turístico sino con impulsar la actividad del sector y su compromiso con la Sostenibilidad. El matiz es leve pero importante, porque marca un nuevo punto de partida.

 

El contexto de esta actividad turística



El contexto en el que se desarrolla esta actividad es, por decirlo de alguna forma, muy poco sostenible. El avistamiento de cetáceos en esta zona convive con otro tipo de actividades turísticas que están lejos de tener algo que ver con la Sostenibilidad.


La costa del sur de Tenerife es un lugar muy especial, hay una vida en el mar increíble, con decenas de especies de ballenas y delfines y aves marinas singulares. Un paraíso en el que casi todos los días puedes salir al mar y ver criaturas maravillosas.


Paralelamente es una de las zonas con mayor desarrollo de la actividad turística, con un modelo de explotación muy intensivo de sol y playa que recibe millones de visitantes cada año. Parte de ese modelo incluye infinidad de actividades en el mar, muchas de ellas muy poco respetuosas con la naturaleza que las rodea y en la mayoría de ocasiones centradas en maximizar las oportunidades económicas que brinda un destino tan visitado.


En ese clima, las empresas que ofrecen la actividad de avistamiento de cetáceos y que están comprometidas con cuidar esta naturaleza de la que viven, se sienten solas y desprotegidas tratando de remar a contracorriente, por decirlo de algún modo.


Sin embargo, después de unos meses de trabajo se ha conseguido renovar ese compromiso por desarrollar una actividad respetuosa con la vida marina e impulsar la motivación y el sentimiento de pertenencia a una comunidad que no solo quiere mejorar su relación con la naturaleza que le rodea, sino también transmitir amor por ella y ser un modelo para otras zonas turísticas del mundo.


¿Quieres saber cómo trabajamos para conseguir este resultado?

 
 

Cómo se desarrolló el proceso



El proceso de participación lo abrimos más allá del propio sector empresarial, e incluyó conversaciones con investigadores especializados, el Gobierno, expertos en educación ambiental y municipios turísticos de la zona. Necesitábamos tener visiones diversas y escuchar a cada parte para conocer su enfoque y la problemática global de la actividad.


Junto con estas entrevistas pusimos el foco en otras claves. Por ejemplo, nos fijamos en el perfil que tendrá el turista en un futuro próximo y, así, plantear una visión a largo plazo que permita trazar un horizonte menos inmediato y que sea más robusto para el sector.


También analizamos buenas prácticas que se dan en otros países que también ofrecen el avistamiento de ballenas y delfines y, por último, realizamos talleres en los que los diferentes actores, incluidas las empresas del sector, interactuaron y expusieron sus propios puntos de vista.


Detectamos problemas internos que frenaban el hecho de avanzar de forma alineada hacia el objetivo común, tales como la competencia que existía entre empresas del mismo sector.


Y buceamos con las personas participantes hasta llegar a los valores que desencadenan el comportamiento humano.

 
 

El resultado y los aprendizajes



El resultado del proceso fue la Carta por la Sostenibilidad, un nuevo enfoque planteado desde el cambio de una preposición: pasó de ser una carta «de» a una carta «por».


Sin embargo, tan importante como el resultado creemos que fue la suma de los procesos que compartimos:
 

  • Definimos un propósito significativo y motivador para los miembros de la Carta. Construimos un relato a partir del cual trabajar alineados desde la escucha activa de las partes. (De esto ya hablamos en este post).
     

  • Encaramos la competición entre las empresas prestadoras del servicio, invitándoles a crear una nueva realidad basada en la colaboración para fortalecer el sector. En lugar de defender la verdad individual y batallar por la escasez, les propusimos una mirada de abundancia. (De esto ya hablamos en este post).
     

  • Situamos el cambio en un marco de pensamiento alineado con valores que favorecen la sostenibilidad y mueven a actuar hacia el bien común. (De esto ya hablamos en este post).
     

  • Abrimos la comunidad de personas que trabajan por la Sostenibilidad del sector, creando el rol de las entidades colaboradoras de la Carta, que ya cuenta con sus primeras adhesiones.
     

  • Fortalecimos la integridad y el compromiso del grupo con un sistema de trabajo que incluye herramientas de evaluación y mejora con el que las empresas se comprometen de forma voluntaria.
     

  • Generamos un horizonte inspirador: hoy Tenerife busca convertirse de aquí a 2025 en un referente para otras zonas de avistamiento de cetáceos, ejerciendo un liderazgo en el sentido de influir positivamente sobre ellas. (De esto ya hablamos en este post).
     

  • Sacamos brillo a los impactos positivos que el compromiso por la sostenibilidad ha de generar a nivel local, cuidando a la población, favoreciendo a todos los municipios turísticos de la zona y reforzando la marca de Turismo Sostenible adoptada por la isla.


Como conclusión y para resumir la transformación que propusimos a los participantes en el proceso, este proyecto podría considerarse un Viaje del héroe.
 

Este concepto se refiere a un marco narrativo muy utilizado en películas y novelas de todos los tiempos en el que el protagonista pasa de ser víctima a héroe de su propia historia. Esa metáfora muestra la capacidad que tenemos los seres humanos para conectar con nuestro propósito y convertirnos en creadores conscientes de nuestra existencia.   
 

En este viaje del héroe los seres humanos podemos sacar aprendizajes significativos:

  • descubrimos que no estamos solos
  • descubrimos el valor de comprometemos con nuestro propósito y armarnos para conseguirlo
  • emprendemos el viaje colectivo hacia la sostenibilidad

 

Y con este relato práctico esperamos haber aterrizado todas esas ideas y reflexiones que hemos ido compartiendo en esta plataforma de comunicación. Cerramos el año satisfechos de nuestros aprendizajes y dispuestos a compartirlos con todas las personas que quieran emprender el camino hacia la Sostenibilidad.  

¿Te animas a hacer tu propio viaje del héroe?

 




Editor
Yeray Martínez Montesdeoca
Eduardo Martínez de la Fe
Equipo: Ana Mayor Terrel, Gema Cruz Cañadas, Káhina Santana Miranda, Pepe Martín.

Compartimos, queramos o no, seamos conscientes o no, el viaje de la vida en este planeta Tierra. Somos un equipo de expertos de diferentes ámbitos que nos hemos unido para hablar de sostenibilidad, comprometidos con aportar nuestras experiencias y hallazgos para que consigamos una relación más saludable con la naturaleza y con nosotras mismas.

Yeray Martínez Montesdeoca (editor) es director de Genea Consultores, ingeniero de montes, emprendedor, experto en liderazgo y restauración de paisajes. Le acompañan en la co-creación de esta bitácora Ana Mayor Terrel (periodista y copywriter), Gema Cruz Cañadas (pedagoga forestal), Káhina Santana Miranda (experta en procesos participativos transformadores) y Pepe Martín (tecnologías de educación, marketing digital, creatividad, diseño y artes escénicas y visuales).