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SEGURIDAD Y DEFENSA: Manuel Sánchez Gómez-Merelo




Blog sobre convergencia y tecnología de Tendencias21

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Francia ha vivido el peor ataque terrorista de su historia, que ya ha sido reivindicado por el Estado Islámico (EI): “Ocho hermanos ataviados con cinturones explosivos y ametralladoras atacaron objetivos seleccionados con precisión en el corazón de la capital francesa”, señala el comunicado publicado en foros yihadistas y redes sociales.


Terrorismo y vulnerabilidades -vs- inteligencia y seguridad
El último balance de los hospitales públicos de París referencia 352 víctimas. 129 muertos, 99 heridos en “extrema gravedad” y más de 100 en “urgencia moderada”.

Un atroz atentado que ha tenido una serie puntos de acción planificados cuidadosamente por tres grupos de terroristas.

Hacia las 21 horas de la noche del viernes 13 de noviembre se inician, casi simultáneamente, los ataques en seis puntos diferentes de los céntricos barrios 10 y 11 de París.

La acción más importante y objetivo principal, se ejecutó en la sala de espectáculos Bataclan donde tres terroristas entraron durante el concierto, tomaron rehenes y dispararon indiscriminadamente durante dos horas con subfusiles tipo kalashnikov, matando a 89 personas.

Las otras intervenciones fueron en el local Belle Équipe, en el bar Le Carillon, restaurante Le Petit Cambodge y el Boluevar Fontaine. También, en el estadio en Saint-Denis, durante el partido de fútbol entre Francia y Alemania, tres atacantes detonaron sus explosivos en las proximidades, matando a una persona. El partido continuó para evitar el pánico y, sólo cuando la policía aseguró todas las salidas, se produjo la evacuación con cientos de personas cantando La Marsellesa mientras abandonaban la instalación deportiva.

Unas acciones ejecutadas por tres equipos de terroristas coordinados con mucha organización, tiempo y conocimiento del medio donde, una vez más, la realidad ha superado a la ficción, reflejada en la película Made In France (a punto de estrenarse), que justamente cuenta cómo un periodista franco-musulmán se infiltra en una célula yihadista ubicada en el centro de París, cuyo objetivo era planear un ataque que causara el caos en la capital.

Después de estos ataques simultáneos en París, el presidente de Francia, François Hollande, ha decretado el Estado de Emergencia, que contempla protocolos de seguridad excepcionales para mantener el orden público, aplicados por primera vez en el conjunto del Estado. Un Estado de Emergencia que permite a las fuerzas del orden restringir la circulación de vehículos y personas, ordenar registros, decretar arrestos domiciliarios a personas “cuya actividad resulte peligrosa para la seguridad y el orden público” e, incluso, instaurar “medidas para asegurar el control de la prensa”.

Terrorismo y vulnerabilidades

El terrorismo islamista es un fenómeno a abordar con inteligencia y visión holística, para lo que es imprescindible tener en cuenta dónde están verdaderamente nuestras vulnerabilidades, y, en cualquier capital moderna éstas se pueden contar por miles, refiriéndonos simplemente a todas las infraestructuras estratégicas y críticas para el funcionamiento de los servicios esenciales del país o los lugares simbólicos que sean susceptibles de convertirse en escaparates del terror, y que reciben constantes y crecientes amenazas de acciones por parte del terrorismo yihadista.

En este sentido, el caso y la situación de España, citada y amenazada frecuentemente en comunicaciones de los grupos terroristas, aunque muy lejos de parecerse a la de Francia, Rusia, Holanda o Inglaterra, nos pone también en el punto de mira de los terroristas.

En España, las fuerzas de seguridad desarticularon este año varias células que ideaban atentar. Casi 200 islamistas están en prisión y más de 600 radicales han sido arrestados desde el 11-M.

En un mundo globalizado e hiperconectado, donde los métodos empleados para ejecutar las matanzas pueden ser estratégicos, suicidas, complejos y diferentes, nos vemos obligados a contemplar un nuevo planteamiento de nuestras seguridades a través del análisis de nuestras propias singularidades y puntos débiles, pero, además, es imprescindible el estudio profundo del talante, talento, fortalezas, debilidades y voluntad del agresor, que muestra en todas sus acciones el objetivo común de provocar el máximo daño indiscriminado y hacerlo con la mayor crueldad, a la búsqueda de un potente resultado mediático y psicológico complementario: La limitación de nuestro bienestar y libertades a través del temor, bajo la consigna de: “Mata a uno y asustarás a miles, mata a cientos y asustarás a millones”.

La habilidad del grupo Estado Islámico para perpetrar los ataques mortales en París revela una creciente sofisticación y nueva estrategia de gran impacto social, así como el alcance global de la red de los yihadistas.

Por otro lado, la intensidad de los procesos de radicalización yihadista vienen alcanzando en diversos países europeos cotas sin precedentes, sobre todo entre jóvenes, descendientes de inmigrantes musulmanes, afectados por una explosiva combinación de insatisfacción existencial, privación relativa, odio inducido y crisis de identidad.

No debemos olvidar, además, que no se trata de una amenaza lejana y de intermitente acercamiento, sino que, como ratas de cloaca, tenemos al enemigo en casa, pero es difuso, confuso, vive entre nosotros y usa los instrumentos de comunicación de la sociedad globalizada en donde habita. En este enfrentamiento, esencialmente delicado y asimétrico, nuestras plurales comunidades, sus múltiples facetas y lugares de actividad plagados de vulnerabilidades, además de su natural funcionamiento en libertad, representan una añadida facilidad para la existencia de nidos ocultos y objetivos asequibles para los terroristas.

Seguridad e inteligencia

En definitiva, estamos viviendo una situación frente a la que se presentan dos sentimientos consecuentes: el miedo y el desafío ante la violencia.

El miedo es de por sí un “precautor” que, si no se trasciende, inmoviliza, por lo que debe calmarse con medidas policiales y de seguridad que nos “empoderen” y nos permitan percibir la sensación subjetiva de estar a salvo para que nuestro día a día vuelva poco a poco a la normalidad, al tiempo que dejamos de alimentar el ego de los asesinos con la constante repercusión mediática de las consecuencias de su matanza o amenazas.

No debemos olvidar que el terror yihadista, por desgracia, multiplica a diario la cifra de fallecidos en muchos otros países, sin que éstos -o nuestra comprensión y compasión- aparezcan en primera plana de los diarios, ni sus caras inunden nuestras cadenas de televisión. Esos otros, los muertos sin rostro, piden también entrar en nuestras estadísticas y en nuestros planes de acción, convirtiendo la paz y el bienestar de los suyos en un reto tan importante como los de los nuestros.

El desafío que representa el guante lanzado al corazón de Francia por los terroristas es delicado de recoger. Por una parte, responder al terror con el terror ya tenemos experiencia sobre la terrible e inútil reacción en cadena que provoca, pero, la necesaria respuesta nos puede enfilar hacia dramatismos que es preciso enfriar.

Gobierno y sociedad pueden vencer al terrorismo con las armas de la democracia, aun a costa de mucho dolor, y siempre que seamos capaces de mantener la sangre fría frente a los previsibles y sucesivos ataques terroristas.

En principio, en Francia han tenido que recurrir a medidas de excepción que el Estado de Emergencia permite y que, inevitablemente, conllevan recortes de ciertas libertades y garantías jurídicas, así como unas medidas más férreas en cuanto al establecimiento de controles aduaneros.

Habría que considerar siempre y en todo caso el coste del miedo, ya que, si se llegara a impedir el traspaso de fronteras, restringir la entrada de refugiados e inmigrantes o dificultar la ayuda humanitaria, estaríamos ante un problema ético, económico y social de primer orden sobre el que la comunidad internacional debería responder de manera inteligente, respetuosa, eficaz, equitativa en cualquiera de sus aspectos.

En cualquier escenario, es totalmente necesario un planteamiento riguroso y meticuloso de las medidas a tomar, comenzando por un incremento de la inteligencia, tanto para el análisis y la adopción de soluciones en el origen del propio terrorismo, como para su aplicación en los procesos de control y vigilancia de movimientos de grupos o células terroristas, así como para el control, igualmente riguroso, de migrantes.

Con relación a esto, no se pueden repetir improvisaciones como las que han permitido deficiencias de protocolo del tipo de las que estamos sufriendo en estos momentos, en parte como consecuencia de una falta de previsión en la política de “puertas abiertas”, o la puesta en marcha de “ayudas de emergencia” descontroladas, haciendo posible una brecha realista en la seguridad, lo que supone una potencial filtración de terroristas entre los migrantes o refugiados de caótico acceso.

Como conclusión, seguridad e inteligencia son un binomio indisoluble como partes de un mismo objetivo, que, ahora especialmente, de forma integral e integrada, deben avanzar y potenciarse en un despliegue de iniciativas sensatas y preventivas contra la amenaza real de ese enemigo de alcantarilla, difuso y confuso que vive entre nosotros.

Seguridad: Factor Clave para el Turismo


El turismo se ha convertido en una actividad prioritaria para cientos de millones de ciudadanos y la seguridad afecta a todos los individuos. En el año 1950 el movimiento turístico mundial era de 22 millones de personas, en el año 2014 han sido 1.138 millones las personas desplazadas fuera de sus fronteras.
 
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En la actualidad, la inseguridad ciudadana y  el terrorismo son una grave amenaza para los movimientos turísticos de muchos países.

El principio VII de la Declaración de La Haya sobre tu rismo dice que: “La seguridad, el respeto de la dignidad y la protección de los turistas son requisitos previos del desarrollo turístico”. Por este motivo, es indispensable que las medidas encaminadas a facilitar los viajes, las visitas y las estancias turísticas se acompañen con medios destinados a garantizar la seguridad y la protección de los turistas y sus actividades.

El turista es muy sensible a la inseguridad y prioriza aquellos destinos que presentan minimizado el riesgo y le permiten emplear su tiempo de ocio sin otra preocupación que la de disfrutar. Es exigente, y también lo es con la seguridad.

En este sentido, no se trata solo de garantizar la seguridad ciudadana en general. La  demanda de seguridad está asociada a la condición de turista y la necesidad de sentir protegidos sus movimientos dentro de una ciudad o país, especialmente, teniendo en cuenta que el turismo se ha convertido en un eficaz instrumento de crecimiento socioeconómico, incluso de subsistencia para muchos de ellos. Actualmente, los ingresos por turismo representan más del 9 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial. En España, con 65 millones de visitantes, los ingresos superan el 15 por ciento del PIB.

Hasta ahora,  en los países en vías de desarrollo, la seguridad turística no ha tenido la importancia que debería tener para todos los organismos competentes del sector publico y privado encargados de combatir la inseguridad que afecta directamente al sector económico, social, jurídico y político de cualquier país.

Pero, ¿Qué es la seguridad para el turismo? Podemos definirla como un “Conjunto de medidas, condiciones objetivas y percepciones existentes en el ámbito social, económico o político de un destino turístico, que permiten que la actividad turística se desarrolle en un entorno de libertad, confianza y tranquilidad, y con la mayor protección física, legal o económica para los visitantes y sus bienes”.

La seguridad para el turismo la podemos englobar básicamente en seis puntos:

  1. La Seguridad Pública, como el sistema que permite el libre desplazamiento del turista por el destino con protección, atención a dependientes, etc.
  2. La Seguridad Sanitaria, como el sistema de prevención, emergencia y protección que permite la asistencia médica al visitante durante su desplazamiento en el destino turístico.
  3. La Seguridad Informativa, como el sistema de comunicación que permite con garantías el conocimiento de la oferta y características del destino.
  4. La Seguridad Económica, como sistema de garantías del viajero y reaseguro para prevenir riesgos desde la perspectiva económica y financiera.
  5. La Seguridad de los Servicios, como el sistema que permita la protección por los distintos establecimientos de servicios turísticos y recreativos (hoteles, restaurantes, áreas culturales y de ocio, etc.) del viajero en los destinos turísticos.
  6. La Seguridad en Eventos, como el sistema que permite la prevención y protección durante la participación en eventos sociales, deportivos, musicales, recreativos, culturales, etc. del visitante.
Con todo ello, se trata de contribuir a posicionar los destinos turísticos con una imagen de seguridad ante cualquier tipo de potenciales incidentes, bien sean delictivos o violentos, desastres naturales, accidente o enfermedad, etc.

Un destino turístico que presente una imagen en el mercado de “destino inseguro” directamente suele causar una desvalorización del mismo en el mercado y hacer que la demanda lo margine en la elección.

No obstante, es importante recordar que la seguridad es una variable de valoración totalmente subjetiva, ya que es interpretada de distinta manera de acuerdo a la información previa y la percepción particular que se tenga sobre los riesgos reales o potenciales, dentro del marco de un lógico equilibrio individual y colectivo.

Igualmente, es importante tener en cuenta que la seguridad del sector turístico no supone, solamente el desarrollo de un servicio social, sino que también forma parte de su sistema de producción y desarrollo sectorial y, por lo tanto, muy vinculado a la competitividad y calidad de sus estructuras institucionales y empresariales.

Por este motivo, la remodelación y modernización de las estructuras de seguridad y dotaciones policiales, de salud, de emergencias, de justicia, de transporte, de comunicación, de atención y apoyo, etc., son fundamentales para garantizar la demanda de servicios de los turistas y visitantes y su protección de la vida, de la salud, de la integridad física, psicológica y económica.

Desde una visión pragmática, es necesario globalizar estas condiciones básicas de seguridad  para incorporar las diferentes variables y crear un plan integral de seguridad aplicable en los diferentes países.

INSEGURIDAD Y TERRORISMO

El sector Turismo es uno de los más sensibles a la falta de protección, y su imagen se daña fácilmente cuando el riesgo y las amenazas se ponen en conocimiento de los potenciales visitantes.
 
No obstante, hay que diferenciar entre la delincuencia y el terrorismo porque no son lo mismo. En el sector del turismo y los viajes, los delincuentes necesitan a la industria turística, con la que mantienen una relación parasitaria y, aunque esto afecta a la actividad, no busca destruirla. De hecho, muchas formas de crimen organizado han encontrado tradicionalmente que el turismo puede ser una manera orientada a generar y lavar dinero. El terrorismo por su parte, busca destruir al la industria del turismo y su objetivo es causar el mayor daño que sea posible a la economía local, como parte de una estrategia de guerrilla absoluta.
 
Así, el terrorismo es un problema crónico que es muy probable que se mantenga presente en muchos países durante largo tiempo si no se toman medidas drásticas y globales.
 
El terrorismo puede tener éxito al atemorizar a ciudadanos y visitantes, al hacer que los viajes sean menos deseables y más arriesgados. En muchos países el turismo seguirá siendo uno de los objetivos primarios de los terroristas y los gobiernos han de ser conscientes de ello.

Túnez, Egipto, Libia y Jordania: viajar en tiempos revueltos

De nuevo y recientemente, un acto terrorista indiscriminado ha roto muchas de las esperanzas que los tunecinos habían depositado en un nuevo tiempo de tranquilidad social, política y también turística.

La masacre del Museo de El Bardo ha tenido una gran repercusión a nivel internacional y, desde el punto de vista turístico, supone un especial golpe para los objetivos marcados por sus responsables, ta nto públicos como privados, ya que todos son conscientes de que la violencia y el terrorismo son la causa principal del descenso en las cifras y en el nivel de competitividad sectorial.

Ante este escenario, es lógico pensar que la seguridad de Túnez como país y como destino se ha convertido en urgente e indispensable si desea recuperar los niveles de competitividad de no hace mucho tiempo.

Según datos recientes, el turismo suponía el 7,3 por ciento del PIB directo de Túnez en el año 2013 y apuntaban que podía haber alcanzado el 9 por ciento en el 2014. Y más aún, medido de forma general, con impactos indirectos y sectores inducidos, la industria turística representa más del 15 por ciento del PIB.

Además, no hay que perder el referente de que, desde el año 2011 está siendo una época complicada para el norte de África. Túnez, Egipto, Libia y Jordania fueron protagonistas de la Primavera Árabe, de sus levantamientos populares contra sus respectivos gobiernos que incluso derivaron en guerra civil, como en el caso libio. La situación actual es un poco más estable pero, los miedos ante la inseguridad objetiva y subjetiva en estos países han afectado a sus relaciones y objetivos turísticos y, de forma importante, a sus maltrechas economías.

Ciertamente, también el efecto “Túnez y Egipto” presenta ventajas para otros países. Así, en concreto, el “lobby turístico” señala que la inestabilidad política y social de Egipto y Túnez atraerá a España más de 700.000 turistas nuevos y unos ingresos estimados en más de 600 millones de euros sobre los previstos para el turismo español.

PLANES DE SEGURIDAD EN EL TURISMO

En cualquier caso, para lograr los objetivos generales, al menos, se han de desarrollar acciones encaminadas a:
  • Garantizar la seguridad de los turistas y avanzar en la prevención de la comisión de delitos en los que la víctima tenga la condición de turista.
  • Incrementar los niveles de seguridad ciudadana en aquellos espacios y lugares de mayor riesgo y concentración de turistas.
  • Proporcionar al turista información sobre las medidas de autoprotección que debe adoptar para evitar que se convierta en víctima.
  • Potenciar y perfeccionar la planificación y ejecución de los medios policiales de lucha contra la delincuencia en las zonas turísticas.
  • Mejorar la eficacia y la calidad en la prestación del servicio de atención ciudadana facilitando la disposición de intérpretes y la comunicación con consulados y embajadas.
  • Favorecer la colaboración y la coordinación entre las instituciones públicas y privadas del sector turístico.
Todo ello, sobre la base permanente de potenciar los estudios y la recogida de información sobre los aspectos de la seguridad y casos registrados que afectan al sector turístico

En definitiva, hay que establecer un “Plan de Turismo Seguro” que debe tener como principal objetivo incrementar de forma permanente la seguridad ciudadana en las zonas turísticas y proporcionar un entorno seguro al turista durante su estancia en el país, favoreciendo y contribuyendo activamente a las actuaciones en el sector con un mayor grado de competitividad, así como cooperar entre todas las instituciones públicas y privadas que intervienen en el sector turístico.

En este sentido, la seguridad turística requiere tanto creatividad como innovación en todas las entidades que planean, formulan, implementan y evalúan políticas, planes y acciones en materia de seguridad para la sensibilización y el ejercicio de la corresponsabilidad entre residentes, visitantes y prestadores de servicios turísticos.
 
Capítulo aparte merece la gestión y la atención de los escenarios dramáticos que afectan a las personas desplazadas en situaciones de crisis, en los que hay que entrar a considerar las posibles reacciones inesperadas y prever el establecimiento de sistemas seguros de comunicaciones y de apoyo a la decisión, así como control de movimientos, localización y atención inmediata con equipamiento y personal especialmente adiestrado y capacitado. Ejemplo reciente tenemos con el desastre ocasionado por el impor tante seísmo en Nepal.
 
Como conclusión, hay que alcanzar a proyectar una visión amplia de la seguridad global para poder posicionarse como destino turístico sostenible, haciendo de este sector el motor generador de desarrollo económico que es objetivo natural de muchos países.

Esta meta precisa de un cuidado especial a la hora de diseñar y ejecutar acciones de fortalecimiento de las condiciones de seguridad turística, lo que redundará en la satisfacción de los visitantes y, con ello, el incremento de interés de empresarios e inversionistas, que cuentan con poder garantizar el éxito de sus campañas basadas en la tranquilidad y el bienestar de sus clientes.

En estos comienzos del siglo XXI, la seguridad es la nueva estrella, principalmente en el ámbito institucional, ciudadano y corporativo, y los responsables se han hecho más visibles e importantes en todas las entidades. Eso conlleva nuevas exigencias a nivel profesional, puesto que se ha reconocido que la seguridad es algo más que disponer de sistemas, dirigir vigilantes, realizar investigaciones y resolver incidentes. Ya no basta con tener información y experiencia en sistemas de inteligencia y de operativa policial, es preciso poseer amplios conocimientos no sólo de gestión de la seguridad sino también de la gestión global, así como del entorno empresarial e institucional.


Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Presidente de Grupo Estudios Técnicos (GET)
Director Europeo de la World Security Federation (WSF)
Director Secretaría Iberoamericana de Seguridad (SISEG)

 

En el plano de la seguridad global, los objetivos básicamente son: Prevenir los riesgos, garantizar la intervención, minimizar los daños o pérdidas, sistematizar las inspecciones y facilitar el apoyo y las ayudas exteriores, todo ello sujeto siempre al cumplimiento de la legislación y normativa vigente.

Sin embargo, ante la gravedad de los riesgos y las amenazas que nos ocupan, resulta obligada la integración operativa de la Seguridad Privada en la Seguridad Pública. Es necesario ya limar las diferencias y sumar esfuerzos, compatibilizando responsabilidades en algunos de los frentes, superando los obstáculos a la hora de compartir información, mejorando la confianza mutua y olvidando los desencuentros puntuales que en el pasado se han mostrado como barreras para la excelencia de ese trabajo en común.


NUEVOS RETOS Y EXIGENCIAS. Protección de las Infraestructuras Críticas

Esa integración operativa vendrá a facilitar las actuaciones necesarias para optimizar la respuesta ante los nuevos retos y exigencias de nuestro tiempo, como es el caso de la seguridad de las infraestructuras críticas y estratégicas, prioritariamente orientada hacia la protección contra agresiones deliberadas y, muy especialmente, contra ataques terroristas.
En España, la gestión de estos nuevos desafíos está liderada por el Ministerio del Interior, y, sin embargo, la seguridad de las infraestructuras críticas y estratégicas exige contemplar actuaciones que vayan más allá de la mera protección material contra posibles agresiones o ataques, razón por la cual resulta inevitable implicar a otros órganos de la Administración del Estado, de las demás Administraciones Públicas y del propio sector privado.
Por Seguridad de las Infraestructuras Críticas y Estratégicas se entiende como el  proceso de identificación, análisis, evaluación, estudio, implantación y gestión de los riesgos, así como los recursos y medidas preventivas y de protección implementadas para reducir la vulnerabilidad en situaciones de desastre natural, sabotaje, vandalismo o terrorismo, principalmente.
En este sentido, ya se viene analizando la situación, desarrollando planes y dando algunos pasos para prevenir y actuar ante cualquier tipo de amenaza en sectores clave, críticos y estratégicos, como transporte, energía, sistema financiero y telecomunicaciones, lo que incluye escenarios como aeropuertos, estaciones de metro o terminales de ferrocarril o autobuses, seguridad vial, centros de control de refinerías, compañías de agua, gas y electricidad, centrales nucleares, hospitales, etcétera.


RIESGOS, AMENAZAS Y VULNERABILIDADES

Las nuevas amenazas que preocupan al mundo en nuestros días representan un reto no sólo a nuestra capacidad técnica y estratégica sino también a nuestra imaginación. Son una realidad para cuya identificación basta una lectura de los últimos informes de la ONU, los EEUU y la UE, que muestran que, si bien hay hechos diferenciales al respecto, nadie se atreve a clasificar dichas amenazas como especialmente novedosas, salvo en las formas de materializarse, su impacto y sus consecuencias.
Cuando nos preguntamos sobre los riesgos y amenazas que tenemos que afrontar hoy de una manera global, destaca especialmente:

  • El Terrorismo, como una amenaza directa a la vida y a la seguridad;
  • Las Ciberamenazas, con aspectos significativos por la irrelevancia de las fronteras, la dependencia del ciberespacio o la débil legislación.
  • El Crimen organizado, como fenómeno transnacional y la vinculación de organizaciones criminales  y grupos terroristas.
  • La Inestabilidad económica, base de la conflictividad política y social con su impacto transversal.
  • La Vulnerabilidad energética, por su dependencia excesiva del exterior y la baja interconexión entre países.
  • La Proliferación de Armas de Destrucción Masiva, como grave amenaza a la paz y seguridad mundial por su dificultad de verificación y control.
  • Los Flujos migratorios no controlados, siendo algunos países como España un lugar de acogida con riesgo de radicalización extremista.
  • El Espionaje Industrial, con nuevo escenario en las TICs, en formas agresivas y con gran impacto.
  • Las Emergencias y catástrofes derivadas del cambio climático.
  • La Vulnerabilidad marítima, con sus actividades ilícitas y bases de suministro energético y económico.
  • Las Infraestructuras Críticas, como indispensables y sin alternativa, asediadas con riesgos múltiples;
  • Los Conflictos armados, como una amenaza capital para la seguridad, con necesidad de acondicionar las capacidades, organización y proceso de actuación de las Fuerzas Armadas a conflictos presentes y futuros.
Todos estos riesgos y amenazas globales en cada momento, lugar y circunstancias se verán afectados por aspectos claramente potenciadores, como son la pobreza, el uso nocivo de las nuevas tecnologías, las desigualdades sociales, el desequilibrio demográfico, el cambio climático, los extremismos ideológicos, etcétera.
En resumen, la realidad es que los riesgos se han incrementado y sofisticado y, por tanto, hay una exigencia de mayor eficiencia y nuevas respuestas. Nuevas respuestas que requieren tecnología, eficacia y calidad que ha de ser percibida por el ciudadano.

NUEVAS DEMANDAS DE SEGURIDAD CIUDADANA
Hoy el concepto de seguridad tiene dos realidades objetivas:
  1. Seguridad es mirar al futuro con confianza y sin miedo en un entorno previsible y estable.
  2. La inseguridad está globalizada y la seguridad hemos de globalizarla de manera EFICIENTE, VALIENTE Y URGENTE
Los cambios político-sociales reflejan una organización social en crisis que involucra a individuos e instituciones y ha generado la necesidad de buscar e implementar nuevas herramientas y metodologías de protección que permitan al ciudadano crear una realidad confiable y tranquila para su vida personal.
Las relaciones y articulaciones del crimen organizado en lo local, la evolución del terrorismo y su impacto social, la impunidad o incluso la inaplicabilidad de las normas vigentes, se suman e incluso alimentan la insolidaridad de la ciudadanía frente al entorno social.
La psicosis de amenaza se desprende de un problema central, en el que la delincuencia común, organizada al margen de la ley, es la más directa generadora del síndrome de afectación.
Lo cierto es que el miedo, la falta de una justicia eficaz y el aumento en el grado de violencia de los delitos incrementan la percepción de inseguridad de los ciudadanos
La evolución hacia un sólido Sistema de Seguridad Ciudadana se fundamenta principalmente en un nuevo y amplio concepto de seguridad que permita prevenir riesgos y amenazas dinámicas, transversales y transnacionales que precisan de respuestas globales, integrales y modulares, en un entorno que está cambiando profunda y constantemente.
La realidad es que los resultados del modelo actual, de alto contenido represivo y escaso contenido preventivo, no han sido satisfactorios, y se hace evidente que con este modelo, de cuya obsolescencia hay muchos ejemplos, no se ha logrado disminuir la criminalidad ni la creciente sensación de inseguridad de la población en las principales ciudades, complicando el panorama el hecho de que los sistemas judiciales, policiales y penitenciarios siguen arrastrando serios problemas y deficiencias
Dentro del imprescindible paquete de nuevas estrategias, necesario será contar con la vinculación de la ciudadanía si queremos asegurar su éxito, ya que su implicación tiende a promover mejores comportamientos sociales y a afianzar las relaciones Policía – Comunidad, orientando acciones preventivas que generen mejores prácticas entre la sociedad.  
No obstante, en general, los servicios públicos y privados no han recibido la debida atención ni formación para facilitar la implantación de las medidas preventivas necesarias que, aunque ofrezcan resultados más lentos, suelen ser más productivas que los tratamientos correctivos en cuanto a costes, y más eficaces en el intento de lograr soluciones sostenibles a largo plazo.

EVOLUCIÓN DE LA SEGURIDAD PRIVADA
El presente y futuro de la seguridad privada tiene una serie de parámetros en juego como son la existencia de proveedores altamente especializados, clientes participantes e implicados en el proyecto, empresas flexibles y en evolución, tecnologías abiertas y reglamentaciones globales, así como alianzas entre especialistas públicos y privados, entre otros.
Las principales causas de crecimiento del sector de la seguridad privada son el proceso de externalización de las actividades de vigilancia, de las que antes se encargaban directamente las empresas o instituciones, las carencias de recursos en la seguridad pública en algunas regiones o países, la transferencia de las tareas que antes eran competencia de los servicios públicos de seguridad, y sobre todo, el desarrollo de nuevos segmentos de mercado con requerimientos de especialización.
También el aumento de la percepción de inseguridad en la sociedad en general provoca una mayor demanda de seguridad por parte de las empresas, de las instituciones públicas y de los particulares.

SEGURIDAD PRIVADA EN  EUROPA
El mercado de la Unión Europea, según la Confederación Europea de Servicios de Seguridad (Coess) fundada en 1989 y constituida por 30 federaciones miembro y 2 miembros adheridos, 21 Estados miembros UE y un total de 28 estados emplea a más de dos millones de profesionales en más de 50.000 empresas en un entorno de mercados maduros y segmentados.
Un mercado de Seguridad Privada con una facturación anual de más de 24.000 millones de euros, con amplias relaciones y acuerdos de cooperación con la Seguridad Pública.
Su evolución apunta principalmente hacia la adecuación de su marco normativo a la realidad del sector, una cooperación reforzada con las asociaciones profesionales y empresariales y un especial desarrollo en el ámbito de las infraestructuras críticas y estratégicas, además de una clara diferenciación con las “private military companies”.

NUEVOS RETOS Y TENDENCIAS PARA LA SEGURIDAD PRIVADA
La puesta en valor de una moderna Seguridad Privada va a derivar de cuánto hagamos para incentivar su potencial y competencias, equilibrar la oferta, incorporar áreas de especialización, integrar nuevas tecnologías, desarrollar una educación y capacitación profesional y formal, crear la especialización, ampliar la cooperación institucional, mejorar la imagen y conseguir una armonización internacional.
 De una forma general, las tendencias importantes se relacionan con la diferenciación de las estrategias empresariales, la significación de la cualificación de los servicios de seguridad y la identificación de las necesidades y demandas de capacitación especializada.
En el ámbito de los sistemas, las tendencias se manifiestan en la reducción de los costes y la inversión, la integración de los sistemas de vigilancia y control, el aumento de los controles en la gestión y el incremento de las soluciones para una demanda segmentada.
Por otro lado, las tendencias en los servicios de vigilancia se centran en una mayor exigencia de especialización, reducción del empleo de armas de fuego, desarrollo de nuevos servicios especializados y la amortización de servicios.
Todo ello, dentro de las nuevas oportunidades que presentan los servicios de asistencia inmediata; el monitoreo con análisis de imágenes, voz y datos; la vigilancia móvil y la supervisión contratada; la capacitación técnica especializada en seguridad; la localización e identificación de personas; la localización automática de elementos; la escolta de carga crítica y especializada; el incremento de la investigación privada; la protección de activos y expatriados; la gestión y protección de rutas, etc.
Crecientemente significativa es la demanda de una Seguridad Privada Especializada por segmentos de mercado o actividad como: los centros comerciales y grandes superficies; los edificios de oficinas y singulares; las instalaciones de la industria y la energía; las redes de transporte (ferrocarril,  metropolitano, carretera, aéreo y marítimo); las centrales nucleares y complejos petroquímicos; las instalaciones militares y de alta seguridad; los centros hospitalarios, los centros penitenciarios, etc.

SEGURIDAD ÚNICA, PÚBLICA Y PRIVADA
La Unión Europea considera esencial la cooperación entre la Seguridad Pública y una Seguridad Privada modernizada que, ni puede considerarse como un producto a ser regulado por el mercado, ni puede ser tratado como un monopolio del gobierno, aunque sí deberá seguir siendo una seguridad subordinada y complementaria de la Seguridad Pública. Por todo ello, resulta inevitable e irreversible la cooperación, en aras a la obtención del objetivo común de lograr proveer la seguridad global que necesitamos.
Una comunidad profesional cooperativa y única para la mejor prestación del servicio público de seguridad y vigilancia, y, para cuyo fin irrenunciable, el Estado puede delegar en los particulares y en las comunidades organizadas, siempre de acuerdo con el régimen establecido por la ley, y sin renuncia a sus prerrogativas ni obligaciones de cara al objetivo de lograr una seguridad ciudadana sostenible.
Esa SEGURIDAD  CIUDADANA  fruto de la sinergia entre SEGURIDAD  PUBLICA + SEGURIDAD  PRIVADA habrá de sustentarse sobre las bases de la cooperación, la colaboración, la confianza, la transparencia y la profesionalidad, a fin de crear un clima permanente de implicación consciente y orgullo de pertenencia, compartiendo información técnica, facilitando unos flujos de comunicación profesionales y claros, y eliminando así las suspicacias y recelos que empobrecen las relaciones.  
Los protocolos de actuación definidos por el Estado para mejorar la colaboración y potenciar la motivación pasan por:
  • Valorar y respetar el trabajo realizado.
  • Mejorar el trato y la información.
  • Potenciar la accesibilidad hacia la organización.
  • Facilitar información de interés policial (estadísticas de robos, “modus operandi”, etc.)
  • Proporcionar respuestas a sus preguntas.
  • Difundir servicios excepcionales.
  • Proponer para menciones honoríficas o premios.
  • Aproximación profesional al personal de seguridad privada.
  • Mantenimiento de reuniones periódicas con Directores y Jefes de Seguridad de las empresas, detectives privados y asociaciones.
  • Especialización de los funcionarios policiales.
  • Contacto permanente con la Sala de Coordinación Policial.
Una colaboración que va a ser alimentada por:
  • Apoyo a las iniciativas privadas de colaboración.
  • Incentivación de la motivación a colaborar del personal de seguridad.
  • Aprovechamiento de la colaboración y de la información.
  • Designación de interlocutores claros y abiertos permanentemente.
  • Gestión, registro y evaluación de la colaboración.
  • Puesta en marcha de una política de reconocimiento de méritos personales y profesionales.

RECOMENDACIONES FINALES
El presente y futuro de la Seguridad en Europa pasa, principalmente, por:
  • Integrar el sistema de gestión de la Seguridad Pública y la Seguridad Privada.
  • Potenciar una nueva visión común y una cultura de seguridad sobre la base de amenazas complejas.
  • Incrementar los recursos de análisis y liberarlos de viejas patologías y rigideces.
  • Desarrollar el esquema de gestión integral operativa de la seguridad.
  • Crear un espacio global de sostenibilidad para la Seguridad Ciudadana.
  • Acotar los márgenes de la misión y visión para una Seguridad Privada profesional y de calidad.
Y, para todo ello, ahora, es tan importante la imaginación como el conocimiento y la inteligencia.

(1) Conferencia impartida en el XII Congreso Internacional de la Federación Panamericana de Seguridad Privada (FEPASEP). Argentina 2014

Siguiendo donde nos quedamos con el “Reinventando la Seguridad”(1) y el “Repensando la Seguridad”(2) y concluyendo que son continuas las señales de alarma, las más que percepciones de inseguridad que están viniendo por todos los frentes: económicos, sociales, políticos y culturales y están provocando una sensación generalizada de múltiples inquietudes o problemas generalizados, hemos de realizar nuevos y revolucionarios planteamientos de la gestión de la seguridad ahondando en el pensamiento cuántico.


Estamos inmersos en grandes tensiones socioeconómicas, políticas y ambientales que siguen derivando en crisis basadas en el incremento de las desigualdades económicas y sociales, con mantenimiento de grandes bolsas de desempleo, delincuencia organizada transnacional, migraciones obligadas por el terror o por las carencias básicas sociales, etcétera.
 
Todo ello, sin perder de vista que a poco más de una década de los terribles atentados terroristas de septiembre de 2001 en los Estados Unidos donde se provoca la ruptura del último paradigma de seguridad, la preocupación por ésta sigue siendo una de las cuestiones prioritarias para todo el mundo pues no solo se ha destrozado el modelo, sino todo el sistema de lo que podemos y debemos llamar Seguridad Humana.
Importantes han sido los atentados que se han venido produciendo en esta última década en diversos países como España, Reino Unido, Rusia, Pakistán, Arabia Saudí, Ucrania, etc., lo que ha hecho patente la situación de nuestras vulnerabilidades, en forma de algo más que percepción o inseguridad subjetiva.
No obstante, esta ruptura del paradigma de seguridad, especialmente reflejada por atentados terroristas, está lejos de ser el único problema de inseguridad.
Hablemos pues de nuevos paradigmas cooperativos y holográficos, necesarios para afrontar eficazmente la multitud de nuevos retos y nuevos desafíos transfronterizos que precisan un enfoque multilateral e incluso universal.
Es el momento de implementar una visión de conjunto orientada a la búsqueda del mejor resultado y del bien común, con análisis y abordajes sinérgicos que puedan desembocar en una verdadera Seguridad Humana.
Todas las fuerzas en concurso han de limar diferencias y apostar por valores y soluciones que conduzcan a un modelo de seguridad única que pueda agilizar la implantación de una plataforma de integridad que consolide las bases del bienestar de una sociedad actualmente inmersa en crisis prologadas, fracasados sistemas socioeconómicos y sociopolíticos, amenazas terroristas globalizadas y repercusiones de Estados fallidos o en descomposición.
Cada día se suman nuevas amenazas que representan nuevos retos y, consecuentemente, requieren nuevas exigencias de seguridad que ya sólo admiten un planteamiento de conjunto en base a un pensamiento holístico.
Así pues, hemos de ponernos en movimiento y sacudirnos la pereza, el miedo, el desconocimiento y, especialmente, las rigideces de esquemas reactivos, y hemos de hacerlo entre todos, cada uno en su ámbito, con sus fuerzas, siempre con prudencia y también con firmeza y, sobre todo, con esa imprescindible visión integral, holística y proactiva.
Podemos pensar con la mente lineal de siempre que no es posible modificar nuestro modelo social, basado en un individualismo patológico, y abrumarnos frente a preguntas sin respuesta: ¿Cómo vamos a salir de esta situación? ¿Quiénes nos van a ayudar? ¿La clase política con su actual radicalismo e inmersa en generalizados síntomas de corrupción? ¿Las corporaciones económicas, más vinculadas con los problemas que con las soluciones? ¿Los medios de comunicación que anteponen intereses de audiencia a cualquier precio?
Necesitamos una revolución copernicana de pensamiento que nos permita sacar la cabeza de la zona cómoda del geocentrismo aprendido, porque, al igual que la tierra resultó no ser el centro del cosmos, llegará el momento en que podamos comprender y demostrar que cada país, cada bandera y cada credo no son el centro de nada ni pueden seguir beneficiando a nadie si no benefician a todos. No existen planteamientos ni soluciones particulares en nuestro sistema planetario ni social, porque giramos alrededor de una estrella más grande llamada humanidad y, ésta, a su vez, es tributaria de un conjunto de conjuntos armónico que se llama Universo.
Tenemos que poder entender y defender una visión más alta y amplia, un Cosmocentrismo Social que contemple y defienda lo global frente a lo particular, universalice el abordaje de las soluciones y optimice los recursos empleados en su consecución.
La adaptación requerida es urgente porque nuestros antiguos paradigmas han dejado de funcionar, la situación es cada vez más compleja y se requiere aumentar la velocidad de tránsito a esos nuevos modelos de entender lo global ya que todavía nos quedan por vivir amenazas emergentes nunca antes enfrentadas.
Es imprescindible tener muy presente que la integración de los derechos, el desarrollo económico-social y la seguridad humana son una fórmula clave e inaplazable para lograr sustentar la base del bienestar de la humanidad y una mejor y sostenible calidad de vida, pero la seguridad es antecedente y consecuente de la aplicación de esos principios que, siendo universales, la hacen imposible de parcelar.
 
Renovar los circuitos del pensamiento
Para empezar, hemos de aprender a renovar los circuitos de nuestros cerebros corporativos de seguridad.
Hay que utilizar un nuevo modelo que logre vincular las clásicas inteligencias mental, emocional y espiritual. Se necesita una visión de cómo utilizar los nuevos conocimientos para cambiar las prioridades, la estructura y el liderazgo de las organizaciones.
La necesidad de cambiar de paradigma es real e imprescindible. Muchos hablan del término pero pocos lo entienden o están haciendo algo nuevo por impulsarlo en sus ámbitos. Hay quien piensa que se trata simplemente de un modelo teórico o de una forma de pensar. Es algo más. Significa todo un marco conceptual que engloba nuestras ideas inconscientes y nuestros valores más arraigados y que enfoca íntegramente nuestra realidad mental y emocional, pero, sobre todo, determina nuestras expectativas y proporciona respuesta a las preguntas y estructura nuestro punto de vista allá donde lo estemos aplicando.
Recordemos someramente las tres clases de pensamiento:
  1. El Pensamiento Racional, lógico y guiado por las reglas, que da lugar a conceptos y categorías del paradigma newtoniano de partes.
  2. El Pensamiento Asociativo, vinculado a los hábitos, similar al paradigma ondulatorio newtoniano, según el cual todo está entrelazado.
  3. El Pensamiento Creativo, capaz de romper las reglas y de crearlas y que se comporta de forma similar a las estructuras emergentes que encontramos en el paradigma cuántico.
De ellos, cabe destacar el pensamiento asociativo o pensamiento paralelo, que nos permite reconocer pautas, aprender habilidades y está arraigado en nuestra experiencia física y emocional. Es de tipo “ensayo y error”. Los ordenadores de redes neuronales o de procesamiento paralelo, se han perfeccionado hasta el punto de imitar la capacidad para el pensamiento asociativo de los humanos.
Sin embargo, hasta hace muy poco el pensamiento asociativo solo ha sido valorado y reconocido principalmente en las profesiones relacionadas con las ciencias, la ingeniería y la arquitectura, donde las cualidades visuales y espaciales, mezcladas con pensamientos complejos e intangibles, precisan ser entendidas para ser comunicadas.
 
Creatividad y pensamiento cuántico
El cambio de paradigmas de seguridad es imprescindible para acometer nuevos retos y exigencias en la sociedad que vivimos. Hemos de analizar y actuar sobre aspectos de seguridad con una visión holística, pues el mundo no está formado por piezas separadas y aisladas, sino conjuntos que guardan una relación compleja y sinérgica entre sí. Es el momento de avanzar y revisar las viejas leyes newtonianas de comportamiento que también esclerosan el panorama de las seguridades.
Desde el siglo XVII, el paradigma dominante en el mundo occidental ha estado moldeado por la ciencia newtoniana o mecanicista que tiende al determinismo, el reduccionismo y el atomicismo pero, la ciencia radicalmente distinta ya iniciada en el siglo XX con la relatividad, la mecánica cuántica, el caos y la teoría de la complejidad, nos ayuda a abordar los conceptos básicos de un nuevo modelo.
La newtoniana es una ley simplista marcada por la idea de “o lo uno o lo otro” y el culto al experto, con leyes férreas de predicción, control y programas.
La ciencia cuántica nos dice que el mundo es de una pieza, es holístico por tanto, la humanidad se enfrenta irremisiblemente a un “salto cuántico” hacia un futuro en el que el todo esté presente siempre al tiempo que la parte.
La actual sociedad y sus seguridades requiere de un punto de vista nuevo y diferenciador, y una determinada manera de entender el tiempo que es más corto y el espacio que es más grande, de la mano de la lógica y la causalidad, que son invitados permanentes.
Hay que hacer un salto hacia lo desconocido, un cambio de paradigma de seguridad que enfoque los problemas de manera cuántica. El espacio y el tiempo cuánticos poseen escaso significado. Los sucesos cuánticos son incontrolables, se producen sin causa aparente y un principio cuántico de incertidumbre sustituye a las leyes de la naturaleza predecibles hasta ahora.
El pensamiento cuántico ha de ser creativo, intuitivo e inclusivo, y servir para romper nuestros hábitos, modelos mentales y paradigmas ya obsoletos. Si no queremos quedarnos en un mecanicismo inmovilista, hemos de poder pasar de lo determinado a lo indeterminado, de la necesidad de certidumbre y predictibilidad, a la gestión de la incertidumbre y la ambigüedad, y, de los caros esquemas del control, al cultivo de resultados y de confianza…
El pensamiento cuántico es holístico y unifica, contempla y relaciona todos los datos, integra los procesos del pensamiento en serie y asociativo pero, para pasar a esta forma de pensar, hemos de hacerlo desde fuera de nuestros esquemas obsoletos y rutinas habituales.
En cualquier caso, no hay que minusvalorar que la revolución newtoniana supuso el gran estallido del pensamiento en serie, el pensamiento oriental hizo florecer el pensamiento asociativo y el pensamiento cuántico lo que hace es dar un salto hacia una perspectiva situada más allá.
Atrevámonos a saltar.

(1) http://manuelsanchez.com/2013/02/18/reinventando-la-seguridad/
(2) http://manuelsanchez.com/2013/03/11/repensando-la-seguridad-humana/


03/09/2014

MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO

Aunque en España existe todavía una gran incultura en materia de Seguridad Privada y sigue siendo una asignatura pendiente para el Estado y el sector poner en valor todo lo que esta aporta a la mejora y eficacia de la seguridad para la sociedad, la Seguridad Privada es, en general, un bien apreciado ya por el ciudadano.

Deberemos acostumbrarnos a la presencia de empresas de seguridad privada en el día a día de nuestras vidas porque tienen una misión incuestionable que cumplir, más allá de los trasnochados criterios de pensar que es pura privatización de la Seguridad Pública.


España y su estado del bienestar maltratado tienen en la seguridad una dualidad pública/privada que ha de aclarar y consolidar ante la sociedad.

En este sentido, tenemos ante nosotros una nueva Ley de Seguridad Privada, la 5/2014, que viene a sustituir a la ya superada Ley 23/92, lo que representa una puesta al día imprescindible, un reconocimiento necesario de la aportación privada y el incremento de su colaboración, con un verdadero paso desde el control al aprovechamiento de los recursos privados en lo público.

“La nueva Ley representa un tratamiento total y sistemático de la seguridad privada en su conjunto, que pretende abarcar toda la realidad del sector existente en España, al tiempo que lo prepara para el futuro…” con mecanismos legales para aprovechar sus recursos y controlar sus incumplimientos o las potenciales violaciones de los derechos ciudadanos de forma efectiva.

Una nueva ley que presenta nuevas oportunidades ante una especial demanda para la contratación de servicios de seguridad privada en los sectores estratégicos definidos en la Ley 8/2011 de Protección de Infraestructuras Críticas, donde las empresas de seguridad privada deberán contar, con carácter previo a la prestación de sus servicios, con una certificación emitida por una entidad acreditada que garantice, como mínimo, el cumplimiento de la normativa administrativa, laboral, de Seguridad Social y tributaria que les sea de aplicación.

Una nueva ley que tiene entre otros objetivos, obtener, de un modelo legal de seguridad privada ya consolidado y maduro, la máxima eficacia y eficiencia en beneficio de la seguridad común, así como regular la coordinación y la colaboración entre la seguridad pública y la seguridad privada, incidiendo en su complementariedad y acentuando al máximo los elementos diferenciales para esa colaboración.

Una nueva ley que está constituida fundamentalmente por siete títulos: Disposiciones generales, Coordinación, Empresas y despachos, Personal de Seguridad Privada, Servicios y Medidas de Seguridad, Control Administrativo y Régimen Sancionador, y que se desarrolla en 13 Capítulos y 72 Artículos. Se completa con las Disposiciones Adicionales, Transitorias, Derogatoria y Finales.

Una nueva ley de la que me parece importante destacar los aspectos y las condiciones siguientes:

Disposiciones Generales

En estas Disposiciones Generales, desarrolladas en 13 Artículos, se estructura principalmente el modelo de seguridad privada donde se pasa de un tratamiento normativo parcial, a una ley generalista, reguladora de la totalidad de materias que configuran el sector de la seguridad privada.

Igualmente se fija el ámbito material y la finalidad a la que sirve la propia seguridad privada, y se definen conceptos jurídicos antes imprecisos o indeterminados, como por ejemplo los del personal acreditado. También se regula las llamadas actividades compatibles y se completa y perfila mejor las actividades de la propia seguridad privada.

Por primera vez se reconoce a los operadores de seguridad como personal acreditado.

Por otro lado, la seguridad de la información y las comunicaciones aparece definitivamente determinada como actividad compatible, decisión muy loable pero no exenta de complicación para el sector.

Y, finalmente, cabe destacar la liberalización de la actividad de planificación, consultoría y asesoramiento, que pasa a considerarse como actividad igualmente compatible, aspecto este que puede presentar aspectos negativos en su desarrollo habitual.

Titulo I. Coordinación

En este apartado, desarrollado en 3 Artículos, cabe destacar la especial determinación de las ideas fundamentales de la ley, como son la coordinación y la colaboración entre la seguridad pública y la seguridad privada.

También se pasa de subrayar el concepto de subordinación, a desarrollar más eficazmente el principio de complementariedad a través de otros conceptos como son el de cooperación o de corresponsabilidad, donde trasciende el nivel bidireccional de intercambio de la información así como se contempla la existencia de órganos de colaboración y encuentro.

Igualmente, destaca que: “Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad podrán facilitar al personal de seguridad privada en el ejercicio de sus funciones, informaciones que faciliten su evaluación de riesgos y consiguiente implementación de medidas de protección”.

Título II. Empresas de seguridad y despachos de detectives privados

Apartado desarrollado en 9 Artículos, donde cabe destacar que se unifica y establece un nuevo Registro Nacional de Seguridad Privada.

Del mismo modo, es de subrayar el hecho de que se sustituye el sistema más gravoso de la autorización administrativa por el de la declaración responsable para centros de formación, despachos de detectives privados y empresas de instalación y mantenimiento.

Título III. Personal de seguridad privada

Este apartado (desarrollado en 12 Artículos) hay que destacar que amplia el actual sistema de acceso profesional y da cabida a otras posibilidades de acceso a la formación mediante el sistema que determine el Gobierno, a propuesta del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, al contemplarse la posibilidad de una formación profesional reglada o de grado universitario para el acceso a diferentes categorías o profesiones de seguridad privada, o de los correspondientes certificados de profesionalidad del Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Igualmente, es de subrayar el que se ofrece protección jurídica análoga a la de agentes de la autoridad para el personal de seguridad privada frente a las agresiones o desobediencias de que pueden ser objeto cuando desarrollen actividades de seguridad privada en cooperación o bajo el mando de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Título IV. Servicios y medidas de seguridad

En este apartado, desarrollado en 15 Artículos, hay que mencionar que se especifica la forma de prestación de los servicios de seguridad y se hace ampliación del catalogo de estos en aras a una mayor participación del sector hacia una seguridad más completa y única.

Destacar igualmente que se regulan los servicios de videovigilancia y de investigación privada, así como se regula por primera vez a nivel de legislación, las medidas de seguridad y se introduce el sistema de normalización y certificación.

Por otro lado, cabe destacar otra importante novedad y es que capacita al Gobierno para obligar a los organizadores de eventos a contratar seguridad privada.

En este mismo sentido, de ampliación del catálogo de servicios, se abren nuevas líneas de actividad como la prestación de servicios en áreas o recintos exteriores de los Centros Penitenciarios; la participación en la prestación de servicios encomendados por y a la seguridad pública; la vigilancia en los espacios de uso común de urbanizaciones y polígonos industriales; y la participación en materias propias de la Protección Civil, entre otros.

Título V. Control administrativo

Desarrollado en 3 Artículos, en este apartado se determina las actuaciones de control e inspección, así como las medidas provisionales anteriores al procedimiento.

Título VI. Régimen sancionador

Con independencia de que en este apartado, el más amplio de la ley, desarrollado en 17 Artículos, se actualiza, se perfecciona, se amplia y se separa las infracciones, respecto a la Ley 23/92, hay que destacar especialmente que se hace hincapié en la regulación de aquellas conductas infractoras con el objeto de evitar el intrusismo de las empresas de seguridad, el personal no habilitado, las empresas de servicios que desarrollen actividades de seguridad o los usuarios.

Hacia una Seguridad Única

Con esta nueva Ley 5/2014 de Seguridad Privada estamos ante la oportunidad de seguir la senda y conseguir una Seguridad Única, Pública y Privada, Integral e Integrada, Profesional y Especializada.

Una Seguridad Integral con la Convergencia de las Seguridades y una Seguridad Integrada por la física y la lógica.

Todo ello, con el objetivo de realizar una Gestión integrada de Riesgos, Amenazas y Vulnerabilidades.

Esto implica especialmente trabajar por la optimización del gasto y el adecuado dimensionamiento de las inversiones en materia de seguridad, a la búsqueda de una eficacia proporcionada con el reto de realizar mucho más con menos… y mejor para la seguridad humana y ciudadana.

Para unos ciudadanos de los que no debemos olvidar que lo que más les importa es la percepción, esa sensación de seguridad que, en definitiva, pone en valor los trabajos y esfuerzos que el poder legislativo y ejecutivo vienen realizando no sin una especial participación de los profesionales (públicos y privados), verdaderos protagonistas de lo que se consigue.

Y si de esos protagonistas hablamos, integrados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, los responsables y directores de seguridad en entidades públicas y privadas y las empresas de seguridad y sus profesionales son los que constituyen esa verdadera y única seguridad para los ciudadanos.

Unos colectivos profesionales inmersos todos ellos en dar la respuesta eficaz a esos nuevos retos y demandas de la seguridad en todos sus ámbitos, ante una, sin duda, inseguridad globalizada que ha generado un espacio más grande y unos tiempos más breves para la lucha contra todo tipo de riesgos y amenazas.

Pero, para todo ello, precisamos de una mayor profesionalización del sector, de las empresas de seguridad implicadas con una dirección comprometida, con profesionales capacitados y motivados para los nuevos retos, demandas y oportunidades.

Por tanto, estamos ante el reto de renovación empresarial del sector de la seguridad privada, donde la situación se agrava por la suma de múltiples aspectos y dejaciones empresariales, principalmente desde que comienza la crisis económica europea y, particularmente, la española.

Un sector que viviendo en tiempos revueltos y desordenados precisa de una mayor convergencia y consenso entre las empresas y los profesionales, inmersos las primeras en la lícita búsqueda de la rentabilidad económica y los segundos en una mayor y mejor eficacia ante los nuevos retos.

Y un sector hay que decir también que, principalmente, amenazado y afectado por una pérdida de actividad, ha reducido la necesaria defensa de los nuevos sistemas tecnológicos y la calidad de los servicios.

Ahora, con las oportunidades que ofrece la nueva Ley 5/2014, el reto más importante para la Seguridad Privada está en poner en valor su amplia y especial participación profesional en el entramado de la seguridad en general, incrementar su aportación a la cultura de seguridad y, más que nunca, poner a disposición pública y privada sus conocimientos, medios y experiencias para hacer ese más con menos, de acuerdo con la exigida eficacia.

En este sentido, es sin duda necesaria la especialización empresarial y profesional mediante la colaboración Academia–Empresa con una Formación Especializada que tendrá como resultado esa promoción profesional que hasta ahora se echa especialmente en falta.

Componente igualmente imprescindible seguirá siendo el desarrollo y cumplimiento de la normativa europea, el desarrollo de los programas de certificación de productos, empresas y profesionales, así como la implantación de nuevos procedimientos y protocolos de actuación. Todo ello bajo un programa de control para su cumplimiento.

Capítulo aparte requiere el tratamiento de las nuevas oportunidades para el sector de la seguridad privada, sus empresas y profesionales, surgidas de la aprobación de la Ley 8/2011 de Protección de Infraestructuras Críticas cuyo desarrollo e implementación requiere de una respuesta especializada y personalizada para todas y cada una de las infraestructuras y sus operadores, con un planteamiento de Seguridad Global y un desarrollo muy especial de la Ciberseguridad.

Todo ello, sin duda, presenta nuevos retos y oportunidades para el desarrollo empresarial y la especialización profesional que redundará en el incremento de las Seguridades.

Finalmente, en esta crónica de una ley anunciada se acaba lo malo: un largo periodo de una ley reconocida como “claramente insuficiente” y, ahora, viene lo peor o lo mejor: su desarrollo reglamentario donde, siendo positivos, hay que destacar la especial predisposición del Ministerio del Interior para ello, principalmente en colaboración y a través de la Comisión Nacional de Seguridad Privada, siendo esperable el adecuado y mejor reglamento que al país y a la sociedad le corresponden.

A modo de conclusiones

La nueva Ley 5/2014 es una oportunidad para la renovación de la seguridad privada y un paso hacia la seguridad única (pública y privada), al igual que supone un reto hacia la convergencia, así como una exigencia hacia la eficacia a través de una irreversible profesionalización y una mayor especialización empresarial, todo ello, sobre la base de una normativa europea avanzada que, sin duda, respalda un programa para su certificación.

Uno de los retos y oportunidades más importantes corresponderá a la respuesta de seguridad en las Infraestructuras Críticas y Estratégicas, en cumplimiento de la Ley 8/2011.


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Editado por
MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO
Eduardo Martínez de la Fe
MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO, es consultor internacional de seguridad, arquitecto técnico y periodista. Completa esta formación con diversos cursos de postgrado en las áreas de seguridad pública y privada, defensa comunicaciones.

Dedicado por más de 30 años a la Consultoría e Ingeniería de Seguridad y Defensa por más de 20 países como asesor para asuntos aeroportuarios, puertos, cárceles hospitales, entidades bancarias, museos, transporte ferroviario, servicios de Correos y puertos.

Es socio fundador y presidente para Europa de la Federación Mundial de Seguridad (WSF), Director para Europa de la Secretaría Iberoamericana de Seguridad, Asesor gubernamental en materia de integración operativa de seguridad pública y privada en diversos países latinoamericanos.

Como experiencia académica es profesor de postgrado en ICADE (Universidad Pontificia Comillas de Madrid) desde 1986, codirector de postgrado en la Facultad de Psicología (Universidad Complutense de Madrid) y director del Curso de Seguridad en Infraestructuras Críticas del Instituto General Gutierrez Mellado de la UNED, así como conferenciante habitual y profesor en más de 20 países sobre Seguridad y Defensa.

Su representación institucional es principalmente como Miembro Experto de la Comisión Mixta de Seguridad del Ministerio del Interior, Director para Europa de la Federación Panamericana de Seguridad (FEPASEP), representante “ad honores” de la Federación de Empresas de Seguridad del MERCOSUR (FESESUR), asesor del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) para asuntos de Seguridad Ciudadana y Observatorio de Delincuencia en Panamá, socio fundador y de honor del Observatorio de Seguridad Integral en Hospitales (OSICH), socio fundador y vicepresidente de la Asociación para la Protección de Infraestructuras Críticas (APIC)

Autor y director de la BIBLIOTECA DE SEGURIDAD, editorial de Manuales de Proyectos, Organización y Gestión de Seguridad

Actualmente es presidente y director del Grupo de Estudios Técnicos (GET), socio-senior partner de TEMI GROUP Consultoría Internacional y socio-director de CIRCULO de INTELIGENCIA consultora especializada.