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SEGURIDAD Y DEFENSA: Manuel Sánchez Gómez-Merelo




Blog sobre convergencia y tecnología de Tendencias21

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Quienes estamos en la profesión de la protección de personas y bienes conocemos bien la ecuación para superar problemas críticos de seguridad al integrar personas, procesos y tecnologías.
La secuencia: Análisis → Convergencia → Integración → Resiliencia → Consecuencia → Trascendencia, nos señala una especial hoja de ruta con un camino prospectivo hacia la superación y la excelencia.


En este sentido, los profesionales de la seguridad pública y privada, siempre hemos sostenido que las personas son “la base fundamental de nuestra actividad y su principal activo” y, por eso, trabajamos para seleccionar, capacitar e integrar a los mejores a fin de favorecer su desarrollo profesional y personal para su mejor aportación a la seguridad humana siempre viva y en evolución.


Visión…


La organización y dirección de seguridad debe estar estructurada actualmente en torno a valores, y su visión y liderazgo debe ser una consecuencia de la expresión de estos.


Para ello, precisamos de un cambio permanente que deje ver ese espacio que se abre a los nuevos retos y demandas que, igualmente, presentan infinitas posibilidades donde la transformación es necesaria desarrollarla con especial proactividad y la innovación es la base de especialización de valor compartido.


2-Seguridad 2020 visión, liderazgo y resiliencia, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


En este sentido, Michael Porter señala que el propósito de la corporación u organización debe ser redefinido como creación de valor compartido, no sólo beneficio per se. Esto impulsará la siguiente ola de innovación y crecimiento de la eficacia también de la seguridad global, integral e integrada.


Así, ante la duda frecuente de si preferimos directivos de seguridad que sepan gestionar el riesgo o profesionales con visión de seguridad, no podemos dejar de tener en cuenta lo importante que es para las organizaciones la tenencia de ambos perfiles integrados, porque la gestión del riesgo necesita visión y la visión de seguridad, sin la gestión, no puede ofrecer los resultados requeridos.


Por otro lado, tener un proyecto de valor compartido es lo que motiva a los profesionales de la seguridad a entregar lo mejor de sí mismos.


Sin duda hoy hay que dar una respuesta con una Seguridad Única con mayúscula, integral e integrada, pública y privada.


Con la aplicación de esta capacidad ya conseguida para absorber las situaciones de crisis y reorganizarse, al tiempo que experimentamos el cambio dentro esencialmente de las mismas funciones, haremos que estructura, identidad y retroalimentación participen de forma especial, reforzando la creatividad, el carácter proactivo y la innovación.


Así, de forma especial es necesario cambiar las estrategias de protección de las IEC (infraestructuras estratégicas y críticas) hacia ese enfoque holístico de la seguridad integral (prevención mas protección) que incluya una adecuada gestión de riesgos inherentes a las IEC (físicos, lógicos y humanos)en todo el ciclo y desde la prevención.


Liderazgo…


La experiencia nos ha enseñado que los Departamentos de Seguridad son sostenibles, flexibles y coherentes cuando se dispone del líder adecuado.



Los nuevos retos y seguridades requieren y exigen, cada vez con mayor urgencia, una actualización del modelo de Dirección de Seguridad. Es preciso generar el perfil de un nuevo líder, basado en la excelencia, el servicio y la gestión eficaz, para hacer crecer la confianza, los valores y el marchamo empresarial distintivo de una cultura propia. Líderes sólidos, empáticos, con amplios conocimientos y que mantengan la motivación.


Para ello, el conocimiento y la mentalidad del buen líder en seguridad tiene que incorporar esa visión holística, ese sincero interés por el otro, esa confianza contagiosa en el logro, un discernimiento entrenado y un afán permanente de superación, que permita convertirlo en espejo en el que se miren sus colegas, contentos de “hacer lo que tienen que hacer”, al ver esa actitud en su Director de Seguridad.


Cuando estamos hablando de liderazgo en seguridad lo hacemos desde el concepto y la perspectiva del “servant leadership”, es decir, un liderazgo enfocado al servicio.


Seguridad 2020 visión, liderazgo y resiliencia, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


Un líder de seguridad orientado al servicio es una persona que tiene claro, en primer lugar, que la visión de la seguridad debe ser integral e integrada, lo que le permitirá construir espacios para la gestión del riesgo donde todos los aspectos y percepciones deben ser valoradas y comprendidas, donde todo el conocimiento y talento para el liderazgo va acompañado de una voluntad de servicio orientado a salir de incidencias o situaciones difíciles, incluso dramáticas.


Por y para ello, hemos de destacar y desarrollar el papel que viene a desempeñar una nueva forma de liderazgo, a fin de promover la resiliencia dentro de los sistemas de formación y capacitación, a partir de cinco conceptos clave: formación holística, autoconocimiento, transparencia en las relaciones, perspectiva ética internalizada y procesamiento riguroso de la información.


Un liderazgo para la seguridad que requiere de un cambio de pensamiento y acción hacia el valor compartido. El líder, el Director de Seguridad ha de ser creativo, intuitivo e inclusivo, y servir para romper nuestras inercias, modelos mentales y paradigmas ya obsoletos hacia un pensamiento cuántico. El pensamiento cuántico es holístico y unifica, contempla y relaciona todos los datos e integra los procesos del pensamiento en serie y asociativo.


Resiliencia…


Refiere Fred Kofman en su obra “La Revolución del sentido” que la capacidad del individuo de encontrarle significado a las situaciones negativas y aprender de circunstancias adversas es un indicador y predictor confiable del verdadero liderazgo.


No podemos pretender tener organizaciones seguras y resilientes si las personas que forman parte de las mismas no lo son. Por ello, debemos trabajar en la resiliencia individual proactiva, aprovechando los recursos y experiencia de la que ya disponemos, aplicando los buenos resultados ya obtenidos con ellos y apoyándonos en los valores de los modelos de éxito ya implantados.



La palabra "resiliencia" procede del latín "resilio", que significa "volver atrás”, “volver al inicio”. El término fue adoptado en las Ciencias Sociales para caracterizar a los individuos que, aparte de haber sufrido condiciones de adversidad, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos. Otro acercamiento a la definición de resiliencia es: "La capacidad universal que permite a una persona, grupo o comunidad prevenir, minimizar o superar los efectos perjudiciales de la adversidad” (The International Resilience Project 2009).


Como resumen, se concluye que cualquier sistema resiliente (desde un individuo a una organización) debe poseer, en alguna medida, las tres posibilidades siguientes:


  1. Capacidad de responder rápida y eficientemente, a perturbaciones, riesgos y amenazas frecuentes y volver a su punto de eficiencia en el menor tiempo posible.
  2. Soporte para monitorear continuamente los riesgos, las perturbaciones y amenazas, y revisar las bases para este monitoreo cuando sea necesario.
  3. Anticiparse a los futuros cambios en la gestión del riesgo que puedan afectar a la habilidad del sistema para funcionar y la voluntad de prepararse contra incidencias o perturbaciones, aun si los resultados son inciertos.

Para todo ello debe desarrollarse la gestión del conocimiento en la organización. El objetivo es asegurar la disponibilidad inmediata de una capacitación que ha de facilitar la organización a sus miembros, así como la incorporación de la permanente puesta al día proveniente del conocimiento externo.


Es también imprescindible el realizar todo tipo de análisis predictivos relevantes. Así, cuanto más se modele el futuro, mejor preparado se estará para enfrentar, e incluso para modificarlo y cambiarlo.


En definitiva, la resiliencia ante la adversidad es un requisito básico para el liderazgo.


A modo de conclusiones


Es sabido que la ausencia de incidentes no significa necesariamente un estado garantizado de seguridad y, resumiendo, diría que mi visión tiende hacia la consecución, a través del trabajo en la selección y la formación, de un tipo de líder con mentalidad diferente, más abierta, proactiva y con un mejor autoconocimiento. Este último se ha visto que incide con éxito en el esquema de funcionamiento de cualquier trabajador, siendo imprescindible en el comportamiento ejemplar que se espera del líder


Más que nunca, necesitamos líderes para la seguridad que integren y gestionen con especial visión esa hoja de ruta de Análisis → Convergencia → Integración → Resiliencia → Consecuencia → Trascendencia, con la que hemos de trabajar proactivamente.



Estamos finalizando otro ciclo anual, y somos muchos los que, habitualmente, hacemos un balance, sobre todo para ver cómo queremos o debemos seguir evolucionando o, como mínimo, acercándonos cada día a nuestras metas, entre las que siempre se encuentran las de seguridad y bienestar.
Aunque un nuevo calendario no signifique más (ni menos) que doce hojas de propósitos renovados, estrenamos con él un nuevo impulso hacia nuestro mejor horizonte: el de un mundo cargado de justicia, de paz, de integridad, de igualdad, de solidaridad y de la menor inseguridad posible.


Inauguramos casi ayer este año que termina con este mismo impulso y, al hacer ahora nuestra revisión, podemos ver los trenes en los que subimos, y los que se fueron sin nosotros. Para las nuevas esperanzas que nuestra imaginación alienta, lo mismo que para las oportunidades que brotan ante nuestros ojos, no siempre llevamos billete, pero, como mínimo, hay que estar en la estación, disfrutar del ir y venir de la vida y agarrarnos con fuerza a la escalerilla del vagón que nos toque trepar, colaborando con cuanto esté a nuestro alcance para conseguir que nuestras acciones y pensamientos se proyecten siempre en pos del bien común, del que la seguridad humana, en su amplio espectro, es factor principal.
 
 

Inseguridades en 2019, impulsos renovados y retos para 2020, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

Una seguridad humana que debe ir más allá, incluso de las cuestiones básicas y generalistas que impone el propio instinto de mejora y supervivencia, como la salud o la seguridad individual, teniendo en cuenta que lo que no enfoquemos hacia el conjunto de nuestra especie y del propio planeta lo pierde también cada una de sus partes.
 

Balance de las inseguridades ciudadanas y falta de respuesta política
 

En la España de 2019 hemos vivido un año especialmente discursivo, pudiendo decir que toda la fuerza se nos ha ido por la boca. Al escuchar durante semanas, por activa y pasiva, las múltiples intervenciones y mensajes políticos de los distintos partidos en las repetidas campañas para las Elecciones Generales, no hemos incrementado nuestra conciencia política, ni sentido crecer nuestra ilusión. A esta fecha, seguimos teniendo un Gobierno en funciones, y la falta de respuesta política coherente ante las percepciones de inseguridad o preocupaciones esenciales de los ciudadanos sólo conduce a un nihilismo preventivo, por el que el ser humano se agarra a “lo mío” y se aleja de “lo nuestro”.
 

Ya decíamos al inicio del año que parecería lógico y coherente que la redacción de los programas políticos y sus mensajes en campaña estuvieran y fueran especialmente dirigidos a solventar o minimizar los problemas o preocupaciones del electorado pero, no ha tenido mucho que ver la ponderación y mensaje político general con las preocupaciones o demandas reales.
 

Así, si comparamos los estudios y análisis multirrespuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) de febrero 2019 con noviembre del mismo año, las diez preocupaciones más importantes reflejadas en porcentaje sobre la consulta eran y son respectivamente:
 

  1. El paro 60.6 (60.3);
  2. Los políticos en general, los partidos políticos y la política 29.4 (45.5);
  3. La corrupción y el fraude 23.1 (18.4);
  4. Los problemas de índole económica 22.3 (30.4);
  5. La sanidad 14.3 (15.2);
  6. Los problemas de índole social 9.6 (12.6);
  7. La inmigración 8.8 (11.3);
  8. La educación 8.5 (5.7);
  9. Los problemas relacionados con la calidad del empleo 7.6 (13.3); y
  10. Las pensiones 7.1 (11.4).
 

Resulta que el paro o desempleo, los políticos en general, y los problemas de índole económica siguen siendo las primeras preocupaciones o inseguridades para el ciudadano, seguidas de la corrupción o el fraude, la sanidad, la calidad del empleo y los problemas de índole social, que han cambiado de posición, pero siguen estando entre los que más importan. A continuación vienen las derivadas de la independencia de Cataluña que han subido especialmente en los últimos meses. Le sigue la inseguridad derivada de la situación de las pensiones y la inmigración. Lejos quedan otros más de 30 temas que generan preocupación o inseguridad ciudadana.
 

Por tanto, las diez grandes preocupaciones o inseguridades para el ciudadano siguen siendo asignaturas pendientes un año después, lo que denota una cierta tibieza o incapacidad para enfrentar políticamente estos problemas tan importantes y permanentes en un país como España, donde la economía crece a más del 2 por ciento anual, siendo el país de Europa que lo hace a mejor ritmo, sin que, por contraste, ese crecimiento se vea igualado en los aspectos sociales.
 

Inseguridades en 2019, impulsos renovados y retos para 2020, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo
 

El año que termina ha estado plagado de circunstancias que han maniatado al gobierno en funciones, pero, en general, los políticos han demostrado la poca voluntad que ponen para enfrentar con responsabilidad los cambios que nuestro momento social necesita y los ciudadanos demandamos.
 

Ya no hay más tiempo para paños calientes ni aplazamientos insensatos. Los problemas serios han de ser resueltos entre todos de manera seria y perdurable. Teniendo en cuenta en todo momento que las principales preocupaciones de los ciudadanos han de ser temas prioritarios para cualquier gobierno, será preciso afianzar la filosofía de generar acuerdos políticos y pactos de Estado para propiciar la estabilidad en la respuesta a toda necesidad básica, generando la cobertura social y universal fijada en nuestra Constitución, sin consentir que los derechos elementales, la seguridad y el bienestar ciudadano se vean sujetos a vaivenes políticos ni veleidades administrativas.
 

Este es mi principal deseo para el Nuevo Año.


“Todos a la Cárcel” es una película española de 1993 dirigida por Luis García Berlanga, que caricaturizaba las peripecias, apaños y corruptelas de empresarios y funcionarios de prisiones oportunistas, para tratar de sacar partido a su posición privilegiada. Pero, mucho han cambiado las cosas y, aunque las actividades y corruptelas en algunos casos ya se han convertido en corrupción con mayúscula, las cárceles son un potencial lugar de residencia no solo para los “malos amigos de los recursos ajenos”, sino que incluso lo podrían ser para los “buenos sin recursos”.


En “Todos a la Cárcel” la trama principal se centraba en un festejo preparado por Quintanilla, un hombre astuto y especializado en organizar este tipo de eventos colectivos y bulliciosos. Era un acto más bien político y clientelista, al que acudían las autoridades más representativas de la región, junto a otras personalidades del mundo de la cultura, las finanzas o el poder eclesiástico.
 

Tras muchas y complejas vicisitudes, el guión iba entretejiendo una serie de intervenciones y sucesos que desencadenaban un peculiar motín, concluyendo con la huida de Tornicelli, el director de la prisión y su joven amante transexual.
 

Hoy nos ocupan muy serias cosas: La desigualdad, la dependencia, el paro, las pensiones, los fanatismos patrioteros… Nos duele el dolor de quienes no merecen ser despojados, y vamos camino de organizar una manifestación con recogida de firmas y mítines enardecidos, acompañados de todos aquellos mayores necesitados a los que el Gobierno les niega o retrasa su imprescindible dignidad y residencia. ¿Qué nos aconsejaría hacer el guión del genial Berlanga?
 

Pues con el conocimiento de causa que los datos aportan, y aprendiendo de la experiencia que esa peli resume, podríamos buscar atajos fáciles, conclusivos y rápidos, que dieran soluciones eficientes a problemas difíciles.
 

Nuevo Plan de “Todos a la Cárcel”
 

Con esta adaptación del guión mencionado, a todo ciudadano de más de 65 años se le entregaría una pistola con seis balas (no necesariamente de verdad), y se le permitiría disparar a cuatro políticos, lo que no implicaría que tuviera que matarlos, habida cuenta de que en ningún caso, habría que desperdiciar mucha munición, ya que siempre está cara, aunque sea de goma.
 

Obviamente, con este tipo de “presunto atentado” el necesitado ejecutor terminaría en prisión, donde, como cualquier “delincuente”, tendría como dotación residencial –según el Régimen Penitenciario español (uno de los más progresistas de mundo)- una celda individual, en régimen de pensión completa: tres comidas al día, calefacción central, derecho de “vis a vis” una vez a la semana, televisión, ocio con instalaciones impresionantes, como piscina climatizada, biblioteca, aulas de informática y música, e incluso, un frontón, y todos los cuidados médicos y revisiones que requiera, incluido hasta un trasplante -caso de necesitarlo-, así como una amplia oferta de actividades deportivas y trabajo remunerado, además de una formación, incluso universitaria, si así lo solicita… Vamos, mejor que cuando trabajaban.
 

Es decir, todo cubierto sin más solicitud, añadiendo el hecho de que su familia podría visitarle tan a menudo como lo hace ahora o más.  


Economía y seguridad… todos a la cárcel, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


¿Y quién pagaría todo ésto? El mismo Gobierno que le dijo que no se podía permitir ofrecerle una residencia después de haber cotizado y pagado impuestos por algunas decenas de años contando, además, que, ahora, estas personas “delincuentes jubilados” (más jubilados que delincuentes) no tendrían que pagar impuestos, por estar en un Centro Penitenciario.
 

Así que… todos a la cárcel, por el módico precio de atreverse a cometer un delito, que hay sitio para todos y, si no, se construirán más cárceles de lujo, sin necesidad de programas sociales o debates políticos que los aprueben, porque estarán en los Presupuestos del Estado.
 

Todo indica que el movimiento ha empezado ya pues nuestra población penitenciaria es un 32 por ciento superior al promedio europeo, pese a que los crímenes están un 27 por ciento por debajo.
 

Datos del año 2018 dicen que el Estado gasta más en el mantenimiento de un interno que en la prestación por desempleo de un padre con un hijo, cuyo máximo está en 1.242 euros. El coste de un interno en prisión está "entre 60 y 65 euros al día, unos 1.800 euros al mes, y en torno a 21.600 euros al año, si se tienen en cuenta todos los gastos que conlleva una prisión", según explicaba Francisco Llamazares, presidente de la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones. Y eso que el coste diario por preso se redujo a la mitad durante la crisis: de 138,66 euros en 2010 pasó a 59,72 euros en 2015, y la densidad carcelaria también se ha reducido, o sea, que puede mejorar y hay sitio para muchos.
 

Pues lo dicho (y válgame la imprescindible ironía, dada la imposibilidad de comparar magnitudes): jubilados, desatendidos, marginados, despreciados, necesitados…“todos a la cárcel”.


Vivimos en un mundo global que se extiende en múltiples dimensiones, todas ellas con riesgos y amenazas, endógenos y exógenos. Los elementos de inestabilidad que afectan a la seguridad son prácticamente comunes a todos los países o regiones, aunque su más importante variación está en la distinta manera de percibir la realidad y reaccionar a ella, es decir, la forma de hacer frente a esas inseguridades. Y es esta percepción de los riesgos y amenazas la que más varía, teniendo en cuenta especialmente las condiciones geopolíticas, sociales, económicas y culturales.


X Jornadas Iberoamericanas sobre “Visiones y desafíos en un mundo globalizado”

Como todos conocemos, el año 2019 está siendo muy complejo y lleno de incertidumbres y conflictos en el contexto geopolítico y socioeconómico.


La inestabilidad política y la desilusión social y ciudadana, junto con la incertidumbre económica, están provocando y manteniendo niveles crónicos de manifestación social, incluida la violencia en las calles.


Dentro de este panorama, y siguiendo una tradición plasmada en la convocatoria de encuentros entre España y Latinoamérica, el Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado (IUGM) para la Investigación sobre la Paz, la Seguridad y la Defensa ha celebrado los días 21 a 23 de octubre en su sede de Madrid, las X Jornadas Iberoamericanas sobre “Visiones y desafíos en un mundo globalizado”, con el objetivo primordial de reunir a expertos, especialistas y estudiosos en temas de seguridad de ambos lados del Atlántico para analizar, de manera abierta y rigurosa, la visión y el tratamiento de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades a las que se enfrentan nuestras sociedades, así como las recomendaciones sobre los caminos que se debe recorrer en función de las capacidades nacionales y regionales.


Tres interesantes días en los que se ha compartido y debatido la información y el conocimiento actual sobre una serie de temas troncales, en torno a los que han girado las diferentes sesiones: los grandes desafíos a los que se enfrentan los países de Europa y América en un mundo cada vez más globalizado e interconectado; las diferentes maneras de hacer frente a la crisis migratoria; los múltiples y graves problemas que genera el crimen organizado que opera en marcos transnacionales; el cambio climático cuyos perniciosos efectos ya estamos empezando a ver y que se va a convertir en un grave problema para la seguridad sobre todo en determinadas zonas geográficas en las próximas décadas; el impacto de las tecnologías digitales en los conflictos bélicos de diferente carácter que asolan en la actualidad a diferentes países y regiones del planeta y, por último, el problema de las ciberamenazas, un desafío cuyas dimensiones y efectos todavía se nos escapan y que también afecta de manera muy intensa a la seguridad global de personas y países.


“Las lecciones aprendidas por España en los desafíos a la ciberseguridad”, conferencia impartida por María del Mar López del Departamento de Seguridad Nacional de la Presidencia de Gobierno (España)


Cabe destacar la importante sesión que se inició con el tema “Las lecciones aprendidas por España en los desafíos a la ciberseguridad”, conferencia impartida por María del Mar López del Departamento de Seguridad Nacional de la Presidencia de Gobierno (España), que hizo un recorrido sobre las prioridades abordadas especialmente desde el año 2011 en sus diferentes versiones, así como la evolución de la Estrategia de Seguridad y Ciberseguridad Nacional, detallando las 13 líneas estratégicas.


Manuel Sánchez Gómez-Merelo, Director de GET y de Programas de PIC en el IUGM iniciando el tema de “Las ciberamenazas, el último desafío sin resolver”.


Seguidamente, intervino Manuel Sánchez Gómez-Merelo, Director de GET y de Programas de PIC en el IUGM iniciando el tema de “Las ciberamenazas, el último desafío sin resolver”.


A continuación, el Coronel Ángel Gómez de Ágreda, Jefe del Área de Análisis Geopolítico de la Secretaría General de Política de Defensa (España); Carlos Ramírez Consultor en Prisma Consulting Latam (México) y Pablo Elizondo Director de SmartSoft (Costa Rica), desarrollaron sus intervenciones acercándonos sus percepciones, experiencias, realidades e inseguridades derivadas de las ciberamenazas, exponiendo sus reflexiones y recomendaciones y destacando la importancia de acometer proyectos eficientes, basados en el discernimiento, la profundidad y la ética.


X Jornadas Iberoamericanas sobre “Visiones y desafíos en un mundo globalizado”


Destacó el sentimiento común de que vivimos en una sociedad en la que, de forma habitual, los medios de comunicación, los gobiernos, las grandes corporaciones y los grupos políticos fabrican falsas realidades y generan más alarma social que seguridades.


Los ciudadanos precisamos ser reconfortados y asegurados, y no sólo alejados frívolamente de las tristes realidades en las que nuestras sociedades modernas se debaten, de espaldas a la propia realidad, cuya percepción siempre nos llega distorsionada.


X Jornadas Iberoamericanas sobre “Visiones y desafíos en un mundo globalizado”


En la “era de la comunicación global y de las redes informativas”, cada vez es más difícil mantener un control férreo de la información que afecta a nuestras vidas, a menudo infectada por un agente viral preconcebido, interesado y malicioso...


Vivimos con un serio problema de credibilidad y confianza en nuestras principales instituciones sociales (medios de comunicación, partidos políticos, planes de educación, sistema financiero, etc.) y, en general, la información que nos facilitan los medios tiene un envoltorio y contenidos más afines al deseo de ganar audiencias que al deber de formar e informar desde la veracidad, la ecuanimidad y el desapasionamiento.



La inmigración ilegal es uno de los mayores retos al que se enfrentan todos los estados, aunque con mayor y más compleja incidencia sobre los países más desarrollados, por las potenciales ayudas económicas y sociales que ofrece su opulencia. Sin embargo, sigue siendo un asunto mal analizado y peor tratado, una verdadera asignatura pendiente desde el punto de vista humano y social, que se agrava con inseguridad permanente.


Si hablamos de muros, siempre ha sido de especial referencia para el mundo el que inicialmente fue denominado “Muro de la Vergüenza”, que aislaba el sector occidental de la ciudad de Berlín del resto de la población de la antigua República Democrática Alemana (RDA). Parece que fue ayer cuando, en 1989, el mundo celebrara entusiasmado la “Caída del Muro de Berlín“, del que aún hoy se siguen vendiendo restos de bloques de hormigón como recuerdos emblemáticos de lo que no debería volver a suceder.


La inmigración ilegal y los muros de la vergüenza. Una asignatura pendiente, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


Pero, hemos de preguntarnos con responsabilidad si hay diferencia entre el “Muro de Berlín” y estas otras barreras, de dudosa justificación que han seguido estableciéndose en el mundo a lo largo del tiempo, como la que divide a Israel de los territorios palestinos, los vallados de Ceuta y Melilla en el norte de África, o el nuevo muro en vías de construcción en la frontera entre México y Estados Unidos.


Otros, se levantan a la desesperada, incluso en nuestro propio país, tratando de cortar flujos hacia otros destinos que nos usan de puente, como sucede ahora mismo en Bilbao y Santander, donde los inmigrantes de los campamentos de Calais, desmantelados en 2016, se amontonan con la intención de llegar a las Islas Británicas. En Santander llevan 1.100 asaltos a los ferris en lo que va de año, pero, en Bilbao lo han controlado gracias a un muro, en este caso, podríamos decir que “solidario” con nuestros vecinos.


En países con un mayor tránsito de inmigrantes como es el caso español, el control fronterizo se impone, ya que son elegidos como países de introducción a la UE, para después pasar a otros con mejores perspectivas económicas.


Los intereses de unas u otras partes se multiplican y forman un polvorín, ya que ser país receptor de inmigración es claro sinónimo de estatus, de ser una sociedad en paz y desarrollada económica y socialmente, a la que varios millones de ciudadanos están orgullosos de pertenecer, mientras que millones de extranjeros desearían poder entrar, al tiempo que otros varios millones, más pronto que tarde, se van a ver obligados a intentar el acceso de cualquier forma, por pura supervivencia.


La inmigración ilegal y los muros de la vergüenza. Una asignatura pendiente, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


Nuestro país es sin duda tierra de promisión, pero no somos precisos cuando hablamos de inmigración en España, porque nos vienen a la mente todas aquellas personas de origen subsahariano o árabe que llegan a nuestras costas en precarias pateras gestionadas por mafias, y no solemos contar con la inmigración procedente de los países latinos o asiáticos, así como la invasión turística que llega a nuestras costas y se queda para aprovechar las ventajas que nuestro país les ofrece.


Los inmigrantes “ilegales” son seres humanos tan legales como los demás, pero que han tenido la desgracia de verse obligados a abordar en precario su aventura hacia el futuro, enfrentando desde los países de origen un trayecto tan plagado de peligros, que muchos de los que lo emprenden esperanzados mueren en el camino.


El drama es que, después de dejar a cientos de compañeros en ruta, cuando llegan cerca de la última de las barreras, próximos ya a su límite de supervivencia, se enfrentan a barreras y mares con tal desesperación que saltan sobre concertinas y se arriesgan a navegar, sin que los mafiosos de turno tengan que hacer mucho para venderles su pasaje a la pesadilla, porque sus clientes, aun sabiendo que les engañan, pagan con todo lo que tienen -y aún deben- agarrándose al último clavo ardiendo aún al precio de perder su pobre vida.


Frente a esto, nada pueden evitar los muros (y prueba de ello son los importantes asaltos que siguen produciéndose a través de los vallados de Ceuta y Melilla), porque es un hecho bien sabido que se reduce la ponderación de la altura y peligrosidad de cualquier obstáculo según crece la desesperación de quienes lo enfrentan.


Sin embargo, los muros, las fronteras, los obstáculos al entendimiento y la verdadera globalización se siguen levantando de modo inexplicable en un mundo desarrollado, a costes acumulados casi siempre mucho más gravosos que los que devendrían de la suma de iniciativas para concitar soluciones a largo plazo.


Realidad insostenible. Vergüenza social


La realidad es que emigrar a otro país como único modo de supervivencia, ha creado un problema social en los países receptores de los flujos migratorios ya que, por un lado, está el deber humano de acoger a aquellas personas cuya vida corre peligro, pero, por otro, la sociedad del país de acogida siente a menudo la sensación de que puede peligrar la estabilidad y la seguridad de su población.


La migración internacional es hoy un fenómeno global causado por numerosos factores, incluyendo las desigualdades demográficas y económicas entre los países, además de la guerra, los estados fallidos, el hambre y las catástrofes y el deterioro medioambiental, que hacen incompatible con la vida la permanencia en muchos territorios que antes bastaban para la subsistencia.


La inmigración ilegal y los muros de la vergüenza. Una asignatura pendiente, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


Pero los muros tienen hoy un valor especialmente simbólico frente a esos miedos porque, más que defender la seguridad o soberanía de ningún pueblo supuestamente atacado por las hordas o necesidades de los otros, como antaño lo hicieron las murallas, en general separan a los países ricos de los pobres, protegiendo simbólicamente a los amenazados por ese sentimiento de aporofobia que anida en los corazones estrechados por la opulencia.


Todos tienen derecho a sentirse seguros, los unos en nuestra tranquila comodidad y, los otros, en su afán de alcanzarla, pero hay que resolver el conflicto de manera eficiente.


Si tenemos en cuenta que las barreras físicas han demostrado por lo común su ineficacia, lo verdaderamente indispensable es que se realice una adecuada política migratoria integral y universal, que sirva para resolver de raíz las consecuencias de la enfermedad que produce la auténtica vergüenza de nuestro siglo: una desigualdad inaceptable, sobre la que no podemos seguir poniendo paños calientes.


La globalización, mal entendida, pese a todas sus ventajas, ha seguido primando el beneficio a toda costa, otorgando un crecimiento exponencial a los países montados en los elefantes ciegos del consumo, mientras se esquilmaban y depredaban los territorios de donde salen las materias primas y la mano de obra barata.


Nada de lo que podamos sorprendernos es ahora que los pueblos más desfavorecidos y, en muchos casos, engañados y utilizados para la extracción de materias primas de un subsuelo que ya no era suyo, guerras de otros que se inventaron como suyas, proyectos de desarrollo que nunca llegaron y líderes caciquiles colocados ad hoc por las potencias interesadas en repartos y globalizaciones varias, salgan de su caverna a buscar la luz.


La inmigración ilegal y los muros de la vergüenza. Una asignatura pendiente, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


Ya hemos globalizado la humanidad. Hora es de humanizar la globalización.


El asunto de la inmigración en general, y de la inmigración ilegal en particular, es sin lugar a duda, uno de esos retos sobre los que demasiado a menudo, en vez de actuar, se dan discursos recurrentes y vacíos, poniendo de manifiesto las grandes carencias que tienen las instituciones de consulta y decisión al más alto nivel, y que, en el mejor de los casos, terminan en una declaración rubricada por algún alto dignatario, cuando no en una dejación de responsabilidad ante la realidad y drama de los derechos humanos.


Hoy, hablamos de solidaridad cuando ésta queda bien para dar una buena imagen, tranquilizar nuestra conciencia o creer que “hacemos algo”, pero, a la hora de sentarnos a estudiar y dar cauce y continuidad a las posibles soluciones los sentimientos de inseguridad sirven de combustible para seguir atendiendo sólo remedios momentáneos y cosméticos, dejando a la auténtica solidaridad constructiva y sostenible reducida a unos pocos gestos de acogida que se muestran en los medios a bombo y platillo, ensalzados en extremo por unos y criticados por otros como un ejercicio de buenismo que se ve como casi ingenuo, cuando no peligroso.


La inmigración ilegal y los muros de la vergüenza. Una asignatura pendiente, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


La triste realidad es que, mientras tanto, se levantan o incrementan nuevos muros, físicos o legales, que se cree que nos protegen, pero siguen siendo una justificación vergonzosa y un aplazamiento de la auténtica realidad que, para los necesitados, por pura supervivencia, sólo significan obstáculos a batir y retos a superar


Hoy, más que nunca, buscar soluciones que acometan el problema de la inmigración, legal e ilegal, lleva implícito un entendimiento a corto plazo de todos los países afectados para conseguir aplicar un protocolo común, desarrollado con rigor, a fin de abordar de manera eficiente y equitativa la diversidad de situaciones que se plantean habitualmente.


Sin embargo, de nada serviría enfocar la ordenación del flujo de migrantes si no nos planteamos un trabajo conjunto y profundo para establecer protocolos de supervisión y programas de desarrollo en los países de origen que sirvan a medio plazo para evitar que las personas tengan que abandonar sus familias y pueblos por guerras de poder, gobiernos autoritarios o, simplemente, por falta de los recursos más vitales para la supervivencia y el desarrollo.


Cuesta creer que, nuestro inteligente y poderoso primer mundo, ese mismo armado hasta los dientes, que gasta miles de millones en la exploración del espacio, y se plantea colonizar Marte, carezca del ingenio y de la voluntad política suficiente para colonizar sus corazones con semillas de consciencia y sembrar el desarrollo en cada rincón del planeta.


Nos encontramos en un camino irreversible hacia un Nuevo Orden Mundial en el que, lo que hoy llamamos globalización, no será más que el paraguas de fraternidad que alcance a cada rincón de la tierra, y no por ese supuesto buenismo que todavía se atribuye a los pacíficos, sino porque habremos comprendido y aplicado (por puro interés y sentido práctico si no lo hacemos por sentimientos) lo que ya nos decían nuestros mayores: que “no nos puede ser indiferente el dolor ajeno”; que “tenemos que saber ponernos en el lugar del otro”; que “es más barato repartir que destrozar el bien por el que peleamos”; que “es más productivo para todos el diálogo que la lucha”; que “hay que dar peces y enseñar a pescar”; que “sólo tenemos un planeta y tenemos que empeñarnos en cuidar en conjunto todos y cada uno de sus reinos”.


Todo ello, sin olvidar que, los campos de refugiados no son una solución, ya que supone vivir encerrados sin haber cometido ningún delito ni disponer de un espacio seguro donde poder desarrollar su cultura y supervivencia con sus familias que son derechos que deben respetarse.


Objetivos. Análisis y recursos


Mientras tanto, para trabajar por unos objetivos loables y sostenibles hemos de hacer cuanto antes análisis realistas y rigurosos de las necesidades y recursos a disponer y aplicar, teniendo en cuenta que:


La principal conclusión del Informe de síntesis de la REM (Red Europea de Migraciones) es que, reducir la inmigración irregular constituye una prioridad política en la UE y sus estados miembros y que la necesidad de acciones conjuntas y de cooperación entre éstos queda patente en el hecho de que muchas de las principales medidas resaltadas son aquellas que requieren un esfuerzo colaborativo (por ejemplo: patrullas fronterizas conjuntas, intercambio de información y análisis de riesgos y amenazas).


En cualquier caso, hay muchas maneras de tratar el problema del incremento de la inmigración ilegal en Europa, empezando por la más básica: establecer modos de entrada ordenada, legales y seguros, dejando de defendernos de la supuesta amenaza que su llegada supone para abordar la valoración de la juventud, renovación y fuerza de trabajo que ofrece su presencia


Para algunos países estas medidas son urgentes no sólo por el orden implícito sino por los beneficios que la propia inmigración puede producir. El caso de España es paradigmático: o facilitamos la entrada de inmigrantes o habrá un desastre demográfico a medio plazo y no habrá dinero para pagar a los pensionistas. Las cifras son contundentes: según estimaciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, necesitaríamos 10 millones de habitantes extras de aquí al año 2050.


La realidad es que, sin la inmigración, muchos países de Europa agonizarán sin remedio pero, ese incremento debe ser rigurosamente dimensionado, filtrado y controlado para su regulación e inserción.


El apoyo a las economías locales y a la educación, reduciría el número de los que emprenden esa travesía por la falta de perspectivas. La cooperación internacional debe enfocarse en incentivar el desarrollo tecnológico y empresarial de esos países.


Este ordenamiento también debería prever especiales medidas para el adecuado trato y la justa contratación de los inmigrantes legales, una vez regulada su entrada pues es sabido que incontables empresarios se benefician de los inmigrantes ilegales, e incluso de los legales, utilizándolos como mano de obra barata.


La inmigración ilegal y los muros de la vergüenza. Una asignatura pendiente, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


Igualmente, como ayuda a la inmigración regular, la ayuda financiera y en capacidades estatales, focalizada en los países de tránsito, no sólo es necesaria para permitir que puedan administrarla identificando los casos más vulnerables, sino que es fundamental controlar directamente la aplicación de los recursos para evitar el fraude o enriquecimiento personal.


Por otro lado, hay que establecer planes operativos eficaces, compartidos entre países, para acabar con el tráfico de personas, pues las mafias, situadas principalmente en el norte de África, muchas veces asociadas a grupos terroristas como el llamado Estado Islámico, se aprovechan de la necesidad de millones de personas para explotarlos económicamente sin ofrecer la más mínima seguridad, o para utilizarlos en sus objetivos.


En definitiva, no es construyendo muros como se resuelve el problema de la inmigración ilegal, sino tratando también la brecha entre países ricos y pobres, promoviendo el desarrollo económico local, el empleo y el bienestar social de los países subdesarrollados, de modo que sus ciudadanos sientan posible la evolución de sus vidas en sus países de origen y descarten la migración como tabla de salvación y única oportunidad para lograr una vida digna o simple supervivencia.


Gestión de la crisis


La gestión de los flujos migratorios implica proveer asistencia directa a los inmigrantes y favorecer su protección; prevenir y combatir el tráfico ilícito y la trata de personas, así como promover el desarrollo de modelos de gestión migratoria que se adapten a las necesidades y realidades actuales para la adecuada atención de las personas.


Uno de los principales y más urgentes aspectos a tener en cuenta para la resolución de la crisis en la que estamos inmersos es analizar las verdaderas necesidades de migrantes en los distintos países de destino, generando protocolos de acogida consensuados y eficaces, que permitan la llegada pactada a los destinos predeterminados que corresponda, donde sean esperados y tratados como seres humanos, con todos sus derechos y no almacenables en guetos.


La OIM, como principal organización internacional para las migraciones, continúa trabajando con sus asociados para poder encarar los desafíos que conlleva gestionar estos flujos migratorios en forma ordenada y en condiciones humanitarias, a fin de poder beneficiar a las personas migrantes y a la sociedad de acogida.


Hasta la fecha, y con independencia de las verdaderas soluciones pendientes de implementar, hay que destacar que las medidas prácticas adoptadas en la entrada, así como los controles de frontera, han demostrado su eficacia.


La inmigración ilegal y los muros de la vergüenza. Una asignatura pendiente, por Manuel Sánchez Gómez-Merelo


Los recursos compartidos y las redes de información, tales como la base de datos de documentos falsos de la INTERPOL o el Sistema Europeo de Archivo de Imágenes (FADO), son instrumentos importantes para detectar documentos fraudulentos en la frontera.


Por otro lado, la cooperación entre los Estados miembros para garantizar la seguridad de las fronteras interiores y con los países vecinos (investigaciones y patrullas conjuntas) permite prevenir también la inmigración ilegal, no solo en la UE, sino también en los países de origen.


A modo de conclusiones


Los muros físicos no van a parar la inmigración ilegal, sólo la harán más cara y con mayores riesgos y peores consecuencias. Son un obstáculo, pero no imposible de superar, pues siempre serán vencidos o burlados por la imperiosa necesidad de supervivencia.


Sin embargo, no acaba el peligro en sus paredes porque, una vez alcanzado el otro lado, quedan por derribar las fortificaciones más inexpugnables: las que están en las mentes y corazones de la sociedad insolidaria. Los más vergonzosos muros son los de la inoperancia de la política y de los políticos, que son incapaces de ponerse de acuerdo en temas ya declarados fundamentales para la convivencia y el desarrollo en paz desde hace muchos años.


Tanto los unos, como los otros, son monumentos a la ignorancia, al egoísmo, a la insolidaridad, al fallo de la convivencia y la concordia; en definitiva, son monumentos al fracaso humano en el intento de civilizarse y humanizarse, al fracaso del hombre para conciliarse con las realidades que lo circundan en cada momento, incluso con excusas como que la inmigración ilegal genera inseguridad ciudadana. Podemos justificarnos y decir que hay “muros buenos y muros malos” pero, lo cierto es que “al otro lado del muro” siempre habrá una gran diferencia económica, étnica, religiosa, política o social a resolver.


“No quiero mi casa amurallada por todos lados ni mis ventanas selladas. Yo quiero que las culturas de todo el mundo soplen sobre mi casa tan libremente como sea posible, pero me niego a ser barrido por ninguna de ellas. Me niego a vivir en casa ajena como un intruso, un mendigo o un esclavo”.

Mahatma Gandhi


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Editado por
MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO
Eduardo Martínez de la Fe
MANUEL SANCHEZ GÓMEZ-MERELO, es consultor internacional de seguridad, arquitecto técnico y periodista. Completa esta formación con diversos cursos de postgrado en las áreas de seguridad pública y privada, defensa comunicaciones.

Dedicado por más de 30 años a la Consultoría e Ingeniería de Seguridad y Defensa por más de 20 países como asesor para asuntos aeroportuarios, puertos, cárceles hospitales, entidades bancarias, museos, transporte ferroviario, servicios de Correos y puertos.

Es socio fundador y presidente para Europa de la Federación Mundial de Seguridad (WSF), Director para Europa de la Secretaría Iberoamericana de Seguridad, Asesor gubernamental en materia de integración operativa de seguridad pública y privada en diversos países latinoamericanos.

Como experiencia académica es profesor de postgrado en ICADE (Universidad Pontificia Comillas de Madrid) desde 1986, codirector de postgrado en la Facultad de Psicología (Universidad Complutense de Madrid) y director del Curso de Seguridad en Infraestructuras Críticas del Instituto General Gutierrez Mellado de la UNED, así como conferenciante habitual y profesor en más de 20 países sobre Seguridad y Defensa.

Su representación institucional es principalmente como Miembro Experto de la Comisión Mixta de Seguridad del Ministerio del Interior, Director para Europa de la Federación Panamericana de Seguridad (FEPASEP), representante “ad honores” de la Federación de Empresas de Seguridad del MERCOSUR (FESESUR), asesor del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) para asuntos de Seguridad Ciudadana y Observatorio de Delincuencia en Panamá, socio fundador y de honor del Observatorio de Seguridad Integral en Hospitales (OSICH), socio fundador y vicepresidente de la Asociación para la Protección de Infraestructuras Críticas (APIC)

Autor y director de la BIBLIOTECA DE SEGURIDAD, editorial de Manuales de Proyectos, Organización y Gestión de Seguridad

Actualmente es presidente y director del Grupo de Estudios Técnicos (GET), socio-senior partner de TEMI GROUP Consultoría Internacional y socio-director de CIRCULO de INTELIGENCIA consultora especializada.