Recomendar este blog Notificar al moderador

Blog sobre pensamiento social de Tendencias21

Bitácora

2votos



Martes, 12 de Diciembre 2017
Mujer y trascendencia humana
 
¿Por qué en cualquier cultura de este planeta, y a través de la historia humana, a la mujer se la ha considerado menos que el hombre, se la ha tratado de manera desigual, se la ha rebajado en su dignidad hasta considerarla un ser sin alma?
 
Cualquiera que haya sido, o que sea, el nivel de desarrollo material o intelectual de dichas sociedades –pasadas o presentes-, las mujeres son despreciadas hasta cargar con las culpas de los problemas colectivos que se hayan generado.
 
Para mí esta realidad es un fiel reflejo de los niveles de conciencia alcanzados por esas sociedades humanas, y que, si bien sus errores muestran el nivel evolutivo logrado, las cualidades especiales de la mujer nos dan las pistas sobre un horizonte a alcanzar, en relación al ser trascendente al que esta especie, a pesar de las apariencias, tiende, y porque su destino es llegar a ser consciente de ello.
 
Los índices de aceptación de la diversidad, de  riqueza espiritual, de conciencia de unidad, los van indicando aquellos aspectos que portan las mujeres que han logrado sentirse un ser que trasciende el espacio y el tiempo, y cuyo amor se reparte equitativamente para todos y cada uno de los miembros de las comunidades en las que viven. Comprendiendo, desde su sabiduría y experiencia, que tienen que mantener su dignidad para ser reflejo de lo que guardan, con tanto esmero, para que no sea destruido por la barbarie. Confiando en que su espera paciente a la llegada del momento de la justicia y al justo reconocimiento, de todas y de cada una de sus aportaciones, no es ilusorio.
 
La mujer consciente guarda el tesoro acumulado de la humanidad sabiendo que, cada hijo o hija los porta, asimismo, como legítimos herederos del patrimonio que, con tanto dolor, esfuerzos y ceguera, se ha construido entre todos los miembros de esta especie, las mujeres y los hombres que habitan este hermoso planeta llamado Tierra, aunque su sueño les impida hoy vislumbrarlo.
 
Sigue despertando Mujer, de nosotras también depende otro tipo de futuro y sin nosotras no será posible…
 
 
Alicia Montesdeoca

Bitácora

2votos



Miércoles, 22 de Noviembre 2017
flickr.com
flickr.com
La evolución social no está acabada. La democracia, tal como la conocemos en la práctica no es la etapa final de dicha evolución, es un paso en el buen camino, pero solo eso. Entendemos por evolución el movimiento permanente de la vida, que va avanzando en espiral hacia formas cada vez más complejas, las cuales corresponden, también, a un nivel de conciencia en expansión.
 
En las últimas décadas, encaramos un punto de inflexión en la evolución de la conciencia social que se manifiesta a través de una grave crisis de múltiples dimensiones,  en donde la crisis económica es sólo una de sus expresiones.
 
Los grandes desequilibrios con los que se evidencia esta multi-crisis nos hablan de que el modelo de sociedad que nos hemos dado no es el definitivo. Sus dolencias son los síntomas de sus imperfecciones: hambre, pobreza, enfermedad, conflictos, injusticias con los muchos. Frente a la abundancia, la riqueza, el lujo, el acaparamiento de recursos, la sobre explotación del entorno natural, por un poder acaparador que se concentra en unos pocos (el 1%).
 
A pesar de ello, y también gracias a ello, vivimos un despertar de nuestra dignidad humana que no tiene precedentes. Si bien la barbarie, la ignorancia, la carencia de empatía, la corrupción, los discursos deformadores de la realidad, se muestran cada día a través de los medios de comunicación, estos los tratan siguiendo viejas inercias periodísticas, que describen  la superficie de lo que sucede, pero que no profundizan en la trascendencia que tienen los acontecimientos que vivimos.
 
Y es que, en el interior de los procesos sociales, en las corrientes que construyen la vida cotidiana, se están produciendo  los verdaderos movimientos que persiguen la superación de esta etapa y que anuncia la posibilidad de acceder a un nuevo estadio de conciencia humana. Un ejemplo de ello fue el movimiento mundial de los indignados que emergió porque existían esas corrientes internas en la sociedad. Ahora ese nombre da identidad a todas las actividades de renovación  que surgen por doquier.
 
La revolución de las Plazas fue una manifestación de la emergencia a la superficie de lo que se había ido gestando a lo largo de muchos años. De las plazas locales se ha pasado a los grupos de trabajo locales. Por doquier surgen pequeñas iniciativas que van enfrentando pequeños o grandes proyectos. La red crece y el protagonismo de cada uno de los miembros de esa red se intensifica. Las formas institucionales de la modernidad (partidos, sindicatos, etc.) ya no representan ni lo intentan, tampoco, al conjunto: esta sociedad ha de estar realmente representada por cada voz, por cada corazón, por cada voluntad de cada uno de sus miembros. Las formas de recoger esas voces han de ser otras, porque otra ha de ser la concepción de participación.
 
Estamos en un momento de grandes transformaciones sociales. Hoy, las fórmulas de relación y los objetivos que se persiguen responden a los entornos multidiversos que la vida social diseña, con las características que ellos tienen. Eso que nos parece tan humilde son los verdaderos síntomas del cambio: queremos una sociedad justa, solidaria, amorosa y responsable del legado que deja a las nuevas generaciones. Y esa intención se alienta en el  respeto y en el reconocimiento que se merece el otro y la otra. Si estamos alerta, descubriremos cuáles son las emergencias creadoras de vida.
 
Alicia Montesdeoca

Bitácora

1Voto(s)



Lunes, 20 de Noviembre 2017
acapulcotwn.com
acapulcotwn.com
Somos una especie y su evolución de conciencia se mide por las capacidades que ponen de manifiesto todos sus individuos, al  compartir y colaborar para la consecución del bien común.
 
Todos los seres humanos están dotados física, mental y espiritualmente con idénticos dones. Por lo tanto, el nivel que como especie  se ha conseguido no lo señalan destacados individuos o extraordinarias circunstancias, sino las emergencias del desarrollo alcanzado colectivamente, gracias a la diversidad de las riquezas aportadas por cada una de las personas que integran la sociedad humana planetaria, de todos los tiempos.
 
Ahora bien, mientras existan los abismos actuales, relacionados o causados por los privilegios, que se ha asignado a sí mismos un pequeño porcentaje de humanos, gozando de poder económico, político y social…

Mientras se arrasa la naturaleza para obtener bienes de consumo no necesarios, sin que por el contrario no haya preocupación alguna por reparar los daños causados…

Mientras la tecnología sea un instrumento más de poder económico y de control social y político…

Mientras se persiga hasta la destrucción, si es preciso, al otro al que se considera enemigo por motivos de creencias, religión o ideología…

Mientras todos los niños no nazcan con iguales garantías de que van a ser protegidos por los mismos derechos que, ya en teoría, se les han reconocido…

Mientras las mujeres del mundo estén sometidas a leyes hechas por los hombres, amparados estos por culturas que en la práctica no reconocen los mismos derechos y la misma dignidad para ambos…

Mientras existan fronteras protegidas con hormigón o alambradas y haya instalaciones inhumanas para refugiados y cárceles para “indocumentados” en países llamados democráticos…

Mientras el desarrollo alcanzado sea reconocido por fríos y extraños  índices y no se sepa el desarrollo humano alcanzado en los niveles físico, mental y espiritual de todos…

Mientras los “poderosos”, o los que viven en países desarrollados, duerman tranquilos y millones de seres humanos naufraguen en el mar o en tierras arrasadas por las guerras, la sequía o las epidemias…
 
No podremos decir que la especie humana ha alcanzado el derecho a reconocerse como especie inteligente, despierta, creadora de más vida, responsable de sus actos.
 
Alicia Montesdeoca

Bitácora

11votos



Lunes, 30 de Octubre 2017
Alexas Fotos
Alexas Fotos
 
Cataluña somos todos, gallegos, vascos, canarios, andaluces… También palestinos, sirios, saharauis… todos los individuos y los pueblos de todos los continentes y de todos los tiempos.
 
Los conflictos personales o sociales tienen su origen en la falta de reconocimiento de lo que porta y aporta cada individuo y cada pueblo. La falta de ese reconocimiento no es inocente, el otro y la otra se convierten en invisibles cuando está en juego un orden social que requiere sostenerse manteniendo los privilegios y el poder de control.
 
Cataluña nos trae a la actualidad el dolor viejo que una colectividad concreta atesora en lo más oculto de su identidad, la cual ha sido históricamente negada con violencia y autoritarismo. Todo en nombre de una racionalidad jerárquica o democrática, la cual trata de hacer desaparecer las peculiaridades individuales, homogeneizando las identidades.
 
Todas las “Cataluñas” que en el mundo son o han sido poseen, en su inconsciente colectivo, la impotencia de no haber resuelto en su origen el desafío de su identidad, el deseo de ser reconocida su capacidad para aportar desde su diferencia. Es el profundo dolor de una humanidad aún dormida, que esconde en su memoria el instante en que  comenzó a ser negada.
 
Sin embargo, el inconsciente sigue estando ahí, buscando mecanismos para dejarse ver. Mecanismos que usan viejos moldes, los que están al uso desde una racionalidad ilustrada (llámense independencia, leyes constitucionales, derechos históricos…) para revindicar que son distintos, que esa diferencia necesita potenciarse, liberarse de ataduras que le impiden ser. Es una lucha ciega que sabe lo que necesita, pero que no sabe por qué lo necesita y cómo lograr aquello a lo que aspira.
 
Es el dolor de lo invisible, un dolor profundo, del alma impotente que no se siente mirada en su propia dignidad e identidad. Un dolor invisible que denuncia la falta de reconocimiento, sobre todo de los que por tradición son invisibles: las mal llamadas minorías, los pobres, las mujeres, los niños, los ancianos.
 
El caso de Cataluña es una oportunidad para despertar a ese dolor, no para volver al orden  establecido, que a lo mejor sólo es un medio para parar la locura, para taponar la herida y alimentar su cronicidad.
 
Cataluña, como los centenares de miles de conflictos políticos, económicos, medioambientales, de salud, religiosos, son gritos enloquecedores de una humanidad que no sabe lo que es, que no reconoce su pertenencia, que no identifica como valor las diferencias de cada uno de sus integrantes. Una humanidad que sin embargo aspira a trascender porque intuye que hay una verdad que no se puede cuestionar aunque se use la fuerza.
 
Si las negociaciones parten del hecho de la identidad diferente, surge la cooperación para el enriquecimiento mutuo. El diálogo, pues, ha de partir desde ese reconocimiento, desde el respeto a la diferencia y hasta desde la veneración y el agradecimiento por lo que el otro y la otra son, y por lo que con tanta generosidad aportan.
 
Si se hace desde ahí no hará falta usar las fuerzas o denigrar al adversario. Todos tenemos los mismos objetivos: saber quiénes somos, qué aportamos y cómo llegamos al destino que la vida tiene encomendado a la especie humana en particular.
 
 
Alicia Montesdeoca

Bitácora

4votos



Viernes, 13 de Octubre 2017

Algo se esconde entre tantas idas y venidas, subidas y bajadas hasta lo más profundo


pxhere.com
pxhere.com

La realidad se manifiesta a la vez en múltiples dimensiones: física, psicológica, emocional, espiritual, esotérica… Para tratar de descifrarla y de manejarnos en todas las facetas de su complejidad, hay, por un lado, interpretaciones sobre lo que es y, por otro, soluciones o recetas a los retos que plantea la necesidad de su transformación, según qué disciplina y según los conocimientos de los llamados expertos.
 
Sin embargo, esta  complejidad es difícil de desentrañar sin una herramienta que pueda abordarla como un todo. Los límites, las acotaciones, son sólo aproximaciones a aspectos concretos de lo que no somos capaces de aprehender con las capacidades desarrolladas. Las teorías, de qué hacer y cómo, nos invaden, y siempre vienen cargadas de dogmas que tratan de asegurar alguna solución definitiva con una gran carga de fe. La fe en la bombilla que el ciego trata de encender para alumbrar un camino que realmente se imagina, porque ni él es capaz de captar las dimensiones de lo que es: única y exclusivamente una potencia a materializarse.
 
Los indicadores de la realidad ¿qué son?, me pregunto: los resultados de nuestro andar ciego; las consecuencias de nuestros intentos creadores; los pequeños o grandes traspiés que nos exigen necesarias correcciones, todo ello por la necesidad de seguir intentando materializar la obra que, como humanidad, tenemos que llevar a cabo. En definitiva, la realidad no es, se construye y luego se interpreta.
 
Los resultados de nuestro imaginar, las correcciones de lo creado, los intentos nuevos para mejorarlo, son procesos de un mecanismo interiorizado que nos atrapa y nos entretiene en una rueda ilusoria, hasta que con la madurez nos llenamos de humildad y aceptamos el juego de la vida y nuestras limitaciones para conocerlo, interpretarlo, comprenderlo. Al final, aceptando sus reglas, jugamos a lo que nos propone, hasta el momento de la rendición consciente.
 
Entonces sí, ya hemos dado con el misterio: somos instrumentos  de un plan que nos envuelve y nos supera, del cual dependemos y que nos hace participar y ser conscientes de esa participación en la medida que despertamos a nuestras limitaciones. El siguiente paso será… no lo sabemos. El inventario y el balance de nuestros méritos o de nuestros logros en el recorrido personal hecho a través de ese desconocido plan, no se pueden calibrar con esta pequeña conciencia que alumbra nuestros, también pequeños, pasos.

Crisis global

Los momentos que vivimos, los conflictos que se acumulan, las enfermedades que se padecen, las catástrofes naturales o humanitarias que nos sorprenden, por no esperadas o por no previstas, son en definitiva, las múltiples cabezas de un monstruo que se llama crisis global y que en gran medida son expresiones de los defectos de nuestras propias acciones.

Esta crisis, o sus distintas manifestaciones, provocan declaraciones de intenciones  que no se concretan, chorros de tinta en libros y prensa, debates de opiniones repetitivas que sólo producen cansancio y hastío, porque no se llega al meollo de la razón de ser y porque son acciones más especulativas que propiciadoras de compromisos personales y de la búsqueda de cambios posibles a corto, medio y largo plazo.

Para cada uno o cada una de los llamados a pronunciarse, sobre estos fenómenos de múltiples características, hay un origen, unas circunstancias, unas debilidades, unas carencias que se pueden determinar y tratar desde ángulos de “expertos”, tales como estrategas, economistas, politólogos, médicos, psicólogos, terapeutas, videntes, conectados… Y cada propuesta pone en evidencia una visión particular que no logra dar con el programa oculto.

Aceptando las soluciones y las propuestas de acción, llevándolas incluso a cabo, puede encontrarse el alivio que se busca, pero los porqués siguen sin respuestas. Aquellos porqués   profundos, los que llevan a comprender las razones del espíritu para aceptar estar sometido a esta experiencia de la que hay que encontrar, también, su sentido.

Si hay ese sentido, y no debiéramos renunciar a encontrarlo, fortalezcamos nuestra voluntad y persistamos en nuestras búsquedas de soluciones. Mientras tanto, aceptemos el aquí y ahora sabiendo, por toda la experiencia acumulada, que algo se esconde entre tantas idas y venidas, subidas y bajadas hasta lo más profundo. De épocas terribles está la historia humana regada y de todas ellas ha sabido emerger como Ave Fénix.
 
Alicia Montesdeoca


Editado por
Alicia Montesdeoca
Montesdeoca Rivero Alicia
Licenciada en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, Alicia Montesdeoca es consultora e investigadora, así como periodista científico. Coeditora de Tendencias21, es responsable asimismo de la sección "La Razón Sensible" de Tendencias21.

Artículos de La Razón Sensible


Enlaces

RSS ATOM RSS comment PODCAST Mobile