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SUPERCOMPUTACIÓN: Isidro Cano
Una vez iniciado el siglo XXI, los centros de cálculo orientados al cálculo científico presentan unas características muy diferentes no tanto en su diseño y configuración, como en su estrategia, es decir, en su modelo de negocio y orientación hacia el mundo de la investigación científica.

Los países occidentales orientan sus políticas a potenciar la investigación y la innovación para generar un alto valor generador de empleo de calidad. La humanidad requiere importantes avances en el conocimiento científico que permitan encontrar soluciones en climatología, recursos hidráulicos, energías alternativas, medicina, biología y seguridad; sin olvidar los requerimientos de las empresas en el desarrollo de la ingeniería civil, la electrónica, la mecánica y las comunicaciones.

Esencialmente, los problemas de los investigadores actuales que requieren el servicio de una informática de cálculo, radican en conseguir facilidad de acceso, capacidad de gran almacenamiento de datos, alta velocidad de ejecución de trabajos, interactividad para modificar los parámetros, visualización de modelos muy complejos, disponibilidad asegurada del servicio, herramientas software estándares y abiertas, soporte humano para el desarrollo de rutinas y aplicaciones específicas, colaboración y compartición de conocimientos a escala global y financiación sostenida. Es decir, una larga lista de deseos por otra parte indispensables, para que puedan dedicarse a abordar grandes retos sin preocuparse de la infraestructura de cálculo.

La iniciativa pública para implantar Centros de Supercomputación se orienta principalmente a desarrollar una nueva generación de profesionales y empresas en el ámbito local, que ejerzan actividades alrededor de la Ciencia y la Tecnología con miras a conseguir una sociedad de mayor nivel intelectual y por tanto con un futuro más esperanzador. Los usuarios son por tanto, las empresas necesitadas de soporte informático de cálculo y las Universidades y Centros de Investigación públicos.

Los ciclos de retorno de la inversión en los proyectos de tecnología en la empresa, permiten una facturación por servicios informáticos que sostengan los gastos del Centro de Supercomputación en gran medida. Sin embargo, los proyectos en Ciencias puras solo son viables con una financiación proveniente de la administración pública, ya que supondrán avances importantes para la sociedad a muy largo plazo.

Los nuevos Centros de Supercomputación están pensados para admitir muchos usuarios de diversa índole, con formas simples de acceso y sin conocimientos informáticos avanzados. Por tanto, la infraestructura debe ser modular, flexible, basada en estándares, siempre disponible, con canales de comunicación de alta velocidad, en ambientes seguros tolerantes a fallos y a desastres, con capacidad de crecimiento de forma sencilla, diseñados para optimizar el consumo energético y con una gran biblioteca de herramientas software sobre los distintos sistemas operativos actuales.

Además deben contar con una estructura de administradores informáticos, especialistas en lenguajes de programación y en redes que ayuden a los investigadores y les descarguen de tener que aprender informática para poder dedicarse a su faceta profesional.

Por otro lado, se debe de disponer de un comité de arbitraje que asigne prioridades a los distintos proyectos y que promueva la relación internacional en redes GRID y en la colaboración en proyectos de ámbito global. Dicho comité debe poseer criterio para actuar con rigor y eficacia en función de las necesidades y objetivos de la comunidad.

La ubicación física de los nuevos Centros de Cálculo dentro de los campus universitarios supone aprovechar la experiencia y sabiduría de los mayores expertos en todas las ramas de la Ciencia en la formación de este comité. También permite generar sinergias con la comunidad académica para localizar a los mejores especialistas y ofrecer una gran oportunidad profesional. La Universidad puede además aportar servicios generales en administración, recursos humanos, seguridad, mantenimiento y logística que reducen los costes generales del Centro de Cálculo, así los últimos grandes Centros instalados en Europa han sido implantados en las Universidades de Karlruhe, Linkoping, Tromso, Santiago de Compostela, Barcelona, etc…

Alguna amarga experiencia ha habido en España, que nos ha enseñado como un Centro de Supercomputación de prestigio en la década de los 90, caía en el ostracismo por estar físicamente apartado del ámbito universitario, perdiéndose casi toda la inversión en infraestructura y el liderazgo en las políticas de investigación de la región.

Los Nuevos Centros de Supercomputación son entidades vivas con una renovación tecnológica completa en plazos de cuatro a cinco años. Las necesidades siempre crecientes de los investigadores y la evolución del hardware hacia elementos más productivos con menor consumo y menor mantenimiento, obligan a una actualización que mantenga los requerimientos exigidos de los usuarios y que permitan abordar proyectos a largo plazo. Existen estimaciones de crecimientos exponenciales en la capacidad de proceso y almacenamiento que auguran grandes posibilidades de abordar desafíos investigadores hasta ahora solo en los sueños de los científicos.

La nanotecnología, la proteomica, la astrofísica, la simulación y muchas otras áreas podrán dar grandes pasos adelante. So podrán realizar predicciones climatológicas a largo plazo y con alta precisión y fiabilidad, se podrá conocer el comportamiento de los volcanes y predecir movimientos telúricos, se podrán desarrollar medicamentos que modifiquen la estructura genética del enfermo, se podrá fabricar productos con nuevos materiales más resistentes, ligeros y flexibles, se podrá conocer el origen del Universo y de la Vida. Todo ello permitirá generar riqueza intelectual y económica a la vez que supondrá un gran beneficio a la raza humana.


Isidro Cano


Isidro Cano
Martes, 23 de Septiembre 2008



Editado por
Isidro Cano
Eduardo Martínez de la Fe
Ingeniero Superior de Telecomunicación por la ETSIT de Madrid (1977), Isidro Cano es asimismo MBA's en Marketing y en Administración de Empresas por ESEM de Madrid. Con 28 años de experiencia laboral en compañías como Omron, Gould, Commodore, Digital/Compaq, en la actualidad es Director de Supercomputación en HP Iberia. También es autor del libro "El don de la Palabra" (Paraninfo, 2006)


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