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¿Es el lenguaje, la capacidad de comunicarnos y el conocimiento lo qué nos hace humanos?


Camaleón
ESCRITO POR MILTON ARAGÓN Los camaleones son reptiles de la familia Chamaeleonidae, a la cual pertenecen diez géneros y 161 especies que se distribuyen principalmente en África, Madagascar, India  y algunas partes del sur de Europa. La característica que más se les reconoce es su capacidad de cambiar de color. La cual ha construido todo un imaginario faunístico sobre estos animales, aunque este cambio se debe principalmente por cuestiones reproductivas, climáticas y de las horas del día. No tanto por los colores dónde se ubique. El que cambien de color, en el imaginario, ha construido una representación de los camaleones como unos reptiles que tienen la capacidad se asimilar el color del entorno, así como cambiar su color corporal según su estado de animo ¿Pero qué ocurriría si no solo adquieren el color del entorno, sino también los conocimientos por medio de una especie de osmosis de información?
             En este sentido de la pregunta es donde se ubica la divertida novela Don Camaleón del autor italiano Curzio Malaparte (Tusquets, 2015). La novela es una sátira sobre Benito Mussolini, escrita en 1928 ¡en Italia! La idea general es la siguiente: Mussolini le pide al autor que eduque un camaleón, porque se sabia que estos reptiles tenían una gran capacidad de aprehender por su facilidad de asimilar los elementos del entorno. Uno de ellos es el conocimiento del ser humano. La novela se vuelve una fabula moderna sobre el sentido ético de la enseñanza-aprendizaje, pues de este proceso es como se iba construyendo la identidad del reptil, quien en determinado momento tuvo que tener un nombre y fue: Don Camaleón, ante lo cual se  vuelve ciudadano italiano por tener registro oficial. Por lo tanto se convierte en un reptil-hombre, lo cual suscita una polémica sobre los limites de lo humano, porque ¿Es el lenguaje, la capacidad de comunicarnos y el conocimiento lo qué nos hace humanos? O dicho con otras palabras ¿El saber humano es lo qué nos define como sujetos? Caemos en la trampa de la lengua y el habla, pues ¿Un cyborg que tuviera la conciencia de un sujeto hasta que punto se pude considerar humano? Tendría la lengua y a su vez el habla, pero su gestación (¿creación u origen?) sería tecnológica. Vaya dilema en el que entramos fuera de una discusión de la moral cristina. 
            Volviendo a la historia, nuestro amigo Don Camaleón adquiere tantos conocimientos, que decide usarlos en la política de Italia. Se ha vuelto un hombre de principios al cual “la lealtad es un medio y no un fin”, pero su limitante es ser, morfológicamente,  un camaleón, porque: “Si Don Camaleón hubiera sido un ser humano de verdad, todo le habría ido mejor. Sin embargo, todos decían: -¡Que nos dé  para el pelo un bicho, que se ría de nosotros un reptil! ¡Vergüenza de liberales! Esto no ocurría con Giolitti”. A pesar de estas críticas, su origen de especie no importó y llego a ser consejero de Mussolini, pero era tanta su capacidad de mimetizarse y de aprehender, que trato de suplantarlo, pero no sólo eso, por influencia religiosa llego a creerse el mismísimo Jesucristo.
            Una de las reflexiones que podemos obtener de Don Camaleón es: ¿Hasta qué punto el conocer nos define como humanos? Mismo cuestionamiento que ya han discutido Humberto Maturana y Francisco Varela cuando hablan del caso de Amala y Kamala las niñas lobo de la India, pero que nos sigue intrigando, sobretodo con el avance de la inteligencia artificial. La novela de Malaparte nos permite pensar sobre nuestro sentido como humanos.
Miércoles, 9 de Diciembre 2015
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