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VALENTINOS: Víktor Gómez

ENRIQUE MARTÍN CORRALES: THE WOLWES (poema inédito)


Miércoles, 6 de Noviembre 2013| Leído 3607 veces | 0 Comentario(s)

Enrique Martín, poeta, ciudadano, autor de “El camino hacia la herida”, su escritura es insurrección, zurdeo, vida fronteriza, desobediencia civil, compasión y libertad, anonimato y esperanza, mestizaje y verdad, condiciones todas ellas del temblor y de la hermosura que su caligrafía y su voz desprenden, salvan en páginas o expanden como los extraños en los momentos necesarios a otros extraños en la plaza de las revueltas y los sueños vivibles, sanadores. Éste poema –suave y dolorosamente abierto ̶ está como el cangrejo ermitaño buscando una concha vacía para protegerse de la rozadura sangrante de la historia de los apaleados. Brío y abrazo. Poesía. Sin concesiones ni servidumbres. Libérrima. Poesía. Salud de los vínculos y las palabras de honor.
V. G.


The wolwes


                            “(Los libros nos recuerdan constantemente
                              el generoso comportamiento de los lobos
                              que no matan al enemigo derrotado)”
                              Hanna Arendt
 
 
                              Gracias, Josep.
 


 
El teclado, las uñas, lo que
puedas compartir; el peligro,
la tostadora, mis ingles; el perímetro,
el terremoto, el aullido; la geografía
del gemido, pan, pan; perdido,
sometido, líquido; las botellas
sin hueco, los ladridos enfermos,
la maleza; venir aquí, todavía aquí; al fondo
de la llanura;
el héroe hacia la nada, pero el héroe; cuando
duele, cuando sangra, cuando llora;
todavía aquí, siempre aquí; las vocales,
las linternas, las pestañas; la suavidad,
el otoño, y lo que queda del tiempo;
triturar el sueño, calentar el alba; añadir,
reponer; quitar; el destino, la boca,
difíciles; el nervio hacia el fin,
las palabras torcidas, mañana triunfaremos;
el cuerpo tendido, añorar la tierra; volver,
estar, amor; ni la tormenta podrá;
he llegado a mi estómago con dientes húmedos;
dormir para despertarse; la música;
una canción que es grito, que es ternura
que se hunde sin nombre;
los pactos cuando temblábamos,
el oxígeno cuando asfixia; perseguidos;
si son las persianas, las ventanas, o el mundo;
el mar decide, el mar exige:
“deja que entre la Naturaleza”; como Juan
Gelman
el amor es lo que me hace ir
 
contra la muerte.


                                                                                       Enrique Martín Corrales